{"id":4920,"date":"2016-02-08T19:04:49","date_gmt":"2016-02-09T00:04:49","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/cmo-enfrentar-las-circunstancias-adversas\/"},"modified":"2016-02-08T19:04:49","modified_gmt":"2016-02-09T00:04:49","slug":"cmo-enfrentar-las-circunstancias-adversas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/cmo-enfrentar-las-circunstancias-adversas\/","title":{"rendered":"&#191;C&#243;mo enfrentar las circunstancias adversas?"},"content":{"rendered":"<div>La tranquilidad de la oficina se vio rota con una llamada telef&#243;nica de Sara Montenegro, una de las diaconizas de nuestra congregaci&#243;n a quien por su ternura y avanzada edad, consider&#233; siempre muy fr&#225;gil.<\/div>\n<div style=\"text-align:justify; color:#3d3d3d;\">&#8212;<i>Muri&#243; Ra&#250;l, mi hijo. Hace veinte minutos<\/i>&#8212;Siete palabras que resum&#237;an el drama que experimentaba esta piadosa mujer. Llevaba varias semanas cuid&#225;ndolo en el hospital. Cada que pod&#237;a ven&#237;a al servicio religioso, se arrodillaba en un extremo del templo y clamaba a Dios, unas ocasiones con desespero, otras con desasosiego y las m&#225;s de las veces, con serenidad.&#8212; <i>T&#250; puedes sanar a mi hijo<\/i>&#8212;repet&#237;a una y otra vez.<\/p>\n<p>No sab&#237;a que decir. Por algunos instantes guard&#233; silencio. <i>&#191;Qu&#233; palabras son las m&#225;s apropiadas en momentos as&#237;? <\/i> Estaba en una verdadera encrucijada. Imagino que usted tambi&#233;n cuando se trata de extender una voz de aliento a quien ha perdido a un ser querido.<\/p>\n<p>&#8212;<i>Sarita, yo<\/i>&#8230; &#8211;interrump&#237;. No sab&#237;a c&#243;mo avanzar&#8230;<\/p>\n<p>&#8212;<i>No se preocupe, pastor, estoy tranquila. Dios me ha dado paz. Llamaba para informarles que todo est&#225; dispuesto. El sepelio ser&#225; ma&#241;ana. Est&#233; tranquilo, yo estoy tranquila<\/i>&#8212;cort&#243; la comunicaci&#243;n. Apenas natural. Andaba apurada.<\/p>\n<p>Me qued&#243; meditando. No sab&#237;a qu&#233; decir. Tampoco qu&#233; hacer. Minutos despu&#233;s reflexion&#233; en la tranquilidad que embargaba a esta querida anciana de nuestra congregaci&#243;n. Su coraz&#243;n estaba dolido por la p&#233;rdida de su hijo mayor. Pero en medio de las circunstancias, guardaba la calma.<\/p>\n<p>Un d&#237;a despu&#233;s del funeral la vi de nuevo. &#8211;<i>Pastor, espero que sigamos avanzando en la preparaci&#243;n de la vigilia de oraci&#243;n<\/i>&#8212;me dijo. Sonre&#237;a con paz en su coraz&#243;n&#8230;<\/p>\n<p><b>&#191;C&#243;mo enfrentar la adversidad? <\/b><\/p>\n<p>&#191;C&#243;mo enfrentar exitosamente las circunstancias adversas que con frecuencia nos roban la paz? Ante todo, el secreto estriba en la actitud que asumamos en situaciones apremiantes. <\/p>\n<p>Hay quienes dimensionan un problema y lo convierten en gigante. Otros por el contrario se toman el tiempo suficiente para medir cuidadosamente la magnitud del obst&#225;culo que enfrentan. La actitud es determinante en la b&#250;squeda de soluciones. &#191;Cu&#225;l es la actitud m&#225;s indicada? La actitud de esperanza que se desprende de alguien que tiene una s&#243;lida fe en Dios y sabe que no hay problema grande que El no pueda resolver.<\/p>\n<p>Hasta aqu&#237; hemos comenzado con el centro del asunto. Ahora vamos a analizar cuidadosamente c&#243;mo se presentan las circunstancias adversas y de qu&#233; manera afectan el estado de &#225;nimo y nos impiden pensar con claridad.<\/p>\n<p><b>La adversidad es inevitable<\/b><\/p>\n<p>Con m&#225;s frecuencia de lo que debi&#233;ramos, olvidamos que las circunstancias adversas son inevitables. Est&#225;n ligadas a la vida de todo ser humano, tanto como su sombra o quiz&#225;, el cansancio despu&#233;s de un d&#237;a ajetreado. No podemos evitarlas, pero s&#237; que hagan mella en nuestro ser.<\/p>\n<p>Habacuc &#8211;un profeta de la antig&#252;edad&#8211; describe ese panorama ensombrecido y preocupante cuando, bajo inspiraci&#243;n del Esp&#237;ritu Santo, escribi&#243;: &#8220;<b><i>Aunque la higuera no florezca, Ni en las vides haya frutos, Aunque falte el producto del olivo, Y los labrados no den mantenimiento, Y las ovejas sean quitadas de la majada, Y no haya vacas en los corrales&#8230;&#8221;(Habacuc 3:17). <\/i><\/b><\/p>\n<p>\tTrasl&#225;dese a la situaci&#243;n que estaba enfrentando. Todo a su alrededor era caos. No ten&#237;a  solidez econ&#243;mica. Sus expectativas de ganancia como ganadero o agricultor, se hab&#237;an esfumado. No hab&#237;a absolutamente nada de qu&#233; echar mano. Y para agravar el cuadro, el horizonte poblado de nubarrones, parec&#237;a persistir.<\/p>\n<p>\t&#191;Le ha ocurrido alguna vez? Todo se conjuga para traer malas noticias. Problemas en casa, problemas en la iglesia, problemas en el trabajo, problemas con los vecinos. Abre la puerta, y encuentra dificultades. Nos acostamos y no quisi&#233;ramos despertar. Para qu&#233; &#8211;pensamos&#8212;si solo hallaremos nuevas dificultades cuando despierte el d&#237;a.<\/p>\n<p><b>\tUna actitud de fe, cambia nuestra apreciaci&#243;n de la crisis<\/b><\/p>\n<p>\tSusana iba a recoger los vasos vac&#237;os. Al menos eso cre&#237;a ella. Uno no estaba vac&#237;o. El m&#237;o. El contenido se volc&#243; sobre el escritorio. Y en cuesti&#243;n de segundos el manuscrito sobre el que hab&#237;a trabajado tanto tiempo para enviarlo a una revista, estaba empapado de caf&#233; tinto.<\/p>\n<p>&#191;Qu&#233; hacer?&#191;Cu&#225;l era la salida en una  circunstancia as&#237;? &#191;Enojarme? &#191;Llamarle la atenci&#243;n y pedirle que tuviera m&#225;s cuidado?&#191;Elevar el tono de voz y hacerle sentir que hab&#237;a cometido un &#8220;<i>enorme error<\/i>&#8221; por descuido? O m&#225;s bien, ayudar a reparar el da&#241;o y poner a secar las p&#225;ginas, tratando de salvar las que m&#225;s pudiera. Sin duda la segunda opci&#243;n. Enojarme no resolver&#237;a nada. Ofender menos. Y herirle en sus sentimientos, no es propio de un cristiano. &#191;Se da cuenta? Nuestra actitud frente a situaciones que roban la tranquilidad, es esencial. <\/p>\n<p>Due&#241;o de una disposici&#243;n de fe y esperanza a toda prueba, el autor sagrado escribi&#243; al referirse a su reacci&#243;n frente al c&#250;mulo de dificultades que le asaltaban: <b><i>&#8220;Con todo, yo me alegrar&#233; en Jehov&#225;, Y me gozar&#233; en el Dios de mi salvaci&#243;n. &#8220;(Habacuc 3:18).<\/i><\/b><\/p>\n<p>Lea el texto de nuevo. &#201;l plantea que con toda la sumatoria de tropiezos y obst&#225;culos que sobrevengan, conservar&#225; la alegr&#237;a y el gozo en Dios. Nuestro amado Se&#241;or es la fuente de la paz y de la serenidad que necesitamos en momentos cr&#237;ticos.<\/p>\n<p>\t<b>&#191;Siente que desfallece?<\/b><\/p>\n<p>\tCuando las circunstancias adversas toman fuerza, una inclinaci&#243;n natural es desfallecer, pensar que todo termin&#243;, que nada vale la pena, que llegamos al final de la encrucijada para encontrarnos a boca de jarro con una pared inmensa.<\/p>\n<p>\tSi experimenta una situaci&#243;n similar, es hora de volver la mirada a Dios. Pedirle fortaleza. El es quien puede ayudarnos. En nuestras fuerzas, sin duda profundizaremos en la desesperanza y la desesperaci&#243;n. Sin embargo, con ayuda del Se&#241;or las cosas son a otro precio.<\/p>\n<p>El propio Habacuc lo advirti&#243; as&#237; cuando se&#241;ala: <b><i>&#8220;Jehov&#225; el Se&#241;or es mi fortaleza, El cual hace mis pies como de ciervas, Y en mis alturas me hace andar.&#8221; (Habacuc 3:19).<\/i><\/b><\/p>\n<p>Sobreponernos a las dificultades es posible. Dios nos fortalece y nos muestra el sendero para salir adelante. <\/p>\n<p>Antes que ir al hombre en busca de una salida, vuelva su mirada al Creador. As&#237; perciba que enormes tormentas azotan su fr&#225;gil embarcaci&#243;n, no desista, tenga fe, siga adelante. Con ayuda de Dios superar&#225; la crisis&#8230;<\/p>\n<p>Por Fernando Alexis Jim&#233;nez<\/p>\n<p>Website <a target=\"_blank\" rel=\"nofollow\" href=\"http:\/\/www.heraldosdelapalabra.com\">http:\/\/www.heraldosdelapalabra.com<\/a> y meditaciones diarias en <a target=\"_blank\" rel=\"nofollow\" href=\"http:\/\/www.adorador.com\/meditaciones\">http:\/\/www.adorador.com\/meditaciones<\/a><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La tranquilidad de la oficina se vio rota con una llamada telef&#243;nica de Sara Montenegro, una de las diaconizas de nuestra congregaci&#243;n a quien por su ternura y avanzada edad, consider&#233; siempre muy fr&#225;gil. &#8212;Muri&#243; Ra&#250;l, mi hijo. 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