{"id":4922,"date":"2016-02-08T19:04:54","date_gmt":"2016-02-09T00:04:54","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-cristo-dios-y-el-de-gibson\/"},"modified":"2016-02-08T19:04:54","modified_gmt":"2016-02-09T00:04:54","slug":"el-cristo-dios-y-el-de-gibson","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-cristo-dios-y-el-de-gibson\/","title":{"rendered":"El Cristo Dios y el de Gibson"},"content":{"rendered":"<div>No he tenido mucho tiempo en los &#250;ltimos d&#237;as para participar en el foro, pero sin embargo he encontrado en mi ordenador un trabajo que hab&#237;a realizado hace casi 10 a&#241;os, y del que me hab&#237;a olvidado, as&#237; que quiero compartir con todos vosotros.<\/p>\n<p>Se trata de una armonizaci&#243;n de todo lo que los diferentes evangelistas relataron sobre la pasi&#243;n, muerte y resurrecci&#243;n de Jesucristo de forma complementaria y desarrollando una secuencia temporal de los diferentes eventos y episodios. El trabajo est&#225; basado sobre la traducci&#243;n Reina Valera de 1960 con sus mismas palabras.<\/p><\/div>\n<div style=\"text-align:justify; color:#3d3d3d;\">En su momento para mi, puesto que el trabajo solo lo realic&#233; para m&#237; estudio personal, represent&#243; una satisfacci&#243;n y una visi&#243;n bastante diferente de la que ten&#237;a cuando le&#237;a los diferentes relatos de cada evangelista por separado con sus aportaciones particulares. Tal vez hoy, alg&#250;n episodio pod&#237;a merecer una revisi&#243;n y ser sin duda mejorado, pero con todo, aun en su estado actual, creo que podr&#225; ser de bendici&#243;n para los lectores.<\/p>\n<p>Como advertencia previa debo dejar claro que esta &#8220;armonizaci&#243;n&#8221; de los testimonios, es falible y personal, porque aunque est&#225; construida sobre la base de lo que escribieron los diversos autores inspirados, la inspiraci&#243;n solo abarca lo que ellos escribieron y en el forma en la que lo hicieron, no como nosotros lo podemos armonizar. Con todo seguro que es mucho m&#225;s fiable y real que las visiones de ninguna m&#237;stica.<\/p>\n<p>Ah&#237; va.<\/p>\n<p>Pablo Blanco<\/p>\n<p>JESUS ORA EN GETSEMANI<\/p>\n<p>Y saliendo, se fue, como sol&#237;a, al monte de los Olivos; y sus disc&#237;pulos tambi&#233;n le siguieron. Entonces lleg&#243; Jes&#250;s con ellos a un lugar que se llama Getseman&#237;. Y cuando lleg&#243; a aquel lugar, dijo a sus disc&#237;pulos: <\/p>\n<p>Sent&#225;os aqu&#237;, entre tanto que voy all&#237; y oro.<\/p>\n<p>Y tomando a Pedro, y a los dos hijos de Zebedeo, comenz&#243; a entristecerse y a angustiarse en gran manera. Entonces Jes&#250;s les dijo: <\/p>\n<p>Mi alma est&#225; muy triste, hasta la muerte; quedaos aqu&#237;, y velad conmigo y orad que no entr&#233;is en tentaci&#243;n. <\/p>\n<p>Yendo un poco adelante, &#233;l se apart&#243; de ellos a distancia como de un tiro de piedra; y puesto de rodillas se postr&#243; sobre su rostro, orando y diciendo:<\/p>\n<p>Padre m&#237;o, si es posible y si quieres, pase de m&#237; esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como t&#250;. <\/p>\n<p>As&#237; or&#243; que si fuese posible, pasase de &#233;l aquella hora. Y dec&#237;a: <\/p>\n<p>Abba, Padre, todas las cosas son posibles para ti; aparta de m&#237; esta copa; mas no lo que yo quiero, sino lo que t&#250;. <\/p>\n<p>Y se le apareci&#243; un &#225;ngel del cielo para fortalecerle. Y estando en agon&#237;a, oraba m&#225;s intensamente; y era su sudor como grandes gotas de sangre que ca&#237;an hasta la tierra.<\/p>\n<p>Cuando se levant&#243; de la oraci&#243;n, vino luego a sus disc&#237;pulos, y los hall&#243; durmiendo a causa de la tristeza, y dijo a Pedro: <\/p>\n<p>&#191;As&#237; que no hab&#233;is podido velar conmigo una hora?. Y les dijo: &#191;Por qu&#233; dorm&#237;s? Levantaos, velad y orad, para que no entr&#233;is en tentaci&#243;n; el esp&#237;ritu a la verdad est&#225; dispuesto, pero la carne es d&#233;bil. <\/p>\n<p>Otra vez fue, y or&#243; por segunda vez, diciendo: <\/p>\n<p>Padre m&#237;o, si no puede pasar de m&#237; esta copa sin que yo la beba, h&#225;gase tu voluntad.<\/p>\n<p>Vino otra vez y los hall&#243; durmiendo, porque los ojos de ellos estaban cargados de sue&#241;o, y no sab&#237;an que responderle. Y dej&#225;ndolos, se fue de nuevo, y or&#243; por tercera vez, diciendo las mismas palabras. Entonces vino a sus disc&#237;pulos y les dijo: <\/p>\n<p>Basta. Dormid ya, y descansad. He aqu&#237; ha llegado la hora, y el Hijo del Hombre es entregado en manos de pecadores. <\/p>\n<p>Habiendo dicho Jes&#250;s estas cosas, sali&#243; con sus disc&#237;pulos al otro lado del torrente de Cedr&#243;n, donde hab&#237;a un huerto, en el cual entr&#243; con sus disc&#237;pulos. <\/p>\n<p>JUDAS TRAICIONA A JESUS<\/p>\n<p>Tambi&#233;n Judas, el que le entregaba, conoc&#237;a aquel lugar, porque muchas veces Jes&#250;s se hab&#237;a reunido all&#237; con sus disc&#237;pulos. Judas, pues, tomando una compa&#241;&#237;a de soldados, y alguaciles de los principales sacerdotes y de los fariseos, fue all&#237; con linternas y antorchas, y con armas. Jes&#250;s dijo a sus disc&#237;pulos: <\/p>\n<p>Levantaos, vamos; ved, se acerca el que me entrega. <\/p>\n<p>Mientras todav&#237;a hablaba, se present&#243; una turba; y el que se llamaba Judas, uno de los doce, iba al frente de ellos, y con &#233;l mucha gente con espadas y palos, de parte de los principales sacerdotes, y de los escribas y de los ancianos del pueblo. Y el que le entregaba les hab&#237;a dado se&#241;al, diciendo: <\/p>\n<p>Al que yo besare, &#233;se es; prendedle y llevadle con seguridad.<\/p>\n<p>Y enseguida, cuando vino, se acerc&#243; luego a &#233;l para besarle, y le dijo: <\/p>\n<p>Salve Maestro. <\/p>\n<p>Y le bes&#243;. Y Jes&#250;s le dijo: <\/p>\n<p>Amigo, &#191;a qu&#233; vienes? <\/p>\n<p>Entonces Jes&#250;s le dijo: <\/p>\n<p>Judas, &#191;con un beso entregas al Hijo del Hombre? <\/p>\n<p>Pero Jes&#250;s, sabiendo todas las cosas que le hab&#237;an de sobrevenir, se adelant&#243; y les dijo: <\/p>\n<p>&#191;A qui&#233;n busc&#225;is?. <\/p>\n<p>Le respondieron: <\/p>\n<p>A Jes&#250;s nazareno. <\/p>\n<p>Jes&#250;s les dijo: <\/p>\n<p>Yo soy. <\/p>\n<p>Cuando les dijo: Yo soy, retrocedieron, y cayeron a tierra. Volvi&#243;, pues, a preguntarles: <\/p>\n<p>&#191;A qui&#233;n busc&#225;is? <\/p>\n<p>Y ellos dijeron: <\/p>\n<p>A Jes&#250;s nazareno. <\/p>\n<p>Respondi&#243; Jes&#250;s: <\/p>\n<p>Os he dicho que yo soy; pues si me busc&#225;is a m&#237;, dejad ir a &#233;stos.<\/p>\n<p>Para que se cumpliese aquello que hab&#237;a dicho: De los que me diste, no perd&#237; ninguno. Entonces se acercaron y echaron mano a Jes&#250;s, y le prendieron.<\/p>\n<p>PEDRO HIERE A MALCO<\/p>\n<p>Viendo los que estaban con &#233;l lo que hab&#237;a de acontecer, le dijeron: <\/p>\n<p>Se&#241;or, &#191;heriremos a espada? <\/p>\n<p>Y uno de los que estaban con Jes&#250;s, Sim&#243;n Pedro, que ten&#237;a espada, extendiendo la mano, sac&#243; su espada, e hiriendo a un siervo del sumo sacerdote, que se llamaba Malco, y le quit&#243; la oreja derecha. <\/p>\n<p>Entonces Jes&#250;s le dijo: <\/p>\n<p>Vuelve tu espada a su lugar, en la vaina; porque todos los que tomen espada, a espada perecer&#225;n. La copa que el Padre me ha dado, &#191;no la he de beber? &#191;Acaso piensas que no puedo ahora orar a mi Padre, y que &#233;l no me dar&#237;a m&#225;s de doce legiones de &#225;ngeles? &#191;Pero c&#243;mo entonces se cumplir&#237;an las Escrituras, de que es necesario que as&#237; se haga? <\/p>\n<p>Entonces Jes&#250;s, dijo: <\/p>\n<p>Basta ya; dejad. <\/p>\n<p>Y tocando su oreja, le san&#243;.<\/p>\n<p>JESUS PRESO ES CONDUCIDO A CASA DE ANAS<\/p>\n<p>Y Jes&#250;s dijo a los principales sacerdotes, a los jefes de la guardia del templo y a los ancianos, que hab&#237;an venido contra &#233;l: <\/p>\n<p>&#191;C&#243;mo contra un ladr&#243;n hab&#233;is salido con espadas y palos para prenderme? Habiendo estado con vosotros cada d&#237;a en el templo, y me sentaba con vosotros ense&#241;ando en el templo y no me prendisteis, ni extendisteis las manos contra m&#237;; pero es as&#237; y todo esto sucede para que se cumplan las Escrituras. Esta es vuestra hora, y la potestad de la tinieblas. <\/p>\n<p>Entonces todos los disc&#237;pulos, dej&#225;ndole, huyeron.<\/p>\n<p>Y la compa&#241;&#237;a de soldados, el tribuno y los alguaciles de los jud&#237;os, prendieron a Jes&#250;s y le ataron, pero cierto joven le segu&#237;a, cubierto el cuerpo con una s&#225;bana; y le prendieron; mas &#233;l, dejando la s&#225;bana, huy&#243; desnudo.<\/p>\n<p>Y le llevaron primeramente a An&#225;s; porque era suegro de Caif&#225;s, que era sumo sacerdote aquel a&#241;o. (Era Caif&#225;s el que hab&#237;a dado el consejo a los jud&#237;os, de que conven&#237;a que un solo hombre muriese por el pueblo). Y el sumo sacerdote pregunt&#243; a Jes&#250;s acerca de sus disc&#237;pulos y de su doctrina. Jes&#250;s le respondi&#243;: <\/p>\n<p>Yo p&#250;blicamente he hablado al mundo; siempre he ense&#241;ado en la sinagoga y en el templo, donde se re&#250;nen todos los jud&#237;os, y nada he hablado en oculto. &#191;Por qu&#233; me preguntas a m&#237;? Pregunta a los que han o&#237;do, qu&#233; les haya yo hablado; he aqu&#237;, ellos saben lo que yo he dicho.<\/p>\n<p>Cuando Jes&#250;s hubo dicho esto, uno de los alguaciles, que estaba all&#237;, le dio una bofetada, diciendo: <\/p>\n<p>&#191;As&#237; respondes al sumo sacerdote? <\/p>\n<p>Jes&#250;s le respondi&#243;: <\/p>\n<p>Si he hablado mal, testifica en qu&#233; est&#225; el mal; y si bien, &#191;por qu&#233; me golpeas? Y An&#225;s entonces le envi&#243; atado a Caif&#225;s, el sumo sacerdote.<\/p>\n<p>JESUS ANTE CAIFAS Y LA NEGACION DE PEDRO<\/p>\n<p>Los que prendieron a Jes&#250;s le llevaron al sumo sacerdote Caif&#225;s, adonde estaban reunidos los escribas y los ancianos, y segu&#237;an a Jes&#250;s Sim&#243;n Pedro y otro disc&#237;pulo. Y este disc&#237;pulo era conocido del sumo sacerdote, y entr&#243; con Jes&#250;s al patio del sumo sacerdote. <\/p>\n<p>Trajeron, pues, a Jes&#250;s al sumo sacerdote; y se reunieron todos los principales sacerdotes y los ancianos y los escribas. Mas Pedro le segu&#237;a de lejos y estaba fuera, a la puerta de la casa del sumo sacerdote. Sali&#243;, pues, el disc&#237;pulo que era conocido del sumo sacerdote, y habl&#243; a la portera, e hizo entrar a Pedro dentro del patrio. Y entrando, habiendo ellos -los alguaciles- encendido fuego en medio del patio, se sentaron alrededor; y Pedro se sent&#243; tambi&#233;n entre ellos, calent&#225;ndose al fuego, para ver el fin.<\/p>\n<p>Estando Pedro abajo, en el patio, vino una de las criadas, la portera, del sumo sacerdote; y cuando vio a Pedro que se calentaba, se le acerc&#243; mir&#225;ndole, y le dijo: <\/p>\n<p>T&#250; tambi&#233;n estabas con Jes&#250;s el nazareno. &#191;No eres t&#250; tambi&#233;n de los disc&#237;pulos de este hombre? <\/p>\n<p>Mas &#233;l neg&#243; delante de todos, diciendo: <\/p>\n<p>No lo soy, ni le conozco, ni s&#233; lo que dices. Y sali&#243; a la entrada; y cant&#243; el gallo.<\/p>\n<p>Saliendo &#233;l a la puerta, le vio otra vez la criada sentado en el fuego, y se fijo en &#233;l y dijo a los que estaban all&#237;: <\/p>\n<p>Tambi&#233;n &#233;ste estaba con Jes&#250;s el nazareno. Este es de ellos. <\/p>\n<p>Y le dijeron: <\/p>\n<p>&#191;No eres t&#250; de sus disc&#237;pulos? <\/p>\n<p>El neg&#243;, y dijo: <\/p>\n<p>No lo soy. As&#237; &#233;l neg&#243; otra vez. Y poco m&#225;s tarde, como una hora, estaban en pie los siervos y los alguaciles que hab&#237;an encendido un fuego; porque hac&#237;a fr&#237;o, y se calentaban; y tambi&#233;n con ellos estaba Pedro en pie, calent&#225;ndose. Y otro de los siervos del sumo sacerdote, pariente de aquel a quien Pedro hab&#237;a cortado la oreja, afirmaba diciendo: <\/p>\n<p>&#191;No te vi yo en el huerto con &#233;l? Verdaderamente tambi&#233;n este estaba con &#233;l, porque es galileo. <\/p>\n<p>Y los que estaban all&#237; acerc&#225;ndose dijeron a Pedro:<\/p>\n<p>Verdaderamente tambi&#233;n t&#250; eres de ellos; porque eres galileo, y tu manera de hablar es semejante a la de ellos. Y tu manera de hablar te descubre. <\/p>\n<p>Entonces &#233;l lo neg&#243; y comenz&#243; a maldecir, y a jurar, diciendo: <\/p>\n<p>No lo conozco. No conozco a este hombre de quien habl&#225;is. No conozco a tal hombre. <\/p>\n<p>Y en seguida, mientras &#233;l hablaba todav&#237;a, cant&#243; el gallo por segunda vez. Entonces, vuelto el Se&#241;or, mir&#243; a Pedro. Y Pedro se acord&#243; de las palabras de Jes&#250;s, que le hab&#237;a dicho: Antes que cante el gallo dos veces, me negar&#225;s tres veces. Y saliendo fuera, pensando en esto lloraba amargamente.<\/p>\n<p>JESUS ANTE EL CONCILIO<\/p>\n<p>Cuando era de d&#237;a, venida la ma&#241;ana, todos los principales sacerdotes y los ancianos del pueblo y los escribas, le trajeron al concilio y entraron en consejo contra Jes&#250;s, para entregarle a muerte.<\/p>\n<p>Y los principales sacerdotes y los ancianos y todo el concilio, buscaban falso testimonio contra Jes&#250;s, para entregarle a la muerte, y no lo hallaron, aunque muchos testigos falsos se presentaban contra &#233;l, mas sus testimonios no concordaban. <\/p>\n<p>Pero al fin levant&#225;ndose dos testigos falsos, dieron contra &#233;l falso testimonio y dijeron: <\/p>\n<p>Nosotros le hemos o&#237;do decir: Yo derribar&#233; este templo hecho a mano, y en tres d&#237;as edificar&#233; otro sin mano, y: Puedo derribar el templo de Dios, y en tres d&#237;as reedificarlo. <\/p>\n<p>Pero ni aun as&#237; concordaban en el testimonio. Y levant&#225;ndose en medio el sumo sacerdote, le dijo: <\/p>\n<p>&#191;No respondes nada? &#191;Qu&#233; testifican &#233;stos contra ti? <\/p>\n<p>Mas Jes&#250;s callaba y nada respond&#237;a. Entonces el sumo sacerdote volvi&#243; a preguntar y le dijo: <\/p>\n<p>Te conjuro por el Dios viviente, que nos digas si eres t&#250; el Cristo, el Hijo de Dios Bendito.<\/p>\n<p>Y les dijo: <\/p>\n<p>Si os lo dijere, no creer&#233;is; y tambi&#233;n si os preguntare, no me responder&#233;is, ni me soltar&#233;is. Pero t&#250; lo has dicho; Yo soy y vosotros dec&#237;s que lo soy. Adem&#225;s os digo, que desde ahora ver&#233;is al Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder de Dios, y viniendo en las nubes del cielo.<\/p>\n<p>Entonces el sumo sacerdote rasg&#243; sus vestiduras, diciendo: <\/p>\n<p>&#161;Ha blasfemado! &#191;Qu&#233; m&#225;s necesidad tenemos de testigos? He aqu&#237;, ahora mismo hab&#233;is o&#237;do su blasfemia. &#191;Qu&#233; os parece?<\/p>\n<p>Y todos ellos le condenaron diciendo: <\/p>\n<p>&#191;Qu&#233; m&#225;s testimonio necesitamos? Porque nosotros mismos lo hemos o&#237;do de su boca. &#161;Es reo de muerte!<\/p>\n<p>Entonces algunos de ellos le escupieron en el rostro, y le dieron de pu&#241;etazos, y otros vend&#225;ndole los ojos, le abofeteaban el rostro, diciendo:<\/p>\n<p>Profet&#237;zanos, Cristo, qui&#233;n es el que te golpe&#243;. <\/p>\n<p>Y los alguaciles que custodiaban a Jes&#250;s se burlaban de &#233;l y le daban bofetadas. Y dec&#237;an otras muchas cosas injuri&#225;ndole.<\/p>\n<p>JESUS ANTE PILATO POR PRIMERA VEZ<\/p>\n<p>Luego llevaron a Jes&#250;s atado de casa de Caif&#225;s al pretorio y lo entregaron a Pilato. Era de ma&#241;ana, y ellos no entraron en el pretorio para no contaminarse, y as&#237; poder comer la pascua. Entonces sali&#243; Pilato a ellos, y les dijo: <\/p>\n<p>&#191;Qu&#233; acusaci&#243;n tra&#233;is contra este hombre? <\/p>\n<p>Respondieron y le dijeron: <\/p>\n<p>Si &#233;ste no fuera malhechor, no te lo habr&#237;amos entregado. <\/p>\n<p>Y comenzaron a acusarle, diciendo: <\/p>\n<p>A &#233;ste hemos hallado que pervierte a la naci&#243;n, y que prohibe dar tributo a Cesar, diciendo que &#233;l mismo es el Cristo, un rey. <\/p>\n<p>Y los principales sacerdotes le acusaban mucho. Y siendo acusado por los principales sacerdotes y por los ancianos, nada respondi&#243;.<\/p>\n<p>Pilato entonces le dijo: <\/p>\n<p>&#191;No oyes cu&#225;ntas cosas testifican contra ti?<\/p>\n<p>Otra vez le pregunt&#243; Pilato, diciendo: <\/p>\n<p>&#191;Nada respondes? Mira de cu&#225;ntas cosas te acusan.<\/p>\n<p>Mas Jes&#250;s ni aun con eso respondi&#243; ni una palabra; de modo que Pilato se maravillaba mucho.<\/p>\n<p>Jes&#250;s, pues, estaba en pie delante del gobernador; y &#233;ste le pregunt&#243;, diciendo: <\/p>\n<p>&#191;Eres t&#250; el Rey de los jud&#237;os? <\/p>\n<p>Y Jes&#250;s le dijo: <\/p>\n<p>T&#250; lo dices.<\/p>\n<p>Y Pilato dijo a los principales sacerdotes, y a la gente: <\/p>\n<p>Ning&#250;n delito hallo en este hombre. <\/p>\n<p>Pero ellos porfiaban, diciendo: <\/p>\n<p>Alborota al pueblo, ense&#241;ando por toda Judea, comenzando desde Galilea hasta aqu&#237;. <\/p>\n<p>Entonces les dijo Pilato: <\/p>\n<p>Tomadle vosotros, y juzgadle seg&#250;n vuestra ley. <\/p>\n<p>Y los jud&#237;os le dijeron: <\/p>\n<p>A nosotros no nos est&#225; permitido dar muerte a nadie; (para que se cumpliese la palabra que Jes&#250;s hab&#237;a dicho, dando a entender de qu&#233; muerte iba a morir).<\/p>\n<p>Entonces Pilato volvi&#243; a entrar en el pretorio, y llam&#243; a Jes&#250;s y le dijo: <\/p>\n<p>&#191;Eres t&#250; el Rey de los jud&#237;os?<\/p>\n<p>Jes&#250;s le respondi&#243;: <\/p>\n<p>&#191;Dices t&#250; esto por ti mismo, o te lo han dicho otros de m&#237;? <\/p>\n<p>Pilato le respondi&#243;: <\/p>\n<p>&#191;Soy yo acaso jud&#237;o? Tu naci&#243;n, y los principales sacerdotes, te han entregado a m&#237;. &#191;Qu&#233; has hecho?<\/p>\n<p>Respondi&#243; Jes&#250;s: <\/p>\n<p>Mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelear&#237;an para que yo no fuera entregado a los jud&#237;os; pero mi reino no es de aqu&#237;. <\/p>\n<p>Le dijo entonces Pilato: <\/p>\n<p>&#191;Luego, eres t&#250; rey? <\/p>\n<p>Respondi&#243; Jes&#250;s: <\/p>\n<p>T&#250; dices que yo soy rey. Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio a la verdad. Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz. <\/p>\n<p>Le dijo Pilato: <\/p>\n<p>&#191;Qu&#233; es la verdad? <\/p>\n<p>Y cuando hubo dicho esto, sali&#243; otra vez a los jud&#237;os, y les dijo: <\/p>\n<p>Yo no hallo en &#233;l ning&#250;n delito. <\/p>\n<p>Entonces Pilato, oyendo decir, Galilea, pregunt&#243; si el hombre era galileo. Y al saber que era de la jurisdicci&#243;n de Herodes, le remiti&#243; a Herodes, que en aquellos d&#237;as tambi&#233;n estaba en Jerusal&#233;n.<\/p>\n<p>JESUS ANTE HERODES<\/p>\n<p>Herodes, viendo a Jes&#250;s, se alegr&#243; mucho, porque hac&#237;a tiempo que deseaba verle; porque hab&#237;a o&#237;do muchas cosas acerca de &#233;l, y esperaba verle hacer alguna se&#241;al. Y le hac&#237;a muchas preguntas, pero &#233;l nada le respondi&#243;. Y estaban los principales sacerdotes y los escribas acus&#225;ndole con gran vehemencia.<\/p>\n<p>Entonces Herodes con sus soldados le menospreci&#243; y escarneci&#243;, visti&#233;ndole de una ropa espl&#233;ndida; y volvi&#243; a enviarle a Pilato. Y se hicieron amigos Pilato y Herodes aquel d&#237;a; porque antes estaban enemistados entre s&#237;.<\/p>\n<p>JESUS ANTE PILATO POR SEGUNDA VEZ<\/p>\n<p>Entonces Pilato, convocando a los principales sacerdotes, a los gobernantes, y al pueblo, les dijo: <\/p>\n<p>Me hab&#233;is presentado a &#233;ste como un hombre que perturba al pueblo; pero habi&#233;ndole interrogado yo delante de vosotros, no he hallado en este hombre delito alguno de aquellos de que le acus&#225;is. Y ni aun Herodes, porque os remit&#237; a &#233;l; y he aqu&#237;, nada digno de muerte ha hecho este hombre. Le soltar&#233;, pues, despu&#233;s de castigarle.<\/p>\n<p>Ahora bien, en el d&#237;a de la fiesta acostumbraba el gobernador soltar al pueblo un preso, uno en cada fiesta. Y ten&#237;an entonces un preso famoso llamado Barrab&#225;s, preso con sus compa&#241;eros de mot&#237;n que hab&#237;an cometido homicidio en una revuelta. Este hab&#237;a sido pues echado en la c&#225;rcel por sedici&#243;n en la ciudad, y por un homicidio.<\/p>\n<p>JESUS Y BARRABAS<\/p>\n<p>Y viniendo la multitud, comenz&#243; a pedir que hiciese como siempre les hab&#237;a hecho. Reunidos, pues, ellos, les dijo Pilato: <\/p>\n<p>Vosotros ten&#233;is la costumbre de que os suelte uno en la pascua. &#191;A qui&#233;n quer&#233;is que os suelte: a Barrab&#225;s, o a Jes&#250;s, llamado el Cristo?. &#191;Quer&#233;is, pues, que os suelte al Rey de los jud&#237;os? <\/p>\n<p>Entonces todos dieron voces de nuevo, diciendo: <\/p>\n<p>No a &#233;ste, sino a Barrab&#225;s. <\/p>\n<p>Y Barrab&#225;s era ladr&#243;n. Y estando &#233;l, Pilato, sentado en el tribunal, su mujer le mand&#243; decir: <\/p>\n<p>No tengas nada que ver con ese justo; porque hoy he padecido mucho en sue&#241;os por causa de &#233;l. <\/p>\n<p>Pero los principales sacerdotes y los ancianos persuadieron e incitaron para que diese a Barrab&#225;s, y que Jes&#250;s fuese muerto.<\/p>\n<p>Pero el gobernador, les dijo: <\/p>\n<p>&#191;A cu&#225;l de los dos quer&#233;is que os suelte? <\/p>\n<p>Y ellos dijeron: <\/p>\n<p>A Barrab&#225;s. <\/p>\n<p>Respondiendo Pilato, les dijo otra vez: <\/p>\n<p>&#191;Qu&#233;, pues, quer&#233;is que haga del que llam&#225;is Rey de los jud&#237;os? <\/p>\n<p>Y ellos volvieron a dar voces: <\/p>\n<p>&#161;Crucif&#237;cale! <\/p>\n<p>Pilato les dec&#237;a: <\/p>\n<p>&#191;Pues qu&#233; mal ha hecho? <\/p>\n<p>Pero ellos gritaban aun m&#225;s: <\/p>\n<p>&#161;Crucif&#237;cale!. &#161;Que sea crucificado!. <\/p>\n<p>Y los jud&#237;os le respondieron: <\/p>\n<p>Nosotros tenemos una ley, y seg&#250;n nuestra ley debe morir, porque se hizo a s&#237; mismo Hijo de Dios. <\/p>\n<p>Cuando Pilato oy&#243; decir esto, tuvo m&#225;s miedo. Y entr&#243; otra vez en el pretorio, y dijo a Jes&#250;s: <\/p>\n<p>&#191;De d&#243;nde eres t&#250;? <\/p>\n<p>Mas Jes&#250;s no le dio respuesta. Entonces le dijo Pilato: <\/p>\n<p>&#191;A m&#237; no me hablas? &#191;No sabes que tengo autoridad para crucificarte, y que tengo autoridad para soltarte? <\/p>\n<p>Respondi&#243; Jes&#250;s: <\/p>\n<p>Ninguna autoridad tendr&#237;as contra m&#237;, si no te fuese dada de arriba; por tanto, el que a ti me ha entregado, mayor pecado tiene. <\/p>\n<p>Desde entonces procuraba Pilato soltarle; pero los jud&#237;os daban voces, diciendo: <\/p>\n<p>Si a &#233;ste sueltas, no eres amigo de Cesar; todo el que se hace rey, a Cesar se opone. <\/p>\n<p>Entonces Pilato, oyendo esto, llev&#243; fuera a Jes&#250;s, y se sent&#243; en el tribunal en el lugar llamado el Enlosado, y en hebreo Gabata. Era la preparaci&#243;n de la pascua, y como la hora sexta. Entonces dijo a los jud&#237;os: <\/p>\n<p>&#161;He aqu&#237; vuestro Rey! <\/p>\n<p>Pero ellos gritaron: <\/p>\n<p>&#161;Fuera, fuera, crucif&#237;cale! <\/p>\n<p>Pilato les dijo: <\/p>\n<p>&#191;A vuestro Rey he de crucificar? <\/p>\n<p>Respondieron los principales sacerdotes: <\/p>\n<p>No tenemos m&#225;s rey que Cesar.<\/p>\n<p>Les habl&#243; otra vez Pilato, queriendo soltar a Jes&#250;s; y Pilato les dijo: <\/p>\n<p>&#191;Qu&#233;, pues, har&#233; de Jes&#250;s, llamado el Cristo? <\/p>\n<p>Toda la multitud dio voces a una, diciendo: <\/p>\n<p>&#161;Sea crucificado! &#161;Fuera con este, y su&#233;ltanos a Barrab&#225;s!<\/p>\n<p>JESUS ES AZOTADO<\/p>\n<p>El les dijo por tercera vez: <\/p>\n<p>&#191;Pues qu&#233; mal ha hecho &#233;ste? Ning&#250;n delito digno de muerte he hallado en &#233;l; le castigar&#233;, pues, y le soltar&#233;. <\/p>\n<p>As&#237; que, tom&#243; Pilato a Jes&#250;s, y mando azotarle. Entonces los soldados del gobernador llevaron a Jes&#250;s al pretorio, y convocaron a toda la compa&#241;&#237;a. Y desnud&#225;ndole, le echaron encima un manto de purpura, y los soldados entretejieron una corona de espinas, y la pusieron sobre su cabeza, y una ca&#241;a en su mano derecha; e hincando la rodilla delante de &#233;l, le escarnec&#237;an, diciendo: <\/p>\n<p>&#161;Salve, Rey de los jud&#237;os!. <\/p>\n<p>Y escupi&#233;ndole, tomaban la ca&#241;a y le golpeaban en la cabeza, y puestos de rodillas le hac&#237;an reverencias.<\/p>\n<p>Entonces Pilato sali&#243; otra vez, y les dijo: <\/p>\n<p>Mirad, os lo traigo fuera, para que entend&#225;is que ning&#250;n delito hallo en &#233;l. <\/p>\n<p>Y sali&#243; Jes&#250;s, llevando la corona de espinas y el manto de p&#250;rpura. Y Pilato les dijo: <\/p>\n<p>&#161;He aqu&#237; el hombre! <\/p>\n<p>Cuando le vieron los principales sacerdotes y los alguaciles, dieron grandes voces, pidiendo que fuese crucificado y diciendo: <\/p>\n<p>&#161;Crucif&#237;cale! &#161;Crucif&#237;cale! <\/p>\n<p>Y las voces de ellos y de los principales sacerdotes prevalecieron. Viendo Pilato que nada adelantaba, sino que se hac&#237;a m&#225;s alboroto, tom&#243; agua y se lav&#243; las manos delante del pueblo, diciendo: <\/p>\n<p>Inocente soy yo de la sangre de este justo; all&#225; vosotros. Tomadle pues vosotros, y crucificadle; porque yo no hallo delito en &#233;l. <\/p>\n<p>Y respondiendo todo el pueblo, dijo: <\/p>\n<p>Su sangre sea sobre nosotros, y sobre nuestros hijos.<\/p>\n<p>Y Pilato, queriendo satisfacer al pueblo, sentenci&#243; lo que ellos ped&#237;an: les solt&#243; a Barrab&#225;s aquel que hab&#237;a sido echado en la c&#225;rcel por sedici&#243;n y homicidio, a quien hab&#237;an pedido; y entonces entreg&#243; a Jes&#250;s a la voluntad de ellos para que fuese crucificado. Tomaron, pues, a Jes&#250;s, y le llevaron. <\/p>\n<p>MUERTE DE JUDAS<\/p>\n<p>Y Judas, el que le hab&#237;a entregado, viendo que era condenado, devolvi&#243; arrepentido las treinta piezas de plata (el salario de su iniquidad) a los principales sacerdotes y a los ancianos, diciendo: Yo he pecado entregando sangre inocente. Mas ellos dijeron: <\/p>\n<p>&#191;Qu&#233; nos importa a nosotros? &#161;All&#225; t&#250;! <\/p>\n<p>Y arrojando las piezas de plata en el templo, sali&#243;, y fue y se ahorc&#243; y cayendo de cabeza, se revent&#243; por la mitad, y todas sus entra&#241;as se derramaron.<\/p>\n<p>Entonces los principales sacerdotes, tomando las piezas de plata, dijeron: <\/p>\n<p>No es l&#237;cito echarlas en el tesoro de las ofrendas, porque es precio de sangre.<\/p>\n<p>Y despu&#233;s de consultar, compraron con ellas el campo del alfarero, para sepultura de los extranjeros. Y fue notorio a todos los habitantes de Jerusal&#233;n, de tal manera que aquel campo se llama en su propia lengua, Ac&#233;ldama, que quiere decir, Campo de sangre. <\/p>\n<p>As&#237; se cumpli&#243; lo dicho por el profeta Jerem&#237;as, cuando dijo: <\/p>\n<p>Y tomaron las treinta piezas de plata, precio del apreciado, seg&#250;n precio puesto por los hijos de Israel; y las dieron para el campo del alfarero, como me orden&#243; el Se&#241;or.<\/p>\n<p>LA CRUCIFIXION DE JESUS<\/p>\n<p>Despu&#233;s de haberle escarnecido, le quitaron el manto, le pusieron sus propios vestidos, y le llevaron para crucificarle. Y &#233;l, cargando su cruz, sali&#243; al lugar llamado de la Calavera, y en hebreo, G&#243;lgota. Cuando sal&#237;an, obligaron a uno que pasaba, Sim&#243;n de Cirene, padre de Alejandro y de Rufo, que ven&#237;a del campo, a que le llevase la cruz. Y se la pusieron encima la cruz para que la llevase tras Jes&#250;s. Y le segu&#237;a gran multitud del pueblo, y de mujeres que lloraban y hac&#237;an lamentaci&#243;n por &#233;l. Pero Jes&#250;s, vuelto hacia ellas, les dijo: <\/p>\n<p>Hijas de Jerusal&#233;n, no llor&#233;is por m&#237;, sino llorad por vosotras mismas y por vuestros hijos. Porque he aqu&#237; vendr&#225;n d&#237;as en que dir&#225;n: Bienaventuradas las est&#233;riles, y los vientres que no concibieron, y los pechos que no criaron. Entonces comenzar&#225;n a decir a los montes: Caed sobre nosotros; y a los collados: Cubridnos. Porque si en el &#225;rbol verde hacen estas cosas, &#191;en el seco, qu&#233; no se har&#225;? <\/p>\n<p>Llevaban tambi&#233;n con &#233;l a otros dos, que eran malhechores, para ser muertos. Y cuando llegaron al lugar llamado de la Calavera, le crucificaron all&#237;, y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda y Jes&#250;s en medio. Y se cumpli&#243; la Escritura que dice: Y fue contado con los inicuos.<\/p>\n<p>Era la hora tercera cuando le crucificaron. Escribi&#243; tambi&#233;n Pilato el t&#237;tulo de su causa, que puso sobre su cabeza en la cruz, el cual dec&#237;a: ESTE ES JESUS NAZARENO, REY DE LOS JUDIOS. Y muchos de los jud&#237;os leyeron este t&#237;tulo; porque el lugar donde Jes&#250;s fue crucificado estaba cerca de la ciudad, y el t&#237;tulo estaba escrito en hebreo, en griego y en lat&#237;n. Entonces dijeron a Pilato los principales sacerdotes de los jud&#237;os: <\/p>\n<p>No escribas: Rey de los jud&#237;os; sino, que &#233;l dijo: Soy Rey de los jud&#237;os. <\/p>\n<p>Respondi&#243; Pilato: <\/p>\n<p>Lo que he escrito, he escrito. <\/p>\n<p>Cuando los soldados hubieron crucificado a Jes&#250;s, tomaron sus vestidos, e hicieron cuatro partes, una para cada soldado. Tomaron tambi&#233;n su t&#250;nica, la cual era sin costura, de un solo tejido de arriba abajo. Entonces dijeron entre s&#237;: <\/p>\n<p>No la partamos, sino echemos suertes sobre ella, a ver de qui&#233;n ser&#225;. <\/p>\n<p>Esto fue para que se cumpliese la Escritura, que dice: &#8220;Repartieron entre s&#237; mis vestidos, Y sobre mi ropa echaron suertes&#8221;. Y as&#237; lo hicieron los soldados. Y sentados le guardaban all&#237;.<\/p>\n<p>Y los que pasaban le injuriaban, meneando la cabeza, y diciendo: <\/p>\n<p>T&#250; que derribas el templo, y en tres d&#237;as lo reedificas, s&#225;lvate a ti mismo; si eres Hijo de Dios, desciende de la cruz. <\/p>\n<p>Y el pueblo estaba mirando. Los soldados tambi&#233;n le escarnec&#237;an, acerc&#225;ndose y present&#225;ndole vinagre. De esta manera tambi&#233;n los principales sacerdotes, escarneci&#233;ndole con los escribas y los fariseos y los ancianos, se burlaban de &#233;l, y dec&#237;an: <\/p>\n<p>A otros salv&#243;, a s&#237; mismo no se puede salvar. Si es el Cristo, el Rey de Israel, el escogido de Dios, descienda ahora de la cruz, para que veamos y creamos en &#233;l. Confi&#243; en Dios; l&#237;brele ahora si le quiere; porque ha dicho: Soy Hijo de Dios. <\/p>\n<p>Lo mismo le injuriaban tambi&#233;n los ladrones que estaban crucificados con &#233;l. Y Jes&#250;s dec&#237;a: <\/p>\n<p>Padre, perd&#243;nalos, porque no saben lo que hacen.<\/p>\n<p>EL MALHECHOR ARREPENTIDO<\/p>\n<p>Y uno de los malhechores que estaban colgados le injuriaba, diciendo: <\/p>\n<p>Si t&#250; eres el Cristo, s&#225;lvate a ti mismo y a nosotros. <\/p>\n<p>Respondiendo el otro, le reprendi&#243;, diciendo: <\/p>\n<p>&#191;Ni aun temes t&#250; a Dios, estando en la misma condenaci&#243;n? Nosotros, a la verdad, justamente padecemos, porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos; mas &#233;ste ning&#250;n mal hizo. <\/p>\n<p>Y dijo a Jes&#250;s: <\/p>\n<p>Acu&#233;rdate de m&#237; cuando vengas en tu reino. <\/p>\n<p>Entonces Jes&#250;s le dijo: <\/p>\n<p>De cierto te digo que hoy estar&#225;s conmigo en el para&#237;so. <\/p>\n<p>LOS INSTANTES FINALES<\/p>\n<p>Estaban junto a la cruz de Jes&#250;s su madre, y la hermana de su madre, Mar&#237;a mujer de Cleofas, y Mar&#237;a Magdalena. Cuando vio Jes&#250;s a su madre, y al disc&#237;pulo a quien &#233;l amaba, que estaba presente, dijo a su madre: <\/p>\n<p>Mujer, he ah&#237; tu hijo. <\/p>\n<p>Despu&#233;s dijo al disc&#237;pulo: <\/p>\n<p>He ah&#237; tu madre. <\/p>\n<p>Y desde aquella hora el disc&#237;pulo la recibi&#243; en su casa. Y desde la hora sexta hubo tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora novena.<\/p>\n<p>Cerca de la hora novena (Marcos &#8220;a la hora novena&#8221;), Jes&#250;s clam&#243; a gran voz, diciendo: <\/p>\n<p>El&#237;, El&#237;, &#191;lama sabactani? Esto es: Dios m&#237;o, Dios m&#237;o, &#191;por qu&#233; me has desamparado? <\/p>\n<p>Algunos de los que estaban all&#237; dec&#237;an, al o&#237;rlo: <\/p>\n<p>A El&#237;as llama &#233;ste. <\/p>\n<p>Pero los otros dec&#237;an: <\/p>\n<p>Deja, veamos si viene El&#237;as a librarle.<\/p>\n<p>Y corri&#243; uno, y empapando una esponja en vinagre mezclado con hiel (vino mezclado con mirra), y poni&#233;ndola en una ca&#241;a, le dio a beber, diciendo:<\/p>\n<p>Dejad, veamos si viene El&#237;as a bajarle. <\/p>\n<p>Pero despu&#233;s de haberlo probado, no quiso beberlo.<\/p>\n<p>Despu&#233;s de esto, sabiendo Jes&#250;s que ya todo estaba consumado, dijo, para que la Escritura se cumpliese: <\/p>\n<p>Tengo sed. <\/p>\n<p>Y estaba all&#237; una vasija llena de vinagre; entonces ellos empaparon en vinagre una esponja, y poni&#233;ndola en un hisopo, se la acercaron a la boca. Cuando Jes&#250;s hubo tomado el vinagre, dijo: <\/p>\n<p>Consumado es. <\/p>\n<p>Entonces Jes&#250;s, clamando a gran voz, dijo: <\/p>\n<p>Padre, en tus manos encomiendo mi esp&#237;ritu. <\/p>\n<p>Y habiendo dicho esto e inclinando la cabeza, entreg&#243; el esp&#237;ritu y expir&#243;.<\/p>\n<p>El sol entonces se oscureci&#243;. Y he aqu&#237;, el velo del templo se rasg&#243; en dos por la mitad y de arriba abajo. La tierra tembl&#243;, y las rocas se partieron; y se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que hab&#237;an dormido, se levantaron; y saliendo de los sepulcros, despu&#233;s de la resurrecci&#243;n de &#233;l, vinieron a la santa ciudad, y aparecieron a muchos.<\/p>\n<p>El centuri&#243;n que estaba frente a &#233;l, y los que estaban con &#233;l guardando a Jes&#250;s, visto el terremoto, y las cosas que hab&#237;an sido hechas, temieron en gran manera, y dijeron: <\/p>\n<p>Verdaderamente &#233;ste era Hijo de Dios. Verdaderamente este hombre era justo. <\/p>\n<p>Y toda la multitud de los que estaban presentes en este espect&#225;culo, viendo lo que hab&#237;a acontecido, se volv&#237;an golpe&#225;ndose el pecho.<\/p>\n<p>LA SEPULTURA DE JESUS<\/p>\n<p>Entonces los jud&#237;os, por cuanto era la preparaci&#243;n de la pascua, a fin de que los cuerpos no quedasen en la cruz en el d&#237;a de reposo (pues aquel d&#237;a de reposo era de gran solemnidad), rogaron a Pilato que se les quebrasen las piernas, y fuesen quitados de all&#237;. Vinieron, pues, los soldados, y quebraron las piernas al primero, y asimismo al otro que hab&#237;a sido crucificado con &#233;l. Mas cuando llegaron a Jes&#250;s, como le vieron ya muerto, no le quebraron las piernas. Pero uno de los soldados le abri&#243; el costado con una lanza, y al instante sali&#243; sangre y agua. Y el que lo vio da testimonio, y su testimonio es verdadero; y &#233;l sabe que dice verdad, para que vosotros tambi&#233;n cre&#225;is. Porque estas cosas sucedieron para que se cumpliese la Escritura: No ser&#225; quebrado hueso suyo. Y tambi&#233;n otra Escritura dice: Mirar&#225;n al que traspasaron. <\/p>\n<p>Pero todos sus conocidos y las mujeres que le hab&#237;an seguido desde Galilea sirvi&#233;ndole, y otras muchas que hab&#237;an subido con &#233;l a Jerusal&#233;n, estaban all&#237; mirando de lejos. Entre ellas estaban Mar&#237;a Magdalena, Mar&#237;a la madre de Jacobo y de Jos&#233; (madre tambi&#233;n de Jes&#250;s), la madre de los hijos de Zebedeo y Salom&#233;.<\/p>\n<p>Cuando lleg&#243; la noche, porque era la preparaci&#243;n, es decir, la v&#237;spera del d&#237;a de reposo, Jos&#233;, un hombre rico de Arimatea, ciudad de Judea. Este era un var&#243;n bueno y justo que tambi&#233;n esperaba el reino de Dios, y aunque miembro noble del concilio, no hab&#237;a consentido en el acuerdo ni en los hechos de ellos, porque era disc&#237;pulo de Jes&#250;s, pero secretamente por miedo de los jud&#237;os, vino y entr&#243; osadamente a Pilato rogando que le permitiese llevarse el cuerpo de Jes&#250;s. Pilato se sorprendi&#243; de que ya hubiese muerto; y haciendo venir al centuri&#243;n, le pregunt&#243; si ya estaba muerto. E informado por el centuri&#243;n, dio el cuerpo a Jos&#233;, el cual compr&#243; una s&#225;bana, y quit&#225;ndolo -de la cruz-, lo envolvi&#243; en la s&#225;bana limpia. <\/p>\n<p>Tambi&#233;n Nicodemo, el que antes hab&#237;a visitado a Jes&#250;s de noche, vino trayendo un compuesto de mirra y de &#225;loes, como cien libras. Tomaron, pues, el cuerpo de Jes&#250;s, y lo envolvieron en lienzos con especias arom&#225;ticas, seg&#250;n es costumbre sepultar entre los jud&#237;os. <\/p>\n<p>Y en el lugar donde hab&#237;a sido crucificado, hab&#237;a un huerto que estaba cerca. Y en el huerto un sepulcro nuevo que estaba cavado en una pe&#241;a, en el cual a&#250;n no hab&#237;a sido puesto ninguno. y lo puso en el sepulcro. Y las mujeres que hab&#237;an venido con &#233;l desde Galilea, siguieron tambi&#233;n, y vieron el sepulcro y como fue puesto su cuerpo. Y Mar&#237;a Magdalena y Mar&#237;a madre de Jos&#233; (y de Jes&#250;s) estaban all&#237; sentadas delante del sepulcro, miraban d&#243;nde lo pon&#237;an. Y Jos&#233; de Arimatea hizo rodar una gran piedra a la entrada del sepulcro, y se fue. <\/p>\n<p>Era d&#237;a de la preparaci&#243;n, y estaba para comenzar el d&#237;a de reposo. Y vueltas (las mujeres), prepararon especias arom&#225;ticas y ung&#252;entos; y descansaron el d&#237;a de reposo, conforme al mandamiento.<\/p>\n<p>LA GUARDIA EN LA SEPULTURA<\/p>\n<p>Al d&#237;a siguiente, que es despu&#233;s de la preparaci&#243;n, se reunieron los principales sacerdotes y los fariseos ante Pilato, diciendo: <\/p>\n<p>Se&#241;or, nos acordamos que aquel enga&#241;ador dijo, viviendo a&#250;n: Despu&#233;s de tres d&#237;as resucitar&#233;. Manda, pues, que se asegure el sepulcro hasta el tercer d&#237;a, no sea que vengan sus disc&#237;pulos de noche, y lo hurten, y digan al pueblo: Resucit&#243; de entre los muertos. Y ser&#225; el postrer error peor que el primero. <\/p>\n<p>Y Pilato les dijo: <\/p>\n<p>Ah&#237; ten&#233;is una guardia; id, aseguradlo como sab&#233;is. <\/p>\n<p>Entonces ellos fueron y aseguraron el sepulcro, sellando la piedra y poniendo la guardia.<\/p>\n<p>Y hubo un gran terremoto; porque un &#225;ngel del Se&#241;or, descendiendo del cielo y llegando, removi&#243; la piedra, y se sent&#243; sobre ella. Su aspecto era como un rel&#225;mpago, y su vestido blanco como la nieve. Y de miedo de &#233;l los guardas temblaron y se quedaron como muertos.<\/p>\n<p>LA RESURRECCION<\/p>\n<p>Cuando pas&#243; el d&#237;a de reposo, el primer d&#237;a de la semana, Mar&#237;a Magdalena sali&#243; muy de ma&#241;ana, siendo a&#250;n oscuro, para el sepulcro. Yendo ella, (vio que la tumba estaba vac&#237;a y) entonces corri&#243;, y fue a Sim&#243;n Pedro y al otro disc&#237;pulo, aquel al que amaba Jes&#250;s, que estaban tristes y llorando, y les dijo: <\/p>\n<p>Se han llevado del sepulcro al Se&#241;or, y no sabemos donde le han puesto.<\/p>\n<p>Levant&#225;ndose Pedro y el otro disc&#237;pulo, y fueron al sepulcro. Corr&#237;an los dos junto, pero el otro disc&#237;pulo corri&#243; m&#225;s aprisa que Pedro, y lleg&#243; primero al sepulcro. Y baj&#225;ndose a mirar, vio los lienzos puestos all&#237;, pero no entr&#243;. <\/p>\n<p>Lleg&#243; luego Sim&#243;n Pedro tras &#233;l, y entr&#243; en el sepulcro, y vio los lienzos puestos all&#237;, y el sudario, que hab&#237;a estado sobre la cabeza de Jes&#250;s, no puesto con los lienzos, sino enrollado en un lugar aparte. Y cuando mir&#243; dentro, vio los lienzos solos. Entonces entr&#243; tambi&#233;n el otro disc&#237;pulo, que hab&#237;a venido primero al sepulcro; y vio, y crey&#243;, y se fue a casa maravill&#225;ndose de lo que hab&#237;a sucedido. Porque a&#250;n no hab&#237;an entendido la Escritura, que era necesario que &#233;l resucitase de los muertos. Y volvieron los disc&#237;pulos a los suyos.<\/p>\n<p>Y Mar&#237;a la madre de Jacobo, y Salom&#233;, compraron especias arom&#225;ticas para ir a ungirle, y al amanecer vinieron a ver el sepulcro, trayendo las especies arom&#225;ticas que hab&#237;an preparado, y algunas otras mujeres con ellas. Llegaron al sepulcro ya salido el sol. Pero dec&#237;an entre s&#237;: &#191;Qui&#233;n nos remover&#225; la piedra de la entrada del sepulcro? Pero cuando miraron, vieron removida la piedra, que era muy grande.<\/p>\n<p>Aconteci&#243; que estando ellas perplejas por esto, he aqu&#237; se pararon junto a ellas dos varones con vestiduras resplandecientes; y como tuvieron temor, y bajaron el rostro a tierra, les dijeron: <\/p>\n<p>&#191;Por qu&#233; busc&#225;is entre los muertos al que vive? No est&#225; aqu&#237;, sino que ha resucitado. Acordaos de lo que os habl&#243;, cuando a&#250;n estaba en Galilea, diciendo: Es necesario que el Hijo del Hombre sea entregado en manos de hombres pecadores, y que sea crucificado, y resucite al tercer d&#237;a. E id pronto y decid a sus disc&#237;pulos y a Pedro que ha resucitado de los muertos, y he aqu&#237; va delante de vosotros a Galilea; all&#237; le ver&#233;is como os dijo.<\/p>\n<p>Y cuando entraron en el sepulcro, no hallaron el cuerpo del Se&#241;or Jes&#250;s, pero vieron a un &#225;ngel (con apariencia de un hombre) joven sentado al lado derecho, cubierto de una larga ropa blanca; y se espantaron. Mas &#233;l les dijo:<\/p>\n<p>No os asust&#233;is; porque yo s&#233; que busc&#225;is a Jes&#250;s nazareno, el que fue crucificado; ha resucitado, no est&#225; aqu&#237; como dijo; Venid, ved el lugar donde fue puesto el Se&#241;or. <\/p>\n<p>JESUS SE APARECE A MARIA MAGDALENA<\/p>\n<p>Pero Mar&#237;a (que volvi&#243; al sepulcro) estaba fuera llorando junto al sepulcro; y mientras lloraba, se inclin&#243; para mirar dentro del sepulcro, y vio a dos &#225;ngeles con vestiduras blancas, que estaban sentados el uno a la cabecera, y el otro a los pies, donde el cuerpo de Jes&#250;s hab&#237;a sido puesto. Y le dijeron: <\/p>\n<p>Mujer, &#191;por qu&#233; lloras? <\/p>\n<p>Les dijo: <\/p>\n<p>Porque se han llevado a mi Se&#241;or, y no s&#233; d&#243;nde le han puesto. <\/p>\n<p>Cuando hab&#237;a dicho esto, se volvi&#243;, y vio a Jes&#250;s que estaba all&#237;; mas no sab&#237;a que era Jes&#250;s. Jes&#250;s le dijo: <\/p>\n<p>Mujer, &#191;por qu&#233; lloras? &#191;A qui&#233;n buscas? <\/p>\n<p>Ella, pensando que era el hortelano, le dijo: <\/p>\n<p>Se&#241;or, si t&#250; lo has llevado, dime d&#243;nde lo has puesto, y yo lo llevar&#233;. Jes&#250;s le dijo: <\/p>\n<p>&#161;Mar&#237;a! Volvi&#233;ndose ella, le dijo: <\/p>\n<p>&#161;Raboni! (que quiere decir, Maestro). <\/p>\n<p>Jes&#250;s le dijo: <\/p>\n<p>No me toques, porque a&#250;n no he subido a mi Padre; mas ve a mis hermanos, y diles: Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios.<\/p>\n<p>Entonces Jes&#250;s dijo: <\/p>\n<p>No tem&#225;is; id, dad las nuevas a mis hermanos, para que vayan a Galilea, y all&#237; me ver&#225;n.<\/p>\n<p>Fue entonces Mar&#237;a Magdalena, de quien hab&#237;a echado siete demonios, para dar a los disc&#237;pulos las nuevas de que hab&#237;a visto al Se&#241;or, y que &#233;l le hab&#237;a dicho estas cosas. Y eran Mar&#237;a Magdalena, y Juana, y Mar&#237;a madre de Jacobo, y las dem&#225;s con ellas, quienes dijeron &#233;stas cosas a los ap&#243;stoles.<\/p>\n<p>JESUS SE APARECE A LAS OTRAS MUJERES<\/p>\n<p>Entonces ellas, saliendo del sepulcro con temor y gran gozo, fueron corriendo a dar las nuevas a sus disc&#237;pulos. Y mientras iban a dar las nuevas a los disc&#237;pulos, he aqu&#237;, Jes&#250;s les sali&#243; al encuentro, diciendo: <\/p>\n<p>&#161;Salve! <\/p>\n<p>Y ellas, acerc&#225;ndose, abrazaron sus pies, y le adoraron. Y ellas se fueron huyendo del sepulcro, porque les hab&#237;a tomado temblor y espanto; ni dec&#237;an nada a nadie, porque ten&#237;an miedo. Entonces ellas se acordaron de sus palabras, y volviendo del sepulcro, dieron nuevas de todas estas cosas a los once, y a todos los dem&#225;s. Ellos, cuando oyeron que viv&#237;a, y que hab&#237;a sido visto por ella, no lo creyeron. Mas a ellos les parec&#237;an locura las palabras de ellas, y no las cre&#237;an.<\/p>\n<p>LOS SACERDOTES QUIEREN OCULTAR LA RESURRECCION<\/p>\n<p>Mientras ellas iban, he aqu&#237; unos de la guardia fueron a la ciudad, y dieron aviso a los principales sacerdotes de todas las cosas que hab&#237;an acontecido. Y reunidos con los ancianos, y habido consejo, dieron mucho dinero a los soldados, diciendo: <\/p>\n<p>Decid vosotros: Sus disc&#237;pulos vinieron de noche, y lo hurtaron, estando nosotros dormidos. Y si esto lo oyere el gobernador, nosotros le persuadiremos, y os pondremos a salvo. <\/p>\n<p>Y ellos, tomando el dinero, hicieron como se les hab&#237;a instruido. Este dicho se ha divulgado entre los jud&#237;os hasta el d&#237;a de hoy.<\/p>\n<p>JESUS SE APARECE A DOS DISCIPULOS CAMINO DE EMAUS<\/p>\n<p>Pero despu&#233;s apareci&#243; en otra forma a dos de ellos que iban de camino, yendo al campo: He aqu&#237;, dos de ellos iban el mismo d&#237;a a una aldea llamada Ema&#250;s, que estaba a sesenta estadios de Jerusal&#233;n. E iban hablando entre s&#237; de todas aquellas cosas que hab&#237;an acontecido. Sucedi&#243; que mientras hablaban y discut&#237;an entre s&#237;, Jes&#250;s mismo se acerc&#243;, y caminaba con ellos. Mas los ojos de ellos estaban velados, para que no le conociesen. Y les dijo:<\/p>\n<p>&#191;Qu&#233; pl&#225;ticas son estas que ten&#233;is entre vosotros mientras camin&#225;is, y por qu&#233; est&#225;is tristes? <\/p>\n<p>Respondiendo uno de ellos, que se llamaba Cleofas, le dijo:<\/p>\n<p>&#191;Eres t&#250; el &#250;nico forastero en Jerusal&#233;n que no has sabido las cosas que en ella han acontecido en estos d&#237;as? <\/p>\n<p>Entonces &#233;l les dijo: <\/p>\n<p>&#191;Qu&#233; cosas? <\/p>\n<p>Y ellos le dijeron: <\/p>\n<p>De Jes&#250;s nazareno, que fue var&#243;n profeta, poderoso en obra y en palabra delante de Dios y de todo el pueblo; y c&#243;mo le entregaron los principales sacerdotes y nuestros gobernantes a sentencia de muerte, y le crucificaron. Pero nosotros esper&#225;bamos que &#233;l era el que hab&#237;a de redimir a Israel; y ahora, adem&#225;s de todo esto, hoy es ya el tercer d&#237;a que esto ha acontecido. Aunque tambi&#233;n nos han asombrado unas mujeres de entre nosotros, las que antes del d&#237;a fueron al sepulcro; y como no hallaron su cuerpo, vinieron diciendo que tambi&#233;n hab&#237;an visto visi&#243;n de &#225;ngeles, quienes dijeron que &#233;l vive. Y fueron algunos de los nuestros al sepulcro, y hallaron as&#237; como las mujeres hab&#237;an dicho, pero a &#233;l no le vieron.<\/p>\n<p>Entonces &#233;l les dijo: <\/p>\n<p>&#161;Oh insensatos, y tardos de coraz&#243;n para creer todo lo que los profetas han dicho! &#191;No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas, y que entrara en su gloria? <\/p>\n<p>Y comenzando desde Mois&#233;s, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de &#233;l dec&#237;an.<\/p>\n<p>Llegaron a la aldea adonde iban, y &#233;l hizo como que iba m&#225;s lejos. Mas ellos le obligaron a quedarse, diciendo: <\/p>\n<p>Qu&#233;date con nosotros, porque se hace tarde, y el d&#237;a ya ha declinado. <\/p>\n<p>Entr&#243;, pues, a quedarse con ellos. Y aconteci&#243; que estando sentado con ellos a la mesa, tom&#243; el pan y lo bendijo, lo parti&#243;, y les dio. Entonces les fueron abiertos los ojos, y le reconocieron; mas &#233;l se desapareci&#243; de su vista. Y se dec&#237;an el uno al otro: <\/p>\n<p>&#191;No ard&#237;a nuestro coraz&#243;n en nosotros, mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abr&#237;a las Escrituras? <\/p>\n<p>Y levant&#225;ndose en la misma hora, volvieron a Jerusal&#233;n, y hallaron a los once reunidos, y a los que estaban con ellos, que dec&#237;an: <\/p>\n<p>Ha resucitado el Se&#241;or verdaderamente, y ha aparecido a Sim&#243;n. <\/p>\n<p>Entonces ellos contaban las cosas que les hab&#237;an acontecido en el camino, y c&#243;mo le hab&#237;an reconocido al partir el pan. Pero ni aun a ellos creyeron.<\/p>\n<p>JESUS APARECE A DIEZ DISCIPULOS EN EL APOSENTO ALTO<\/p>\n<p>Mientras ellos a&#250;n hablaban de estas cosas, en la noche de aquel mismo d&#237;a, el primero de la semana. Estando las puertas cerradas en el lugar donde los disc&#237;pulos estaban reunidos por miedo de los jud&#237;os, y estando ellos sentados a la mesa, vino Jes&#250;s y puesto en medio de ellos, les dijo: <\/p>\n<p>Paz a vosotros. <\/p>\n<p>Entonces, espantados y atemorizados, pensaban que ve&#237;an esp&#237;ritu. Pero &#233;l les dijo: <\/p>\n<p>&#191;Por qu&#233; est&#225;is turbados, y vienen a vuestro coraz&#243;n estos pensamientos? <\/p>\n<p>Y cuando les hubo dicho esto, les mostr&#243; las manos y el costado: <\/p>\n<p>Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy; palpad, y ved; porque un esp&#237;ritu no tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo. <\/p>\n<p>Y diciendo esto, les mostr&#243; las manos y los pies. Y como todav&#237;a ellos, de gozo, no lo cre&#237;an, y estaban maravillados, les dijo: <\/p>\n<p>&#191;Ten&#233;is aqu&#237; algo de comer? <\/p>\n<p>Entonces le dieron parte de un pez asado, y un panal de miel. Y &#233;l lo tom&#243;, y comi&#243; delante de ellos. Y los disc&#237;pulos se regocijaron viendo al Se&#241;or. Y cuando le vieron, le adoraron; pero algunos dudaban.<\/p>\n<p>INSTRUCCIONES APOSTOLICAS<\/p>\n<p>Y les dijo: Estas son las palabras que os habl&#233;, estando a&#250;n con vosotros: que era necesario que se cumpliese todo lo que est&#225; escrito de m&#237; en la ley de Mois&#233;s, en los profetas y en los salmos. Entonces les abri&#243; el entendimiento, para que comprendiesen las Escrituras; y les dijo: <\/p>\n<p>As&#237; est&#225; escrito, y as&#237; fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer d&#237;a; y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perd&#243;n de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusal&#233;n. Y vosotros sois testigos de estas cosas. He aqu&#237;, yo enviar&#233; la promesa de mi Padre sobre vosotros; pero quedaos vosotros en la ciudad de Jerusal&#233;n, hasta que se&#225;is investidos de poder desde lo alto. <\/p>\n<p>Entonces Jes&#250;s les dijo otra vez: <\/p>\n<p>Paz a vosotros. Como me envi&#243; el Padre, as&#237; tambi&#233;n yo os env&#237;o. <\/p>\n<p>Y habiendo dicho esto, sopl&#243;, y les dijo: <\/p>\n<p>Recibid el Esp&#237;ritu Santo. A quienes remitiereis los pecados, les son remitidos; y a quienes se los retuviereis, les son retenidos. <\/p>\n<p>Y Jes&#250;s se acerc&#243; y les habl&#243; diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Y les reproch&#243; su incredulidad y dureza de coraz&#243;n, porque no hab&#237;an cre&#237;do a los que le hab&#237;an visto resucitado. Y les dijo: <\/p>\n<p>Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura, y haced disc&#237;pulos a todas las naciones, bautiz&#225;ndolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Esp&#237;ritu Santo; ense&#241;&#225;ndoles que guarden todas las cosas que os he mandado. El que creyere y fuere bautizado, ser&#225; salvo; mas el que no creyere, ser&#225; condenado. Y estas se&#241;ales seguir&#225;n a los que creen: En mi nombre echar&#225;n fuera demonios; hablar&#225;n nuevas lenguas; tomar&#225;n en las manos serpientes, y si bebieren cosa mort&#237;fera, no les har&#225; da&#241;o; sobre los enfermos pondr&#225;n sus manos, y sanar&#225;n. He aqu&#237; yo estoy con vosotros todos los d&#237;as, hasta el fin del mundo. Am&#233;n.<\/p>\n<p>SEGUNDA APARICION DE JESUS EN EL APOSENTO ALTO ESTANDO TOMAS<\/p>\n<p>Pero Tom&#225;s, uno de los doce, llamado D&#237;dimo, no estaba con ellos cuando Jes&#250;s vino. Le dijeron, pues, los otros disc&#237;pulos: Al Se&#241;or hemos visto. El les dijo: Si no viere en sus manos la se&#241;al de los clavos, y metiere mi dedo en el lugar de los clavos, y metiere mi mano en su costado, no creer&#233;. <\/p>\n<p>Ocho d&#237;as despu&#233;s, estaban otra vez sus disc&#237;pulos dentro, y con ellos Tom&#225;s. Lleg&#243; Jes&#250;s, estando las puertas cerradas, y se puso en medio y les dijo: Paz a vosotros. Luego dijo a Tom&#225;s: Pon aqu&#237; tu dedo, y mira mis manos; y acerca tu mano, y m&#233;tela en mi costado; y no seas incr&#233;dulo, sino creyente. Entonces Tom&#225;s respondi&#243; y le dijo: &#161;Se&#241;or m&#237;o, y Dios m&#237;o! Jes&#250;s le dijo: Porque me has visto, Tom&#225;s, cre&#237;ste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron.<\/p>\n<p>JESUS SE APARECE A ONCE DISCIPULOS EN GALILEA: LA PESCA MILAGROSA<\/p>\n<p>Y los once disc&#237;pulos se fueron a Galilea, al monte donde Jes&#250;s les hab&#237;a ordenado. Despu&#233;s de esto, Jes&#250;s se manifest&#243; otra vez a sus disc&#237;pulos junto al mar de Tiberias; y se manifest&#243; de esta manera: Estaban juntos Sim&#243;n Pedro, Tom&#225;s llamado el D&#237;dimo, Natanael el de Can&#225; de Galilea, los hijos de Zebedeo, y otros dos de sus disc&#237;pulos. Sim&#243;n Pedro les dijo: Voy a pescar. Ellos le dijeron: Vamos nosotros tambi&#233;n contigo. Fueron, y entraron en una barca; y aquella noche no pescaron nada.<\/p>\n<p>Cuando ya iba amaneciendo, se present&#243; Jes&#250;s en la playa; mas los disc&#237;pulos no sab&#237;an que era Jes&#250;s. Y les dijo: Hijitos, &#191;ten&#233;is algo de comer? Le respondieron: No. El les dijo: Echad la red a la derecha de la barca, y hallar&#233;is. Entonces la echaron, y ya no la pod&#237;an sacar, por la gran cantidad de peces. Entonces aquel disc&#237;pulo a quien Jes&#250;s amaba dijo a Pedro: &#161;Es el Se&#241;or! Sim&#243;n Pedro, cuando oy&#243; que era el Se&#241;or, se ci&#241;&#243; la ropa (porque se hab&#237;a despojado de ella), y se ech&#243; al mar.<\/p>\n<p>Y los otros disc&#237;pulos vinieron con la barca, arrastrando la red de peces, pues no distaban de tierra sino como doscientos codos. <\/p>\n<p>Al descender a tierra, vieron brasas puestas, y un pez encima de ellas, y pan. Jes&#250;s les dijo: Traed de los peces que acab&#225;is de pescar. Subi&#243; Sim&#243;n Pedro, y sac&#243; la red a tierra, llena de grandes peces, ciento cincuenta y tres; y aun siendo tantos, la red no se rompi&#243;. Les dijo Jes&#250;s: Venid, comed. Y ninguno de los disc&#237;pulos se atrev&#237;a a preguntarle: &#191;T&#250;, qui&#233;n eres? sabiendo que era el Se&#241;or. Vino, pues, Jes&#250;s, y tom&#243; el pan y les dio, y asimismo del pescado. Esta era ya la tercera vez que Jes&#250;s se manifestaba a sus disc&#237;pulos, despu&#233;s de haber resucitado de los muertos.<\/p>\n<p>JESUS RESTITUYE A PEDRO <\/p>\n<p>Cuando hubieron comido, Jes&#250;s dijo a Sim&#243;n Pedro: Sim&#243;n, hijo de Jon&#225;s, &#191;me amas m&#225;s que &#233;stos? Le respondi&#243;: S&#237;, Se&#241;or; t&#250; sabes que te amo. El le dijo: Apacienta mis corderos. Volvi&#243; a decirle la segunda vez: Sim&#243;n, hijo de Jon&#225;s, &#191;me amas? Pedro le respondi&#243;: S&#237;, Se&#241;or; t&#250; sabes que te amo. Le dijo: Pastorea mis ovejas. Le dijo la tercera vez: Sim&#243;n, hijo de Jon&#225;s, &#191;me amas? Pedro se entristeci&#243; de que le dijese la tercera vez: &#191;Me amas? y le respondi&#243;: Se&#241;or, t&#250; lo sabes todo; t&#250; sabes que te amo. Jes&#250;s le dijo: Apacienta mis ovejas. De cierto, de cierto te digo: Cuando eras m&#225;s joven, te ce&#241;&#237;as, e ibas a donde quer&#237;as; mas cuando ya seas viejo, extender&#225;s tus manos, y te ce&#241;ir&#225; otro, y te llevar&#225; a donde no quieras. (Esto dijo, dando a entender con qu&#233; muerte hab&#237;a de glorificar a Dios). Y dicho esto, a&#241;adi&#243;: S&#237;gueme.<\/p>\n<p>Volvi&#233;ndose Pedro, vio que les segu&#237;a el disc&#237;pulo a quien amaba Jes&#250;s, el mismo que en la cena se hab&#237;a recostado al lado de &#233;l, y le hab&#237;a dicho: Se&#241;or, &#191;qui&#233;n es el que te ha de entregar? Cuando Pedro le vio, dijo a Jes&#250;s: Se&#241;or, &#191;y qu&#233; de &#233;ste? Jes&#250;s le dijo: Si quiero que &#233;l quede hasta que yo venga, &#191;qu&#233; a ti? S&#237;gueme t&#250;. <\/p>\n<p>Este dicho se extendi&#243; entonces entre los hermanos, que aquel disc&#237;pulo no morir&#237;a. Pero Jes&#250;s no le dijo que no morir&#237;a, sino: Si quiero que &#233;l quede hasta que yo venga, &#191;qu&#233; a ti? Este es el disc&#237;pulo que da testimonio de estas cosas, y escribi&#243; estas cosas; y sabemos que su testimonio es verdadero.<\/p>\n<p>ULTIMAS APARICIONES DE JESUS<\/p>\n<p>Despu&#233;s apareci&#243; a m&#225;s de quinientos hermanos a la vez, de los cuales muchos viven a&#250;n, y otros ya duermen. Despu&#233;s apareci&#243; a Jacobo; despu&#233;s a todos los ap&#243;stoles; a quienes tambi&#233;n, despu&#233;s de haber padecido, se present&#243; vivo con muchas pruebas indubitables, apareci&#233;ndoseles durante cuarenta d&#237;as y habl&#225;ndoles acerca del reino de Dios.<\/p>\n<p>Y estando juntos, les mand&#243; que no se fueran de Jerusal&#233;n, sino que esperasen la promesa del Padre, la cual, les dijo, o&#237;steis de mi. Porque Juan ciertamente bautiz&#243; con agua, mas vosotros ser&#233;is bautizados con el Esp&#237;ritu Santo dentro de no muchos d&#237;as. Entonces los que se hab&#237;an reunido le preguntaron, diciendo: Se&#241;or, &#191;restaurar&#225;s el reino a Israel en este tiempo? Y les dijo: No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad; pero recibir&#233;is poder, cuando haya venido sobre vosotros el Esp&#237;ritu Santo, y me ser&#233;is testigos en Jerusal&#233;n, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo &#250;ltimo de la tierra.<\/p>\n<p>LA ASCENSION DE JESUS A LOS CIELOS<\/p>\n<p>Y los sac&#243; fuera hasta Betania. Entonces los que se hab&#237;an reunido le preguntaron, diciendo: Se&#241;or, &#191;restaurar&#225;s el reino a Israel en este tiempo? Y les dijo: No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad; pero recibir&#233;is poder, cuando haya venido sobre vosotros el Esp&#237;ritu Santo, y me ser&#233;is testigos en Jerusal&#233;n, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo &#250;ltimo de la tierra. Y habiendo dicho estas cosas, alzando sus manos, los bendijo. Y aconteci&#243; que bendici&#233;ndolos, se separ&#243; de ellos, y vi&#233;ndolo ello, y fue alzado, y le recibi&#243; una nube que le ocult&#243; de sus ojos, y fue llevado arriba al cielo. Y el Se&#241;or, despu&#233;s que les habl&#243;, fue recibido arriba en el cielo, y se sent&#243; a la diestra de Dios.<\/p>\n<p>Y estando ellos con los ojos puestos en el cielo, entre tanto que &#233;l se iba, he aqu&#237; se pusieron junto a ellos dos varones con vestiduras blancas, los cuales tambi&#233;n les dijeron: Varones galileos, &#191;por qu&#233; est&#225;is mirando al cielo? Este mismo Jes&#250;s que ha sido tomado de vosotros al cielo, as&#237; vendr&#225; como le hab&#233;is visto ir al cielo.<\/p>\n<p>Ellos, despu&#233;s de haberle adorado, volvieron a Jerusal&#233;n con gran gozo; desde el monte que se llama del Olivar, el cual est&#225; cerca de Jerusal&#233;n, camino de un d&#237;a de reposo. Y entrados, subieron al aposento alto, donde moraban Pedro y Jacobo, Juan, Andr&#233;s, Felipe, Tom&#225;s, Bartolom&#233;, Mateo, Jacobo hijo de Alfeo, Sim&#243;n el Zelote y Judas, hermano de Jacobo. Todos &#233;stos perseveraban un&#225;nimes en oraci&#243;n y ruego, con las mujeres, y con Mar&#237;a la madre de Jes&#250;s, y con sus hermanos. Y estaban siempre en el templo, alabando y bendiciendo a Dios. Am&#233;n.<\/p>\n<p>Y ellos, saliendo, predicaron en todas partes, ayud&#225;ndoles el Se&#241;or y confirmando la palabra con las se&#241;ales que la segu&#237;an. Am&#233;n.<\/p>\n<p>Hizo adem&#225;s Jes&#250;s muchas otras se&#241;ales en presencia de sus disc&#237;pulos, las cuales no est&#225;n escritas en este libro. Pero &#233;stas se han escrito para que cre&#225;is que Jes&#250;s es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, teng&#225;is vida en su nombre. Y hay tambi&#233;n otras muchas cosas que hizo Jes&#250;s, las cuales si se escribieran una por una, pienso que ni aun en el mundo cabr&#237;an los libros que se habr&#237;an de escribir. Am&#233;n.<\/p>\n<p>Compilaci&#243;n bajo el criterio de Pablo Blanco (1994)<\/p>\n<p>Fuente: <a target=\"_blank\" rel=\"nofollow\" href=\"http:\/\/forocristiano.iglesia.net\/showthread.php?p=172022#post172022\">ForoCristiano.com<\/a>.<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>No he tenido mucho tiempo en los &#250;ltimos d&#237;as para participar en el foro, pero sin embargo he encontrado en mi ordenador un trabajo que hab&#237;a realizado hace casi 10 a&#241;os, y del que me hab&#237;a olvidado, as&#237; que quiero compartir con todos vosotros. 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