{"id":4948,"date":"2016-02-08T19:05:06","date_gmt":"2016-02-09T00:05:06","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/es-hora-de-reconocer-nuestros-errores\/"},"modified":"2016-02-08T19:05:06","modified_gmt":"2016-02-09T00:05:06","slug":"es-hora-de-reconocer-nuestros-errores","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/es-hora-de-reconocer-nuestros-errores\/","title":{"rendered":"Es hora de reconocer nuestros errores"},"content":{"rendered":"<div>Tard&#243; veinte a&#241;os en reconocer su error. Lo hizo el d&#237;a que le notificaron sobre la retenci&#243;n de su hijo. Choc&#243; una moto contra el amplio ventanal de una cafeter&#237;a. Tres personas resultaron heridas. El muchacho qued&#243; bastante golpeado. Iba embriagado. La noche apenas ca&#237;a sobre la ciudad. En su aturdimiento, no sab&#237;a qu&#233; hab&#237;a pasado.<\/div>\n<div style=\"text-align:justify; color:#3d3d3d;\">Ese d&#237;a, camino de la estaci&#243;n policial, record&#243; la crianza. Nada buena para el jovencito.  Volviendo atr&#225;s, como en una pel&#237;cula, reflexion&#243; que pudo estar m&#225;s cerca de los problemas del hijo. Pero se neg&#243;. No quer&#237;a admitir la realidad de lo que le rodeaba. Tampoco el impacto que generaban los malos tratos a los que lo someti&#243;.<\/p>\n<p>Admiti&#243; su culpa. Pudo haber cambiado a tiempo. Pero no lo hizo. Hasta que vio la gravedad del asunto. Y aunque parec&#237;a tarde, le pidi&#243; perd&#243;n. Lo hizo en la propia delegaci&#243;n policial. Sin importar cu&#225;ntos curiosos estuvieran alrededor, apreciando la escena. Las circunstancias ameritaban que emprendiera un nuevo camino. Nada perder&#237;a con intentarlo.<\/p>\n<p>Reconocer que fallamos nos ayuda a crecer<\/p>\n<p>Quien no admite sus errores, se estanca en el proceso de crecimiento espiritual y personal. S&#243;lo quienes reconocen sus fallas, pueden emprender el camino de corregirlas y dirigirse a nuevos senderos de cambio.<\/p>\n<p>No es nada nuevo. Se trata de un hecho que ha acompa&#241;ado al hombre a trav&#233;s de la historia. Personas, que pese a incurrir en hechos, palabras y gestos que atentan contra los dem&#225;s, nunca lo reconocen. <\/p>\n<p>Un an&#225;lisis sencillo a este hecho ineludible, lo hizo el rey David. El escribi&#243; &#8220;&#191;Qui&#233;n se da cuenta   de sus propios errores? &#161;Perdona, Se&#241;or, mis faltas ocultas! Qu&#237;tale el orgullo a tu siervo;    no permitas que el orgullo me domine.    As&#237; ser&#233; un hombre sin tacha;    estar&#233; libre de gran pecado.&#8221; (Salmo 19:12, 13. Versi&#243;n Popular &#8220;Dios habla hoy&#8221;).<\/p>\n<p>La importancia de admitir los errores<\/p>\n<p>Por naturaleza, los seres humanos rechazamos cualquier observaci&#243;n respecto a nuestra conducta. Generalmente consideramos que todo cuanto hacemos est&#225; bien. Y all&#237; radica el error. Porque herimos con palabras o hechos, y justificamos las acciones, imponiendo nuestro criterio.<\/p>\n<p>Es a este aspecto fundamental que se refiere el autor cuando escribe:&#8221; &#191;Qui&#233;n se da cuenta de sus propios errores? &#161;Perdona, Se&#241;or, mis faltas ocultas! &#8221;(vers&#237;culo 12).<\/p>\n<p>Estas l&#237;neas nos llevan a reflexionar que hay errores en los que incurrimos a sabiendas, y aquellos que obramos de manera inconsciente. Estos son los m&#225;s peligrosos para nuestro ser, y los que mayor da&#241;o causa a quienes nos rodean.<\/p>\n<p>Vencer el orgullo, un paso ineludible<\/p>\n<p>Al escribir este memorable Salmo, el rey David enfatiza: &#8220;Qu&#237;tale el orgullo a tu siervo;  no permitas que el orgullo me domine.    As&#237; ser&#233; un hombre sin tacha;  estar&#233; libre de gran pecado.&#8221; (vers&#237;culo 13).<\/p>\n<p>Como hombre de Dios, era consciente que en tanto prevaleciera el orgullo, dif&#237;cilmente pod&#237;a cambiar. Era necesario que ese muro cayera.<\/p>\n<p>Tal vez su vida est&#233; atravesando por un per&#237;odo de crisis. En medio de ese panorama ensombrecido reconoce que puede cambiar. Que debe cambiar. Que necesita cambiar. Dec&#237;dase. Es hora de hacerlo.<\/p>\n<p>Uno de los pasos que le ayudar&#225;, es reconocer al Se&#241;or Jesucristo como su &#250;nico y suficiente Salvador. Le invito para que lo haga. D&#237;gale: &#8220;Se&#241;or Jesucristo, reconozco que he pecado. Gracias por perdonarme por tu sacrificio en la cruz. Entra a mi vida y haz de mi la persona que t&#250; quieres que yo sea. Am&#233;n&#8221;.<\/p>\n<p>Ahora que tom&#243; esta determinaci&#243;n, la mejor de su existencia, le invitamos para que asuma tres principios importantes en su ser. El primero, que hable con Dios en oraci&#243;n cada d&#237;a; el segundo, que busque Su voluntad divina en La Biblia, y el tercero, que se congregue con un grupo de creyentes pr&#243;ximos a su vivienda.<\/p>\n<p>Ps. Fernando Alexis Jim&#233;nez<br \/>\nP&#225;gina en Internet <a target=\"_blank\" rel=\"nofollow\" href=\"http:\/\/www.heraldosdelapalabra.com\">http:\/\/www.heraldosdelapalabra.com<\/a> y meditaciones diarias en <a target=\"_blank\" rel=\"nofollow\" href=\"http:\/\/www.adorador.com\/meditaciones\">http:\/\/www.adorador.com\/meditaciones<\/a><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tard&#243; veinte a&#241;os en reconocer su error. Lo hizo el d&#237;a que le notificaron sobre la retenci&#243;n de su hijo. Choc&#243; una moto contra el amplio ventanal de una cafeter&#237;a. Tres personas resultaron heridas. El muchacho qued&#243; bastante golpeado. Iba embriagado. La noche apenas ca&#237;a sobre la ciudad. 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