{"id":4955,"date":"2016-02-08T19:05:10","date_gmt":"2016-02-09T00:05:10","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-poder-de-la-oracin-intercesora\/"},"modified":"2016-02-08T19:05:10","modified_gmt":"2016-02-09T00:05:10","slug":"el-poder-de-la-oracin-intercesora","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-poder-de-la-oracin-intercesora\/","title":{"rendered":"El poder de la oraci&#243;n intercesora"},"content":{"rendered":"<div>Jam&#225;s podr&#225; olvidar que, lo &#250;ltimo que vio en el momento en el que un violento terremoto sacud&#237;a a Armenia &#8211;en Colombia&#8212;, fue el rostro sorprendido de su hijo de seis a&#241;os cuando lo empuj&#243; para evitar que una pared cayera sobre su cuerpecito. La mujer no sal&#237;a de su asombro y batallaba, minutos despu&#233;s, con la zozobra de saber qu&#233; hab&#237;a ocurrido con el menor.<\/div>\n<div style=\"text-align:justify; color:#3d3d3d;\">Alrededor una inmensa nube de polvo. A lo lejos, el sonido de   las ambulancias y los veh&#237;culos de la polic&#237;a. En cuesti&#243;n de segundos todo estaba destruido.<\/p>\n<p>A&#241;os despu&#233;s, su hijo contar&#237;a que gracias a que su madre se interpuso a tiempo, estaba vivo. Agradec&#237;a esa decisi&#243;n de la joven progenitora. Ella adem&#225;s, no sufri&#243; mayores consecuencias salvo una que otra contusi&#243;n que no pas&#243; a mayores.<\/p>\n<p>Armenia se levanta hoy como una ciudad moderna, imponente, con el encanto particular que le imprime ser la capital de un departamento cafetero. Y en medio de las historias que se vivieron en la tragedia, la de aquella valerosa madre ocupa un cap&#237;tulo especial. Se convirti&#243; en una intercesora eficaz.<\/p>\n<p>&#191;Qu&#233; es un intercesor?<\/p>\n<p>La imagen m&#225;s aproximada de un intercesor es la que nos ofrece la historia de esta madre colombiana. Ella se interpuso para guardar la vida de su hijo. En cierta medida, arriesg&#243; su propia existencia por salvar la del peque&#241;o.<\/p>\n<p>Un profeta que jug&#243; un papel trascendental en la historia de Israel, asumi&#243; el papel de intercesor cuando fue a la presencia de Dios en oraci&#243;n para pedir misericordia para su pueblo. Daniel, quien entra en escena como un joven deportado hasta Babilonia y quien lleg&#243; a ocupar cargos de relevancia en la corte real, clam&#243; delante del Se&#241;or tras leer las profec&#237;as de Jerem&#237;as respecto a Jerusal&#233;n.<\/p>\n<p>El relato que podemos leer en el libro de Daniel, cap&#237;tulo uno, vers&#237;culos del uno al diecinueve, presenta varios aspectos que vale la pena resaltar para edificaci&#243;n de hombres y mujeres que han asumido su compromiso de intercesores.<\/p>\n<p>La intercesi&#243;n constituye un per&#237;odo espec&#237;fico de oraci&#243;n<\/p>\n<p>Cuando nos disponemos a interceder por alguien o por un grupo de personas en particular, el primer elemento a considerar es la necesidad de destinar un tiempo espec&#237;fico para orientarlo sosegadamente a la oraci&#243;n, tal como hizo el protagonista del relato b&#237;blico. El escribe: &#8220;Y volv&#237; mi rostro a Dios el Se&#241;or, busc&#225;ndole en oraci&#243;n y ruego, en ayuno, cilicio y ceniza.&#8221;(vers&#237;culo 3).<\/p>\n<p>Es lo que adem&#225;s, estamos llamados a hacer cuando atravesamos per&#237;odos de crisis, incertidumbre y tambi&#233;n, de gozo.<\/p>\n<p>La oraci&#243;n de intercesi&#243;n confiesa los pecados<\/p>\n<p>Cuando se cumplieron quinientos a&#241;os del descubrimiento de Am&#233;rica, Santiago de Cali celebr&#243; una ceremonia especial en la que pastores invitados desde Espa&#241;a, tomaron la palabra para decir:<\/p>\n<p>&#8211;Reconocemos que el proceso de descubrimiento y conquista estuvo enmarcado por atropellos a la cultura ind&#237;gena. Hoy queremos pedir, en nombre del pueblo espa&#241;ol, perd&#243;n si en algo atentamos contra su dignidad y tradiciones&#8211;.<\/p>\n<p>El evento fue emotivo y, simb&#243;licamente, permiti&#243; la reconciliaci&#243;n entre los dos continentes.<\/p>\n<p>Esta figura viene a mi mente al explicar un segundo elemento que rodea la intercesi&#243;n cuando la hacemos por alguien o quiz&#225; alguna naci&#243;n. Daniel relata &#8220;Y or&#233; a Jehov&#225; mi Dios e hice confesi&#243;n diciendo: Ahora, Se&#241;or, Dios grande&#8230; hemos pecado, hemos cometido iniquidad, hemos hecho imp&#237;amente, y hemos sido rebeldes, y nos hemos apartado de tus mandamientos y de tus ordenanzas. No hemos obedecido a tus siervos los profetas, que en tu nombre hablaron a nuestros reyes, a nuestros pr&#237;ncipes, a nuestros padres y a todo el pueblo de la tierra.&#8221;(vers&#237;culo 4-6).<\/p>\n<p>Observe que Daniel no fue quien pec&#243;, pero para romper ataduras del pasado y buscar el favor de Dios, asumi&#243; como intercesor la responsabilidad por el pecado del pueblo. Paralelamente el profeta reconoci&#243; el poder de Dios, en un acto de humildad y honra que es el mismo que debi&#233;ramos asumir. As&#237; lo podemos leer desde el vers&#237;culo siete hasta el diez.<\/p>\n<p>La oraci&#243;n de intercesi&#243;n recuerda la fidelidad de Dios<\/p>\n<p>Conservo con mucho aprecio la argolla de matrimonio, al igual que usted. &#191;La raz&#243;n? Cuando la vemos recordamos una vida al lado de alguien con que Dios nos ha premiado. Es un motivo para evocar buenos momentos al lado de quien nos acompa&#241;a.<\/p>\n<p>Pensaba en esto al leer en Daniel la evocaci&#243;n que hace de los buenos momentos en los que el Supremo Hacedor testimonio su fidelidad para con su pueblo. El or&#243; diciendo: &#8220;Ahora pues, Se&#241;or Dios nuestro, que sacaste tu pueblo de la tierra de Egipto con mano poderosa, y te hiciste renombre cual lo tienes hoy; hemos pecado, hemos hecho imp&#237;amente. Oh Se&#241;or, conforme a todos tus actos de justicia, ap&#225;rtese ahora tu ira y tu furor de sobre tu ciudad Jerusal&#233;n, tu santo monte; porque a causa de nuestros pecados, y por la maldad de nuestros padres, Jerusal&#233;n y tu pueblo son el oprobio de todos en derredor nuestro.&#8221;(vers&#237;culos 15, 16).<\/p>\n<p>El Dios que ha estado con nosotros en los per&#237;odos de crisis, es el que nos acompa&#241;a hoy y quien est&#225; atento a nuestras necesidades, y las del pueblo que representamos, para venir en pronto auxilio.<\/p>\n<p>La oraci&#243;n de intercesi&#243;n clama la misericordia de Dios<\/p>\n<p>El pasaje b&#237;blico que leemos concluye con la solicitud que lidera Daniel para que Dios, adem&#225;s de escuchar los ruegos, manifieste su misericordia con el pueblo de Israel y en particular, con Jesural&#233;n. <\/p>\n<p>El protagonista de este relato clam&#243; al Creador:&#8221; Ahora pues, Dios nuestro, oye la oraci&#243;n de tu siervo, y sus ruegos&#8230; abre tus ojos, y mira nuestras desolaciones, y la ciudad sobre la cual es invocado tu nombre; porque no elevamos nuestros ruegos ante ti confiados en nuestras justicias, sino en tus muchas misericordias. Oye, Se&#241;or; oh Se&#241;or, perdona; presta o&#237;do, Se&#241;or, y hazlo; no tardes, por amor de ti mismo, Dios m&#237;o; porque tu nombre es invocado sobre tu ciudad y sobre tu pueblo.&#8221;(vers&#237;culos 17 al 19).<\/p>\n<p>Podemos tener la certeza de que, cuando oramos, la respuesta del Se&#241;or no se deja esperar.<\/p>\n<p>Si quiz&#225; usted es un intercesor, tenga el pleno convencimiento de que su papel es fundamental porque es tanto como colocarse en la brecha por su vida, la de sus familiares, amigos, conocidos, quiz&#225; su ciudad o su pa&#237;s, y esas oraciones, tocan el coraz&#243;n de Dios.<\/p>\n<p>Ps. Fernando Alexis Jim&#233;nez<br \/>\nP&#225;gina en Internet <a target=\"_blank\" rel=\"nofollow\" href=\"http:\/\/www.heraldosdelapalabra.com\">http:\/\/www.heraldosdelapalabra.com<\/a> y meditaciones diarias en <a target=\"_blank\" rel=\"nofollow\" href=\"http:\/\/www.adorador.com\/meditaciones\">http:\/\/www.adorador.com\/meditaciones<\/a><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jam&#225;s podr&#225; olvidar que, lo &#250;ltimo que vio en el momento en el que un violento terremoto sacud&#237;a a Armenia &#8211;en Colombia&#8212;, fue el rostro sorprendido de su hijo de seis a&#241;os cuando lo empuj&#243; para evitar que una pared cayera sobre su cuerpecito. 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