{"id":4975,"date":"2016-02-08T19:05:20","date_gmt":"2016-02-09T00:05:20","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-crecimiento-cristiano-se-logra-da-a-da\/"},"modified":"2016-02-08T19:05:20","modified_gmt":"2016-02-09T00:05:20","slug":"el-crecimiento-cristiano-se-logra-da-a-da","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-crecimiento-cristiano-se-logra-da-a-da\/","title":{"rendered":"El crecimiento cristiano se logra d&#237;a a d&#237;a"},"content":{"rendered":"<div>&#191;Qu&#233; sinti&#243;? Frustraci&#243;n. Rabia. Impotencia. Cerr&#243; el pu&#241;o, dio un golpe seco contra el escritorio, mir&#243; el tel&#233;fono por el que minutos antes se hab&#237;a comunicado con su hermano mayor, y suspir&#243;. Hubiera deseado no sostener esa conversaci&#243;n. Tampoco la discusi&#243;n que sigui&#243; al di&#225;logo inicial. Eso fue lo que le hizo sentir mal. Pensaba que era un mal cristiano. Medit&#243; por segundos que su testimonio era el de un fracasado.<\/div>\n<div style=\"text-align:justify; color:#3d3d3d;\">&#8211;Sin duda la vida pr&#225;ctica de todos puede ser mejor que la m&#237;a&#8212;razon&#243;.<\/p>\n<p>Todo alrededor segu&#237;a igual. Lima a esa hora de la ma&#241;ana estaba agitada. M&#225;s que nunca, a juzgar por el ruido ensordecedor de los veh&#237;culos en la avenida. Los murmullos de los transe&#250;ntes acrecentaban el agite. El sol brillaba con intensidad. Pero pensaba que era su peor d&#237;a.<\/p>\n<p>Las cosas no iban bien. Por el contrario, supon&#237;a que de mal en peor. Una discusi&#243;n con su esposa, un cruce de palabras bastante molesto con un compa&#241;ero de trabajo, y una ira contenida que quiso desfogar con alguien a quien tropez&#243; camino de la oficina. Estaba a punto de estallar. No soportaba la presi&#243;n. Y lo que m&#225;s angustia le despertaba era que se trataba de un cristiano.<\/p>\n<p>Consideraba admisible una conducta depresiva y una sensaci&#243;n de fracaso en quienes no conoc&#237;an a Jesucristo, pero no la justificaba en su propia existencia. &#8220;Los cristianos no podemos estar tristes&#8221; se repet&#237;a mientras iba por un vaso con agua.<\/p>\n<p>Esa tarde no sali&#243; rumbo a la iglesia. No sent&#237;a ganas. Todo le parec&#237;a un enga&#241;o, como un montaje teatral en el que todos participan con una m&#225;scara y fingen estados de &#225;nimo que no comparten en realidad. Lleg&#243; callado, se reclin&#243; en un sof&#225;, y con una sensaci&#243;n de enfado se perdi&#243; en la trama de una pel&#237;cula que transmit&#237;an en la televisi&#243;n.<\/p>\n<p>&#191;Le ha ocurrido igual?<\/p>\n<p>Preg&#250;ntese cu&#225;ntas veces ha experimentado una situaci&#243;n como la del relato. Las circunstancias var&#237;an, pero la sensaci&#243;n es la misma. Es probable incluso que est&#225; decidido a renunciar a su vida cristiana. Considera que no vale la pena seguir adelante. Pero est&#225; equivocado. Nada determina, en ning&#250;n lado, que un creyente no atraviese per&#237;odos de crisis.<\/p>\n<p>&#191;Las razones? Nuestra condici&#243;n de seguidores de Jesucristo no nos exime de fallar. Por el contrario, es previsible que incurramos en errores dentro del proceso de crecimiento espiritual y personal.<\/p>\n<p>No podemos sujetarnos a los esquemas<\/p>\n<p>Un cristiano estaba en la orilla de un r&#237;o caudaloso. Los fuertes aguaceros provocaron una avenida torrencial. Las aguas rug&#237;an mientras arrastraban todo cuanto hallaban a su paso. Un conocido expres&#243; su extra&#241;eza. &#8220;Yo ten&#237;a claro que un creyente jam&#225;s le teme a nada&#8221;, argument&#243; al verle inquieto.<\/p>\n<p>Pero estaba en un error. &#201;l, al igual que muchos, ponen sobre la frente de un cristiano el r&#243;tulo de &#8220;perfecto&#8221;. Y con esa palabra descartan siquiera que se pueda errar. Sencillamente no lo admiten.<\/p>\n<p>Este hecho me lleva a recordar a un hombre justo que describe la Biblia. Se trata de Job. Pese a su fidelidad a Dios, en alg&#250;n momento afront&#243; una situaci&#243;n dif&#237;cil. Perdi&#243; a su familia, sus propiedades e incluso, la buena salud. Inmerso en ese duro trance, le visitaron tres amigos: Elifaz, Bildad y Zofar. Ven&#237;an a expresarle solidaridad, y de paso a infundirle &#225;nimo. Pero el saludo fue peor que una mala noticia.<\/p>\n<p>Elifaz le dijo: &#8220;Tal vez no puedas aguantar que alguien se atreva a decirte algo, pero &#191;qui&#233;n podr&#237;a contener las palabras? T&#250;, que impart&#237;as instrucci&#243;n a las multitudes y fortalec&#237;as las manos deca&#237;das; t&#250;, que con tus palabras sosten&#237;as a los que tropezaban y fortalec&#237;as las rodillas que flaqueaban; &#161;ahora que afrontas las calamidades, no las resistes!&#8221; (Job 4:1-5).<\/p>\n<p>&#191;Por qu&#233; raz&#243;n Job no pod&#237;a estar triste? &#191;Acaso experimentar una depresi&#243;n le restaba m&#233;ritos a su condici&#243;n de creyente fiel a Dios? &#191;En qu&#233; registro Escritural dec&#237;a que, a pesar de su rectitud delante del Se&#241;or no pod&#237;a sentirse desanimado o quiz&#225; pensar que no val&#237;a la pena seguir adelante?<\/p>\n<p>Es probable que usted est&#233; pasando por una situaci&#243;n similar. Perm&#237;tame decirle que el peor sendero que podr&#237;a tomar, ser&#237;a el de volver atr&#225;s. Jam&#225;s siquiera piense en eso. Usted y yo hemos profesado fe en el Se&#241;or Jes&#250;s y sabemos que nuestra fortaleza proviene de &#201;l, cuando las circunstancias se ponen dif&#237;ciles. No se deje condicionar por los paradigmas de quienes le rodean, quienes consideran que ser cristiano es sin&#243;nimo de perfecci&#243;n en todos los &#243;rdenes.<\/p>\n<p>El mundo espera que demostremos la fe<\/p>\n<p>En algo que quiz&#225; fallamos con frecuencia. Es en volver la espalda a Dios cuando las tormentas arrecian en nuestra existencia. Si en algo es necesario que haya convencimiento, es en el hecho de que hemos cre&#237;do en un Dios que todo lo puede, en un Dios de milagros.<\/p>\n<p>En parte ten&#237;a raz&#243;n el amigo cuando le dijo a Job: &#8220;&#191;No deber&#237;as confiar en que temas a Dios y en que tu conducta es intachable?&#8221; (vers&#237;culo 6).<\/p>\n<p>Cuando las tormentas son m&#225;s dif&#237;ciles, es cuando m&#225;s debemos asirnos de la mano del Se&#241;or Jesucristo. &#201;l es nuestra tabla de salvaci&#243;n cuando naufragamos en el mar de las dificultades.<\/p>\n<p>No todas las crisis obedecen al pecado<\/p>\n<p>Es previsible que las personas que nos rodean, e incluso hermanos en la fe de nuestras congregaciones, asocien una crisis personal con el pecado. En ese aspecto se asemejan a Elifaz cuando le dijo a Job &#8220;Ponte a pensar &#191;Qui&#233;n que sea inocente ha perecido? &#191;Cu&#225;ndo se ha destruido a la gente &#237;ntegra? La experiencia me ha ense&#241;ado que los que siembran maldad cosechan desventura&#8221; (vers&#237;culos 7 y 8).<\/p>\n<p>&#161;Otro gran error!. No siempre los problemas son el producto de la maldad o el pecado en que incurrimos. Hay hechos circunstanciales que llegan a nuestra vida y son pruebas, tras las cuales nos fortalecemos como cristianos y como personas.<\/p>\n<p>Lo m&#225;s f&#225;cil es juzgar. Se&#241;alar. Decirle a alguien que est&#225; en serias dificultades por su propia culpa. En adelante es una actitud de la que debe cuidarse. No debemos ni tenemos prerrogativas para extender un se&#241;alamiento a alguien. Y usted, en particular, no se deje condicionar por el qu&#233; dir&#225;n ni lo que han dicho.<\/p>\n<p>&#8211;No quiero volver a la congregaci&#243;n. Ca&#237; en pecado y aunque estoy arrepentido y con ganas de caminar de nuevo con el Se&#241;or Jes&#250;s, me hacen sentir mal quienes me miran y murmuran. No creo que sea conveniente congregarme&#8212;me confes&#243; alguna vez un creyente que cay&#243; en inmoralidad sexual. <\/p>\n<p>Prestar o&#237;dos a los dem&#225;s, le estaba cerrando las puertas del reino del cielo. Es algo en lo que no debemos caer.<\/p>\n<p>Es hora de reemprender el camino<\/p>\n<p>Si usted es un cristiano en crisis, le animo a no dejarse vencer por las adversidades. Es hora de revisar d&#243;nde estuvo la falla, volver la mirada a Jesucristo y reemprender el camino. Esa es la actitud de un vencedor. Jam&#225;s olvide que como cristianos, crecemos cada d&#237;a. Es un proceso. Y estamos llamados a vencer.<\/p>\n<p>Tal vez le falta algo<\/p>\n<p>No puedo concluir sin invitarle a tomar la decisi&#243;n m&#225;s importante de su vida. Quiz&#225; no lo ha hecho. Es aceptar a Jesucristo como Se&#241;or y Salvador personal. Hacerlo es f&#225;cil. Basta repetir conmigo esta oraci&#243;n, incluso frente a su computador. Diga: &#8220;Se&#241;or Jes&#250;s, reconozco mis pecados y la imposibilidad de cambiar por mis propias fuerzas. Te pido que entres en mi coraz&#243;n y hagas de mi la persona que t&#250; quieres que yo sea. Am&#233;n&#8221;.<\/p>\n<p>Si repiti&#243; conmigo la oraci&#243;n, le felicito. Ahora siguen tres sugerencias. La primera, que asuma el h&#225;bito de hablar cada d&#237;a con Dios mediante la oraci&#243;n. La segunda, que lea la voluntad divina en la Palabra, es decir, en la Biblia. Y la tercera, que comience a congregarse en una iglesia cristiana.<\/p>\n<p>Autor: Fernando Alexis Jim&#233;nez<\/p>\n<p>P&#225;gina en Internet <a target=\"_blank\" rel=\"nofollow\" href=\"http:\/\/www.heraldosdelapalabra.com\">http:\/\/www.heraldosdelapalabra.com<\/a> y MEDITACIONES DIARIAS en <a target=\"_blank\" rel=\"nofollow\" href=\"http:\/\/www.adorador.com\/meditaciones\">http:\/\/www.adorador.com\/meditaciones<\/a><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&#191;Qu&#233; sinti&#243;? Frustraci&#243;n. Rabia. Impotencia. Cerr&#243; el pu&#241;o, dio un golpe seco contra el escritorio, mir&#243; el tel&#233;fono por el que minutos antes se hab&#237;a comunicado con su hermano mayor, y suspir&#243;. Hubiera deseado no sostener esa conversaci&#243;n. Tampoco la discusi&#243;n que sigui&#243; al di&#225;logo inicial. Eso fue lo que le hizo sentir mal. 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