{"id":5002,"date":"2016-02-08T19:05:36","date_gmt":"2016-02-09T00:05:36","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/dispuestos-a-la-renuncia-por-el-seor-jess\/"},"modified":"2016-02-08T19:05:36","modified_gmt":"2016-02-09T00:05:36","slug":"dispuestos-a-la-renuncia-por-el-seor-jess","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/dispuestos-a-la-renuncia-por-el-seor-jess\/","title":{"rendered":"Dispuestos a la renuncia por el Se&#241;or Jes&#250;s"},"content":{"rendered":"<div>Era un gran predicador. Vers&#225;til. Con extraordinario manejo del l&#233;xico, elocuente, en ocasiones gracioso y en otras muy serio, pero siempre con pleno dominio del auditorio y del tema que abordaba.<\/div>\n<div style=\"text-align:justify; color:#3d3d3d;\">Dos a&#241;os m&#225;s tarde estaba de nuevo en el mundo. Jos&#233; Alberto renunci&#243; a un futuro promisorio. Trabaja en una empresa de transportes. Llega bien temprano en la ma&#241;ana y sale cuando cae la noche. No tiene un minuto de descanso. Ha reflexionado que no tiene sentido lo que hace, porque antes era embajador de Cristo y ahora un empleado com&#250;n, pero considera que no tiene las condiciones para seguir adelante.<\/p>\n<p>&#8220;Los pastores deben reunir condiciones especiales&#8221; explic&#243; a sus superiores y descart&#243; que &#233;l fuera uno de los due&#241;os de esas caracter&#237;sticas. &#8220;Ni siquiera se leer bien. No, definitivamente no es para mi&#8221;. Hoy nadie podr&#237;a imaginar que frente a ellos tienen a un hombre que pudo ser uno de los evangelizadores m&#225;s brillantes de su pueblo.<\/p>\n<p>Atr&#225;s qued&#243; la &#233;poca en que sinti&#243; el llamamiento al ministerio pastoral. Fueron d&#237;as apasionantes. No pod&#237;a esperar siquiera terminar sus obligaciones para estar inmerso en la oraci&#243;n y el estudio b&#237;blico, inclinaciones que le llevaron a tener una &#237;ntima comunicaci&#243;n con Dios. Pero dejo ir todo por la borda. Ya ni siquiera tiene esperanza&#8230;<\/p>\n<p>&#191;Renunciar ahora? &#161;Jam&#225;s!<\/p>\n<p>La Palabra de Dios es clara cuando se&#241;ala &#8220;Porque muchos son llamados, y pocos escogidos&#8221; (Mateo 22:14). No basta &#250;nicamente con sentir el llamado, es necesario seguir adelante. Es natural que usted, como llamado a una misi&#243;n especial de representar al Rey de reyes y Se&#241;or de se&#241;ores, enfrentar&#225; tropiezos, pero no puede renunciar ante las primeras dificultades.<\/p>\n<p>Llegar al final de la carrera amerita estar asidos de la mano del Se&#241;or Jesucristo. &#191;Y si faltan fuerzas? Pedirlas a Dios. La Biblia dice: &#8220;Todo lo puedo en Cristo que me fortalece&#8221;(Filipenses 4:13).<\/p>\n<p>El asunto no es tan sencillo como a veces suponemos. Creemos que implica simplemente aceptar a Jes&#250;s como Se&#241;or y Redentor y vivir conforme lleguen los d&#237;as. Se requiere una disposici&#243;n de marchar adelante por encima de las adversidades. Es necesario renunciar al pecado y consagrarnos a nuestra nueva vida como criaturas renovadas en Cristo (2 Corintios 5:17).<\/p>\n<p>Es necesaria una dependencia absoluta de Dios<\/p>\n<p>Fueron tres seguidores. El pasaje lo relata el evangelio de Lucas, cap&#237;tulo 9, vers&#237;culos del 57 al 62. All&#237;, hombres del com&#250;n se ven confrontados a caminar siempre con el Se&#241;or Jes&#250;s. Implicaba renuncia, pero ellos no estaban preparados.<\/p>\n<p>El primero de ellos, se vio retado a renunciar a su inseguridad y la necesidad de tener solidez en lo material, para depender absolutamente de Dios. Eso no estaba dentro de sus planes. Romp&#237;a todos sus esquemas.<\/p>\n<p>&#8220;Yendo ellos, uno le dijo en el camino: Se&#241;or, te seguir&#233; adondequiera que vayas. Y le dijo Jes&#250;s: Las zorras tienen guaridas, y las aves de los cielos nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene d&#243;nde recostar la cabeza.&#8221;(Lucas 9:57, 58).<\/p>\n<p>Seguir a Cristo implica comenzar a confiar en &#201;l. Tener la certeza que tiene cuidado de nosotros, de nuestras necesidades de nuestras dificultades. &#201;l nos ayudar&#225;. Basta que depositemos toda nuestra esperanza en Su poder.<\/p>\n<p>Es necesario redefinir nuestras prioridades<\/p>\n<p>&#191;Qu&#233; es importante para usted? Se ha tomado el trabajo de formularse ese interrogante. Para algunos, lo esencial es tener un buen saldo en la cuenta bancaria; hay quienes consideran fundamental cursar estudios superiores y de post-grado para tener bases acad&#233;micas en la profesi&#243;n que eligieron; otros por el contrario aman su auto y hacen todo lo que est&#233; a su alcance para tener el modelo del a&#241;o.<\/p>\n<p>Si realiz&#225;ramos una encuesta, las respuestas ser&#237;an diversas. Incluso, lo que usted responda puede ser diferente de los dem&#225;s. Por eso de entrada podemos afirmar que cada quien tiene su propio nivel de prioridades. Sin embargo, en ocasiones pasamos por alto cosas esenciales, tal como lo describe el di&#225;logo que tuvo el Se&#241;or Jes&#250;s con el segundo protagonista del relato:<\/p>\n<p>&#8220;Y dijo a otro: S&#237;gueme. &#201;l le dijo: Se&#241;or, d&#233;jame que primero vaya y entierre a mi padre. Jes&#250;s le dijo: Deja que los muertos entierren a sus muertos; y t&#250; ve, y anuncia el reino de Dios.&#8221;(Lucas 9:59,60).<\/p>\n<p>El primer lugar deb&#237;a ocuparlo Dios. Pese a ello, la respuesta de este hombre revel&#243; qu&#233; hab&#237;a en su coraz&#243;n: para &#233;l era importante atender sus m&#250;ltiples compromisos y dejaba de lado, es decir dilataba, el momento de comprometerse con Cristo, tal como ocurre con muchos creyentes hoy d&#237;a.<\/p>\n<p>La renuncia es fundamental<\/p>\n<p>Renunciar no es f&#225;cil. Y menos cuando se trata de nuestros deseos, principios, inclinaciones o h&#225;bitos para comprometernos con Jesucristo. Pero cuando ponemos la mirada en &#201;l, es necesario adoptar ese principio esencial: renuncia.<\/p>\n<p>&#8220;Entonces tambi&#233;n dijo otro: Te seguir&#233;, Se&#241;or; pero d&#233;jame que me despida primero de los que est&#225;n en mi casa. Y Jes&#250;s le dijo: Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atr&#225;s, es apto para el reino de Dios.&#8221;(Lucas 9:61, 62).<\/p>\n<p>\tSi volvemos la mirada atr&#225;s, seguramente no ascenderemos. Eso ocurre con muchos creyentes. Eval&#250;an lo que fue el ayer, suspiran y&#8230; en muchos casos retornan a lo que hab&#237;an dejado.<\/p>\n<p>\tEste hecho puedo graficarlo con un incidente en cierta ocasi&#243;n que intent&#233; escalar una empinada cumbre. Iba con alguien experto en el asunto. Y llegu&#233; a la mitad del camino. &#191;La raz&#243;n? Ignor&#233; las m&#250;ltiples advertencias del gu&#237;a quien de mil maneras me explic&#243; que si miraba abajo, sentir&#237;a v&#233;rtigo. Pero mi inclinaci&#243;n era ver cu&#225;nto hab&#237;a avanzado. Y ocurr&#237;a: sent&#237;a temor de seguir avanzando&#8230;<\/p>\n<p>\tSi no renunciamos a todo aquello que nos separa del Se&#241;or Jesucristo, para emprender un camino de consagraci&#243;n, seguramente nos quedaremos estancados. Es necesario empezar el camino ya, asidos de la mano del Hijo de Dios.<\/p>\n<p>\tSi tiene alguna inquietud, no dude en escribirme:<\/p>\n<p>\tPs. Fernando Alexis Jim&#233;nez<br \/>\n\tCorreo electr&#243;nico: <span id='eeEncEmail_bouSd9CvGS'>.(JavaScript must be enabled to view this email address)<\/span><script type=\"text\/javascript\">\n\/\/<![CDATA[\nvar l=new Array();\nvar output = '';\nl[0]='>';l[1]='a';l[2]='\/';l[3]='<';l[4]=' 109';l[5]=' 111';l[6]=' 99';l[7]=' 46';l[8]=' 108';l[9]=' 97';l[10]=' 105';l[11]=' 114';l[12]=' 101';l[13]=' 116';l[14]=' 115';l[15]=' 105';l[16]=' 110';l[17]=' 105';l[18]=' 109';l[19]=' 100';l[20]=' 101';l[21]=' 114';l[22]=' 64';l[23]=' 111';l[24]=' 100';l[25]=' 110';l[26]=' 97';l[27]=' 110';l[28]=' 114';l[29]=' 101';l[30]=' 102';l[31]='>';l[32]='\"';l[33]=' 109';l[34]=' 111';l[35]=' 99';l[36]=' 46';l[37]=' 108';l[38]=' 97';l[39]=' 105';l[40]=' 114';l[41]=' 101';l[42]=' 116';l[43]=' 115';l[44]=' 105';l[45]=' 110';l[46]=' 105';l[47]=' 109';l[48]=' 100';l[49]=' 101';l[50]=' 114';l[51]=' 64';l[52]=' 111';l[53]=' 100';l[54]=' 110';l[55]=' 97';l[56]=' 110';l[57]=' 114';l[58]=' 101';l[59]=' 102';l[60]=':';l[61]='o';l[62]='t';l[63]='l';l[64]='i';l[65]='a';l[66]='m';l[67]='\"';l[68]='=';l[69]='f';l[70]='e';l[71]='r';l[72]='h';l[73]='a ';l[74]='<';\nfor (var i = l.length-1; i >= 0; i=i-1){ \nif (l[i].substring(0, 1) == ' ') output += \"&#\"+unescape(l[i].substring(1))+\";\"; \nelse output += unescape(l[i]);\n}\ndocument.getElementById('eeEncEmail_bouSd9CvGS').innerHTML = output;\n\/\/]]>\n<\/script><br \/>\nP&#225;ginas en Internet <a target=\"_blank\" rel=\"nofollow\" href=\"http:\/\/www.heraldosdelapalabra.com\">[url=http:\/\/www.heraldosdelapalabra.com]http:\/\/www.heraldosdelapalabra.com<\/a>[\/url] y <a target=\"_blank\" rel=\"nofollow\" href=\"http:\/\/www.adorador.com\/meditaciones\">[url=http:\/\/www.adorador.com\/meditaciones]http:\/\/www.adorador.com\/meditaciones<\/a>[\/url]<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Era un gran predicador. 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