{"id":5003,"date":"2016-02-08T19:05:37","date_gmt":"2016-02-09T00:05:37","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/dispuestos-a-reconocer-nuestros-errores\/"},"modified":"2016-02-08T19:05:37","modified_gmt":"2016-02-09T00:05:37","slug":"dispuestos-a-reconocer-nuestros-errores","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/dispuestos-a-reconocer-nuestros-errores\/","title":{"rendered":"Dispuestos a reconocer nuestros errores"},"content":{"rendered":"<div>La primera vez que alguien me hizo reconocer uno de mis m&#250;ltiples errores como siervo de Dios, fue una soleada tarde cerca de un r&#237;o en el que minutos antes hab&#237;amos realizado los bautismos a nuevos creyentes de la congregaci&#243;n. Todo se prestaba para un extraordinario d&#237;a de campo: el rumor de las aguas, el verde inmenso del prado que se perd&#237;a a lo lejos hasta el punto distante en el que se fund&#237;a con las monta&#241;as y un agradable calor que se conjugaba con todo alrededor. Era un d&#237;a de ensue&#241;o.<\/div>\n<div style=\"text-align:justify; color:#3d3d3d;\">&#8211;Necesito hablar con usted, pastor&#8212;Olga Cecilia navegaba entre la incertidumbre, el temor y la indecisi&#243;n&#8211;: Llevo d&#237;as dilatando este momento y creo que lleg&#243; la hora&#8212;dijo apenas d&#225;ndome tiempo a sentarme en el c&#233;sped mientras que ella dirig&#237;a su mirada a todos lados: al ni&#241;o que acunaba en sus brazos, al correntoso r&#237;o cerca nuestro y a unos ni&#241;os que jugaban f&#250;tbol&#8211;. Siento que usted es arrogante, elude saludar a creyentes nuevos como yo y no se toma el tiempo necesario para escuchar las inquietudes de quienes, al t&#233;rmino de sus sermones, quisi&#233;ramos ampliar un poco m&#225;s sobre el tema. Usted definitivamente me cae mal&#8212;concluy&#243;.<\/p>\n<p>Personalmente cre&#237;a que no era as&#237;. Por el contrario&#8212;reflexionaba&#8212;detr&#225;s de la seriedad que demostraba, hab&#237;a alguien en cierta medida t&#237;mido, temeroso en ocasiones y acostumbrado a refugiarme en determinado grupo de colaboradores inmediatamente conclu&#237;a el servicio religioso. Con ellos me sent&#237;a en confianza. As&#237; es que, aunque no compart&#237;a su opini&#243;n, opt&#233; por escucharle en silencio para conocer los motivos de su inconformidad.<\/p>\n<p>La segunda vez tuvo lugar en un retiro espiritual. Una de las l&#237;deres de la iglesia no se anduvo por las ramas:&#8211;Fernando, t&#250; eres autoritario. Dices algo y no das lugar a controvertir. Pareces un dictador centroamericano. Sinceramente, no me gusta tu actitud&#8211;enfatiz&#243;.<\/p>\n<p>Una tercera persona fue Marisol,. la directora de alabanza de una comunidad de creyentes a la que me invitaron a predicar, al sur de Santiago de Cali. Espero hasta que todos se retiraron de mi para decirme:&#8211;Lo que m&#225;s me desconcierta de usted es que, cuando termina sus mensajes abre las puertas al mover de Dios y, justo cuando el Esp&#237;ritu Santo comienza a moverse con poder, corta todo de un tajo y dice, invariablemente: &#8220;Denle un fuerte aplauso al Se&#241;or Jesucristo&#8221;.&#8212;Guard&#233; silencio. Ella ten&#237;a raz&#243;n.<\/p>\n<p>Un error: nos creemos perfectos<\/p>\n<p>Admitir los errores no es f&#225;cil. Generalmente consideramos que todo cuanto hacemos, est&#225; bien. Y ese es un gran error porque apreciamos las cosas desde nuestra perspectiva y los seres humanos tendemos a considerarnos perfectos o al menos, acertados en lo que pensamos o decimos. S&#243;lo comenzamos a identificar las fallas cuando alguien m&#225;s nos lleva a reflexionar en las fallas.<\/p>\n<p>\t&#191;Qu&#233; actitud asumir? En primera instancia, reconocer que no somos perfectos. En segundo lugar, asumir una posici&#243;n atenta y tolerante y, tercero, asumir la humildad suficiente para escuchar lo que piensan de nosotros.<\/p>\n<p>\tSi realiz&#225;ramos una encuesta entre amigos y conocidos, seguramente nos dir&#237;an cosas que jam&#225;s pasaron por nuestra mente, pero que tienen asidero.<\/p>\n<p>Admitir que fallamos, una actitud cristiana<\/p>\n<p>El ap&#243;stol Pablo hizo hace siglos una acertada advertencia: &#8220;No se&#225;is sabios en vuestra propia opini&#243;n&#8221; (Romanos 12:16).<\/p>\n<p>Cuando usted y yo estamos abiertos a reconocer nuestras fallas, seguramente avanzaremos en el crecimiento como personas y como cristianos. Pero si cerramos los o&#237;dos para admitir los errores, seguiremos afincados en una actitud que no s&#243;lo cerrar&#225; las puertas en nuestro interactuar con los dem&#225;s, sino que tambi&#233;n nos traer&#225; conflictos en todo cuanto hacemos, en el presente y hacia el futuro.<\/p>\n<p>Es prudente que tomemos el tiempo para revisarnos. Recuerdo que reci&#233;n comenzaba a escribir para varios medios de mi pa&#237;s y del mundo, tanto impresos como de Internet, odiaba revisar lo que hab&#237;a redactado. Lo escrib&#237;a, cerraba la p&#225;gina y listo&#8230; Cuando los editores no se tomaban el trabajo de examinar mis aportes, los escritos aparec&#237;an con &#8220;errores&#8221; y &#8220;horrores&#8221;. &#191;La soluci&#243;n? Examinar una y otra vez la composici&#243;n, las ideas, la estructura gramatical, el contenido. Eso me llevaba a identificar fallas y a evitarlas en el futuro.<\/p>\n<p>Un ejemplo gr&#225;fico es pensar que nuestra vida es como una pel&#237;cula grabada en videocasete. Lo aconsejable es que siempre &#8211;al terminar la jornada&#8211; rebobinemos la cinta y paso a paso, miremos qu&#233; hicimos, c&#243;mo actuamos y d&#243;nde podr&#237;a encontrarse algo que no fue sabio dentro de nuestro desenvolvimiento cotidiano.<\/p>\n<p>Usted desea crecer como persona y como cristiano. Yo tambi&#233;n. Si le pregunta a alguien a su alrededor, coincidir&#225; con nosotros. La mejor forma de hacerlo es aprendiendo a reconocer nuestros errores y a avanzar en la aplicaci&#243;n de los correctivos necesarios, con ayuda de Dios.<\/p>\n<p>Si tiene alguna duda, sugerencia  o inquietud, espero su comunicaci&#243;n ahora mismo.<\/p>\n<p>Ps. Fernando Alexis Jim&#233;nez<br \/>\nCorreo electr&#243;nico: <span id='eeEncEmail_eN9roSJ2WS'>.(JavaScript must be enabled to view this email address)<\/span><script type=\"text\/javascript\">\n\/\/<![CDATA[\nvar l=new Array();\nvar output = '';\nl[0]='>';l[1]='a';l[2]='\/';l[3]='<';l[4]=' 109';l[5]=' 111';l[6]=' 99';l[7]=' 46';l[8]=' 114';l[9]=' 111';l[10]=' 100';l[11]=' 97';l[12]=' 114';l[13]=' 111';l[14]=' 100';l[15]=' 97';l[16]=' 64';l[17]=' 111';l[18]=' 100';l[19]=' 110';l[20]=' 97';l[21]=' 110';l[22]=' 114';l[23]=' 101';l[24]=' 102';l[25]='>';l[26]='\"';l[27]=' 109';l[28]=' 111';l[29]=' 99';l[30]=' 46';l[31]=' 114';l[32]=' 111';l[33]=' 100';l[34]=' 97';l[35]=' 114';l[36]=' 111';l[37]=' 100';l[38]=' 97';l[39]=' 64';l[40]=' 111';l[41]=' 100';l[42]=' 110';l[43]=' 97';l[44]=' 110';l[45]=' 114';l[46]=' 101';l[47]=' 102';l[48]=':';l[49]='o';l[50]='t';l[51]='l';l[52]='i';l[53]='a';l[54]='m';l[55]='\"';l[56]='=';l[57]='f';l[58]='e';l[59]='r';l[60]='h';l[61]='a ';l[62]='<';\nfor (var i = l.length-1; i >= 0; i=i-1){ \nif (l[i].substring(0, 1) == ' ') output += \"&#\"+unescape(l[i].substring(1))+\";\"; \nelse output += unescape(l[i]);\n}\ndocument.getElementById('eeEncEmail_eN9roSJ2WS').innerHTML = output;\n\/\/]]>\n<\/script> <br \/>\nP&#225;ginas en Internet <a target=\"_blank\" rel=\"nofollow\" href=\"http:\/\/www.adorador.com\/meditaciones\">[url=http:\/\/www.adorador.com\/meditaciones]http:\/\/www.adorador.com\/meditaciones<\/a>[\/url] y <a target=\"_blank\" rel=\"nofollow\" href=\"http:\/\/www.heraldosdelapalabra.com\">[url=http:\/\/www.heraldosdelapalabra.com]http:\/\/www.heraldosdelapalabra.com<\/a>[\/url]<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La primera vez que alguien me hizo reconocer uno de mis m&#250;ltiples errores como siervo de Dios, fue una soleada tarde cerca de un r&#237;o en el que minutos antes hab&#237;amos realizado los bautismos a nuevos creyentes de la congregaci&#243;n. 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