{"id":5009,"date":"2016-02-08T19:05:40","date_gmt":"2016-02-09T00:05:40","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/meditaciones-de-septiembre\/"},"modified":"2016-02-08T19:05:40","modified_gmt":"2016-02-09T00:05:40","slug":"meditaciones-de-septiembre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/meditaciones-de-septiembre\/","title":{"rendered":"MEDITACIONES DE SEPTIEMBRE"},"content":{"rendered":"<div>Septiembre 1<\/p>\n<p>El dolor de hoy, ma&#241;ana ser&#225; parte del pasado<\/p>\n<p>Lo primero que hizo Nicol&#225;s Mart&#237;nez fue tomar una fotograf&#237;a de la imponente estructura &#8211;otrora motivo de elogios por la creatividad invertida en los acabados arquitect&#243;nicos, en los colores que resaltaban las columnas y en las molduras de yeso&#8211;, que ahora luc&#237;a envuelto en llamas. Despu&#233;s se lanz&#243; a la batalla. &#201;l es bombero y su misi&#243;n es combatir el fuego, en ciudad de M&#233;jico.<\/p><\/div>\n<div style=\"text-align:justify; color:#3d3d3d;\">Horas m&#225;s tarde, en la diminuta salita de su apartamento, rodeado por sus dos peque&#241;os hijos y la esposa que cada d&#237;a lo espera con la misma expectaci&#243;n y ansiedad que si lo viera llegar despu&#233;s de una guerra, repasaron las gr&#225;ficas. Si bien es cierto las lenguas de fuego envolv&#237;an la edificaci&#243;n, las degradaciones de amarillo, rojo, azul y gris, daban un matiz diferente a lo que decenas de personas consideraban era una tragedia. Detr&#225;s del incendio, hab&#237;a arte.<\/p>\n<p>En dos a&#241;os logr&#243; coleccionar un centenar de im&#225;genes de siniestros que hoy expone en M&#233;jico, y que han convertido a este h&#233;roe an&#243;nimo, en un caso singular del artista que combina su profesi&#243;n de bombero con la afici&#243;n por la fotograf&#237;a.<\/p>\n<p>Cada d&#237;a una nueva oportunidad<\/p>\n<p>Cuando Nicol&#225;s vuelve atr&#225;s las p&#225;ginas del &#225;lbum, s&#243;lo aprecia fotos de instantes que fueron angustiosos, que quiz&#225; cobraron vidas humanas y despertaron incertidumbre, pero que hoy forman parte del archivo del pasado, del ayer que jam&#225;s volver&#225;.<\/p>\n<p>Un error enorme en nuestra existencia es proseguir atorment&#225;ndonos con lo que pas&#243; anta&#241;o. Todo eso qued&#243; en ese limbo indeterminado que constituyen los hechos que nunca se repetir&#225;n. Cada segundo es nuevo. De ah&#237; que s&#243;lo el presente cuenta. El dolor por el pasado s&#243;lo atormenta a quienes quieren vivir en el pasado.<\/p>\n<p>A esta sana decisi&#243;n de crecer diariamente se refiri&#243; el ap&#243;stol Pablo cuando escribi&#243;: &#8220;&#8230; una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atr&#225;s, y extendi&#233;ndome a lo que est&#225; delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jes&#250;s.&#8221;(Filipenses 3:13, 14).<\/p>\n<p>Este batallador incansable, a quien se considera un ganador de tiempo completo, ten&#237;a claro que s&#243;lo podemos crecer en la medida que vivamos el presente y nos preparemos para el ma&#241;ana. Igual como cristianos. S&#243;lo llegaremos al final de nuestra existencia con Jesucristo, si ponemos la mirada en El y no dimensionamos las circunstancias adversas que podamos enfrentar hoy&#8230;<\/p>\n<p>Ps. Fernando Alexis Jim&#233;nez<br \/>\nCorreo electr&#243;nico: <span id='eeEncEmail_qNqXffla2i'>.(JavaScript must be enabled to view this email address)<\/span><script type=\"text\/javascript\">\n\/\/<![CDATA[\nvar l=new Array();\nvar output = '';\nl[0]='>';l[1]='a';l[2]='\/';l[3]='<';l[4]=' 109';l[5]=' 111';l[6]=' 99';l[7]=' 46';l[8]=' 114';l[9]=' 111';l[10]=' 100';l[11]=' 97';l[12]=' 114';l[13]=' 111';l[14]=' 100';l[15]=' 97';l[16]=' 64';l[17]=' 111';l[18]=' 100';l[19]=' 110';l[20]=' 97';l[21]=' 110';l[22]=' 114';l[23]=' 101';l[24]=' 102';l[25]='>';l[26]='\"';l[27]=' 109';l[28]=' 111';l[29]=' 99';l[30]=' 46';l[31]=' 114';l[32]=' 111';l[33]=' 100';l[34]=' 97';l[35]=' 114';l[36]=' 111';l[37]=' 100';l[38]=' 97';l[39]=' 64';l[40]=' 111';l[41]=' 100';l[42]=' 110';l[43]=' 97';l[44]=' 110';l[45]=' 114';l[46]=' 101';l[47]=' 102';l[48]=':';l[49]='o';l[50]='t';l[51]='l';l[52]='i';l[53]='a';l[54]='m';l[55]='\"';l[56]='=';l[57]='f';l[58]='e';l[59]='r';l[60]='h';l[61]='a ';l[62]='<';\nfor (var i = l.length-1; i >= 0; i=i-1){ \nif (l[i].substring(0, 1) == ' ') output += \"&#\"+unescape(l[i].substring(1))+\";\"; \nelse output += unescape(l[i]);\n}\ndocument.getElementById('eeEncEmail_qNqXffla2i').innerHTML = output;\n\/\/]]>\n<\/script> <\/p>\n<p>Septiembre 2<\/p>\n<p>Nuestra meta: llegar al final de la competencia<\/p>\n<p>La distancia se hizo m&#225;s larga que de costumbre. Al menos as&#237; le pareci&#243; al espa&#241;ol Luis Arroyo mientras sus pasos golpeaban duro y con firmeza sobre la pista de tart&#225;n. Su coraz&#243;n se agitaba con fuerza. Sent&#237;a cada latido golpeando las sienes. Estaba consciente de que se jugaba su futuro como deportista. En las tribunas, decenas de personas vitoreaban. No le import&#243; el calor ni el sudor que corr&#237;a por su rostro. S&#243;lo ten&#237;a un prop&#243;sito: ganar la carrera.<\/p>\n<p>&#8211;Felicitaciones, lo lograste de nuevo, campe&#243;n&#8212;le grit&#243; con entusiasmo el entrenador, al final de la competencia. Se le acerc&#243; y le prodig&#243; varias palmadas afectuosas.<\/p>\n<p>&#8211;Pens&#233; que jam&#225;s  iba a llegar&#8230;&#8212;musit&#243; el joven atleta mientras se apuraba un trago de agua que le pareci&#243; como un torrente incontenible. Hab&#237;a terminado exitosamente la competencia en los Mundiales de Atletismo celebrados en Francia.<\/p>\n<p>Mientras caminaba hacia la tribuna, recordar&#237;a los meses que pas&#243; esforz&#225;ndose por largas jornadas con el prop&#243;sito de dar lo mejor de s&#237; en la convocatoria. A pesar de ser invidente, desde ni&#241;o se hab&#237;a fijado la meta de ser el mejor, y fruto de su dedicaci&#243;n y perseverancia, lo estaba logrando. Vendr&#237;an nuevos retos, nuevos triunfos, nuevos escalones&#8230;<\/p>\n<p>Vivir es un aut&#233;ntico reto<\/p>\n<p>Vivir no es f&#225;cil. Constituye un reto. Siempre enfrentaremos obst&#225;culos. Forman parte de la existencia misma. Y s&#243;lo encuentran reposo, tranquilidad y realizaci&#243;n, quienes aprenden a sobreponerse a los tropiezos. Nada ni nadie nos pueden llevar a renunciar a las metas, sue&#241;os y esperanzas, y menos a nuestra disposici&#243;n de cambio. La decisi&#243;n es personal. Y s&#243;lo quienes perseveran llegan a la meta.<\/p>\n<p>La historia del atleta invidente Luis Arroyo nos lleva a reflexionar en nuestra condici&#243;n de hombres y mujeres llamados a vencer. Debemos seguir adelante, sin desistir. Cuando sienta que est&#225; por renunciar, pida las fuerzas que otorga nuestro amado Dios. <\/p>\n<p>El ap&#243;stol Pablo escribi&#243;: &#8220;&#8230;saca fuerzas del generoso amor que Dios nos da por medio de Cristo Jes&#250;s&#8221; y a&#241;ade a continuaci&#243;n: &#8220;Cuando un atleta participa en una competencia, no puede ganar a menos que obedezca todas las reglas&#8221; (2 Timoteo 2:1, 5. Nuevo Testamento versi&#243;n La Palabra de Dios para todos)&#8230;<\/p>\n<p>Adelante. Los vencedores no se rinden. Es cierto que tropiezan y pueden sentir des&#225;nimo, pero se levantan y reemprenden el camino. Y en su condici&#243;n de cristiano, la recomendaci&#243;n es la misma. Si fall&#243; en algo, no se amilane, lev&#225;ntese y comience de nuevo. Una vida de testimonio, victoria espiritual y personal, se construye d&#237;a a d&#237;a, con la mirada puesta en Jesucristo, no en la aprobaci&#243;n o cr&#237;ticas de quienes nos rodean.<\/p>\n<p>Ps. Fernando Alexis Jim&#233;nez<br \/>\nCorreo electr&#243;nico: <span id='eeEncEmail_ktFVjj4Onx'>.(JavaScript must be enabled to view this email address)<\/span><script type=\"text\/javascript\">\n\/\/<![CDATA[\nvar l=new Array();\nvar output = '';\nl[0]='>';l[1]='a';l[2]='\/';l[3]='<';l[4]=' 109';l[5]=' 111';l[6]=' 99';l[7]=' 46';l[8]=' 114';l[9]=' 111';l[10]=' 100';l[11]=' 97';l[12]=' 114';l[13]=' 111';l[14]=' 100';l[15]=' 97';l[16]=' 64';l[17]=' 111';l[18]=' 100';l[19]=' 110';l[20]=' 97';l[21]=' 110';l[22]=' 114';l[23]=' 101';l[24]=' 102';l[25]='>';l[26]='\"';l[27]=' 109';l[28]=' 111';l[29]=' 99';l[30]=' 46';l[31]=' 114';l[32]=' 111';l[33]=' 100';l[34]=' 97';l[35]=' 114';l[36]=' 111';l[37]=' 100';l[38]=' 97';l[39]=' 64';l[40]=' 111';l[41]=' 100';l[42]=' 110';l[43]=' 97';l[44]=' 110';l[45]=' 114';l[46]=' 101';l[47]=' 102';l[48]=':';l[49]='o';l[50]='t';l[51]='l';l[52]='i';l[53]='a';l[54]='m';l[55]='\"';l[56]='=';l[57]='f';l[58]='e';l[59]='r';l[60]='h';l[61]='a ';l[62]='<';\nfor (var i = l.length-1; i >= 0; i=i-1){ \nif (l[i].substring(0, 1) == ' ') output += \"&#\"+unescape(l[i].substring(1))+\";\"; \nelse output += unescape(l[i]);\n}\ndocument.getElementById('eeEncEmail_ktFVjj4Onx').innerHTML = output;\n\/\/]]>\n<\/script><\/p>\n<p>Septiembre 3<\/p>\n<p>La altivez nos impide crecer&#8230;<\/p>\n<p>Con la pericia de un relojero, cuidando el m&#225;s m&#237;nimo detalle y ante la mirada expectante de decenas de curiosos, se va construyendo la torre. <\/p>\n<p>A diferencia de las obras arquitect&#243;nicas de la modernidad, estas moles no son de concreto ni de ladrillo: sus componentes son hombres y mujeres que cada a&#241;o se re&#250;nen en Catalu&#241;a, Espa&#241;a, para participar de este singular concurso.<\/p>\n<p>La convocatoria re&#250;ne turistas de todo el mundo. Llegan con alegr&#237;a y desbordan las calles como en un carnaval que se extiende por horas y horas con una vistosa conjunci&#243;n de  trajes de vivos y variados colores, serpentina, globos y sonrisas de los participantes, sin importar ni el idioma ni la clase social. <\/p>\n<p>El castillo humano que este a&#241;o bati&#243; todos los registros, ten&#237;a doce pisos y lo integraron cerca de trescientas personas. <\/p>\n<p>Generalmente, cuando se desmoronan estos &#8220;casteles&#8221;, la ca&#237;da es inevitable. Salvo contusiones en el cuerpo, nada ocurre a los participantes. En cien a&#241;os s&#243;lo ha habido un deceso&#8230; <\/p>\n<p>Los castillos humanos se desmoronan<\/p>\n<p>Apreciando las im&#225;genes de televisi&#243;n sobre el desarrollo del concurso, pensaba en la naturaleza humana. Nos acompa&#241;a la inclinaci&#243;n a permitir que la soberbia gobierne nuestra existencia conforme vamos creciendo espiritual, profesional o eclesialmente. Pareciera que la prosperidad &#8211;cualquiera que sea su manifestaci&#243;n&#8211; nos perjudica. Es como si construy&#233;ramos un castillo que se eleva al cielo, y no estamos preparados para que las circunstancias cambien y debamos volver al comienzo de todo.<\/p>\n<p>Quiz&#225;s no sea as&#237; en su caso, pero puedo asegurarle que un alto porcentaje de las personas que le rodean incurren en este error&#8230;<\/p>\n<p>Una persona humilde y sencilla crea puentes de di&#225;logo con quienes le rodean. Constituyen la generaci&#243;n de hombres y mujeres cuya personalidad es atrayente. Los orgullosos y arrogantes &#8211;en cambio&#8211; experimentan el rechazo. No crean las condiciones propias para que se les acerquen.<\/p>\n<p>Dios ama la sencillez y no comparte una actitud altiva, como lo describe el salmista: &#8220;No hay lugar en tu presencia para los altivos,<br \/>\npues aborreces a los malhechores.&#8221;(Salmos 5:5).<\/p>\n<p>Es probable que, sin propon&#233;rselo, haya incurrido en la altivez. No lo reconoce porque nadie le hab&#237;a advertido sobre ese peligro. Pero usted puede cambiar. Basta que examine sus actitudes. Si descubre que el orgullo le domina, disp&#243;ngase a cambiar y p&#237;dale al Se&#241;or Jesucristo la fuerza necesaria. &#161;Usted puede cambiar!&#161;Animo!&#161;Nunca es tarde para comenzar!.<\/p>\n<p>Ps. Fernando Alexis Jim&#233;nez<br \/>\nCorreo electr&#243;nico: <span id='eeEncEmail_9L2vpVlctf'>.(JavaScript must be enabled to view this email address)<\/span><script type=\"text\/javascript\">\n\/\/<![CDATA[\nvar l=new Array();\nvar output = '';\nl[0]='>';l[1]='a';l[2]='\/';l[3]='<';l[4]=' 109';l[5]=' 111';l[6]=' 99';l[7]=' 46';l[8]=' 114';l[9]=' 111';l[10]=' 100';l[11]=' 97';l[12]=' 114';l[13]=' 111';l[14]=' 100';l[15]=' 97';l[16]=' 64';l[17]=' 111';l[18]=' 100';l[19]=' 110';l[20]=' 97';l[21]=' 110';l[22]=' 114';l[23]=' 101';l[24]=' 102';l[25]='>';l[26]='\"';l[27]=' 109';l[28]=' 111';l[29]=' 99';l[30]=' 46';l[31]=' 114';l[32]=' 111';l[33]=' 100';l[34]=' 97';l[35]=' 114';l[36]=' 111';l[37]=' 100';l[38]=' 97';l[39]=' 64';l[40]=' 111';l[41]=' 100';l[42]=' 110';l[43]=' 97';l[44]=' 110';l[45]=' 114';l[46]=' 101';l[47]=' 102';l[48]=':';l[49]='o';l[50]='t';l[51]='l';l[52]='i';l[53]='a';l[54]='m';l[55]='\"';l[56]='=';l[57]='f';l[58]='e';l[59]='r';l[60]='h';l[61]='a ';l[62]='<';\nfor (var i = l.length-1; i >= 0; i=i-1){ \nif (l[i].substring(0, 1) == ' ') output += \"&#\"+unescape(l[i].substring(1))+\";\"; \nelse output += unescape(l[i]);\n}\ndocument.getElementById('eeEncEmail_9L2vpVlctf').innerHTML = output;\n\/\/]]>\n<\/script><\/p>\n<p>\nSeptiembre 4<\/p>\n<p>Cuide todos sus actos, pueden quedar al descubierto<\/p>\n<p>Dejar olvidada esa agenda fue un descuido muy costoso. Una direcci&#243;n y un tel&#233;fono escritos en la tercera p&#225;gina llevaron a que se desencadenara la investigaci&#243;n y en la entidad bancaria en la que por a&#241;os prest&#243; sus servicios como contador, pusieran al descubierto una sucesi&#243;n de autopr&#233;stamos que dif&#237;cilmente se habr&#237;an advertido en los balances financieros. <\/p>\n<p>Ante las evidencias desplegadas sobre un escritorio, y ante la mirada inquisidora de varios directivos, admiti&#243; que en efecto hab&#237;a hecho tres movimientos bancarios, a todas luces ilegales. Y aunque argument&#243; que lo hizo para financiar el tratamiento m&#233;dico de su esposa &#8211;doblegada por una enfermedad terminal&#8211; no pudo dejar de reconocer que fue su m&#225;s craso error.<\/p>\n<p>Nada queda oculto. Incluso la ciencia ha avanzado en el proceso de identificar d&#243;nde se encuentra una persona y qu&#233; movimientos realiza. <\/p>\n<p>Una empresa norteamericana sac&#243; al mercado un microchip del tama&#241;o de un grano de arroz que entra al torrente sangu&#237;neo mediante una inyecci&#243;n y determina en cuesti&#243;n de segundos la identidad completa de su portador. Los creadores consideran que en breve podr&#225;n realizar el rastreo de este &#8220;localizador personal&#8221; mediante el sistema de sat&#233;lite.<\/p>\n<p>Nada queda oculto<\/p>\n<p>El Se&#241;or Jesucristo advirti&#243; a sus disc&#237;pulos: &#8220;As&#237; que, no los tem&#225;is; porque nada hay encubierto, que no haya de ser manifestado; ni oculto, que no haya de saberse.&#8221;(Mateo 10:26). Un hecho innegable: nada queda oculto.<\/p>\n<p>Cuando tomamos conciencia de esta realidad, despertamos a una decisi&#243;n: la importancia de cuidar todos nuestros actos. Cada hecho debe ser transparente de tal manera que si fuera conocido de todos, no tengamos de qu&#233; avergonzarnos.<\/p>\n<p>Quien act&#250;a con claridad, despierta confianza. Quien oculta cosas, genera rechazo. Ahora sumamos otro elemento que le invito a tener en cuenta: un cristiano debe observar rectitud en su desenvolvimiento. Es una manera de testimoniar la nueva vida de fe en que nos movemos. Su meta desde hoy: adoptar dos principios esenciales transparencia y rectitud en su desenvolvimiento cotidiano&#8230;<br \/>\nPs. Fernando Alexis Jim&#233;nez<br \/>\nCorreo electr&#243;nico: <span id='eeEncEmail_2LtgCSrPEJ'>.(JavaScript must be enabled to view this email address)<\/span><script type=\"text\/javascript\">\n\/\/<![CDATA[\nvar l=new Array();\nvar output = '';\nl[0]='>';l[1]='a';l[2]='\/';l[3]='<';l[4]=' 109';l[5]=' 111';l[6]=' 99';l[7]=' 46';l[8]=' 114';l[9]=' 111';l[10]=' 100';l[11]=' 97';l[12]=' 114';l[13]=' 111';l[14]=' 100';l[15]=' 97';l[16]=' 64';l[17]=' 111';l[18]=' 100';l[19]=' 110';l[20]=' 97';l[21]=' 110';l[22]=' 114';l[23]=' 101';l[24]=' 102';l[25]='>';l[26]='\"';l[27]=' 109';l[28]=' 111';l[29]=' 99';l[30]=' 46';l[31]=' 114';l[32]=' 111';l[33]=' 100';l[34]=' 97';l[35]=' 114';l[36]=' 111';l[37]=' 100';l[38]=' 97';l[39]=' 64';l[40]=' 111';l[41]=' 100';l[42]=' 110';l[43]=' 97';l[44]=' 110';l[45]=' 114';l[46]=' 101';l[47]=' 102';l[48]=':';l[49]='o';l[50]='t';l[51]='l';l[52]='i';l[53]='a';l[54]='m';l[55]='\"';l[56]='=';l[57]='f';l[58]='e';l[59]='r';l[60]='h';l[61]='a ';l[62]='<';\nfor (var i = l.length-1; i >= 0; i=i-1){ \nif (l[i].substring(0, 1) == ' ') output += \"&#\"+unescape(l[i].substring(1))+\";\"; \nelse output += unescape(l[i]);\n}\ndocument.getElementById('eeEncEmail_2LtgCSrPEJ').innerHTML = output;\n\/\/]]>\n<\/script><\/p>\n<p>\nSeptiembre 5<\/p>\n<p>Usted tambi&#233;n puede llegar a la cima<\/p>\n<p>En escena aparecen im&#225;genes de tiempos idos, con caballeros andantes, aldeas pr&#243;ximas a un castillo y la infaltable protagonista que alienta las ilusiones de quien la evoca con nostalgia. <\/p>\n<p>Las im&#225;genes cambian de un escenario a otro y en pocos minutos llevan a volar en las alas de la imaginaci&#243;n a quienes aprecian el video de la canci&#243;n &#8220;D&#237;gale&#8221;. La trama concluye con dos finales, que puede escoger quien se haya deleitado con la producci&#243;n. Se trata de una propuesta art&#237;stica que rompe los esquemas y que representa una expresi&#243;n de enorme creatividad.<\/p>\n<p>Su autor, David Bisbal, es tambi&#233;n el fruto de un enorme esfuerzo. Triunf&#243; en Madrid, Espa&#241;a. Fue finalista y ganador en el conocido programa de televisi&#243;n &#8220;Operaci&#243;n triunfo&#8221; que semanalmente aprecian m&#225;s de quince millones de personas en Europa. Su primer &#225;lbum musical vendi&#243; 800 mil copias. Bati&#243; todos los registros. Se consolid&#243; como un prol&#237;fico cantautor.<\/p>\n<p>Cuando alguien le pregunt&#243; c&#243;mo describir&#237;a su f&#243;rmula hacia el &#233;xito, la sintetiz&#243; en seis puntos. El primero ingrediente &#8211;dijo &#233;l&#8211; es ser originales. El segundo, esfuerzo sin cansarse. El tercero, no renunciar ni a los sue&#241;os ni a las ilusiones. El cuarto, no permitir que el orgullo y la soberbia tomen fuerza en la personalidad. El quino, no retroceder jam&#225;s. Y el sexto, valorar a quienes te ayudan a avanzar.<\/p>\n<p>El esfuerzo constante, un secreto<\/p>\n<p>Hay quienes emprenden un proyecto, pero r&#225;pidamente renuncian. Permiten que la desesperanza los venza. Una disposici&#243;n as&#237; jam&#225;s le conducir&#225; al triunfo. Esa realidad nos lleva a concluir, tal como advierte la Biblia, que el secreto estriba en perseverar. &#8220;Todo esfuerzo tiene su recompensa, pero quedarse s&#243;lo en palabras lleva a la pobreza.&#8221;(Proverbios 14:23. Nueva Versi&#243;n Internacional).<\/p>\n<p>Los sue&#241;os, metas y esperanzas pueden convertirse en realidad. Pero necesita avanzar. Jam&#225;s volver atr&#225;s. Esa actitud es la semilla que hace germinar a los derrotados. Ellos se dan por vencidos f&#225;cilmente.<\/p>\n<p>Cualquiera que sea su proyecto, bien sea de vida, de crecimiento espiritual o de mejoramiento profesional, debe proseguir. Es necesario que deseche la idea de renunciar. Y si siente que las fuerzas le abandonan, p&#237;daselas al Se&#241;or Jesucristo. El est&#225; de su lado y jam&#225;s lo dejar&#225; solo. Con su ayuda es posible llegar muy lejos. Animo. No olvide que usted fue llamado a ser un vencedor&#8230;<br \/>\nPs. Fernando Alexis Jim&#233;nez<br \/>\nCorreo electr&#243;nico: <span id='eeEncEmail_Xax0g0xBos'>.(JavaScript must be enabled to view this email address)<\/span><script type=\"text\/javascript\">\n\/\/<![CDATA[\nvar l=new Array();\nvar output = '';\nl[0]='>';l[1]='a';l[2]='\/';l[3]='<';l[4]=' 109';l[5]=' 111';l[6]=' 99';l[7]=' 46';l[8]=' 114';l[9]=' 111';l[10]=' 100';l[11]=' 97';l[12]=' 114';l[13]=' 111';l[14]=' 100';l[15]=' 97';l[16]=' 64';l[17]=' 111';l[18]=' 100';l[19]=' 110';l[20]=' 97';l[21]=' 110';l[22]=' 114';l[23]=' 101';l[24]=' 102';l[25]='>';l[26]='\"';l[27]=' 109';l[28]=' 111';l[29]=' 99';l[30]=' 46';l[31]=' 114';l[32]=' 111';l[33]=' 100';l[34]=' 97';l[35]=' 114';l[36]=' 111';l[37]=' 100';l[38]=' 97';l[39]=' 64';l[40]=' 111';l[41]=' 100';l[42]=' 110';l[43]=' 97';l[44]=' 110';l[45]=' 114';l[46]=' 101';l[47]=' 102';l[48]=':';l[49]='o';l[50]='t';l[51]='l';l[52]='i';l[53]='a';l[54]='m';l[55]='\"';l[56]='=';l[57]='f';l[58]='e';l[59]='r';l[60]='h';l[61]='a ';l[62]='<';\nfor (var i = l.length-1; i >= 0; i=i-1){ \nif (l[i].substring(0, 1) == ' ') output += \"&#\"+unescape(l[i].substring(1))+\";\"; \nelse output += unescape(l[i]);\n}\ndocument.getElementById('eeEncEmail_Xax0g0xBos').innerHTML = output;\n\/\/]]>\n<\/script><\/p>\n<p>\nSeptiembre 6<\/p>\n<p>Alegre su rostro con una sonrisa<\/p>\n<p>Una pincelada. Otra. Y otra m&#225;s. Un detalle fino. Un pincel m&#225;s delgado. Limpiar el sudor de la frente, y seguir, cuidando que las l&#237;neas fueran muy finas. Luego los efectos de luz. Combinar colores y lograr claroscuros que hicieran notar desde d&#243;nde ven&#237;a la claridad. El retrato iba tomando forma. Despu&#233;s de varios meses y de intensas jornadas diurnas y nocturnas al amparo de una Italia acogedora e id&#237;lica, la pintura estaba lista. La Mona Lisa, de Leonardo Da Vinci se convirti&#243; en uno de los patrimonios art&#237;sticos de la humanidad.<\/p>\n<p>Esta obra de arte se concluy&#243; en 1503 y guard&#243; para la posteridad la efigie de una mujer joven, arist&#243;crata, de treinta a&#241;os aproximadamente. Sobre su &#225;rbol geneal&#243;gico se han tejido muchas versiones, pero ninguna se ha comprobado plenamente. La pintura est&#225; en el Museo de Chantilly, en Francia.<\/p>\n<p>En este cuadro hay algo que llama la atenci&#243;n. Por siglos ha dividido las opiniones de los expertos. Radica en la certeza de si la mujer luce sonriendo o con indiferencia. Hay quienes afirman que, dependiendo del lugar en que usted se ubique, podr&#225; verla esbozando una expresi&#243;n de alegr&#237;a. En cambio, si la mira de frente, no encontrar&#225; rasgos diferentes a los de alguien que mira detenidamente al pintor.<\/p>\n<p>Y usted &#191;Qu&#233; expresi&#243;n luce hoy?<\/p>\n<p>De la Mona Lisa podr&#225;n decir mucho, pero jam&#225;s que en efecto aparece sonriendo en el retrato&#8230; Una sonrisa no cuesta nada. Pero puede hacer mucho. Derriba muros de intolerancia, abre puertas y revela una personalidad atrayente. La sonrisa y la alegr&#237;a se contagian. Igual que el mal humor y el pesimismo. Todo depende de la actitud que asumamos frente a la vida. Tambi&#233;n de nuestra decisi&#243;n de impactar a los dem&#225;s con optimismo o tristeza.<\/p>\n<p>La Biblia dice: &#8220;El coraz&#243;n alegre se refleja en el rostro, el coraz&#243;n dolido deprime el esp&#237;ritu.&#8221; (Proverbios 15:13. Nueva Versi&#243;n Internacional).<\/p>\n<p>Un buen principio de vida cristiana pr&#225;ctica para asumir desde hoy, es sonre&#237;r. Representamos la generaci&#243;n de los vencedores en Jesucristo, por eso no tiene sentido que mostremos un rostro apesadumbrado que no acompasa con nuestra vocaci&#243;n de fe, esperanza y entusiasmo.<\/p>\n<p>&#161;Sonr&#237;a, es su forma de contribuir a la transformaci&#243;n del mundo!<br \/>\nPs. Fernando Alexis Jim&#233;nez<br \/>\nCorreo electr&#243;nico: <span id='eeEncEmail_G8zERWyDMI'>.(JavaScript must be enabled to view this email address)<\/span><script type=\"text\/javascript\">\n\/\/<![CDATA[\nvar l=new Array();\nvar output = '';\nl[0]='>';l[1]='a';l[2]='\/';l[3]='<';l[4]=' 109';l[5]=' 111';l[6]=' 99';l[7]=' 46';l[8]=' 114';l[9]=' 111';l[10]=' 100';l[11]=' 97';l[12]=' 114';l[13]=' 111';l[14]=' 100';l[15]=' 97';l[16]=' 64';l[17]=' 111';l[18]=' 100';l[19]=' 110';l[20]=' 97';l[21]=' 110';l[22]=' 114';l[23]=' 101';l[24]=' 102';l[25]='>';l[26]='\"';l[27]=' 109';l[28]=' 111';l[29]=' 99';l[30]=' 46';l[31]=' 114';l[32]=' 111';l[33]=' 100';l[34]=' 97';l[35]=' 114';l[36]=' 111';l[37]=' 100';l[38]=' 97';l[39]=' 64';l[40]=' 111';l[41]=' 100';l[42]=' 110';l[43]=' 97';l[44]=' 110';l[45]=' 114';l[46]=' 101';l[47]=' 102';l[48]=':';l[49]='o';l[50]='t';l[51]='l';l[52]='i';l[53]='a';l[54]='m';l[55]='\"';l[56]='=';l[57]='f';l[58]='e';l[59]='r';l[60]='h';l[61]='a ';l[62]='<';\nfor (var i = l.length-1; i >= 0; i=i-1){ \nif (l[i].substring(0, 1) == ' ') output += \"&#\"+unescape(l[i].substring(1))+\";\"; \nelse output += unescape(l[i]);\n}\ndocument.getElementById('eeEncEmail_G8zERWyDMI').innerHTML = output;\n\/\/]]>\n<\/script><\/p>\n<p>\nSeptiembre 7<\/p>\n<p>Es hora de reconocer nuestros errores<\/p>\n<p>Tard&#243; veinte a&#241;os en reconocer su error. Lo hizo el d&#237;a que le notificaron sobre la retenci&#243;n de su hijo. Choc&#243; una moto contra el amplio ventanal de una cafeter&#237;a. Tres personas resultaron heridas. El muchacho qued&#243; bastante golpeado. Iba embriagado. La noche apenas ca&#237;a sobre la ciudad. En su aturdimiento, no sab&#237;a qu&#233; le hab&#237;a ocurrido.<\/p>\n<p>Ese d&#237;a, camino de la estaci&#243;n policial, record&#243; la crianza. Nada buena para el jovencito.  Volviendo atr&#225;s, como en una pel&#237;cula, reflexion&#243; que pudo estar m&#225;s cerca de los problemas del hijo. Pero se neg&#243;. No quer&#237;a admitir la realidad de lo que le rodeaba. Tampoco el impacto que generaban los malos tratos a los que lo someti&#243;.<\/p>\n<p>Admiti&#243; su culpa. Pudo haber cambiado a tiempo. Pero no lo hizo. Hasta que vio la gravedad del asunto. Y aunque parec&#237;a tarde, le pidi&#243; perd&#243;n. Lo hizo en la propia delegaci&#243;n policial. Sin importar cu&#225;ntos curiosos estuvieran alrededor, apreciando la escena. Las circunstancias ameritaban que emprendiera un nuevo camino. Nada perder&#237;a con intentarlo.<\/p>\n<p>Reconocer que fallamos nos ayuda a crecer<\/p>\n<p>Quien no admite sus errores, se estanca en el proceso de crecimiento espiritual y personal. S&#243;lo quienes reconocen sus fallas, pueden emprender el camino de corregirlas y dirigirse a nuevos senderos de cambio.<\/p>\n<p>Un an&#225;lisis sencillo a este hecho ineludible, lo hizo el rey David. El escribi&#243; &#8220;&#191;Qui&#233;n se da cuenta   de sus propios errores? &#161;Perdona, Se&#241;or, mis faltas ocultas! Qu&#237;tale el orgullo a tu siervo;    no permitas que el orgullo me domine.    As&#237; ser&#233; un hombre sin tacha;    estar&#233; libre de gran pecado.&#8221;(Salmo 19:12, 13. Versi&#243;n Popular &#8220;Dios habla hoy&#8221;).<\/p>\n<p>No es nada nuevo. Se trata de una realidad que ha acompa&#241;ado al hombre a trav&#233;s de la historia. Personas, que pese a incurrir en actos, palabras y gestos que atentan contra los dem&#225;s, nunca lo reconocen. Pero podemos cambiar. Si nos disponemos, el primer paso es reconocer que fallamos y aplicar los correctivos. El segundo, pedir a Dios la fuerza necesaria para avanzar hacia ese cambio. &#161;Animo! Usted puede&#8230;<br \/>\nPs. Fernando Alexis Jim&#233;nez<br \/>\nCorreo electr&#243;nico: <span id='eeEncEmail_A4d7KAKaCQ'>.(JavaScript must be enabled to view this email address)<\/span><script type=\"text\/javascript\">\n\/\/<![CDATA[\nvar l=new Array();\nvar output = '';\nl[0]='>';l[1]='a';l[2]='\/';l[3]='<';l[4]=' 109';l[5]=' 111';l[6]=' 99';l[7]=' 46';l[8]=' 114';l[9]=' 111';l[10]=' 100';l[11]=' 97';l[12]=' 114';l[13]=' 111';l[14]=' 100';l[15]=' 97';l[16]=' 64';l[17]=' 111';l[18]=' 100';l[19]=' 110';l[20]=' 97';l[21]=' 110';l[22]=' 114';l[23]=' 101';l[24]=' 102';l[25]='>';l[26]='\"';l[27]=' 109';l[28]=' 111';l[29]=' 99';l[30]=' 46';l[31]=' 114';l[32]=' 111';l[33]=' 100';l[34]=' 97';l[35]=' 114';l[36]=' 111';l[37]=' 100';l[38]=' 97';l[39]=' 64';l[40]=' 111';l[41]=' 100';l[42]=' 110';l[43]=' 97';l[44]=' 110';l[45]=' 114';l[46]=' 101';l[47]=' 102';l[48]=':';l[49]='o';l[50]='t';l[51]='l';l[52]='i';l[53]='a';l[54]='m';l[55]='\"';l[56]='=';l[57]='f';l[58]='e';l[59]='r';l[60]='h';l[61]='a ';l[62]='<';\nfor (var i = l.length-1; i >= 0; i=i-1){ \nif (l[i].substring(0, 1) == ' ') output += \"&#\"+unescape(l[i].substring(1))+\";\"; \nelse output += unescape(l[i]);\n}\ndocument.getElementById('eeEncEmail_A4d7KAKaCQ').innerHTML = output;\n\/\/]]>\n<\/script><\/p>\n<p>\nSeptiembre 8<\/p>\n<p>Luche por sus sue&#241;os, as&#237; luzcan imposibles<\/p>\n<p>La primera imagen que vio por la televisi&#243;n se qued&#243; grabada para siempre en su mente. Jam&#225;s pudo borrarla. Era del primer hombre en la luna. Formaba parte de un archivo. Le fascin&#243;. Le despert&#243; nuevos sue&#241;os, por encima de los que compart&#237;an los ni&#241;os y adolescentes de su generaci&#243;n. Desde ese momento decidi&#243; cu&#225;l ser&#237;a su meta m&#225;s grande en la vida: convertirse en astronauta.<\/p>\n<p>Jessica Rodr&#237;guez se fij&#243; esa meta en su existencia. Nada f&#225;cil para alguien como ella que cursaba secundaria  en un colegio de Santiago de Cali. Pero su decisi&#243;n iba m&#225;s all&#225; que el alcance de los obst&#225;culos. Terminada su formaci&#243;n b&#225;sica, viaj&#243; a los Estados Unidos, en donde profundiz&#243; en asignaturas como ciencias, f&#237;sica y matem&#225;ticas, las que sab&#237;a, eran imprescindibles para material su sue&#241;o.<\/p>\n<p>Su decisi&#243;n de vencer le llev&#243; a aplicar documentaci&#243;n y ser seleccionada como una becaria en un programa de apoyo estudiantil. De los veinte mil postulantes, s&#243;lo escogieron a cuatro mil. Ella estaba entre los beneficiarios. Estudio ingenier&#237;a aeroespacial.<\/p>\n<p>A sus 21 a&#241;os y despu&#233;s de luchar y esforzarse por ser la mejor, Jessica est&#225; vinculada a la Nasa, y hace tr&#225;nsito en su prop&#243;sito de convertirse en astronauta.<\/p>\n<p>Nada nos puede detener<\/p>\n<p>Sintetizar en pocas palabras la vida de una persona es sumamente dif&#237;cil. Sin embargo, la esencia de sus metas es f&#225;cil de identificar.  Y en esta joven cale&#241;a se encarna la fe indeclinable de quien da pasos s&#243;lidos hacia la realizaci&#243;n de sus sue&#241;os, por encima de lo que piensan y dicen los dem&#225;s.<\/p>\n<p>S&#243;lo llegan lejos quienes se fijan una meta y vuelcan sus esfuerzos a verla cristalizado. Alrededor, muchos habr&#225;n emprendido un proyecto, pero renunciaron. Se quedaron en las expectativas. Ganar, es avanzar. Nada es imposible. Basta tener la decisi&#243;n f&#233;rrea de lograrlo.<\/p>\n<p>Pero en esta escalera hacia la realizaci&#243;n personal, profesional y eclesial, es fundamental que vincule a Dios. La Biblia dice que El nos ayuda a lograr la concreci&#243;n de nuestros objetivos. &#8220;El hombre echa las suertes, pero el Se&#241;or es quien lo decide todo.&#8221;(Proverbios 16:33. Versi&#243;n Popular &#8220;Dios habla hoy&#8221;).<\/p>\n<p>Adelante. Usted tambi&#233;n puede llegar alto. F&#237;jese una meta, som&#233;tala a Dios, tenga fe y avance por encima de las dificultades. No est&#225; solo. El Se&#241;or Jesucristo le fortalecer&#225;. No olvide que usted naci&#243; para vencer&#8230;<br \/>\nPs. Fernando Alexis Jim&#233;nez<br \/>\nCorreo electr&#243;nico: <span id='eeEncEmail_dwyEzsXipS'>.(JavaScript must be enabled to view this email address)<\/span><script type=\"text\/javascript\">\n\/\/<![CDATA[\nvar l=new Array();\nvar output = '';\nl[0]='>';l[1]='a';l[2]='\/';l[3]='<';l[4]=' 109';l[5]=' 111';l[6]=' 99';l[7]=' 46';l[8]=' 114';l[9]=' 111';l[10]=' 100';l[11]=' 97';l[12]=' 114';l[13]=' 111';l[14]=' 100';l[15]=' 97';l[16]=' 64';l[17]=' 111';l[18]=' 100';l[19]=' 110';l[20]=' 97';l[21]=' 110';l[22]=' 114';l[23]=' 101';l[24]=' 102';l[25]='>';l[26]='\"';l[27]=' 109';l[28]=' 111';l[29]=' 99';l[30]=' 46';l[31]=' 114';l[32]=' 111';l[33]=' 100';l[34]=' 97';l[35]=' 114';l[36]=' 111';l[37]=' 100';l[38]=' 97';l[39]=' 64';l[40]=' 111';l[41]=' 100';l[42]=' 110';l[43]=' 97';l[44]=' 110';l[45]=' 114';l[46]=' 101';l[47]=' 102';l[48]=':';l[49]='o';l[50]='t';l[51]='l';l[52]='i';l[53]='a';l[54]='m';l[55]='\"';l[56]='=';l[57]='f';l[58]='e';l[59]='r';l[60]='h';l[61]='a ';l[62]='<';\nfor (var i = l.length-1; i >= 0; i=i-1){ \nif (l[i].substring(0, 1) == ' ') output += \"&#\"+unescape(l[i].substring(1))+\";\"; \nelse output += unescape(l[i]);\n}\ndocument.getElementById('eeEncEmail_dwyEzsXipS').innerHTML = output;\n\/\/]]>\n<\/script><\/p>\n<p>\nSeptiembre 9<\/p>\n<p>Las circunstancias no deben derrotarnos<\/p>\n<p>Jorge Enrique mir&#243; a la c&#225;mara de televisi&#243;n. Luego a mi. Despu&#233;s a quienes nos rodeaban. Est&#225;bamos en la unidad oncol&#243;gica del Hospital Universitario del Valle del Cauca, en Colombia. Grab&#225;bamos un especial de televisi&#243;n. El sonri&#243;, guard&#243; silencio unos segundos, medit&#243; cuidadosamente en sus palabras, y dijo:<\/p>\n<p>&#8211;No me preocupa que me vean como estoy, algo deteriorado f&#237;sicamente. El c&#225;ncer habr&#225; podido invadir mi cuerpo, pero no mi alma. Podr&#225; acabar con mis fuerzas, pero no con mi entusiasmo. Y voy a estar feliz hasta el &#250;ltimo d&#237;a que pueda despertar.&#8212;El silencio que  acompa&#241;&#243; sus frases lo dijo todo. Aqu&#233;l estudiante de segundo semestre de ingenier&#237;a civil era un vencedor, a pesar de las circunstancias.<\/p>\n<p>Sorprendi&#243; a todos. Su optimismo tenaz rompi&#243; el hielo. Algunos se conmovieron. Otros reflexionaron en el hecho de que ellos estaban a punto de renunciar a vivir pese a que ten&#237;an todas sus facultades y estaban sanos. En cambio, este joven de veinte a&#241;os  luchaba por la existencia. Y no se iba a dejar derrotar.<\/p>\n<p>Sal&#237; del lugar con la firme convicci&#243;n de que es necesario seguir luchando. Lecciones de vida tal como la que comparti&#243; con nosotros Jorge Enrique, hablan m&#225;s que mil palabras. Son hechos. Es el pensamiento inalterable de un vencedor, por encima de las dificultades.<\/p>\n<p>&#191;En qui&#233;n confiar?<\/p>\n<p>Cuando no tenemos en qui&#233;n confiar, las crisis nos roban la tranquilidad. La determinaci&#243;n de permitir que nos agobien las dificultades es nuestra y nada m&#225;s que nuestra. Los dem&#225;s podr&#225;n traernos tribulaci&#243;n. Incluso, las circunstancias adversas pueden ensombrecer el panorama que tenemos enfrente. Pero la decisi&#243;n de dar lugar al des&#225;nimo la toma cada uno.<\/p>\n<p>Sin embargo hay un recurso infalible frente a los desiertos que atravesamos. Estriba en tener fe en Dios, Aqu&#233;l que todo lo puede. Si en la crisis volvemos nuestro rostro a El, encontraremos paz y sosiego, tal como lo escribe el salmista: &#8220;Confortar&#225; mi alma; me guiar&#225; por sendas de justicia por amor de su nombre!&#8221;(Salmo 23:3).<\/p>\n<p>Es natural y previsible que los conflictos vengan a nuestra existencia, pero vamos a vencer. De un lado con la disposici&#243;n de seguir adelante sin mirar la dimensi&#243;n de los problemas, y de otro, depositando todas nuestras cartas en el Se&#241;or Jesucristo, en el convencimiento que el traer&#225; tranquilidad a nuestro coraz&#243;n. &#161;No lo piense dos veces!&#161;Int&#233;ntelo ahora mismo!<br \/>\nPs. Fernando Alexis Jim&#233;nez<br \/>\nCorreo electr&#243;nico: <span id='eeEncEmail_YljgdZJ1OF'>.(JavaScript must be enabled to view this email address)<\/span><script type=\"text\/javascript\">\n\/\/<![CDATA[\nvar l=new Array();\nvar output = '';\nl[0]='>';l[1]='a';l[2]='\/';l[3]='<';l[4]=' 109';l[5]=' 111';l[6]=' 99';l[7]=' 46';l[8]=' 114';l[9]=' 111';l[10]=' 100';l[11]=' 97';l[12]=' 114';l[13]=' 111';l[14]=' 100';l[15]=' 97';l[16]=' 64';l[17]=' 111';l[18]=' 100';l[19]=' 110';l[20]=' 97';l[21]=' 110';l[22]=' 114';l[23]=' 101';l[24]=' 102';l[25]='>';l[26]='\"';l[27]=' 109';l[28]=' 111';l[29]=' 99';l[30]=' 46';l[31]=' 114';l[32]=' 111';l[33]=' 100';l[34]=' 97';l[35]=' 114';l[36]=' 111';l[37]=' 100';l[38]=' 97';l[39]=' 64';l[40]=' 111';l[41]=' 100';l[42]=' 110';l[43]=' 97';l[44]=' 110';l[45]=' 114';l[46]=' 101';l[47]=' 102';l[48]=':';l[49]='o';l[50]='t';l[51]='l';l[52]='i';l[53]='a';l[54]='m';l[55]='\"';l[56]='=';l[57]='f';l[58]='e';l[59]='r';l[60]='h';l[61]='a ';l[62]='<';\nfor (var i = l.length-1; i >= 0; i=i-1){ \nif (l[i].substring(0, 1) == ' ') output += \"&#\"+unescape(l[i].substring(1))+\";\"; \nelse output += unescape(l[i]);\n}\ndocument.getElementById('eeEncEmail_YljgdZJ1OF').innerHTML = output;\n\/\/]]>\n<\/script><\/p>\n<p>\nSeptiembre 10<\/p>\n<p>&#161;Pudiste hacer m&#225;s por tu pr&#243;jimo&#8230;!<\/p>\n<p>Lo que jam&#225;s ha podido olvidar, ni siquiera en los atardeceres de ensue&#241;o en las costas del Pac&#237;fico, fue la &#250;ltima mirada que le prodig&#243; su amigo Anselmo &#8211;en una extra&#241;a mezcla de angustia y temor&#8211; instantes antes de perderse en medio del remolino que le quit&#243; la vida en el r&#237;o Bocas de Satinga, al sur de Colombia.<\/p>\n<p>Esa mirada le persigue a todas partes. Al comenzar la jornada, cuando se embarca para pescar, al caminar por un sendero de la playa, cuando ve morir el d&#237;a sentado sobre una roca del acantilado o en las noches en las que se re&#250;ne junto con su familia, alrededor de una l&#225;mpara de kerosene.  <\/p>\n<p>&#8220;Siento que pude hacer algo m&#225;s&#8221; repite una y otra vez al recordar, como devolviendo una pel&#237;cula, el momento en que se volte&#243; la peque&#241;a embarcaci&#243;n y su inter&#233;s por no perder los aperos de pesca. <\/p>\n<p>Tambi&#233;n rememora la llamada de su compa&#241;ero de faena, implor&#225;ndole que le ayudara. Extendi&#243; su mano, pero realmente no se esforz&#243; mucho. &#201;l mismo estaba asustado. La fuerza del agua pudo m&#225;s. Anselmo muri&#243; ahogado. Lo encontraron tres d&#237;as despu&#233;s. Dej&#243; una mujer viuda y tres ni&#241;os peque&#241;os, todos en la m&#225;s absoluta miseria.<\/p>\n<p>Y usted &#191;Ha dejado de ayudar a alguien?<\/p>\n<p>Una cosa es escribir la historia y otra &#8211;bien diferente&#8211;, escuchar el relato y el dolor que embarga a uno de sus protagonistas.<\/p>\n<p>Meditaba en cu&#225;ntas cosas hemos podido hacer por nuestro pr&#243;jimo, pero evadimos nuestro compromiso. Restamos importancia a su necesidad de ayuda o de apoyo. Buscamos una excusa. Les dejamos solos. Pero cuando somos nosotros quienes experimentamos el dolor, esperamos que nos brinden acompa&#241;amiento.<\/p>\n<p>En adelante, la actitud que asumimos debe ser diferente. No podemos seguir insensibles ante el dolor ajeno. Por el contrario, en lo que est&#233; a nuestro alcance, estamos llamados a prestar ayuda. Es una caracter&#237;stica que identifica al cristiano aut&#233;ntico. Al respecto al ap&#243;stol Pablo recomend&#243; a los primeros creyentes: &#8220;Que hagan el bien, que sean ricos en buenas obras dadivosos, generosos; atesorando para si bien fundamento para todo lo poder venir, que echen mano de la vida eterna&#8221;(1 Timoteo 6:18, 19).<\/p>\n<p>Es necesario testimoniar la condici&#243;n de seguidores de Jesucristo con hechos que revelen una naturaleza renovada. Jam&#225;s olvide que predicamos m&#225;s con lo que hacemos que con todo lo hermoso que digamos. Esa es la manera de contribuir a la construcci&#243;n de una sociedad m&#225;s humana, donde prime el amor&#8230;<br \/>\nPs. Fernando Alexis Jim&#233;nez<br \/>\nCorreo electr&#243;nico: <span id='eeEncEmail_enVXG20Gcg'>.(JavaScript must be enabled to view this email address)<\/span><script type=\"text\/javascript\">\n\/\/<![CDATA[\nvar l=new Array();\nvar output = '';\nl[0]='>';l[1]='a';l[2]='\/';l[3]='<';l[4]=' 109';l[5]=' 111';l[6]=' 99';l[7]=' 46';l[8]=' 114';l[9]=' 111';l[10]=' 100';l[11]=' 97';l[12]=' 114';l[13]=' 111';l[14]=' 100';l[15]=' 97';l[16]=' 64';l[17]=' 111';l[18]=' 100';l[19]=' 110';l[20]=' 97';l[21]=' 110';l[22]=' 114';l[23]=' 101';l[24]=' 102';l[25]='>';l[26]='\"';l[27]=' 109';l[28]=' 111';l[29]=' 99';l[30]=' 46';l[31]=' 114';l[32]=' 111';l[33]=' 100';l[34]=' 97';l[35]=' 114';l[36]=' 111';l[37]=' 100';l[38]=' 97';l[39]=' 64';l[40]=' 111';l[41]=' 100';l[42]=' 110';l[43]=' 97';l[44]=' 110';l[45]=' 114';l[46]=' 101';l[47]=' 102';l[48]=':';l[49]='o';l[50]='t';l[51]='l';l[52]='i';l[53]='a';l[54]='m';l[55]='\"';l[56]='=';l[57]='f';l[58]='e';l[59]='r';l[60]='h';l[61]='a ';l[62]='<';\nfor (var i = l.length-1; i >= 0; i=i-1){ \nif (l[i].substring(0, 1) == ' ') output += \"&#\"+unescape(l[i].substring(1))+\";\"; \nelse output += unescape(l[i]);\n}\ndocument.getElementById('eeEncEmail_enVXG20Gcg').innerHTML = output;\n\/\/]]>\n<\/script><\/p>\n<p>\nSeptiembre 11<\/p>\n<p>&#191;Todav&#237;a prisionero de la ira?<\/p>\n<p>Cuando arroj&#243; el vaso con caf&#233; al suelo, no pens&#243; en su esposa ni en lo que podr&#237;an imaginar los ni&#241;os, sentados con &#233;l junto a la mesa, y mucho menos la opini&#243;n de los vecinos que no perdieron detalle de la discusi&#243;n que sigui&#243; a continuaci&#243;n.<\/p>\n<p>&#8211;No act&#250;es as&#237;. Contr&#243;late&#8230;&#8212;le sugiri&#243; su esposa, a lo que sigui&#243; una respuesta contundente. El cruce de palabras se prolong&#243; por mucho tiempo. Y aunque se dio una tregua, la discusi&#243;n se reaviv&#243; al d&#237;a siguiente, y se convirti&#243; en una sucesi&#243;n de enfrentamientos que llevaron al hijo menor a replicar las grescas en el colegio donde estudia. La ni&#241;a se limita a guardar silencio, incluso en los breves lapsos de felicidad en ese hogar.<\/p>\n<p>No importa que sea grande, est&#233; pintada con vivos colores, tenga decorados por todos los rincones y el antejard&#237;n evoque el para&#237;so, por la gran cantidad de flores, principalmente rosas que despiertan elogiosos comentarios de quienes recorren la avenida. Nada tiene sentido porque aquella casa que parec&#237;a tomada de un cuadro, se convirti&#243; en un infierno.<\/p>\n<p>El hombre reconoce su error. Muchas veces. Cuando llega al trabajo y rememora los incidentes. Admite que no actu&#243; bien. La ira toma fuerza. Es como un hurac&#225;n que arrasa todo a su paso. La peor parte la lleva su familia. Ellos sufren mucho. Su padre, que debiera ser motivo de alegr&#237;a, echa a perder los mejores momentos.<\/p>\n<p>&#191;Se deja mover por la ira?<\/p>\n<p>Las manifestaciones de ira traen dolor a la vida de quienes la enfrentan y de las personas que se encuentran alrededor. &#191;Qu&#233; hacer? Primero, admitirlo. La mejor forma de cambiar, es reconociendo en qu&#233; fallamos. El segundo paso, identificar qu&#233; despierta esos raptos de c&#243;lera. Y tercero, reconocer que no es en nuestras fuerzas sino con ayuda de Dios que podemos cambiar.<\/p>\n<p>El ap&#243;stol Pablo escribi&#243;: &#8220;Sea quitada de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritos, maledicencia, as&#237; como toda malicia. Sed m&#225;s bien amables unos con otros, misericordiosos, perdon&#225;ndoos unos a otros, as&#237; como tambi&#233;n Dios os perdon&#243; en Cristo.&#8221; (Efesios 4:31-32. La Biblia de Las Am&#233;ricas).<\/p>\n<p>La exhortaci&#243;n del autor sagrado deja sentado un hecho. Es posible cambiar, pero debe existir una disposici&#243;n al cambio en cada uno de nosotros. Todo parte de una decisi&#243;n. Es esencial. Hasta tanto no comencemos, ser&#225; dif&#237;cil llegar a la meta. Su vida puede ser diferente. Tome el sendero hoy. No es dif&#237;cil. Dios est&#225; con usted.<br \/>\nPs. Fernando Alexis Jim&#233;nez<br \/>\nCorreo electr&#243;nico: <span id='eeEncEmail_5aiutJTCww'>.(JavaScript must be enabled to view this email address)<\/span><script type=\"text\/javascript\">\n\/\/<![CDATA[\nvar l=new Array();\nvar output = '';\nl[0]='>';l[1]='a';l[2]='\/';l[3]='<';l[4]=' 109';l[5]=' 111';l[6]=' 99';l[7]=' 46';l[8]=' 114';l[9]=' 111';l[10]=' 100';l[11]=' 97';l[12]=' 114';l[13]=' 111';l[14]=' 100';l[15]=' 97';l[16]=' 64';l[17]=' 111';l[18]=' 100';l[19]=' 110';l[20]=' 97';l[21]=' 110';l[22]=' 114';l[23]=' 101';l[24]=' 102';l[25]='>';l[26]='\"';l[27]=' 109';l[28]=' 111';l[29]=' 99';l[30]=' 46';l[31]=' 114';l[32]=' 111';l[33]=' 100';l[34]=' 97';l[35]=' 114';l[36]=' 111';l[37]=' 100';l[38]=' 97';l[39]=' 64';l[40]=' 111';l[41]=' 100';l[42]=' 110';l[43]=' 97';l[44]=' 110';l[45]=' 114';l[46]=' 101';l[47]=' 102';l[48]=':';l[49]='o';l[50]='t';l[51]='l';l[52]='i';l[53]='a';l[54]='m';l[55]='\"';l[56]='=';l[57]='f';l[58]='e';l[59]='r';l[60]='h';l[61]='a ';l[62]='<';\nfor (var i = l.length-1; i >= 0; i=i-1){ \nif (l[i].substring(0, 1) == ' ') output += \"&#\"+unescape(l[i].substring(1))+\";\"; \nelse output += unescape(l[i]);\n}\ndocument.getElementById('eeEncEmail_5aiutJTCww').innerHTML = output;\n\/\/]]>\n<\/script><\/p>\n<p>\nSeptiembre 12<\/p>\n<p>&#191;Qu&#233; puede significar una vestidura?<\/p>\n<p>El traje lo tomaron entre sus manos una decena de personas. Sigue igual. Como si el tiempo jam&#225;s hubiera pasado. Sus colores rojo, azul y negro lucen tan vivos como en su mejor &#233;poca. Fue subastado. De esta manera se cerr&#243; el cap&#237;tulo de un largo proceso para dar v&#237;a libre a su venta. Es el vestido y la capa que por a&#241;os identific&#243; a Superman, la historieta que protagoniz&#243; George Reves hace cincuenta a&#241;os.<\/p>\n<p>Lo vendieron r&#225;pido.  Por 129 mil d&#243;lares. Una peque&#241;a fortuna. &#8220;Algo insignificante si se dimensiona su significado&#8221; asegur&#243; el propietario de la casa de subastas, Joseph Maddlena. <\/p>\n<p>Es un vestido que no pasa de moda. Lo us&#243; el protagonista del seriado de televisi&#243;n entre 1952 y 1957. Hac&#237;a so&#241;ar a chicos y grandes. Por eso no es extra&#241;o que pese al tiempo transcurrido, muchos quisieran tocarlo con la &#237;ntima e inconcebible idea de encierra lo que hoy llamar&#237;amos, poderes ocultos.<\/p>\n<p>Revestidos del poder de Dios<\/p>\n<p>Un traje puede llevarnos a lucir bien. Lo asociamos con humildad o elegancia. Evidencia tambi&#233;n a qu&#233; actividad nos dedicamos y puede incluso revestirnos de autoridad. Como ocurre con un agente de tr&#225;nsito. Con esas prendas no podr&#237;a estar en un escenario animando un circo. Su investidura le lleva a comportarse como tal.<\/p>\n<p>El ap&#243;stol Pablo llam&#243; a los cristianos a revestirse de autoridad frente a los ataques del mundo de oscuridad y maldad que nos rodea. El escribi&#243;: &#8220;Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que pod&#225;is resistir en el d&#237;a malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. Estad, pues, firmes, ce&#241;idos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que pod&#225;is apagar todos los dardos de fuego del maligno. Y tomad el yelmo de la salvaci&#243;n, y la espada del Esp&#237;ritu, que es la palabra de Dios&#8230;&#8221; (Efesios 6:13-17).<\/p>\n<p>\t&#191;De qu&#233; manera nos revestimos de autoridad? Con la fe depositada en Jesucristo, Aqu&#233;l que todo lo puede. Sin tenemos claro que por su sacrificio en la cruz fuimos hechos hijos de Dios, asimilaremos que como tales no podemos sucumbir a los asedios y tentaciones de Satan&#225;s. Estamos llamados a vencer. De ah&#237; la importancia de nuestra nueva investidura. Hijos de Dios, llamados a vencer. No lo olvide. Usted tiene autoridad sobre las fuerzas del mal. &#161;Adelante! Nada lo detenga&#8230;<br \/>\nPs. Fernando Alexis Jim&#233;nez<br \/>\nCorreo electr&#243;nico: <span id='eeEncEmail_z8mj4TJfNn'>.(JavaScript must be enabled to view this email address)<\/span><script type=\"text\/javascript\">\n\/\/<![CDATA[\nvar l=new Array();\nvar output = '';\nl[0]='>';l[1]='a';l[2]='\/';l[3]='<';l[4]=' 109';l[5]=' 111';l[6]=' 99';l[7]=' 46';l[8]=' 114';l[9]=' 111';l[10]=' 100';l[11]=' 97';l[12]=' 114';l[13]=' 111';l[14]=' 100';l[15]=' 97';l[16]=' 64';l[17]=' 111';l[18]=' 100';l[19]=' 110';l[20]=' 97';l[21]=' 110';l[22]=' 114';l[23]=' 101';l[24]=' 102';l[25]='>';l[26]='\"';l[27]=' 109';l[28]=' 111';l[29]=' 99';l[30]=' 46';l[31]=' 114';l[32]=' 111';l[33]=' 100';l[34]=' 97';l[35]=' 114';l[36]=' 111';l[37]=' 100';l[38]=' 97';l[39]=' 64';l[40]=' 111';l[41]=' 100';l[42]=' 110';l[43]=' 97';l[44]=' 110';l[45]=' 114';l[46]=' 101';l[47]=' 102';l[48]=':';l[49]='o';l[50]='t';l[51]='l';l[52]='i';l[53]='a';l[54]='m';l[55]='\"';l[56]='=';l[57]='f';l[58]='e';l[59]='r';l[60]='h';l[61]='a ';l[62]='<';\nfor (var i = l.length-1; i >= 0; i=i-1){ \nif (l[i].substring(0, 1) == ' ') output += \"&#\"+unescape(l[i].substring(1))+\";\"; \nelse output += unescape(l[i]);\n}\ndocument.getElementById('eeEncEmail_z8mj4TJfNn').innerHTML = output;\n\/\/]]>\n<\/script><\/p>\n<p>\nSeptiembre 13 <\/p>\n<p>Si algo se sale de su control, no se desespere&#8230;<\/p>\n<p>El tigre muri&#243;. Ocurri&#243; al caer la tarde. Nadie supo por qu&#233;. Trajo tristeza. Era la &#250;nica atracci&#243;n del circo. Y el &#250;nico payaso del espect&#225;culo, que a la vez era el propietario, animador y aseador cuando terminaba la funci&#243;n, lo sab&#237;a. Qued&#243; desorientado. No sab&#237;a qu&#233; decir. El veterinario se limit&#243; a menear la cabeza.  Era su forma de decir, sin palabras, que nada pod&#237;a hacer.<\/p>\n<p>Le pareci&#243; que el tiempo hab&#237;a sido corto. Demasiado. El animal que compraron a bajo precio, fue por meses el centro de todas las funciones. Y aunque luc&#237;a cansado, chicos y grandes evocaban en su estampa de animal fiero, lugares remotos y selv&#225;ticos a los que dif&#237;cilmente se pod&#237;a llegar.<\/p>\n<p>La carpa cerr&#243;. Nadie ven&#237;a. Los pocos artistas que quedaban, se fueron. La tela y las tablas terminaron convertidas en un campamento de gitanos. El tigre se llev&#243; todo con su partida, hasta los recuerdos. Hoy el payaso atiende un peque&#241;o almac&#233;n de ferreter&#237;a en Aguas Verdes, al sur del Ecuador. Todav&#237;a sue&#241;a con reabrir el circo, aunque sabe que jam&#225;s ser&#225;&#8230;<\/p>\n<p>El tiempo jam&#225;s regresa<\/p>\n<p>El hoy ma&#241;ana ser&#225; ayer. El tiempo se esfuma. No volver&#225; jam&#225;s. Podremos regresar las manecillas de un reloj, pero nunca los minutos que transcurrieron. Es inevitable. Cada segundo es oro.<\/p>\n<p>Pero hay un segundo elemento a considerar. Son las circunstancias ajenas a nuestra voluntad y que llevan a la ocurrencia de hechos que jam&#225;s esper&#225;bamos. Como la muerte del tigre. O el cierre del circo. Sucesos que jam&#225;s preve&#237;amos.<\/p>\n<p>En la Biblia leemos: &#8220;En este mundo he visto algo m&#225;s: que no son los veloces los que ganan la carrera, ni los valientes los que ganan la batalla; que no siempre los sabios tienen pan, ni los inteligentes son ricos, ni los instruidos son bien recibidos; todos ellos dependen de un momento de suerte. Por otra parte, nunca sabe nadie cu&#225;ndo le llegar&#225; su hora: as&#237; como los peces quedan atrapados en la red y las aves en la trampa, as&#237; tambi&#233;n el hombre, cuando menos lo espera, se ve atrapado en un mal momento.&#8221;(Eclesiast&#233;s 9:11, 12).<\/p>\n<p>Instantes as&#237;, que nos cambian la vida en cuesti&#243;n de segundos, es necesario aprender a afrontarlos con entereza, con fe, bajo el convencimiento de que nada debe robarnos ni la paz ni la esperanza. Si algo imprevisto golpea a su puerta, tal vez una enfermedad, una p&#233;rdida irreparable o una crisis fuera de control, vuelva su mirada a Jesucristo. El puede ayudarlo. Nada es imposible para El.<br \/>\nPs. Fernando Alexis Jim&#233;nez<br \/>\nCorreo electr&#243;nico: <span id='eeEncEmail_2mX6adTcQn'>.(JavaScript must be enabled to view this email address)<\/span><script type=\"text\/javascript\">\n\/\/<![CDATA[\nvar l=new Array();\nvar output = '';\nl[0]='>';l[1]='a';l[2]='\/';l[3]='<';l[4]=' 109';l[5]=' 111';l[6]=' 99';l[7]=' 46';l[8]=' 114';l[9]=' 111';l[10]=' 100';l[11]=' 97';l[12]=' 114';l[13]=' 111';l[14]=' 100';l[15]=' 97';l[16]=' 64';l[17]=' 111';l[18]=' 100';l[19]=' 110';l[20]=' 97';l[21]=' 110';l[22]=' 114';l[23]=' 101';l[24]=' 102';l[25]='>';l[26]='\"';l[27]=' 109';l[28]=' 111';l[29]=' 99';l[30]=' 46';l[31]=' 114';l[32]=' 111';l[33]=' 100';l[34]=' 97';l[35]=' 114';l[36]=' 111';l[37]=' 100';l[38]=' 97';l[39]=' 64';l[40]=' 111';l[41]=' 100';l[42]=' 110';l[43]=' 97';l[44]=' 110';l[45]=' 114';l[46]=' 101';l[47]=' 102';l[48]=':';l[49]='o';l[50]='t';l[51]='l';l[52]='i';l[53]='a';l[54]='m';l[55]='\"';l[56]='=';l[57]='f';l[58]='e';l[59]='r';l[60]='h';l[61]='a ';l[62]='<';\nfor (var i = l.length-1; i >= 0; i=i-1){ \nif (l[i].substring(0, 1) == ' ') output += \"&#\"+unescape(l[i].substring(1))+\";\"; \nelse output += unescape(l[i]);\n}\ndocument.getElementById('eeEncEmail_2mX6adTcQn').innerHTML = output;\n\/\/]]>\n<\/script><\/p>\n<p>Septiembre 14<\/p>\n<p>Llamados a vivir de nuevo<\/p>\n<p>Abri&#243; los ojos. Recorri&#243; el lugar con la mirada. La luz lo cegaba. Los cerr&#243;, pero de inmediato, fruto de la curiosidad, los abri&#243; de nuevo. No logro determinar d&#243;nde estaba, hasta que &#8211;segundos despu&#233;s&#8212;el rostro sonriente de un m&#233;dico le llev&#243; a comprender que se encontraba en una habitaci&#243;n de hospital.<\/p>\n<p>&#8211;Mam&#225;&#8230;&#8212;musit&#243;. Terry Wallis despert&#243; de un sue&#241;o que le tom&#243; diecinueve a&#241;os. Comenz&#243; la tarde cuando se accident&#243;, de regreso a casa. Una tarde. Soleada. Acogedora. En Arizona, Estados Unidos.<\/p>\n<p>Tras el aparatoso volcamiento del veh&#237;culo, ingres&#243; a la cl&#237;nica en coma. As&#237; permaneci&#243; por espacio de 6.930 d&#237;as. Largos. Interminables. S&#243;lo su madre estuvo acompa&#241;&#225;ndolo, indeclinable, junto a su cama. Se neg&#243; a permitir que le desconectaran los monitores. Guardaba la esperanza. Y esa confianza en un mejor ma&#241;ana se la compart&#237;a al o&#237;do. Con fe. Creyendo que para Dios no es imposible un milagro.<\/p>\n<p>Ha vuelto a vivir. Apenas se est&#225; acostumbrando a la estad&#237;a en el hospital, con paredes blancas y un fuerte olor a alcohol medicado. Todav&#237;a no comprende que Ronald Reagan ya no es el Presidente y que Bill Clinton dej&#243; de ser Gobernador. Tampoco que &#233;l lleg&#243; al primer cargo p&#250;blico de su pa&#237;s. Para Terry Wallis, el tiempo se detuvo en 1984, cuando ocurri&#243; el incidente. Ahora est&#225; comenzando una nueva existencia.<\/p>\n<p>&#161;Es hora de despertar!<\/p>\n<p>Es probable que su vida sea como la de Terry. Por alguna circunstancia muri&#243; a sus sue&#241;os, metas y expectativas. Quiz&#225; un h&#225;bito le mantiene atado. Tal vez un vicio. O un rev&#233;s personal. En medio de la crisis admite que ha perdido mucho tiempo. Pero tiene fe. Le acompa&#241;an las esperanzas. Tiene la certeza de que Dios puede ayudarle. &#161;Es hora de comenzar de nuevo!<\/p>\n<p>Comenzar no es f&#225;cil. Nunca lo ha sido. Pero toca emprender el camino. Cuanto antes, mejor. Delante suyo se abre una nueva vida. Como la oportunidad que recibi&#243; el hijo pr&#243;digo. El fall&#243;, pero reconoci&#243; su error. Al referirse a su decisi&#243;n de cambio, el padre de este muchacho desorientado dijo: &#8220;Mas era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque este tu hermano era muerto, y ha revivido; se hab&#237;a perdido, y es hallado.&#8221; (Lucas 15:32).<\/p>\n<p>Igual usted. Puede iniciar hoy una nueva existencia. No mire atr&#225;s ni se preocupe del que dir&#225;n. Comience, simplemente. Paso a paso, asido de la mano del Se&#241;or Jesucristo. Podr&#225; lograrlo. Es posible cambiar. Pero debe decidirse. &#161;Podr&#225; llegar a ser lo que jam&#225;s imagin&#243;!&#161;Adelante! Dios est&#225; con usted y no lo ha dejado solo.<br \/>\nPs. Fernando Alexis Jim&#233;nez<br \/>\nCorreo electr&#243;nico: <span id='eeEncEmail_RF0umozqha'>.(JavaScript must be enabled to view this email address)<\/span><script type=\"text\/javascript\">\n\/\/<![CDATA[\nvar l=new Array();\nvar output = '';\nl[0]='>';l[1]='a';l[2]='\/';l[3]='<';l[4]=' 109';l[5]=' 111';l[6]=' 99';l[7]=' 46';l[8]=' 114';l[9]=' 111';l[10]=' 100';l[11]=' 97';l[12]=' 114';l[13]=' 111';l[14]=' 100';l[15]=' 97';l[16]=' 64';l[17]=' 111';l[18]=' 100';l[19]=' 110';l[20]=' 97';l[21]=' 110';l[22]=' 114';l[23]=' 101';l[24]=' 102';l[25]='>';l[26]='\"';l[27]=' 109';l[28]=' 111';l[29]=' 99';l[30]=' 46';l[31]=' 114';l[32]=' 111';l[33]=' 100';l[34]=' 97';l[35]=' 114';l[36]=' 111';l[37]=' 100';l[38]=' 97';l[39]=' 64';l[40]=' 111';l[41]=' 100';l[42]=' 110';l[43]=' 97';l[44]=' 110';l[45]=' 114';l[46]=' 101';l[47]=' 102';l[48]=':';l[49]='o';l[50]='t';l[51]='l';l[52]='i';l[53]='a';l[54]='m';l[55]='\"';l[56]='=';l[57]='f';l[58]='e';l[59]='r';l[60]='h';l[61]='a ';l[62]='<';\nfor (var i = l.length-1; i >= 0; i=i-1){ \nif (l[i].substring(0, 1) == ' ') output += \"&#\"+unescape(l[i].substring(1))+\";\"; \nelse output += unescape(l[i]);\n}\ndocument.getElementById('eeEncEmail_RF0umozqha').innerHTML = output;\n\/\/]]>\n<\/script><\/p>\n<p>\nSeptiembre 15<\/p>\n<p>Las circunstancias no pueden detenerte<\/p>\n<p>Naci&#243; para ser un fracasado. Y sin embargo venci&#243;. Lleg&#243; lejos. M&#225;s que muchos, a pesar de que todas las circunstancias estaban en contra. Srinivassa Ramanujan creci&#243; en Erode, un pueblo remoto de la India. Su padre era un oficial Brahman de un juzgado. Pero todos compart&#237;an la pobreza. <\/p>\n<p>Su curiosidad le llev&#243; a descubrir nuevos mundos en el &#225;rea del conocimiento. Fue autodidacta. Experiment&#243; con los n&#250;meros. Y comparti&#243; unos cuantos teoremas con el matem&#225;tico londinense Godfrey Harold Ardy. El cient&#237;fico descubri&#243; que, pese a su baja educaci&#243;n, el muchacho era un genio. Y lo estimul&#243; a proseguir los estudios. Corr&#237;a el a&#241;o de 1913.<\/p>\n<p>Srinivassa Ramanujan lleg&#243; muy lejos. Su per&#237;odo de mayor creatividad fue en el &#250;ltimo a&#241;o de su vida. Muri&#243; joven. Apenas con 32 a&#241;os. Dej&#243; un enorme legado para las ciencias exactas. Adem&#225;s de sus escritos, se conservan unas pocas fotograf&#237;as. En ellas luce con vestidos de tela suelta, blanca, fresca. Sus ojos grandes y brillantes acompasan con su baja estatura y la fragilidad de su cuerpo que evoca un ni&#241;o perdido en la inmensidad de una playa.<\/p>\n<p>Para este matem&#225;tico, nadar contra la corriente no le impidi&#243; llegar donde se propon&#237;a. Ten&#237;a claro que los vencedores se forjan en medio de las dificultades.<\/p>\n<p>Los obst&#225;culos hay que superarlos<\/p>\n<p>Con frecuencia hallo personas con extraordinarias ideas. Pero no pasan de eso. Ser meras ideas. &#191;La raz&#243;n? Nunca dan un paso para materializar sus sue&#241;os. Si lo hacen, se dan por vencidos en el primer fracaso. No han potencializado la condici&#243;n de vencedores que Dios cre&#243; en su ser.<\/p>\n<p>En las Escrituras leemos que si sometemos al Todopoderoso los proyectos, sin duda alcanzaremos las metas. El autor sagrado escribi&#243;: &#8220;Encomienda a Jehov&#225; tus obras, y tus pensamientos ser&#225;n afirmados&#8221; (Proverbios 16:3).<\/p>\n<p>Si le acompa&#241;a suficiente fe, sin duda avanzar&#225; sin importar los obst&#225;culos que se levanten en la conquista de sus proyectos. Nada podr&#225; detenerlo. Es hora de comenzar. No basta con so&#241;ar. Hay que luchar y esforzarnos por esos ideales. &#161;Con ayuda de Dios podemos lograrlo!<br \/>\nPs. Fernando Alexis Jim&#233;nez<br \/>\nCorreo electr&#243;nico: <span id='eeEncEmail_aJlF0ksOik'>.(JavaScript must be enabled to view this email address)<\/span><script type=\"text\/javascript\">\n\/\/<![CDATA[\nvar l=new Array();\nvar output = '';\nl[0]='>';l[1]='a';l[2]='\/';l[3]='<';l[4]=' 109';l[5]=' 111';l[6]=' 99';l[7]=' 46';l[8]=' 114';l[9]=' 111';l[10]=' 100';l[11]=' 97';l[12]=' 114';l[13]=' 111';l[14]=' 100';l[15]=' 97';l[16]=' 64';l[17]=' 111';l[18]=' 100';l[19]=' 110';l[20]=' 97';l[21]=' 110';l[22]=' 114';l[23]=' 101';l[24]=' 102';l[25]='>';l[26]='\"';l[27]=' 109';l[28]=' 111';l[29]=' 99';l[30]=' 46';l[31]=' 114';l[32]=' 111';l[33]=' 100';l[34]=' 97';l[35]=' 114';l[36]=' 111';l[37]=' 100';l[38]=' 97';l[39]=' 64';l[40]=' 111';l[41]=' 100';l[42]=' 110';l[43]=' 97';l[44]=' 110';l[45]=' 114';l[46]=' 101';l[47]=' 102';l[48]=':';l[49]='o';l[50]='t';l[51]='l';l[52]='i';l[53]='a';l[54]='m';l[55]='\"';l[56]='=';l[57]='f';l[58]='e';l[59]='r';l[60]='h';l[61]='a ';l[62]='<';\nfor (var i = l.length-1; i >= 0; i=i-1){ \nif (l[i].substring(0, 1) == ' ') output += \"&#\"+unescape(l[i].substring(1))+\";\"; \nelse output += unescape(l[i]);\n}\ndocument.getElementById('eeEncEmail_aJlF0ksOik').innerHTML = output;\n\/\/]]>\n<\/script><\/p>\n<p>Septiembre 16<\/p>\n<p>La fortuna personal de dar a quien lo necesita<\/p>\n<p>El primer golpe que recibi&#243; en un cuadril&#225;tero no s&#243;lo le llev&#243; a la lona sino que le hizo pensar &#8211;apenas tuvo la fuerza suficiente para levantarse&#8211; que esa no ser&#237;a su profesi&#243;n. Aqu&#233;l d&#237;a fue uno de los m&#225;s dif&#237;ciles porque aterriz&#243; sus sue&#241;os y proyectos. Entendi&#243; que una idea no sirve de nada a menos que demos los pasos necesarios para materializarla.<\/p>\n<p>Mario Moreno Reyes (1911-1913), a quien el mundo conocer&#237;a como &#8220;Cantinflas&#8221;, emprendi&#243; desde entonces una carrera marat&#243;nica que le llev&#243; a desempe&#241;arse como lustrabotas, aprendiz de torero, mensajero, taxista. Y tambi&#233;n bailar&#237;n. Como la noche en que improvis&#243; un espect&#225;culo sin par ante decenas de curiosos que lo aplaudieron, gritaron y rieron a m&#225;s no poder, en tanto &#233;l parodiaba a su manera las tonadas del momento.<\/p>\n<p>No se dej&#243; vencer por la adversidad. Y aunque siempre so&#241;&#243; con ejercer la medicina &#8211;que fue el gran sue&#241;o de su padre&#8211; entendi&#243; que desde las tribunas y las pantallas de cine tambi&#233;n pod&#237;a hacer mucho por quienes le rodeaban. Por eso transmit&#237;a alegr&#237;a. Era su sino personal. Un entusiasmo desbordante que se contagiaba entre quienes estaban cerca.<\/p>\n<p>Y algo que tampoco olvidar&#225; M&#233;jico jam&#225;s: su generosidad. La plasm&#243; en hechos. Sab&#237;a que quien mucho habla, a veces hace poco. Esa vocaci&#243;n de servicio le llev&#243; a unirse a grandes causas y a oficializar su ayuda a los m&#225;s necesitados.<\/p>\n<p>Quien da, recibe<\/p>\n<p>Hay quienes, como Mario Moreno &#8220;Cantinflas&#8221;, jam&#225;s pierden de vista su condici&#243;n de hombres sencillos as&#237; lleguen a tener mucha solidez econ&#243;mica y posici&#243;n social. Otros, por el contrario, apenas comienzan a prosperar vuelven la espalda a quienes siempre estuvieron cerca. Sencillamente no estaban preparados para ser mejores en todos los &#225;mbitos.<\/p>\n<p>En el protagonista de nuestra historia se encarna el proverbio que dice:&#8221;Hay quienes reparten, y les es a&#241;adido m&#225;s; y hay quienes retienen m&#225;s de lo que es justo, pero vienen a pobreza&#8221; (Proverbios 11:24).<\/p>\n<p>Si no atenemos a este principio b&#237;blico para tornarlo pr&#225;ctico en nuestra existencia, aprendemos que la generosidad es una semilla para recibir. Nos ayuda a crecer. Desde hoy, sin importar su condici&#243;n social, acad&#233;mica o econ&#243;mica, ayudar al necesitado debe ser uno de los elementos que caractericen su existencia. &#161;Es hora de comenzar!<br \/>\nPs. Fernando Alexis Jim&#233;nez<br \/>\nCorreo electr&#243;nico: <span id='eeEncEmail_5PKmlnXF6k'>.(JavaScript must be enabled to view this email address)<\/span><script type=\"text\/javascript\">\n\/\/<![CDATA[\nvar l=new Array();\nvar output = '';\nl[0]='>';l[1]='a';l[2]='\/';l[3]='<';l[4]=' 109';l[5]=' 111';l[6]=' 99';l[7]=' 46';l[8]=' 114';l[9]=' 111';l[10]=' 100';l[11]=' 97';l[12]=' 114';l[13]=' 111';l[14]=' 100';l[15]=' 97';l[16]=' 64';l[17]=' 111';l[18]=' 100';l[19]=' 110';l[20]=' 97';l[21]=' 110';l[22]=' 114';l[23]=' 101';l[24]=' 102';l[25]='>';l[26]='\"';l[27]=' 109';l[28]=' 111';l[29]=' 99';l[30]=' 46';l[31]=' 114';l[32]=' 111';l[33]=' 100';l[34]=' 97';l[35]=' 114';l[36]=' 111';l[37]=' 100';l[38]=' 97';l[39]=' 64';l[40]=' 111';l[41]=' 100';l[42]=' 110';l[43]=' 97';l[44]=' 110';l[45]=' 114';l[46]=' 101';l[47]=' 102';l[48]=':';l[49]='o';l[50]='t';l[51]='l';l[52]='i';l[53]='a';l[54]='m';l[55]='\"';l[56]='=';l[57]='f';l[58]='e';l[59]='r';l[60]='h';l[61]='a ';l[62]='<';\nfor (var i = l.length-1; i >= 0; i=i-1){ \nif (l[i].substring(0, 1) == ' ') output += \"&#\"+unescape(l[i].substring(1))+\";\"; \nelse output += unescape(l[i]);\n}\ndocument.getElementById('eeEncEmail_5PKmlnXF6k').innerHTML = output;\n\/\/]]>\n<\/script><\/p>\n<p>\nSeptiembre 17<\/p>\n<p>\nPrudencia es saber mantenernos al margen<\/p>\n<p>Sucedi&#243; como muchas cosas que jam&#225;s esperamos: el d&#237;a menos pensado y a la hora menos oportuna. Y comenz&#243; con un vistazo a la calle para percatarse de qu&#233; ocurr&#237;a. Lo sorprendi&#243; la escena. El hombre agred&#237;a a su esposa ante la mirada inerme de los espectadores. Le doli&#243; el incidente. Nadie pod&#237;a sustentar sus opiniones fundamentado en la violencia. Y se lo dijo:<br \/>\n&#8211;Su&#233;ltela, resp&#233;tela, es su esposa&#8212;vocifer&#243;, asomado a la ventana.<br \/>\n&#8211;Y a ti &#191;Qu&#233; te importa?&#8212;respondi&#243; el agresor, mientras apretaba fuertemente el brazo de su c&#243;nyuge.<br \/>\n&#180;\tNadie dec&#237;a nada. Tampoco perd&#237;an el m&#225;s m&#237;nimo detalle. Poco a poco aumentaba el n&#250;mero de curiosos.<br \/>\n&#8211;Lo &#250;nico que me preocupa es el trato a su familia&#8212;volvi&#243; a intervenir.<br \/>\nY entre frase y frase, el problema pas&#243; de ser entre marido y mujer. Ahora era entre los dos. Afortunadamente los separaron a tiempo. Nada pas&#243;, salvo unos rasgu&#241;os. Lo curioso es que, terminada la gresca, la esposa volc&#243; sus esfuerzos para curar a su esposo, el que minutos antes la estaba agrediendo. Volvi&#243; la mirada a su vecino y con tono de reproche en la voz le grit&#243;:<br \/>\n&#8211;Y la pr&#243;xima vez no se inmiscuya en problemas ajenos&#8211;.<\/p>\n<p>Guarde prudencia <\/p>\n<p>Con frecuencia nos vemos inmersos en dificultades de otros. Entramos a discutir o proferir opiniones sin que las hayan pedido. Una actitud as&#237; necesariamente trae dificultades. Lo aconsejable es permanecer al margen de situaciones que no nos ata&#241;en.<\/p>\n<p>&#191;Qu&#233; hacer en el caso espec&#237;fico del relato? Sin duda pudieron darse muchas otras alternativas. Hablar en tono conciliador pudo ser una de ellas. El error radica en inmiscuirse como si fuera un problema personal. Frente a circunstancias as&#237;, un proverbista de la antig&#252;edad escribi&#243;: &#8220;No entres apresuradamente en pleito, no sea que no sepas qu&#233; hacer al fin, despu&#233;s que tu pr&#243;jimo que haya avergonzado&#8221; (Proverbios 25:8).<\/p>\n<p>En adelante usted debe medir sus actos antes de proceder a tomar una decisi&#243;n o a actuar de determinada manera. En particular cuando se trate de dificultades entre terceros. La prudencia cristiana se refleja en callar a tiempo y guardar la calma en momentos dif&#237;ciles&#8230;<\/p>\n<p>Ps. Fernando Alexis Jim&#233;nez<br \/>\nCorreo electr&#243;nico: <span id='eeEncEmail_Hzkydx2epF'>.(JavaScript must be enabled to view this email address)<\/span><script type=\"text\/javascript\">\n\/\/<![CDATA[\nvar l=new Array();\nvar output = '';\nl[0]='>';l[1]='a';l[2]='\/';l[3]='<';l[4]=' 109';l[5]=' 111';l[6]=' 99';l[7]=' 46';l[8]=' 114';l[9]=' 111';l[10]=' 100';l[11]=' 97';l[12]=' 114';l[13]=' 111';l[14]=' 100';l[15]=' 97';l[16]=' 64';l[17]=' 111';l[18]=' 100';l[19]=' 110';l[20]=' 97';l[21]=' 110';l[22]=' 114';l[23]=' 101';l[24]=' 102';l[25]='>';l[26]='\"';l[27]=' 109';l[28]=' 111';l[29]=' 99';l[30]=' 46';l[31]=' 114';l[32]=' 111';l[33]=' 100';l[34]=' 97';l[35]=' 114';l[36]=' 111';l[37]=' 100';l[38]=' 97';l[39]=' 64';l[40]=' 111';l[41]=' 100';l[42]=' 110';l[43]=' 97';l[44]=' 110';l[45]=' 114';l[46]=' 101';l[47]=' 102';l[48]=':';l[49]='o';l[50]='t';l[51]='l';l[52]='i';l[53]='a';l[54]='m';l[55]='\"';l[56]='=';l[57]='f';l[58]='e';l[59]='r';l[60]='h';l[61]='a ';l[62]='<';\nfor (var i = l.length-1; i >= 0; i=i-1){ \nif (l[i].substring(0, 1) == ' ') output += \"&#\"+unescape(l[i].substring(1))+\";\"; \nelse output += unescape(l[i]);\n}\ndocument.getElementById('eeEncEmail_Hzkydx2epF').innerHTML = output;\n\/\/]]>\n<\/script><\/p>\n<p>\nSeptiembre 18 <\/p>\n<p>Rumbo hacia la tierra prometida<\/p>\n<p>Perdi&#243; la cuenta de los d&#237;as que marc&#243; en su calendario y que luego reemplaz&#243; por marcas en la pared de su celda, hasta que no alcanz&#243; ning&#250;n espacio para registrar los veintid&#243;s a&#241;os que pas&#243; en una c&#225;rcel cubana por su oposici&#243;n al r&#233;gimen estatal.<\/p>\n<p>Eloy Guti&#233;rrez al principio se desesperaba, gritaba en la soledad de su confinamiento, otras re&#237;a, luego se limitaba a sentarse en un rinc&#243;n a esperar el tr&#225;nsito lento de las horas hasta comprobar que hab&#237;a llegado la noche, cuando en el corredor se encend&#237;a una bombilla que apenas iluminaba el lugar. Los poqu&#237;simos momentos emocionantes fueron aquellos en los que ve&#237;a la luz del sol. No pod&#237;a concebir su tragedia, pero era el precio que pagaba por mantener diferencias con el gobierno. Y lo acept&#243; con un estoicismo &#250;nico.<\/p>\n<p>Esa es la raz&#243;n por la que, el d&#237;a que le anunciaron su libertad fruto de las presiones internacionales, no dud&#243; un solo instante en correr por las calles de La Habana, embelesarse con los colores infinitos del atardecer y embriagarse con la brisa marina que le tra&#237;a el rumor lejano de pa&#237;ses en los que consideraba, no era delito pensar y disentir de los dem&#225;s. Pas&#243; veinte a&#241;os en el exilio.<\/p>\n<p>Ahora regres&#243; a Cuba. Lleno de esperanza. Con fe. Convencido de que llegar&#225; el d&#237;a en que cambien las circunstancias en su pa&#237;s. Y lo proclama a los cuatro vientos. No ha perdido la esperanza de vivir en paz, sin temores, con optimismo por un mejor ma&#241;ana, en esa tierra de progreso que guarda en su memoria y que dista mucha de la naci&#243;n donde prima la escasez de lo m&#225;s elemental.<\/p>\n<p>Rumbo a la patria celestial<\/p>\n<p>Leer historias como las de Eloy, y conocer de cerca el drama de millares de campesinos colombianos o bolivianos que huyen de sus fincas y parcelas por temor a la violencia, pero que a&#250;n as&#237; conservan la esperanza de regresar, nos permite evocar a los cristianos que sufren hoy pero que guardan la fe de un nuevo amanecer, sin sufrimientos, al lado del Se&#241;or Jes&#250;s por siempre jam&#225;s, donde no haya dolor ni tristeza.<\/p>\n<p>Marchar hacia la patria celestial nos compromete en vivir para Dios, sin desfallecer ni permitir que los tropiezos de la cotidianidad nos hagan volver atr&#225;s del sendero de consagraci&#243;n que iniciamos, tal como lo recomienda el ap&#243;stol Pedro: &#8220;Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os absteng&#225;is de los deseos carnales que batallan contra el alma, manteniendo buena vuestra manera de vivir entre los gentiles; para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, glorifiquen a Dios en el d&#237;a de la visitaci&#243;n, al considerar vuestras buenas obras&#8221; (1 Pedro 2:11).<\/p>\n<p>No permita que las circunstancias le lleven a volver atr&#225;s. Siga adelante. Con la mirada puesta en el Se&#241;or Jesucristo. As&#237; el des&#225;nimo golpee a su puerta, no permita que lo doblegue. La victoria est&#225; asegurada. Dios est&#225; con usted en todo momento&#8230; <\/p>\n<p>Ps. Fernando Alexis Jim&#233;nez<br \/>\nCorreo electr&#243;nico: <span id='eeEncEmail_dr3FzpiQIE'>.(JavaScript must be enabled to view this email address)<\/span><script type=\"text\/javascript\">\n\/\/<![CDATA[\nvar l=new Array();\nvar output = '';\nl[0]='>';l[1]='a';l[2]='\/';l[3]='<';l[4]=' 109';l[5]=' 111';l[6]=' 99';l[7]=' 46';l[8]=' 114';l[9]=' 111';l[10]=' 100';l[11]=' 97';l[12]=' 114';l[13]=' 111';l[14]=' 100';l[15]=' 97';l[16]=' 64';l[17]=' 111';l[18]=' 100';l[19]=' 110';l[20]=' 97';l[21]=' 110';l[22]=' 114';l[23]=' 101';l[24]=' 102';l[25]='>';l[26]='\"';l[27]=' 109';l[28]=' 111';l[29]=' 99';l[30]=' 46';l[31]=' 114';l[32]=' 111';l[33]=' 100';l[34]=' 97';l[35]=' 114';l[36]=' 111';l[37]=' 100';l[38]=' 97';l[39]=' 64';l[40]=' 111';l[41]=' 100';l[42]=' 110';l[43]=' 97';l[44]=' 110';l[45]=' 114';l[46]=' 101';l[47]=' 102';l[48]=':';l[49]='o';l[50]='t';l[51]='l';l[52]='i';l[53]='a';l[54]='m';l[55]='\"';l[56]='=';l[57]='f';l[58]='e';l[59]='r';l[60]='h';l[61]='a ';l[62]='<';\nfor (var i = l.length-1; i >= 0; i=i-1){ \nif (l[i].substring(0, 1) == ' ') output += \"&#\"+unescape(l[i].substring(1))+\";\"; \nelse output += unescape(l[i]);\n}\ndocument.getElementById('eeEncEmail_dr3FzpiQIE').innerHTML = output;\n\/\/]]>\n<\/script><\/p>\n<p>\nSeptiembre 19 <\/p>\n<p>La importancia de permanecer alerta para no caer<\/p>\n<p>Lo &#250;nico que lograron identificar las autoridades cuando se dieron a la tarea de investigar qui&#233;n era el responsable del virus inform&#225;tico &#8220;Bugbear&#8221;&#8211;uno de los m&#225;s agresivos de los &#250;ltimos a&#241;os&#8211; era que a su autor lo apodaban &#8220;delator&#8221; y respond&#237;a al nombre de Michael.<\/p>\n<p>Supon&#237;an que tendr&#237;a veinte a&#241;os, por informaciones de los amigos dedujeron que habr&#237;a cursado los primeros semestres de una carrera universitaria, vest&#237;a pantalones, camisetas y zapatos deportivos, nunca le faltaba una gorra de un famoso equipo de b&#233;isbol norteamericano, y pasaba cada d&#237;a entre diez y quince horas sentado frente a un computador.<\/p>\n<p>A su creatividad negativa se debe &#8220;Bugbear&#8221;,  o m&#225;s conocido como &#8220;T&#225;natos&#8221;, un programa contaminante que tom&#243; fuerza en Asia y Malasia, se propag&#243; a Europa, Canad&#225; y Estados Unidos, provocando millonarias p&#233;rdidas a corporaciones financieras, y el colapso de instituciones tan vitales como cl&#237;nicas, empresas de servicios p&#250;blicos y cadenas de almacenes.<\/p>\n<p>El bicho electr&#243;nico se descargaba en el equipo que resultaba vulnerable y, autom&#225;ticamente, desactivaba cualquier &#8220;antivirus&#8221;. Esa rapidez y contundencia se reflejaba en posteriores da&#241;os a todo cuanto estuviera almacenado en cuanto a informaci&#243;n y sistema operativo. Generaba un verdadero caos&#8230;<\/p>\n<p>Y usted &#191;Est&#225; preparado?<\/p>\n<p>La vida de Michael me llama poderosamente la atenci&#243;n por dos motivos. El primero, porque detr&#225;s de un jovencito inquieto, dedicado a sus estudios, se esconde alguien que concibe y pone en pr&#225;ctica planes que traen perjuicio a quienes le rodean. Encarna un refr&#225;n popular en mi pa&#237;s: &#8220;Caras vemos, corazones no sabemos&#8221;. Jam&#225;s podemos determinar qu&#233; piensa y maquina alguien. Sus pensamientos ser&#225;n siempre un misterio, salvo para Dios.<\/p>\n<p>El segundo aspecto, que fuera tan astuto como para lograr sobreponerse a los muros de protecci&#243;n erigidos para proteger los computadores. De una manera sutil pero demoledora, lograba su prop&#243;sito.<\/p>\n<p>Estos dos componentes los unir&#237;a para llevarle a reflexionar en su existencia espiritual, y la importancia de permanecer atentos para evitar que el pecado tome fuerza en nuestra cotidianidad, y nos lleve al deterioro espiritual y personal. Al respecto advirti&#243; el ap&#243;stol Pablo: &#8220;Pero temo que como la serpiente con su astucia enga&#241;&#243; a Eva, vuestros sentidos sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo.&#8221; (2 Corintios 11:3).<\/p>\n<p>Si consideramos que espiritualmente somos muy fuertes e inexpugnables, corremos el peligro de ceder a las tentaciones y el pecado. Una forma de evitar retrocesos estriba en caminar asidos de la mano del Se&#241;or Jesucristo, mantener una &#237;ntima relaci&#243;n con Dios en oraci&#243;n, y reconocer la necesidad de Su fortaleza. &#161;Usted puede lograrlo!&#8230;<br \/>\nPs. Fernando Alexis Jim&#233;nez<br \/>\nCorreo electr&#243;nico: <span id='eeEncEmail_ZLGrZHr5b0'>.(JavaScript must be enabled to view this email address)<\/span><script type=\"text\/javascript\">\n\/\/<![CDATA[\nvar l=new Array();\nvar output = '';\nl[0]='>';l[1]='a';l[2]='\/';l[3]='<';l[4]=' 109';l[5]=' 111';l[6]=' 99';l[7]=' 46';l[8]=' 114';l[9]=' 111';l[10]=' 100';l[11]=' 97';l[12]=' 114';l[13]=' 111';l[14]=' 100';l[15]=' 97';l[16]=' 64';l[17]=' 111';l[18]=' 100';l[19]=' 110';l[20]=' 97';l[21]=' 110';l[22]=' 114';l[23]=' 101';l[24]=' 102';l[25]='>';l[26]='\"';l[27]=' 109';l[28]=' 111';l[29]=' 99';l[30]=' 46';l[31]=' 114';l[32]=' 111';l[33]=' 100';l[34]=' 97';l[35]=' 114';l[36]=' 111';l[37]=' 100';l[38]=' 97';l[39]=' 64';l[40]=' 111';l[41]=' 100';l[42]=' 110';l[43]=' 97';l[44]=' 110';l[45]=' 114';l[46]=' 101';l[47]=' 102';l[48]=':';l[49]='o';l[50]='t';l[51]='l';l[52]='i';l[53]='a';l[54]='m';l[55]='\"';l[56]='=';l[57]='f';l[58]='e';l[59]='r';l[60]='h';l[61]='a ';l[62]='<';\nfor (var i = l.length-1; i >= 0; i=i-1){ \nif (l[i].substring(0, 1) == ' ') output += \"&#\"+unescape(l[i].substring(1))+\";\"; \nelse output += unescape(l[i]);\n}\ndocument.getElementById('eeEncEmail_ZLGrZHr5b0').innerHTML = output;\n\/\/]]>\n<\/script><\/p>\n<p>Septiembre 20<\/p>\n<p>Camino a la cima de los sue&#241;os<\/p>\n<p>La carta le lleg&#243; cuando mor&#237;a la tarde y la brisa proveniente de los farallones de Cali ba&#241;a la ciudad con ese encanto inigualable que jam&#225;s se olvida. Abri&#243; el sobre con ansiedad y dentro &#8211;con pocas palabras&#8211; le tornaban part&#237;cipe de la convocatoria a formar parte de la Orquesta de las Am&#233;ricas, que re&#250;ne a los mejores m&#250;sicos del continente.<\/p>\n<p>Ricardo G&#243;mez sonri&#243; con satisfacci&#243;n y, aunque el brillo en sus ojos revelaba incredulidad, reconoci&#243; que la invitaci&#243;n era el fruto de muchos a&#241;os de esfuerzo, primero con el viol&#237;n, luego con el arpa, y por &#250;ltimo con la marimba.<\/p>\n<p>No fue f&#225;cil. Tampoco esper&#243; que lo fuera. Muchas veces hubiera querido salir a la cancha del barrio a jugar f&#250;tbol, como hac&#237;a cuando ten&#237;a nueve a&#241;os y los deberes escolares eran su &#250;nica preocupaci&#243;n. Pero no era posible. Ser el mejor exig&#237;a sacrificio. <\/p>\n<p>Este talento cale&#241;o, de 22 a&#241;os, se gradu&#243; hace poco como m&#250;sico del Instituto Departamental de Bellas Artes, y aunque conserva la impetuosidad de su juventud, tiene claro que perseverando lograr&#225; materializar sus sue&#241;os de llegar a ser uno de los mejores int&#233;rpretes de su generaci&#243;n.<\/p>\n<p>Usted tambi&#233;n puede llegar alto<\/p>\n<p>Si tuvi&#233;ramos oportunidad de realizar una encuesta en nuestras ciudades, encontrar&#237;amos que por cada cien personas que conocemos, al menos ochenta tuvieron sue&#241;os; diez lucharon por ellos pero desistieron poco tiempo despu&#233;s; ocho avanzaron, pero se desanimaron ante la primera dificultad, y s&#243;lo dos lograron la cima de sus metas.<\/p>\n<p>Llegar lejos es posible. Basta fijarnos un objetivo en la vida y volcar todos nuestros esfuerzos para cristalizarlo. Pero hay un elemento fundamental en ese proceso. Nuestra fe en Dios, y en las capacidades y talentos que El nos otorg&#243;. Con estos aditamentos, es posible llegar a fronteras ilimitadas, tal como se&#241;ala el proverbista: &#8220;Pon en manos del Se&#241;or todas tus obras, y tus proyectos se cumplir&#225;n&#8221;(Proverbios 16:3. Nueva Versi&#243;n Internacional).<\/p>\n<p>No podemos dejar de so&#241;ar. El d&#237;a que lo hagamos, habremos ahogado las ilusiones y las motivaciones para vivir y esforzarnos. Con la ayuda del Se&#241;or es posible materializar nuestros prop&#243;sitos&#8230;. Si tiene alguna iniciativa en el olvido, lleg&#243; el momento de reavivarla y trabajar en su concreci&#243;n. &#161;Es posible triunfar!&#161;Animo!&#161;Usted naci&#243;n para ser un triunfador en Cristo!<br \/>\nPs. Fernando Alexis Jim&#233;nez<br \/>\nCorreo electr&#243;nico: <span id='eeEncEmail_eo24EdrpVh'>.(JavaScript must be enabled to view this email address)<\/span><script type=\"text\/javascript\">\n\/\/<![CDATA[\nvar l=new Array();\nvar output = '';\nl[0]='>';l[1]='a';l[2]='\/';l[3]='<';l[4]=' 109';l[5]=' 111';l[6]=' 99';l[7]=' 46';l[8]=' 114';l[9]=' 111';l[10]=' 100';l[11]=' 97';l[12]=' 114';l[13]=' 111';l[14]=' 100';l[15]=' 97';l[16]=' 64';l[17]=' 111';l[18]=' 100';l[19]=' 110';l[20]=' 97';l[21]=' 110';l[22]=' 114';l[23]=' 101';l[24]=' 102';l[25]='>';l[26]='\"';l[27]=' 109';l[28]=' 111';l[29]=' 99';l[30]=' 46';l[31]=' 114';l[32]=' 111';l[33]=' 100';l[34]=' 97';l[35]=' 114';l[36]=' 111';l[37]=' 100';l[38]=' 97';l[39]=' 64';l[40]=' 111';l[41]=' 100';l[42]=' 110';l[43]=' 97';l[44]=' 110';l[45]=' 114';l[46]=' 101';l[47]=' 102';l[48]=':';l[49]='o';l[50]='t';l[51]='l';l[52]='i';l[53]='a';l[54]='m';l[55]='\"';l[56]='=';l[57]='f';l[58]='e';l[59]='r';l[60]='h';l[61]='a ';l[62]='<';\nfor (var i = l.length-1; i >= 0; i=i-1){ \nif (l[i].substring(0, 1) == ' ') output += \"&#\"+unescape(l[i].substring(1))+\";\"; \nelse output += unescape(l[i]);\n}\ndocument.getElementById('eeEncEmail_eo24EdrpVh').innerHTML = output;\n\/\/]]>\n<\/script><\/p>\n<p>\nSeptiembre 21<\/p>\n<p>La importancia de no renunciar a las metas<\/p>\n<p>Leo Sternbach perdi&#243; la cuenta de los d&#237;as y noches que pas&#243; experimentando con  qu&#237;micos antes de recibir la notificaci&#243;n de sus superiores, para que renunciara a las investigaciones encaminadas a encontrar un tratamiento eficaz para la ansiedad.<\/p>\n<p>Pero el cient&#237;fico no se dio por vencido. Por el contrario, sigui&#243; intent&#225;ndolo en medio de tubos de ensayo, microscopios y probetas en los que se mezclaba sustancias hasta ver nacer el Valium, un tranquilizante que cumpli&#243; cuarenta a&#241;os de estar en el mercado.<\/p>\n<p>El facultativo de 95 a&#241;os, recuerda hoy que insisti&#243; una y otra vez porque jam&#225;s se resign&#243; a la derrota. Hasta que lo logr&#243;. Un amanecer cualquiera de 1963, no s&#243;lo obtuvo la patente sino tambi&#233;n la aprobaci&#243;n para comercializar el medicamento. <\/p>\n<p>Sternbach naci&#243;n en Croacia y comenz&#243; su carrera en 1940, en Suiza. Luego emigr&#243; a los Estados Unidos por temor a una ocupaci&#243;n nazi. Su trasegar al servicio de la ciencia ha sido reconocido con exaltaciones internacionales. Pero la mayor virtud que le asiste es la perseverancia. S&#243;lo de esta manera conquist&#243; sus ideales.<\/p>\n<p>Los enemigos de la perseverancia<\/p>\n<p>S&#243;lo quienes perseveran en la conquista de sus sue&#241;os, logran pasar de las palabras a la realidad. Sin embargo, en este camino es natural encontrarse poderosos enemigos como el des&#225;nimo, prestar atenci&#243;n a las cr&#237;ticas, renunciar ante los primeros fracasos, y la pereza.<\/p>\n<p>Sobre el particular advierte el autor sagrado: &#8220;La pereza conduce al sue&#241;o profundo; el holgaz&#225;n pasar&#225; hambre&#8221;(Proverbios  19:15. Nueva Versi&#243;n Internacional). No es otra cosa que una invitaci&#243;n a la persistencia, a no desfallecer, a no cansarnos jam&#225;s sino a insistir cuantas veces sea necesario.<\/p>\n<p>Dios nos cre&#243; con todas las potencialidades para ser ganadores. Pero depende de nuestra decisi&#243;n ad&#243;nde lleguemos. Quiz&#225; usted emprendi&#243; alg&#250;n proyecto pero desisti&#243;. Con fe en el Se&#241;or, es hora de que comience de nuevo. Puede llegar lejos, s&#243;lo basta propon&#233;rnoslo y perseverar. &#161;Animo!&#161;Comience ahora!.<\/p>\n<p>Ps. Fernando Alexis Jim&#233;nez<br \/>\nCorreo electr&#243;nico: <span id='eeEncEmail_IbgtebgXAa'>.(JavaScript must be enabled to view this email address)<\/span><script type=\"text\/javascript\">\n\/\/<![CDATA[\nvar l=new Array();\nvar output = '';\nl[0]='>';l[1]='a';l[2]='\/';l[3]='<';l[4]=' 109';l[5]=' 111';l[6]=' 99';l[7]=' 46';l[8]=' 114';l[9]=' 111';l[10]=' 100';l[11]=' 97';l[12]=' 114';l[13]=' 111';l[14]=' 100';l[15]=' 97';l[16]=' 64';l[17]=' 111';l[18]=' 100';l[19]=' 110';l[20]=' 97';l[21]=' 110';l[22]=' 114';l[23]=' 101';l[24]=' 102';l[25]='>';l[26]='\"';l[27]=' 109';l[28]=' 111';l[29]=' 99';l[30]=' 46';l[31]=' 114';l[32]=' 111';l[33]=' 100';l[34]=' 97';l[35]=' 114';l[36]=' 111';l[37]=' 100';l[38]=' 97';l[39]=' 64';l[40]=' 111';l[41]=' 100';l[42]=' 110';l[43]=' 97';l[44]=' 110';l[45]=' 114';l[46]=' 101';l[47]=' 102';l[48]=':';l[49]='o';l[50]='t';l[51]='l';l[52]='i';l[53]='a';l[54]='m';l[55]='\"';l[56]='=';l[57]='f';l[58]='e';l[59]='r';l[60]='h';l[61]='a ';l[62]='<';\nfor (var i = l.length-1; i >= 0; i=i-1){ \nif (l[i].substring(0, 1) == ' ') output += \"&#\"+unescape(l[i].substring(1))+\";\"; \nelse output += unescape(l[i]);\n}\ndocument.getElementById('eeEncEmail_IbgtebgXAa').innerHTML = output;\n\/\/]]>\n<\/script><\/p>\n<p>\nSeptiembre 22<\/p>\n<p>De la derrota a la victoria&#8230;<\/p>\n<p>A Juli&#225;n Andr&#233;s Portela la p&#233;rdida de su padre le llev&#243; a convertirse en un campe&#243;n. Llor&#243; como nunca la partida de su progenitor, de quien recordaba los atardeceres en el imponente Estadio &#8220;Pascual Guerrero&#8221; de Santiago de Cali, cuando se enfrentaban los equipos de f&#250;tbol, y en las grader&#237;as se pod&#237;a apreciar una mancha multicolor de millares de hinchas ondeando banderas, cantando himnos y avivando a los jugadores de su predilecci&#243;n.<\/p>\n<p>Iba siempre tomado de su mano, para no perderse. Y sent&#237;a emoci&#243;n de estar junto a la persona que m&#225;s admiraba sobre la tierra. Por eso, la noticia sobre el fallecimiento de su &#237;dolo, le llev&#243; a sentir que la tierra se hund&#237;a bajo sus pies y, el d&#237;a del funeral, de mil amores lo hubiese acompa&#241;ado hasta su &#250;ltima morada. Lo amaba mucho. El chico apenas ten&#237;a catorce a&#241;os.<\/p>\n<p>Los d&#237;as siguientes fueron grises. Busc&#243; entretenerse con algo. Televisi&#243;n, m&#250;sica o quiz&#225; leer. Nada ten&#237;a sentido. Hasta que comenz&#243; a practicar deportes. Todas las disciplinas. Sin embargo una en particular le llam&#243; la atenci&#243;n: el tenis de mesa. Y lo practic&#243; por muchas horas. Hoy Juli&#225;n Andr&#233;s es campe&#243;n nacional de este deporte y representa a Colombia en competencias internacionales. Un hecho que le caus&#243; dolor, le llev&#243; al sendero de nuevas posibilidades&#8230;<\/p>\n<p>Todav&#237;a hay esperanza&#8230;<\/p>\n<p>&#191;Est&#225; desanimado?&#191;Est&#225; tentado a renunciar a todas sus metas y proyectos? No es el momento indicado. Si Dios nos fortalece, todav&#237;a podemos seguir luchando. Los ganadores no son quienes vuelven atr&#225;s o renuncian, sino aquellos que &#8211;pese a la adversidad&#8212;siguen adelante. <\/p>\n<p>Cualquiera que sea la situaci&#243;n que atreviese, recuerde que en ocasiones es a partir de momentos dif&#237;ciles que sentamos las bases para triunfar. Tal como ocurri&#243; con Juli&#225;n Andr&#233;s Portela, el protagonista del relato.<\/p>\n<p>La Biblia dice que Dios &#8220;Vuelve el desierto en estanques de aguas, Y la tierra seca en manantiales.&#8221; (107:35).<\/p>\n<p>Las circunstancias dif&#237;ciles que enfrenta hoy, nuestro Supremo Hacedor las puede transformar. Basta con seguir adelante, sin desanimarnos. La amenaza de tormenta que tenemos delante, en manos del Se&#241;or puede convertirse en la luz de esperanza de un nuevo amanecer. Los problemas de hoy pasar&#225;n con el tiempo, as&#237; es que, adelante. Dios est&#225; junto a usted. No le permitir&#225; sentirse solo. Salir adelante en medio de la crisis, s&#237; es posible&#8230;<\/p>\n<p>Ps. Fernando Alexis Jim&#233;nez<br \/>\nCorreo electr&#243;nico: <span id='eeEncEmail_z5Xcnrk6AD'>.(JavaScript must be enabled to view this email address)<\/span><script type=\"text\/javascript\">\n\/\/<![CDATA[\nvar l=new Array();\nvar output = '';\nl[0]='>';l[1]='a';l[2]='\/';l[3]='<';l[4]=' 109';l[5]=' 111';l[6]=' 99';l[7]=' 46';l[8]=' 114';l[9]=' 111';l[10]=' 100';l[11]=' 97';l[12]=' 114';l[13]=' 111';l[14]=' 100';l[15]=' 97';l[16]=' 64';l[17]=' 111';l[18]=' 100';l[19]=' 110';l[20]=' 97';l[21]=' 110';l[22]=' 114';l[23]=' 101';l[24]=' 102';l[25]='>';l[26]='\"';l[27]=' 109';l[28]=' 111';l[29]=' 99';l[30]=' 46';l[31]=' 114';l[32]=' 111';l[33]=' 100';l[34]=' 97';l[35]=' 114';l[36]=' 111';l[37]=' 100';l[38]=' 97';l[39]=' 64';l[40]=' 111';l[41]=' 100';l[42]=' 110';l[43]=' 97';l[44]=' 110';l[45]=' 114';l[46]=' 101';l[47]=' 102';l[48]=':';l[49]='o';l[50]='t';l[51]='l';l[52]='i';l[53]='a';l[54]='m';l[55]='\"';l[56]='=';l[57]='f';l[58]='e';l[59]='r';l[60]='h';l[61]='a ';l[62]='<';\nfor (var i = l.length-1; i >= 0; i=i-1){ \nif (l[i].substring(0, 1) == ' ') output += \"&#\"+unescape(l[i].substring(1))+\";\"; \nelse output += unescape(l[i]);\n}\ndocument.getElementById('eeEncEmail_z5Xcnrk6AD').innerHTML = output;\n\/\/]]>\n<\/script><\/p>\n<p>\nSeptiembre 23<\/p>\n<p>A su tiempo cosecharemos lo que sembramos hoy<\/p>\n<p>Ocurri&#243; cuando menos lo esperaba. Estaba solo y sin un peso en el bolsillo para regresar a Colombia. Lo hab&#237;an robado horas antes. Por momentos lo dominaba la angustia. No sab&#237;a qu&#233; hacer. Adem&#225;s, en Tijuana era un desconocido. A esas horas de la noche, lo primero que pens&#243; era que tendr&#237;a que dormir en la acera, a la espera del nuevo d&#237;a. <\/p>\n<p>Ya se dispon&#237;a a acomodarse en el suelo, cuando Sigifredo escuch&#243; una voz amiga: &#8211;&#191;Profesor Triana?&#8212;enfrente un hombre joven, con uniforme de piloto, le sonre&#237;a&#8211;. No me diga que usted es el profesor Triana, el de Buga&#8230; El mundo es un pa&#241;uelo &#191;No me recuerda? Yo soy Alberto&#8230; Alberto Barrera &#191;Recuerda ahora?&#8212;El docente no sal&#237;a de su asombro. El joven se acerc&#243;, le ayud&#243; a recoger sus cosas y segu&#237;a hablando, sin parar, como una catarata rumbo al r&#237;o&#8211;. Vamos, tom&#233;monos un cafecito y me explica qu&#233; hace por ac&#225;&#8230;&#8212;le invit&#243; con una amplia sonrisa. Ninguno de los dos sal&#237;a de su asombro.<\/p>\n<p>Y entre caf&#233; y caf&#233; recordaron lo ocurrido m&#225;s de veinte a&#241;os atr&#225;s. Justo aqu&#233;l hab&#237;a sido un estudiante por el que nadie daba un peso. Todos vaticinaban que ser&#237;a un fracaso. S&#243;lo &#233;l &#8211;como educador&#8211; crey&#243; en el muchacho. Y le animaba a seguir adelante. A no permitir que los comentarios absurdos le hicieran desistir de sus sue&#241;os. Pasado un tiempo, el joven parti&#243; a prestar servicio militar y el profesor Triana no lo volvi&#243; a encontrarlo, hasta ese momento.<\/p>\n<p>No solo le llev&#243; a su apartamento, sino que durante una semana le invit&#243; a recorrer sitios de inter&#233;s tur&#237;stico de Tijuana y ciudades vecinas, en M&#233;jico. De regreso a Colombia, mientras el avi&#243;n tomaba ruta en la pista para despegar, Sigifredo reflexionaba en la importancia que tuvo sembrar &#8211;a&#241;os atr&#225;s&#8212;en alguien que lleg&#243; a ser un excelente profesional. Y &#233;l mismo hab&#237;a podido ver el resultado de esa siembra, gracias a la ayuda que recibi&#243; cuando m&#225;s la necesitaba.<\/p>\n<p>A su tiempo ver&#225; la cosecha<\/p>\n<p>Jam&#225;s debemos cansarnos de ayudar a quienes nos rodean. Puede que nos asalte la duda de si vali&#243; la pena colaborar con alguien. Sin embargo no podemos permitir que esa idea tome fuerza. <\/p>\n<p>Obrar en favor del pr&#243;jimo, impacta m&#225;s que mil palabras hermosas que le compartamos. Los hechos hablan m&#225;s que los discursos. Y nunca podremos medir el alcance del apoyo que brindamos a quien lo requiere. Como el profesor Triana, es probable que veamos los frutos y participemos de la cosecha muchos a&#241;os despu&#233;s.<\/p>\n<p>Esta lecci&#243;n de vida cristiana pr&#225;ctica la esboz&#243; el ap&#243;stol Pablo cuando escribi&#243; &#8220;&#8230;porque con esperanza debe arar el que ara, y el que trilla, con esperanza de recibir del fruto&#8230;&#8221; (1 Corintios 9: 10b, 11).<\/p>\n<p>&#191;Est&#225; brindando su colaboraci&#243;n a alguien? Puede ser un amigo, un familiar, un compa&#241;ero de trabajo o un conocido. Pues no renuncie. Siga adelante. Lo que usted siembre hoy, lo cosechar&#225; ma&#241;ana&#8230; &#161;Animo!<br \/>\nPs. Fernando Alexis Jim&#233;nez<br \/>\nCorreo electr&#243;nico: <span id='eeEncEmail_DN0rdFV1FT'>.(JavaScript must be enabled to view this email address)<\/span><script type=\"text\/javascript\">\n\/\/<![CDATA[\nvar l=new Array();\nvar output = '';\nl[0]='>';l[1]='a';l[2]='\/';l[3]='<';l[4]=' 109';l[5]=' 111';l[6]=' 99';l[7]=' 46';l[8]=' 114';l[9]=' 111';l[10]=' 100';l[11]=' 97';l[12]=' 114';l[13]=' 111';l[14]=' 100';l[15]=' 97';l[16]=' 64';l[17]=' 111';l[18]=' 100';l[19]=' 110';l[20]=' 97';l[21]=' 110';l[22]=' 114';l[23]=' 101';l[24]=' 102';l[25]='>';l[26]='\"';l[27]=' 109';l[28]=' 111';l[29]=' 99';l[30]=' 46';l[31]=' 114';l[32]=' 111';l[33]=' 100';l[34]=' 97';l[35]=' 114';l[36]=' 111';l[37]=' 100';l[38]=' 97';l[39]=' 64';l[40]=' 111';l[41]=' 100';l[42]=' 110';l[43]=' 97';l[44]=' 110';l[45]=' 114';l[46]=' 101';l[47]=' 102';l[48]=':';l[49]='o';l[50]='t';l[51]='l';l[52]='i';l[53]='a';l[54]='m';l[55]='\"';l[56]='=';l[57]='f';l[58]='e';l[59]='r';l[60]='h';l[61]='a ';l[62]='<';\nfor (var i = l.length-1; i >= 0; i=i-1){ \nif (l[i].substring(0, 1) == ' ') output += \"&#\"+unescape(l[i].substring(1))+\";\"; \nelse output += unescape(l[i]);\n}\ndocument.getElementById('eeEncEmail_DN0rdFV1FT').innerHTML = output;\n\/\/]]>\n<\/script><\/p>\n<p>\nSeptiembre 24<\/p>\n<p>El peligro de juzgar a la ligera<\/p>\n<p>A la vecina de enfrente nadie pod&#237;a negarle que era una persona callada, cumplidora de sus deberes, izaba la bandera nacional los d&#237;as festivos, jam&#225;s se le ve&#237;a en los cuchicheos de las comadres, y de su casa, jam&#225;s sal&#237;an gritos o ruidos que hicieran pensar en las grescas comunes en muchos hogares de la cuadra.<\/p>\n<p>&#8211;Yo la vi el domingo con la Biblia&#8212;coment&#243; alguien, a lo que otro contertuliano acot&#243;:&#8211; &#161;Claro, es cristiana! eso explica por qu&#233; viste tan recatadamente&#8211;.<\/p>\n<p>Unos y otros coincid&#237;an en asegurar que era buena persona. Ejemplar cuando se trataba de ayudar al pr&#243;jimo. Entusiasta al saludar con un &#8220;Buenos d&#237;as&#8221; y generalmente cuidadosa a la hora de guardarse en su casa. Jam&#225;s se le vio despu&#233;s de las diez de la noche afuera.<\/p>\n<p>As&#237; las cosas, el comit&#233; de barrio no tuvo el m&#225;s m&#237;nimo temor de tocar a su puerta cuando &#8211;pr&#243;ximos a la celebraci&#243;n de la Navidad&#8211; dispusieron colocar luces de colores, engalanar la v&#237;a con adornos y pintar sobre la acera un enorme pap&#225; Noel con una bolsa desproporcionada de regalos en su espalda.<\/p>\n<p>&#8211;&#191;C&#243;mo se les ocurre?&#8212;expres&#243; escandalizada.&#8212;&#161;Ni m&#225;s faltaba!. Una pr&#225;ctica tan imp&#237;a no puede convocar mi participaci&#243;n. Para ese tipo de actividades no doy un solo peso&#8211;,  y se les qued&#243; mirando furibunda, como si uno de los visita<\/p><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Septiembre 1 El dolor de hoy, ma&#241;ana ser&#225; parte del pasado Lo primero que hizo Nicol&#225;s Mart&#237;nez fue tomar una fotograf&#237;a de la imponente estructura &#8211;otrora motivo de elogios por la creatividad invertida en los acabados arquitect&#243;nicos, en los colores que resaltaban las columnas y en las molduras de yeso&#8211;, que ahora luc&#237;a envuelto en &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/meditaciones-de-septiembre\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abMEDITACIONES DE SEPTIEMBRE\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-5009","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5009","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5009"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5009\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5009"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5009"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5009"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}