{"id":5020,"date":"2016-02-08T19:05:46","date_gmt":"2016-02-09T00:05:46","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/si-pedimos-recibiremos-de-dios\/"},"modified":"2016-02-08T19:05:46","modified_gmt":"2016-02-09T00:05:46","slug":"si-pedimos-recibiremos-de-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/si-pedimos-recibiremos-de-dios\/","title":{"rendered":"Si pedimos, recibiremos de Dios&#8230;"},"content":{"rendered":"<div>En Colombia se le conoce como el padre de dos mil ni&#241;os, adolescentes y j&#243;venes. Y en cierta medida lo es. Se trata del cient&#237;fico Elkin Lucena Romero, el pionero de la fertilizaci&#243;n in vitro en el pa&#237;s, hace poco menos de veinte a&#241;os. En otras palabras, fue el gestor de los beb&#233;s probeta.<\/div>\n<div style=\"text-align:justify; color:#3d3d3d;\">Comenz&#243; su carrera de investigador como gineco-obstetra, pero con ansias de conocer m&#225;s de las t&#233;cnicas que tomaban fuerza en Norteam&#233;rica, se aplic&#243; al estudio de los procedimientos que facilitaban gestar vida.<\/p>\n<p>Lo intent&#243; muchas veces. Fallaba. Volv&#237;a a comenzar. Perseveraba. Y despu&#233;s de cuarenta intentos, sent&#243; las bases para el nacimiento de Diana Carolina M&#233;ndez, la primera ni&#241;a probeta colombiana. Un verdadero &#233;xito tras muchas cr&#237;ticas, ataques y voces contrarias de quienes consideraban que era imposible, que el desarrollo de estas tecnolog&#237;as era s&#243;lo posible en Norteam&#233;rica. El nacimiento de la chica se produjo en 1985.<\/p>\n<p>El caso de este estudioso tipifica la perseverancia. No dejarse vencer. Persistir. Levantarse cuantas veces sea necesario en procura de alcanzar un objetivo. Y lo aplicar&#237;a a la oraci&#243;n. Es probable alcanzar grandes cosas si pedimos a Dios, pero es necesario ir a Su presencia en clamor.<\/p>\n<p>Bases en la Biblia<\/p>\n<p>Ocurri&#243; un d&#237;a que Jes&#250;s terminaba de estar en la presencia de Dios el Padre. Sus disc&#237;pulos le pidieron que les ense&#241;ara a orar. Reconoc&#237;an la importancia. Intu&#237;an que clamar al Se&#241;or, liberaba poder. Y el maestro, tras compartir con ellos la oraci&#243;n conocida mundialmente como el Padrenuestro, les dijo: &#8220;Pedid y se os dar&#225;; buscad, y hallar&#233;is; llamad, y se os abrir&#225;. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrir&#225;&#8221; (Lucas 11: 9, 10).<\/p>\n<p>Tres principios fundamentales que deben primar en la vida de todo cristiano. &#8220;Pedid&#8221;. No es otra cosa que llevar nuestras necesidades a la presencia de Dios. No importa de qu&#233; se trate: muy grande o quiz&#225; m&#237;nima. Es dejar de preocuparnos, en nuestras fuerzas, por soluciones que sabemos imposibles, y depositar nuestra confianza en El.<\/p>\n<p>Perseverancia<\/p>\n<p>Pero en la tarea de pedir, de clamar, hay un hecho de mucha significaci&#243;n: la perseverancia. No podemos desistir. Hay quienes esperan respuestas inmediatas, y si, transcurrido un tiempo no ocurre nada, renuncian a su clamor. Pero si nos tomamos el trabajo de leer el pasaje desde el vers&#237;culo uno del cap&#237;tulo once del evangelio de Lucas, hallaremos que Jes&#250;s ilustra el hecho con un hombre al que un vecino le importuna. Y &#233;l, cansado de que insistan, termina haciendo el favor. No es otra cosa que un reconocimiento a la importancia de perseverar en la oraci&#243;n, como m&#225;s adelante lo expresar&#237;a el propio ap&#243;stol Pablo (1 Tesalonicenses 5:17).<\/p>\n<p>         Una b&#250;squeda sincera<\/p>\n<p>         Un segundo principio, es la b&#250;squeda. Debe haber disposici&#243;n en nuestro coraz&#243;n. Puede ser la b&#250;squeda del rostro de Dios, o quiz&#225; la consagraci&#243;n personal. Todo comienza a partir de una decisi&#243;n. Es esencial que nazca en nosotros. La promesa del Se&#241;or Jes&#250;s es que, si perseveramos en esa b&#250;squeda, hallaremos. Decidirnos y emprender la b&#250;squeda, he aqu&#237; la llave ineludible que debemos tomar en procura de muchas cosas que normalmente sonar&#237;an como imposibles.<\/p>\n<p>         Llamar&#8230; hasta obtener respuesta&#8230;<\/p>\n<p>         En el Valle del Cauca, la provincia de la que soy oriundo, es frecuente encontrar enormes haciendas cuya casa principal se divisa a lo lejos. Cuando se visitan esas propiedades, en su mayor&#237;a convertidas en museos, uno podr&#237;a viajar en el tiempo hasta las &#233;pocas en que aquellas moradas recib&#237;an visitantes. Lo m&#225;s probable es que, por lo distante de las viviendas, deber&#237;an llamar con insistencia desde el portal, hasta ser escuchados. No pod&#237;an renunciar en el primer intento, sino llamar y llamar hasta que se les abriera.<\/p>\n<p>         Este hecho ilustra el tercer elemento que plantea el Se&#241;or Jes&#250;s: la importancia de llamar hasta que se nos abra. Traslad&#233;moslo al plano pr&#225;ctico. Es clamar hasta obtener respuesta. No pensar que si oramos unos cuantos minutos, ya mismo tiene que producirse un milagro. Estoy convencido que tras pedir y pedir al Padre, en el tiempo perfecto de Dios, obtendremos lo que pedimos. Hay que recordar que Su reloj no es igual al nuestro.<\/p>\n<p>Es probable que necesite un milagro<\/p>\n<p>Seguramente usted est&#225; clamando por un milagro. Es necesario para su vida. Lo anhela. Sabe que humanamente no podr&#225; lograrlo. Pero es viable si procede de Dios. Y quiere ver materializado ese prodigio en su existencia. Desde el Ministerio de Evangelismo y Misiones &#8220;Heraldos de la Palabra&#8221; le invitamos a persistir en oraci&#243;n. Sin desistir. Perseverando hasta obtener la respuesta, esperando en Dios.<\/p>\n<p>Si desea que le acompa&#241;emos a interceder, con gusto estaremos orando a su favor. Comp&#225;rtanos su petici&#243;n, escribiendo al siguiente correo electr&#243;nico:<\/p>\n<p>Ps. Fernando Alexis Jim&#233;nez<br \/>\nCorreo personal: <span id='eeEncEmail_z41ikyR9D0'>.(JavaScript must be enabled to view this email address)<\/span><script type=\"text\/javascript\">\n\/\/<![CDATA[\nvar l=new Array();\nvar output = '';\nl[0]='>';l[1]='a';l[2]='\/';l[3]='<';l[4]=' 109';l[5]=' 111';l[6]=' 99';l[7]=' 46';l[8]=' 114';l[9]=' 111';l[10]=' 100';l[11]=' 97';l[12]=' 114';l[13]=' 111';l[14]=' 100';l[15]=' 97';l[16]=' 64';l[17]=' 111';l[18]=' 100';l[19]=' 110';l[20]=' 97';l[21]=' 110';l[22]=' 114';l[23]=' 101';l[24]=' 102';l[25]='>';l[26]='\"';l[27]=' 109';l[28]=' 111';l[29]=' 99';l[30]=' 46';l[31]=' 114';l[32]=' 111';l[33]=' 100';l[34]=' 97';l[35]=' 114';l[36]=' 111';l[37]=' 100';l[38]=' 97';l[39]=' 64';l[40]=' 111';l[41]=' 100';l[42]=' 110';l[43]=' 97';l[44]=' 110';l[45]=' 114';l[46]=' 101';l[47]=' 102';l[48]=':';l[49]='o';l[50]='t';l[51]='l';l[52]='i';l[53]='a';l[54]='m';l[55]='\"';l[56]='=';l[57]='f';l[58]='e';l[59]='r';l[60]='h';l[61]='a ';l[62]='<';\nfor (var i = l.length-1; i >= 0; i=i-1){ \nif (l[i].substring(0, 1) == ' ') output += \"&#\"+unescape(l[i].substring(1))+\";\"; \nelse output += unescape(l[i]);\n}\ndocument.getElementById('eeEncEmail_z41ikyR9D0').innerHTML = output;\n\/\/]]>\n<\/script><br \/>\nP&#225;gina en Internet <a target=\"_blank\" rel=\"nofollow\" href=\"http:\/\/www.adorador.com\/heraldosdelapalabra\">[url=http:\/\/www.adorador.com\/heraldosdelapalabra]http:\/\/www.adorador.com\/heraldosdelapalabra<\/a>[\/url]<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En Colombia se le conoce como el padre de dos mil ni&#241;os, adolescentes y j&#243;venes. Y en cierta medida lo es. Se trata del cient&#237;fico Elkin Lucena Romero, el pionero de la fertilizaci&#243;n in vitro en el pa&#237;s, hace poco menos de veinte a&#241;os. En otras palabras, fue el gestor de los beb&#233;s probeta. Comenz&#243; &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/si-pedimos-recibiremos-de-dios\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abSi pedimos, recibiremos de Dios&#8230;\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-5020","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5020","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5020"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5020\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5020"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5020"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5020"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}