{"id":5031,"date":"2016-02-08T19:05:52","date_gmt":"2016-02-09T00:05:52","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/los-hroes-todava-viven-entre-nosotros\/"},"modified":"2016-02-08T19:05:52","modified_gmt":"2016-02-09T00:05:52","slug":"los-hroes-todava-viven-entre-nosotros","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/los-hroes-todava-viven-entre-nosotros\/","title":{"rendered":"Los h&#233;roes todav&#237;a viven entre nosotros&#8230;"},"content":{"rendered":"<div>La distancia que separaba el lugar del naufragio &#8211;en aguas del Pac&#237;fico&#8211; de la costa en donde encontrar&#237;a ayuda, le pareci&#243; enorme, y cada nueva brazada, una eternidad. La oscuridad se tornaba cada vez m&#225;s densa y la desesperaci&#243;n trataba de embargarle por momentos. Lo m&#225;s f&#225;cil era dejarse llevar por las olas y perderse en la inmensidad del oc&#233;ano, pero sab&#237;a que varios kil&#243;metros atr&#225;s, 26 personas esperaban que llegara con ayuda de los guardacostas. De lo contrario, al igual que &#233;l, morir&#237;an. Y volvi&#243; a intentarlo.<\/div>\n<div style=\"text-align:justify; color:#3d3d3d;\">&#8220;No pens&#233; en mi vida sino en tantas personas que en &#8211;ese instante&#8211; depend&#237;an de que yo lograra llegar hasta un lugar habitado&#8221;, relat&#243; a los periodistas, al tiempo que con gestos y descripciones v&#237;vidas, record&#243; que la mayor preocupaci&#243;n era c&#243;mo sobrevivir a las olas que seguramente le estrellar&#237;an contra los arrecifes.<\/p>\n<p>Javier Hurtado Mej&#237;a lo logr&#243;, al filo de la madrugada, con un firmamento estrellado que nunca le pareci&#243; m&#225;s hermoso que en el preciso instante en que logro asirse de unas rocas y salir a tierra firme. &#161;Estaba vivo! Ahora, la tarea era salvar a sus acompa&#241;antes&#8230;<\/p>\n<p>Este hombre de 32 a&#241;os protagoniz&#243; una de las haza&#241;as que Colombia no logra olvidar. Nad&#243; cinco horas. Pidi&#243; auxilio a las autoridades y regres&#243; por los n&#225;ufragos que le esperaban con expectaci&#243;n. El constitu&#237;a su tabla de salvaci&#243;n&#8230;<\/p>\n<p>Un viaje que no termin&#243; bien&#8230;<\/p>\n<p>Todo comenz&#243; con un viaje. Un recorrido de tan solo una hora, entre el muelle y los balnearios naturales de Buenaventura, en Colombia. Pero justo cuando estaban por arribar a la costa, en un paso peligroso, la embarcaci&#243;n zozobr&#243;. Ca&#237;a la noche y con el sol que se ocultaba en el horizonte, esperaban que un barco pasara cerca. Pero no ocurri&#243;. Estaban solos, en medio del mar. Por espacio de tres horas, Javier convenci&#243; a sus pasajeros de no desesperarse, de conservar la calma y el optimismo, y de velar porque ninguno renunciara al deseo de vivir.<\/p>\n<p>La &#250;nica alternativa era nadar hasta la orilla, bastante distante por cierto. Hacerlo implicaba un riesgo. Y Javier asumi&#243; ese sacrificio. Comenz&#243; a nadar hacia lo desconocido&#8230;<\/p>\n<p>Los h&#233;roes de hoy<\/p>\n<p>Los h&#233;roes existen. No est&#225;n en la imaginaci&#243;n de los escritores. Habitan entre nosotros. Viven nuestra cotidianidad. Y nos llevan a creer nuevamente que vale la pena vivir&#8230;<\/p>\n<p>Javier no tiene nada de extraordinario. Al igual que usted y yo, enfrenta temores, vive el d&#237;a a d&#237;a con los problemas que trae y sue&#241;a con un mejor ma&#241;ana. Pero lo que le torna diferente, son varias caracter&#237;sticas:<\/p>\n<p>a.- La perseverancia. No renuncia aunque las circunstancias digan que es imposible lograr cualquier prop&#243;sito.<br \/>\nb.- Guardar la calma en medio de las crisis. Tiene claro que quien se desespera, dif&#237;cilmente encontrar&#225; una salida a los problemas.<br \/>\nc.- Piensa en su pr&#243;jimo. Sabe que as&#237; como nuestras vidas valen mucho, tambi&#233;n las de quienes nos rodean.<br \/>\nd.- Un indeclinable sentido de responsabilidad. Como motorista de la nave, se dispuso a hacer las cosas bien hasta el final, sin renunciar a su compromiso.<br \/>\ne.- Se fija metas y no renuncia con facilidad a ellas. Dejar de nadar y dejarse morir, no le permitir&#237;a llegar a su objetivo: un lugar desde el cual buscar ayuda.<\/p>\n<p>Jes&#250;s, un h&#233;roe de todos los tiempos&#8230;<\/p>\n<p>En un mundo que no tiene l&#237;deres que sirvan de punto de referencia para imitarles, cobra vigencia la figura del Se&#241;or Jes&#250;s. &#191;Una comparaci&#243;n? S&#237;, vale la pena hacerla al mirar lo que hizo por nosotros y la disposici&#243;n de sacrificio que observ&#243; el n&#225;ufrago del Pac&#237;fico. Fue el propio Jes&#250;s quien dijo: &#8220;Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos&#8221; (Juan 15:13).<\/p>\n<p>Es dif&#237;cil pensar en otros cuando est&#225; en juego nuestra vida. Pero alguien en pleno siglo veintiuno lo hizo. Y hace m&#225;s de veinte siglos, Jes&#250;s lo hizo. Puso su vida por nosotros.<\/p>\n<p>Nuestro pecado nos separa de Dios. Y as&#237; iba a ser por la eternidad a menos que algo ocurriera&#8230; Ese algo fue el sacrificio voluntario del Se&#241;or Jes&#250;s por nuestros pecados, tal como lo describe el ap&#243;stol Pablo: &#8220;A vosotros, estando muertos en pecados y en la incurcuncisi&#243;n de vuestra carne, os dio vida juntamente con &#233;l, perdon&#225;ndonos todos los pecados, y anulando el acta de los decretos que hab&#237;a contra nosotros, que nos era contraria, quit&#225;ndola de en medio, y clav&#225;ndola en la cruz&#8221;(Colosenses 2:13, 14).<\/p>\n<p>Su muerte, nos reconcili&#243; con Dios el Padre. Ahora usted y yo, por mucho que hayamos pecado, tenemos una nueva oportunidad&#8230; la oportunidad de comenzar una nueva vida. Ya Jes&#250;s pag&#243; por todas nuestras culpas: &#8220;Mas &#233;l herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre &#233;l, y por su llaga fuimos nosotros curados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apart&#243; por su camino; mas Jehov&#225; carg&#243; en &#233;l e pecado de todos nosotros&#8221; (Isa&#237;as 53:5, 6).<\/p>\n<p>Una puerta al cambio<\/p>\n<p>La decisi&#243;n de aceptar el perd&#243;n de los pecados y comenzar una nueva vida, est&#225; en sus manos. Nadie le obliga. Es una decisi&#243;n personal. Quiz&#225; quiere hacerlo hoy. Sabe que su vida necesita algo que llene ese vac&#237;o. &#161;La respuesta es Jesucristo!<\/p>\n<p>Si reconoce la necesidad de Jes&#250;s en su coraz&#243;n, haga una sencilla oraci&#243;n. D&#237;gale: &#8220;Se&#241;or Jesucristo, reconozco que he pecado y que, por tu sacrificio en la cruz, me perdonaste y me abres las puertas a una nueva vida. Te acepto en mi coraz&#243;n. Haz de mi la persona que t&#250; quieres que sea. Am&#233;n&#8221;.<\/p>\n<p>&#161;Felicitaciones! Tom&#243; la mejor decisi&#243;n de su vida. Ahora la invito para que asuma tres h&#225;bitos edificantes en su vida. El primero, la oraci&#243;n a Dios. El segundo, leer la Biblia. Encontrar&#225; ense&#241;anzas que transformar&#225;n su existencia. Y el tercero, congregarse. &#161;Una nueva vida comienza para usted&#8230;!<\/p>\n<p>Si tiene alguna inquietud, no dude en escribirme ahora mismo:<\/p>\n<p>Ps. Fernando Alexis Jim&#233;nez<br \/>\nCorreo personal: <span id='eeEncEmail_tls9FEmgJJ'>.(JavaScript must be enabled to view this email address)<\/span><script type=\"text\/javascript\">\n\/\/<![CDATA[\nvar l=new Array();\nvar output = '';\nl[0]='>';l[1]='a';l[2]='\/';l[3]='<';l[4]=' 109';l[5]=' 111';l[6]=' 99';l[7]=' 46';l[8]=' 114';l[9]=' 111';l[10]=' 100';l[11]=' 97';l[12]=' 114';l[13]=' 111';l[14]=' 100';l[15]=' 97';l[16]=' 64';l[17]=' 111';l[18]=' 100';l[19]=' 110';l[20]=' 97';l[21]=' 110';l[22]=' 114';l[23]=' 101';l[24]=' 102';l[25]='>';l[26]='\"';l[27]=' 109';l[28]=' 111';l[29]=' 99';l[30]=' 46';l[31]=' 114';l[32]=' 111';l[33]=' 100';l[34]=' 97';l[35]=' 114';l[36]=' 111';l[37]=' 100';l[38]=' 97';l[39]=' 64';l[40]=' 111';l[41]=' 100';l[42]=' 110';l[43]=' 97';l[44]=' 110';l[45]=' 114';l[46]=' 101';l[47]=' 102';l[48]=':';l[49]='o';l[50]='t';l[51]='l';l[52]='i';l[53]='a';l[54]='m';l[55]='\"';l[56]='=';l[57]='f';l[58]='e';l[59]='r';l[60]='h';l[61]='a ';l[62]='<';\nfor (var i = l.length-1; i >= 0; i=i-1){ \nif (l[i].substring(0, 1) == ' ') output += \"&#\"+unescape(l[i].substring(1))+\";\"; \nelse output += unescape(l[i]);\n}\ndocument.getElementById('eeEncEmail_tls9FEmgJJ').innerHTML = output;\n\/\/]]>\n<\/script><br \/>\nP&#225;gina en Internet <a target=\"_blank\" rel=\"nofollow\" href=\"http:\/\/www.adorador.com\/heraldosdelapalabra\">[url=http:\/\/www.adorador.com\/heraldosdelapalabra]http:\/\/www.adorador.com\/heraldosdelapalabra<\/a>[\/url]<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La distancia que separaba el lugar del naufragio &#8211;en aguas del Pac&#237;fico&#8211; de la costa en donde encontrar&#237;a ayuda, le pareci&#243; enorme, y cada nueva brazada, una eternidad. 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