{"id":5039,"date":"2016-02-08T19:05:56","date_gmt":"2016-02-09T00:05:56","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-cruz-en-la-vida-cristiana-normal\/"},"modified":"2016-02-08T19:05:56","modified_gmt":"2016-02-09T00:05:56","slug":"la-cruz-en-la-vida-cristiana-normal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-cruz-en-la-vida-cristiana-normal\/","title":{"rendered":"LA CRUZ EN LA VIDA CRISTIANA NORMAL"},"content":{"rendered":"<div>Watchman Nee<\/p>\n<p>1<\/p>\n<p>LA SANGRE Y LA CRUZ<\/p>\n<p>En el libro &#8220;La Vida Cristiana Normal&#8221; hemos notado que el Ap&#243;stol Pablo nos da su propia definici&#243;n de la vida cristiana en la carta a los G&#225;latas, cap. 2, verso 20: &#8220;&#8230; no ya yo, mas&#8230; Cristo&#8230;&#8221;. El ap&#243;stol no declara aqu&#237; algo especial o singular, un nivel m&#225;s elevado del Cristianismo. Creemos que esta presentando la norma de Dios para un cristiano, lo que puede resumirse en las palabras: Ya no vivo yo, mas Cristo vive Su vida en mi.<\/p><\/div>\n<div style=\"text-align:justify; color:#3d3d3d;\">Dios lo aclara bien en Su Palabra, la que tiene una sola respuesta a toda necesidad humana: Su Hijo Jesucristo. Nos ayudara much&#237;simo y os librara de gran confusi&#243;n el mantener constantemente delante de nosotros el hecho de que Dios contestara a todas nuestras preguntas de la misma manera, vale decir, revel&#225;ndonos cada vez mejor a Su Hijo.<\/p>\n<p>Lo primordial es que tenemos un conocimiento b&#225;sico del hecho de la muerte del Se&#241;or Jes&#250;s como nuestro sustituto sobre la Cruz, y una clara comprensi&#243;n de la eficacia de su Sangre en lo que hace relaci&#243;n a nuestros pecados, porque sin estas premisas no podemos pretender iniciar nuestro camino. Solamente en la medida en que el Esp&#237;ritu Santo me haga conocer a m&#237; el valor que para Dios tiene la Sangre de Cristo, podr&#233; yo entrar en sus beneficios y descubrir cuan preciosa es, de veras, aquella Sangre para m&#237;.<\/p>\n<p>Hay vida en la Sangre, y esa Sangre tiene que ser vertida por m&#237;, por mis pecados. Es Dios quien pide que sea as&#237;. Es &#201;l quien pide que esa Sangre sea presentada a fin de satisfacer Su propia justicia, y El mismo quien dice: &#8220;Cuando vea la sangre pasare de vosotros&#8221;. La Sangre de Cristo da plena satisfacci&#243;n a Dios. El Esp&#237;ritu Santo me hace conocer ahora el valor que Dios le da a la Sangre de Cristo de la cual soy beneficiario, y as&#237; descubro cuan preciosa es la Sangre para m&#237;.<\/p>\n<p>Como es aqu&#237; donde a menudo hallamos dificultades, quiero decir al respecto algunas palabras a mis j&#243;venes hermanos en el Se&#241;or. Cuando incr&#233;dulos probablemente nunca hab&#237;amos sido inquietados por nuestra conciencia hasta el d&#237;a en que la Palabra de Dios empez&#243; a despertarnos. Nuestra conciencia hasta entonces hab&#237;a estado muerta. Y los que tienen conciencia muerta no son por cierto de utilidad alguna a Dios. Pero m&#225;s tarde, cuando cre&#237;mos, nuestra conciencia al despertar pudo haberse tornado sumamente sensible, lo que tambi&#233;n puede por su parte, constituir un grave problema para nosotros. Es cuando el sentido del pecado y de la culpa llega a ser tan terrible que puede hacernos perder de vista la verdadera eficacia de la Sangre. Cuando nos parece que nuestros pecados son tan reales &#8211;y quiz&#225; alg&#250;n pecado especial nos llega a molestar en grado tal- que concluimos por ocuparnos mas de nuestros pecados que de la sangre de Cristo.<\/p>\n<p>Ahora bien, la dificultad de todo ello reside en nuestro intento por palparlo: tratamos de conocer en forma subjetiva lo que la Sangre es para nosotros y de sentir su valor. Pero no podemos hacerlo; ella no obra en esa forma. La Sangre es en primera instancia, para ser apreciada de Dios. Despu&#233;s lo que resta a nosotros es aceptar la estima con que Dios la valora. Al hacerlo as&#237;, hallaremos nuestra propia valoraci&#243;n de la Sangre. Si lo intentamos por v&#237;a de nuestros sentimientos, no arribaremos a nada, quedaremos a oscuras. De modo que no es as&#237;, sino que se trata de fe en la Palabra de Dios. Tenemos que creer que la Sangre es preciosa para Dios, porque &#201;l lo dice: (1 P. 1:18,19). Si Dios puede aceptar la Sangre como pago por nuestros pecados y como el precio de nuestra redenci&#243;n, luego podemos estar seguros de que la deuda ha sido saldada. Si Dios esta satisfecho con la Sangre, entonces la Sangre tiene que ser aceptable. Nuestra valoraci&#243;n depende de la suya &#8211; ni m&#225;s ni menos. No puede ser mayor, ni debe ser menor. Recordemos que &#201;l es santo y justo, y que un Dios santo y justo, tiene derecho de decir que la Sangre es aceptable a Sus ojos y que le ha satisfecho plenamente.<\/p>\n<p>Pero ocurre en la practica que nosotros aceptamos muy f&#225;cilmente la acusaci&#243;n de Satan&#225;s. La raz&#243;n de ello esta en que aun nos aferramos a la esperanza de tener alguna justicia propia en nosotros mismos. La base de esta esperanza esta errada. Satan&#225;s a logrado desviar nuestra vista. Con ello a ganado ventaja, haci&#233;ndonos ineficaces. Pero si nosotros hemos aprendido a no poner confianza alguna en la carne, no nos sorprenderemos al pecar porque la naturaleza misma de la carne es hacer pecado. &#191;Entiendes lo que quiero decir? Es a causa de no haber llegado a comprender nuestra verdadera naturaleza, y de ver cuan in&#250;tiles somos, que aun sustentamos cierta desconfianza en nosotros mismos, lo que da como resultado que cuando Satan&#225;s viene y nos acusa sucumbimos.<\/p>\n<p>Dios es harto poderoso para tratar con nuestros pecados; pero no puede hacerlo con un hombre que acepta la acusaci&#243;n de Satan&#225;s porque el tal no esta confiando en la Sangre. La Sangre habla en su favor, pero el esta mas bien escuchando a Satan&#225;s. Cristo es nuestro abogado, pero nosotros, los acusados, tomamos parte por el acusador. No hemos llegado a admitir que merecemos &#250;nicamente la muerte; y que, como veremos enseguida, servimos solo para ser crucificados. No hemos llegado a reconocer que solo Dios puede contestar al acusador y que &#201;l lo ha hecho ya en la Sangre preciosa.<\/p>\n<p>\nLa Cruz de Cristo<\/p>\n<p>\nAs&#237; vemos que, en forma objetiva, la Sangre trata con nuestros pecados. El Se&#241;or Jes&#250;s los ha cargado, llev&#225;ndolos en la Cruz por nosotros, como Sustituto nuestro, habiendo logrado as&#237;, para nosotros, el perd&#243;n, la justificaci&#243;n y la reconciliaci&#243;n. Pero debemos avanzar un paso mas en el plan de Dios para entender como procede &#201;l con el principio del pecado en nosotros. La Sangre puede lavar mis pecados, pero no puede lavar mi &#8220;viejo hombre&#8221; Se hace necesaria la Cruz para que yo sea crucificado.<\/p>\n<p>Nosotros estamos siempre dispuestos a creer que efectivamente lo que hemos hecho es muy malo, pero que nosotros mismos no lo somos tanto. Dios, por su parte, se empe&#241;a en mostrarnos que nosotros mismos somos malos, radicalmente malos. La ra&#237;z del problema es el pecador mismo; por tanto, hay que proceder con &#233;l. La sangre procede con nuestros pecados, pero la Cruz debe tratar con el pecador. La sangre procura el perd&#243;n por lo que hemos hecho; La Cruz procura nuestra liberaci&#243;n de lo que somos.<\/p>\n<p>En los primeros cuatro cap&#237;tulos del libro de Romanos apenas ocurre la palabra &#8220;pecador&#8221;. Ello se debe a que all&#237; no se tiene en vista al pecador mismo sino a los pecados cometidos. La palabra &#8220;pecador&#8221; reci&#233;n se destaca en el capitulo 5, y es importante observar como se introduce all&#237; al pecador. Notemos que en ese capitulo, un pecador es llamado as&#237; porque nace pecador, no porque haya cometido pecados. La distinci&#243;n es importante. Aunque bien es cierto que cuando un predicador quiere convencer a un hombre cualesquiera de que es pecador, se sirve a menudo del verso favorito que se halla en romanos 3:23 donde dice que &#8220;todos pecaron&#8221;; es cierto tambi&#233;n que tal aplicaci&#243;n de ese vers&#237;culo no esta estrictamente justificado por las Escrituras. Los que as&#237; lo usan caen en el peligro de argumentar al rev&#233;s, porque la ense&#241;anza del libro de Romanos no es de que somos pecadores porque pecamos, sino de que pecamos porque somos pecadores. Somos pecadores por constituci&#243;n mas bien que por acci&#243;n. Como se expresa en Romanos 9:19: &#8220;Por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores&#8221;.<\/p>\n<p>&#191;C&#243;mo fuimos constituidos pecadores? Por la desobediencia de Ad&#225;n. No nos convertimos en pecadores por lo que hemos hecho, sino por causa de lo que Ad&#225;n hizo y llego a ser. Yo hablo ingles, pero no por eso soy ingles. Yo de hecho soy chino.<\/p>\n<p>Cierta vez pregunte a una clase de ni&#241;os: &#8220;&#191;Qu&#233; es un pecador?, y su respuesta inmediata fue: &#8216;uno que peca&#8217;. S&#237;, es verdad el que peca es un pecador; pero el hecho de que peque no es la causa sino solo la evidencia de que ya es pecador. Uno que peca es pecador, pero si uno pudiera vivir sin pecar igualmente seria pecador, puesto que tiene en si mismo la naturaleza ca&#237;da de Ad&#225;n y necesita la redenci&#243;n. &#191;Me entiendes? Hay pecadores malos y pecadores buenos, hay pecadores morales y hay pecadores corruptos, pero todos son igualmente pecadores. A veces pensamos que, con tal de no haber incurrido en ciertas cosas, todo esta bien; pero el problema reside m&#225;s hondo que en aquello que hacemos; radica en lo que somos. Lo que cuenta es lo que somos por nacimiento. As&#237;, pues, yo soy pecador porque nac&#237; en Ad&#225;n. No es asunto de mi conducta, sino de mi herencia, de mi origen. No soy pecador porque peco sino que peco porque desciendo de una mala estirpe. Peco porque soy pecador. Adem&#225;s, no puedo hacer nada para cambiar esto. Nada por mejorar mi comportamiento; no puedo dejar de ser Ad&#225;n y, por lo tanto, pecador.<\/p>\n<p>En la china habl&#233; una vez en este tenor y observ&#233;: Todos hemos pecado en Ad&#225;n. Como alguien dijo que no comprend&#237;a, trate de explicarlo de este modo: Todos los chinos remontan su ascendencia a Huang-ti. Hace mas de cuatro mil a&#241;os &#233;l sostuvo una guerra con Si-iu. Su enemigo era muy poderoso; no obstante, Huang-ti lo venci&#243; y lo mato. Despu&#233;s de esto Huang-ti fundo la naci&#243;n china. Por tanto, hace cuatro mil a&#241;os nuestra naci&#243;n fue fundada por Huang-ti. Y bien, &#191;qu&#233; habr&#237;a sucedido si Huang-ti no hubiera matado a su enemigo, sino que &#233;l mismo hubiera perecido? &#191;D&#243;nde estar&#237;a usted ahora?<\/p>\n<p>No habr&#237;a nada de m&#237;, el hombre contest&#243;. Oh, no, Huang-ti puede morir su muerte y tu puedes vivir tu vida.<\/p>\n<p>Imposible, grit&#243; &#233;l: Si Huang-ti hubiera muerto, entonces yo nunca podr&#237;a haber vivido, porque mi vida procedi&#243; de &#233;l.<\/p>\n<p>En Romanos 5:12-21 no solo se nos dice algo al respecto de Ad&#225;n, sino algo tambi&#233;n tocante al Se&#241;or Jes&#250;s: &#8220;As&#237; como por desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, as&#237; tambi&#233;n por la obediencia de uno los muchos fueron constituidos justos.&#8221; En este notable pasaje la gracia contrasta con el pecado y la obediencia de cristo se contrapone a la desobediencia de Ad&#225;n. En Ad&#225;n recibimos todo lo que es de Ad&#225;n; En cristo recibimos todo lo que es de Cristo. Luego se nos ofrece una nueva posibilidad. En Ad&#225;n todo se perdi&#243;. Por la desobediencia de un hombre fuimos todos constituidos pecadores. Por &#233;l entro el pecado y por el pecado la muerte; desde ese d&#237;a en adelante y a trav&#233;s de toda la raza, el pecado ha reinado para muerte. Pero ahora un rayo de luz se hace sobre la escena. Por medio de la obediencia de Otro, nosotros podemos ahora ser constituidos justos. Donde el pecado abund&#243;, sobreabund&#243; la gracia, y as&#237; como el pecado reino para muerte, as&#237; tambi&#233;n puede reinar la gracia por la justicia para vida eterna mediante Jesucristo nuestro Se&#241;or (Ro. 5:19-21). Nuestra desesperaci&#243;n esta en Ad&#225;n; nuestra esperanza en Cristo.<br \/>\n2<\/p>\n<p>EN CRISTO<\/p>\n<p>\nCuando el Se&#241;or Jes&#250;s muri&#243; en la Cruz, &#201;l derram&#243; su Sangre, dando as&#237; Su vida impecable para expiar nuestro pecado y para satisfacer la justicia y la santidad de Dios. Hacerlo era prerrogativa exclusiva del Hijo de Dios. Ning&#250;n hombre pudo tener parte en ello. Las escrituras nunca dicen algo as&#237; como que nosotros derramamos nuestra sangre juntamente con la de Cristo. En la obra expiatoria delante de Dios, &#201;l actu&#243; solo; Ning&#250;n otro pudo tomar parte. Pero el Se&#241;or Jes&#250;s muri&#243; no solo para derramar Su Sangre; muri&#243; para hacer que nosotros pudi&#233;ramos morir. Muri&#243; como nuestro Representante. En Su muerte, &#201;l nos incluy&#243; a ti y a m&#237;.<br \/>\nNosotros solemos usar los t&#233;rminos &#8216;sustituci&#243;n&#8217; e &#8216;identificaci&#243;n&#8217; para describir estos dos aspectos de la muerte de Cristo. Muchas veces el uso de la palabra &#8216;identificaci&#243;n&#8217; es adecuado; pero la identificaci&#243;n podr&#237;a indicar que el proceso se inicia desde nuestro lado, que soy yo quien procuro identificarme con el Se&#241;or. Bien. Estoy de acuerdo en que la palabra es cierta, pero debemos dejar su uso para mas adelante. Por ahora es mejor empezar con el hecho de que el Se&#241;or Jes&#250;s me incluy&#243; a m&#237; en Su muerte. Es la muerte &#8216;inclusiva&#8217; del Se&#241;or lo que me coloca en una posici&#243;n para identificarme, no es que yo me identifico para luego ser incluido. Lo que cuenta es mi inclusi&#243;n en Cristo de parte de Dios. Es algo que Dios ha hecho. De all&#237; que aquellas dos palabras del Nuevo Testamento, &#8216;En Cristo&#8217;, me sean siempre tan preciosas.<\/p>\n<p>NUESTRA MUERTE CON CRISTO UN HECHO HISTORICO<\/p>\n<p>&#191;Crees t&#250; en la muerte de Cristo? Por supuesto que s&#237;. Bien, la misma Escritura que dice que &#201;l muri&#243; por nosotros, dice que tambi&#233;n que nosotros morimos con &#201;l. &#8220;Cristo muri&#243; por nosotros&#8221; (Ro.5:8) es la primera declaraci&#243;n y es suficientemente clara. Pero &#191;son estas otras, acaso, menos claras?: &#8220;Nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con &#201;l&#8221;, y &#8220;Morimos con Cristo&#8221; (Ro.6:6, 8).<\/p>\n<p>&#191;Cu&#225;ndo somos crucificados con &#201;l? &#191;Cu&#225;l es la fecha de crucifixi&#243;n de nuestro viejo hombre? &#191;Es ma&#241;ana, ayer, u hoy? &#8220;Nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con &#201;l&#8221;, es decir, al mismo tiempo. Algunos de vosotros vinisteis aqu&#237; juntos. Podr&#237;ais decir: Mi amigo vino aqu&#237; conmigo, Si uno hubiera venido hace tres d&#237;as, y el otro reci&#233;n hoy, no podr&#237;ais decir as&#237;: pero, bien, como hecho hist&#243;rico, podemos decir con reverencia pero con certeza: Yo fui crucificado cuando Cristo fue crucificado &#8211;por cuanto no se trata de dos acontecimientos, sino de uno solo. Mi crucifixi&#243;n fue &#8220;con &#201;l&#8221; &#191;Ha sido crucificado Cristo? Luego &#191;C&#243;mo podr&#237;a no haberlo sido yo? Si &#201;l fue crucificado hace dos mil a&#241;os, y yo con &#201;l &#191;c&#243;mo podr&#237;a decirse que mi crucifixi&#243;n tendr&#225; lugar ma&#241;ana? &#191;Puede ser pret&#233;rita la crucifixi&#243;n del Se&#241;or, y la m&#237;a presente o futura? &#161;Alabado sea el Se&#241;or! Cuando &#201;l muri&#243; en la Cruz, yo mor&#237; con &#201;l. No solamente muri&#243; en mi lugar, sino que me llev&#243; a m&#237; consigo a la Cruz y yo tambi&#233;n mor&#237;. Si creo en la muerte del Se&#241;or Jes&#250;s entonces puedo creer en mi propia muerte con tanta seguridad como creo en la de &#201;l.<\/p>\n<p>En Romanos 6:5, escribiendo a los que &#8220;fueron bautizados&#8221; (vers. 3), Pablo dice, que somos &#8220;unidos con &#201;l en la semejanza de Su muerte&#8221; porque por el bautismo reconocemos en figura que Dios ha obrado una uni&#243;n intima entre nosotros y Cristo en este asunto de muerte y resurrecci&#243;n. Cierto d&#237;a trataba de recalcar esta verdad a un hermano en Cristo. Est&#225;bamos tomando el t&#233;, as&#237; que tome un terr&#243;n de az&#250;car y lo disolv&#237; en mi taza. Unos minutos mas tarde, le pregunt&#233;: &#191;Puede decirme donde esta el az&#250;car ahora y donde esta el t&#233;? No, me dijo: Usted los ha juntado y se perdi&#243; el uno con el otro; ya no se pueden separar. Era una ilustraci&#243;n sencilla pero le ayudo a comprender el car&#225;cter intimo y decisivo de nuestra uni&#243;n con Cristo en Su muerte. Es Dios quien nos ha puesto all&#237; y los actos de Dios son irreversibles.<\/p>\n<p>&#191;Qu&#233; implica, en realidad, esta uni&#243;n? El verdadero significado que yace tras el bautismo es que en la Cruz &#8220;fuimos bautizados&#8221; en la muerte hist&#243;rica de Cristo, de modo que Su muerte se hizo la nuestra. Nuestra muerte y la suya quedaron entonces tan estrechamente identificadas que es imposible separarlas. A este bautismo hist&#243;rico, a esta uni&#243;n con Cristo que Dios ha obrado consentimos nosotros cuando descendemos a las aguas. Nuestro testimonio publico por medio del bautismo pone en evidencia nuestro reconocimiento de que la muerte de Cristo ocurrida dos mil a&#241;os ha fue una muerte potente e inclusiva, lo suficientemente poderosa e inclusiva como para quitar y poner fin por medio de ella a todo lo que en nosotros no sea Dios.<\/p>\n<p>Infelizmente algunos han aprendido a considerar el entierro como un medio de muerte: procuran alcanzar muerte enterr&#225;ndose. Perm&#237;taseme decir que ha menos que nuestros ojos hayan sido iluminados por Dios para comprender que hemos muerto en Cristo y hemos sido enterrados con &#201;l, no tenemos derecho a bautizarnos. La raz&#243;n porque descendemos a las aguas es que hemos reconocido esto: Que ha la vista de Dios ya hemos muerto. A esto damos testimonio. La pregunta de Dios es clara y sencilla: &#8216;Cristo ha muerto y yo te he incluido all&#237;. Ahora bien, &#191;qu&#233; dices tu? &#191;Cu&#225;l es mi respuesta? &#8216;Se&#241;or creo que Tu me has crucificado. Reconozco la muerte y el entierro a que me has destinado&#8217;. S&#237; &#201;l me ha entregado a la muerte y la tumba; y mediante mi pedido de bautismo yo doy asentimiento en publico a ese hecho.<\/p>\n<p>En G&#225;latas 6:14, dice el Ap&#243;stol Pablo: &#8220;&#8230;en la Cruz de nuestro Se&#241;or Jesucristo,&#8230; el mundo me es crucificado a m&#237;, y yo al mundo&#8221;, es la misma figura que el ap&#243;stol Pedro desarrolla cuando escribe de las ocho almas que fueron &#8220;salvadas por agua&#8221; (1 P.3:20). Al entrar en el arca, No&#233; y su familia salieron por fe del viejo mundo corrompido para entrar en otro nuevo. No se trata tanto del hecho de que ellos personalmente no perecieron ahogados sino que salieron de aquel sistema corrupto. Esto es salvaci&#243;n.<\/p>\n<p>Luego continua diciendo Pedro: &#8220;El bautismo que corresponde a esto ahora nos salva&#8221; (3:21). En otras palabras, es mediante ese aspecto de la Cruz que el bautismo implica, que somos librados de este presente siglo malo y, por el bautismo en agua, esto se confirma. Es el bautismo, &#8220;en Su muerte&#8221;, que pone fin a una creaci&#243;n, pero es tambi&#233;n bautismo &#8220;en Cristo Jes&#250;s&#8221;, que tiene en vista la nueva creaci&#243;n (Ro.6:3). Te sumerges en el agua y, en figura, tu mundo desciende contigo. T&#250; resurges en Cristo, mas tu mundo perece ahogado.<\/p>\n<p>&#8220;Cree en el se&#241;or Jesucristo y ser&#225;s salvo&#8221;, dijo Pablo en Filipo, y hablo la palabra del Se&#241;or al carcelero y a su familia, &#8220;y enseguida se bautizo con todos los suyos&#8221; (Hch.16:31-34). Al hacer esto, el carcelero y los que con &#233;l estaban, testificaron ante Dios, su pueblo y las potestades espirituales que de veras hab&#237;an sido salvadas de un mundo bajo juicio. Como consecuencia, leemos que se regocijaron en gran manera por haber cre&#237;do en Dios.<\/p>\n<p>Antes de ser salvo por Jesucristo, quiz&#225;s, procuraste salvarte a ti mismo. Le&#237;as la Biblia, orabas, ibas a las reuniones de la iglesia, hac&#237;as limosnas. Luego un d&#237;a tus ojos fueron abiertos y viste que una salvaci&#243;n plena hab&#237;a sido ya provista para todos en la Cruz. Aceptaste eso y agradeciste Dios. Entonces la paz y el gozo llenaron tu coraz&#243;n. Pues bien, la salvaci&#243;n y la santificaci&#243;n tienen exactamente la misma base. Se recibe la liberaci&#243;n del pecado del mismo con que se recibe el perd&#243;n de los pecados.<\/p>\n<p>El camino de liberaci&#243;n hecho por Dios, es pues diferente del camino del hombre. El procedimiento humano es el de, tratar de suprimir el pecado, esforz&#225;ndose por vencerlo, en tanto que el divino es de quitar de en medio el pecador. Muchos cristianos lamentan su debilidad, creyendo que, si tan solo fueran algo m&#225;s fuertes, todo andar&#237;a bien. La idea de que el fracaso en mantener una vida santa se debe a nuestra impotencia y de que como consecuencia se nos demanda algo mas, conduce inevitablemente a ese falso concepto del camino de liberaci&#243;n. Si estamos preocupados por el poder del pecado y por nuestra incapacidad de enfrentarlo, llegaremos a creer que para ganar la victoria sobre el pecado necesitamos tener m&#225;s poder. Si tan solo fuera algo mas fuerte, decimos, yo podr&#237;a vencer mis violentos accesos de mal humor &#8211;y de all&#237; que rogamos al Se&#241;or nos d&#233; fuerzas para ejercer mayor autodominio.<\/p>\n<p>Pero esto es del todo errado; la vida cristiana no es esto. El procedimiento que Dios sigue para librarnos del pecado, no es el de hacernos cada vez m&#225;s fuertes, sino por el contrario el de hacernos cada vez m&#225;s d&#233;biles. Tu dir&#225;s con raz&#243;n que este es un camino algo singular hacia la victoria, pero es el camino de Dios. Dios nos libra del dominio del pecado, no fortaleciendo a nuestro viejo hombre, sino crucific&#225;ndolo; no ayud&#225;ndole a hacer algo, sino quit&#225;ndolo del todo del escenario.<\/p>\n<p>Durante a&#241;os quiz&#225;s t&#250; has tratado en vano de ejercer control sobre ti mismo, y quiz&#225;s aun hoy te esfuerzas en ello, pero, el d&#237;a en que tus ojos sean abiertos te dar&#225;s cuenta de que eres impotente para hacer cosa alguna y que al dejarte de lado, Dios lo ha hecho todo. Revelaci&#243;n tal pone fin a todo esfuerzo humano.<\/p>\n<p>Continua&#8230; Sabiendo esto.<\/p>\n<p>Enviado por HGO a: ForoCristiano.com.<\/p><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Watchman Nee 1 LA SANGRE Y LA CRUZ En el libro &#8220;La Vida Cristiana Normal&#8221; hemos notado que el Ap&#243;stol Pablo nos da su propia definici&#243;n de la vida cristiana en la carta a los G&#225;latas, cap. 2, verso 20: &#8220;&#8230; no ya yo, mas&#8230; Cristo&#8230;&#8221;. El ap&#243;stol no declara aqu&#237; algo especial o singular, &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-cruz-en-la-vida-cristiana-normal\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLA CRUZ EN LA VIDA CRISTIANA NORMAL\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-5039","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5039","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5039"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5039\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5039"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5039"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5039"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}