{"id":5042,"date":"2016-02-08T19:05:58","date_gmt":"2016-02-09T00:05:58","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/inscritos-en-el-libro-de-la-vida\/"},"modified":"2016-02-08T19:05:58","modified_gmt":"2016-02-09T00:05:58","slug":"inscritos-en-el-libro-de-la-vida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/inscritos-en-el-libro-de-la-vida\/","title":{"rendered":"Inscritos en el libro de la vida&#8230;"},"content":{"rendered":"<div>El empleado lo mir&#243; a los ojos, y con toda la diplomacia del caso, le dijo: &#8220;Usted no existe. Est&#225; muerto&#8221;.<\/div>\n<div style=\"text-align:justify; color:#3d3d3d;\">An&#237;bal Hern&#225;ndez, un pensionado residente en Lima (Per&#250;), sinti&#243; que la tierra se hund&#237;a bajo sus pies. Todo a su alrededor dio vueltas. No comprend&#237;a. &#191;C&#243;mo pod&#237;an decir que estaba muerto, si justamente se encontraba frente al dependiente de aquella oficina?. Se prendi&#243; del escritorio para no caer. Aquella le parec&#237;a una de sus peores pesadillas y lo que m&#225;s quer&#237;a era despertar.<\/p>\n<p>&#8211;De acuerdo con la informaci&#243;n que tiene el sistema, usted falleci&#243; el 23 de noviembre de 1997. Ocurri&#243; en un accidente de tr&#225;nsito. As&#237; es que, usted no existe&#8230;&#8212;le insisti&#243; el hombre. De esta manera explicaba, con pocas palabras pero con una contundencia abrumadora, que no seguir&#237;a recibiendo la mesada.<\/p>\n<p>&#8211;No tiene sentido, si hasta el mes pasado recib&#237; mi remuneraci&#243;n, como siempre&#8230;&#8212;trat&#243; de explicar.<\/p>\n<p>&#8211;Pues se&#241;or, no estoy mintiendo. Mire. Esta es la informaci&#243;n que arroja el sistema central. El computador no miente&#8230;&#8212;argument&#243; el funcionario, mientras se dirig&#237;a a alguien m&#225;s en la fila: &#8211;El siguiente, por favor&#8230;&#8212;<\/p>\n<p>An&#237;bal tard&#243; tres meses para comprobar que estaba vivo y que, aquel incidente, no era m&#225;s que un error inform&#225;tico.<\/p>\n<p>&#191;Usted ya se inscribi&#243; en la eternidad?<\/p>\n<p>Este relato que ocurri&#243; en la realidad, me hizo recordar un hecho de trascendencia: la necesidad de estar inscritos en el libro de la vida. Primero el ap&#243;stol Pablo en su carta a los Filipenses, cap&#237;tulo 4, vers&#237;culo 3, y despu&#233;s el Se&#241;or Jesucristo en su mensaje a la iglesia de Sardis, refieren la importancia de figurar en este libro:&#8221;El que venciere ser&#225; vestido de vestiduras blancas; y no borrar&#233; su nombre del libro de la vida, y confesar&#233; su nombre delante de mi Padre, y delante de sus &#225;ngeles. &#8220;(Apocalipsis 3:5).<\/p>\n<p>&#191;Qu&#233; ocurrir&#237;a si al morir &#8211;e ir a la presencia de Dios&#8211; descubre que usted no figura entre aquellos que son salvos y pasar&#225;n la eternidad con El? De seguro no tendr&#225; una nueva oportunidad. Ser&#225; muy tarde. La opci&#243;n de ser incluido en el registro estaba en la tierra, no en ese lugar que muchos describen como &#8220;el mas all&#225;&#8221; para referirse a la dimensi&#243;n espiritual en la que entramos una vez nuestros d&#237;as llegan a su final&#8230;<\/p>\n<p>&#191;Qu&#233; hacer? Aceptar al Se&#241;or Jesucristo en su existencia. El muri&#243; en la cruz por nuestros pecados y nos hace salvos. Es por  El, gracias a su obra redentora, que podemos ser incorporados al libro de la vida. Tomados de su mano, creceremos espiritualmente, pero lo m&#225;s importante: tenemos la seguridad de la vida eterna&#8230;<\/p>\n<p>Si sigui&#243; estos pasos, &#191;qu&#233; sigue&#8230;?<\/p>\n<p>Es necesario conservar la salvaci&#243;n. Vamos a explicarlo con detenimiento. Para comenzar, analicemos la siguiente pregunta: &#191;Es probable correr hacia la meta y sin embargo perder la competencia? La l&#243;gica nos ense&#241;a que si. &#191;La raz&#243;n? Hay quienes tienen su mirada puesta en el final de la marat&#243;n. Todo lo que hacen est&#225; volcado a lograrlo. No desmayan as&#237; sientan que les abandonan las fuerzas. Sin embargo, avanzan.<\/p>\n<p>Hay quienes, en cambio, se duermen sobre los laureles, es decir, sobre las glorias pasadas. Se conf&#237;an. El mundo que les rodea les distrae. Seguramente pierden su objetivo. No llegan a tiempo.  Se exponen al peligro de quedarse en la mitad del camino o justo antes de alcanzar su prop&#243;sito.<\/p>\n<p>Igual en la salvaci&#243;n eterna. Es cierto, aceptamos a Cristo y tenemos entrada a una nueva vida, pero si nos dejamos arrastrar del sistema que nos rodea, f&#225;cilmente podemos perdernos.<\/p>\n<p>Es un aspecto de suma importancia sobre el que advirti&#243; el ap&#243;stol Pablo: &#8220;Por tanto, amados m&#237;os, como siempre hab&#233;is obedecido, no solamente cuando estoy presente, sino mucho m&#225;s ahora que estoy ausente, ocupaos de vuestra salvaci&#243;n con temor y temblor.&#8221; (Filipenses 2:12).<\/p>\n<p>Con frecuencia nos confiamos y progresivamente permitimos que los h&#225;bitos y costumbres a nuestro alrededor afecten los principios y valores que asumimos en un comienzo de nuestro caminar con Jesucristo. Sobre este aspecto tambi&#233;n escribi&#243; el ap&#243;stol: &#8220;As&#237; que el que piensa estar firme, mire que no caiga.&#8221; (1 Corintios 10:12).<\/p>\n<p>Permanecer en la salvaci&#243;n<\/p>\n<p>Perseverar es una palabra clave. Sintetiza caer, levantarnos y seguir adelante cuantas veces sea necesario. En la vida cristiana, surgen desiertos y situaciones que llevan a revisar la decisi&#243;n de seguir o no adelante. En momentos as&#237; es cuando debemos asirnos de la mano de Jesucristo y proseguir.<\/p>\n<p>Sobre esta base, no podemos siquiera concebir la posibilidad de apartarnos, estancarnos o permitir que nos seduzcan el mundo y sus deseos: &#8220;&#191;C&#243;mo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvaci&#243;n tan grande&#8230;?&#8221;. La clave esta en proseguir, tal como lo recomend&#243; el Se&#241;or Jes&#250;s:&#8221;Pero el que persevere hasta el fin, este ser&#225; salvo&#8221;(Mateo 24:13).<\/p>\n<p>Firmes en las fuerzas de Dios<\/p>\n<p>Frente a las asechanzas de Satan&#225;s, los m&#250;ltiples inconvenientes que hallamos en nuestro prop&#243;sito de vivir a Cristo y los per&#237;odos de des&#225;nimo que golpean al creyente, es necesario refugiarnos en Dios, en procura de la fuerza necesaria para seguir adelante: &#8220;Por lo dem&#225;s, hermanos m&#237;os, fortaleceos en el Se&#241;or y en su fuerza poderosa&#8221; (Efesios 6:10).<\/p>\n<p>Solo si avanzamos, por encima de las circunstancias adversas que en ocasiones nos rodean, podemos llegar a la meta final. Es fundamental permanecer firmes, descansando en el Se&#241;or, tal como lo recomend&#243; Jesucristo: &#8220;&#8230;en el mundo tendr&#233;is aflicci&#243;n, pero confiad, yo he vencido al mundo&#8221; (Juan 16:33b).<\/p>\n<p>No permanecer en el camino de Salvaci&#243;n, nos expone a ser borrados del libro de la vida cuando llegue el instante de definir nuestro destino  para la eternidad&#8230; La clave est&#225; en seguir firmes, asidos de la mano de Jesucristo, fortalecidos en la fuerza que &#201;l nos concede&#8230;<\/p>\n<p>Si tiene alguna duda o inquietud, escr&#237;bame ahora mismo,<\/p>\n<p>Correo electr&#243;nico: <span id='eeEncEmail_kqZ6h77cOP'>.(JavaScript must be enabled to view this email address)<\/span><script type=\"text\/javascript\">\n\/\/<![CDATA[\nvar l=new Array();\nvar output = '';\nl[0]='>';l[1]='a';l[2]='\/';l[3]='<';l[4]=' 109';l[5]=' 111';l[6]=' 99';l[7]=' 46';l[8]=' 114';l[9]=' 111';l[10]=' 100';l[11]=' 97';l[12]=' 114';l[13]=' 111';l[14]=' 100';l[15]=' 97';l[16]=' 64';l[17]=' 111';l[18]=' 100';l[19]=' 110';l[20]=' 97';l[21]=' 110';l[22]=' 114';l[23]=' 101';l[24]=' 102';l[25]='>';l[26]='\"';l[27]=' 109';l[28]=' 111';l[29]=' 99';l[30]=' 46';l[31]=' 114';l[32]=' 111';l[33]=' 100';l[34]=' 97';l[35]=' 114';l[36]=' 111';l[37]=' 100';l[38]=' 97';l[39]=' 64';l[40]=' 111';l[41]=' 100';l[42]=' 110';l[43]=' 97';l[44]=' 110';l[45]=' 114';l[46]=' 101';l[47]=' 102';l[48]=':';l[49]='o';l[50]='t';l[51]='l';l[52]='i';l[53]='a';l[54]='m';l[55]='\"';l[56]='=';l[57]='f';l[58]='e';l[59]='r';l[60]='h';l[61]='a ';l[62]='<';\nfor (var i = l.length-1; i >= 0; i=i-1){ \nif (l[i].substring(0, 1) == ' ') output += \"&#\"+unescape(l[i].substring(1))+\";\"; \nelse output += unescape(l[i]);\n}\ndocument.getElementById('eeEncEmail_kqZ6h77cOP').innerHTML = output;\n\/\/]]>\n<\/script><br \/>\nP&#225;gina en Internet <a target=\"_blank\" rel=\"nofollow\" href=\"http:\/\/www.adorador.com\/heraldosdelapalabra\">[url=http:\/\/www.adorador.com\/heraldosdelapalabra]http:\/\/www.adorador.com\/heraldosdelapalabra<\/a>[\/url]<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El empleado lo mir&#243; a los ojos, y con toda la diplomacia del caso, le dijo: &#8220;Usted no existe. 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