{"id":5049,"date":"2016-02-08T19:06:01","date_gmt":"2016-02-09T00:06:01","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-cristiano-frente-a-los-celos-qu-hacer\/"},"modified":"2016-02-08T19:06:01","modified_gmt":"2016-02-09T00:06:01","slug":"el-cristiano-frente-a-los-celos-qu-hacer","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-cristiano-frente-a-los-celos-qu-hacer\/","title":{"rendered":"El cristiano frente a los celos &#191;Qu&#233; hacer?"},"content":{"rendered":"<div>Do&#241;a Luz Marina ya perdi&#243; la cuenta de las discusiones que ha sostenido con su esposo por culpa de los celos, y mi familia y yo olvidamos el n&#250;mero de noches que pasamos en vela, luego de que la pareja &#8211;que vive frente a nosotros&#8212;protagoniza altercados que despiertan a todo el vecindario.<\/div>\n<div style=\"text-align:justify; color:#3d3d3d;\">Se trata de un hombre trabajador, honrado, con un inigualable sentido del humor y un esp&#237;ritu de solidaridad que aflora cuando alguien necesita ayuda. Pero es celoso. Cuando hablamos, lo admite. &#8220;Quiero cambiar&#8221; me ha confesado muchas veces. Pero se resiste. Teme que intentarlo otra vez se convierta en un nuevo fracaso a&#250;n cuando le he dicho que la salida a su crisis est&#225; en Jesucristo.<\/p>\n<p>Un fen&#243;meno de nuestro tiempo<\/p>\n<p>Una encuesta realizada hace poco entre 641 parejas j&#243;venes en Norteam&#233;rica, revel&#243; que el 33% han sentido alg&#250;n grado de celos y, el 46% lo atribuy&#243; a una consecuencia l&#243;gica del amor.<\/p>\n<p>Nos identificamos en un hecho: todos los seres humanos en mayor o menor grado sentimos celos. El problema estriba en que no se puedan controlar y desencadenen reacciones que minan la relaci&#243;n, bien de pareja, en la relaci&#243;n hijos-padres o con personas pr&#243;ximas.<\/p>\n<p>Los expertos coinciden en asegurar que tienen origen en por lo menos tres factores: baja autoestima, inseguridad y un errado supuesto de que la persona que nos acompa&#241;a&#8212;en el caso de la pareja&#8212;es de nuestra propiedad y nos pertenece cada uno de sus instantes. Generalmente traen consecuencias impredecibles porque el c&#243;nyuge termina por cansarse de discutir por el mismo asunto.<\/p>\n<p>Los celos tocan nuestras emociones<\/p>\n<p>Sin duda, los celos han estado latentes desde el comienzo mismo del g&#233;nero humano. Los apreciamos en la actitud de Ca&#237;n cuando se enter&#243; que su ofrenda delante de Dios no tuvo el recibo que la realizada por su hermano. &#8220;Tiempo despu&#233;s, Ca&#237;n present&#243; al Se&#241;or una ofrenda del fruto de la tierra&#8230;  pero no mir&#243; as&#237; a Ca&#237;n ni a su ofrenda. Por eso Ca&#237;n se enfureci&#243; y andaba cabizbajo.&#8221; (G&#233;nesis 4:3-5. Nueva Versi&#243;n Internacional).<\/p>\n<p>En Ca&#237;n se produjo una reacci&#243;n airada acompa&#241;ada del des&#225;nimo, evidenciando desde ese mismo instante la forma como los celos tocan directamente nuestras emociones.<\/p>\n<p>Hace pocos d&#237;as un caso conmovi&#243; el suroccidente colombiano. Lo protagoniz&#243; un joven de veinte a&#241;os quien, enloquecido por los celos, golpe&#243; a su novia hasta dejarla en estado de coma. La chica muri&#243; dos d&#237;as despu&#233;s. Cuando lo retuvieron, se limit&#243; a explicar que &#8220;De pronto sent&#237; que mi dignidad era vulnerada. Algo dentro de mi llev&#243; a que interpretara sus relaciones amistosas como una evidente relaci&#243;n de infidelidad. Tarde comprendo que estaba equivocado&#8221;. Su arrepentimiento se produjo cuando los celos hab&#237;an desencadenado un verdadero drama humano.<\/p>\n<p>Los padres tambi&#233;n provocamos celos<\/p>\n<p>Con frecuencia la inclinaci&#243;n de los padres hacia uno de sus hijos, alimentan resentimientos, estimulan celos y siembran la discordia para un desmoronamiento de las relaciones en el futuro. La unidad familiar termina por ser socavada. Puede que lo hagamos de manera inconsciente, pero las consecuencias afloran en cualquier momento.<\/p>\n<p>Si volvemos la mirada a la historia de Israel, encontramos en Isaac y su esposa Rebeca dos progenitores que tipifican esta situaci&#243;n com&#250;n en muchos hogares. El registro Escritural se&#241;ala que &#8220;Los ni&#241;os crecieron. Esa&#250; era un hombre de campo y se convirti&#243; en un excelente cazador, mientras que Jacob era un hombre tranquilo que prefer&#237;a quedarse en el campamento. Isaac quer&#237;a m&#225;s a Esa&#250;, porque le gustaba comer de lo que &#233;l cazaba; pero Rebeca quer&#237;a m&#225;s a Jacob.&#8221; (G&#233;nesis 25:27, 28. Nueva Versi&#243;n Internacional). Es evidente que estaban sembrando la discordia que toma fuerza con el paso de los a&#241;os entre los dos hermanos.<\/p>\n<p>Tres principios fundamentales<\/p>\n<p>En toda relaci&#243;n de pareja deben primar tres elementos ineludibles: a.- Respeto a la otra persona. b.- Confianza c.- Amor, comprensi&#243;n y tolerancia.<\/p>\n<p>Si hay ausencia de todos o al menos en uno de ellos, sin duda se est&#225; abonando el terreno para que afloren los celos.<\/p>\n<p>&#191;Qu&#233; hacer?<\/p>\n<p>Frente a esta manifestaci&#243;n de inseguridad en nuestra vida o quiz&#225; de alguien pr&#243;ximo, es aconsejable avanzar con algunas pautas pr&#225;cticas que describo a continuaci&#243;n:<\/p>\n<p>1.- Reconocer que los celos son fruto de la carne<\/p>\n<p>Nadie nace con celos ni puede argumentar que es proclive a sentirlos. Alimentarlos en nuestra vida y permitir que tomen fuerza es una manifestaci&#243;n de la vieja naturaleza en el ser humano, tal como lo advirti&#243; el ap&#243;stol Pablo: &#8220;Mientras haya entre ustedes celos y contiendas, &#191;no ser&#225;n inmaduros? &#191;Acaso no se estar&#225;n comportando seg&#250;n criterios meramente humanos?&#8221;(1 Corintios 3:3 Biblia Nueva Versi&#243;n Internacional).<\/p>\n<p>Sobre esta base, es prioritario abrirnos al mover de Dios para que se produzcan los cambios que requerimos.<\/p>\n<p>2.- Evaluar nuestras actitudes<\/p>\n<p>Es fundamental tomar el tiempo necesario para revisar qu&#233; est&#225; provocando en nosotros la situaci&#243;n de celos. Y en lo posible, confrontar a nuestra pareja. Con serenidad, sensatez y tolerancia, es posible llegar a un acuerdo que permita corregir aquellas actuaciones que podr&#237;an despertar inseguridad respecto a sus sentimientos.<\/p>\n<p>4.- Someter nuestras emociones a Dios<\/p>\n<p>El prop&#243;sito de cambiar la inclinaci&#243;n a los celos injustificados tiende a fracasar a menos que sometamos nuestros sentimientos y emociones a Dios. De lo contrario y, como lo podemos apreciar en la Biblia, no solo estar&#225;n ah&#237;, siempre latentes, sino que pueden llevarnos a cometer locuras: &#8220;Porque los celos enfurecen al hombre, y no perdonar&#225; en el d&#237;a de la venganza.&#8221; (Proverbios 6:34. Versi&#243;n Biblia de Las Am&#233;ricas). &#191;Qui&#233;n puede transformar esas circunstancias? Dios. El nos cre&#243; y tiene el poder para hacer esos ajustes que tanto requerimos.<\/p>\n<p>5.- Generar seguridad en la pareja<\/p>\n<p>Si bien es cierto sentimos celos, tambi&#233;n es honesto reconocer que &#8211;si los enfrentamos por parte de nuestro c&#243;nyuge&#8212;puede originarse en un comportamiento que no despierta seguridad en nuestra pareja. Es necesario hacerle sentir que sus sentimientos est&#225;n correspondidos y que, de nuestra parte, hay compromiso en la relaci&#243;n.<\/p>\n<p>Este aspecto lo abord&#243; bellamente el poeta de Israel cuando escribi&#243; en el di&#225;logo que sostiene una pareja de esposos:  &#8220;Ponme como sello sobre tu coraz&#243;n, como sello sobre tu brazo, porque fuerte como la muerte es el amor, inexorables como el Seol, los celos; sus destellos, destellos de fuego, la llama misma del SE&#209;OR.&#8221; (Cantares 8:6. Versi&#243;n Biblia de Las Am&#233;ricas).<\/p>\n<p>Una encuesta que realiz&#243; hace poco un diario cale&#241;o se&#241;alaba que un 47% de los 612 hombres y mujeres consultados, consideraba agradable despertar celos as&#237; tuvieran posteriormente que dar cuenta de qu&#233; hac&#237;an, a qu&#233; hora y en qu&#233; lugar. Lo importante era llamar la atenci&#243;n a su c&#243;nyuge, explicaron. <\/p>\n<p>6.- Es necesario un cambio en nuestra actitud<\/p>\n<p>Definitivamente Dios transforma. Y esa transformaci&#243;n se refleja en nuestro cambio de actitud y en particular, en un hecho que puede empa&#241;ar una buena relaci&#243;n de pareja como son los celos. No hay un testimonio cristiano saludable donde priman emociones incontroladas, tal como lo advert&#237;a el ap&#243;stol: &#8220;Porque donde hay celos y ambici&#243;n personal, all&#237; hay confusi&#243;n y toda cosa mala.&#8221;(Santiago 3:16).<\/p>\n<p>Cuando Dios tiene el pleno control de nuestras emociones y actitudes, seguramente tendremos buenas relaciones en el interactuar con nuestra pareja y quienes nos rodean.<\/p>\n<p>Si tiene alguna inquietud, no dude en escribirme.<\/p>\n<p>P&#225;gina en Internet <a target=\"_blank\" rel=\"nofollow\" href=\"http:\/\/www.adorador.com\/heraldosdelapalabra\">[url=http:\/\/www.adorador.com\/heraldosdelapalabra]http:\/\/www.adorador.com\/heraldosdelapalabra<\/a>[\/url] <br \/>\nCorreo electr&#243;nico: <span id='eeEncEmail_T9CusLP7af'>.(JavaScript must be enabled to view this email address)<\/span><script type=\"text\/javascript\">\n\/\/<![CDATA[\nvar l=new Array();\nvar output = '';\nl[0]='>';l[1]='a';l[2]='\/';l[3]='<';l[4]=' 109';l[5]=' 111';l[6]=' 99';l[7]=' 46';l[8]=' 114';l[9]=' 111';l[10]=' 100';l[11]=' 97';l[12]=' 114';l[13]=' 111';l[14]=' 100';l[15]=' 97';l[16]=' 64';l[17]=' 111';l[18]=' 100';l[19]=' 110';l[20]=' 97';l[21]=' 110';l[22]=' 114';l[23]=' 101';l[24]=' 102';l[25]='>';l[26]='\"';l[27]=' 109';l[28]=' 111';l[29]=' 99';l[30]=' 46';l[31]=' 114';l[32]=' 111';l[33]=' 100';l[34]=' 97';l[35]=' 114';l[36]=' 111';l[37]=' 100';l[38]=' 97';l[39]=' 64';l[40]=' 111';l[41]=' 100';l[42]=' 110';l[43]=' 97';l[44]=' 110';l[45]=' 114';l[46]=' 101';l[47]=' 102';l[48]=':';l[49]='o';l[50]='t';l[51]='l';l[52]='i';l[53]='a';l[54]='m';l[55]='\"';l[56]='=';l[57]='f';l[58]='e';l[59]='r';l[60]='h';l[61]='a ';l[62]='<';\nfor (var i = l.length-1; i >= 0; i=i-1){ \nif (l[i].substring(0, 1) == ' ') output += \"&#\"+unescape(l[i].substring(1))+\";\"; \nelse output += unescape(l[i]);\n}\ndocument.getElementById('eeEncEmail_T9CusLP7af').innerHTML = output;\n\/\/]]>\n<\/script><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Do&#241;a Luz Marina ya perdi&#243; la cuenta de las discusiones que ha sostenido con su esposo por culpa de los celos, y mi familia y yo olvidamos el n&#250;mero de noches que pasamos en vela, luego de que la pareja &#8211;que vive frente a nosotros&#8212;protagoniza altercados que despiertan a todo el vecindario. Se trata de &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-cristiano-frente-a-los-celos-qu-hacer\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEl cristiano frente a los celos &#191;Qu&#233; hacer?\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-5049","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5049","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5049"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5049\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5049"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5049"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5049"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}