{"id":5060,"date":"2016-02-08T19:06:08","date_gmt":"2016-02-09T00:06:08","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/dios-no-conoce-la-palabra-imposible\/"},"modified":"2016-02-08T19:06:08","modified_gmt":"2016-02-09T00:06:08","slug":"dios-no-conoce-la-palabra-imposible","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/dios-no-conoce-la-palabra-imposible\/","title":{"rendered":"Dios no conoce la palabra &#8220;Imposible&#8221;&#8230;"},"content":{"rendered":"<div>&#8211;Cient&#237;ficamente no encuentro alternativa para su enfermedad. Asumo que morir&#225; en unos cuantos meses. Lo siento. Es la vida, dura a veces pero hay que aceptarla&#8211;. Con estas palabras, el facultativo cort&#243; la conversaci&#243;n. Oprimi&#243; el intercomunicador y pidi&#243; a la enfermera que llamara al siguiente paciente. Luego dirigi&#243; hacia &#233;l una sonrisa de conveniencia, indicando as&#237; que se hab&#237;a terminado su tiempo de consulta.<\/div>\n<div style=\"text-align:justify; color:#3d3d3d;\">Y eso fue lo que pens&#243; al salir de la cl&#237;nica: Que su tiempo terminaba. Y por supuesto, fueron muchos los recuerdos que vinieron a su mente. No tendr&#237;a tiempo para realizar lo mucho que hab&#237;a so&#241;ado. Asistir&#237;a a las &#250;ltimas sesiones de quimioterapia, pero a decir verdad, nada ten&#237;a sentido. Contempl&#243; incluso la posibilidad de quitarse la vida. <\/p>\n<p>En circunstancias as&#237;, no provoca hablar de nada ni con nadie. &#8220;No entender&#225;n. S&#243;lo yo lo entiendo&#8221;, meditaba una y otra vez, encerrado en un mutismo que le llev&#243; a aislarse por dos semanas en su cuarto. Cada d&#237;a empeoraba. Los dolores se tornaban insoportables, particularmente en las noches.<\/p>\n<p>No ten&#237;a otra salida que confiar en Dios. Y lo hizo. Volc&#243; toda su esperanza en el Creador. Era algo que ni siquiera hab&#237;a pasado por su mente, pero ahora, al llegar al final del laberinto consideraba que era lo &#250;nico que le quedaba. La mejor&#237;a no fue inmediata. Pero inexplicablemente, catorce meses despu&#233;s, en un nuevo examen, el diagn&#243;stico era diferente. Experiment&#243; la sanidad por la que hab&#237;a clamado. Aunque este nicarag&#252;ense, Benigno Senda Molina, reconoce que hubo momentos en que su fe quiso flaquear&#8230;<\/p>\n<p>La enfermedad sigue presente en la humanidad<\/p>\n<p>Curiosamente, las enfermedades no hacen distingos sociales ni de pa&#237;ses. Simplemente se presentan. La primera alternativa, es la ciencia m&#233;dica. Apenas natural en una sociedad como la nuestra. Pero en la crisis, cuando no hay salida, cuando nos encontramos en un callej&#243;n que de pronto termina en una enorme pared de ladrillos, es cuando volcamos nuestra mirada a Dios. Lamentablemente, es la &#250;ltima opci&#243;n a la que recurrimos, cuando debiera ser el primero que debi&#233;ramos hacer.<\/p>\n<p>&#8220;Aconteci&#243; un d&#237;a de reposo (s&#225;bado), que habiendo entrado para comer en casa de un gobernante, que era fariseo, &#233;stos le acechaban. Y estaba delante de &#233;l un hombre hidr&#243;pico&#8221;(Lucas 14:1,2).<\/p>\n<p>Trate de imaginar la escena por un instante. De un lado, los tradicionalistas religiosos, los incr&#233;dulos, aquellos que dicen: &#8220;Es imposible que ocurra un milagro&#8221;. No conciben que algo rompa los esquemas y que se pueda operar un cambio en un ser humano condenado a morir por una enfermedad. En el otro extremo, un hombre lisiado, a quien le queda poco tiempo de vida, que no tiene esperanza salvo el anhelo de que Jes&#250;s le ministre.<\/p>\n<p>&#8220;Entonces Jes&#250;s habl&#243; a los int&#233;rpretes de la ley y a los fariseos, diciendo:&#191;Es l&#237;cito sanar en el d&#237;a de reposo?. Mas ellos callaron. Y &#233;l, tom&#225;ndole, le san&#243;, y le despidi&#243;&#8221;(vv.3,4).<\/p>\n<p>Dios no tiene l&#237;mites. Para &#201;l nada es imposible. Pero los seres humanos queremos levantar barreras. Decimos &#8220;Es imposible&#8221; y queremos que sea as&#237;. Inconscientemente erigimos un muro. Igual cuando algo que est&#225; ajeno a nuestro manejo ocurre. Creemos que todas las posibilidades acabaron.  Desechamos incluso la posibilidad de ir al Se&#241;or en procura de ayuda. Esa es la raz&#243;n por la que milagros no ocurren en nuestra existencia.<\/p>\n<p>Pero tambi&#233;n, es hora de que rompamos ese esquema derrotista. Simplemente debemos confiar. Esa es la ruta a seguir. As&#237; los dem&#225;s digan que no se puede, que es una locura, que jam&#225;s ha ocurrido nada as&#237;&#8230;<\/p>\n<p>Es probable que usted est&#233; enfrentando una situaci&#243;n que podr&#237;a calificar de &#8220;Imposible&#8221;. Ley&#243; este art&#237;culo y siente que la semilla de la fe germina en su vida. Considera que puede ocurrir un milagro. Lo necesita. Es su mayor anhelo&#8230; pues le animamos a creer. Si desea compartir con nosotros su motivo de intercesi&#243;n&#8230; &#161;Estamos seguros que Dios responder&#225;!&#8230;<\/p>\n<p>De antemano le animamos a no desfallecer, a esperar en Dios y esperar Su gloria en aquello que est&#225; pidiendo&#8230; &#161;No olvide que para nuestro amado Se&#241;or y Creador, no existen los imposibles!<\/p>\n<p>Ps. Fernando Alexis Jim&#233;nez<br \/>\nCorreo personal: <span id='eeEncEmail_x4ma2JPmvK'>.(JavaScript must be enabled to view this email address)<\/span><script type=\"text\/javascript\">\n\/\/<![CDATA[\nvar l=new Array();\nvar output = '';\nl[0]='>';l[1]='a';l[2]='\/';l[3]='<';l[4]=' 109';l[5]=' 111';l[6]=' 99';l[7]=' 46';l[8]=' 114';l[9]=' 111';l[10]=' 100';l[11]=' 97';l[12]=' 114';l[13]=' 111';l[14]=' 100';l[15]=' 97';l[16]=' 64';l[17]=' 111';l[18]=' 100';l[19]=' 110';l[20]=' 97';l[21]=' 110';l[22]=' 114';l[23]=' 101';l[24]=' 102';l[25]='>';l[26]='\"';l[27]=' 109';l[28]=' 111';l[29]=' 99';l[30]=' 46';l[31]=' 114';l[32]=' 111';l[33]=' 100';l[34]=' 97';l[35]=' 114';l[36]=' 111';l[37]=' 100';l[38]=' 97';l[39]=' 64';l[40]=' 111';l[41]=' 100';l[42]=' 110';l[43]=' 97';l[44]=' 110';l[45]=' 114';l[46]=' 101';l[47]=' 102';l[48]=':';l[49]='o';l[50]='t';l[51]='l';l[52]='i';l[53]='a';l[54]='m';l[55]='\"';l[56]='=';l[57]='f';l[58]='e';l[59]='r';l[60]='h';l[61]='a ';l[62]='<';\nfor (var i = l.length-1; i >= 0; i=i-1){ \nif (l[i].substring(0, 1) == ' ') output += \"&#\"+unescape(l[i].substring(1))+\";\"; \nelse output += unescape(l[i]);\n}\ndocument.getElementById('eeEncEmail_x4ma2JPmvK').innerHTML = output;\n\/\/]]>\n<\/script> <br \/>\nP&#225;gina en Internet <a target=\"_blank\" rel=\"nofollow\" href=\"http:\/\/www.adorador.com\/heraldosdelapalabra\">[url=http:\/\/www.adorador.com\/heraldosdelapalabra]http:\/\/www.adorador.com\/heraldosdelapalabra<\/a>[\/url]<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&#8211;Cient&#237;ficamente no encuentro alternativa para su enfermedad. Asumo que morir&#225; en unos cuantos meses. Lo siento. Es la vida, dura a veces pero hay que aceptarla&#8211;. Con estas palabras, el facultativo cort&#243; la conversaci&#243;n. Oprimi&#243; el intercomunicador y pidi&#243; a la enfermera que llamara al siguiente paciente. Luego dirigi&#243; hacia &#233;l una sonrisa de conveniencia, &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/dios-no-conoce-la-palabra-imposible\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abDios no conoce la palabra &#8220;Imposible&#8221;&#8230;\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-5060","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5060","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5060"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5060\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5060"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5060"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5060"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}