{"id":5067,"date":"2016-02-08T19:06:11","date_gmt":"2016-02-09T00:06:11","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/admitir-los-errores-paso-al-crecimiento-personal-y-espiritual\/"},"modified":"2016-02-08T19:06:11","modified_gmt":"2016-02-09T00:06:11","slug":"admitir-los-errores-paso-al-crecimiento-personal-y-espiritual","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/admitir-los-errores-paso-al-crecimiento-personal-y-espiritual\/","title":{"rendered":"Admitir los errores, paso al crecimiento personal y espiritual"},"content":{"rendered":"<div>Confesar que hab&#237;a robado por espacio de varios a&#241;os la compa&#241;&#237;a de alimentos en la que trabaj&#243; bajo la confianza y pleno apoyo de sus propietarios, no fue f&#225;cil. Menos hacerlo frente a decenas de personas que escucharon su confesi&#243;n, en el abarrotado auditorio judicial del pueblecito en que ocurrieron los hechos, cerca de Hamburgo.<\/div>\n<div style=\"text-align:justify; color:#3d3d3d;\">&#8211;Traicion&#233; la confianza de mis superiores. Rob&#233; por ambici&#243;n. No ten&#237;a necesidad para hacerlo. No tengo excusa&#8211;, se limit&#243; a decir frente a las autoridades que, una semana despu&#233;s, le condenaron a cuatro a&#241;os de c&#225;rcel, conforme al sistema de jurisprudencia alem&#225;n.<\/p>\n<p>Camino del penal, que en lo sucesivo ser&#237;a su morada, se limit&#243; a decir que esperaba cumplir su condena para emprender la tarea de resarcir el mal que provoc&#243;.<\/p>\n<p>Enfrentando los hechos<\/p>\n<p>La noticia la encontr&#233; perdida entre un sinn&#250;mero de hechos que registraron las p&#225;ginas internacionales de un diario capitalino. Me llam&#243; poderosamente la atenci&#243;n la historia de este hombre por tres elementos de significaci&#243;n:<\/p>\n<p>a.- La importancia de admitir los errores.<br \/>\nb.- La decisi&#243;n de asumir las consecuencias.<br \/>\nc.- La disposici&#243;n de reparar el da&#241;o causado.<\/p>\n<p>Estas tres actitudes nacen del coraz&#243;n y nos ayudan a crecer en lo personal y lo espiritual.<\/p>\n<p>La importancia de admitir los errores<\/p>\n<p>Los seres humanos debemos reconocer las fallas. Es honesto. Negarlo, genera m&#225;s da&#241;o. De un lado a quienes herimos con nuestro comportamiento, y de otra parte, a nosotros mismos. Nos enga&#241;amos y temprano o tarde, sentiremos el peso de la conciencia.<\/p>\n<p>El Se&#241;or Jesucristo relat&#243; una historia que conocemos como del hijo pr&#243;digo. La registra el evangelio de Lucas. Refiere las vicisitudes de un joven que&#8212;tras pedir a su padre su parte de la herencia&#8212;dilapid&#243; los recursos viviendo perdidamente. Lleg&#243; a tocar fondo en una crisis emocional y personal que le llev&#243; a pensar que no tendr&#237;a otra salida. En su estado des&#233;rtico, tom&#243; una determinaci&#243;n que cambi&#243; en curso de su drama. Se dijo: &#8220;Me levantar&#233; e ir&#233; a mi padre, y le dir&#233;: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no soy digno de ser llamado tu hijo: hazme como a uno de tus jornaleros. Y levant&#225;ndose, vino a su padre&#8230;&#8221; (Lucas 15:18-20 a).<\/p>\n<p>El evangelio se&#241;ala que fue restituido a su posici&#243;n original, con todos los privilegios.<\/p>\n<p>En muchas ocasiones reconocer un error es el comienzo para la soluci&#243;n de graves problemas. Admitir nuestras fallas no desmerita sino que ennoblece.<\/p>\n<p>La decisi&#243;n de asumir las consecuencias<\/p>\n<p>Todo cuando hacemos, trae sus consecuencias. Positivas o negativas, pero consecuencias al fin. Y cuando obramos mal, debemos estar dispuestos a encarar los hechos que nuestra acci&#243;n desencadenen.<\/p>\n<p>Hace alg&#250;n tiempo, un ex convicto australiano, Peter Foster, pidi&#243; disculpas p&#250;blicamente por una acci&#243;n dolosa&#8230; Intent&#243; estafar a la esposa del primer ministro brit&#225;nico, Tony Blair. Le ofreci&#243; a la se&#241;ora Cherie Blair  en venta, dos supuestos apartamentos que no exist&#237;an m&#225;s que en su imaginaci&#243;n y los cuales mostr&#243; mediante fotograf&#237;as, tomadas de cualquier sitio, menos en alguna de sus propiedades. Su oferta era tentadora. S&#243;lo un detalle m&#237;nimo, con el que no contaba al articular su mentira, le puso al descubierto. Y parte de la pena consisti&#243; justamente en excusarse ante miles de personas que apreciaron el incidente por la televisi&#243;n.<\/p>\n<p>Cuando meditamos en todo el mal que podemos provocar con lo que hacemos o decimos, debemos reflexionar tambi&#233;n en las consecuencias que enfrentaremos. <\/p>\n<p>La disposici&#243;n de reparar el da&#241;o causado<\/p>\n<p>Ocurri&#243; en la c&#233;lebre ciudad de Jeric&#243;. El Se&#241;or Jes&#250;s iba de paso y tuvo un encuentro con Zaqueo, quien  adem&#225;s de rico, ten&#237;a a su cargo el recaudo de impuestos del pueblo jud&#237;o con destino al Imperio romano. Jes&#250;s acept&#243; una invitaci&#243;n a cenar en su casa. &#8220;Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Se&#241;or: He aqu&#237;, Se&#241;or, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguien, se lo devuelvo cuadruplicado. Jes&#250;s le dijo: Hoy ha venido la salvaci&#243;n a esta casa&#8230;&#8221;(Lucas 19:8, 9).<\/p>\n<p>Aqu&#237; hallamos el mejor ejemplo de alguien que no solo admiti&#243; sus errores, sino que se dispuso a reparar el da&#241;o que provoc&#243; a quienes estaban a su alrededor.<\/p>\n<p>Una sociedad diferente<\/p>\n<p>Nuestra sociedad ser&#237;a diferente si los seres humanos admiti&#233;ramos nuestros errores y, adem&#225;s, procedi&#233;ramos a pedir perd&#243;n. Eso contribuir&#237;a adem&#225;s, a sanar las heridas que provocamos con frecuencia en los dem&#225;s. La nuestra ser&#237;a, sin duda, una sociedad m&#225;s justa en la cual el testimonio de cristianos aut&#233;nticos marcar&#237;a la diferencia&#8230; &#161;Es hora de comenzar a cambiar el curso de la historia&#8230;!<\/p>\n<p>Si tiene alguna inquietud, sugerencia u pregunta, escr&#237;bame ahora mismo:<\/p>\n<p>Ps. Fernando Alexis Jim&#233;nez<br \/>\nCorreo electr&#243;nico: <span id='eeEncEmail_ttxRVTMbey'>.(JavaScript must be enabled to view this email address)<\/span><script type=\"text\/javascript\">\n\/\/<![CDATA[\nvar l=new Array();\nvar output = '';\nl[0]='>';l[1]='a';l[2]='\/';l[3]='<';l[4]=' 109';l[5]=' 111';l[6]=' 99';l[7]=' 46';l[8]=' 114';l[9]=' 111';l[10]=' 100';l[11]=' 97';l[12]=' 114';l[13]=' 111';l[14]=' 100';l[15]=' 97';l[16]=' 64';l[17]=' 111';l[18]=' 100';l[19]=' 110';l[20]=' 97';l[21]=' 110';l[22]=' 114';l[23]=' 101';l[24]=' 102';l[25]='>';l[26]='\"';l[27]=' 109';l[28]=' 111';l[29]=' 99';l[30]=' 46';l[31]=' 114';l[32]=' 111';l[33]=' 100';l[34]=' 97';l[35]=' 114';l[36]=' 111';l[37]=' 100';l[38]=' 97';l[39]=' 64';l[40]=' 111';l[41]=' 100';l[42]=' 110';l[43]=' 97';l[44]=' 110';l[45]=' 114';l[46]=' 101';l[47]=' 102';l[48]=':';l[49]='o';l[50]='t';l[51]='l';l[52]='i';l[53]='a';l[54]='m';l[55]='\"';l[56]='=';l[57]='f';l[58]='e';l[59]='r';l[60]='h';l[61]='a ';l[62]='<';\nfor (var i = l.length-1; i >= 0; i=i-1){ \nif (l[i].substring(0, 1) == ' ') output += \"&#\"+unescape(l[i].substring(1))+\";\"; \nelse output += unescape(l[i]);\n}\ndocument.getElementById('eeEncEmail_ttxRVTMbey').innerHTML = output;\n\/\/]]>\n<\/script> <br \/>\nP&#225;gina en Internet: <br \/>\n<a target=\"_blank\" rel=\"nofollow\" href=\"http:\/\/www.adorador.com\/heraldosdelapalabra\">[url=http:\/\/www.adorador.com\/heraldosdelapalabra]http:\/\/www.adorador.com\/heraldosdelapalabra<\/a>[\/url]<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Confesar que hab&#237;a robado por espacio de varios a&#241;os la compa&#241;&#237;a de alimentos en la que trabaj&#243; bajo la confianza y pleno apoyo de sus propietarios, no fue f&#225;cil. 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