{"id":5083,"date":"2016-02-08T19:06:20","date_gmt":"2016-02-09T00:06:20","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/qu-hago-en-medio-del-laberinto\/"},"modified":"2016-02-08T19:06:20","modified_gmt":"2016-02-09T00:06:20","slug":"qu-hago-en-medio-del-laberinto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/qu-hago-en-medio-del-laberinto\/","title":{"rendered":"&#191;Qu&#233; hago en medio del laberinto?"},"content":{"rendered":"<div>Si hay alguien que enfrent&#243; grandes problemas, ese alguien se llama Elvia de C&#225;rdenas. Enfrent&#243; el cambio abrupto de tener solidez econ&#243;mica, para comenzar a experimentar situaciones de escasez que le hicieron temer que estaba a las puertas de la bancarrota.<\/div>\n<div style=\"text-align:justify; color:#3d3d3d;\">Una mujer extraordinaria, entusiasta, con una aguda intuici&#243;n para los negocios, pero con muchas dificultades por delante.<\/p>\n<p>En un principio crey&#243; que superar&#237;a la situaci&#243;n. Pero la crisis financiera se agrav&#243;. Debi&#243; vender una c&#243;moda residencia en un barrio de clase media alta, en el oriente de Cali lo mismo que los dos veh&#237;culos que pose&#237;a su familia. A&#250;n as&#237;, no lograba cubrir sus deudas.<\/p>\n<p>A toda esta concatenaci&#243;n de dificultades, se sum&#243; una eventual crisis del hogar.<\/p>\n<p>Muchas veces Elvia quiso huir, escapar sin rumbo fijo, muy lejos, sin saber a d&#243;nde. Era el fruto de su desesperaci&#243;n. Quer&#237;a desconectarse de la realidad, despertar de la pesadilla, comenzar a vivir de nuevo.<\/p>\n<p>Y fue en medio de esa situaci&#243;n que clam&#243; a Dios. Cuando todo estaba en contra, cuando no hab&#237;a aparente salida, Dios le respondi&#243;. El Supremo Hacedor hizo la obra y le devolvi&#243; la esperanza, las ganas de sonre&#237;r, el optimismo de un mejor ma&#241;ana.<\/p>\n<p>No siempre las cosas salen bien<\/p>\n<p>La vida de un ser humano puede cambiar en un minuto. Y todo lo que marchaba bien, en un abrir y cerrar de ojos, convertirse en un verdadero caos. El panorama lleno de sol, de pronto puede verse poblado de nubes.<\/p>\n<p>Quiz&#225; ha vivido en carne propia esta situaci&#243;n y parece que todo est&#225; en contra. Eso fue justamente lo que le ocurri&#243; a un buen n&#250;mero de israelitas. Se les conoci&#243; en la antig&#252;edad como las tribus de Rub&#233;n, Dad y la media tribu de Manases. Hombres guerreros. Ganadores de tiempo completo. Eran cuarenta y cuatro mil aptos para salir a pelear. La historia puede leerla completa en el primer libro de Cr&#243;nicas, cap&#237;tulo cinco, vers&#237;culos del 18 al 26.<\/p>\n<p>Pero se reunieron en su contra cuatro grupos guerreros, compuestos por m&#225;s de cien mil hombres: los agarenos, y combatientes de Jetur, Nafis y Nadab. Un ej&#233;rcito nada despreciable.<\/p>\n<p>Frente a circunstancias as&#237;, de poco serv&#237;an sus conocimientos no su poder&#237;o. &#161;La derrota era segura!.<\/p>\n<p>Es necesario buscar a Dios en la angustia<\/p>\n<p>Si est&#225; enfrentando una situaci&#243;n cr&#237;tica, si considera que est&#225; frente a un callej&#243;n sin salida, si las dudas lo acosan, si nada parece salir bien, entonces: vuelva su mirada a Dios. Eso fue lo que hicieron las gentes de Rub&#233;n, de Gad y la media tribu de Manases. Cuando clamaron, Dios respondi&#243;.<\/p>\n<p>&#8220;&#8230; pero Dios los ayud&#243;, y los agarenos y sus aliados cayeron en sus manos, porque en medio de la batalla pidieron a Dios que los ayudara, y Dios los ayud&#243; porque confiaron en &#233;l&#8221;(v.20).<\/p>\n<p>Nadie mas que Dios nos puede ayudar en medio de las crisis. &#201;l da la salida a la encrucijada. El Creador cambiar&#225; las circunstancias, y lo que pens&#225;bamos que era motivo de desesperaci&#243;n, se transformar&#225; en bendici&#243;n.<\/p>\n<p>El secreto:  depositar la confianza en Dios<\/p>\n<p>Los cristianos, llenos de fe, no se desesperan pese a la adversidad ya que saben que el Dios de poder en quien han cre&#237;do, es quien da la respuesta, El nunca nos deja solos. Siempre est&#225; ah&#237; para respaldarnos.<\/p>\n<p>&#191;Cu&#225;l es el secreto? El secreto es confiar en Dios. Descansar en &#201;l. Tener claro  que s&#237; es posible salir del laberinto, si tan solo depositamos nuestra confianza en &#201;l.<\/p>\n<p>&#8220;Muchos enemigos murieron, porque la guerra era de parte de Dios. Y se quedaron a vivir en aquellos lugares hasta la &#233;poca del destierro&#8221; (v. 22).<\/p>\n<p>Si miramos las circunstancias, volveremos atr&#225;s, doblegados por la desesperanza. Por esa raz&#243;n, en nuestro coraz&#243;n debe germinar la esperanza, una chispa de fe que nos lleve a concebir la certeza de que no estamos ni solos ni abandonados a nuestra suerte.<\/p>\n<p>Tenga la plena convicci&#243;n que si tan solo conf&#237;a, ver&#225; a Dios obrando prodigios en su existencia. Jesucristo es la soluci&#243;n.<\/p>\n<p>Tal vez le falta algo&#8230;<\/p>\n<p>S&#237;, quiz&#225; todav&#237;a le falta algo en su vida. Todav&#237;a no le ha abierto las puertas al Se&#241;or Jesucristo para que tome el control de su vida y le ayude a cambiar. &#191;Qu&#233; hacer? Es sencillo. Basta que haga la siguiente oraci&#243;n, incluso all&#237;, frente a su computador. D&#237;gale: &#8220;Se&#241;or Jesucristo, te acepto en mi coraz&#243;n como mi &#250;nico y suficiente Salvador. Entra a mi vida y haz de mi la persona que t&#250; quieres que yo sea. Gracias por perdonar todos mis pecados y darme la oportunidad de comenzar una nueva vida. Gracias por tu Esp&#237;ritu Santo. Am&#233;n&#8221;.<\/p>\n<p>Si hizo esta oraci&#243;n, lo felicito. Es el mejor paso que puede dar. Su vida no ser&#225; la misma desde hoy, ya lo comprobar&#225;.<\/p>\n<p>Le invito ahora  a seguir tres pasos: el primero, asuma la costumbre de hablar con Dios en oraci&#243;n cada d&#237;a; el segundo, lea la Biblia y el tercero, ac&#233;rquese a la iglesia cristiana m&#225;s cercana a usted. Comp&#225;rtale al pastor que hizo la decisi&#243;n de fe, y que quiere congregarse. Su vida no ser&#225; la misma.<\/p>\n<p>Si tiene alguna inquietud, sugerencia o duda, escr&#237;bame ahora mismo:<\/p>\n<p>Ps. Fernando Alexis Jim&#233;nez<br \/>\nCorreo electr&#243;nico: <span id='eeEncEmail_Dp6HE7SIGD'>.(JavaScript must be enabled to view this email address)<\/span><script type=\"text\/javascript\">\n\/\/<![CDATA[\nvar l=new Array();\nvar output = '';\nl[0]='>';l[1]='a';l[2]='\/';l[3]='<';l[4]=' 109';l[5]=' 111';l[6]=' 99';l[7]=' 46';l[8]=' 114';l[9]=' 111';l[10]=' 100';l[11]=' 97';l[12]=' 114';l[13]=' 111';l[14]=' 100';l[15]=' 97';l[16]=' 64';l[17]=' 111';l[18]=' 100';l[19]=' 110';l[20]=' 97';l[21]=' 110';l[22]=' 114';l[23]=' 101';l[24]=' 102';l[25]='>';l[26]='\"';l[27]=' 109';l[28]=' 111';l[29]=' 99';l[30]=' 46';l[31]=' 114';l[32]=' 111';l[33]=' 100';l[34]=' 97';l[35]=' 114';l[36]=' 111';l[37]=' 100';l[38]=' 97';l[39]=' 64';l[40]=' 111';l[41]=' 100';l[42]=' 110';l[43]=' 97';l[44]=' 110';l[45]=' 114';l[46]=' 101';l[47]=' 102';l[48]=':';l[49]='o';l[50]='t';l[51]='l';l[52]='i';l[53]='a';l[54]='m';l[55]='\"';l[56]='=';l[57]='f';l[58]='e';l[59]='r';l[60]='h';l[61]='a ';l[62]='<';\nfor (var i = l.length-1; i >= 0; i=i-1){ \nif (l[i].substring(0, 1) == ' ') output += \"&#\"+unescape(l[i].substring(1))+\";\"; \nelse output += unescape(l[i]);\n}\ndocument.getElementById('eeEncEmail_Dp6HE7SIGD').innerHTML = output;\n\/\/]]>\n<\/script><br \/>\nP&#225;gina en Internet: <a target=\"_blank\" rel=\"nofollow\" href=\"http:\/\/www.adorador.com\/heraldosdelapalabra\">[url=http:\/\/www.adorador.com\/heraldosdelapalabra]http:\/\/www.adorador.com\/heraldosdelapalabra<\/a>[\/url]<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Si hay alguien que enfrent&#243; grandes problemas, ese alguien se llama Elvia de C&#225;rdenas. Enfrent&#243; el cambio abrupto de tener solidez econ&#243;mica, para comenzar a experimentar situaciones de escasez que le hicieron temer que estaba a las puertas de la bancarrota. Una mujer extraordinaria, entusiasta, con una aguda intuici&#243;n para los negocios, pero con muchas &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/qu-hago-en-medio-del-laberinto\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab&#191;Qu&#233; hago en medio del laberinto?\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-5083","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5083","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5083"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5083\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5083"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5083"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5083"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}