{"id":5144,"date":"2016-02-08T19:06:53","date_gmt":"2016-02-09T00:06:53","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-carcter-de-los-co-reinantes\/"},"modified":"2016-02-08T19:06:53","modified_gmt":"2016-02-09T00:06:53","slug":"el-carcter-de-los-co-reinantes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-carcter-de-los-co-reinantes\/","title":{"rendered":"El car&#225;cter de los co-reinantes"},"content":{"rendered":"<div>Cuando Cristo reine, no reinar&#225; solo. &#201;l compartir&#225; su reino con una clase especial de gente, la cual aparece descrita en los primeros vers&#237;culos de Mateo 5: en las bienaventuranzas.<\/div>\n<div style=\"text-align:justify; color:#3d3d3d;\">&#8220;Mientras el Rey estaba en su reclinatorio, mi nardo dio su olor&#8221; (Cantares 1:12). Cuando el cristiano es atra&#237;do por Cristo para seguirle, en respuesta al clamor &#8220;atr&#225;eme, en pos de ti correremos&#8221;, lo primero que el Se&#241;or hace es introducirlo en sus c&#225;maras, y mostrarle uno de sus aspectos m&#225;s solemnes y a la vez m&#225;s terribles de su gloriosa persona: como el Rey.<\/p>\n<p>Hoy hay reyes en la tierra, pero Jesucristo es el Rey de reyes. Hoy d&#237;a los reyes de la tierra no le conocen, pero llegar&#225; un d&#237;a &#8211;y no falta mucho para eso&#8211; en que todos los reyes de la tierra se inclinar&#225;n ante nuestro Rey y doblar&#225;n su rodilla ante &#233;l.<\/p>\n<p>Hay un libro de la Biblia que nos muestra al Se&#241;or Jesucristo especialmente en esta faceta de Rey. Es el evangelio de Mateo. All&#237; tambi&#233;n se habla mucho del reino de Dios. Y hay tres cap&#237;tulos de ese evangelio &#8211;el 5, 6 y 7&#8211; que algunos denominan &#8220;La Carta Magna del reino de Jesucristo&#8221;. Es decir, el conjunto fundamental de leyes, mandamientos y ordenanzas que rigen el reino de Dios.<\/p>\n<p>Noten ustedes que al final de este cuerpo de ense&#241;anzas, en el &#250;ltimo vers&#237;culo del cap&#237;tulo 7, dice: &#8220;Porque les ense&#241;aba como quien tiene autoridad, y no como los escribas&#8221;. Es decir, estas ense&#241;anzas fundamentales fueron entregadas con autoridad, la autoridad de Rey.<\/p>\n<p>Llegar&#225; un d&#237;a &#8211;como dijimos&#8211; en que el reino del Se&#241;or Jesucristo se establecer&#225; sobre la tierra. Y entonces reinar&#225; &#233;l sobre todo el planeta, pero no reinar&#225; solo. Reinar&#225; con cierto tipo de personas, con cierta clase de gente, que le ayudar&#225;n en el gobierno. Y esta gente que compartir&#225; su reino, est&#225; descrita  &#8211;su car&#225;cter, su forma de ser, sus rasgos esenciales&#8211; en los primeros vers&#237;culos de Mateo cap&#237;tulo 5.<\/p>\n<p>Prepar&#225;ndose para reinar<br \/>\nAqu&#237; aparecen nueve bienaventuranzas. Estas bienaventuranzas se han interpretado de muchas maneras. Se ha dicho, por ejemplo, que estas nueve bienaventuranzas describen nueve tipos de personas que agradan a Dios. Otros han dicho que estos son nueve rasgos de la persona del Se&#241;or Jesucristo. Ambas cosas est&#225;n correctas. Sin embargo, tambi&#233;n podemos decir que estas bienaventuranzas describen las caracter&#237;sticas de los hijos de Dios que compartir&#225;n el reino con Cristo, y que hoy est&#225;n siendo preparados &#8212; en la formaci&#243;n de un car&#225;cter, de una cierta forma de ver y de actuar. A esta gente con estos rasgos se les encomendar&#225;n grandes decisiones y grande autoridad. Tendr&#225;n autoridad sobre ciudades, y sobre naciones.<\/p>\n<p>Cuando los gobiernos en el mundo buscan colaboradores, ellos ponen sus propios requisitos. Una persona que ha de ser un Ministro de Estado en nuestros d&#237;as tiene que tener cierto perfil: una esmerada educaci&#243;n, ojal&#225; una noble cuna, debe ser una persona emprendedora, capaz de tomar decisiones, con capacidad en el manejo de las personas, y con capacidad de trabajo en equipo.<\/p>\n<p>Un perfil extra&#241;o<br \/>\nCuando nosotros miramos el perfil de lo que es una persona exitosa en el mundo, un gobernante, por ejemplo, nos imaginamos que as&#237; deben ser. Pero cuando miramos estas nueve bienaventuranzas que describen el car&#225;cter de los hombres en quienes el Se&#241;or va a confiar la direcci&#243;n y el gobierno de su reino, entonces, nos sorprendemos, porque son extra&#241;as estas caracter&#237;sticas, sobre todo en el mundo en que nos movemos. Ve&#225;moslas.<\/p>\n<p>Mateo 5:3-12:<\/p>\n<p>&#8220;Bienaventurados los pobres en esp&#237;ritu, porque de ellos es el reino de los cielos.<\/p>\n<p>Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibir&#225;n consolaci&#243;n.<\/p>\n<p>Bienaventurados los mansos, porque ellos recibir&#225;n la tierra por heredad.<\/p>\n<p>Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos ser&#225;n saciados.<\/p>\n<p>Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzar&#225;n misericordia.<\/p>\n<p>Bienaventurados los de limpio coraz&#243;n, porque ellos ver&#225;n a Dios.<\/p>\n<p>Bienaventurados los pacificadores, porque ellos ser&#225;n llamados hijos de Dios.<\/p>\n<p>Bienaventurados los que padecen persecuci&#243;n por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.<\/p>\n<p>Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo.<\/p>\n<p>Gozaos y alegraos, porque vuestro galard&#243;n es grande en los cielos; porque as&#237; persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros.&#8221;<\/p>\n<p>&#191;Nos podemos imaginar un reino de este mundo gobernado por este tipo de personas? Estas bienaventuranzas no nos muestran ninguna caracter&#237;stica de lo que hoy podemos llamar un hombre exitoso, de una persona con capacidad de mando, capaz de imponerse en su circunstancia, de ejercer autoridad o de suscitar admiraci&#243;n. Estas caracter&#237;sticas describen, m&#225;s bien, a personas que podr&#237;amos tildar de ingenuas. No son de un car&#225;cter sobresaliente, ni de los que toman el poder en su mano o que se abren paso con resoluci&#243;n. <\/p>\n<p>Antes bien son pobres, humildes, vulnerables al dolor (ellos lloran), son mansos, ellos est&#225;n insatisfechos. &#161;Andan por la vida siempre insatisfechos! No de oro ni de plata, ni tampoco de deleites. No podr&#237;an estar satisfechos en esta tierra. Ellos tienen hambre y sed de justicia. Ellos aman la rectitud. Ellos son misericordiosos, tienen un coraz&#243;n limpio, son pacificadores. Est&#225;n ejercitados en el sufrimiento. Ellos no son victimarios: son v&#237;ctimas de la crueldad ajena. Ellos son vituperados, perseguidos. Son objeto de mentiras. Ellos padecen. Ellos no reaccionan con fiereza: ellos padecen.<\/p>\n<p>Pero revisemos, al menos, unas tres o cuatro de estas bienaventuranzas con mayor detalle.<\/p>\n<p>Pobres en esp&#237;ritu<br \/>\n&#8220;Bienaventurados los pobres en esp&#237;ritu, porque de ellos es el reino de los cielos&#8221;. (5:3)<\/p>\n<p>Los pobres en esp&#237;ritu son aquellos que reconocen su necesidad, que no tienen aquello que hoy se vende tanto en educaci&#243;n: una buena autoestima. Al contrario. Son aquellos que, despu&#233;s de haber luchado por alg&#250;n tiempo, reconocen que ellos llevan dentro de s&#237; un vac&#237;o, una pobreza, una orfandad que nada sino Dios puede llenar.<\/p>\n<p>El Se&#241;or dijo en cierta ocasi&#243;n que &#233;l hab&#237;a venido a predicar buenas nuevas a los pobres. Cuando uno mira el evangelio pareciera ser que la pobreza en esp&#237;ritu tambi&#233;n est&#225; asociada con la pobreza material. Pareciera ser que la pobreza material ayuda o incide en que una persona sea pobre en esp&#237;ritu. Por eso son m&#225;s los pobres materialmente los que han sido enriquecidos por Dios. Ellos est&#225;n acostumbrados a la escasez. Ellos saben que tienen una deficiencia cr&#243;nica, ellos no tienen muchas cosas a qu&#233; echar mano para ser felices. (No pueden practicar deportes caros; no pueden comer exquisiteces). Ellos est&#225;n restringidos, y en esa pobreza material, ellos con mayor facilidad que otros se arrojan en los brazos del Se&#241;or para encontrar la verdadera riqueza.<\/p>\n<p>La Escritura nos dice que el Se&#241;or, siendo rico se hizo pobre, para que nosotros fu&#233;semos enriquecidos (2&#170; Cor.8:9). Un hombre y una mujer pobre de esp&#237;ritu, ser&#225;n enriquecidos por Dios. En cambio, un hombre que no conoce la pobreza en esp&#237;ritu, tendr&#225; muy alto concepto de s&#237;. Se sentir&#225; satisfecho, tal como se sent&#237;a la iglesia en Laodicea; por tanto, nunca conocer&#225; la verdadera riqueza ni la promesa que el Se&#241;or hace a los pobres en esp&#237;ritu. <\/p>\n<p>Yo no s&#233; si todos los que est&#225;n aqu&#237; saben lo que es esta pobreza. Una persona pobre en esp&#237;ritu, en alg&#250;n momento de su vida, va a buscar a Dios. No podr&#225; concebir la existencia humana sin Dios. No podr&#225; seguir dando vueltas por la vida sin Dios. No podr&#237;a seguir intentando llenar el vac&#237;o de su alma con las riquezas materiales, porque pronto se dar&#225; cuenta que no son suficientes. Llegar&#225; el momento en que se quebrantar&#225; su alma, en que doblar&#225; su rodilla, en que reconocer&#225; su miseria.  <\/p>\n<p>&#191;Qu&#233; promesa se hace a esta clase de gente? Se dice que de ellos es el reino de los cielos. &#191;Podemos imaginar lo que significa eso, al menos por un momento? &#161;Cu&#225;ntos luchan en la tierra por tener un puesto de mando, por un cargo en el gobierno, o por un t&#237;tulo nobiliario en alg&#250;n reino de este mundo! Pero he aqu&#237; los pobres en esp&#237;ritu poseer&#225;n el reino inconmovible, que no tendr&#225; jam&#225;s fin, porque aunque el reino de nuestro Se&#241;or Jesucristo sobre la tierra durar&#225; mil a&#241;os, su reino eterno durar&#225; por siempre jam&#225;s en un cielo nuevo y una tierra nueva donde mora la justicia. <\/p>\n<p>Y en aquel d&#237;a, cuando ya se esfumen las tinieblas que rodean al mundo, cuando dejemos de ver las cosas oscuramente como por un espejo, entonces estos hombres an&#243;nimos, menospreciados, que caminaron por la tierra mirando hacia el cielo, que nunca buscaron grandes posesiones, que nunca pretendieron arraigarse aqu&#237; ni que su nombre alcanzara notoriedad, aquellos que en otro tiempo fueron pobres en esp&#237;ritu, brillar&#225;n con toda la gloria del Se&#241;or Jesucristo en su reino.<\/p>\n<p>&#191;Podemos imaginar eso? Es dif&#237;cil para nuestra mente, porque nunca lo hemos visto con nuestros ojos; sin embargo, los que conocemos a Jes&#250;s sabemos que sus promesas son  fieles y verdaderas. Nos anticipamos a anunciar el establecimiento del reino de Jesucristo sobre la tierra, y que los pobres en esp&#237;ritu reinar&#225;n con &#233;l.<\/p>\n<p>Lloran<br \/>\n&#8220;Bienaventurados los que lloran porque ellos recibir&#225;n consolaci&#243;n&#8221; (Mateo 5:4). En nuestra sociedad y en nuestra cultura hay muchas l&#225;grimas falsas. En una pel&#237;cula vemos personas que lloran y tal vez lloremos con ellos. Pero los que est&#225;n en el set de grabaci&#243;n saben de qu&#233; tipo de l&#225;grimas se trata. Esos ojos no est&#225;n llorando de verdad, porque sus corazones no est&#225;n destilando l&#225;grimas. En cambio, los que lloran (y son bienaventurados) son aquellos que tienen un coraz&#243;n que llora, que tienen un alma quebrantada. Estos recibir&#225;n consolaci&#243;n. No simulan, sino que lloran de verdad. Ellos ven su miseria. Ellos han conocido los fracasos. Ellos a&#241;oran el d&#237;a en que se manifiesten las cosas verdaderas, inconmovibles. &#161;Cu&#225;ntas veces estos bienaventurados han llorado anhelando la venida del Se&#241;or! Est&#225;n cansados del sufrimiento, de la oposici&#243;n, de la adversidad, de los padecimientos, de la persecuci&#243;n. Por eso ellos lloran. Ellos no tienen otra reacci&#243;n cuando son ofendidos; no pueden alzar la mano para devolver el golpe. <\/p>\n<p>El Se&#241;or le dijo cierta vez a un rey llamado Ezequ&#237;as: &#8220;He o&#237;do tu oraci&#243;n y he visto tus l&#225;grimas&#8221; (Isa&#237;as 38:5). El rey estaba afligido, clam&#243; al Se&#241;or y el Se&#241;or oy&#243; su oraci&#243;n y vio sus l&#225;grimas, y el Se&#241;or le concedi&#243; lo que ped&#237;a. &#161;Cu&#225;nto son capaces de conmover a Dios las l&#225;grimas de un hombre o de una mujer que se derraman delante de &#233;l! Recordemos a Mar&#237;a, la hermana de L&#225;zaro. Mientras su hermana Marta le recrimin&#243; al Se&#241;or por qu&#233; no hab&#237;a llegado antes para evitar que L&#225;zaro muriera, Mar&#237;a se derram&#243; a los pies del Se&#241;or y llor&#243; con l&#225;grimas tan angustiosas, que el Se&#241;or, al verla llorando, tambi&#233;n llor&#243;. Fueron las l&#225;grimas de Mar&#237;a, y no los argumentos de Marta, que gatillaron &#8211;por as&#237; decirlo&#8211; un milagro a favor de L&#225;zaro. <\/p>\n<p>Recordemos a esa otra mujer pecadora que lleg&#243; y comenz&#243; a regar con l&#225;grimas los pies del Se&#241;or. Ella se sent&#237;a acusada en su conciencia. Era una mujer de mala vida. Ella no ten&#237;a m&#233;ritos que exhibir; s&#243;lo ten&#237;a pecados que llorar. Y el Se&#241;or Jes&#250;s la acogi&#243;. Y cuando ese fariseo se levanta para apuntar a la mujer con el dedo, el Se&#241;or sale en su defensa. &#161;Qu&#233; poder tienen las l&#225;grimas delante de Dios! &#161;C&#243;mo se apresura su mano para enjugarlas, y para defender a quien las derrama delante de &#233;l!<\/p>\n<p>&#8220;Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibir&#225;n consolaci&#243;n&#8221;. Hay hombres que tienen tan endurecido el coraz&#243;n que sus ojos est&#225;n secos. Hace a&#241;os que no derraman una sola l&#225;grima. Y aunque lo quisieran hacer, no pueden. &#161;Qu&#233; desgracia no poder llorar! &#161;Qu&#233; desgracia es tener un coraz&#243;n de piedra! Socialmente es mal visto que se llore en p&#250;blico. &#8220;Cualquier cosa &#8211;dicen algunos o algunas&#8211; pero que no me vean llorar&#8221;. Ellos nunca recibir&#225;n el consuelo de Dios. Ellos no conocen la mano del Se&#241;or cuando acaricia, o su ung&#252;ento que sana las heridas. &#161;Los que lloran s&#237; tienen esta bienaventuranza!<\/p>\n<p>Cuando miramos al Se&#241;or en los d&#237;as de su carne ofreciendo ruegos con gran clamor y l&#225;grimas (Hebreos 5:7), nos damos cuenta que para un cristiano las l&#225;grimas no pueden ser extra&#241;as. No son algo ocasional tampoco, como no lo era para Pablo, el que sol&#237;a &#8211;dice la Escritura&#8211; servir al Se&#241;or con muchas l&#225;grimas, amonestar a los hermanos con l&#225;grimas, y escribir a los hermanos con muchas l&#225;grimas (Hechos 20:19,31; 2&#170; Cor.2:4). &#161;Serv&#237;a con l&#225;grimas, amonestaba con l&#225;grimas y escrib&#237;a sus cartas con l&#225;grimas!<\/p>\n<p>&#161;Bienaventurados los que lloran! Ellos tienen un coraz&#243;n que puede sentir el dolor ajeno. Y tambi&#233;n pueden sentir su propia desgracia, su propia necesidad, sus propias faltas. &#191;C&#243;mo no llorar despu&#233;s de ver que una y otra vez le hemos faltado al Se&#241;or? &#191;C&#243;mo no llorar despu&#233;s de ver que hemos mancillado su nombre, hemos ofendido al hermano, hemos buscado nuestra propia defensa y vindicaci&#243;n? &#191;C&#243;mo no llorar la desgracia de tener un car&#225;cter tan terreno todav&#237;a? &#191;C&#243;mo no llorar la desgracia de ser tan duros todav&#237;a? <\/p>\n<p>\nHay algo que una persona experimentada en quebrantos podr&#237;a decir: &#8220;Si quieres llorar, p&#243;strate primero ante el Se&#241;or&#8221;. Entonces podr&#225;s llorar.  <\/p>\n<p>\nL&#225;grimas delante de Dios&#180;<\/p>\n<p>Hay un vers&#237;culo en uno de los salmos que es muy consolador. Dice as&#237;: &#8220;Pon mis l&#225;grimas en tu redoma. &#191;No est&#225;n ellas en tu libro? Ser&#225;n luego vueltos atr&#225;s mis enemigos el d&#237;a en que yo clamare&#8221; (56:8). Ninguna de las l&#225;grimas que derrama un hijo de Dios pasa inadvertida para el Se&#241;or. Esas l&#225;grimas que lloraste, &#233;l las vio y est&#225;n anotadas en su libro. &#191;No es esto consolador? &#161;Est&#225;n en su libro! Seguramente esa redoma donde est&#225;n nuestras l&#225;grimas tienen una medida, y es necesario que esa medida se complete. Seguiremos llorando todo el tiempo que sea preciso hasta que esa medida se complete. Seguiremos llorando por los que amamos, pidiendo por los que nos ofenden, y por todas las circunstancias adversas que no hemos podido superar. <\/p>\n<p>Dice tambi&#233;n este vers&#237;culo: &#8220;Ser&#225;n vueltos atr&#225;s mis enemigos el d&#237;a en que yo clamare.&#8221; &#161;Qu&#233; confianza tiene el salmista! Basta que yo clame y mis enemigos ser&#225;n vueltos atr&#225;s. La mano del Se&#241;or intervendr&#225;. El d&#237;a en que yo clamare, algo ocurrir&#225;, vendr&#225; un movimiento desde los cielos, se mover&#225;n los &#225;ngeles, el Se&#241;or extender&#225; su mano. Mis enemigos ser&#225;n vueltos atr&#225;s. &#191;Lo has comprobado, amado hijo de Dios? &#161;Bienaventurado eres t&#250;! <\/p>\n<p>Tambi&#233;n dice la Escritura: &#8220;Atravesando el valle de l&#225;grimas lo cambian en fuente&#8221; (Salmo 84:6). Esto es algo que puede parece extra&#241;o a los del mundo. Los cristianos lloran, pero con la misma facilidad que lloran, ellos r&#237;en. Despu&#233;s del llanto viene el consuelo y la risa. Las l&#225;grimas se lloran en el valle, en la hondonada, pero all&#225;, al final de esa hondonada, hay una fuente que salta brotando con alegr&#237;a. Hay un frescor en el alma. Hay una risa en la boca &#8230; M&#225;s all&#225; de las l&#225;grimas, porque ellos reciben consolaci&#243;n.<\/p>\n<p>&#191;Delante de qui&#233;n lloramos? Hay l&#225;grimas en los hombres que no tienen esta bienaventuranza, por las cuales nunca ser&#225;n consolados. Son las que se derraman delante del polic&#237;a cuando infringen la ley, o delante del juez cuando quieren torcerle la mano a la ley. Son las l&#225;grimas que lloran a solas en su soberbia, porque no lograron lo que quisieron. De esas l&#225;grimas, ellos no recibir&#225;n consolaci&#243;n. Hay l&#225;grimas de ira, de impotencia, que nunca recibir&#225;n consolaci&#243;n. Pero &#8220;bienaventurados los que lloran (delante de Dios), porque ellos recibir&#225;n consolaci&#243;n.&#8221;<\/p>\n<p>Mansos<\/p>\n<p>&#8220;Bienaventurados los mansos porque ellos recibir&#225;n la tierra por heredad&#8221; (Mateo 5:5). Los mansos son los que se someten a los designios de Dios. Los que inclinan la cabeza delante de la voluntad de Dios, y dicen: &#8220;No s&#233; por qu&#233; lo hiciste, Se&#241;or, pero lo acepto. No entiendo tus razones, pero inclino mi cabeza ante ti. No s&#233; por qu&#233; viene de nuevo esta prueba, esta lucha, este vendaval, pero, Se&#241;or, t&#250; eres Dios, t&#250; eres Rey, y yo s&#243;lo soy un siervo.&#8221; Los mansos son sumisos, son suaves de tratar, no tienen aristas. No hay nada en ellos que te hiera a ti. No son &#225;speros. Tus pasas la mano por ellos &#8211;hablando en forma figurada&#8211; y hay suavidad en todo lo que tocas. Su alma ha sido quebrada en sus fortalezas. &#161;Cu&#225;nto se agrada el Se&#241;or en los mansos! El Se&#241;or mismo dijo en cierta ocasi&#243;n unas palabras que siguen toc&#225;ndonos a todos nosotros: &#8220;Venid a m&#237; los trabajados y cargados, que yo os har&#233; descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de m&#237;, que soy manso y humilde de coraz&#243;n, y hallar&#233;is descanso para vuestras almas.&#8221; S&#243;lo uno manso y humilde puede hallar descanso para su alma. Aunque lleve el yugo m&#225;s pesado, lo encontrar&#225; f&#225;cil, delicado, suave, y hallar&#225; ligera su carga. <\/p>\n<p>Para los mansos hay una promesa preciosa: &#8220;Ellos recibir&#225;n la tierra por heredad.&#8221; Ellos son herederos. Ellos no tienen dinero en el banco, ellos no tienen una herencia: ellos tendr&#225;n la tierra, y la tierra es la mayor se&#241;al de riqueza. &#8220;Ellos recibir&#225;n la tierra por heredad&#8221;.<\/p>\n<p>Tienen hambre y sed de justicia<\/p>\n<p>Finalmente veremos la cuarta bienaventuranza: &#8220;Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia porque ellos ser&#225;n saciados&#8221; (Mateo 5:6)<\/p>\n<p>Tener hambre y sed justicia no consiste en querer que se nos haga justicia de alguna injusticia. Esto significa m&#225;s bien tener un deseo profundo de rectitud, de santidad. Estos son los que quieren ser justos, ser perfectos, los que aborrecen la mediocridad de una vida en la carne. Los que aborrecen la inconstancia de su coraz&#243;n. &#161;Estos ser&#225;n saciados!<\/p>\n<p>Sin embargo, usted sabe que el hambre y la sed son apetitos f&#237;sicos, y son recurrentes. Usted los puede saciar ahora y en un rato m&#225;s volver&#225;n. As&#237; tambi&#233;n ocurre con estos hombres y mujeres. Aunque ellos han sido saciados de esa gran hambre y de esa gran sed que ten&#237;an antes de conocer a Dios, sin embargo, ahora, teni&#233;ndolo, ellos siguen teniendo hambre y sed. Porque a diferencia del hambre y sed f&#237;sica, esta hambre y sed de justicia cuando es saciada, reclama m&#225;s justicia, despierta m&#225;s hambre y m&#225;s sed. Uno que conoce al Se&#241;or Jes&#250;s, que conoce su car&#225;cter, su persona, su rectitud, su nobleza, su hermosura, va a querer seguir avanzando en el conocimiento de esa hermosura, de esa belleza. Va a querer seguir apropi&#225;ndose de eso que &#233;l admira tanto.<\/p>\n<p>Ser&#237;a terrible no tener m&#225;s hambre y sed. Ser&#237;a terrible conformarse con que alguna vez hace cinco o diez a&#241;os atr&#225;s mi hambre y sed de justicia fueron saciados. Uno que camina cerca del Se&#241;or, uno que est&#225; en la contemplaci&#243;n de Cristo, tendr&#225; hambre y sed una y otra vez, todos los d&#237;as, para ser saciado una y otra vez.<\/p>\n<p>&#161;Que el Se&#241;or levante una generaci&#243;n de hombres y mujeres sedientos de esta justicia! Que se lancen en una b&#250;squeda de los valores eternos. Que sean capaces de menospreciar las cosas pasajeras, los afanes de cada d&#237;a. Que pongan la mirada en el trono de Dios y en el que est&#225; a la diestra de Aqu&#233;l que est&#225; sentado en el trono. Que se afanen no por las cosas que perecen, sino por las que a vida eterna permanecen. <\/p>\n<p>Las sanas palabras de nuestro Se&#241;or<\/p>\n<p>D&#237;as atr&#225;s compartimos de Timoteo, y de c&#243;mo en sus d&#237;as hab&#237;a un relajamiento en la conducta de los cristianos. C&#243;mo hab&#237;a una verdadera apostas&#237;a; c&#243;mo se viv&#237;a una incongruencia entre lo que se dec&#237;a y lo que se viv&#237;a. C&#243;mo los hombres se hab&#237;an lanzado en la b&#250;squeda de nuevas doctrinas. <\/p>\n<p>Una de las palabras de Pablo a Timoteo es: &#8220;Si alguno ense&#241;a otra cosa, y no se conforma a las sanas palabras de nuestros Se&#241;or Jesucristo, nada sabe &#8230;&#8221; (1&#170; Tim. 6:3). Estas que hoy hemos compartido son de esas sanas palabras de nuestro Se&#241;or Jesucristo. Suenan a locura, parecen una ingenuidad en un mundo impersonal, donde impera el dinero, los intereses, la mezquindad, la avaricia, la dureza de coraz&#243;n, la mirada fulminante. Pero el Se&#241;or sigue diciendo, contra la corriente del mundo, contra los burladores, contra los triunfadores de esta tierra, contra los exitistas, sigue diciendo su palabra: &#8220;Bienaventurados los pobres en esp&#237;ritu &#8230;, bienaventurados los que lloran &#8230;, bienaventurados los mansos &#8230;, bienaventurados lo que tienen hambre y sed de justicia &#8230;&#8221; &#161;Qu&#233; sanas son las palabras de nuestro Se&#241;or Jesucristo, aunque en el mundo parecen una locura! <\/p>\n<p>Hace unos d&#237;as atr&#225;s se hizo una cuesta (la encuesta Gallup) en los Estados Unidos acerca de religi&#243;n. En un 80 y tanto por ciento los norteamericanos se declararon cristianos, pero cuando se les pregunt&#243; qui&#233;n hab&#237;a dicho el Serm&#243;n del Monte, no lo supieron, en su gran mayor&#237;a. Las sanas palabras de nuestros Se&#241;or Jesucristo est&#225;n siendo ignoradas. Por eso hay cristianos tambi&#233;n tan duros, tan inflexibles, tan soberbios, tan altivos, tan amadores de s&#237; mismos, tan avarientos, tan fuertes en s&#237; mismos, tan vengativos, tan rencorosos. <\/p>\n<p>Ellos dicen como Laodicea. &#8220;Yo soy rico. No tengo necesidad de nada&#8221;. Pero las palabras del Se&#241;or se dejan caer una tras otra como golpes de espada. &#8220;He aqu&#237; t&#250; eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo. Por tanto, yo te aconsejo que de m&#237; compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la verg&#252;enza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas&#8221; (Apoc.3:17-18).<\/p>\n<p>Esta clase de gente<\/p>\n<p>Amados hermanos, amigos: La gente que hemos descrito esta ma&#241;ana es la clase de gente que Dios aprueba, y que reinar&#225; con &#233;l. Que el Se&#241;or, que nos ha descubierto en esta ma&#241;ana por su Palabra, nos socorra a cada uno de nosotros, para llegar a estar entre esos bienaventurados. Am&#233;n.<\/p>\n<p><a target=\"_blank\" rel=\"nofollow\" href=\"http:\/\/www.aguasvivas.cl\/centenario\/03_caracter.htm\">http:\/\/www.aguasvivas.cl\/centenario\/03_caracter.htm<\/a><br \/>\n07 de abril de 2002<\/p>\n<p>&#8212;<\/p>\n<p>AGUAS VIVAS<\/p>\n<p><a target=\"_blank\" rel=\"nofollow\" href=\"http:\/\/www.aguasvivas.cl\/\">http:\/\/www.aguasvivas.cl\/<\/a><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando Cristo reine, no reinar&#225; solo. &#201;l compartir&#225; su reino con una clase especial de gente, la cual aparece descrita en los primeros vers&#237;culos de Mateo 5: en las bienaventuranzas. &#8220;Mientras el Rey estaba en su reclinatorio, mi nardo dio su olor&#8221; (Cantares 1:12). Cuando el cristiano es atra&#237;do por Cristo para seguirle, en respuesta &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-carcter-de-los-co-reinantes\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEl car&#225;cter de los co-reinantes\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-5144","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5144","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5144"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5144\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5144"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5144"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5144"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}