{"id":5148,"date":"2016-02-08T19:06:54","date_gmt":"2016-02-09T00:06:54","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/diezmos\/"},"modified":"2016-02-08T19:06:54","modified_gmt":"2016-02-09T00:06:54","slug":"diezmos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/diezmos\/","title":{"rendered":"Diezmos"},"content":{"rendered":"<div>&#8211; 1 &#8211;<br \/>\n                                                Introducci&#243;n<\/p>\n<p>  El subt&#237;tulo requiere una explicaci&#243;n, porque ciertamente no existe m&#225;s correspondencia con la hom&#243;nima obra cl&#225;sica castellana (Fuenteovejuna) que el sentido de solidaridad entre toda la hermandad cristiana.<\/p><\/div>\n<div style=\"text-align:justify; color:#3d3d3d;\">Efectivamente, al encarar este estudio bien cabe la observaci&#243;n:<\/p>\n<p>2       Los cristianos que establecieron el cobro de los diezmos en las iglesias evang&#233;licas, &#191;eran simples miembros de ellas o sus ministros?<\/p>\n<p>  La respuesta es obvia, habida cuenta que en los viejos tiempos la<\/p>\n<p>instrucci&#243;n b&#237;blica, teol&#243;gica y doctrinal era competencia de los ministros del culto, pues todav&#237;a buena parte de la feligres&#237;a de las iglesias era analfabeta. Adem&#225;s, entre los que s&#237; sab&#237;an leer, felices eran<\/p>\n<p>si pose&#237;an una Biblia, Himnario y alg&#250;n devocional, entre los escasos libros que podr&#237;an hallarse en cualquier hogar cristiano.<\/p>\n<p>  Si en alg&#250;n sitio en particular la pr&#225;ctica fue promovida por los mal llamados &#8220;laicos&#8221;, tales excepcionales iniciativas no hacen m&#225;s que probar la regla general: en toda la historia fue la autoridad eclesi&#225;stica la que propuso, promulg&#243; y oblig&#243; al pago de los diezmos.<\/p>\n<p>  Que la doctrina del diezmo proceda pues del mismo elenco ministerial<\/p>\n<p>encargado de ense&#241;arlo, imponerlo, reclamarlo y percibirlo, l&#243;gicamente que despertar&#225; suspicacias en cualquier oveja con dos dedos de frente.<\/p>\n<p>  Las ovejas podr&#225;n ser tan est&#250;pidas como algunos predicadores dicen de la especie ovina, pero jam&#225;s al grado de no percibir el fr&#237;o que corroe<\/p>\n<p>sus huesos, cada vez que son trasquiladas en las reuniones.<\/p>\n<p>  Existen impuestos nacionales y municipales que se pagan anualmente,<\/p>\n<p>semestralmente, trimestralmente o mensualmente; pero iglesias hay que<\/p>\n<p>ya sobrepasaron la &#233;poca de la esquila y est&#225;n desollando sus ovejas.<\/p>\n<p>  El presente estudio se anuncia pues como de procedencia ovejuna, ya que pretende servirse de las observaciones hechas por sencillos hermanos, pero que en nuestra &#233;poca actual tienen pronto y f&#225;cil acceso<\/p>\n<p>a cuantas obras de referencia necesiten consultar.<\/p>\n<p>  Aqu&#237; est&#225; el detalle &#8211;como dec&#237;a Cantinflas-, que no toman en cuenta los pastores que siguen recordando, insistiendo y demandando el pago de los diezmos, como lo hicieran sus antepasados desde sus p&#250;lpitos<\/p>\n<p>infalibles ante congregaciones incapacitadas de controvertirles. <\/p>\n<p>  Ahora f&#225;cilmente se puede adquirir o consultar en una librer&#237;a o biblioteca evang&#233;lica las mismas obras en que se apoyan nuestros predicadores y expositores b&#237;blicos. A relativamente bajo costo puede<\/p>\n<p>conseguirse tambi&#233;n verdaderas bibliotecas digitales para usar con la<\/p>\n<p>computadora, logrando en escasos segundos el acceso a distintas versiones b&#237;blicas y Comentarios, Concordancias y Diccionarios B&#237;blicos.<\/p>\n<p>  Actualmente, y en nuestro pa&#237;s, ser&#225; muy raro encontrarnos con alg&#250;n<\/p>\n<p>hermano analfabeto; y alcanza con visitar a los creyentes por sus casas<\/p>\n<p>para advertir un selecto surtido de libros cristianos m&#225;s otros programas<\/p>\n<p>inform&#225;ticos (COMPUBIBLIA, Bible Online, Christian Library) con decenas de versiones b&#237;blicas y centenares de vol&#250;menes de consulta, sin<\/p>\n<p>contar el acceso por Internet a p&#225;ginas Web de estudios b&#237;blicos, y hasta proponer cualquier asunto a los Foros Cristianos de Discusi&#243;n.<\/p>\n<p>  Sorprende pues que los pastores contin&#250;en predicando los diezmos con tal inconsciencia, como &#233;mulos de aquel Juan Tetzel que casi cinco siglos atr&#225;s obten&#237;a fondos de los r&#250;sticos alemanes para las arcas del Vaticano.<\/p>\n<p>  Bien podr&#225; irles mientras las ovejas en sus rediles pasten su dieta de<\/p>\n<p>ignorancia; pero cuando ellas despierten a su necesidad de alimentarse de la Palabra de Dios no adulterada, &#191;qu&#233; inventar&#225;n ellos entonces?<\/p>\n<p>   Al breve t&#237;tulo de Diezmos convendr&#225; tambi&#233;n otra explicaci&#243;n. Y es     que cuando se considera este tema hay que estar muy atentos a la burda<\/p>\n<p>maniobra de distracci&#243;n, procurando confundirlo con otros asuntos afines como son: las ofrendas que aportan los creyentes a sus iglesias; y<\/p>\n<p>el del sost&#233;n de quienes est&#225;n dedicados a la obra del Se&#241;or. Estos dos<\/p>\n<p>deberes y privilegios de los cristianos por supuesto que est&#225;n vigentes y<\/p>\n<p>nadie discute nuestro compromiso en tales aspectos. Suele ocurrir, que<\/p>\n<p>intuyendo el peligro de salir mal parados con un asunto tan tra&#237;do de los<\/p>\n<p>pelos como es el del diezmo, se procura mezclarlo con los otros para que en la polvareda del entrevero pase disimulado.<\/p>\n<p>  Bastar&#225; echar mano a una Concordancia para comprobar que el verbo<\/p>\n<p>&#8220;diezmar&#8221; se conjuga 6 veces en nuestra usual RV1960; apareciendo el t&#233;rmino &#8220;diezmo\/s&#8221; 41; correspondiendo de las 47 referencias, 37 al A.T. y 10 al N.T. Haremos nuestro estudio teni&#233;ndolas todas ellas a la vista, a fin de que no se nos escape ninguna cuya ocurrencia pudiera legitimar su vigencia en la iglesia de Cristo.<\/p>\n<p>  Como aclaraci&#243;n final debemos decir, que: contra cualquier impresi&#243;n negativa que sugiera el tratamiento del tema, en cuanto a que se atente contra el sustento leg&#237;timo de los siervos del Se&#241;or, &#161;todo lo contrario!   Precisamente, el sistema de diezmos mantiene bajo niveles de pobreza, cuando no indigencia, a la mayor&#237;a de los pastores evang&#233;licos criollos.<\/p>\n<p>  El sistema de diezmos fue eficaz en el Israel primitivo, en su contexto nacional y religioso de comunidades esencialmente agr&#237;colas y donde el<\/p>\n<p>cumplimiento de toda la ley mosaica pod&#237;a poner coto a las injusticias.<\/p>\n<p>  Imponerlo en la iglesia de Cristo tan solo puede ser ventajoso para los<\/p>\n<p>ricos, que jact&#225;ndose de ser diezmeros fieles pueden disponer a voluntad<\/p>\n<p>del 90% restante; mientras que al pobre le es un penoso compromiso.<\/p>\n<p>  Sirve tambi&#233;n el diezmo a pastores de grandes y pr&#243;speras iglesias; mas hambrea a quienes lo son de nuevas, peque&#241;as y pobres, principalmente en el interior del pa&#237;s y barrios suburbanos.<\/p>\n<p>  Sin duda que el ministerio cristiano es superior al lev&#237;tico, y superior es tambi&#233;n el m&#233;todo neotestamentario de ofrendar y contribuir al sost&#233;n de los obreros del Se&#241;or. Nadie que aborde este estudio prejuzgue equivocadamente antes de leernos. Ojal&#225; Dios nos convenza que lo que &#201;l ha dispuesto es mejor que lo que prev&#233;n nuestros c&#225;lculos.<\/p>\n<p>&#8211; 2 &#8211;<\/p>\n<p>Textos aducidos del Antiguo Testamento<\/p>\n<p>G&#233;nesis 14:<\/p>\n<p>Melquisedec bendice a Abram<\/p>\n<p>17Cuando volv&#237;a de la derrota de Quedorlaomer y de los reyes que con &#233;l estaban, sali&#243; el rey de Sodoma a recibirlo al valle de Save, que es el Valle del Rey. 18Entonces Melquisedec, rey de Salem y sacerdote del Dios Alt&#237;simo, sac&#243; pan y vino; 19y le bendijo, diciendo: Bendito sea Abram del Dios Alt&#237;simo, creador de los cielos y de la tierra; 20y bendito sea el Dios Alt&#237;simo, que entreg&#243; tus enemigos en tu mano. Y le dio Abram los diezmos de todo.<\/p>\n<p>  Esta es la primera menci&#243;n que se hace del diezmo en la Biblia, pero atenderemos mejor a este hecho en Hebreos 7, ya que all&#237; prefieren los defensores del diezmo considerar el caso, por cobrar renovado valor como extensa cita neotestamentaria.<\/p>\n<p>  Por ahora convendr&#225; reparar en apenas cuatro cosas:<\/p>\n<p>1 &#8211; Se sabe que desde la antig&#252;edad, los cultos paganos de India, China, <\/p>\n<p>      Grecia y Roma, eran sostenidos por los diezmos de los practicantes <\/p>\n<p>      de las diversas religiones; no siendo forzados a darlo, sino movidos <\/p>\n<p>      &#250;nicamente por su propia devoci&#243;n. Los vencedores en batallas <\/p>\n<p>      sol&#237;an entregar los diezmos del bot&#237;n de guerra a los sacerdotes de <\/p>\n<p>      los dioses que hab&#237;an augurado y prosperado su victoria. Es posible <\/p>\n<p>      que tal costumbre se practicara en todo el mundo antiguo. <\/p>\n<p>2 &#8211;  N&#243;tese que Abraham no peregrina hasta el alfol&#237; de Melquisedec <\/p>\n<p>      como si le estuviera deudor del pago de sus diezmos, sino que es <\/p>\n<p>      aquel quien le sale al encuentro; pero no tampoco como quien se los <\/p>\n<p>      sale a cobrar, sino con el prop&#243;sito de bendecirle.<\/p>\n<p>3 &#8211; Advi&#233;rtase que la ocasi&#243;n muestra un gesto espont&#225;neo y libre de<\/p>\n<p>     Abraham. Melquisedec no lo pide, y Abraham lo da voluntariamente,<\/p>\n<p>     sin compromiso con ley o disposici&#243;n que le obligara a ello.<\/p>\n<p>4 &#8211; En todo caso, desde G&#233;nesis a Hebreos tenemos que &#250;nicamente en<\/p>\n<p>      tal oportunidad Abraham dio los diezmos. Si una larga vida de 175<\/p>\n<p>      a&#241;os muestra esta sola ocasi&#243;n, &#191;servir&#225; el ejemplo de Abraham a <\/p>\n<p>      pastores y tesoreros que persiguen a los fieles tras dos meses de<\/p>\n<p>      atraso?<\/p>\n<p>G&#233;nesis 28:<\/p>\n<p>20E hizo Jacob voto, diciendo: Si fuere Dios conmigo, y me guardare en este viaje en que voy, y me diere pan para comer y vestido para vestir, 21y si volviere en paz a casa de mi padre, Jehov&#225; ser&#225; mi Dios. 22Y esta piedra que he puesto por se&#241;al, ser&#225; casa de Dios; y de todo lo que me dieres, el diezmo apartar&#233; para ti.<\/p>\n<p>      Es sugestivo en este caso que en la sucesiva historia de Jacob no haya quedado el m&#225;s m&#237;nimo registro de que alguna vez cumpliera su promesa. Conocidas son las tretas y estratagemas de que se vale Jacob para llevar adelante sus planes, y aunque logr&#243; adquirir gran riqueza, no existe constancia de que efectivamente hubiese apartado el diezmo para Dios. En todo caso quedan tres preguntas sin respuesta: &#191;A qui&#233;n darlo? &#191;D&#243;nde? y &#191;Para qu&#233;? Quiz&#225; tampoco &#233;l hall&#243; contestaci&#243;n a ellas, y<\/p>\n<p>ello explique que no haya registro de que lo hubiese hecho. En todo caso, resulta significativo que la escasez en Cana&#225;n llevara a Jacob con<\/p>\n<p>toda su familia a subsistir en Egipto.   <\/p>\n<p>   Por m&#225;s conocido que sea este silencio en cuanto al cumplimiento de la promesa de Jacob, ins&#243;litamente un autor de la talla del Dr. Frank W. Patterson parece sufrir una amnesia o saber lo que nadie sabe.  <\/p>\n<p>   Argumentando sobre los posibles problemas de la Iglesia en cuanto al diezmo, responde as&#237; a la pregunta: &#191;Debemos pedir a las personas que no tienen sueldo que diezmen?<\/p>\n<p>&#8211;  Seguramente que s&#237;. Jacob, sin empleo y huyendo de su hermano, tuvo <\/p>\n<p>   una visi&#243;n del Sant&#237;simo Dios y por consiguiente prometi&#243; a Jehov&#225; <\/p>\n<p>   que diezmar&#237;a. Dios le bendijo ricamente en los a&#241;os subsiguientes y <\/p>\n<p>   Jacob cumpli&#243; su promesa. (Manual de Finanzas para Iglesias, p.55)<\/p>\n<p>   Dejando de lado que Jacob ya no ven&#237;a huyendo de su hermano (buena distancia hab&#237;a puesto entre Beerseba y Bet-el) pues viajaba al norte (Har&#225;n) en busca de esposa, y Esa&#250; con igual prop&#243;sito le llevaba la contraria marchando al sur, no se gasta el autor en explicarnos d&#243;nde encontr&#243; el dato de que Jacob cumpliera su promesa. Ya suena gracioso,<\/p>\n<p>por no decir chistoso, la distracci&#243;n de los predicadores cuando citan este pasaje ingenuamente, hablando de la ofrenda que da en esta ocasi&#243;n.<\/p>\n<p>  Adem&#225;s, bien mirado, m&#225;s que una piadosa aspiraci&#243;n, esto parece un<\/p>\n<p>intento de soborno. Si Dios le diera cuanto pide, podr&#237;a ofrendarle el 90% y vivir muy bien &#233;l con el 10% restante. Cualquier ciudadano de<\/p>\n<p>nuestro tercer mundo, de pedir y recibir tanta bendici&#243;n hubiese sido m&#225;s generoso que Jacob.<\/p>\n<p>  Esta segunda menci&#243;n apenas sirve -junto a la anterior-, para demostrar que el diezmo es anterior a la ley, cosa sabida y que nadie discute, pero que se sobredimensiona, pues el que fuese com&#250;n en el paganismo y en Cana&#225;n, en nada favorece para hacerlo m&#225;s aceptable a los cristianos.<\/p>\n<p>  Los dem&#225;s pasajes del Pentateuco, libros hist&#243;ricos, Am&#243;s y Malaqu&#237;as, tienen que ver con la instituci&#243;n de los diezmos, su restauraci&#243;n e incumplimiento.<\/p>\n<p>  Convendr&#225; mirar cual sea la primera menci&#243;n a los diezmos en la antigua Ley, para advertir un aspecto que por tan sabido suele pasar desapercibido:<\/p>\n<p>Lev&#237;tico 27:<\/p>\n<p>30Y el diezmo de la tierra, as&#237; de la simiente de la tierra como del fruto de los &#225;rboles, de Jehov&#225; es; es cosa dedicada a Jehov&#225;. 31Y si alguno quisiere rescatar algo del diezmo, a&#241;adir&#225; la quinta parte de su precio por ello. 32Y todo diezmo de vacas o de ovejas, de todo lo que pasa bajo la vara, el diezmo ser&#225; consagrado a Jehov&#225;. 33No mirar&#225; si es bueno o malo, ni lo cambiar&#225;; y si lo cambiare, tanto &#233;l como el que se dio en cambio ser&#225;n cosas sagradas; no podr&#225;n ser rescatados.<\/p>\n<p>34Estos son los mandamientos que orden&#243; Jehov&#225; a Mois&#233;s para los hijos de Israel, en el monte de Sina&#237;. <\/p>\n<p>  Que esta &#250;ltima frase est&#233; precisamente a continuaci&#243;n de la primera<\/p>\n<p>disposici&#243;n legal respecto a los diezmos, es como para refregarnos ante<\/p>\n<p>los ojos el hecho de que los diezmos b&#237;blicos fueron establecidos para el<\/p>\n<p>pueblo de Israel; no para la gentilidad ni para la iglesia de Jesucristo.<\/p>\n<p>  La segunda menci&#243;n aparece en<\/p>\n<p>N&#250;meros 18:<\/p>\n<p>20Y Jehov&#225; dijo a Aar&#243;n: De la tierra de ellos no tendr&#225;s heredad, ni entre ellos tendr&#225;s parte. Yo soy tu parte y tu heredad en medio de los hijos de Israel.<\/p>\n<p>21Y he aqu&#237; yo he dado a los hijos de Lev&#237; todos los diezmos en Israel por heredad, por su ministerio, por cuanto ellos sirven en el ministerio del tabern&#225;culo de reuni&#243;n. 22Y no se acercar&#225;n m&#225;s los hijos de Israel al tabern&#225;culo de reuni&#243;n, para que no lleven pecado por el cual mueran. 23Mas los levitas har&#225;n el servicio del tabern&#225;culo de reuni&#243;n, y ellos llevar&#225;n su iniquidad; estatuto perpetuo para vuestros descendientes; y no poseer&#225;n heredad entre los hijos de Israel. 24Porque a los levitas he dado por heredad los diezmos de los hijos de Israel, que ofrecer&#225;n a Jehov&#225; en ofrenda; por lo cual les he dicho: Entre los hijos de Israel no poseer&#225;n heredad.<\/p>\n<p>25Y habl&#243; Jehov&#225; a Mois&#233;s, diciendo: 26As&#237; hablar&#225;s a los levitas, y les dir&#225;s: Cuando tom&#233;is de los hijos de Israel los diezmos que os he dado de ellos por vuestra heredad, vosotros presentar&#233;is de ellos en ofrenda mecida a Jehov&#225; el diezmo de los diezmos. 27Y se os contar&#225; vuestra ofrenda como grano de la era, y como producto del lagar. 28As&#237; ofrecer&#233;is tambi&#233;n vosotros ofrenda a Jehov&#225; de todos vuestros diezmos que recib&#225;is de los hijos de Israel; y dar&#233;is de ellos la ofrenda de Jehov&#225; al sacerdote Aar&#243;n.<\/p>\n<p>  Es de advertir en esta porci&#243;n (a m&#225;s de la observaci&#243;n anterior en<\/p>\n<p>cuanto a &#8220;los hijos de Israel&#8221;) que por tres veces se repite que los levitas<\/p>\n<p>no tendr&#237;an en posesi&#243;n tierra alguna. Caso que las iglesias quieran restaurar los diezmos de los levitas, o aplicar tal sistema a sus ministros, para ser consecuentes, estos no podr&#237;an poseer en propiedad ni siquiera un terrenito.<\/p>\n<p>Por brevedad, seleccionamos ahora unos vers&#237;culos de este cap&#237;tulo del Deuteronomio:<\/p>\n<p>\nEl santuario &#250;nico<\/p>\n<p>12<\/p>\n<p>1Estos son los estatutos y decretos que cuidar&#233;is de poner por obra en la tierra que Jehov&#225; el Dios de tus padres te ha dado para que tomes posesi&#243;n de ella, todos los d&#237;as que vosotros viviereis sobre la tierra&#8230;. 5sino que el lugar que Jehov&#225; vuestro Dios escogiere de entre todas vuestras tribus, para poner all&#237; su nombre para su habitaci&#243;n, &#233;se buscar&#233;is, y all&#225; ir&#233;is. 6Y all&#237; llevar&#233;is vuestros holocaustos, vuestros sacrificios, vuestros diezmos, y la ofrenda elevada de vuestras manos, vuestros votos, vuestras ofrendas voluntarias, y las primicias de vuestras vacas y de vuestras ovejas;&#8230;. 8No har&#233;is como todo lo que hacemos nosotros aqu&#237; ahora, cada uno lo que bien le parece, 9porque hasta ahora no hab&#233;is entrado al reposo y a la heredad que os da Jehov&#225; vuestro Dios. 10Mas pasar&#233;is el Jord&#225;n, y habitar&#233;is en la tierra que Jehov&#225; vuestro Dios os hace heredar; y &#233;l os dar&#225; reposo de todos vuestros enemigos alrededor, y habitar&#233;is seguros. 11Y al lugar que Jehov&#225; vuestro Dios escogiere para poner en &#233;l su nombre, all&#237; llevar&#233;is todas las cosas que yo os mando: vuestros holocaustos, vuestros sacrificios, vuestros diezmos, las ofrendas elevadas de vuestras manos, y todo lo escogido de los votos que hubiereis prometido a Jehov&#225;&#8230;. 17Ni comer&#225;s en tus poblaciones el diezmo de tu grano, de tu vino o de tu aceite, ni las primicias de tus vacas, ni de tus ovejas, ni los votos que prometieres, ni las ofrendas voluntarias, ni las ofrendas elevadas de tus manos; 18sino que delante de Jehov&#225; tu Dios las comer&#225;s, en el lugar que Jehov&#225; tu Dios hubiere escogido, t&#250;, tu hijo, tu hija, tu siervo, tu sierva, y el levita que habita en tus poblaciones; te alegrar&#225;s delante de Jehov&#225; tu Dios de toda la obra de tus manos. 19Ten cuidado de no desamparar al levita en todos tus d&#237;as sobre la tierra.<\/p>\n<p>Resalta en este pasaje el &#233;nfasis puesto en &#8220;la tierra&#8221; y &#8220;en el lugar&#8221;.<\/p>\n<p>Dios no sac&#243; a su pueblo de Egipto para esparcirlo por las naciones<\/p>\n<p>-como despu&#233;s ocurrir&#237;a-, sino para meterlo en Cana&#225;n y elegir luego a<\/p>\n<p>Jerusalem como la ciudad santa donde su templo ser&#225; levantado. Mientras tanto, el lugar en que estuviere el tabern&#225;culo de reuni&#243;n -donde sirven los levitas-, es el sitio adonde deb&#237;an traerse los diezmos.<\/p>\n<p>    Es imposible no ver el car&#225;cter locatario de los diezmos. Durante la<\/p>\n<p>cautividad, no se conoce que estuviera vigente este sistema de diezmos.<\/p>\n<p>Pasamos ahora a ver otros tres vers&#237;culos en<\/p>\n<p>Deuteronomio 14:<\/p>\n<p>La ley del diezmo<\/p>\n<p>22Indefectiblemente diezmar&#225;s todo el producto del grano que rindiere tu campo cada a&#241;o. 23Y comer&#225;s delante de Jehov&#225; tu Dios en el lugar que &#233;l escogiere para poner all&#237; su nombre, el diezmo de tu grano, de tu vino y de tu aceite, y las primicias de tus manadas y de tus ganados, para que aprendas a temer a Jehov&#225; tu Dios todos los d&#237;as. <\/p>\n<p>28Al fin de cada tres a&#241;os sacar&#225;s todo el diezmo de tus productos de aquel a&#241;o, y lo guardar&#225;s en tus ciudades. <\/p>\n<p>Como se ve, el sistema del diezmo estaba relacionado a la producci&#243;n<\/p>\n<p>agropecuaria, por lo que se contabilizaba anualmente, y cada tres a&#241;os<\/p>\n<p>se apartaba el diezmo del &#250;ltimo a&#241;o para compartirlo con el levita, el<\/p>\n<p>extranjero, el hu&#233;rfano y la viuda, como dice hacia el final del cap&#237;tulo.<\/p>\n<p>Sobre lo mismo nos ilustra<\/p>\n<p>Deuteronomio 26:<\/p>\n<p>12Cuando acabes de diezmar todo el diezmo de tus frutos en el a&#241;o tercero, el a&#241;o del diezmo, dar&#225;s tambi&#233;n al levita, al extranjero, al hu&#233;rfano y a la viuda; y comer&#225;n en tus aldeas, y se saciar&#225;n. 13Y dir&#225;s delante de Jehov&#225; tu Dios: He sacado lo consagrado de mi casa, y tambi&#233;n lo he dado al levita, al extranjero, al hu&#233;rfano y a la viuda, conforme a todo lo que me has mandado; no he transgredido tus mandamientos, ni me he olvidado de ellos. <\/p>\n<p>    El sueldo mensual no era la costumbre de entonces, pero de querer<\/p>\n<p>reproducir en nuestros d&#237;as aquella pr&#225;ctica antigua, mal no estar&#237;a que<\/p>\n<p>las iglesias hicieran compartir el diezmo a sus ministros, con los extranjeros, hu&#233;rfanos y viudas que hubiera en la poblaci&#243;n. &#161;Aunque<\/p>\n<p>fuese cada tres a&#241;os! Recordemos que en las ep&#237;stolas tenemos tambi&#233;n<\/p>\n<p>instrucciones respecto a como las iglesias y los creyentes deben cuidar de las viudas y los hu&#233;rfanos.<\/p>\n<p>    Las referencias en 1Samuel 8:15,17 corresponden a c&#243;mo el rey que Israel pide a Samuel, diezmar&#237;a los bienes del pueblo; no viene al caso.<\/p>\n<p>    Es interesante la siguiente porci&#243;n cuando las reformas de Ezequ&#237;as en 2Cr&#243;nicas 31:<\/p>\n<p>4Mand&#243; tambi&#233;n al pueblo que habitaba en Jerusal&#233;n, que diese la porci&#243;n correspondiente a los sacerdotes y levitas, para que ellos se dedicasen a la ley de Jehov&#225;. 5Y cuando este edicto fue divulgado, los hijos de Israel dieron muchas primicias de grano, vino, aceite, miel, y de todos los frutos de la tierra; trajeron asimismo en abundancia los diezmos de todas las cosas. 6Tambi&#233;n los hijos de Israel y de Jud&#225;, que habitaban en las ciudades de Jud&#225;, dieron del mismo modo los diezmos de las vacas y de las ovejas; y trajeron los diezmos de lo santificado, de las cosas que hab&#237;an prometido a Jehov&#225; su Dios, y los depositaron en montones. 7En el mes tercero comenzaron a formar aquellos montones, y terminaron en el mes s&#233;ptimo. 8Cuando Ezequ&#237;as y los pr&#237;ncipes vinieron y vieron los montones, bendijeron a Jehov&#225;, y a su pueblo Israel. 9Y pregunt&#243; Ezequ&#237;as a los sacerdotes y a los levitas acerca de esos montones. 10Y el sumo sacerdote Azar&#237;as, de la casa de Sadoc, le contest&#243;: Desde que comenzaron a traer las ofrendas a la casa de Jehov&#225;, hemos comido y nos hemos saciado, y nos ha sobrado mucho, porque Jehov&#225; ha bendecido a su pueblo; y ha quedado esta abundancia de provisiones.<\/p>\n<p>11Entonces mand&#243; Ezequ&#237;as que preparasen c&#225;maras en la casa de Jehov&#225;; y las prepararon. 12Y en ellas depositaron las primicias y los diezmos y las cosas consagradas, fielmente; y dieron cargo de ello al levita Conan&#237;as, el principal, y Simei su hermano fue el segundo.<\/p>\n<p>  Esta porci&#243;n tiene especial inter&#233;s, pues muestra una realidad que siempre se repite: cuando los conductores del pueblo de Dios hacen las cosas como Dios manda, el pueblo es bendecido y contribuye generosamente. Lo vemos cuando el pueblo de Israel ofrenda con tal<\/p>\n<p>abundancia para la obra del santuario, que Mois&#233;s mand&#243; pregonar por<\/p>\n<p>todo el campamento que nadie trajera m&#225;s nada: &#8220;As&#237; se le impidi&#243; al<\/p>\n<p>pueblo ofrecer m&#225;s; pues ten&#237;an material abundante para hacer toda la<\/p>\n<p>obra, y sobraba&#8221;  (Ex.36:3-7). &#191;Alguien escuch&#243; alguna vez a un<\/p>\n<p>agradecido ministro pedirle a su generosa congregaci&#243;n que deje de<\/p>\n<p>ofrendar? Otro tanto ocurre cuando el rey David, que tanto hab&#237;a acumulado para la construcci&#243;n del templo en Jerusalem, brinda al pueblo la oportunidad de participar con ofrendas voluntarias. El efecto lo vemos en 1Cr.29:9: &#8220;Y se alegr&#243; el pueblo por haber contribuido voluntariamente; porque de todo coraz&#243;n ofrecieron a Jehov&#225; voluntariamente&#8221;. Como en visi&#243;n neotestamentaria, como si lo hubiera<\/p>\n<p>le&#237;do en una ep&#237;stola de Pablo (&#8220;&#8230;todo es vuestro, y vosotros de Cristo,<\/p>\n<p>y Cristo de Dios&#8221;) David exclama: 14&#8221;Porque &#191;qui&#233;n soy yo, y qui&#233;n es mi pueblo, para que pudi&#233;semos ofrecer voluntariamente cosas semejantes? Pues todo es tuyo, y de lo recibido de tu mano te damos.&#8221;<\/p>\n<p>  Las iglesias de Macedonia, como oportunamente veremos, conocieron<\/p>\n<p>tambi&#233;n el privilegio del dar para la obra de Dios.<\/p>\n<p>  Pero volviendo a la porci&#243;n que tenemos por delante, adem&#225;s de las<\/p>\n<p>frases que expresan la abundancia, notemos que cuatro veces aparece la palabra &#8220;montones&#8221;. As&#237; tuvo el rey que mandar preparar un lugar adecuado para depositar todo cuanto se hab&#237;a acumulado.<\/p>\n<p>  Antes de acusar a su grey de estar rob&#225;ndole a Dios, o de exponer<\/p>\n<p>p&#250;blicamente la taca&#241;er&#237;a de su gente, quej&#225;ndose de tan magras ofrendas, &#191;no deber&#237;an los ministros empezar por examinarse y revisar<\/p>\n<p>la forma en que est&#225;n llevando a cabo la obra de Dios?<\/p>\n<p>  Siempre ser&#225; oportuno recordar que los bolsillos y carteras no se<\/p>\n<p>abren generosamente por los reiterativos llamados a ofrendar, sino por<\/p>\n<p>los &#237;ntimos est&#237;mulos espirituales que surgen de la profunda convicci&#243;n<\/p>\n<p>de que realmente Dios est&#225; siendo glorificado, la iglesia edificada, y las<\/p>\n<p>almas salvadas a trav&#233;s del ministerio ejercido por todos los santos bajo<\/p>\n<p>la sabia conducci&#243;n y ejemplo de sus ap&#243;stoles, profetas, evangelistas,<\/p>\n<p>pastores y maestros (Ef.4:11,12).<\/p>\n<p>  No querer entender esto, y persistir en pedir a que los feligreses den y<\/p>\n<p>den, es pedir peras al olmo.<\/p>\n<p>Nehem&#237;as 10:<\/p>\n<p>37que traer&#237;amos tambi&#233;n las primicias de nuestras masas, y nuestras ofrendas, y del fruto de todo &#225;rbol, y del vino y del aceite, para los sacerdotes, a las c&#225;maras de la casa de nuestro Dios, y el diezmo de nuestra tierra para los levitas; y que los levitas recibir&#237;an las d&#233;cimas de nuestras labores en todas las ciudades; 38y que estar&#237;a el sacerdote hijo de Aar&#243;n con los levitas, cuando los levitas recibiesen el diezmo; y que los levitas llevar&#237;an el diezmo del diezmo a la casa de nuestro Dios, a las c&#225;maras de la casa del tesoro. <\/p>\n<p>Muchas veces se repite en este cap&#237;tulo la expresi&#243;n &#8220;la casa de nuestro Dios&#8221;, pues la reconstrucci&#243;n de la misma necesitaba de la contribuci&#243;n del pueblo, de manera que all&#237; tambi&#233;n deb&#237;an traerse los diezmos, ofrendas y primicias, siendo recibidas por los levitas y<\/p>\n<p>sacerdotes.<\/p>\n<p>    Se ha pretendido establecer un parang&#243;n entre aquello y lo que hoy d&#237;a es pr&#225;ctica generalizada en muchas denominaciones evang&#233;licas: se lleva al &#8220;Templo Evang&#233;lico&#8221; (&#8220;casa de Dios&#8221;) el sobre con el diezmo que es entregado al &#8220;Pastor&#8221; (sacerdote) o Tesorero, Secretario o Di&#225;cono (levitas). Pero aparte de que el pago de los diezmos bajo la ley ya no corre en la dispensaci&#243;n de la gracia, porque otro superior criterio mueve al cristiano a ofrendar, quien pastorea a sus hermanos no es m&#225;s ni mejor sacerdote que cualquiera de ellos; ni los funcionarios en la congregaci&#243;n son m&#225;s ministros del santuario que los dem&#225;s miembros que por fe se acercan al trono de la gracia; ni el edificio en que la iglesia se re&#250;ne deber&#237;a ser llamado Templo o Casa de Dios (&#161;Iglesia mucho menos!), porque no lo son, (pues la Biblia dice que no), por m&#225;s com&#250;n que sea la religiosa costumbre de endilgarles tales r&#243;tulos obsoletos.<\/p>\n<p>Nehem&#237;as 12:<\/p>\n<p>44En aquel d&#237;a fueron puestos varones sobre las c&#225;maras de los tesoros, de las ofrendas, de las primicias y de los diezmos, para recoger en ellas, de los ejidos de las ciudades, las porciones legales para los sacerdotes y levitas; porque era grande el gozo de Jud&#225; con respecto a los sacerdotes y levitas que serv&#237;an. <\/p>\n<p>   Ya que estamos en tren de obtener de cada cita alg&#250;n destello de luz que contribuya a nuestro estudio, este texto nos muestra que no se podr&#225; en momento alguno ser consecuente con la l&#237;nea de pensamiento que pretende justificar el pago actual de los diezmos sobre el modelo del<\/p>\n<p>sistema lev&#237;tico. O sea, que de intentarlo, habr&#225; que ser siempre muy<\/p>\n<p>selectivo, viendo que es lo que se puede imitar y qu&#233; cosas conviene<\/p>\n<p>soslayar. En casi todas las iglesias donde sobrevive este sistema, m&#225;s son las hermanas mujeres puestas con cargos de tesoreras, pro-tesoreras, Presidentas y Secretarias de Comisiones de Finanzas o Recursos, que los hermanos varones designados para cumplir tales cometidos. Aquellos levitas cortar&#237;an sus barbas de enterarse que tiempo vendr&#237;a en que ser&#237;an substituidos por mujeres. <\/p>\n<p>  Como acotaci&#243;n positiva de este pasaje, podr&#225; agregarse a lo dicho en un comentario anterior, la raz&#243;n que promov&#237;a, en aquel entonces, tan saludables iniciativas: porque era grande el gozo de Jud&#225; con respecto a los sacerdotes y levitas que serv&#237;an. <\/p>\n<p>Nehem&#237;as 13:<\/p>\n<p>4Y antes de esto el sacerdote Eliasib, siendo jefe de la c&#225;mara de la casa de nuestro Dios, hab&#237;a emparentado con Tob&#237;as, 5y le hab&#237;a hecho una gran c&#225;mara, en la cual guardaban antes las ofrendas, el incienso, los utensilios, el diezmo del grano, del vino y del aceite, que estaba mandado dar a los levitas, a los cantores y a los porteros, y la ofrenda de los sacerdotes. 6Mas a todo esto, yo no estaba en Jerusal&#233;n, porque en el a&#241;o treinta y dos de Artajerjes rey de Babilonia fui al rey; y al cabo de algunos d&#237;as ped&#237; permiso al rey 7para volver a Jerusal&#233;n; y entonces supe del mal que hab&#237;a hecho Eliasib por consideraci&#243;n a Tob&#237;as, haciendo para &#233;l una c&#225;mara en los atrios de la casa de Dios. 8Y me doli&#243; en gran manera; y arroj&#233; todos los muebles de la casa de Tob&#237;as fuera de la c&#225;mara, 9y dije que limpiasen las c&#225;maras, e hice volver all&#237; los utensilios de la casa de Dios, las ofrendas y el incienso.<\/p>\n<p>10Encontr&#233; asimismo que las porciones para los levitas no les hab&#237;an sido dadas, y que los levitas y cantores que hac&#237;an el servicio hab&#237;an huido cada uno a su heredad. 11Entonces reprend&#237; a los oficiales, y dije: &#191;Por qu&#233; est&#225; la casa de Dios abandonada? Y los reun&#237; y los puse en sus puestos. 12Y todo Jud&#225; trajo el diezmo del grano, del vino y del aceite, a los almacenes. 13Y puse por mayordomos de ellos al sacerdote Selem&#237;as y al escriba Sadoc, y de los levitas a Peda&#237;as; y al servicio de ellos a Han&#225;n hijo de Zacur, hijo de Matan&#237;as; porque eran tenidos por fieles, y ellos ten&#237;an que repartir a sus hermanos. 14Acu&#233;rdate de m&#237;, oh Dios, en orden a esto, y no borres mis misericordias que hice en la casa de mi Dios, y en su servicio&#8230;. 29Acu&#233;rdate de ellos, Dios m&#237;o, contra los que contaminan el sacerdocio, y el pacto del sacerdocio y de los levitas.<\/p>\n<p>  Aunque esta porci&#243;n nada nuevo aporte al asunto del diezmo -pese a<\/p>\n<p>citarlo dos veces-, presenta un asunto cuya problem&#225;tica suele ser frecuente en las iglesias. Realmente sorprende que el sumo sacerdote Eliasib hubiese emparentado con Tob&#237;as, e incluso a trav&#233;s de un nieto suyo tambi&#233;n con Sambalat (v.28), enemigos p&#250;blicos n&#250;meros uno y dos (v&#233;ase 2:10, 19; 4:1-8; cap.6) de los jud&#237;os y particularmente de<\/p>\n<p>Nehem&#237;as. Si el sumo sacerdote quisiera hacer una lista de los individuos<\/p>\n<p>que nunca jam&#225;s deb&#237;an acercarse a los atrios de la casa de Dios, deb&#237;a<\/p>\n<p>encabezarla con Tob&#237;as. Contra toda l&#243;gica y raz&#243;n, y tras emparentar<\/p>\n<p>con &#233;l, le hizo una gran c&#225;mara precisamente en el sitio menos indicado.<\/p>\n<p>Nos preguntamos: &#191;c&#243;mo pudo emparentar Eliasib con un personaje tan<\/p>\n<p>nefando como Tob&#237;as y todav&#237;a crear para &#233;l un sitio preferencial? No<\/p>\n<p>fue porque escasearan jud&#237;os dignos, porque leemos en el v.13 la lista<\/p>\n<p>que compuso Nehem&#237;as de hombres bien conocidos por fieles como para<\/p>\n<p>ejercer la mayordom&#237;a entre sus hermanos. &#191;Lo hizo por torpe o por loco? Lo m&#225;s probable que ni lo uno ni lo otro, sino por una gran sagacidad puesta al servicio de sus ambiciones personales. Quiz&#225; ayude a<\/p>\n<p>ilustrar su actitud aquel dicho que dice m&#225;s o menos as&#237;: &#8220;L&#237;breme Dios<\/p>\n<p>de mis amigos, que de mis enemigos me cuido yo&#8221;. Pese a su rareza, la<\/p>\n<p>historia de la humanidad est&#225; plagada de casos semejantes, en que leales amigos son puestos a un lado, otorgando cargos de confianza a enemigos o personajes con oscuros antecedentes. Lo incomprensible se aclara, no bien descubrimos que los virtuosos nunca ser&#225;n los compa&#241;eros id&#243;neos de quienes tienen la virtud &#250;nicamente como un vestido exterior. Eliasib pod&#237;a exhibir con su vestimenta sacerdotal la suprema autoridad religiosa de que estaba revestido, y Tob&#237;as, en atenci&#243;n a la alta consideraci&#243;n que aquel le dispensaba, no le representaba riesgo alguno; mientras que los dem&#225;s virtuosos tenidos por fieles en el concepto general, y de Nehem&#237;as en particular, pod&#237;an hacerle sombra no bien siguieran creciendo en la apreciaci&#243;n de los dem&#225;s.<\/p>\n<p>  Pasemos al aggiornamento del caso, poniendo al d&#237;a tal situaci&#243;n.<\/p>\n<p>  Si lo del sumo sacerdote Eliasib nos sorprende, m&#225;s todav&#237;a deber&#237;a<\/p>\n<p>sorprendernos lo que est&#225; ocurriendo desde antiguo y por todas partes.<\/p>\n<p>  En algunas iglesias tenidas por cristianas y evang&#233;licas, donde es santo y se&#241;a que Cristo sea su cabeza y el Esp&#237;ritu Santo quien la dirige y gu&#237;a     -f&#243;rmula tan deteriorada como la de que all&#237; se siga la Biblia-, &#161;Eliasib ha sido superado con creces!<\/p>\n<p>   Los nuevos Di&#243;trefes muchas veces distinguen con cargos y puestos de<\/p>\n<p>importancia a profesantes que ni siquiera son convertidos; o que de serlo<\/p>\n<p>son tan carnales y mundanos que no lo parecen. Pero sabi&#233;ndose indignos e inmerecedores de la distinci&#243;n conferida, son capaces de ser leales a muerte, de quien supo considerarles a tal grado.   <\/p>\n<p>  Mientras tanto, otros miembros id&#243;neos de la iglesia, sufren el gran dolor de Nehem&#237;as, que tambi&#233;n lo padeci&#243; Pablo cuando corintios y g&#225;latas le menospreciaban, pues otros llamados &#8220;ap&#243;stoles&#8221; hab&#237;an captado su preferente atenci&#243;n.<\/p>\n<p>  Cu&#225;ntos cristianos fieles, veteranos, experimentados, capacitados para el servicio y de buen testimonio son puestos a un lado, privilegiando a aquellos que parecen candidatos a retribuirles m&#225;s ventajosamente con su apoyo, servicio y dinero, &#161;aunque despu&#233;s resulten un fiasco!<\/p>\n<p>  As&#237; como Nehem&#237;as volvi&#243; a Jerusalem y puso las cosas en su lugar,<\/p>\n<p>as&#237; el Se&#241;or de la iglesia pronto volver&#225; por ella y ajustar&#225; cuentas con<\/p>\n<p>los suyos.<\/p>\n<p>\nAunque castigado, Israel no aprende<\/p>\n<p>4Id a Bet-el, y prevaricad; aumentad en Gilgal la rebeli&#243;n, y traed de ma&#241;ana vuestros sacrificios, y vuestros diezmos cada tres d&#237;as. 5Y ofreced sacrificio de alabanza con pan leudado, y proclamad, publicad ofrendas voluntarias, pues que as&#237; lo quer&#233;is, hijos de Israel, dice Jehov&#225; el Se&#241;or.    <\/p>\n<p>   Confieso que al leer esta porci&#243;n pens&#233; en seguir de largo content&#225;ndome s&#243;lo con citarla, pues nada ve&#237;a m&#225;s que las palabras<\/p>\n<p>del texto. Desconfiando de la aridez de mi lectura, rogu&#233; al Se&#241;or que me diera luz al releerla. Fue as&#237; que de repente advert&#237; que ten&#237;a ante mis ojos un video que mostraba claramente nuestra situaci&#243;n.<\/p>\n<p>  El pueblo de Dios en nuestro pa&#237;s frecuentemente acude a sus santuarios (Bet-el, Gilgal), no para santificarse sino para a&#241;adir m&#225;s pecado a su pecado. Vigilias y retiros pueden constituir hoy d&#237;a pasatiempos placenteros, sin carga por el pecado ni avidez espiritual. Se repite hasta el cansancio como si fuese un vers&#237;culo b&#237;blico: &#8220;Dios habita entre las alabanzas de su pueblo&#8221;, cuando es apenas una l&#237;nea de una canci&#243;n. Lo m&#225;s aproximado es lo que dice el Salmo 22:3b: &#8220;&#8230; T&#250; que habitas entre las alabanzas de Israel&#8221;, sin citar las primeras palabras del vers&#237;culo: &#8220;Pero t&#250; eres santo&#8221;. El pueblo cristiano es exhortado por sus pastores a bailar en una pata, mientras la recriminaci&#243;n del profeta sigue tronando desde las p&#225;ginas de la Escritura: &#8220;&#191;Se complace Jehov&#225; tanto en los holocaustos y v&#237;ctimas, como en que se obedezca a las palabras de Jehov&#225;? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atenci&#243;n que la grosura de los carneros&#8221; (1Sa. 15:22).<\/p>\n<p>  Es as&#237; como muchos predicadores han enga&#241;ado a nuestros hermanos<\/p>\n<p>argentinos. Cada principio de a&#241;o, de semestre o trimestre, les han<\/p>\n<p>profetizado el advenimiento de una nueva &#233;poca de bendici&#243;n y prosperidad para la Argentina, guard&#225;ndose muy bien de enfatizar la<\/p>\n<p>cruda realidad del pecado y la corrupci&#243;n social que hab&#237;a alcanzado<\/p>\n<p>tambi&#233;n a las iglesias. El pueblo de Dios no fue exhortado al arrepentimiento sino a danzar y dar gritos de j&#250;bilo y victoria.<\/p>\n<p>  Claro est&#225; que el festivo clima que ellos recreaban, propiciaba las<\/p>\n<p>mejores colectas de diezmos y ofrendas: &#8220;proclamad, publicad ofrendas<\/p>\n<p>voluntarias&#8221;, dice nuestro texto, pero los nuestros agregaron todav&#237;a el pago de los diezmos tildando de ladrones a los atrasados o incumplidores.<\/p>\n<p>  Y en nuestro pa&#237;s hemos ido a la zaga de ellos, como generalmente hacemos; y as&#237; est&#225;n tambi&#233;n nuestras cosas.<\/p>\n<p>  El sarc&#225;stico lenguaje usado por el Se&#241;or hasta aqu&#237;, cede paso a una<\/p>\n<p>nota de tristeza: &#8220;pues que as&#237; lo quer&#233;is, hijos de Israel&#8221;. Aqu&#237; est&#225; la<\/p>\n<p>clave: el pueblo elegido que goza del preferente amor del Se&#241;or, ha<\/p>\n<p>dejado la palabra del Se&#241;or por salirse con la suya. Es cierto que exteriormente usaban la Biblia y cumpl&#237;an hasta el exceso todas las<\/p>\n<p>formalidades del culto; pero como en toda falsa religiosidad, mostrando<\/p>\n<p>en sus shows los dos secuaces de la apostas&#237;a: la autosatisfacci&#243;n y la<\/p>\n<p>autopublicidad.<\/p>\n<p>  Ojal&#225; recapaciten delante del Se&#241;or los predicadores, y en vez de preparar visiones de su propio coraz&#243;n para presentar a su gente una<\/p>\n<p>elaborada versi&#243;n de los acontecimientos, se decidan de una vez por<\/p>\n<p>hablarles la verdad.<\/p>\n<p>  Ojal&#225; el pueblo no sea tan contumaz como el de Israel, que aunque<\/p>\n<p>castigado, no aprend&#237;a.<\/p>\n<p>  Lo que primero debe llenarse, no es el alfol&#237; con los diezmos, sino el<\/p>\n<p>trono de la gracia con pecadores penitentes confesando su desobediencia<\/p>\n<p>y apostas&#237;a.<\/p>\n<p>  Hay mayor gozo entre los &#225;ngeles del cielo, por un solo cristiano que se arrepiente, que por otros noventa y nueve que expresan su j&#250;bilo<\/p>\n<p>alabando al mismo Dios que ofenden y desobedecen.<\/p>\n<p>  El texto &#225;ureo que de tanto insistir con &#233;l poco falta para correrlo unas<\/p>\n<p>pocas p&#225;ginas e incluirlo en el Nuevo Testamento, es el de<\/p>\n<p>Malaqu&#237;as 3:<\/p>\n<p>El pago de los diezmos<\/p>\n<p>6Porque yo Jehov&#225; no cambio; por esto, hijos de Jacob, no hab&#233;is sido consumidos. 7Desde los d&#237;as de vuestros padres os hab&#233;is apartado de mis leyes, y no las guardasteis. Volveos a m&#237;, y yo me volver&#233; a vosotros, ha dicho Jehov&#225; de los ej&#233;rcitos. Mas dijisteis: &#191;En qu&#233; hemos de volvernos? 8&#191;Robar&#225; el hombre a Dios? Pues vosotros me hab&#233;is robado. Y dijisteis: &#191;En qu&#233; te hemos robado? En vuestros diezmos y ofrendas. 9Malditos sois con maldici&#243;n, porque vosotros, la naci&#243;n toda, me hab&#233;is robado. 10Traed todos los diezmos al alfol&#237; y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehov&#225; de los ej&#233;rcitos, si no os abrir&#233; las ventanas de los cielos, y derramar&#233; sobre vosotros bendici&#243;n hasta que sobreabunde. 11Reprender&#233; tambi&#233;n por vosotros al devorador, y no os destruir&#225; el fruto de la tierra, ni vuestra vid en el campo ser&#225; est&#233;ril, dice Jehov&#225; de los ej&#233;rcitos. 12Y todas las naciones os dir&#225;n bienaventurados; porque ser&#233;is tierra deseable, dice Jehov&#225; de los ej&#233;rcitos.<\/p>\n<p>  Todos sabemos que este es el pasaje favorito de los pastores cuantas veces prediquen del diezmo.<\/p>\n<p>  La autoridad delegada de Dios que ellos no se cansan de invocar, y la<\/p>\n<p>disposici&#243;n servil de las ovejas engordadas (Ez.34:16) y acomodadas,<\/p>\n<p>bastan a desalentar cualquier voz de protesta que en medio de la grey se alce. De ocurrir, alcanzar&#225; el gesto del brazo y el dedo &#237;ndice extendido<\/p>\n<p>se&#241;alando la puerta. Si la pobre oveja quedara congelada por la impresi&#243;n sin atinar a moverse, ser&#225; sacudida y movida al estent&#243;reo grito de:<\/p>\n<p>  -Si no le gusta, &#161;v&#225;yase!<\/p>\n<p>  Y tras su salida, descargar&#225; el pastor su &#8220;ira santa&#8221; contra la que se fue, dispensando sobre el lomo de las que se quedaron la correcci&#243;n de su  vara y su cayado, quit&#225;ndoles cualquier resuello de insubordinaci&#243;n que pudiera quedarles.<\/p>\n<p>  Como todo tiene su l&#237;mite, pienso que es el tiempo de Dios para de una buena vez mandarlos a todos a Ezequiel 34, a que se descubran all&#237; tal cual son, y vuelvan su mirada implorando misericordia al Pr&#237;ncipe de los pastores, que ya est&#225; a las puertas.<\/p>\n<p>  Es cierto que toda Escritura es inspirada divinamente, y as&#237; tambi&#233;n lo<\/p>\n<p>es cada palabra de Malaqu&#237;as. Es cierto tambi&#233;n que esta profec&#237;a tiene<\/p>\n<p>a&#250;n mucho que ense&#241;arnos conforme el mismo Esp&#237;ritu Santo que la<\/p>\n<p>inspir&#243; abra los ojos de nuestro entendimiento. Pero es cierto tambi&#233;n<\/p>\n<p>que no tenemos necesidad que ning&#250;n latoso nos ense&#241;e, pues la misma<\/p>\n<p>unci&#243;n que hemos recibido de &#201;l permanece en nosotros y nos ense&#241;a<\/p>\n<p>todas las cosas, pues es verdadera y no mentirosa (1Jn.2:27). &#191;O acaso desde que cre&#237;mos no nos ha dado el Se&#241;or al Consolador prometido como el Esp&#237;ritu de verdad que nos guiar&#237;a a toda verdad? (Jn.16:13).<\/p>\n<p>  Si los profesionales de la religi&#243;n saben realmente algo, pues que lo<\/p>\n<p>muestren; pero no mandando callar a ninguna oveja que delate su ignorancia, sino -como reza el dicho-, &#8220;hablando la gente se entiende&#8221;.<\/p>\n<p>  La impotencia y debilidad de los ministros se manifiesta siempre que son forzados a acallar las voces disonantes, o a expulsar todo elemento que le resulte problem&#225;tico.<\/p>\n<p>  Si la iglesia es de Cristo, cada oveja es cosa sagrada; si es el negocio    del pastor, podr&#225; echarlas a patadas o asarlas a fuego lento.<\/p>\n<p>  (No me cuido en el hablar, porque de todos modos se me criticar&#225;; tanto por usar tecnicismos como lenguaje vulgar)<\/p>\n<p>  Por supuesto que cualquier predicador es libre para elegir la porci&#243;n<\/p>\n<p>b&#237;blica sobre la que ha de ense&#241;ar; y todo pastor, maestro o expositor<\/p>\n<p>que siga un m&#233;todo sistem&#225;tico, por ejemplo: Los Profetas Menores, no<\/p>\n<p>ha de saltearse el cap&#237;tulo 3 de Malaqu&#237;as nada m&#225;s que por no entrar en conflicto con algunos.<\/p>\n<p>  Ciertamente que en la porci&#243;n que va desde el v.6 al 12 hay material<\/p>\n<p>abundante para nuestra meditaci&#243;n e inspiraci&#243;n, e incluso para sacar<\/p>\n<p>lecciones pr&#225;cticas que ilustrar&#225;n mejor nuestra comprensi&#243;n del ofrendar y la rica provisi&#243;n divina.<\/p>\n<p>  Nadie discute la divina inspiraci&#243;n del pasaje, la plena vigencia de los<\/p>\n<p>principios espirituales que contiene, y el saludable beneficio que reportar&#225; a quien medite, aprenda, crea y obedezca la palabra del Se&#241;or. S&#243;lo digo que debemos estar muy atentos para que no apliquemos indebidamente una porci&#243;n, pues &#8220;ninguna profec&#237;a es de interpretaci&#243;n privada&#8221;, por m&#225;s que tales aplicaciones y tales interpretaciones fuesen las m&#225;s comunes en nuestro medio.<\/p>\n<p>  Lo que seguir&#225; pues, no comprende a los fieles pastores vocacionales que ense&#241;an a su congregaci&#243;n la palabra de Dios, sino a los profesionales que malogran al reba&#241;o del Se&#241;or, disuadiendo a los que se acercan, y siendo un obst&#225;culo para el progreso del evangelio.<\/p>\n<p>&#8211;  Para facilitar, y darle m&#225;s vida a un estudio que no deber&#237;a ser engorroso, imaginaremos una escena en una iglesia t&#237;pica donde vez tras<\/p>\n<p>vez el pastor hace del diezmo su tema de predicaci&#243;n favorito, y donde su elocuencia raya a gran altura.<\/p>\n<p>  Imaginaremos tambi&#233;n que entre los miembros all&#237; sentados est&#225; un joven de modesta apariencia, y con una cara de opa que oculta muy bien<\/p>\n<p>su esp&#237;ritu sensible, un coraz&#243;n ejercitado y una mente despierta.<\/p>\n<p>  Como de costumbre, el pastor usa de sus registros m&#225;s bajos de voz al<\/p>\n<p>llegar a la terrible conminaci&#243;n: &#8220;Malditos sois con maldici&#243;n, porque vosotros, la naci&#243;n toda, me hab&#233;is robado. Traed todos los diezmos al alfol&#237;&#8230;&#8221;. Luego usar&#225; tonos m&#225;s dulces y melodiosos al hablar de las ventanas de los cielos y la bendici&#243;n sobreabundante. Entonces, las l&#225;grimas surcar&#225;n las mejillas, destellos de esperanza brillar&#225;n en los ojos, mientras las largas u&#241;as de las hermanas escarbar&#225;n en los pliegues de sus carteras, all&#237; donde siempre suelen dejar alg&#250;n billete bien doblado y apretado. Pero ahora retumba su vozarr&#243;n que ruge como el tubo m&#225;s grueso del &#243;rgano, mientras su brazo extendido apunta con el &#237;ndice a uno y otro lado de la concurrencia, desde la primera hasta la &#250;ltima fila.<\/p>\n<p>  El joven de nuestra historia, como que experimenta un sacud&#243;n nervioso que no pasa desapercibido para el pastor, quien pregunt&#225;ndose la raz&#243;n de aquella inquietud, inconscientemente conserva su dedo apunt&#225;ndole en el aire como si fuera un rev&#243;lver a punto de dispararle;<\/p>\n<p>mientras tanto sigue bramando:                                                      -Malditos sois&#8230; me hab&#233;is robado&#8230; traed todos los diezmos.<\/p>\n<p>  Sorpresivamente y para asombro de todo el mundo el opa se levanta,<\/p>\n<p>agarr&#225;ndose para no caerse del respaldo del banco delantero. Aunque<\/p>\n<p>parece algo distra&#237;do, en realidad hac&#237;a dos semanas que se ven&#237;a preparando para este momento, estudiando mucho la Biblia y cuanto Comentario B&#237;blico pudo consultar.<\/p>\n<p>&#8211; Perdone usted &#8211;comienza diciendo-, si bien soy relativamente nuevo en<\/p>\n<p>  la iglesia, siempre he ofrendado como mejor pude y sent&#237; de hacerlo.<\/p>\n<p>  Jam&#225;s diezm&#233; ni pienso hacerlo, ni tampoco le estoy robando a nadie.<\/p>\n<p>    La gente observa estupefacta como el dedo del pastor se contrae r&#225;pidamente como apretando el gatillo, y hasta una sencilla hermana de la primera fila tapa con ambas manos sus o&#237;dos protegi&#233;ndose  del estampido.<\/p>\n<p>&#8211; &#161;Pues esta misma noche me hago cura si no te hago confesar delante de <\/p>\n<p>  todos que el diezmo es de Dios! &#161;D&#237;lo! &#161;D&#237;lo de una vez!<\/p>\n<p>  El joven como que vacila; hamaca la cabeza a uno y otro lado, como si<\/p>\n<p>alguna idea se le quedara trancada, y luego con una pachorra que tiene en vilo a los circunstantes, responde:<\/p>\n<p>&#8211; &#161;Pues c&#243;mo no&#8230; faltaba m&#225;s&#8230;! Pero para ello debe convencernos que<\/p>\n<p>  como cristianos debemos pagar los diezmos, y que de no hacerlo le<\/p>\n<p>  estamos robando a Dios.<\/p>\n<p>&#8211; &#161;Ne&#243;fito impertinente! &#191;Y qu&#233; es acaso lo que estoy haciendo?<\/p>\n<p>&#8211; Pues una cosa es que Vd. lo ense&#241;e, y otra que lo aprendamos.<\/p>\n<p>&#8211; &#161;No aprende quien no quiere! &#191;Acaso Malaqu&#237;as no habla bien claro?<\/p>\n<p>&#8211; A los jud&#237;os, lo que es a m&#237;, el profeta ni el mismo Dios me reclama <\/p>\n<p>  diezmo alguno.<\/p>\n<p>&#8211; &#161;Insolente! &#191;De d&#243;nde sacas que tal Escritura no te concierne?<\/p>\n<p>&#8211; Est&#225; al final del Antiguo Testamento, y nosotros los cristianos aunque<\/p>\n<p>  creemos en la Biblia entera, nos guiamos por el Nuevo Testamento.<\/p>\n<p>  Adem&#225;s, nosotros ya no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia y &#8230;<\/p>\n<p>&#8211; &#161;Ca&#237;do de la gracia deb&#237;as mejor decir! &#8211;interrumpe fren&#233;tico el pastor-<\/p>\n<p>  Mira la pregunta del verso 8: &#8220;&#191;Robar&#225; el hombre a Dios?&#8221; All&#237; dice<\/p>\n<p>  &#8220;el hombre&#8221;, no &#8220;el jud&#237;o&#8221;; &#191;lo hab&#237;as advertido, sabelotodo?<\/p>\n<p>  El sudor de las manos hace que resbalen sobre el respaldo al que se sujetaba, y cae esta vez sentado el cara de opa sobre su banco, como si<\/p>\n<p>estuviese noqueado en un rinc&#243;n del ring. Al ver de reojo el aire de<\/p>\n<p>autosuficiencia y triunfo en el rostro del pastor, se incorpora como por<\/p>\n<p>resorte y despertando de un sue&#241;o:<\/p>\n<p>&#8211; Pero esta palabra est&#225; dicha a los hijos de Jacob, como dice el verso<\/p>\n<p>  seis, o sea, a Israel, el pueblo jud&#237;o. La iglesia de Jesucristo es algo<\/p>\n<p>  nuevo, donde los creyentes jud&#237;os y gentiles somos uno en Cristo.<\/p>\n<p>&#8211; &#191;Pretendes ense&#241;arme? &#191;D&#243;nde has estudiado? &#191;En cu&#225;l Seminario o<\/p>\n<p>  Instituto te graduaste?<\/p>\n<p>&#8211; Pero&#8230; &#191;soy yo o es el pago de los diezmos el asunto que discutimos?<\/p>\n<p>&#8211; &#191;Discutir? &#161;Te queda grande! Mira y ve que en el verso seis dice:<\/p>\n<p>  &#8220;Porque yo Jehov&#225; no cambio&#8221;. &#191;Te das cuenta? Si Jehov&#225; no cambia,<\/p>\n<p>  su palabra tambi&#233;n permanece para siempre y lo que aqu&#237; dice sigue<\/p>\n<p>  vigente y es de aplicaci&#243;n universal.<\/p>\n<p>  El silencio es tenso. Algunas miradas compasivas se dirigen hacia el<\/p>\n<p>joven como d&#225;ndole &#225;nimo,  pero la mayor&#237;a no sabe hacer otra cosa que asentir con la cabeza a lo que diga el pastor, esmer&#225;ndose porque &#233;l vea<\/p>\n<p>tales muestras de apoyo. El joven pasea su mirada sobre su Biblia abierta y como si hiciera un descubrimiento exclama:<\/p>\n<p>&#8211; &#161;Claro que Dios no cambia! Pero nosotros s&#237;, porque &#201;l nos cambia <\/p>\n<p>  cuando nos convierte y hace nuevas criaturas en Cristo. Por eso el que<\/p>\n<p>  est&#225; sentado en el trono dice: &#8220;He aqu&#237;, yo hago nuevas todas las <\/p>\n<p>  cosas&#8221; . Adem&#225;s, vea usted que hacia el final de la porci&#243;n dice: &#8220;Y<\/p>\n<p>  todas las naciones os dir&#225;n bienaventurados; porque ser&#233;is tierra<\/p>\n<p>  deseable&#8221;. La promesa y el mandamiento conciernen a Israel, as&#237; que<\/p>\n<p>  no es el diezmo universalmente obligatorio como usted dijo.<\/p>\n<p>  Ahora el rostro del pastor se ha descompuesto en tal forma, que<\/p>\n<p>hasta un chiquito lo desconoce, se asusta y empieza a llorar.<\/p>\n<p>&#8211; &#191;Es que te atreves a detractarme delante de todos?<\/p>\n<p>&#8211; De ning&#250;n modo, pero traje a un amigo inconverso a la reuni&#243;n, y no<\/p>\n<p>  pod&#237;a permitir que &#233;l saliera de aqu&#237; pensando que yo era un ladr&#243;n.<\/p>\n<p>  Usted sabe: por aquello de &#8220;el que calla, otorga&#8221;.<\/p>\n<p>&#8211;  Bien, bien, se&#241;orito erudito, si esta porci&#243;n revistiera un alcance<\/p>\n<p>   meramente local, como t&#250; quieres, y no universal como yo sostengo,<\/p>\n<p>   &#191;no te parece que a Dios le ser&#237;a m&#225;s f&#225;cil abrir un manantial de<\/p>\n<p>   bendici&#243;n sobreabundante en medio de Jud&#225;, o m&#225;s precisamente de<\/p>\n<p>   Jerusalem, en lugar de abrir las ventanas de los cielos, lo que habla<\/p>\n<p>   de una inconmensurable amplitud?<\/p>\n<p>   Esta vez estallan los amenes como fuegos artificiales y hasta algunos<\/p>\n<p>   aplauden acaloradamente. Los que hab&#237;an mirado comprensivamente<\/p>\n<p>   al joven opa, bajan sus cabezas resignados, y aquel siente que un<\/p>\n<p>   rubor de verg&#252;enza cubre su rostro. Justo cuando el pastor se va a dar<\/p>\n<p>   vuelta para dar por concluida la pol&#233;mica, el joven como que pierde <\/p>\n<p>   sus rasgos de opa y se reanima:<\/p>\n<p>&#8211;  Justo en estos d&#237;as estudi&#233; algo de lo que usted ha llamado <\/p>\n<p>   &#8220;hermen&#233;utica&#8221;. As&#237; aprend&#237; que entre sus principales principios est&#225;<\/p>\n<p>   aquel de que &#8220;un texto sin su contexto es un pretexto&#8221; y que &#8220;la <\/p>\n<p>   Escritura explica la Escritura&#8221;.<\/p>\n<p>&#8211;  &#191;S&#237;? &#161;Qu&#233; bien! &#191;Y de qu&#233; te sirve ahora? &#8211;pregunta el pastor <\/p>\n<p>    mostrando por la firmeza de su voz absoluta solvencia.<\/p>\n<p>&#8211;  Porque precisamente, ya que usted mismo puso por ejemplo a<\/p>\n<p>   Jud&#225; y Jerusalem, repare lo que dice el vers&#237;culo 4: &#8220;Y ser&#225; grata<\/p>\n<p>   a Jehov&#225; la ofrenda de Jud&#225; y de Jerusalem, como en los d&#237;as<\/p>\n<p>   pasados, y como en los a&#241;os antiguos&#8221;. &#191;No ve usted que es m&#225;s<\/p>\n<p>   que evidente que este asunto rige &#250;nicamente para el pueblo terrenal<\/p>\n<p>   de Dios, y que as&#237; como ocurri&#243; en la antig&#252;edad con Israel, se<\/p>\n<p>   cumplir&#225; tambi&#233;n en el reino milenial con el Israel restaurado como<\/p>\n<p>   explica Pablo al final de Romanos 11?<\/p>\n<p>&#8211;  &#161;Pues no, no lo veo evidente ni se me antoja verlo as&#237;! Esta demanda<\/p>\n<p>   de los diezmos es tambi&#233;n para la iglesia, &#161;y se acab&#243;!<\/p>\n<p>&#8211;  Pues hablando de acabar, acabando Malaqu&#237;as dice: &#8220;Acordaos de la<\/p>\n<p>   ley de Mois&#233;s mi siervo, al cual encargu&#233; en Horeb ordenanzas y leyes<\/p>\n<p>   para todo Israel&#8221; (4:4). Nosotros no estamos bajo la ley de Mois&#233;s<\/p>\n<p>   sino bajo la de Cristo (1Co.9:21), y no fue en Horeb sino en el<\/p>\n<p>   Calvario, donde en la cruz nuestro Salvador nos libr&#243; de la maldici&#243;n<\/p>\n<p>   de la ley que usted se atreve a invocar contra nosotros; y los <\/p>\n<p>   mandamientos de nuestro Se&#241;or no son solo para Israel, sino que &#201;l<\/p>\n<p>   nos ha dado el poder de su Santo Esp&#237;ritu para serle testigos desde<\/p>\n<p>   Jerusalem a toda Judea y Samaria y hasta lo &#250;ltimo de la tierra.<\/p>\n<p>&#8211;  Si dice &#8220;Acordaos de la ley de Mois&#233;s&#8221; es entonces para que no la <\/p>\n<p>olvidemos, ya que nuestro mismo Se&#241;or no vino para abrogar la Ley sino para cumplirla, y &#201;l mismo dijo que no pasar&#237;a ni siquiera un<\/p>\n<p>tilde de la ley.<\/p>\n<p>&#8211;   &#161;Cierto! Lo que nosotros no pod&#237;amos cumplir, el Se&#241;or Jes&#250;s lo<\/p>\n<p>    cumpli&#243; por nosotros, porque el fin de la ley es Cristo como ense&#241;a<\/p>\n<p>    Pablo, y Cristo nos redimi&#243; de la maldici&#243;n de la ley. Ahora, si usted<\/p>\n<p>    depende de las obras de la ley, dice en G&#225;latas 3:10, que est&#225; bajo<\/p>\n<p>    maldici&#243;n y que es maldito si no cumple con todo lo establecido,<\/p>\n<p>    porque de nada le servir&#225; ser un diezmero fiel, guardar el s&#225;bado y<\/p>\n<p>    todo lo dem&#225;s, pues Santiago 2:10 dice que alcanza con ofender un<\/p>\n<p>    solo punto para hacerse culpable de todos.<\/p>\n<p>&#8211;   &#161;Conque ahora me tomas por pastor adventista! Y hasta me tratas de<\/p>\n<p>    maldito, &#161;ladr&#243;n de diezmos! &#191;Qu&#233; t&#237;tulos tienes t&#250; para ense&#241;arme a <\/p>\n<p>    m&#237;? Muestra tus certificados de estudios y diplomas, si los tienes; <\/p>\n<p>    &#161;exhibe tu t&#237;tulo de pastor, maestro o predicador a ojos de toda la <\/p>\n<p>    congregaci&#243;n, para que todos lo vean!                                           &#8211;   <\/p>\n<p>Bien, lo har&#233;&#8230; pero para ser consecuente con lo que dijo, primero<\/p>\n<p>mu&#233;strenos usted, a ojos de toda la congregaci&#243;n, que ha sido<\/p>\n<p>debidamente circuncidado.<\/p>\n<p>     El pastor ahora parece enloquecer, toma el micr&#243;fono, corre hacia<\/p>\n<p>   el control de audio y aumenta el volumen, y protegi&#233;ndose tras el<\/p>\n<p>   p&#250;lpito grita con una mano extendida como expulsando un demonio:<\/p>\n<p>&#8211;  &#161;Vade retro! &#161;Vade retro!<\/p>\n<p>   Mientras el joven que ya no ten&#237;a cara de opa iba saliendo, su amigo se <\/p>\n<p>   le acerca y le pregunta:<\/p>\n<p>&#8211;  &#191;Qu&#233; le pasa al pastor, qu&#233; le pasa?                            <\/p>\n<p>&#8211;  &#161;No lo s&#233;! Quiz&#225; se est&#225; haciendo cura, pues ya est&#225; hablando en lat&#237;n.   <\/p>\n<p>\n&#8211; 3 &#8211;<\/p>\n<p>                Textos aducidos del Nuevo Testamento<\/p>\n<p>Mateo 23:<\/p>\n<p>23&#161;Ay de vosotros, escribas y fariseos, hip&#243;critas! porque diezm&#225;is la menta y el eneldo y el comino, y dej&#225;is lo m&#225;s importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe. Esto era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello. <\/p>\n<p>Lucas 11:<\/p>\n<p>42Mas &#161;ay de vosotros, fariseos! que diezm&#225;is la menta, y la ruda, y toda hortaliza, y pas&#225;is por alto la justicia y el amor de Dios. Esto os era necesario hacer, sin dejar aquello. <\/p>\n<p>  Hemos puesto juntos estos dos pasajes, porque siendo dos citas responden a un mismo relato seg&#250;n el testimonio de ambos evangelistas.<\/p>\n<p>  Quienes lo utilizan en apoyo a su posici&#243;n de la vigencia en la iglesia del pago de los diezmos, enfatizan la &#250;ltima expresi&#243;n: &#8220;sin dejar de hacer aquello&#8221;. Por supuesto que el Se&#241;or Jes&#250;s no omitir&#237;a ning&#250;n aspecto de la ley, y &#233;ste estaba claramente establecido en Lev&#237;tico 27: 30Y el diezmo de la tierra, as&#237; de la simiente de la tierra como del fruto de los &#225;rboles, de Jehov&#225; es; es cosa dedicada a Jehov&#225;.<\/p>\n<p>  Sin duda que a diferencia de todos los dem&#225;s pasajes hasta ahora examinados del Antiguo Testamento, &#233;ste a lo menos presenta tres obvias ventajas sobre aquellos:<\/p>\n<p>1 &#8211; Pertenece al Nuevo Testamento.<\/p>\n<p>2 &#8211;  Son palabras del Se&#241;or Jes&#250;s.<\/p>\n<p>3 &#8211;  La expresi&#243;n &#8220;sin dejar de hacer aquello&#8221; mantiene la vigencia con la<\/p>\n<p>      autoridad que le imprime el mismo Se&#241;or.<\/p>\n<p>  Vistas as&#237; las cosas, se espera que nadie replique nada a lo que parece un argumento concluyente.<\/p>\n<p>  No se requiere ser muy sagaz, sin embargo, para soltar una ingenua pregunta: <\/p>\n<p>  &#8211; &#191;Est&#225; el Se&#241;or aqu&#237; ense&#241;ando algo a sus disc&#237;pulos?<\/p>\n<p>  Ateni&#233;ndonos al pasaje de Mateo 23, podemos observar que hasta el v.12 hay instrucciones precisas para sus disc&#237;pulos, por ejemplo el v.8: &#8220;Pero vosotros no quer&#225;is que os llamen Rab&#237;; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo, y todos vosotros sois hermanos&#8221;.<\/p>\n<p>  Desde el vers&#237;culo 13, en cambio, hasta el final de la porci&#243;n en el v.36<\/p>\n<p>es m&#225;s que claro que ya no le est&#225; hablando a los suyos. Siete veces usa la expresi&#243;n: &#8220;&#161;Ay de vosotros, escribas y fariseos, hip&#243;critas!&#8221; Siete veces les increpa con t&#233;rminos no menos duros: &#8220;&#161;Ay de vosotros, gu&#237;as<\/p>\n<p>ciegos!; &#161;Insensatos y ciegos!; &#161;Necios y ciegos!; &#161;Gu&#237;as ciegos!; &#161;Fariseo ciego!; &#161;Peores que vuestros padres!; &#161;Serpientes, generaci&#243;n de v&#237;boras!&#8221;.<\/p>\n<p>  No, no puede caber duda alguna que jam&#225;s el Se&#241;or emplear&#237;a tales<\/p>\n<p>calificativos con sus disc&#237;pulos, ni tampoco les dir&#237;a: &#8220;&#191;C&#243;mo escapar&#233;is<\/p>\n<p>de la condenaci&#243;n del infierno?&#8221; (v.33b). En toda esta porci&#243;n, si queremos buscar a los disc&#237;pulos del Se&#241;or reci&#233;n los encontraremos en<\/p>\n<p>el v.34: &#8220;Por tanto, he aqu&#237; yo os env&#237;o profetas y sabios y escribas; y de ellos, a unos matar&#233;is y crucificar&#233;is, y a otros azotar&#233;is en vuestras<\/p>\n<p>sinagogas, y perseguir&#233;is de ciudad en ciudad&#8221;. Sabemos por el libro de<\/p>\n<p>Los Hechos, las ep&#237;stolas, el Apocalipsis y la historia del cristianismo,<\/p>\n<p>que as&#237; aconteci&#243; con los disc&#237;pulos del Se&#241;or.<\/p>\n<p>  As&#237; que aquellos a quienes el Se&#241;or les dice que no deben dejar de diezmar no son sus disc&#237;pulos, sino los escribas y fariseos que se justificaban a s&#237; mismos haci&#233;ndose escrupulosos observadores de la ley.<\/p>\n<p>  El Se&#241;or no les anuncia a ellos el mismo evangelio que despu&#233;s proclamar&#225;n sus ap&#243;stoles, porque todav&#237;a se hallaban en la antigua dispensaci&#243;n de la ley, y &#201;l todav&#237;a no hab&#237;a muerto y resucitado para<\/p>\n<p>la salvaci&#243;n por la fe en la sangre de un nuevo pacto. Pero les prepara<\/p>\n<p>el camino al mostrarles como con ser tan minuciosos al diezmar hasta<\/p>\n<p>las mismas hierbas, de nada les aprovechaba si dejaban de lado lo m&#225;s<\/p>\n<p>importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe.<\/p>\n<p>  Ins&#243;litamente, tal aberraci&#243;n se produce hoy en d&#237;a en muchas iglesias<\/p>\n<p>llamadas de cristianas: si un miembro est&#225; conceptuado como un fiel<\/p>\n<p>diezmero, cualquier inconsecuencia de su conducta podr&#225; f&#225;cilmente<\/p>\n<p>excusarse por accidental, o de un malentendido, o de una forma de<\/p>\n<p>piedad que no alcanzan a percibir quienes le critiquen. Y al rev&#233;s: el<\/p>\n<p>mejor testimonio, piedad y capacitaci&#243;n espiritual que de un miembro<\/p>\n<p>se conozca, de nada le sirve a la hora de reconocer ministerios, funciones y responsabilidades, si el pastor o tesorero no pueden acreditarle como un buen diezmero. O sea, se presupone que quien es fiel en lo poco<\/p>\n<p>(al diezmar), lo es tambi&#233;n en los aspectos m&#225;s importantes de la vida<\/p>\n<p>cristiana; mientras que quien aparezca como muy servicial, consagrado y<\/p>\n<p>espiritualmente dotado, de fallar con su diezmo habr&#225; que desconfiar de<\/p>\n<p>toda su integridad cristiana. Antes de quejarse a Dios por el estado de<\/p>\n<p>nuestras iglesias, habr&#237;a que revisar primero las barbaridades que estamos cometiendo. Los fariseos y escribas a quienes el Se&#241;or censuraba no eran tan culpables como nosotros, pues todav&#237;a no hab&#237;an alcanzado a leer Mt.23:23, como nosotros s&#237; lo hicimos much&#237;simas veces. Quiz&#225; la &#250;nica explicaci&#243;n que hallamos a esta misma actitud que ha sobrevivido por dos milenios, pese a poseer las Escrituras completas, sea la ceguera que el Se&#241;or les atribuye en esta porci&#243;n en cinco ocasiones. No alcanza con haber le&#237;do y hasta predicado muchas veces de este cap&#237;tulo y saber citar los vers&#237;culos de memoria, si no se ha tenido la luz del Esp&#237;ritu Santo para ser guiado a toda verdad.<\/p>\n<p>  Cuando no se quiere ver la verdad, porque no conviene verla, ocurre como con la luz; que no se viene a ella para que el mal no quede descubierto. Cualquiera que levante en alto una antorcha, autom&#225;ticamente pasa a ser enemigo de cuantos reptan en las sombras.<\/p>\n<p>Como no es posible endilgarle nada malo a la luz de la antorcha, la bronca estalla contra su portador, dici&#233;ndose todo de &#233;l menos que es<\/p>\n<p>bonito. Esto est&#225; ocurriendo todos los d&#237;as por todas partes, tanto por<\/p>\n<p>los &#225;mbitos religiosos como por los seculares.<\/p>\n<p>  Tambi&#233;n puede resultar esclarecedor el vers&#237;culo contiguo: &#8220;&#161;Gu&#237;as ciegos, que col&#225;is el mosquito, y trag&#225;is el camello!&#8221;. Aunque ambos<\/p>\n<p>eran animales inmundos, el camello era el mayor de entre los que<\/p>\n<p>abundaban en Palestina. Hay que estar muy ciego para obrar de este<\/p>\n<p>modo, sin embargo es de lo m&#225;s com&#250;n. Siempre hubo en las iglesias<\/p>\n<p>una tendencia en ser puntilloso con lo insignificante, al tiempo que se<\/p>\n<p>mostraba una pasmosa ingenuidad frente a lo realmente importante.<\/p>\n<p>  Lo que llevamos dicho parecer&#237;a ser tan sensato como suficiente como<\/p>\n<p>para quedar convencidos de lo impropio de usar esta porci&#243;n como prueba de que el Se&#241;or sigue esperando que no dejemos de diezmar. El solo pensar que tales palabras suyas pudieran cabernos, nos har&#237;a merecedores igualmente de todas las cosas feas que dice a los escribas y fariseos hip&#243;critas; porque nadie se animar&#237;a a tomar para s&#237; el consejo del Se&#241;or, y a la vez rechazar aquellas fuertes reconvenciones. Si la porci&#243;n es para nosotros, la tomamos en su totalidad. Si no lo es,<\/p>\n<p>entonces nos limitamos a aquellos a quienes fue dedicada. Se ofende a<\/p>\n<p>la congregaci&#243;n cristiana toda vez que un predicador usa este pasaje para mostrarle que no deben dejar de diezmar. Es un insulto a la moral p&#250;blica basar la pr&#225;ctica del diezmo sobre esta porci&#243;n.<\/p>\n<p>  No obstante, es posible que quien est&#225; habituado muy sinceramente a este sistema como a tantas otras cosas emparentadas con la Biblia, a&#250;n mantenga alguna duda que le hace permanecer aferrado a lo que siempre<\/p>\n<p>conoci&#243;, frente a lo bueno por conocer.<\/p>\n<p>  Es posible mantener cierta fidelidad literal a un pasaje sin hacer gran caso de su ex&#233;gesis, al mejor estilo de Pilatos, quien cuando los jud&#237;os le<\/p>\n<p>pidieron que corrigiera el t&#237;tulo sobre la cruz del Se&#241;or, respondi&#243;: &#8220;Lo<\/p>\n<p>que he escrito, he escrito&#8221;. As&#237; tambi&#233;n nos es posible simpatizar con<\/p>\n<p>quien insista a toda costa en conservar la eficacia de la expresi&#243;n: &#8220;sin<\/p>\n<p>dejar de hacer aquello&#8221;. Valdr&#225; la pena entonces poner nuestra mejor<\/p>\n<p>voluntad en entender tal posici&#243;n, sin claudicar por supuesto en la<\/p>\n<p>inteligencia con que debemos manejarnos.<\/p>\n<p>  La primer dificultad con la que tropezamos es qu&#233; entendemos por <\/p>\n<p>&#8220;aquello&#8221;. Si entendemos que el Se&#241;or se refiere &#250;nicamente al &#8220;diezm&#225;is&#8221; es una cosa; y si fuera a todo lo que dijo: &#8220;porque diezm&#225;is<\/p>\n<p>la menta, el eneldo y el comino&#8221;, es otra cosa. Basta que consultemos<\/p>\n<p>varias versiones b&#237;blicas, para ver que frecuentemente los traductores<\/p>\n<p>optan por la forma plural en el relato de Lucas, como Casiodoro de<\/p>\n<p>Reina (1569) y Cipriano de Valera (1602) que vierten: &#8220;y no dejar<\/p>\n<p>las otras&#8221;. Si el Se&#241;or apenas se refiere al diezmar, nada podemos agregar a lo ya dicho. Pero es dif&#237;cil que as&#237; sea, pues entonces disminuir&#237;a considerablemente la fuerza de su recriminaci&#243;n a los fariseos. Decirles que deber&#237;an seguir diezmando nada a&#241;adir&#237;a a lo que todos sab&#237;an y se supone que practicaban como jud&#237;os. El vigor de la imagen usada est&#225; precisamente en la forma que ten&#237;an estos escribas y fariseos de diezmar:<\/p>\n<p>&#8220;la menta, y el eneldo y el comino&#8221;; que no son los granos ni los frutos<\/p><\/div>\n<div style=\"text-align:justify; color:#3d3d3d;\">de los &#225;rboles de que habla Lev.27:30, sino apenas hierbas usadas como<\/p>\n<p>especias arom&#225;ticas. Recordemos que el Se&#241;or no est&#225; corrigiendo la<\/p>\n<p>forma meticulosa de diezmar, sino la omisi&#243;n en lo que es de m&#225;s peso.<\/p>\n<p>As&#237; que parece coherente entender que &#201;l aprueba el que sigan diezmando de la misma manera que lo vienen haciendo, pero d&#225;ndole prioridad a lo que en la ley lo tiene.<\/p>\n<p>  La importancia en convenir que esto sea realmente as&#237;, obedece, no solo<\/p>\n<p>a la coherencia del pensamiento que el Se&#241;or expresa, sino a que si de veras nos sentimos inclinados a hacer como el Se&#241;or dice a los fariseos que siguieran haciendo, entonces podr&#237;a llegar a peligrar el mismo sost&#233;n<\/p>\n<p>de los pastores que el sistema de diezmos pretende asegurar. Veamos:<\/p>\n<p>  Para cumplir entonces este texto al pie de la letra, deber&#237;amos:<\/p>\n<p>1 &#8211; Dedicarnos al cultivo de la menta, el eneldo y el comino.<\/p>\n<p>2 &#8211;  En la &#233;poca de su recolecci&#243;n, separar nueve hojitas en un mont&#243;n, y<\/p>\n<p>      otra en mont&#243;n aparte (as&#237; es que diezmaban los fariseos).<\/p>\n<p>3 &#8211;  Una vez que tuvi&#233;semos las bolsitas o sacos con los diezmos de todo,<\/p>\n<p>      deber&#237;amos llevarlo al lugar donde nos congregamos. (Recu&#233;rdese    <\/p>\n<p>      que esta ofrenda no es mensual, sino al tiempo de la recolecci&#243;n).<\/p>\n<p>  Si bien los pastores y dem&#225;s personal asalariado de la iglesia tendr&#237;an asegurado un sabroso aderezo para sus comidas, no se sabe de d&#243;nde saldr&#237;a el arroz, las papas o carnes a ser condimentadas.<\/p>\n<p>  Por absurda que parezca esta conclusi&#243;n, es a la que naturalmente se<\/p>\n<p>llega de seguir la literalidad del texto hasta hacerla extensiva a nuestros<\/p>\n<p>d&#237;as en la iglesia. (V&#233;anse las hojitas volando en la figura de la portada)<\/p>\n<p>Lucas 18:<\/p>\n<p>Par&#225;bola del fariseo y el publicano<\/p>\n<p>9A unos que confiaban en s&#237; mismos como justos, y menospreciaban a los otros, dijo tambi&#233;n esta par&#225;bola: 10Dos hombres subieron al templo a orar: uno era fariseo, y el otro publicano. 11El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, ad&#250;lteros, ni aun como este publicano; 12ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano. 13Mas el publicano, estando lejos, no quer&#237;a ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios, s&#233; propicio a m&#237;, pecador. 14Os digo que &#233;ste descendi&#243; a su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se enaltece, ser&#225; humillado; y el que se humilla ser&#225; enaltecido.<\/p>\n<p>  Debe ser dif&#237;cil para cuantos pretenden ver legitimado el diezmo en el<\/p>\n<p>Nuevo Testamento, asumir la realidad de que en las apenas tres ocasiones que se menciona en los Evangelios, sea precisamente en forma negativa; no por el diezmo en s&#237;, sino por la actitud de quienes lo dan.<\/p>\n<p>  En las dos anteriores citas, referidas a la misma reconvenci&#243;n del Se&#241;or a los escribas y fariseos, es evidente la falta del sentido de la proporci&#243;n<\/p>\n<p>para lo espiritual, mientras es mantenido matem&#225;ticamente justo para lo<\/p>\n<p>material.<\/p>\n<p>  Y en esta otra ocasi&#243;n que los Evangelios registran la palabra &#8220;diezmo&#8221;,<\/p>\n<p>el Se&#241;or no la dice a los fariseos, pero s&#237; la pone en boca del fariseo de su<\/p>\n<p>par&#225;bola.<\/p>\n<p>  Decir que el Se&#241;or se las agarraba siempre con los fariseos, ser&#237;a algo as&#237; como decir que yo les doy a los pastores como quien lava y no plancha. No es que se les tenga ojeriza &#8211;hablando siempre de los profesionales, nunca de los vocacionales-, pero por su celo e incidencia en la actitud religiosa del pueblo, es cierto que concitan la permanente atenci&#243;n de cuantos nos preocupamos por su arrogancia y menosprecio de los dem&#225;s.<\/p>\n<p>  Tal como el Se&#241;or lo cuenta, as&#237; tambi&#233;n es notoria hoy en d&#237;a esta doble disposici&#243;n &#237;ntima del elenco ministerial: &#8220;confiaban en s&#237; mismos&#8221;  -menospreciaban a los otros. Parece que esta es una pareja inseparable.<\/p>\n<p>Solo cuando confiamos realmente en Dios aprendemos a apreciar y amar<\/p>\n<p>a quienes como nosotros dependemos totalmente de &#201;l, y unos de otros.<\/p>\n<p>En el texto que sigue ni siquiera aparece la palabra &#8220;diezmo&#8221;, pero<\/p>\n<p>procedemos a su estudio nada m&#225;s que porque se ha presentado como<\/p>\n<p>vinculado al mismo.<\/p>\n<p>1Corintios 9:<\/p>\n<p>11Si nosotros sembramos entre vosotros lo espiritual, &#191;es gran cosa si seg&#225;remos de vosotros lo material? 12Si otros participan de este derecho sobre vosotros, &#191;cu&#225;nto m&#225;s nosotros?<\/p>\n<p>Pero no hemos usado de este derecho, sino que lo soportamos todo, por no poner ning&#250;n obst&#225;culo al evangelio de Cristo. 13&#191;No sab&#233;is que los que trabajan en las cosas sagradas, comen del templo, y que los que sirven al altar, del altar participan? 14As&#237; tambi&#233;n orden&#243; el Se&#241;or a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio.<\/p>\n<p>15Pero yo de nada de esto me he aprovechado, ni tampoco he escrito esto para que se haga as&#237; conmigo; porque prefiero morir, antes que nadie desvanezca esta mi gloria. 16Pues si anuncio el evangelio, no tengo por qu&#233; gloriarme; porque me es impuesta necesidad; y &#161;ay de m&#237; si no anunciare el evangelio!<\/p>\n<p>17Por lo cual, si lo hago de buena voluntad, recompensa tendr&#233;; pero si de mala voluntad, la comisi&#243;n me ha sido encomendada. 18&#191;Cu&#225;l, pues, es mi galard&#243;n? Que predicando el evangelio, presente gratuitamente el evangelio de Cristo, para no abusar de mi derecho en el evangelio.<\/p>\n<p> <b>Debido a la longitud del Estudio no lo hemos publicado completo, para seguir ley&#233;ndolo <a target=\"_blank\" rel=\"nofollow\" href=\"\/pdf\/diezmos.pdf\">descargue la versi&#243;n en PDF<\/a>.<\/b><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&#8211; 1 &#8211; Introducci&#243;n El subt&#237;tulo requiere una explicaci&#243;n, porque ciertamente no existe m&#225;s correspondencia con la hom&#243;nima obra cl&#225;sica castellana (Fuenteovejuna) que el sentido de solidaridad entre toda la hermandad cristiana. 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