{"id":5165,"date":"2016-02-08T19:07:03","date_gmt":"2016-02-09T00:07:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/anorexia-y-bulimia-espiritual\/"},"modified":"2016-02-08T19:07:03","modified_gmt":"2016-02-09T00:07:03","slug":"anorexia-y-bulimia-espiritual","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/anorexia-y-bulimia-espiritual\/","title":{"rendered":"Anorexia y Bulimia Espiritual"},"content":{"rendered":"<div>INTRODUCCI&#211;N <\/p>\n<p>  La grave incidencia de esta dupla de enfermedades actuales, nos hace pensar que  adem&#225;s de reconocerse por sus trastornos psicosom&#225;ticos y desequilibrios nutricionales, puede ilustrarnos y advertirnos en cuanto a la condici&#243;n espiritual que aqueja a muchos cristianos.<\/p><\/div>\n<div style=\"text-align:justify; color:#3d3d3d;\">Cuando hablamos de verdades paralelas, queremos significar que existen realidades espirituales que corren parejas con aquellas que nos es posible observar en el mundo f&#237;sico. As&#237; las par&#225;bolas y otros s&#237;miles usados por nuestro Se&#241;or Jesucristo, eran una alegor&#237;a de verdades espirituales y eternas con que todav&#237;a nos est&#225; ense&#241;ando desde los evangelios.<\/p>\n<p>  Es en este marco que examinaremos c&#243;mo tales trastornos se corresponden tambi&#233;n en la vida espiritual de los cristianos.<\/p>\n<p>  Si bien es entre los simples miembros de las iglesias que hallamos la mayor cantidad de casos, es el elenco ministerial, que por m&#225;s visto y expuesto, ofrece los s&#237;ntomas m&#225;s notorios de estos graves des&#243;rdenes. <\/p>\n<p>  Aunque en lo f&#237;sico no es esta una enfermedad infecciosa que pueda contagiarse, en lo espiritual s&#237; puede trasmitirse, dada la incidencia que la vida, h&#225;bitos y actitudes de los pastores suele tener sobre sus ovejas. Esta es la raz&#243;n por la que observaremos las peculiaridades del s&#237;ndrome en unos y otros.<\/p>\n<p>  Si la informaci&#243;n m&#233;dica contribuye a evitar, detectar y tratar estos males, no nos cabe la menor duda que nuestro M&#233;dico celestial nos ha dejado en su santa Palabra las instrucciones precisas para socorrer a cuantos padezcan  estos males, o se hallen en riesgo de contraerlos.<\/p>\n<p>  Es por eso que oramos al Padre en el nombre del Hijo para que el Esp&#237;ritu que inspir&#243; esa Palabra nos gu&#237;e a toda verdad en este asunto.<\/p>\n<p>Ricardo Est&#233;vez Carmona                                        <br \/>\nLomas de Solymar, Julio 5 de 2002<\/p>\n<p>Anorexia espiritual<\/p>\n<p>    La anorexia es definida como p&#233;rdida del apetito, o como lo expresa nuestro Diccionario: &#8220;Falta anormal de ganas de comer&#8221;.<\/p>\n<p>   Tras el respirar, el alimentarse es una necesidad vital de toda criatura viviente, incluso antes de nacer, ya en el vientre de la madre. Cualquier desgano en tal sentido, anuncia que la persona no est&#225; saludable, ya sea en lo f&#237;sico, an&#237;mico o espiritual.<\/p>\n<p>   Siendo apenas un s&#237;ntoma de un trastorno que puede ser originado por m&#250;ltiples y distintas causas, solamente sirve de aviso que algo anda mal y seguir&#225; peor a menos que sea corregido.<\/p>\n<p>   Recomienda la Escritura al pastor: &#8220;considera atentamente el rostro de tus ovejas&#8221; (Prov.27:23). Lamentablemente, son tantos los problemas que actualmente abruman a los pastores, procurando la subsistencia de su familia y el sost&#233;n de su ministerio, que ni tiempo tienen siquiera de ver su propio rostro en el espejo. As&#237; que habr&#225; que excusarles porque no se detengan a ver si el rostro de sus ovejas indica alg&#250;n s&#237;ntoma de debilidad espiritual. A lo sumo manifestar&#225;n alg&#250;n inter&#233;s por como les marcha el trabajo, ya que de all&#237; podr&#225;n estimar su capacidad de ofrendar. Sin embargo, son tantos los que hoy est&#225;n con ingresos reducidos y sin trabajo, que ni sirve preguntar por ello, pues ser&#237;a como invitarles a dar una excusa que no quieren o&#237;r. <\/p>\n<p>  Adem&#225;s, esta anorexia espiritual no es un mal originado en las &#8220;ovejas locas&#8221;, sino que les fue trasmitido por sus propios pastores en su menguada raci&#243;n de pasto. Si ellos no est&#225;n saludables, robustos y vigorosos -en su vida espiritual-, tampoco tienen la fuerza y disposici&#243;n necesarias para sustentarlas convenientemente. As&#237; que no es simple coincidencia sino algo totalmente natural, que la flacura de la grey descubra la de sus conductores.<\/p>\n<p>  El mismo miedo que algunas jovencitas tienen a excederse de peso y perder su buena forma (dismorfofobia),  es el de no pocos cristianos que temen &#8220;perder imagen&#8221;. Todos saben que para estar espiritualmente sanos requieren de la leche espiritual, el verdadero man&#225;, el manjar s&#243;lido y la plenitud del Esp&#237;ritu Santo. Pero tambi&#233;n saben que su crecimiento espiritual implica responsabilidades mayores en la obra de Dios. As&#237; que puede resultar m&#225;s c&#243;modo mantenerse como peque&#241;ines (espiritualmente hablando), mientras no se afecten otros aspectos de su personalidad, como puede ser: aceptaci&#243;n, prestigio y autoridad.<\/p>\n<p>  La ventaja obvia que puede resultar para un ministro su mejor conocimiento de las Escrituras, la doctrina, y acaso de la teolog&#237;a, implica tambi&#233;n preocupaciones tan serias como indeseables. As&#237; que &#8220;cortar por lo sano&#8221; significa en este caso, contentarse con lo que le fue ense&#241;ado en el Seminario o Instituto donde se gradu&#243;, y no complicarse la vida con un aprendizaje cotidiano que pretenda algo m&#225;s que la simple preparaci&#243;n del bosquejo de su pr&#243;ximo serm&#243;n.<\/p>\n<p>  Nadie quiere hoy d&#237;a parecer un fan&#225;tico, legalista o dogm&#225;tico, aunque esencialmente se sea. La mejor forma de disimularlo se consigue no ganando peso espiritual a costa de mucho estudio b&#237;blico, lecturas, meditaciones y p&#237;as conversaciones. Es evidente la apreciable indisposici&#243;n general que se observa entre los ministros, de manera que el ejercicio de su profesi&#243;n compensa la falta de nutrici&#243;n intelectual y espiritual. La acci&#243;n suplanta a la inapetencia; el hacer al pensar, el predicar al conversar, y el mostrarse en p&#250;blico a la comuni&#243;n privada con Dios. Probablemente el mayor ejercicio intelectual que ha reemplazado a la atenta lectura de las Escrituras, est&#233; en leer y responder a los correos electr&#243;nicos.<\/p>\n<p>  Pero tras el diagn&#243;stico, &#191;qu&#233; sigue? De poco o nada servir&#237;a el dictamen m&#233;dico si no siguiera la prescripci&#243;n del tratamiento adecuado. Pero para que el paciente se someta al tratamiento, ser&#225; necesario que est&#233; convencido tanto de la bondad y conveniencia de &#233;ste, como de lo acertado del diagn&#243;stico.<\/p>\n<p>  Entre los cristianos, es muy dif&#237;cil admitir que se est&#225; padeciendo de alguna anomal&#237;a espiritual; y bastante dif&#237;cil someterse al trato que s&#243;lo Dios por su gracia puede darle para el recobro de su salud espiritual.<\/p>\n<p>  Quiz&#225; la &#250;nica recomendaci&#243;n que nos atrever&#237;amos hacer a quienes est&#225;n inapetentes de Dios, de su Palabra y su Esp&#237;ritu, es que comiencen a obedecer al Se&#241;or. Esto significa, que en cuanto logren darse cuenta de la singular aventura que significa practicar d&#237;a a d&#237;a lo que se va aprendiendo, se despertar&#225; el apetito por conocer mejor a Dios, instruirse en su Palabra y ser llenado y guiado por su Santo Esp&#237;ritu.<\/p>\n<p>  La falta de disposici&#243;n para acatar los mandamientos de Dios, hace est&#233;ril cualquier determinaci&#243;n de estudiar su Palabra. Si no existe la voluntad pronta y dispuesta a obedecer lo aprendido, jam&#225;s se aprender&#225; realmente.<\/p>\n<p>  Cuando mi nieto se muestra renuente a alimentarse, lo estimulo con la idea de volverse alto como su padre, estar fuerte para correr veloz y poder golear a su abuelo jugando al f&#250;tbol. Entonces, concluye su plato, jugamos, y por m&#225;s que me esmere no puedo evitar su lluvia de goles.<\/p>\n<p>  La vocaci&#243;n cristiana a la que hemos sido llamados, las promesas y los dones que por su gracia Dios nos concede, nos presentan un camino y una meta promisorios por dem&#225;s. Quiz&#225; falte desarrollar mejor esta visi&#243;n para despertar un genuino y sano apetito, y acabar as&#237; con la anorexia espiritual.<\/p>\n<p>  Ayudar&#225;, ciertamente, el empaparse de la Palabra de Dios, mirando los atributos divinos y cual ha sido el llamamiento que nos hizo por su gracia. Descubrir cu&#225;n importantes somos para &#201;l, cu&#225;nto nos ama, todo lo que nos ha dado, y lo que har&#225; todav&#237;a con nosotros, nos har&#225; perder el temor a lo que los dem&#225;s piensen de nosotros, pues nuestra pasi&#243;n pasa ahora a ser &#201;l mismo: agradarle, contentarle, satisfacerle.             <\/p>\n<p>Bulimia espiritual<\/p>\n<p>     A la inversa de la anorexia, caracteriza a la bulimia un apetito atroz; un hambre desesperante que a la vez que es insaciable, lucha con el temor a engordar y afear su aspecto f&#237;sico. De ah&#237; que se intente a trav&#233;s de la compensaci&#243;n satisfacer el hambre y controlar el peso. Al exceso de la ingesta, para anular sus efectos, siguen los v&#243;mitos provocados, uso de laxantes, dietas exageradas y\/o abuso de los ejercicios f&#237;sicos.<\/p>\n<p>  En el terreno espiritual, tenemos que reconocer antes que nada, que no existe l&#237;mite alguno en cuanto a la sed o hambre de Dios, de su Palabra y de su Esp&#237;ritu que pueda tener un cristiano. Esto jam&#225;s ser&#225; enfermizo, y no indica un padecimiento an&#243;malo de ninguna clase. Nuestro problema no est&#225; lamentablemente en que deseemos demasiado del Se&#241;or, sino que nos acontezca lo de Isa&#237;as 53:2b: &#8220;le veremos, mas sin atractivo para que le deseemos&#8221;.<\/p>\n<p>  Toda mi vida he escuchado el manido argumento sobre los hermanos que saben mucho de la Biblia pero que su vida cristiana deja mucho que desear.<\/p>\n<p>Cuando he pedido ejemplos, siempre fue dif&#237;cil proporcionar casos aut&#233;nticos; cuando se dieron, a poco de examinarlos mejor, se hac&#237;a evidente que el conocimiento de las Escrituras de esos hermanos, ni era amplio ni exhaustivo; normalmente aparente o apenas relativo entre el grupo donde ellos se mov&#237;an. Que en tierra de ciegos el tuerto sea rey, nunca har&#237;a de &#233;ste un buen observador.<\/p>\n<p>  Siendo que de todos modos el hambre es real y no ficticia, debemos convenir que el problema m&#225;s que en la propia ansiedad, est&#225; en lo que es el objeto de la misma, que sin duda no es Dios, su Esp&#237;ritu y su Palabra; ya que amar a Dios por sobre todas las cosas y con todo nuestro ser es el primer mandamiento, ser llenos del Esp&#237;ritu es igualmente una ordenanza sin medida de suministro, y conocer su Palabra, crey&#233;ndola, am&#225;ndola, obedeci&#233;ndola, practic&#225;ndola y comparti&#233;ndola, es asunto de nunca acabar.<\/p>\n<p>  Lo que se apetece, entonces, es lo que resulta placentero al momento de saborearlo, y seguidamente se vuelve repulsivo, pues su permanencia en el organismo colma la capacidad digestiva impidiendo una nueva ingesti&#243;n.<\/p>\n<p>As&#237; como los estados depresivos son comunes entre los bul&#237;micos, as&#237; tambi&#233;n la inconstancia es propia de los aquejados por la bulimia espiritual.<\/p>\n<p>Nos hallamos pues ante el caso patol&#243;gico del man&#237;aco religioso. A veces nos sorprende gratamente descolg&#225;ndose con dichos y hechos inauditos, pero correctos y con un nivel de excelencia. Al rato nos deja estupefactos, diciendo y haciendo lo contrario con una bajeza indigna del comportamiento anterior. La confusi&#243;n que provocan estas imprevisibles actitudes generan temor, dependencia e incondicional adhesi&#243;n de los caracteres d&#233;biles que como masoquistas disfrutan tanto del halago como del maltrato. Aunque son indeseables espec&#237;menes, abundan en las iglesias mucho m&#225;s de lo que suponemos.<\/p>\n<p>  As&#237; que lo que ahora tanto desean, al rato lo aborrecen y lanzan fuera, para volver a repetir el ciclo una y otra vez.<\/p>\n<p>  El caso m&#225;s com&#250;n de bulimia espiritual se da entre los mismos pastores, que pudiendo ser por momentos fogosos evangelistas, no bien consiguen bautizar y congregar en su redil la oveja, se desentienden de la misma; y de marcar ella presencia con alg&#250;n don espiritual, prontamente es puesta de patitas en la calle. Sus iglesias no crecen sino que apenas se mantienen; pues tantos ingresan por el frente, tantos salen por la puerta de atr&#225;s. De las ovejas no queda en la iglesia m&#225;s recuerdo que la lana de su trasquila. Lo parad&#243;jico en estos casos, es que quienes m&#225;s usan de la Biblia, m&#225;s f&#225;cilmente la ignoran y menos la quieren, mostrando una bibliafobia que les lleva a la desesperaci&#243;n ante una Biblia abierta no por sus manos.<\/p>\n<p>  En cuanto a los miembros de las iglesias, el comportamiento bul&#237;mico se percibe mayormente en mujeres y j&#243;venes, sensibles a la terapia grupal que hallan en la congregaci&#243;n a la que asisten. Al momento del culto pueden disfrutar de la celebraci&#243;n y la alabanza (no de la exposici&#243;n de las Escrituras), y mayormente de la ministraci&#243;n final cuando son invitados a pasar al frente. Son bien dispuestos a las largas vigilias y ayunos, as&#237; como para ausentarse de la iglesia por un buen tiempo incursionando por los antros de perdici&#243;n del mundo. Alternan entre la iglesia y las discotecas; y as&#237; como suben a dar su testimonio en una campa&#241;a evangel&#237;stica, al tiempo lo dan en la c&#225;rcel ante los compa&#241;eros de prisi&#243;n que procuran &#8220;convertir&#8221;. Algunos hasta se vuelven par&#225;sitos de los mismos pastores que oportunamente supieron usarlos como trofeos de conversi&#243;n en su ministerio.<\/p>\n<p>  &#191;Qu&#233; es lo que est&#225; incidiendo entre tantas mujeres y j&#243;venes que suelen componer la gran mayor&#237;a de la membres&#237;a de las iglesias, para quedar presos de la bulimia espiritual? La presi&#243;n social parecer&#237;a activar los mecanismos psicol&#243;gicos que no es debidamente contrarrestada por una efectiva predicaci&#243;n del evangelio de Jesucristo. El ser igual a los dem&#225;s parece ser entonces una premisa m&#225;s deseable que la de ser imitadores de un Cristo cuyos disc&#237;pulos contempor&#225;neos le confiesan con sus labios y le niegan con sus vidas. <\/p>\n<p>  &#191;Cu&#225;l tratamiento puede ser efectivo para librar a un cristiano de su bulimia espiritual?<\/p>\n<p>   As&#237; como los pacientes anor&#233;xicos y bul&#237;micos rara vez acuden al m&#233;dico, tampoco recurren a la consejer&#237;a espiritual los cristianos as&#237; afectados. Pero la mejor terapia est&#225; en las manos de Aquel que es nuestro mejor Consejero y M&#233;dico espiritual. A &#201;l debe volverse el creyente atribulado; &#201;l lo sanar&#225;.<\/p><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>INTRODUCCI&#211;N La grave incidencia de esta dupla de enfermedades actuales, nos hace pensar que adem&#225;s de reconocerse por sus trastornos psicosom&#225;ticos y desequilibrios nutricionales, puede ilustrarnos y advertirnos en cuanto a la condici&#243;n espiritual que aqueja a muchos cristianos. 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