{"id":5175,"date":"2016-02-08T19:07:08","date_gmt":"2016-02-09T00:07:08","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-permanente-verdad-del-evangelio\/"},"modified":"2016-02-08T19:07:08","modified_gmt":"2016-02-09T00:07:08","slug":"la-permanente-verdad-del-evangelio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-permanente-verdad-del-evangelio\/","title":{"rendered":"La permanente verdad del Evangelio"},"content":{"rendered":"<div>Ricardo Est&#233;vez Carmona  &#8211; Lomas de Solymar &#8211; 1er. Semestre del 2002<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>    Es interesante mirar las 111 frecuencias que en 106 vers&#237;culos en nuestra RV-1960 aparece la palabra &#8220;evangelio&#8221;.<\/p><\/div>\n<div style=\"text-align:justify; color:#3d3d3d;\">No sabiendo de otros que anteriormente se hayan tomado tal trabajo selectivo &#8211;pues disponemos de comentarios completos del NT vers&#237;culo por vers&#237;culo-, raz&#243;n de m&#225;s para que asumamos tal emprendimiento; pero no yendo hacia el texto para su ex&#233;gesis, sino trayendo el texto hasta nosotros para que alumbre nuestra presente situaci&#243;n local.<\/p>\n<p>    El Se&#241;or Jes&#250;s primero; luego sus ap&#243;stoles; y finalmente todos los disc&#237;pulos de la iglesia en Jerusalem que fueron esparcidos: &#8220;iban por todas partes anunciando el evangelio&#8221; (Hch. 8:4). &#191;Es lo mismo hoy?<\/p>\n<p>    Convendr&#225; a nuestro estudio reparar en algunos aspectos sugestivos:<\/p>\n<p>Mateo 4:<\/p>\n<p>23Y recorri&#243; Jes&#250;s toda Galilea, ense&#241;ando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo. 24Y se difundi&#243; su fama <\/p>\n<p>      Este expresi&#243;n nos escudri&#241;a profundamente: &#191;cu&#225;l fama hoy d&#237;a com&#250;nmente trasciende? &#191;La del Se&#241;or Jesucristo o la del evangelista que<\/p>\n<p>lo predica? Hace esto acordar a la vieja an&#233;cdota de aquellos tres amigos<\/p>\n<p>londinenses que se encuentran al final de un domingo para intercambiar<\/p>\n<p>impresiones sobre las distintas predicaciones que escucharon en sus respectivos lugares de reuni&#243;n:<\/p>\n<p>Dice admirado el primero:   -&#161;Qu&#233; gran predicador!<\/p>\n<p>El segundo, embelesado:     -&#161;Qu&#233; estupendo serm&#243;n!<\/p>\n<p>El tercero, como adorando: -&#161;Qu&#233; maravilloso Salvador!<\/p>\n<p>  Se dice de este &#250;ltimo que hab&#237;a ido al Tabern&#225;culo Metropolitano a o&#237;r<\/p>\n<p>a Spurgeon. <\/p>\n<p>Mateo 9:                                                                                       35Recorr&#237;a Jes&#250;s todas las ciudades y aldeas, ense&#241;ando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo. 36Y al ver las multitudes, tuvo compasi&#243;n de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor. 37Entonces dijo a sus disc&#237;pulos: A la verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos. 38Rogad, pues, al Se&#241;or de la mies, que env&#237;e obreros a su mies.<\/p>\n<p>      Aqu&#237; resalta la impresi&#243;n que le causa al Se&#241;or el estado de la gente; su tremenda necesidad es lo que le lleva a pedir a los suyos que oren para<\/p>\n<p>que sean enviados m&#225;s obreros para congregar y cuidar a sus ovejas. Ellas son llamadas, precisamente, por la predicaci&#243;n del evangelio. Los obreros<\/p>\n<p>existen en raz&#243;n de la mies; y porque hay ovejas es que se necesitan pastores, pero no al rev&#233;s, como algunos parecen entender. <\/p>\n<p>Mateo 11:<\/p>\n<p>5Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados, y a los pobres es anunciado el evangelio; 6y bienaventurado es el que no halle tropiezo en m&#237;.<\/p>\n<p>     Tan impactante es lo que dice en el v.5, que la conclusi&#243;n en el 6 como que pasa por desapercibida. Esta bienaventuranza aparece aqu&#237;<\/p>\n<p>como algo especial y singular, y nos sugiere meternos en otro apasionante estudio: Jes&#250;s como causa de tropiezo. Como el tema es vasto, alcanzar&#225; advertir como Pablo y Pedro coinciden en se&#241;alar a Jesucristo como piedra de tropiezo para quienes tropiezan en la palabra,<\/p>\n<p>siendo desobedientes a ella al desechar al Se&#241;or y pretender justificarse<\/p>\n<p>por las obras de la ley (Ro. 9:32,33; 1Pe. 2:6-8). Aunque no es de<\/p>\n<p>comparar la religiosidad legalista de los jud&#237;os contempor&#225;neos con la com&#250;n irreligiosidad de nuestro pueblo, coinciden sin embargo en su rechazo de Cristo y su pretensi&#243;n de justificarse a s&#237; mismos. Pero lo<\/p>\n<p>m&#225;s lamentable hoy d&#237;a no es que tantos incr&#233;dulos sigan tropezando contra tama&#241;a Roca, &#161;sino que los mismos creyentes la pulen, decoran<\/p>\n<p>y endulzan comprimi&#233;ndola de modo que los inconversos que evangelizan<\/p>\n<p>se la traguen como una p&#237;ldora! Quitarle a Cristo ese elemento de ofensa,<\/p>\n<p>tropiezo y esc&#225;ndalo, es anunciar a otro &#8220;Cristo&#8221; y predicar otro &#8220;evangelio&#8221;. El &#8220;a todos me he hecho de todo, para que de todos modos salve a algunos&#8221; de Pablo, le incluye &#250;nicamente a &#233;l, y al desasimiento de sus derechos, prestigio y bienes personales para ganar a un mayor n&#250;mero para Cristo. Pero de ning&#250;n modo hubiera osado retocar a ese Cristo o mejorar ese evangelio para hacerlo m&#225;s accesible a sus oyentes. Poca sensibilidad parece haber hoy d&#237;a respecto a esto.             <\/p>\n<p>Mateo 24:<\/p>\n<p>13Mas el que persevere hasta el fin, &#233;ste ser&#225; salvo. 14Y ser&#225; predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendr&#225; el fin.<\/p>\n<p>   Esta porci&#243;n com&#250;nmente es citada fuera de su contexto prof&#233;tico<\/p>\n<p>tribulacionista que describe este cap&#237;tulo. Ciertamente que los que hoy somos realmente salvos perseveraremos hasta el fin, pues fiel es el que<\/p>\n<p>nos ha llamado para hacerlo con nosotros as&#237; (1Ts. 5:23,24; Jud.24). <\/p>\n<p>   Los no salvos durante la gran tribulaci&#243;n finalmente claudicar&#225;n aceptando la marca de la bestia y sellando as&#237; su propia condenaci&#243;n. Tampoco se puede invocar el incumplimiento actual del v.14 para alegar que todav&#237;a no est&#225;n dadas las circunstancias para el retorno del Se&#241;or por los suyos, ateni&#233;ndonos a ese per&#237;odo final que concluye con el Armaged&#243;n y al que sigue el juicio de las naciones. Sabemos que Pablo, Pedro, Juan, Santiago y Judas coinciden en sus escritos en la esperanza de la pronta venida del Se&#241;or, como algo que esperaban que acontecer&#237;a en su propio tiempo.<\/p>\n<p>   Adem&#225;s, cuando se arguye que no todos los pueblos del mundo fueron<\/p>\n<p>alcanzados por el evangelio, se dice de los &#8220;misioneros evang&#233;licos&#8221; cuya<\/p>\n<p>entrada est&#225; prohibida en algunas regiones, pero se olvidan de las ondas radiales que alcanzan al 99% de la poblaci&#243;n mundial; y sabido es que por v&#237;a sat&#233;lite se cubre todo el orbe con programaci&#243;n evang&#233;lica en los<\/p>\n<p>m&#225;s diversos idiomas.<\/p>\n<p>Mateo 26:<\/p>\n<p>Porque siempre tendr&#233;is pobres con vosotros, pero a m&#237; no siempre me tendr&#233;is. 12Porque al derramar este perfume sobre mi cuerpo, lo ha hecho a fin de prepararme para la sepultura. 13De cierto os digo que dondequiera que se predique este evangelio, en todo el mundo, tambi&#233;n se contar&#225; lo que &#233;sta ha hecho, para memoria de ella.<\/p>\n<p>    Por expresa voluntad del Se&#241;or, lo que Mar&#237;a hizo habr&#237;a de quedar<\/p>\n<p>perpetuamente unido a la predicaci&#243;n del evangelio. Juan nos identifica al autor de la idea que ganara a otros disc&#237;pulos provocando el descontento<\/p>\n<p>y suscitando murmuraciones: Judas el traidor; un buen economista y hasta con apariencia de fil&#225;ntropo. Su aviesa intenci&#243;n tambi&#233;n quedar&#237;a<\/p>\n<p>registrada en el cuarto evangelio. El cuidado de los pobres que pudiera tener Judas era semejante a la pasi&#243;n por las almas que algunos invocan. <\/p>\n<p>S&#243;lo les interesa la salvaci&#243;n de los perdidos como recurso para engordar<\/p>\n<p>las bolsas de las ofrendas. Cuanto m&#225;s lejos est&#233;n, cuanto m&#225;s pobres e<\/p>\n<p>ignorantes sean, cuanto mayor sea el atraso en que vivan y la barbarie de<\/p>\n<p>sus costumbres, m&#225;s atrayentes son para que cristianos sensibles abran generosamente bolsillos y carteras. Sin duda que ha de irse a los perdidos, y hasta con preferente premura a los peores y m&#225;s m&#237;seros de ellos, como lo hizo el General Booth en Londres y la Madre Teresa en Calcuta; pero antes que con los mismos necesitados, el coraz&#243;n del disc&#237;pulo fiel derramar&#225; lo mejor de s&#237; mismo como ofrenda fragante al Se&#241;or que ama y adora. El &#8220;ha hecho conmigo una buena obra&#8221; no solamente es un elogio de Jes&#250;s a Mar&#237;a, sino que nos abre el mismo coraz&#243;n del Se&#241;or a su anhelo secreto de que nos ocupemos con &#201;l.<\/p>\n<p>Marcos 1:<\/p>\n<p>14Despu&#233;s que Juan fue encarcelado, Jes&#250;s vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios, 15diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepent&#237;os, y creed en el evangelio.<\/p>\n<p>    &#161;Elemental  y simple! El evangelio que el Se&#241;or Jesucristo predica es el<\/p>\n<p>mismo del primer serm&#243;n de Pedro en Pentecost&#233;s: un llamado al<\/p>\n<p>arrepentimiento de los pecados y fe para con Dios, lo que tambi&#233;n resume el testificar de Pablo a jud&#237;os y gentiles (Hch. 20:21). Es cierto<\/p>\n<p>que la regeneraci&#243;n espiritual no reviste el mismo car&#225;cter espectacular de las se&#241;ales, prodigios y milagros que siguen y confirman el testimonio<\/p>\n<p>cristiano, pero aunque se resucite a todos los que yacen en el cementerio de una ciudad, y se vac&#237;e de enfermos su hospital, todo ello junto no<\/p>\n<p>equivale a la salvaci&#243;n de un solo habitante de ese lugar. El traspaso del<\/p>\n<p>alma muerta en delitos y pecados a la vida eterna, a los ojos de Dios y de<\/p>\n<p>todos los cristianos esclarecidos, tiene un valor infinitamente mayor al de<\/p>\n<p>todos aquellos grandes milagros juntos, que solamente tienen que ver con<\/p>\n<p>la salud y vida del cuerpo de carne corruptible.<\/p>\n<p>Marcos 8:<\/p>\n<p>34Y llamando a la gente y a sus disc&#237;pulos, les dijo: Si alguno quiere venir en pos de m&#237;, ni&#233;guese a s&#237; mismo, y tome su cruz, y s&#237;game. 35Porque todo el que quiera salvar su vida, la perder&#225;; y todo el que pierda su vida por causa de m&#237; y del evangelio, la salvar&#225;. 36Porque &#191;qu&#233; aprovechar&#225; al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? 37&#191;O qu&#233; recompensa dar&#225; el hombre por su alma?<\/p>\n<p>38Porque el que se avergonzare de m&#237; y de mis palabras en esta generaci&#243;n ad&#250;ltera y pecadora, el Hijo del Hombre se avergonzar&#225; tambi&#233;n de &#233;l, cuando venga en la gloria de su Padre con los santos &#225;ngeles.<\/p>\n<p>     &#161;Parad&#243;jica inversi&#243;n la del disc&#237;pulo cristiano! Lo que se empe&#241;a en salvar lo termina perdiendo, y lo que da como perdido acaba salv&#225;ndolo.<\/p>\n<p>Esto es lo suficientemente irracional como para que &#250;nicamente por fe sea recibida esta palabra. El sentido com&#250;n de cualquiera resiste tan ins&#243;lita idea, y ha de ser por revelaci&#243;n espiritual que alguien reciba el<\/p>\n<p>est&#237;mulo a negarse a s&#237; mismo, tomar la cruz, seguir al Se&#241;or, y morir para vivir plena y eternamente.<\/p>\n<p>Marcos 10:<\/p>\n<p>28Entonces Pedro comenz&#243; a decirle: He aqu&#237;, nosotros lo hemos dejado todo, y te hemos seguido. 29Respondi&#243; Jes&#250;s y dijo: De cierto os digo que no hay ninguno que haya dejado casa, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por causa de m&#237; y del evangelio, 30que no reciba cien veces m&#225;s ahora en este tiempo; casas, hermanos, hermanas, madres, hijos, y tierras, con persecuciones; y en el siglo venidero la vida eterna. 31Pero muchos primeros ser&#225;n postreros, y los postreros, primeros.<\/p>\n<p>     Pocos ejemplos probablemente sean tan aleccionadores como los de los misioneros que se alejaron de todo cuanto pose&#237;an para servir a Dios<\/p>\n<p>en la obra del evangelio. El Se&#241;or ha sabido recompensar su fidelidad,<\/p>\n<p>d&#225;ndoles no solamente su propia familia sino tambi&#233;n la espiritual, en la<\/p>\n<p>hermandad de los hijos de Dios. Algunos, luego, en su vejez, no quisieron volver a su patria para morir en ella, pues en el mismo campo de labor en el que invirtieron su vida forjaron entra&#241;ables lazos de amistad y comuni&#243;n con los cristianos del pa&#237;s.  Todo lo recibido, sin<\/p>\n<p>embargo, no les eximi&#243; de persecuciones; quiz&#225; para no olvidar la visi&#243;n<\/p>\n<p>del apostolado, que no los llam&#243; a gozar y disfrutar del mundo en la forma que suele aspirar la humanidad entera. Nuestro rendido reconocimiento va hacia tantos de ellos que nos hablaron la palabra de<\/p>\n<p>Dios, y que tras considerar cual haya sido el resultado de su conducta<\/p>\n<p>somos estimulados a imitar su fe.<\/p>\n<p>    Lamentablemente los nuevos tiempos han tra&#237;do j&#243;venes generaciones<\/p>\n<p>de misioneros que han reinterpretado a su gusto este pasaje, a juzgar por<\/p>\n<p>sus quejas y reclamos. Ellos mismos se encargan de hacer ver todo lo que<\/p>\n<p>han dejado (muchas veces son problemas, m&#225;s que beneficios), y el<\/p>\n<p>leg&#237;timo derecho que les asiste de velar por la casa, familia, veh&#237;culo y<\/p>\n<p>correspondencia que demanda buena parte de su tiempo y atenci&#243;n. En<\/p>\n<p>cuanto a las persecuciones, no las suelen tener de los inconversos que los<\/p>\n<p>tratan con simpat&#237;a, sino que las toman como viniendo de aquellos creyentes molestos e incomprensivos, que cuestionan su modalidad. <\/p>\n<p>     Quienes as&#237; se adelantan a reclamar derechos y reconocimientos, no<\/p>\n<p>deben sorprenderse que cuando ajusten cuentas con su Se&#241;or puedan quedar relegados a los &#250;ltimos lugares.<\/p>\n<p>Marcos 16:<\/p>\n<p>15Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. 16El que creyere y fuere bautizado, ser&#225; salvo; mas el que no creyere, ser&#225; condenado.<\/p>\n<p>    &#8220;Por todo el mundo&#8221; y &#8220;a toda criatura&#8221; incluye tanto la vastedad del orbe entero como el trabajo pormenorizado con cada uno de sus<\/p>\n<p>pobladores. Dios no hace acepci&#243;n de personas, y tampoco podemos<\/p>\n<p>hacerla nosotros. Aunque nos es imposible que particularmente<\/p>\n<p>llevemos el evangelio a la humanidad diseminada por todo el planeta,<\/p>\n<p>el Cuerpo total de los creyentes, la iglesia, s&#237; puede hacerlo en la medida que cada miembro cumpla su propio ministerio.<\/p>\n<p>Lucas 4:<\/p>\n<p>42Cuando ya era de d&#237;a, sali&#243; y se fue a un lugar desierto; y la gente le buscaba, y llegando a donde estaba, le deten&#237;an para que no se fuera de ellos. 43Pero &#233;l les dijo: Es necesario que tambi&#233;n a otras ciudades anuncie el evangelio del reino de Dios; porque para esto he sido enviado. 44Y predicaba en las sinagogas de Galilea.<\/p>\n<p>     Nos llama la atenci&#243;n esta actitud del Se&#241;or, pues si cualquier<\/p>\n<p>evangelista contempor&#225;neo se hallase en medio de tal &#233;xito ministerial,<\/p>\n<p>probablemente extendiese el tiempo de su cruzada. En el pasaje paralelo<\/p>\n<p>de Marcos 1:36-38, Pedro y otros van por &#201;l cuando oraba en un lugar<\/p>\n<p>desierto, y encontr&#225;ndole le dicen: -Todos te buscan. El Se&#241;or responde:<\/p>\n<p>&#8220;Vamos a los lugares vecinos, para que predique tambi&#233;n all&#237;; porque para esto he venido&#8221;. Con mucho, poco o ning&#250;n resultado, hay hoy<\/p>\n<p>d&#237;a misioneros que se afincan en determinado lugar y luego insumen<\/p>\n<p>tiempo, dinero y esfuerzos para convertir algunos vecinos. Es cierto que<\/p>\n<p>si existe un ejercicio espiritual para perseverar con paciencia testificando<\/p>\n<p>a una persona o familia, as&#237; convendr&#225; hacer, pues sembrando la semilla<\/p>\n<p>en buena tierra habr&#225; que regarla y cuidarla. Pero el milagro de la vida<\/p>\n<p>que brota de la misma muerte es obra enteramente de Dios, quien tambi&#233;n da el crecimiento. Sabemos que debemos predicar a todos los<\/p>\n<p>hombres si bien no todos se van a salvar. Nuestra responsabilidad es<\/p>\n<p>anunciarles a Cristo por el evangelio, y luego que lo hacemos quedamos<\/p>\n<p>libres para predicar a otros que todav&#237;a no han o&#237;do. Tenemos la total<\/p>\n<p>garant&#237;a de que habr&#225;n resultados con la evangelizaci&#243;n, pues todos los<\/p>\n<p>que est&#225;n ordenados para vida eterna oyendo creer&#225;n y ser&#225;n salvos,<\/p>\n<p>as&#237; aqu&#237; ahora como en Antioqu&#237;a de Pisidia hace 1950 a&#241;os atr&#225;s. Este<\/p>\n<p>caso en el ministerio de nuestro Se&#241;or nos hace acordar al de los esparcidos en Hch. 8:4, que iban por todas partes anunciando el evangelio, y a la valiente hueste de los evangelistas itinerantes que<\/p>\n<p>descubrimos en la tercera ep&#237;stola de Juan, y a los que Dios us&#243;<\/p>\n<p>poderosamente en la Gran Breta&#241;a y Norteam&#233;rica durante el siglo 18.<\/p>\n<p>Lucas 7: 22: &#8220;&#8230; y a los pobres es anunciado el evangelio&#8221;.<\/p>\n<p>     El ser humano es propenso a irse de un extremo al otro, como si le costara guardar el equilibrio ante dos aspectos opuestos de una misma<\/p>\n<p>verdad. Es as&#237; que indudablemente en nuestro pa&#237;s se hab&#237;a ca&#237;do en el<\/p>\n<p>extremo de evangelizar los barrios marginales de las ciudades, con evidente descuido de las zonas residenciales habitada por los ciudadanos<\/p>\n<p>de mayores recursos econ&#243;micos, las que inclu&#237;an tambi&#233;n a la clase<\/p>\n<p>profesional e intelectual de nuestra sociedad. La escasez de iglesias en<\/p>\n<p>tales zonas, incluso con mayor densidad demogr&#225;fica, contrasta con las<\/p>\n<p>muchas en barrios extensos pero de menor poblaci&#243;n relativa.<\/p>\n<p>    La sana reacci&#243;n a esto consisti&#243; en que algunos misioneros se radicaran en las zonas de playas de Montevideo y la Costa de Oro,<\/p>\n<p>desde Punta Carretas al Este. Es as&#237; que ahora ya hay algunas iglesias<\/p>\n<p>y tambi&#233;n se aprovecha a evangelizar a los veraneantes en las playas.<\/p>\n<p>    Aunque los pobres, marginados y m&#225;s carenciados de la sociedad<\/p>\n<p>est&#233;n muy cerca del coraz&#243;n del Se&#241;or, y en nuestro texto privilegie<\/p>\n<p>a los pobres en el anuncio del Evangelio, es un hecho constatado en<\/p>\n<p>los evangelios que el Se&#241;or Jes&#250;s tambi&#233;n am&#243; al joven rico, comi&#243;<\/p>\n<p>con Sim&#243;n el fariseo, y a Zaqueo (que no era nada pobre) le dijo:<\/p>\n<p>&#8220;Hoy ha venido la salvaci&#243;n a esta casa&#8221;. Est&#225; bien la preferente atenci&#243;n que hayamos prestado en evangelizar a nuestra gente m&#225;s sencilla; pero<\/p>\n<p>no deber&#237;amos nunca habernos sentido achicados para enfrentarnos a los<\/p>\n<p>m&#225;s cultos y pudientes para llevarles tambi&#233;n a ellos las buenas nuevas.<\/p>\n<p>     Sin embargo -y aqu&#237; est&#225; el extremo opuesto-, nos cuesta reconocer<\/p>\n<p>como una aut&#233;ntica visi&#243;n de Dios que ahora lleguen misioneros invocando un llamado a testificar a los profesionales universitarios y a las clases m&#225;s altas de nuestra sociedad. Es comprensible un llamado a compensar nuestra deficiencia en la evangelizaci&#243;n con aquellos sectores de la poblaci&#243;n que no fueron debidamente alcanzados, marcando un<\/p>\n<p>inter&#233;s especial en testificar de Cristo a estas personas; pero esto es<\/p>\n<p>admisible &#250;nicamente dentro de un marco de actividad donde no queden<\/p>\n<p>excluidas las personas de m&#225;s baja condici&#243;n social. Adem&#225;s, es sabido que la alta sociedad en cualquier pa&#237;s del mundo constituye una &#233;lite<\/p>\n<p>selecta y cerrada, a la que no se accede f&#225;cilmente, ni siquiera por fama o<\/p>\n<p>riquezas, pues est&#225; integrada por antiguas familias de rancia alcurnia,<\/p>\n<p>emparentadas y relacionadas estrechamente entre s&#237;.          <\/p>\n<p>     En cuanto a los profesionales universitarios, pueden s&#237; ser impresionados por m&#233;dicos, abogados, ingenieros, arquitectos y dem&#225;s facultativos egresados de Oxford, Cambridge, Harvard, La Sorbonne y similares. Pero las muchas graduaciones obtenidas tempranamente por los j&#243;venes en los E.E.U.U. no alcanzan a impresionar a nuestros universitarios formados con una disciplina m&#225;s completa y exhaustiva dentro de su especialidad acad&#233;mica. <\/p>\n<p>    Aunque el ser extranjero y hablar otro idioma siempre constituye una<\/p>\n<p>atracci&#243;n especial en nuestro pa&#237;s y cualquier parte del mundo, la rareza<\/p>\n<p>del porte y el habla no basta para suplir lo que falta, y que son las llaves<\/p>\n<p>apropiadas para las respectivas cerraduras. De carecer de tales llaves,<\/p>\n<p>entonces lo &#250;nico que queda son usar precisamente las del reino de los<\/p>\n<p>cielos, que por el evangelio abre los corazones y derriba las puertas por<\/p>\n<p>donde ha de pasar la iglesia del Se&#241;or.<\/p>\n<p>    Por otra parte, lo que antecede no pretende desalentar a quienes llegaron con tal intenci&#243;n, como desmereciendo su aptitud para tal<\/p>\n<p>empresa, sino mostrar que la necesidad espiritual de pobres y ricos,<\/p>\n<p>r&#250;sticos e intelectuales, es la misma, y el Cristo del evangelio es todo<\/p>\n<p>y cuanto necesitan para su salvaci&#243;n eterna. Ayudando a tal comprensi&#243;n<\/p>\n<p>podemos evitar esfuerzos malogrados y cualquier sensaci&#243;n de fracaso.          <\/p>\n<p>     Lucas 8:<\/p>\n<p>     1Aconteci&#243; despu&#233;s, que Jes&#250;s iba por todas las ciudades y aldeas, predicando y anunciando el evangelio del reino de Dios, y los doce con &#233;l<\/p>\n<p>      Lucas 9:   <\/p>\n<p>       6Y saliendo, pasaban por todas las aldeas, anunciando el evangelio y sanando por todas partes..<\/p>\n<p>      Lucas 10:<\/p>\n<p>      1Despu&#233;s de estas cosas, design&#243; el Se&#241;or tambi&#233;n a otros setenta, a quienes envi&#243; de dos en dos delante de &#233;l a toda ciudad y lugar adonde &#233;l hab&#237;a de ir. <\/p>\n<p>       Lo interesante a observar en esta secuencia es un desarrollo del discipulado de nuestro Se&#241;or con aquellos a quienes tambi&#233;n escogi&#243;:<\/p>\n<p>1ero. Los doce van con &#201;l; 2do. Los doce ya van solos, sin &#201;l; 3ero.<\/p>\n<p>Ahora ya no son doce sino setenta los disc&#237;pulos enviados.<\/p>\n<p>       Un discipulado aut&#233;ntico requiere no solamente el ser instruido con<\/p>\n<p>la ense&#241;anza de un maestro, sino convivir con &#233;l trabajando juntos en la obra del Se&#241;or. Que en la actualidad no siempre ni en cualquier parte esto sea factible, no sirve de excusa para omitirlo cuando y donde se<\/p>\n<p>pueda tambi&#233;n hacer de esta manera, pues el beneficio es m&#250;ltiple.<\/p>\n<p>Lucas 20:<\/p>\n<p>1Sucedi&#243; un d&#237;a, que ense&#241;ando Jes&#250;s al pueblo en el templo, y anunciando el evangelio, llegaron los principales sacerdotes y los escribas, con los ancianos, 2y le hablaron diciendo: Dinos: &#191;con qu&#233; autoridad haces estas cosas? &#191;o qui&#233;n es el que te ha dado esta autoridad?<\/p>\n<p>     &#161;Y bien! &#161;Lleg&#243; el elenco ministerial! Toda la plana mayor del poder<\/p>\n<p>religioso se hizo presente. Esta escena se repite hasta nuestros d&#237;as, pero<\/p>\n<p>no s&#243;lo en el juda&#237;smo. &#191;Recuerdan la dieta imperial reunida en Worms contra Lutero? Pero el protestantismo conserv&#243; muchas ma&#241;as de Roma<\/p>\n<p>y a lo largo de su historia tambi&#233;n se enfrent&#243; con arrogancia a toda suerte de no conformistas. &#191;No qued&#243; Juan Wesley excluido de las iglesias anglicanas y tuvo que adoptar al mundo por parroquia?<\/p>\n<p>     Es probable que incluso nuestro hermano lector haya sido increpado<\/p>\n<p>m&#225;s de una vez: &#8211; &#191;Con qu&#233; autoridad&#8230;?<\/p>\n<p>     Normalmente ha de leerse entre l&#237;neas: &#8211; &#191;Nos has pedido permiso o<\/p>\n<p>nos est&#225;s pasando por alto?<\/p>\n<p>     Tanto en el templo de Jerusalem entonces, como hoy aqu&#237;, hay una<\/p>\n<p>t&#225;cita confesi&#243;n de la existencia de una Autoridad que las &#8220;autoridades<\/p>\n<p>reconocidas&#8221; se resisten a reconocer.<\/p>\n<p>     Cuando existe una aut&#233;ntica autoridad delegada de Dios f&#225;cilmente<\/p>\n<p>admite la que el mismo Dios deleg&#243; en otros, sin suspicacia alguna de<\/p>\n<p>rivalidad o desleal competencia. Cuando sobreviene alg&#250;n Di&#243;trefes, en<\/p>\n<p>cambio, careciendo de genuina autoridad ha de imponer la suya propia,<\/p>\n<p>que apenas es fuerte ante los m&#225;s d&#233;biles, pero que se desmorona en<\/p>\n<p>presencia de la leg&#237;tima autoridad espiritual que proviene de Dios.<\/p>\n<p>      As&#237; se cita como axioma que quien se ve en la necesidad de recordar<\/p>\n<p>a otros la autoridad que sobre ellos tiene, es porque ya no la tiene.<\/p>\n<p>      Lo dicho no fomenta la insubordinaci&#243;n y el desacato, pues es claro<\/p>\n<p>por la Escritura que debemos sujetarnos unos a otros en el v&#237;nculo espiritual que nos mantiene adheridos a la Cabeza, que es Cristo.<\/p>\n<p>      Recordamos &#8211;por asociaci&#243;n de ideas- aquella famosa frase de Artigas que todos aprendimos en la escuela pero que luego en la iglesia<\/p>\n<p>parece que la hemos olvidado: &#8220;Mi autoridad emana de vosotros y ella cesa ante vuestra presencia soberana&#8221;.<\/p>\n<p>      Nuestra m&#225;xima autoridad es el mismo Se&#241;or Jes&#250;s, Cabeza de su<\/p>\n<p>iglesia, y en medio de cualquier expresi&#243;n local de la misma debemos<\/p>\n<p>reconocer tambi&#233;n al Cuerpo entero de creyentes, del que cada uno somos miembros, en parte. En cuanto a los ancianos puestos por Dios en la asamblea, no revisten un cargo autoritario sino un servicio a los hermanos cuidando de ellos e instruy&#233;ndoles en la palabra del Se&#241;or. Pero si son elegidos, nombrados y ordenados por los hombres, pues entonces estar&#225;n estos fatalmente obligados a someterse a la autoridad que ellos mismos le han conferido.<\/p>\n<p>Hechos 8: 4, 12, 25, 35, 40:  <\/p>\n<p>\nLo interesante de advertir en este cap&#237;tulo, es que todas las cinco veces que aparece la palabra &#8220;evangelio&#8221; va asociada al anuncio del mismo. Son 27 en total las referencias en que aparece juntamente el evangelio y su anuncio. Este mero detalle sirve para darnos cuenta que<\/p>\n<p>esencialmente las buenas nuevas constituyen un mensaje noticioso a ser<\/p>\n<p>anunciado.<\/p>\n<p>Hechos 10:<\/p>\n<p>36Dios envi&#243; mensaje a los hijos de Israel, anunciando el evangelio de la paz por medio de Jesucristo; &#233;ste es Se&#241;or de todos.<\/p>\n<p>    Los mensajes de Pedro pueden estudiarse con mucho beneficio con<\/p>\n<p>prop&#243;sito homil&#233;tico, pero atendiendo tambi&#233;n a los aspectos teol&#243;gicos,<\/p>\n<p>dial&#233;cticos y apolog&#233;ticos.<\/p>\n<p>     Lo que aqu&#237; sorprende es lo directo que fue Pedro en casa de gentiles, formados seg&#250;n la tradici&#243;n romana. Decirles a ellos que Jesucristo es el Se&#241;or de todos, es de lo m&#225;s impropio y provocativo que<\/p>\n<p>se nos pudiera ocurrir. El C&#233;sar era el Pontificex Maximus, Se&#241;or soberano de todo cuanto en su Imperio hubiese, las vidas de sus s&#250;bditos, inclusive. El mensaje que los cristianos predicaban era entonces subversivo, pues le hab&#237;a aparecido al C&#233;sar romano un competidor de<\/p>\n<p>locura: muerto, resucitado y ascendido a los cielos desde donde volver&#237;a<\/p>\n<p>por los suyos antes de su juicio final sobre vivos y muertos, emperadores<\/p>\n<p>romanos inclusive.<\/p>\n<p>     Ning&#250;n evangelista deber&#225; predicar ofendiendo a nadie; pero si el puro evangelio que proclama ofendiera a alguno, o si el Cristo que anuncia fuera piedra de esc&#225;ndalo contra la que un oyente tropezara, no<\/p>\n<p>por eso habr&#225; que depurar el mensaje quitando o atenuando aquellos<\/p>\n<p>elementos peligrosamente provocativos. Si hay buenas nuevas que dar, es<\/p>\n<p>porque Dios ama al pecador que quiere salvar; pero si para ello tiene que<\/p>\n<p>arrepentirse de sus pecados y creer en un Salvador crucificado y resucitado, &#161;pues as&#237; son las cosas! &#161;Y gloria a Dios porque son as&#237; y de<\/p>\n<p>ning&#250;n otro modo! &#161;No hay otro evangelio!  <\/p>\n<p>Hechos 11:<\/p>\n<p>19Ahora bien, los que hab&#237;an sido esparcidos a causa de la persecuci&#243;n que hubo con motivo de Esteban, pasaron hasta Fenicia, Chipre y Antioqu&#237;a, no hablando a nadie la palabra, sino s&#243;lo a los jud&#237;os. 20Pero hab&#237;a entre ellos unos varones de Chipre y de Cirene, los cuales, cuando entraron en Antioqu&#237;a, hablaron tambi&#233;n a los griegos, anunciando el evangelio del Se&#241;or Jes&#250;s. 21Y la mano del Se&#241;or estaba con ellos, y gran n&#250;mero crey&#243; y se convirti&#243; al Se&#241;or. 22Lleg&#243; la noticia de estas cosas a o&#237;dos de la iglesia que estaba en Jerusal&#233;n; y enviaron a Bernab&#233; que fuese hasta Antioqu&#237;a. 23Este, cuando lleg&#243;, y vio la gracia de Dios, se regocij&#243;, y exhort&#243; a todos a que con prop&#243;sito de coraz&#243;n permaneciesen fieles al Se&#241;or. 24Porque era var&#243;n bueno, y lleno del Esp&#237;ritu Santo y de fe. Y una gran multitud fue agregada al Se&#241;or. 25Despu&#233;s fue Bernab&#233; a Tarso para buscar a Saulo; y hall&#225;ndole, le trajo a Antioqu&#237;a. 26Y se congregaron all&#237; todo un a&#241;o con la iglesia, y ense&#241;aron a mucha gente; y a los disc&#237;pulos se les llam&#243; cristianos por primera vez en Antioqu&#237;a. <\/p>\n<p>    Aunque hoy nos parezca raro que aquellos disc&#237;pulos esparcidos desde Jerusalem solamente hablasen a los jud&#237;os, en realidad siempre ha sido as&#237;, ya sea por dificultad del idioma o por no atraerse problemas con la gente de otra religi&#243;n y cultura. En Montevideo hubo que esperar hasta el a&#241;o 1868 para que se comenzaran las reuniones de predicaci&#243;n en espa&#241;ol. La colonia norteamericana y brit&#225;nica celebraba sus cultos &#250;nicamente en ingl&#233;s, no interes&#225;ndose a&#250;n en ganar a los criollos.<\/p>\n<p>   Tambi&#233;n es posible que pensaran que los griegos dif&#237;cilmente aceptaran<\/p>\n<p>un mensaje que les ser&#237;a totalmente extra&#241;o, pues el evangelio del Se&#241;or<\/p>\n<p>Jes&#250;s ten&#237;a que ver con el Mes&#237;as jud&#237;o, la esperanza de Israel.<\/p>\n<p>   Quiz&#225; la frase clave de esta porci&#243;n est&#225; en la impresi&#243;n de Bernab&#233; al<\/p>\n<p>llegar a Antioqu&#237;a: &#8220;vio la gracia de Dios&#8221;. Ser&#237;a in&#250;til buscar otra explicaci&#243;n porque no la hay.<\/p>\n<p>   Como aquel var&#243;n, nosotros tambi&#233;n necesitamos ser buenos, llenos del Esp&#237;ritu Santo y de fe. Seguramente que as&#237; tambi&#233;n nosotros hemos de ver la gracia de Dios.<\/p>\n<p>Hechos 13:<\/p>\n<p>32Y nosotros tambi&#233;n os anunciamos el evangelio de aquella promesa hecha a nuestros padres, 33la cual Dios ha cumplido a los hijos de ellos, a nosotros, resucitando a Jes&#250;s; como est&#225; escrito tambi&#233;n en el salmo segundo: Mi hijo eres t&#250;, yo te he engendrado hoy.<\/p>\n<p>     A diferencia de lo anteriormente visto, ahora es Pablo quien dedica<\/p>\n<p>su mensaje a los jud&#237;os en su propia sinagoga. El comienzo del mismo<\/p>\n<p>trae reminiscencias del inconcluso de Esteban, pues arranca con un resumen de la historia de Israel; pero como si quisiera darle terminaci&#243;n<\/p>\n<p>al otro, ahora aprovecha a enfatizar la realidad de la resurrecci&#243;n del Se&#241;or Jes&#250;s. Efectivamente, poco lograr&#237;a explay&#225;ndose sobre la<\/p>\n<p>crucifixi&#243;n (como luego har&#225; entre los gentiles) pues sus oyentes podr&#237;an decirse: -&#161;Bien merecida! &#161;Se hizo Dios, present&#225;ndose como su Hijo y como el Mes&#237;as de Israel!<\/p>\n<p>    Pero ante el hecho de la resurrecci&#243;n, con tantos testigos todav&#237;a ante<\/p>\n<p>el pueblo, y el silencio de las autoridades religiosas que no se atrev&#237;an a<\/p>\n<p>negarla p&#250;blicamente, entonces todo encajaba, pues las profec&#237;as se cumpl&#237;an en &#201;l, por lo que se le llama &#8220;el evangelio de aquella promesa<\/p>\n<p>hecha a nuestros padres&#8221;.<\/p>\n<p>    As&#237; tambi&#233;n convendr&#225; a nosotros hoy d&#237;a fundamentar el evangelio de Jesucristo que predicamos, con la irrefutable evidencia de su resurrecci&#243;n y cumplimiento de las antiguas profec&#237;as que se&#241;alaban a &#201;l.<\/p>\n<p>Hechos 14:<\/p>\n<p>1Aconteci&#243; en Iconio que entraron juntos en la sinagoga de los jud&#237;os, y hablaron de tal manera que crey&#243; una gran multitud de jud&#237;os, y asimismo de griegos. 2Mas los jud&#237;os que no cre&#237;an excitaron y corrompieron los &#225;nimos de los gentiles contra los hermanos. 3Por tanto, se detuvieron all&#237; mucho tiempo, hablando con denuedo, confiados en el Se&#241;or, el cual daba testimonio a la palabra de su gracia, concediendo que se hiciesen por las manos de ellos se&#241;ales y prodigios. 4Y la gente de la ciudad estaba dividida: unos estaban con los jud&#237;os, y otros con los ap&#243;stoles. 5Pero cuando los jud&#237;os y los gentiles, juntamente con sus gobernantes, se lanzaron a afrentarlos y apedrearlos, 6habi&#233;ndolo sabido, huyeron a Listra y Derbe, ciudades de Licaonia, y a toda la regi&#243;n circunvecina, 7y all&#237; predicaban el evangelio. 21Y despu&#233;s de anunciar el evangelio a aquella ciudad y de hacer muchos disc&#237;pulos, volvieron a Listra, a Iconio y a Antioqu&#237;a,<\/p>\n<p>    Dos cosas llaman la atenci&#243;n en este pasaje: una, es la forma en que los ap&#243;stoles hablar&#237;an, que Lucas describe como: &#8220;de tal manera&#8221; y &#8220;con denuedo&#8221;; aunque intentemos imaginarlo y nos hagamos muchas ideas, es<\/p>\n<p>seguro que nos quedamos cortos y que la realidad superar&#237;a cualquier especulaci&#243;n. Otra, es que los ap&#243;stoles nunca aprenden la lecci&#243;n que los incr&#233;dulos pretenden darles. As&#237; como Pedro y Juan al comienzo,<\/p>\n<p>ahora Pablo y Bernab&#233;, logrando escapar de Iconio, no bien llegan a las<\/p>\n<p>ciudades de Listra y Derbe no se les ocurre otra cosa que predicar all&#237;<\/p>\n<p>tambi&#233;n el evangelio. Lo mismo en todo el cap&#237;tulo, como en el v.21.<\/p>\n<p>    Si a nosotros nos fuera mal en alguna actividad evangel&#237;stica, tratar&#237;amos de cambiar la estrategia o emplear nuevas t&#225;cticas. Ellos en<\/p>\n<p>cambio parecen obstinados y siempre reincidentes: predicaban el evangelio.<\/p>\n<p>Hechos 15:<\/p>\n<p>7Y despu&#233;s de mucha discusi&#243;n, Pedro se levant&#243; y les dijo: Varones hermanos, vosotros sab&#233;is c&#243;mo ya hace alg&#250;n tiempo que Dios escogi&#243; que los gentiles oyesen por mi boca la palabra del evangelio y creyesen. 8Y Dios, que conoce los corazones, les dio testimonio, d&#225;ndoles el Esp&#237;ritu Santo lo mismo que a nosotros; 9y ninguna diferencia hizo entre nosotros y ellos, purificando por la fe sus corazones. 10Ahora, pues, &#191;por qu&#233; tent&#225;is a Dios, poniendo sobre la cerviz de los disc&#237;pulos un yugo que ni nuestros padres ni nosotros hemos podido llevar? 11Antes creemos que por la gracia del Se&#241;or Jes&#250;s seremos salvos, de igual modo que ellos.<\/p>\n<p>     Todo este cap&#237;tulo es muy substancioso, pero basta a nuestro estudio<\/p>\n<p>se&#241;alar nuevamente la simplicidad del evangelio, pues en el o&#237;r y creer ya<\/p>\n<p>se manifiesta la gracia del Se&#241;or Jes&#250;s para salvaci&#243;n. Lo que parece tan<\/p>\n<p>simple y sabido es lo que m&#225;s frecuentemente acostumbramos descuidar.<\/p>\n<p>35Y Pablo y Bernab&#233; continuaron en Antioqu&#237;a, ense&#241;ando la palabra del Se&#241;or y anunciando el evangelio con otros muchos.<\/p>\n<p>     Dos cosas atraen aqu&#237; nuestra atenci&#243;n: una, el ministerio doble de la<\/p>\n<p>ense&#241;anza de la palabra del Se&#241;or a los creyentes, y el anuncio del evangelio a los inconversos. Otra, que tal cometido no era de exclusiva competencia de los ap&#243;stoles Pablo y Bernab&#233;, sino que &#8220;otros muchos&#8221;<\/p>\n<p>de los hermanos all&#237; participaban activamente de tales servicios.<\/p>\n<p>    Tenemos aqu&#237; una muestra muy elocuente del funcionamiento de una<\/p>\n<p>iglesia local. Pablo y Bernab&#233; no salieron precipitadamente de Antioqu&#237;a<\/p>\n<p>porque ya hubiesen all&#237; muchos hermanos activos en la ense&#241;anza y la<\/p>\n<p>evangelizaci&#243;n, sino que les brindaron su colaboraci&#243;n sin absorber el<\/p>\n<p>ministerio anulando a los dem&#225;s. Recordemos que el gobierno y ministerio unipersonal de la iglesia era desconocido en sus principios, y<\/p>\n<p>que apenas tiene su antecedente en Di&#243;trefes (3Juan).<\/p>\n<p>Hechos 16:<\/p>\n<p>6Y atravesando Frigia y la provincia de Galacia, les fue prohibido por el Esp&#237;ritu Santo hablar la palabra en Asia; 7y cuando llegaron a Misia, intentaron ir a Bitinia, pero el Esp&#237;ritu no se lo permiti&#243;. 8Y pasando junto a Misia, descendieron a Troas. 9Y se le mostr&#243; a Pablo una visi&#243;n de noche: un var&#243;n macedonio estaba en pie, rog&#225;ndole y diciendo: Pasa a Macedonia y ay&#250;danos. 10Cuando vio la visi&#243;n, en seguida procuramos partir para Macedonia, dando por cierto que Dios nos llamaba para que les anunci&#225;semos el evangelio.<\/p>\n<p>      Sabemos el medio que Dios emple&#243; para llamar a sus ap&#243;stoles a<\/p>\n<p>Macedonia; pero desconocemos c&#243;mo es que el Esp&#237;ritu Santo les prohibi&#243; hablar la palabra en Asia, y frustr&#243; el intento de seguir hasta<\/p>\n<p>Bitinia. De todos modos, es notable como el Se&#241;or mismo les abr&#237;a y<\/p>\n<p>cerraba las puertas. Si a nosotros se nos mete la idea de evangelizar tal<\/p>\n<p>lugar, somos capaces de insistir hasta porfiar en ello, y luego excusaremos la falta de resultados diciendo que la gente del lugar es muy dura. El mayor problema no est&#225; sin embargo en que perdamos tiempo y<\/p>\n<p>esfuerzos donde &#201;l no nos envi&#243;, sino que ocupados en ello no estemos<\/p>\n<p>donde &#201;l quer&#237;a enviarnos. La r&#250;brica de alguna que otra oraci&#243;n para llenar la f&#243;rmula no es indicativo de que estemos sujetos a la voluntad de<\/p>\n<p>Dios. Ojal&#225; el Se&#241;or nos conceda la gracia de sensibilizarnos para percibir<\/p>\n<p>la voz de su Santo Esp&#237;ritu.<\/p>\n<p>Hechos 17:<\/p>\n<p>16Mientras Pablo los esperaba en Atenas, su esp&#237;ritu se enardec&#237;a viendo la ciudad entregada a la idolatr&#237;a. 17As&#237; que discut&#237;a en la sinagoga con los jud&#237;os y piadosos, y en la plaza cada d&#237;a con los que concurr&#237;an. 18Y algunos fil&#243;sofos de los epic&#250;reos y de los estoicos disputaban con &#233;l; y unos dec&#237;an: &#191;Qu&#233; querr&#225; decir este palabrero? Y otros: Parece que es predicador de nuevos dioses; porque les predicaba el evangelio de Jes&#250;s, y de la resurrecci&#243;n. 19Y tom&#225;ndole, le trajeron al Are&#243;pago, diciendo: &#191;Podremos saber qu&#233; es esta nueva ense&#241;anza de que hablas? 20Pues traes a nuestros o&#237;dos cosas extra&#241;as. Queremos, pues, saber qu&#233; quiere decir esto.<\/p>\n<p>   Si actualmente no se enardece nuestro esp&#237;ritu viendo la ciudad entregada no solamente a toda forma de modernas idolatr&#237;as, sino al pecado y la corrupci&#243;n, no es por falta de tales cosas en la ciudad, sino de sensibilidad espiritual dentro de nosotros mismos. &#191;Podemos acaso<\/p>\n<p>contextualizar este pasaje a nuestro tiempo y lugar? Conviene intentarlo.<\/p>\n<p>   La sinagoga de los jud&#237;os constitu&#237;a para Pablo un verdadero oasis. Al<\/p>\n<p>menos all&#237; no hab&#237;a idolatr&#237;a y disfrutaba de la relaci&#243;n con personas piadosas. Sin embargo, el evangelio que predicaba, presentando a Jesucristo como al Mes&#237;as prometido, el Hijo de Dios, Salvador de todos<\/p>\n<p>los que creen, jud&#237;os y gentiles por igual, suscitaba furibundas discusiones.     <\/p>\n<p>    No ser&#237;a justo ni apropiado buscar ahora en alguna iglesia evang&#233;lica la versi&#243;n actualizada de una vieja sinagoga ateniense; pero sin siquiera buscarla, hasta en la vuelta de la esquina quiz&#225; tropecemos con ella. <\/p>\n<p>    Tambi&#233;n ha de representar un oasis para quien huyendo de la corrupci&#243;n que est&#225; en el mundo, halla un lugar distinto, lejos del mundanal ruido, donde las oraciones, c&#225;nticos y lectura de las Escrituras<\/p>\n<p>consiguen reconfortar al esp&#237;ritu abrumado. Pero tras la bienvenida y el<\/p>\n<p>gozo de la primera impresi&#243;n, cualquier intento de compartir la realidad<\/p>\n<p>de la vida en Cristo despierta recelos y molestias. Si no se suscitan<\/p>\n<p>&#8220;furibundas discusiones&#8221;, es porque no existen rabinos evang&#233;licos que se tomen a pecho las Escrituras, como aquellos de Berea que cada d&#237;a escudri&#241;aban las Escrituras para confirmar con ellas lo que Pablo y Silas<\/p>\n<p>dec&#237;an. Inexpertos en las Escrituras e inseguros en su teolog&#237;a, rehuyen<\/p>\n<p>la discusi&#243;n, y ateni&#233;ndose al conocido proverbio de Salom&#243;n, callando<\/p>\n<p>pasan por sabios.<\/p>\n<p>    Quienes desde muy j&#243;venes hemos predicado en las plazas, sabemos<\/p>\n<p>por experiencia que tampoco nuestro mensaje provoca a los paseanderos,<\/p>\n<p>porque los montevideanos ya no se interesan en decir o en oir algo nuevo. Hace m&#225;s de un siglo, nuestro primer predicador en espa&#241;ol, el Dr. Juan Francisco Thomson, fue uno de los fundadores del Ateneo de<\/p>\n<p>Montevideo, donde sostuviera re&#241;idas pol&#233;micas con representantes del<\/p>\n<p>clero oficial. Pero hoy en d&#237;a la incredulidad est&#225; unida a la credulidad<\/p>\n<p>y al escepticismo, &#8220;y cord&#243;n de tres dobleces no se rompe pronto&#8221;.<\/p>\n<p>    La &#250;nica duda que todav&#237;a queda, es: &#191;qu&#233; pasar&#237;a si pudi&#233;ramos<\/p>\n<p>desentra&#241;ar de las Escrituras y de la historia el evangelio de Jes&#250;s? Me<\/p>\n<p>temo que difiere bastante de la tibia leche aguada y almibarada que se<\/p>\n<p>distribuye en no pocas congregaciones evang&#233;licas.<\/p>\n<p>Hechos 20:<\/p>\n<p>24Pero de ninguna cosa hago caso, ni estimo preciosa mi vida para m&#237; mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recib&#237; del Se&#241;or Jes&#250;s, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios. <\/p>\n<p>    &#191;Cu&#225;l podr&#237;a ser el gozo de un candidato a ser decapitado? Pues no otro que el de su Maestro, el cual &#8220;por el gozo que le fue propuesto sufri&#243; la cruz&#8221;  (He.12:2). Pablo no se preocupaba de las cosas ni de<\/p>\n<p>la misma vida, sino que hasta la propia muerte pod&#237;a depararle gozo, si<\/p>\n<p>es que lograba terminar su carrera cumpliendo el encargo recibido del<\/p>\n<p>Se&#241;or en su testimonio del evangelio de la gracia de Dios. Esta nota heroica aparece en todos los m&#225;rtires de la fe. No hay posesiones ni<\/p>\n<p>bienestar que les estorbe; el prop&#243;sito de la vida no est&#225; en hacerla larga,<\/p>\n<p>segura y placentera, sino que alcance plenamente su objetivo: darse a<\/p>\n<p>Dios en servicio de la salvaci&#243;n de muchos testificando del evangelio.<\/p>\n<p>Romanos 1:<\/p>\n<p>1Pablo, siervo de Jesucristo, llamado a ser ap&#243;stol, apartado para el evangelio de Dios, <\/p>\n<p>   Con cuatro distintos aspectos se presenta aqu&#237; Pablo: siervo, llamado,<\/p>\n<p>ap&#243;stol y apartado. Las tres preposiciones denotan: (de) pertenencia; (a)<\/p>\n<p>direcci&#243;n, prop&#243;sito; (para) el fin al que se encamina la acci&#243;n anterior. <\/p>\n<p>   De tan sucinta manera tenemos un preciso test vocacional util&#237;simo a la hora de confirmar la salida a la obra del Se&#241;or. <\/p>\n<p>8Primeramente doy gracias a mi Dios mediante Jesucristo con respecto a todos vosotros, de que vuestra fe se divulga por todo el mundo. 9Porque testigo me es Dios, a quien sirvo en mi esp&#237;ritu en el evangelio de su Hijo, de que sin cesar hago menci&#243;n de vosotros siempre en mis oraciones,<\/p>\n<p>   Interesa notar aqu&#237;, que esa fe de los destinatarios de la ep&#237;stola se muestra con un efecto similar a la propagaci&#243;n del evangelio por todo el mundo. Efectivamente, si en principio y esencia el evangelio es una buena<\/p>\n<p>noticia que se anuncia, es seguido, mostrado y adornado por las vidas cambiadas de aquellos que lo creyeron. As&#237;, al atractivo del mensaje, se agrega la acreditaci&#243;n del mismo por lo distinto que lucen cuantos lo han<\/p>\n<p>recibido. Por supuesto que para los que lo rechazan, tanto la palabra que<\/p>\n<p>se predica como la modalidad de las vidas transformadas, son necedad o<\/p>\n<p>locura; pero para quienes habr&#225;n de creerlo, no hay mejor propaganda que su efecto entre los convertidos.<\/p>\n<p>   Tambi&#233;n reparamos en la confesi&#243;n de Pablo: &#8220;a quien sirvo en mi esp&#237;ritu&#8221;, pues f&#225;cilmente tanto los romanos cuando lo conocieran, como<\/p>\n<p>nosotros que le leemos, podemos admirarnos de su brillante inteligencia,<\/p>\n<p>capacidad oratoria y dem&#225;s dones y talentos de su persona, sin percibir que el secreto de su ministerio resid&#237;a en la m&#225;s &#237;ntima profundidad de su ser: en su propio esp&#237;ritu, en el que sirve a Dios  en el evangelio de su Hijo, de tal modo que hasta lo puede poner por testigo de sus oraciones. <\/p>\n<p>14A griegos y a no griegos, a sabios y a no sabios soy deudor. 15As&#237; que, en cuanto a m&#237;,  pronto estoy a anunciaros el evangelio tambi&#233;n a vosotros que est&#225;is en Roma.<\/p>\n<p>   La universalidad del evangelio que abarca todo el mundo y tiene por<\/p>\n<p>destinatario a cada una de sus criaturas, no podr&#237;a hacer acepci&#243;n de personas ateni&#233;ndose a factores &#233;tnicos, sociales o intelectuales.<\/p>\n<p>   El apostolado de Pablo no era selectivo, pues fue llamado a ser testigo de Jesucristo a todos los hombres, desde los m&#225;s humildes hasta los mismos reyes.<\/p>\n<p>   La &#250;ltima frase puede llamarnos la atenci&#243;n, pues hemos de suponer que la fe que acaba de elogiar era resultado del mismo evangelio que promete ahora ir a predicarles. A lo menos creo que podemos entender<\/p>\n<p>con esto dos cosas: una, que el Se&#241;or le usar&#237;a anunciando el evangelio<\/p>\n<p>a sus familiares, amigos y dem&#225;s conocidos. Otra, que si bien el evangelio<\/p>\n<p>es sencillo en cuanto a la gran noticia que da, es riqu&#237;simo en todo cuanto implica esta gracia de Dios que trae el conocimiento de Jesucristo.<\/p>\n<p>   Probablemente es mucho lo que pierden de exponer los predicadores y<\/p>\n<p>de aprender sus oyentes, cuando dan por sabido el evangelio al dejar claro el ABC del mismo, o las 4 Leyes Espirituales. Sin duda que el evangelio es mucho m&#225;s que eso, y nos sorprender&#237;amos al hablar con<\/p>\n<p>creyentes y pastores, de la ignorancia que persiste incluso en los rudimentos de la doctrina de Cristo.<\/p>\n<p>16Porque no me averg&#252;enzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvaci&#243;n a todo aquel que cree; al jud&#237;o primeramente, y tambi&#233;n al griego<\/p>\n<p>     Y bien, &#191;qu&#233; diremos a esto? Predicadores y predicados cantaremos juntos a coro: &#8211; &#161;No me averg&#252;enzo!<\/p>\n<p>    Todav&#237;a es posible que muchos seamos sinceros en nuestra confesi&#243;n,<\/p>\n<p>porque as&#237; pensamos y no nos gusta siquiera la sospecha de que no fuese<\/p>\n<p>as&#237;. &#191;Por qu&#233; habr&#237;amos de avergonzarnos del evangelio? Pues, que algo<\/p>\n<p>no nos guste, es una cosa; pero que no nos hallemos incursos en aquello mismo que deploramos, es otra cosa. El que m&#225;s o el que menos se ha forjado la imagen de lo que es un cristiano ideal, parte por sus lecturas,<\/p>\n<p>parte por lo que ha escuchado o visto en otros. Pero esa imagen fija en<\/p>\n<p>el subconsciente, puede distar mucho de lo que se es en realidad. As&#237; que<\/p>\n<p>cuando somos sobresaltados por alguna cuesti&#243;n como la que se presenta,<\/p>\n<p>ya tenemos la respuesta a flor de labios, pues ella responde a esa idea fija, sin preocuparnos por si se ajusta a nuestra propia experiencia o no;<\/p>\n<p>porque si asentimos a ella, &#191;c&#243;mo entonces no formar&#237;a parte de nuestra<\/p>\n<p>forma de pensar, creer y ser? Es que nuestro asentimiento mental a todo<\/p>\n<p>lo que sea tenido por verdadero, no implica necesariamente convicci&#243;n, y<\/p>\n<p>por consiguiente, nuestro ser interior tampoco responde a aquello de lo que no est&#225; &#237;ntimamente convencido. Este problema afecta en realidad a<\/p>\n<p>toda la vida cristiana, ya que no se disciernen diferencias que -aunque parezcan suaves matices-, marcan sin embargo agudas distinciones y<\/p>\n<p>contrastes: as&#237; no es lo mismo fe que credulidad, ni convicciones a <\/p>\n<p>opiniones.<\/p>\n<p>   Admito s&#237; que no f&#225;cilmente descubrimos cu&#225;n avergonzados estamos<\/p>\n<p>del evangelio. La sutil y encubierta apostas&#237;a contempor&#225;nea se ha<\/p>\n<p>disfrazado convenientemente, vistiendo el mismo ropaje por el ancho mundo, como si de un uniforme se tratase. Solamente queda expuesto quien no lo vista, prefigurando a los que pr&#243;ximamente han de ser marcados con el nombre o n&#250;mero de la bestia, y los que se resistan a ello.<\/p>\n<p>     El fen&#243;meno de la globalizaci&#243;n incluso est&#225; afectando grandemente al<\/p>\n<p>cristianismo evang&#233;lico, de modo que pocos se atreven a pensar con su propia cabeza, y les cuesta reprimir su propio &#161;am&#233;n! cuando la congregaci&#243;n satisface la expectativa del predicador a una entusiasta aprobaci&#243;n a lo que diga.<\/p>\n<p>     El cristiano contempor&#225;neo pone un ojo en la palabra de Dios &#8211;pues no quiere desobedecerla-, y otro en lo que la masa que integra dice y hace. Cuando hay discrepancia, esta &#250;ltima influencia pesa m&#225;s que la otra, ya que su fidelidad a la Escritura implicar&#237;a ponerse en contra a toda<\/p>\n<p>aquella masa de gente de reconocido prestigio. La arraigada democracia<\/p>\n<p>sirve al convencimiento general de que las mayor&#237;as dif&#237;cilmente se equivocan.<\/p>\n<p>     Ahora ya podemos volver al asunto del avergonzarse del evangelio, pues estamos prevenidos de que una verg&#252;enza de los dem&#225;s no deber&#237;a arrastrarnos en lo individual, caso que vayamos contra la corriente.<\/p>\n<p>     Pues bien, &#191;de qu&#233; manera conocemos la verg&#252;enza actual por el evangelio?                            <\/p>\n<p>      1 &#8211; Cuando el testimonio personal es substituido por el colectivo.<\/p>\n<p>           No que no deba haber testimonio colectivo del evangelio, sino<\/p>\n<p>           cuando el individual se diluye en el general.   <\/p>\n<p>           De acuerdo a lo que ya llevamos visto, el evangelio puede <\/p>\n<p>           anunciarse personalmente:<\/p>\n<p>           un cristiano a otra persona (Felipe al et&#237;ope); a un grupo (Pedro<\/p>\n<p>           a los reunidos en casa de Cornelio); a una multitud (el mismo<\/p>\n<p>           Pedro a muchos miles en el p&#243;rtico de Salom&#243;n o Pablo a los<\/p>\n<p>           atenienses en el Are&#243;pago).              <\/p>\n<p>           Tambi&#233;n pueden predicar:    <\/p>\n<p>           de a dos como el Se&#241;or envi&#243; a sus disc&#237;pulos, o Pablo con <\/p>\n<p>           Bernab&#233; o con Silas; y con un grupo mayor de hermanos <\/p>\n<p>           colaboradores, de los que tenemos varios ejemplos. En Hechos <\/p>\n<p>           4:31 son todos los reunidos que hablan con denuedo la palabra <\/p>\n<p>           de Dios, y Pablo considera el testimonio un&#225;nime de toda la <\/p>\n<p>           iglesia congregada en el caso propuesto en 1Co.14:24.<\/p>\n<p>           En realidad, cuanto mayor sea el n&#250;mero de quienes en <\/p>\n<p>           determinado momento y lugar se junten para dar un testimonio<\/p>\n<p>           p&#250;blico del evangelio, tanto mayor podr&#225; ser el impacto <\/p>\n<p>           ciudadano: pi&#233;nsese en las Marchas por Jes&#250;s, o las <\/p>\n<p>           concentraciones multitudinarias en el Obelisco de Buenos Aires.<\/p>\n<p>           Es muy animador cuando miles, decenas de miles y hasta <\/p>\n<p>           centenares de miles de cristianos testifican juntos del Se&#241;or y el<\/p>\n<p>           poder de su evangelio. Todo eso no est&#225; mal sino muy bien. El<\/p>\n<p>           problema est&#225; cuando no se incentiva a los hermanos a testificar <\/p>\n<p>           personalmente del Se&#241;or siempre que cuadre, sino que se les <\/p>\n<p>           toma en cuenta &#250;nicamente para que arrimen personas a la iglesia<\/p>\n<p>           o para trabajar en las cruzadas evangel&#237;sticas. Por m&#225;s &#250;tiles que <\/p>\n<p>           puedan ser los creyentes colaborando con los evangelistas, nada <\/p>\n<p>           iguala al ir &#8220;por todas partes anunciando el evangelio&#8221; Hch.8:4<\/p>\n<p>Aunque el testimonio p&#250;blico y multitudinario cause el mayor<\/p>\n<p>           impacto urbano, llamando la atenci&#243;n de las autoridades y los <\/p>\n<p>           medios de comunicaci&#243;n, marcando presencia y obteniendo <\/p>\n<p>           prestigio; as&#237; y con todo el m&#225;s efectivo sigue siendo ahora como<\/p>\n<p>           antes el testimonio personal en nuestro hogar, vecindario, lugar <\/p>\n<p>           de estudio o trabajo, o cualquier sitio en que estemos y el Se&#241;or <\/p>\n<p>           nos acerca a una persona a quien darle la buena noticia.<\/p>\n<p>     2 &#8211; Cuando la predicaci&#243;n del evangelio se disfraza de &#8220;show&#8221;.<\/p>\n<p>          No que la presentaci&#243;n del evangelio no deba apelar a recursos<\/p>\n<p>           varios, nuevos y leg&#237;timos, que cumplan con su cometido de<\/p>\n<p>           facilitar la m&#225;s efectiva comunicaci&#243;n de la buena noticia, sino<\/p>\n<p>           cuando se invierten los papeles, y el evangelio, la palabra de Dios<\/p>\n<p>           y el nombre de nuestro bendito Se&#241;or pasan a ser apenas lo que <\/p>\n<p>           le presta su peculiaridad espiritual a la manifestaci&#243;n art&#237;stica.<\/p>\n<p>              No es dif&#237;cil percatarse de esta inversi&#243;n de valores, de modo<\/p>\n<p>           que el elemento cristiano apenas sirve para darle un sabor <\/p>\n<p>           distinto a la pr&#225;ctica oratoria, ejecuci&#243;n instrumental, <\/p>\n<p>           interpretaci&#243;n vocal, y generalizado jolgorio de la concurrencia.<\/p>\n<p>              El evangelio jam&#225;s fue &#8211;ni en la Biblia ni en la historia de la<\/p>\n<p>           iglesia-, una celebraci&#243;n bulliciosa a Dios, sino un solemne <\/p>\n<p>           encuentro del pecador perdido con el Dios justo y santo, a trav&#233;s<\/p>\n<p>           del arrepentimiento y la fe en el Se&#241;or Jesucristo.<\/p>\n<p>              En todo caso, no es aqu&#237; en la tierra sino en el cielo que hay <\/p>\n<p>           una celebraci&#243;n ang&#233;lica toda vez que un pecador se arrepiente <\/p>\n<p>           (Lc.15:10).<\/p>\n<p>              Actualmente subvertimos el orden, y hacemos danzar &#8220;ante el<\/p>\n<p>           Se&#241;or&#8221; a los mismos pecadores que seguidamente lo har&#225;n ante <\/p>\n<p>           el &#8220;becerro de oro&#8221; en cualquier discoteca, luego en las llamas <\/p>\n<p>           del infierno y finalmente en el lago que arde con fuego y azufre.<\/p>\n<p>              &#205;ntimamente nos avergonzamos del evangelio tal como es y <\/p>\n<p>           como siempre fue, pues ya estamos prestando o&#237;dos y admitimos <\/p>\n<p>           que algo de raz&#243;n le asiste a la gente que nos ve como raros y<\/p>\n<p>           aburridos, cuando no como necios, tontos o locos. As&#237; que nos <\/p>\n<p>           afanamos por mostrarles que somos tan humanos como ellos, y<\/p>\n<p>           que nos divertimos mucho pero sin correr riesgos, y que incluso<\/p>\n<p>           somos capaces de exhibir grandes talentos art&#237;sticos.<\/p>\n<p>              Desdichado e in&#250;til esfuerzo digno de mejor causa, pues <\/p>\n<p>           invitando a reir y festejar con j&#250;bilo, se han olvidado del gozo de <\/p>\n<p>           la salvaci&#243;n y ya no recuerdan siquiera que cosa sea el gozo del <\/p>\n<p>           Se&#241;or.<\/p>\n<p>              Pocas frases estar&#225;n m&#225;s de moda que la que de continuo se <\/p>\n<p>           cita: &#8220;Dios habita entre las alabanzas de su pueblo&#8221; (adaptada<\/p>\n<p>           del Salmo 22:3), pero fuera de su contexto, y sin recordar el<\/p>\n<p>           Salmo 51:16:17: &#8220;Porque no quieres sacrificio, que yo lo dar&#237;a;<\/p>\n<p>           no quieres holocausto. Los sacrificios de Dios son el esp&#237;ritu <\/p>\n<p>           quebrantado; al coraz&#243;n contrito y humillado no despreciar&#225;s t&#250;,<\/p>\n<p>           oh Dios&#8221;; ni las palabras de Samuel a Sa&#250;l: &#8220;Ciertamente<\/p>\n<p>           el obedecer es mejor que los sacrificios&#8221; (1Sa. 15:22).<\/p>\n<p>  3 &#8211;     Cuando el anuncio de la noticia es pospuesto hasta que el <\/p>\n<p>           mensajero consiga captarse la confianza del receptor.<\/p>\n<p>           Indudablemente que ejemplos sobran en la Escritura para reparar   <\/p>\n<p>           en esa gracia especial que aproxima al evangelista a sus oyentes.<\/p>\n<p>           Siendo el evangelio una buena noticia, indudablemente que no <\/p>\n<p>           requiere irrumpir de forma abrupta a los gritos de &#161;s&#225;lvese quien<\/p>\n<p>           pueda! Seguramente que el ejemplo que de inmediato viene a la<\/p>\n<p>           mente es el de Pablo en el Are&#243;pago, aprovech&#225;ndose bien de su<\/p>\n<p>           observaci&#243;n de que los atenienses ten&#237;an un altar dedicado: AL <\/p>\n<p>           DIOS NO CONOCIDO. As&#237; construye su serm&#243;n sobre algo que<\/p>\n<p>           captaba de inmediato la atenci&#243;n de sus oyentes. Pero no pas&#243;<\/p>\n<p>           mucho tiempo sin anunciarles que ese Dios &#250;nico y creador de<\/p>\n<p>           todas las cosas les mandaba arrepentirse y creer en aquel al que <\/p>\n<p>           hab&#237;a resucitado de los muertos.<\/p>\n<p>           Hemos conocido testimonios totalmente inoportunos y <\/p>\n<p>           chocantes, que solamente lograron ahuyentar e indisponer contra<\/p>\n<p>           el evangelio a las personas que se procuraba ganar.<\/p>\n<p>           Es cierto que al encarar a la persona frente a la realidad de la <\/p>\n<p>           eternidad, nuestro mensaje ha de ser directo y preciso, pero eso <\/p>\n<p>           no priva de cierta sagacidad espiritual para entregar el mensaje <\/p>\n<p>           en el momento oportuno y con palabras llenas de gracia.<\/p>\n<p>           Es posible que algunos j&#243;venes no conozcan las an&#233;cdotas que<\/p>\n<p>           escuchamos en nuestros a&#241;os mozos; aqu&#237; van un par de ellas:<\/p>\n<p>           Un creyente se decidi&#243; por fin a testificarle a una se&#241;orita que<\/p>\n<p>           viajaba en el asiento a su lado. As&#237; que de repente se volvi&#243; hacia<\/p>\n<p>           ella, metiendo su mano en el bolsillo para sacar su Nuevo <\/p>\n<p>           Testamento, sin darse cuenta que justo el tren estaba por entrar <\/p>\n<p>           a un t&#250;nel, y le solt&#243; con reverente voz su estudiada frase:<\/p>\n<p>           -Se&#241;orita, &#191;est&#225; Vd. lista para pasar a la eternidad?<\/p>\n<p>           Siendo esto dicho en medio de la m&#225;s absoluta oscuridad, la <\/p>\n<p>           aterrada joven gritaba demandando auxilio ante lo que crey&#243; un<\/p>\n<p>           atentado criminal.<\/p>\n<p>           Un peluquero creyente se hallaba pronto para afeitar a su cliente,<\/p>\n<p>           y cuando le termin&#243; de pasar la brocha dejando su cara blanca de<\/p>\n<p>           espuma, consider&#243; que era llegada la ocasi&#243;n propicia. As&#237; que se<\/p>\n<p>           le recost&#243; suavemente por detr&#225;s, apoyando delicadamente el filo<\/p>\n<p>           de la navaja contra su cuello, y le musit&#243; al o&#237;do con cavernosa <\/p>\n<p>           voz: -Amigo, &#191;est&#225; Vd. pronto para morir?<\/p>\n<p>           Se dice que el hombre salt&#243; de un brinco del sill&#243;n huyendo<\/p>\n<p>           despavorido por la calle, todav&#237;a con la toalla al cuello, tan <\/p>\n<p>           blanca como la espuma de su cara.<\/p>\n<p>           Sirva pues lo que antecede, para disuadir al lector de cualquier<\/p>\n<p>           recelo que tuviera en cuanto a que consideramos este asunto<\/p>\n<p>           desde un solo &#225;ngulo, y sin atenernos al debido equilibrio que<\/p>\n<p>           debe mantener un criterio justo y sensato.<\/p>\n<p>              Por otro lado, me temo que se haya estirado como chicle la<\/p>\n<p>           expresi&#243;n de Pablo: &#8220;a todos me he hecho de todo, para que de<\/p>\n<p>           todos modos salve a algunos&#8221;  (1Co.9:22b). De una cosa <\/p>\n<p>           podemos estar seguros: Pablo no se hizo lo que no era. Era libre<\/p>\n<p>           y tambi&#233;n siervo; jud&#237;o y ciudadano romano; fariseo legalista y a<\/p>\n<p>           la vez emancipado de la vieja ley; experto en las Escrituras pero<\/p>\n<p>           tambi&#233;n en la literatura cl&#225;sica. Tan rica personalidad le permit&#237;a<\/p>\n<p>           abrirse con naturalidad a toda clase de gente, usando como <\/p>\n<p>           canales de comunicaci&#243;n todo lo que le permit&#237;a establecer <\/p>\n<p>           puentes que superaran las barreras &#233;tnicas, ling&#252;&#237;sticas, <\/p>\n<p>           religiosas, filos&#243;ficas, etc. Pero &#233;l no buscar&#237;a hacerse atleta,<\/p>\n<p>           corriendo y luchando en el estadio para buscar una oportunidad <\/p>\n<p>           de testificar a los deportistas, porque era otra la carrera, lucha y<\/p>\n<p>           meta que ten&#237;a por delante. Es natural que quienes ya son        <\/p>\n<p>           navegantes, hombres de negocio, universitarios o atletas, y se <\/p>\n<p>           convierten, quieran organizarse en un testimonio fuerte y unido<\/p>\n<p>           para alcanzar a sus colegas o compa&#241;eros de oficio o profesi&#243;n.<\/p>\n<p>           Pero ser&#237;a anti-natural que un cristiano que es llamado por el <\/p>\n<p>           Se&#241;or a servirle en su obra, pase a practicar un deporte, o se <\/p>\n<p>           involucre en un negocio, o se aliste en las Fuerzas Armadas, o<\/p>\n<p>           se enrede en cualquier otra cosa que no es lo suyo, por m&#225;s que<\/p>\n<p>           le inspire la loable intenci&#243;n de hacerse como uno de aquellos a<\/p>\n<p>           quienes quiere evangelizar. El tremendo antecedente hist&#243;rico <\/p>\n<p>           que recordamos es el de algunos cristianos moravos que llegaron<\/p>\n<p>           a venderse como esclavos, con el deliberado prop&#243;sito de ser<\/p>\n<p>           conducidos a galeras, de modo de poder hablarles del amor de<\/p>\n<p>           Cristo a aquellos miserables seres, los galeotes, que viv&#237;an<\/p>\n<p>           encadenados a sus bancos de remeros, bajo el l&#225;tigo que marcaba<\/p>\n<p>           el ritmo de navegaci&#243;n. Pero dif&#237;cilmente queden ya misioneros<\/p>\n<p>           con similar visi&#243;n y llamado. Aventura, romance, viajes, son hoy<\/p>\n<p>           mejores atractivos.<\/p>\n<p>              Existe una nueva modalidad en la evangelizaci&#243;n a la que se le<\/p>\n<p>           suele llamar: Evangelismo por Amistad. La idea es la de llegarse<\/p>\n<p>           a las personas a las que se pretende evangelizar, no <\/p>\n<p>           acometi&#233;ndolas de primera con un llamado al arrepentimiento y<\/p>\n<p>           la fe, ni siquiera manifestando ninguna intenci&#243;n proselitista, ni<\/p>\n<p>           necesariamente abordando temas religiosos, sino buscando ganar<\/p>\n<p>           su confianza entablando una sincera amistad. Luego, con el <\/p>\n<p>           tiempo y el trato, es de esperar que en ellas mismas se despierte<\/p>\n<p>           la curiosidad de saber por qu&#233; somos diferentes, y no hablamos <\/p>\n<p>           ni hacemos como todo el mundo hace. Entonces habr&#225; llegado la<\/p>\n<p>           ocasi&#243;n ideal para dar raz&#243;n de la esperanza que hay en nosotros,<\/p>\n<p>           seg&#250;n el decir del ap&#243;stol Pedro. Siendo que no asumimos <\/p>\n<p>           ninguna iniciativa agresiva, sino que solamente nos aprestamos a <\/p>\n<p>           responder amablemente a la inquietud planteada, no se corre el<\/p>\n<p>           riesgo de ofender a nadie, y nuestras palabras como que caer&#225;n <\/p>\n<p>           en tierra ya preparada.<\/p>\n<p>             B&#237;blicamente, lo que m&#225;s se acerca a este m&#233;todo es el consejo<\/p>\n<p>           del ap&#243;stol Pedro a mantener una buena manera de vivir entre <\/p>\n<p>           los inconversos, quienes no dejar&#225;n de considerar nuestras <\/p>\n<p>           buenas obras, as&#237; como las mujeres cristianas podr&#225;n ganar por <\/p>\n<p>           su conducta a sus esposos (1Pe.2:12; 3:1,2).<\/p>\n<p>              Otro antecedente de mis a&#241;os mozos que mucho me marc&#243;,<\/p>\n<p>           fue el libro de un tal Dempster: Hallando Hombres para Cristo.<\/p>\n<p>           Recuerdo que &#233;l sal&#237;a a caminar por los muelles y barrios pobres<\/p>\n<p>           de Londres, procurando ayudar en lo que pudiera a las personas<\/p>\n<p>           que el Se&#241;or pon&#237;a en su camino. As&#237;, socorriendo y confortando<\/p>\n<p>           a los necesitados, se abr&#237;an las puertas de los corazones a la <\/p>\n<p>           Palabra de Dios. Otros libros afines de aquella &#233;poca (ambos <\/p>\n<p>           de la Editorial Moody) fueron: El Pescador Simp&#225;tico (de Mar&#237;a <\/p>\n<p>           Terry) y Pescadores de Hombres (de Ra&#250;l Echeverr&#237;a Magari&#241;o).<\/p>\n<p>              Aprend&#237; entonces que los hombres no eran &#250;nicamente almas<\/p>\n<p>           eternas que salvar, sino vidas que rehacer y personas a quienes <\/p>\n<p>           amar, consolar y ayudar en sus especiales circunstancias. Dios me<\/p>\n<p>           us&#243; desde aquel comienzo, y aunque muchas veces no vi <\/p>\n<p>           resultados inmediatos, al cabo de los a&#241;os me fui encontrando<\/p>\n<p>           con algunos de ellos que recordaron el bien recibido entonces.<\/p>\n<p>               Como se ve, pues, considero muy pertinente el tacto y <\/p>\n<p>           discreci&#243;n que conviene usar, pues tampoco el evangelio es un<\/p>\n<p>           pesado cami&#243;n con el que podamos atropellar a cuantos se nos<\/p>\n<p>           crucen por el camino.<\/p>\n<p>               Pero hecha esta salvedad, y reconociendo los aspectos <\/p>\n<p>           positivos de esta nueva modalidad, hemos de discernir si le<\/p>\n<p>           cuadran los antecedentes b&#237;blicos, y los testimonios que nos han<\/p>\n<p>           dejado los ganadores de almas.<\/p>\n<p>               En cuanto a los ejemplos b&#237;blicos, hemos de notar que las<\/p>\n<p>           recomendaciones hechas a los ciudadanos, patrones, empleados,<\/p>\n<p>           padres, hijos y c&#243;nyuges creyentes, corresponden al testimonio<\/p>\n<p>           de una vida cristiana normal: hogare&#241;a, laboral y civil. As&#237; que<\/p>\n<p>           en esencia este m&#233;todo nada tiene de especial, pues es la forma<\/p>\n<p>           silenciosa pero eficaz ganando sin palabras a los que ven nuestra<\/p>\n<p>           conducta digna y respetuosa.<\/p>\n<p>               En cuanto a las an&#233;cdotas biogr&#225;ficas que nos ha legado la<\/p>\n<p>           literatura cristiana, m&#225;s nuestra propia experiencia y la o&#237;da de <\/p>\n<p>           otros, nunca fue un m&#233;todo exclusivo al que alguno hubiera <\/p>\n<p>           consagrado su vida, sino apenas una parte de su ministerio.<\/p>\n<p>                Recordamos el caso de uno de los famosos predicadores<\/p>\n<p>           (pudo ser Spurgeon o Moody), que una noche que ya se <\/p>\n<p>           aprestaba a acostarse, se acord&#243; que ese d&#237;a no le hab&#237;a hablado<\/p>\n<p>           del Se&#241;or a persona alguna. Incapaz de irse a la cama con tal <\/p>\n<p>           carga de conciencia, sali&#243; fuera de su casa para constatar que<\/p>\n<p>           llov&#237;a. Pero divisando un hombre que ya hab&#237;a pasado frente a<\/p>\n<p>           su puerta bajo un gran paraguas, le alcanz&#243; y pidi&#243; si le <\/p>\n<p>           permitir&#237;a protegerse mientras segu&#237;an el mismo camino. Para<\/p>\n<p>           abreviar la historia s&#243;lo dir&#233; que el lector imagin&#243; el final, y<\/p>\n<p>           que el caballero del paraguas grande fue guiado a ponerse bajo<\/p>\n<p>           la eterna protecci&#243;n del Omnipotente creyendo en Jesucristo.<\/p>\n<p>           Si el predicador se hubiera mantenido al resguardo de su alero,<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align:justify; color:#3d3d3d;\"><b>Debido a la longitud del Estudio no lo hemos publicado completo, para seguir ley&#233;ndolo <a target=\"_blank\" rel=\"nofollow\" href=\"\/pdf\/lapermanenteverdad.pdf\">descargue la versi&#243;n en PDF<\/a>.<\/b><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ricardo Est&#233;vez Carmona &#8211; Lomas de Solymar &#8211; 1er. Semestre del 2002 *** Es interesante mirar las 111 frecuencias que en 106 vers&#237;culos en nuestra RV-1960 aparece la palabra &#8220;evangelio&#8221;. No sabiendo de otros que anteriormente se hayan tomado tal trabajo selectivo &#8211;pues disponemos de comentarios completos del NT vers&#237;culo por vers&#237;culo-, raz&#243;n de m&#225;s &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-permanente-verdad-del-evangelio\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLa permanente verdad del Evangelio\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-5175","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5175","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5175"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5175\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5175"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5175"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5175"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}