{"id":5188,"date":"2016-02-08T19:07:14","date_gmt":"2016-02-09T00:07:14","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/las-leyes-de-murphi\/"},"modified":"2016-02-08T19:07:14","modified_gmt":"2016-02-09T00:07:14","slug":"las-leyes-de-murphi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/las-leyes-de-murphi\/","title":{"rendered":"Las leyes de Murphi"},"content":{"rendered":"<div>Pastor,<\/p>\n<p>MA, BD, STM, DD, PHD, DLITT, MSC, MTH, STH, DPHIL, MTHM, FBA, BA<\/p>\n<p>(Doctor Honoris Causa: S.T. Westminster; S.T.Fuller; Univ.Manchester; S.T.Princeton;<\/p>\n<p>Southern Methodist University; Dallas Theological Seminary; Texas Christian Univ.)<\/p><\/div>\n<div style=\"text-align:justify; color:#3d3d3d;\">I  N  T  R  O  D  U  C  C  I  O  N<\/p>\n<p>    Recomienda la Escritura al pastor: &#8220;considera atentamente el <\/p>\n<p>rostro de tus ovejas&#8221; (Prov.27:23). Esta observaci&#243;n ejercita el<\/p>\n<p>discernimiento de todo ministro, de modo que pueda percibir la<\/p>\n<p>necesidad espiritual de cada miembro del reba&#241;o.<\/p>\n<p>    Recomienda igualmente la Escritura a la grey: &#8220;Acordaos de<\/p>\n<p>vuestros pastores, que os hablaron la palabra de Dios; considerad<\/p>\n<p>cu&#225;l haya sido el resultado de su conducta, e imitad su fe&#8221;  (He.13:7).<\/p>\n<p>    De manera similar, las ovejas tambi&#233;n deben estar atentas a la conducta de sus pastores, de modo que tomen ejemplo para s&#237; mismas.<\/p>\n<p>    Cuarenta a&#241;os de ver como oveja los rostros de tantos pastores,<\/p>\n<p>han sido aleccionadores con muchos Demetrios a quienes imitar, y no pocos Di&#243;trefes irreproducibles  &#161;pero que sin embargo se reproducen! <\/p>\n<p>    Una forma de ayudar al mutuo conocimiento de ovejas y pastores ha sido la de presentar una serie de dibujos animados, que si no en el film, s&#237; en la mente, nos confronten a una realidad conocida de todos. La verdad es que sobran los textos de Teolog&#237;a, Consejer&#237;a y Psicolog&#237;a Pastoral, pero faltan los manuales pr&#225;cticos que ayuden a las ovejas a comprender mejor a sus pastores. Circulan s&#237;, no obras escritas, sino sabrosos anecdotarios con una rica tradici&#243;n de pintorescos personajes e ins&#243;litas escenas, que de tanto en tanto parecen revivir en la experiencia actual y local de cada iglesia.<\/p>\n<p>    Es comprensible el inter&#233;s de los pastores de proveerse de la<\/p>\n<p>mejor literatura que pueda ayudarles a una m&#225;s sabia conducci&#243;n<\/p>\n<p>de sus reba&#241;os; igualmente parece provechoso que las ovejas  compartan con ellos sus propias apreciaciones del &#8220;&#233;xito de su conducta&#8221; tras una consideraci&#243;n atenta del asunto.<\/p>\n<p>  Acostumbran los pastores resaltar en sus sermones algunas <\/p>\n<p>caracter&#237;sticas propias de las ovejas: docilidad, timidez, inocencia, ingenuidad y hasta estupidez -como algunos alcanzan a se&#241;alar-; pero trat&#225;ndose no de ovinos sino de quienes componen la grey de Dios, no es tanto ni tan as&#237;. A m&#225;s de cuatro pastores les gustar&#225; la idea de que sea as&#237;, y a m&#225;s de cuatro ovejas les divierte fingir que es as&#237;.  Pero ser&#225; saludable para el reba&#241;o que los unos sean francos y honestos para con los otros. Normalmente la oveja asume su papel ante el pastor simulando que no se da cuenta de nada, y a la vez el pastor ejerce su rol  ante la oveja disimulando que ya sabe que la oveja se ha dado cuenta de todo. <\/p>\n<p>   Este tipo de convivencia pac&#237;fica es artificioso y provoca tensiones innecesarias. Cuando el pastor o la oveja llegan a padecer una crisis de identidad, es imprevisible cu&#225;nto pueda afectar esto a la iglesia.<\/p>\n<p>   Normalmente la comidilla en la que se cuecen los dichos y hechos de los pastores, no se forma con acciones decididamente maliciosas de los mismos, sino en contradicciones en que caen, absurdos expresados dogm&#225;ticamente y actitudes rid&#237;culas en un protagonismo tragic&#243;mico. Todo esto que en s&#237; mismo no alcanza nunca nivel de alta pecaminosidad, sin embargo desprestigia un ministerio digno de un mayor respeto. La p&#233;rdida de confianza y autoridad espiritual es nociva para  la manada que necesita ser bien alimentada, protegida y conducida.<\/p>\n<p>   Las ovejas no son menos responsables que los pastores en el asunto de un relacionamiento limpio y cristalino entre unos y otros;  pero es justo pensar que aquellos que han sido dotados con dones para cuidar de la manada, y han hecho ya un buen acopio de experiencia en el pastorado, no debieran estar  esperando por sus ovejas para que sean ellas quienes les den ese ejemplo de sinceramiento que pueda aunarles.<\/p>\n<p>   En cierto sentido, tambi&#233;n las ovejas tienen su ventaja;  pues ellas pueden hurgar en toda esa literatura de psicolog&#237;a pastoral para enterarse de cuales son los sistemas, t&#225;cticas y m&#233;todos que les aplican sus pastores. Pero &#233;stos no tienen d&#243;nde recurrir para verse retratados de cuerpo entero, y enterarse de cuales son los mecanismos de pensamiento con los que sus ovejas les sacan sus                      propias radiograf&#237;as.<\/p>\n<p>   El presente trabajo, no hace m&#225;s que reunir en un peque&#241;o volumen todo eso tan bien sabido y comentado, pero hasta ahora in&#233;dito.<\/p>\n<p>   Surge naturalmente una pregunta: &#191;Y esto para qu&#233; podr&#225; servir?<\/p>\n<p>   Transparencia; he aqu&#237; una palabra a la que nos hemos habituado, pues los pueblos y sociedades pol&#237;ticas exigen de sus gobernantes y representantes que &#233;stos no los enga&#241;en ni lucren a sus expensas.<\/p>\n<p>   Cuando los vicios de conducta quedan expuestos, m&#225;s dif&#237;cilmente se exhiben como caracter&#237;sticas propias de la personalidad o de la profesi&#243;n que se ejerce; la religiosa inclusive.<\/p>\n<p>   Quienes detentan cualquier tipo de liderazgo, deben despertar a la realidad de que no siempre sus seguidores est&#225;n aprobando cuanto digan o hagan, aunque su silencio parezca consentirlo.<\/p>\n<p>  Que los pastores conozcan lo que sus ovejas piensan respecto a<\/p>\n<p>ellos, ir&#225; en su propio beneficio si se animan a quitarse el h&#225;bito<\/p>\n<p>clerical y a mostrarse tal como realmente son.<\/p>\n<p>  Las ovejas tambi&#233;n tendr&#225;n su beneficio,  pues perdiendo su temor humano a los que las presiden en el Se&#241;or, aprender&#225;n a amarlos, respetarlos y apoyarlos en todo sentido en su ministerio. Todo esto redundar&#225; en un mejor cuidado de la grey del Se&#241;or en cualquier lugar que se congregue; y hasta en un m&#225;s digno sost&#233;n de sus pastores.<\/p>\n<p>   Por supuesto que muchos de los disparatados conceptos que aqu&#237; se vierten no son compartidos por la totalidad del ministerio conocido, y que muchos siervos de Dios quedan fuera de esta loca ideolog&#237;a; pero mayor provecho podr&#225; obtenerse de esta lectura, de no correr presurosos a resguardarse en el campo de las excepciones a la regla general, por muchas que puedan ser las tales excepciones.<\/p>\n<p>   Se nos podr&#225; observar que no hablamos en serio, y que recurrimos a la broma, el chiste, la s&#225;tira, la iron&#237;a o alguna otra humorada. Si de hablar en serio se tratara, pues podr&#237;amos publicar un tratado sobre Ezequiel 34.  Pero es muy dif&#237;cil encontrar hoy personas dispuestas a entrar, seguir y concluir un estudio exhaustivo y contextualizado de un tema con sabor amargo, por m&#225;s que termine dulce como miel.<\/p>\n<p>  Sin intentar remedar el ELOGIO DE LA LOCURA de Erasmo, es cierto que hay realidades que somos m&#225;s capaces de admitir presentadas con jocosidad, que con los severos tonos del profeta. Las verdades denunciadas son las mismas, s&#243;lo que no se visten de gris oscuro, sino del festivo colorido capaz de despertar adormecidas conciencias.<\/p>\n<p>  Nos sentamos pues para escuchar al Pastor Murphy desde su c&#225;tedra al impartirnos sus leyes para un ministerio esencialmente pragm&#225;tico.<\/p>\n<p>  Para que nadie por ingenuidad nos interprete mal, avisamos que se pretende no seguir jam&#225;s estos absurdos sino desistir de ellos. La discreci&#243;n de cada estudiante le ayudar&#225; a distinguir el consejo prudente del que contrasta precisamente por carecer de aut&#233;ntica piedad cristiana, aunque coincida con alguna pr&#225;ctica habitual.<\/p>\n<p>                               ALFABETO   PASTORAL                                                             <\/p>\n<p>He aqu&#237; una lista de asuntos a los que tarde o temprano tendr&#225;s que enfrentarte en tu ministerio. Por supuesto que en la Universidad, Seminario o Instituto B&#237;blico donde hayas estudiado, ya te fue ense&#241;ada toda la doctrina b&#237;blica respecto a estos t&#243;picos. Tales conocimientos oportunamente te librar&#225;n de pasar por ignorante en estos aspectos b&#225;sicos de nuestra profesi&#243;n;  pero es tan grande el trecho del dicho al hecho, que har&#225;s mejor si contin&#250;as la milenaria tradici&#243;n de nuestros colegas que han logrado un exitoso ministerio.  <\/p>\n<p>   Durante m&#225;s de cuatro siglos los pastores que \u00abmejor\u00bb  (&#191;!) gobernaron sus iglesias, fueron los que llevaban la Biblia en sus manos pero estaban calzados con EL PRINCIPE de Maquiavelo.  As&#237;, mientras ense&#241;aban la una, caminaban aplicando lo otro. Aunque esto &#250;ltimo pueda parecer repulsivo a <\/p>\n<p>nuestra mente y a tantos principios que hemos aprendido, recuerda que as&#237; como han de estar de limpios los guantes blancos en que metemos las manos, no podemos evitar que la suela de nuestros zapatos se contamine de continuo con el suelo que pisamos.<\/p>\n<p>   As&#237; tambi&#233;n, no es suficiente con instruirnos en cuanto a c&#243;mo son las ovejas y cuales sus  necesidades; conocer los apriscos y los buenos pastos, y saber arrancar dulces melod&#237;as de nuestra flauta o guitarra, sino que tambi&#233;n debemos adiestrarnos en el  uso de la vara y el cayado, para saber propinar con ellos oportunos golpes, ya sea para infundir como para quitar aliento a las ovejas de nuestra grey.<\/p>\n<p>  Por supuesto que los pastores vocacionales se manejan de un modo muy distinto al nuestro; pero cuantos hemos asumido este ministerio como la profesi&#243;n superior a la que hemos consagrado nuestra vida, no podemos menospreciar la rica experiencia obtenida por tantos de nuestros colegas a quienes respetamos y admiramos.<\/p>\n<p>  Lo que sigue es apenas una muestra que podr&#237;a ampliarse extensamente seg&#250;n es de vasta la variedad de asuntos y problemas con los que hemos de encararnos.<\/p>\n<p>  A medida que afinemos nuestro o&#237;do para escuchar a las ovejas, o nos ganemos la confianza de las m&#225;s gordas del reba&#241;o, se engrosar&#225; tambi&#233;n el anecdotario que nos permita abarcar con m&#225;s amplitud los avatares del pastorado.<\/p>\n<p>A &#8211;  Avivamiento.<\/p>\n<p>B &#8211;  Biblia.<\/p>\n<p>C &#8211;  Conflictos.<\/p>\n<p>D &#8211;  Dones.<\/p>\n<p>E &#8211;  Evangelismo.<\/p>\n<p>F &#8211;  Felicidad.                                                                                                                                 G &#8211;  Gobierno.<\/p>\n<p>H &#8211;  Hogar.<\/p>\n<p>I  &#8211;  Iglesia.                                                                                                                                 <\/p>\n<p>J &#8211;  Juicio.<\/p>\n<p>L &#8211;<\/p>\n<p>M &#8211; Mundanalidad.<\/p>\n<p>N &#8211;  Ne&#243;fitos.<\/p>\n<p>O &#8211; Ofrendas.<\/p>\n<p>P &#8211;  Predicadores.<\/p>\n<p>Q &#8211;  Quejas.<\/p>\n<p>R &#8211;  Reuniones.<\/p>\n<p>S &#8211;<\/p>\n<p>T &#8211;  T&#237;tulos.<\/p>\n<p>U &#8211;  Unidad.<\/p>\n<p>V &#8211;  Visitaci&#243;n.<\/p>\n<p>Y &#8211;  Yugos.<\/p>\n<p>Z &#8211;  Zorras peque&#241;as.<\/p>\n<p>                                                          A<\/p>\n<p>                                  Avivamiento<\/p>\n<p> &#8211;   El avivamiento espiritual es un asunto de doble filo; pues tanto<\/p>\n<p>   puede representar una ventaja como una desventaja en tu propio<\/p>\n<p>   ministerio.<\/p>\n<p>     Si observas bien a tu alrededor, ver&#225;s como muchos de tus<\/p>\n<p>   colegas se desga&#241;itan  clamando por avivamiento; pero poco  <\/p>\n<p>   hacen por ello.<\/p>\n<p>     La ventaja obvia de un avivamiento en tu iglesia, est&#225; en que se <\/p>\n<p>   aumentar&#225; el n&#250;mero de miembros y el fervor de los mismos; lo  <\/p>\n<p>   que redundar&#225; en tu propio cr&#233;dito.  Y con mayores, generosas y <\/p>\n<p>   alegres ofrendas, mejorar&#225; eventualmente  el monto de tus  <\/p>\n<p>   ingresos.<\/p>\n<p>     La desventaja est&#225;, en que un aut&#233;ntico avivamiento <\/p>\n<p>   necesariamente desbordar&#225; tu propia capacidad y tu accionar; <\/p>\n<p>   pues jam&#225;s podr&#225;s controlar lo que es una obra del Esp&#237;ritu<\/p>\n<p>   Santo, que imprevistamente act&#250;a como El quiere y entre<\/p>\n<p>   aquellos que se propone usar. Es as&#237;, que s&#250;bitamente pueden <\/p>\n<p>   ser despertados los dones espirituales de miembros de tu<\/p>\n<p>   congregaci&#243;n, que jam&#225;s hubieras imaginado que pudieran servir<\/p>\n<p>   para algo m&#225;s que para asistir, ofrendar y saludar a la salida, <\/p>\n<p>   agradeci&#233;ndote el serm&#243;n. <\/p>\n<p>  No ser&#237;a de extra&#241;ar, que sin quererlo ni propon&#233;rselo, la iglesia comience a reconocer a hermanos espiritualmente dotados para todos aquellos asuntos eclesi&#225;sticos que eran de tu exclusiva competencia.<\/p>\n<p>  Nada tendr&#237;as que temer si t&#250; mismo y tu familia participaran de tal avivamiento, pues entonces la iglesia tambi&#233;n reconocer&#237;a el obrar de Dios en t&#237; y a trav&#233;s de t&#237; y los tuyos. Pero si ustedes asumieran una actitud cautelosa, tomando una prudencial distancia de ese despertar espiritual y sus sorpresivas<\/p>\n<p>manifestaciones, en cierto sentido quedar&#225;n como marginados de ese movimiento, y a la corta o a la larga se sentir&#225;n impelidos a resistirlo, y si les fuera posible, apagarlo. Aunque pretendan justificar su actitud insistiendo conque Dios les puso all&#237; por pastores de su grey, y que es su deber defender la ortodoxia de la iglesia contra toda herej&#237;a y fanatismo cism&#225;tico, f&#225;cilmente te<\/p>\n<p>refutar&#225;n dici&#233;ndote que este mover de Dios promueve precisamente la verdad doctrinal y la unidad de la iglesia en el amor fraternal. El problema est&#225;, en que si no act&#250;as con integridad de coraz&#243;n participando de lo mismo, tampoco te ser&#225; posible \u00absubirte al carro\u00bb del avivamiento sigui&#233;ndoles la corriente y adapt&#225;ndote a las nuevas circunstancias. Los dones de discernimiento, activos ahora en tu congregaci&#243;n, podr&#237;an dejar expuesta tu hipocres&#237;a.<\/p>\n<p>  Como ves, el asunto del avivamiento entra&#241;a dificultades.<\/p>\n<p>  Si eres un ministro vocacional, a quien Dios ha llamado y capacitado para su servicio y el de sus santos, sin duda que te plegar&#225;s de buen grado al avivamiento y el Se&#241;or te usar&#225; m&#225;s all&#225; de lo que puedas siquiera imaginar.<\/p>\n<p>    Pero si eres apenas un profesional de la religi&#243;n, promovido por tus estudios teol&#243;gicos con m&#225;ximos honores, pero incierto de la tal vocaci&#243;n, entonces ya sabes a que has de atenerte si en tu iglesia comenzara a soplar el viento recio.<\/p>\n<p>                                                        B<\/p>\n<p>                                        Biblia<\/p>\n<p>&#8211;      La misma Biblia que es tu mejor amiga en tus manos, puede <\/p>\n<p>     ser tu mayor enemiga en las de un miembro inescrupuloso de <\/p>\n<p>     tu iglesia.<\/p>\n<p>       Fomenta su estudio, pero no insistas con ello demasiado.<\/p>\n<p>       Es bueno que eleves cuanto puedas el nivel de <\/p>\n<p>    conocimiento de las Escrituras en tu reba&#241;o, pero has de <\/p>\n<p>    estar siempre atento a que se conserve a una prudencial  <\/p>\n<p>    distancia del nivel que t&#250; mismo hayas alcanzado.<\/p>\n<p>       Para que nadie te acuse de no ser el mejor promotor  <\/p>\n<p>    b&#237;blico, podr&#225;s compensar tal aparente falta siguiendo este <\/p>\n<p>    f&#225;cil m&#233;todo:<\/p>\n<p>    &#8211; En aquellos miembros que veas como que son menos  <\/p>\n<p>      inteligentes, capaces, entendidos, sin h&#225;bitos de lectura ni  <\/p>\n<p>      inquietud espiritual alguna, les animar&#225;s continuamente a  <\/p>\n<p>      que estudien su Biblia, ayud&#225;ndoles a ello.<\/p>\n<p>&#8211; Con aquellos otros que por el contrario abunde lo que a  <\/p>\n<p>  &#233;stos falta, les deber&#225;s recordar que &#8220;la piedad para todo   <\/p>\n<p>  aprovecha&#8221; (1Tim.4:8) y que &#8220;El conocimiento envanece, <\/p>\n<p>  pero el amor edifica&#8221; (1Cor.8:1).<\/p>\n<p>      De este modo mantendr&#225;s a raya a los elementos <\/p>\n<p>      potencialmente &#8220;peligrosos&#8221;, a la par que estimular&#225;s con   <\/p>\n<p>      visible entusiasmo a cuantos nunca se tomar&#225;n en serio los  <\/p>\n<p>      estudios.<\/p>\n<p>      &#8211; Siendo que la Biblia es Santa y Sagrada, hay algo que debes   <\/p>\n<p>   ense&#241;ar, mas nunca con palabras sino con tu propio ejemplo: <\/p>\n<p>   la Biblia en las manos del pastor, y preferentemente apoyada  <\/p>\n<p>   en el atril del p&#250;lpito, siempre es sagrada; pero en manos de  <\/p>\n<p>   cualquier oveja sentada en el banco, podr&#237;a no serlo, ante el <\/p>\n<p>   riesgo de un uso inadecuado. Podr&#237;as ilustrarlo, si quieres,   <\/p>\n<p>   con la buc&#243;lica alegor&#237;a de un pastorcillo al que se le cae su  <\/p>\n<p>   flauta, y una oveja resoplara sobre ella; podr&#237;a emitir alg&#250;n <\/p>\n<p>   silbato, pero jam&#225;s una melod&#237;a.  &#161;Y vaya a saber todav&#237;a si<\/p>\n<p>   tal chillido no fuera una invitaci&#243;n a la incursi&#243;n del lobo! <\/p>\n<p>Si lo prefieres, o te sintieras forzado a ello por alguna oveja<\/p>\n<p>sublevada contra tu autoridad, que te acometiera Biblia en mano como con un mandoble, asest&#225;ndote vers&#237;culos como estocadas, a troche y moche, podr&#225;s lograr que se aflojen sus<\/p>\n<p>brazos y piernas, nada m&#225;s que con citarle Hebreos 4:12,<\/p>\n<p>haci&#233;ndole notar que la Palabra de Dios es &#8220;m&#225;s cortante que<\/p>\n<p>toda espada de dos filos&#8221;, y siendo que &#233;l no ha tomado jam&#225;s<\/p>\n<p>lecciones de esgrima, en su ignorancia la ha blandido por la hoja con lo que no lograr&#225; otra cosa que amputarse sus propios dedos.<\/p>\n<p>    Por supuesto que todo esto podr&#237;a ser f&#225;cilmente refutado, mas es de esperar que nunca encuentres a nadie capaz de hacerlo.  <\/p>\n<p>    Para inculcar una saludable disposici&#243;n en la congregaci&#243;n, siempre debes manifestar un aire de condescendencia hacia cualquier hermano que te lea o cite un texto.  Nunca lo rechaces, sino mas bien sonr&#237;e y deja la impresi&#243;n de que otra es su justa aplicaci&#243;n, o que el texto griego o hebreo podr&#237;a sugerir otra interpretaci&#243;n. Si fueras desafiado a darla, pondr&#225;s<\/p>\n<p>cara de pena, pues es obvio que el exceso de responsabilidades en tu ministerio, lamentablemente no te permite perder tiempo en trivialidades<\/p>\n<p>                                                     C<\/p>\n<p>                                  CONFLICTOS<\/p>\n<p>   La especial &#237;ndole de nuestro ministerio nos expone de continuo a toda suerte de conflictos. Todos ellos son indeseables y atentan contra nuestro mejor desempe&#241;o.<\/p>\n<p>   Es por ello que habr&#225;s de cuidarte t&#250; mismo, as&#237; como tu esposa e hijos, de no provocarlos jam&#225;s, ya que es imposible que no surjan, suscitados por otros. Aunque este recaudo parezca tan simple, es realmente parad&#243;jico que la mayor&#237;a de los conflictos sean ocasionados en las iglesias ante actitudes equ&#237;vocas de los pastores, o alg&#250;n integrante de su familia. El punto es que todos ellos est&#225;n en la mira del ojo de la congregaci&#243;n, y muchas cosas que podr&#237;an dejarse pasar a otros miembros, pueden escandalizar a la iglesia cuando son protagonizadas por los mismos de quienes<\/p>\n<p>se espera recibir el mejor ejemplo.<\/p>\n<p>  La ventaja de que hasta donde te sea posible mantengas una actitud tolerante y aun indulgente hacia los miembros conflictivos, es previsora de cualquier desliz o exceso en que t&#250; o los tuyos pudiesen incurrir. Si te muestras demasiado estricto e implacable hacia los dem&#225;s, arriesgas a que eventualmente se te pueda juzgar con igual rigor. Si eres capaz de contemporizar ante algunas situaciones enojosas, probablemente puedas esperar un trato benigno, caso de necesitarlo.<\/p>\n<p> La disciplina en la iglesia, es una verdad que podr&#225;s ense&#241;ar firmemente, pero que has de aplicar suavemente, calculando muy bien posibles consecuencias que se puedan derivar de tal medida.   <\/p>\n<p>  Tampoco te convendr&#225; traumarte con los escr&#250;pulos de que est&#225;n llenos tus colegas vocacionales: objetividad, ecuanimidad, no acepci&#243;n de personas, etc.<\/p>\n<p>  Es obvio que no podr&#225;s dispensar el mismo trato a aquellos que te apoyan y respaldan en todo sentido, que a los cr&#237;ticos de tu gesti&#243;n. Tu grey deber&#225; aprender que si quiere gozar de privilegios debe comenzar por hacer buena letra, mostrando pronta disposici&#243;n a complacerte en todo; mientras que un trato distante, seco y fr&#237;o ser&#225; la justa retribuci&#243;n a cuantos se atrevan a cuestionarte. Lo ideal ser&#237;a contar con la colaboraci&#243;n de un hermano fiel, de probada lealtad, que de tanto en tanto manifieste p&#250;blicamente su discrepancia contigo en cualquier cosa sin real importancia. Quienes se jactan de esta libertad que se toman con el pastor, lo hacen as&#237; desde su posici&#243;n de incondicionales; pero sirve para mostrar ante todos tu  buena disposici&#243;n y tolerancia hacia los que piensan distinto.          <\/p>\n<p>\nD<br \/>\n                                             D  O  N  E  S<\/p>\n<p>&#8211; Fomenta en tu iglesia cuanto puedas el don de lenguas; as&#237; los  <\/p>\n<p>  tendr&#225;s a todos contentos, hablando cuanto quieran sin decir<\/p>\n<p>  nada,  y tu imagen de maestro y  predicador no correr&#225; riesgos.<\/p>\n<p>&#8211; Pero no incurras en el error de estimular el don de interpretaci&#243;n <\/p>\n<p>  de lenguas. &#161;No te imaginas el susto que podr&#237;as llevarte!  Ver&#237;as   <\/p>\n<p>  alterado el mejor sistema teol&#243;gico en el que te hayas formado.<\/p>\n<p>&#8211;  Ense&#241;a la verdad de que est&#225;n vigentes en la iglesia todos los  <\/p>\n<p>   dones del Esp&#237;ritu, y que cada miembro a lo menos debe poseer <\/p>\n<p>   uno. Pero ah&#237; conviene que cese tu responsabilidad. Quienes se   <\/p>\n<p>   han extralimitado ayudando a reconocer los dones de cada cual,   <\/p>\n<p>   e incluso a despertarlos, luego han tenido problemas en <\/p>\n<p>   controlar el ejercicio de ese don por parte de su poseedor.<\/p>\n<p>&#8211;  Hay dones que te convendr&#225; alentar, y otros que deber&#225;s poner <\/p>\n<p>   especial cuidado en convencer de que no son m&#225;s que una<\/p>\n<p>   ilusi&#243;n de quien presuma poseerlos. Entre estos &#250;ltimos est&#225;n: el    <\/p>\n<p>de ense&#241;anza y el de exhortaci&#243;n (Rom.12:7,8), el de palabra de <\/p>\n<p>sabidur&#237;a y el de palabra de ciencia, y el de discernimiento de esp&#237;ritus (1Cor.12:8,10). A cambio podr&#225;s ofrecer como dones m&#225;s atractivos -espiritualmente hablando-: el de servicio, el que reparte, el que hace misericordia (Rom.12:7,8), y el de los que ayudan (1Cor.12:28).  Estos &#250;ltimos son inofensivos y complementar&#225;n positivamente tu ministerio;  pero los primeros podr&#237;an atentar contra el mismo.  Podr&#225;s alegar que mientras unos exhiben la humildad y caridad cristianas, los dones de palabra generalmente promueven la vanidad entre quienes a&#250;n no han madurado lo suficiente ni est&#225;n debidamente preparados para ejercerlo.<\/p>\n<p>                                                                                 E<\/p>\n<p>                               EVANGELISMO<\/p>\n<p>  T&#250; no querr&#225;s ser el inventor de la p&#243;lvora; as&#237; que nadie ver&#225; mal que hagas como los dem&#225;s hacen, aun cuando no sea lo apropiado para un pa&#237;s como el nuestro, donde la baja natalidad y la alta expectativa de vida ocasiona que seamos un pa&#237;s de viejos y no de j&#243;venes. Pero lo cierto es, que si quieres desplegar una intensa<\/p>\n<p>actividad evangel&#237;stica que mantenga ocupados a unos cuantos de tu iglesia, debes dedicarte a los ni&#241;os, adolescentes y j&#243;venes.       Siempre ser&#225; m&#225;s f&#225;cil atraer a la iglesia a los p&#225;rvulos que a las personas maduras. Aunque la realidad espiritual sea otra -tal como preconizan tus consiervos vocacionales-, tienes argumentos de sobra para probar la conveniencia de encauzar la evangelizaci&#243;n hacia los infantes, aunque m&#225;s no sea que repitiendo el manido argumento de que salvando un ni&#241;o, salvas un alma y una vida. Es cierto que son muchos los alumnos de la Escuela Dominical que<\/p>\n<p>al ingresar a la Secundaria desertan de la iglesia, y que pese a programar muchas actividades sociales y deportivas, cada vez es m&#225;s dif&#237;cil retener a los adolescentes y j&#243;venes propensos a volverse al mundo; pero tambi&#233;n es cierto que es renovable su n&#250;mero, por lo que cada tantos que se vayan siempre habr&#225;n de venir otros nuevos. Aunque esta situaci&#243;n pueda resultar lastimosa a los miembros m&#225;s sensibles de tu congregaci&#243;n, al menos mientras logres mantener el flujo de los que ingresen en substituci&#243;n de los que se van, nadie se atrever&#225; a reprocharte<\/p>\n<p>nada. La admisi&#243;n a la iglesia de nuevos convertidos, adultos y ancianos, siempre podr&#225; traerte alg&#250;n problema; mientras que con ni&#241;os y j&#243;venes te ahorrar&#225;s el riesgo a verte cuestionado.<\/p>\n<p>Otro tanto se podr&#237;a decir en cuanto a la evangelizaci&#243;n por clase social: entre los de clase media y alta tienes a los mejor preparados para oponerte reparos, mientras que los m&#225;s pobres suelen ser los menos instru&#237;dos y que se avergonzar&#237;an ante la sola idea de presentarte objeciones. Supongo que ya conoces suficientes textos b&#237;blicos para respaldar tu preferencia a evangelizar a los m&#225;s pobres e ignorantes. F&#237;jate que las iglesias que quieren extenderse a trav&#233;s de anexos siempre lo hacen en los suburbios de las ciudades, y nunca en las zonas c&#233;ntricas y barrios residenciales.<\/p>\n<p>Si alguien te arguye conque a los ricos y a los intelectuales tambi&#233;n se les debe predicar el evangelio, d&#237;les que hay denominaciones hist&#243;ricas e iglesias tradicionales que se ocupan de ellos, pero que t&#250; tienes el llamado de predicar el evangelio a los pobres, siguiendo el ejemplo del mismo Se&#241;or Jes&#250;s. Cuanto<\/p>\n<p>mayor sea la cultura y el desarrollo de la inteligencia de los que evangelices, m&#225;s peligro corres que la precariedad de la tuya quede expuesta.<\/p>\n<p>Esto no quiere decir que te niegues expresamente a evangelizar a gente mayor, rica y culta, pero con lo dicho deber&#225; bastarte a que veas la conveniencia de concentrar tus esfuerzos entre quienes puedan ser m&#225;s receptivos a tu mensaje.<\/p>\n<p>Si alg&#250;n d&#237;a alcanzas a ser un \u00abviejo ministro del Evangelio\u00bb seguramente habr&#225;s probado que la mayor habilidad de nuestra profesi&#243;n consisti&#243; en haber sabido sortear con &#233;xito los problemas, evadiendo la cercan&#237;a de las personas problem&#225;ticas. La soluci&#243;n de aquellos, y la salvaci&#243;n de &#233;stas, d&#233;jaselos a tus<\/p>\n<p>colegas vocacionales, para que se entretengan y pierdan su tiempo, que haciendo as&#237;, dif&#237;cilmente lleguen a viejos.<\/p>\n<p>                                                    F<\/p>\n<p>                               FELICIDAD<\/p>\n<p>&#8211;  Aunque con muchas tribulaciones, disgustos y sinsabores hemos  de transitar la senda del ministerio a que nos lleva nuestra profesi&#243;n eclesi&#225;stica, recuerda siempre que tu rostro ha de mantener normalmente dibujada una sonrisa; se&#241;al inequ&#237;voca del hombre exitoso y victorioso, en cualquier situaci&#243;n, por azarosa<\/p>\n<p>que parezca. Cu&#225;n amplia pueda ser esa sonrisa, depender&#225; de cada situaci&#243;n; pero en el peor de los casos, por lo menos deber&#225;s lucirla siquiera esbozada. Podr&#225;s observar la siguiente graduaci&#243;n:<\/p>\n<p>  Cuando otros lloren a tu alrededor, o te pongan mala cara, te permitir&#225;s siquiera insinuarla como gesto piadoso y comprensivo. Pero si los dem&#225;s muestran un buen semblante, entonces podr&#225;s sonreir a gusto. Si son ellos los que sonr&#237;en, es el momento indicado para que t&#250; r&#237;as, y cuando los dem&#225;s r&#237;an de buena gana,<\/p>\n<p>entonces podr&#225;s soltar una estruendosa carcajada. Es tremendo el efecto que suele causar en las personas inseguras que el pastor exhiba un entusiasmo permanente a prueba de todo contratiempo. Un rostro preocupado puede sugerir much&#237;simas cosas que conspiren contra nuestra autoridad y capacidad de mando.<\/p>\n<p>En caso que tu conciencia te plantee alg&#250;n reclamo -en el sentido de que est&#225;s actuando hip&#243;critamente-, recuerda que con disimular tu disgusto, no haces nada distinto al que ayuna en secreto y muestra buena cara en p&#250;blico. Al fin y al cabo, mayor es el beneficio que obtendr&#225;n tus ovejas anim&#225;ndose con tu optimismo, a que si dejando traslucir tu pesadumbre enfriaras su fe e hicieras p&#225;lidas sus esperanzas. Acostumbrada tu grey a verte siempre animoso y contento, puedes reservar la falta de sonrisa o trocarla por alguna mueca de disgusto, para alguna situaci&#243;n muy especial que aconseje tan ins&#243;lito cambio. Cu&#225;nto menos tengas<\/p>\n<p>que recurrir a tal recurso, mayor ser&#225; el impacto en quienes observen tu rostro serio. La felicidad es un halo que siempre debe rodear al ministro aprobado y bendecido. Cuanto m&#225;s radiante sea la aureola, mayor ser&#225; nuestro prestigio entre los que nos rodean; pero de perder brillo, disminuir&#225; con ello el influjo de nuestra personalidad.<\/p>\n<p>Tanto es esto as&#237;, que hasta nuestros colegas vocacionales a veces se atreven a acusarnos de que nosotros mismos programamos los cultos bulliciosos con prop&#243;sitos efectistas. Dicen que nuestras actuales celebraciones con tantas animadas canciones, gritos de victoria y j&#250;bilo, palmas y aplausos, saltos y danzas, a la par que encubren la real situaci&#243;n espiritual de la iglesia, predisponen a los circunstantes a que prosigan su entusiasmo dando abundantemente de sus ofrendas que se colectan seguidamente. Pero nosotros siempre podremos <\/p>\n<p>responderles que el Se&#241;or habita entre las alabanzas de su pueblo. Si ellos quieren una predicaci&#243;n fuerte, con nostalgias puritanas, y prefieren ver las personas arrodillarse, convictas y arrepentidas, implorando la gracia y el perd&#243;n de Dios, y entonando solemnemente aquellos viejos himnos impregnados de teolog&#237;a, es cosa de ellos.<\/p>\n<p>                                                       I<\/p>\n<p>                                I G L E S I A<\/p>\n<p>&#8211; Normalmente las denominaciones evang&#233;licas suelen coincidir en su definici&#243;n de IGLESIA en su aspecto universal o general, como el cuerpo de Cristo. As&#237; que no gastaremos tiempo en discutir este punto en que suele haber consenso.<\/p>\n<p>&#8211; El problema se da en el aspecto particular o local, cuando nos referimos a una congregaci&#243;n que se re&#250;ne en determinado lugar, y que suele ser reconocida por  el nombre que la caracteriza seg&#250;n rece el cartel o letrero en la fachada del edificio. Aunque las distintas denominaciones se distinguen unas de otras en<\/p>\n<p> muchos puntos doctrinales y otros aspectos pr&#225;cticos, tambi&#233;n es cierto que el  pragmatismo las vuelve a juntar en aquellos asuntos relacionados con nuestro especial ministerio.<\/p>\n<p>&#8211; Es as&#237; que hay un aspecto prioritario para nuestros propios intereses, en que suele haber consenso entre nuestros colegas en el ministerio, sea cual sea la denominaci&#243;n en la que sirven: la iglesia (como congregaci&#243;n local que pastoreamos) existe en funci&#243;n de nosotros y no al rev&#233;s. Es cierto que al leer esto al momento te sobresaltar&#225;s y protestar&#225;s: &#8211; &#161;No, de ning&#250;n modo!<\/p>\n<p>Pero una cosa es lo que podamos decir como reacci&#243;n al pinchazo que hiri&#243; nuestra susceptibilidad, y otra muy distinta lo que realmente sentimos. Entre bueyes no hay cornadas, y tampoco nos vamos a hacer trampas jugando al \u00absolitario\u00bb. Nuestros camaradas vocacionales realmente creen que ellos existen -con sus dones y ministerios-, en funci&#243;n de la iglesia a la que sirven, para su cuidado, crecimiento y edificaci&#243;n espiritual. &#161;Por supuesto que tambi&#233;n profesamos lo mismo! Pero compartiendo en teor&#237;a la misma doctrina, dej&#233;mosles a ellos con su idealismo, pues en la pr&#225;ctica tenemos razones de sobra que avalan nuestro pragmatismo. Cuando tras a&#241;os de tediosos estudios en el Seminario, egresamos por fin ostentando un t&#237;tulo de graduaci&#243;n, era nuestra natural expectativa el recibir una invitaci&#243;n, o el ser designados para servir como pastores en una buena iglesia. Que se nos retribuyera dignamente en pago de nuestro servicio espiritual, jam&#225;s podr&#237;a considerarse como una ambici&#243;n desmedida, sino como algo justo y conforme a las normas b&#237;blicas. Cuanta mayor fuese la justa retribuci&#243;n que la iglesia estuviera en condiciones de hacer, mayor ser&#237;a el est&#237;mulo que cualquiera de nosotros recibir&#237;a para ministrar con toda dedicaci&#243;n y esfuerzo<\/p>\n<p>de nuestra parte. Entreg&#225;ndonos pues de cuerpo y alma a esta tarea, sufriendo, penando, soportando y haciendo frente a toda la problem&#225;tica eclesi&#225;stica que de continuo afrontamos, &#191;es acaso desvergonzado admitir que miramos a la iglesia como a \u00abcosa nostra\u00bb? Aunque el edificio y su mobiliario no nos pertenece, as&#237; como tampoco los fieles sentados en sus bancas, es natural por otra parte que consideremos como propios, todos los bienes, &#250;tiles y personas que est&#225;n bajo nuestro cuidado. Al menor &#233;xito que logremos con nuestra gesti&#243;n, seguir&#225; necesariamente que se<\/p>\n<p>identifique a la iglesia con nuestro propio nombre. Aunque siempre convendr&#225; que corrijamos a los que tal hagan, dici&#233;ndoles que la iglesia es del Se&#241;or y solamente debe ser conocida por Su nombre, nos es interiormente muy gratificante el o&#237;r decir a cualquiera de nuestros miembros que &#233;l pertenece a la iglesia del Pastor X.<\/p>\n<p>Incluso, las ovejas que se nos han apegado m&#225;s en nuestro reba&#241;o, ellas mismas se encargar&#225;n de irnos creando esta aureola, estimulando a las dem&#225;s a que cooperen con su apoyo a nuestra gesti&#243;n, y reconviniendo a las remisas. Cualquier palabra, gesto, actitud y aporte que contribuya a nuestro cr&#233;dito, ser&#225; aplaudido y<\/p>\n<p>hasta admirado como algo digno de ser imitado, mientras que cualquier nota discordante, ser&#225; reprobada por cism&#225;tica por las ovejas engordadas de nuestro reba&#241;o. La lealtad que las ovejas nos deben como sus pastores, implica su propia lealtad a la iglesia y a su Se&#241;or. Por ende, cualquier cr&#237;tica que se levante contra<\/p>\n<p>nosotros, significa una cr&#237;tica a la iglesia que pastoreamos y al Se&#241;or al que servimos. Siempre nos ser&#225; conveniente vigilar que esta sensaci&#243;n permanezca en nuestra grey, y si decae, habr&#225; que fortalecerla de alg&#250;n modo.<\/p>\n<p>Junto a la manutenci&#243;n del edificio, debemos velar por la sobrevivencia (al menos) de la iglesia como tal, procurando mantener el n&#250;mero de la feligres&#237;a (en lo posible incrementarlo), y preservando cuidadosamente su n&#250;cleo original de miembros prominentes de antiguo arraigo.                                                   <\/p>\n<p>Todo esto ser&#225; esencial al respaldo de nuestra gesti&#243;n.<\/p>\n<p>                                                O<\/p>\n<p>                          O F R E N D A S<\/p>\n<p>He aqu&#237; un asunto tan necesario como dificultoso de tratar en p&#250;blico.<\/p>\n<p>Necesario, porque \u00abdel cuero salen las correas\u00bb, y no tendr&#237;amos nosotros sustento si aquellos a quienes apacentamos no ofrendaran. Dificultoso, porque el que m&#225;s o el que menos, tenemos cierto escr&#250;pulo al tocar el tema desde el p&#250;lpito, debido al malestar generalizado en nuestro ambiente evang&#233;lico, causado por colegas nuestros que pr&#225;cticamente no saben predicar otra cosa que no sea azuzar a su congregaci&#243;n demandando siempre m&#225;s y m&#225;s ofrendas, por todo motivo y para cualquier fin. La avidez de los inescrupulosos atenta contra nuestra mejor cosecha.<\/p>\n<p>Pero el que otros hayan exagerado la cosa no deber&#237;a relegarnos al silencio &#161;pues morir&#237;amos de hambre! Si el ofrendar es tanto un deber como un privilegio del  cristiano, es entonces nuestra responsabilidad dar una adecuada ense&#241;anza del asunto, reiter&#225;ndola peri&#243;dicamente, para instrucci&#243;n de los nuevos<\/p>\n<p>y actualizaci&#243;n de los olvidadizos.<\/p>\n<p>Aunque el tema general sea OFRENDAS, no olvidemos aclarar bien que junto con estas inclu&#237;mos los diezmos, y que quien contribuya a la iglesia con sus ofrendas (voluntarias, alegres y generosas) no por ello est&#225; exento del pago de su diezmo.<\/p>\n<p>Para instruir sobre las ofrendas hemos de basarnos principalmente en el Nuevo Testamento;  y en cuanto a los diezmos, en el Antiguo. Normalmente no se suele tener dificultad con el asunto de las ofrendas, fundament&#225;ndonos en textos bien expl&#237;citos como 1Cor.16:1,2 y 2Cor. caps. 8 y 9.<\/p>\n<p>Pero el asunto del diezmo s&#237; nos acarrea enojosos problemas, por lo que ser&#225; necesario estar bien preparados para responder a los cuestionamientos que eventualmente se nos pueda hacer. Es obvia la ventaja de que insistamos con el pago de los diezmos, antes que con el de las ofrendas. Estas &#250;ltimas suelen ser bastante caprichosas -cuando no mezquinas-, y tales colectas no aseguran jam&#225;s el sustento de nuestra familia. El diezmo, en cambio, permite hacer un presupuesto m&#225;s preciso, seg&#250;n sea la cantidad de miembros de nuestra iglesia y el promedio de ingresos. Si cada uno reportara -confidencialmente-, el monto de su sueldo, pensi&#243;n o jubilaci&#243;n , hecha la suma la dividimos entre la cantidad de los congregados, y as&#237; obtendremos el promedio de aportes; lo que nos servir&#225; para calcular las posibilidades de incremento econ&#243;mico ante la expectativa del crecimiento num&#233;rico de nuestra feligres&#237;a. Recordemos que alcanzar&#225; tan s&#243;lo con diez  puntuales diezmeros para alcanzar un salario m&#237;nimo aceptable, y que con veinte buenos pagadores de su diezmo (en una iglesia peque&#241;a), ser&#225; posible redondear un sueldo m&#225;s confortable, siempre que alcance con la recaudaci&#243;n de las ofrendas para la manutenci&#243;n del edificio y otros gastos varios.<\/p>\n<p>Seguidamente les recomendar&#233; la f&#243;rmula m&#225;s conocida y eficaz para concientizar a los creyentes en esta disciplina, a la vez que les dar&#233; las debidas instrucciones para sortear con &#233;xito los escollos que algunos ponen:   <\/p>\n<p>ARGUMENTO 1 &#8211; Nuestro texto favorito sin duda alguna ha de ser el de Malaqu&#237;as 3, y convendr&#225; leer desde el v.7 al 11, inclusive. La ventaja de este pasaje es doble:  por un lado, la dram&#225;tica declaraci&#243;n \u00abme hab&#233;is robado\u00bb, puede leerse y citarse con tono grave y solemne, buscando el efecto de que la reverberaci&#243;n de estas  palabras retumben por todo el &#225;mbito del templo hasta resonar en cada conciencia. Y por otro lado, la promesa de bendici&#243;n sobreabundante del v.10 debe leerse con  la misma entusiasta expectativa del anuncio de los &#225;ngeles a los pastores de Bel&#233;n.<\/p>\n<p>Es realmente extraordinario el efecto que puede lograrse combinando bien la recriminaci&#243;n con la promesa. Lo que no se logre por el temor, probablemente s&#237; se consiga ante la perspectiva de un buen negocio: darle a Dios un 10% que El lo<\/p>\n<p>devolver&#225; multiplicado por 100 o m&#225;s todav&#237;a. Quiz&#225; tengas en la iglesia alg&#250;n hermano que pueda dar testimonio de su prosperidad econ&#243;mica basada en su fidelidad al diezmar. Quiz&#225; otros igualmente fieles digan que no han sido compensados en tal sentido, y que hasta han visto mermados sus ingresos. Obviamente, jam&#225;s se te ocurrir&#225; darles lugar a ellos para testificar de esta versi&#243;n negativa, pero conversando con ellos podr&#225;s mostrarles hasta \u00ab25 razones que cierran las ventanas del cielo\u00bb, y que de estar incursos en algunas de ellas se explica el por qu&#233; la mec&#225;nica pr&#225;ctica del diezmar no ha dado la retribuci&#243;n esperada. De todos modos, tendremos que exigirnos al m&#225;ximo para que al descubrir las posibles causas que est&#225;n frenando la multiplicaci&#243;n prometida, no vayamos, sin quererlo, a provocar el desaliento del hasta ahora fiel diezmero, y termine por desistir de pagarlo. Ahora, quiz&#225; alguno nos diga:<\/p>\n<p>CUESTIONAMIENTO 1: &#8211; Si usted lee el vers&#237;culo anterior al que inici&#243; su lectura en Malaqu&#237;as 3, ver&#225; que en el v.6 Jehov&#225; est&#225; hablando a \u00ablos hijos de Jacob\u00bb, o sea, al pueblo de Israel, y lo mismo en el verso siguiente al que Vd. detuvo su lectura, pues en el v.12 es distinguida esta tierra deseable de las dem&#225;s naciones        (los gentiles), que la tendr&#225;n por bienaventurada. No es pues a los miembros de la iglesia de Cristo a quienes Dios les reprocha el haberles robado, sino a Israel.<\/p>\n<p>R&#201;PLICA 1: (Precisamente, ya hab&#237;a dicho que conven&#237;a leer esta porci&#243;n desde el v.7 al 11, para ahorrarnos el problema que se nos plantea, y que intentaremos resolver).                                                      <\/p>\n<p>&#8211; Todo es palabra de Dios. Si mantenemos vigente la promesa en cuanto a la apertura de las ventanas de los cielos y el derrame de la bendici&#243;n sobreabundante, debemos mantener igualmente vigente la causa que provoca tan bendecida respuesta: el traer todos los diezmos al alfol&#237;.<\/p>\n<p>CUESTIONAMIENTO 1a:                                                                                             <\/p>\n<p>&#8211; Esta promesa se mantiene en el Nuevo Testamento en lo dicho en los cap&#237;tulos 8 y 9 de 2Corintios, pasaje ideal para que se mencionase el diezmo, cosa que no ocurre. Se mantiene pues la promesa que retribuye con provisi&#243;n multiplicada y aumentada al que ofrenda generosamente; mas el monto ya no es el diezmo. El nuevo sistema en cierto sentido sigue siendo proporcional a los ingresos (1Cor.16:2), pero excede en su liberalidad al legalista<\/p>\n<p>diezmo. En el Nuevo Testamento nunca se instruye a los cristianos en cuanto a la obligatoriedad del diezmo.<\/p>\n<p>R&#201;PLICA 1a: &#8211; Tampoco se proh&#237;be.<\/p>\n<p>CUESTIONAMIENTO 1b: Por eso es l&#237;cito que cualquier cristiano adopte los diezmos como su propio m&#233;todo de ofrendar, si as&#237; quiere hacerlo; pero no es leg&#237;timo que alg&#250;n pastor o tesorero lo reclame. Es l&#237;cito el darlo, mas no el pedirlo.<\/p>\n<p>(Si hasta aqu&#237; la discusi&#243;n lleg&#243;, no te conviene buscar qu&#233; decir   a eso, sino proseguir como a continuaci&#243;n te indico):<\/p>\n<p>ARGUMENTO 2 &#8211; Sin embargo, tenemos un pasaje bien expl&#237;cito en el Nuevo Testamento: Hebreos 7:1-10.                                                                                                    <\/p>\n<p>Aqu&#237; vemos que la instituci&#243;n del diezmo fue anterior a la Ley mosaica, de modo que los cristianos que ya no estamos bajo la ley, tenemos el compromiso de darlo, as&#237;  como lo hizo Abraham con Melquisecec, pese a no haberse promulgado a&#250;n la Ley.<\/p>\n<p>CUESTIONAMIENTO 2: &#8211; En todo ese pasaje no se exhorta a los cristianos a diezmar, sino que el caso de Abraham es usado para ilustrar la superioridad del sacerdocio de Cristo seg&#250;n el orden de Melquisedec, sobre el de Aar&#243;n, no teniendo nada que ver nuestro Se&#241;or con el sacerdocio lev&#237;tico, pues no procede de la tribu de Lev&#237;, sino de la de Jud&#225;.<\/p>\n<p>R&#201;PLICA 2: &#8211; Advi&#233;rtase el uso del tiempo presente en el v.8: \u00abY aqu&#237; ciertamente reciben los diezmos hombres mortales&#8230;\u00bb. &#191;No alcanza con eso para confirmar la permanente vigencia de los diezmos?<\/p>\n<p>CUESTIONAMIENTO 2a: &#8211; El tiempo presente corresponde al de la escritura de la ep&#237;stola cuando todav&#237;a estaba vigente el sacerdocio lev&#237;tico, previo a la destrucci&#243;n del templo por los romanos algunos a&#241;os despu&#233;s. Adem&#225;s, los receptores del diezmo no son aqu&#237; los ap&#243;stoles, pastores o di&#225;conos, sino como<\/p>\n<p>claramente lo expresa el v.5, los hijos de Lev&#237; que reciben el sacerdocio, y los toman de sus hermanos, descendientes de Abraham.<\/p>\n<p>R&#201;PLICA 2a: &#8211; Sea como sea, aquellos que por la fe somos tambi&#233;n \u00abhijos de Abraham (Gal.3:7), &#191;no deber&#237;amos seguir el buen ejemplo de Abraham y aportar los diezmos de todo?<\/p>\n<p>CUESTIONAMIENTO 2b: &#8211; Es que Abraham no le dio a Melquisedec los diezmos de nada propio, sino los diezmos de todo lo ajeno. En el cap&#237;tulo anterior donde se relata este encuentro, se dice que: \u00abAbram era riqu&#237;simo en ganado, en plata y en oro\u00bb (Gen.13:2); sin embargo de toda esta su gran riqueza, nada le dio, hall&#225;ndose en tal circunstancia lejos de sus posesiones (Gen.13:18; 14:13,17).                                                       Seg&#250;n el relato de Gen.14, \u00ablos diezmos de todo\u00bb corresponden al bot&#237;n de guerra, o sea, los bienes recuperados de Lot y de los cinco reyes aliados que hab&#237;an sido saqueados por Quedorlaomer; as&#237; expresamente se dice: \u00abdio diezmos del bot&#237;n\u00bb (Heb. 7:4). Este episodio, y el ejemplo de Abraham, no est&#225; siendo usado en esta ep&#237;stola para aplicarle el diezmo a los cristianos.<\/p>\n<p>&#8211; (Si hasta aqu&#237; llegaste, no conviene insistir m&#225;s con ese punto, pero puedes saltar r&#225;pidamente al precedente de los levitas).<\/p>\n<p>ARGUMENTO 3: &#8211; Todo el cap&#237;tulo 18 del libro de N&#250;meros est&#225; dedicado al asunto del sostenimiento de los sacerdotes y levitas. All&#237; se reglamenta el uso que ellos pod&#237;an hacer de las ofrendas presentadas por el pueblo de Israel. Los vers&#237;culos 21 y 24 establecen que Dios entreg&#243; todos los diezmos en Israel a los levitas, en raz&#243;n de su ministerio en el tabern&#225;culo de reuni&#243;n, y por no recibir ellos heredad en la tierra, como las dem&#225;s tribus. Los pastores de la iglesia de Cristo, como ministros del Evangelio, reciben en la actualidad su sustento tal como en el Antiguo Pacto lo recib&#237;an los levitas.<\/p>\n<p>CUESTIONAMIENTO 3: &#8211; En verdad, no existe m&#225;s coincidencia entre los levitas de Israel con los pastores de la iglesia, que las levitas que vest&#237;an los ministros del Evangelio durante el siglo XIX.<\/p>\n<p>R&#201;PLICA 3: &#8211; Sin embargo, el Se&#241;or dijo a sus disc&#237;pulos que \u00abel obrero es digno de su salario\u00bb (Lc.10:7), lo que repite Pablo a Timoteo (1Tim.5:18).<\/p>\n<p>CUESTIONAMIENTO 3a: &#8211; De acuerdo, pero la ense&#241;anza del sost&#233;n de los que viven del evangelio, si bien est&#225; prefigurada en la antigua Ley con el sustento de los levitas, no se fundamenta en el diezmo, sino en el derecho que tienen los que siembran lo espiritual, de segar lo material para su manutenci&#243;n (1Cor.9:6-18).    Pablo dice en este pasaje que prefer&#237;a morir antes que reclamar lo que era su  derecho (v.15). Los creyentes macedonios no necesitaban que se les pidiese nada, sino que al rev&#233;s, eran ellos quienes ped&#237;an a los ap&#243;stoles que les concediesen el privilegio de participar con sus ofrendas (2Cor.8:1-4). Hoy d&#237;a acontece lo contrario: algunos creyentes, si pueden, se hacen los distra&#237;dos; y sus pastores, no desperdician ocasi&#243;n de record&#225;rselo. Cuando un apostolado o pastorado es de Dios, y lleva el sello de su presencia y bendici&#243;n, la medida de las ofrendas suele ser como la de los    antiguos macedonios: \u00abaun m&#225;s all&#225; de sus fuerzas\u00bb (v.3). Si la obra es de Dios, podr&#237;a llegar a ocurrir lo de los israelitas cuando ofrendaban voluntariamente para la construcci&#243;n del tabern&#225;culo de reuni&#243;n: \u00abse le impidi&#243; al pueblo ofrendar m&#225;s; pues ten&#237;an material abundante para hacer toda la obra, y sobraba\u00bb (Ex.36:6,7). As&#237; tambi&#233;n, cuando la restauraci&#243;n del culto en tiempos de Ezequ&#237;as, hasta el mismo rey sorprendido y maravillado pregunt&#243; por los montones de ofrendas que ve&#237;a depositados, a lo que el sumo sacerdote respondi&#243;: \u00abDesde que comenzaron a traer las ofrendas a la casa de Jehov&#225;, hemos comido y nos hemos saciado, y nos ha sobrado mucho, porque Jehov&#225; ha bendecido a su pueblo; y ha quedado esta abundancia de provisiones\u00bb (2Cron.31:10).                                                                             De todos modos, no era nuestro tema ahora el asunto del sost&#233;n de quienes se han dedicado enteramente a la obra de Dios, sino que el diezmo no se impone como contribuci&#243;n obligatoria en el Nuevo Testamento.<\/p>\n<p>-(Si no tienes qu&#233; replicar al cuestionamiento anterior, con todo recuerda que siempre es m&#225;s seguro recaudar el diezmo -por mezquino que parezca-, que las lib&#233;rrimas ofrendas, por generosas que prometan ser. Por eso conviene refutar la &#250;ltima frase con que te pueden cuestionar, de la manera que sigue):<\/p>\n<p>ARGUMENTO 4: Sin embargo, existe en el Nuevo Testamento un pasaje bien expl&#237;cito mostr&#225;ndonos su vigencia permanente, y dicho &#233;sto nada menos que por nuestro propio Se&#241;or: \u00ab&#161;Ay de vosotros, escribas y fariseos, hip&#243;critas! porque diezm&#225;is la menta y el eneldo y el comino, y dej&#225;is lo m&#225;s importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe. Esto era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello\u00bb (Mt.23:23). Como puede observarse, el Se&#241;or les recrimina por haber descuidado el ejercicio de la piedad, mas no por su meticulosa pr&#225;ctica de diezmar;  \u00absin dejar de hacer aquello\u00bb es lo suficientemente claro y fuerte como para notar la aprobaci&#243;n del Se&#241;or a la pr&#225;ctica actual del diezmo.<\/p>\n<p>CUESTIONAMIENTO 4: &#8211; &#191;En qu&#233; &#233;poca est&#225; hablando aqu&#237; el Se&#241;or? No es durante la presente dispensaci&#243;n de la gracia o de la iglesia, cuando &#233;sta comenz&#243; en aquel Pentecost&#233;s con el Esp&#237;ritu Santo que descendi&#243;, enviado por el Se&#241;or glorificado a la diestra del Padre. El tiempo hist&#243;rico que vivi&#243; Jes&#250;s en tierra de Israel, correspond&#237;a todav&#237;a a la plena vigencia de la Ley y el Antiguo Pacto. Cuando le habla a Saulo en el camino de Damasco, o le da<\/p>\n<p>su revelaci&#243;n a Juan en la isla de Patmos, El ya hab&#237;a sido crucificado, resucitado, ascendido, glorificado y enviado el Esp&#237;ritu de la promesa inaugurando una nueva &#233;poca. Ahora el hombre no era justificado por las obras de la ley, sino por la fe en aquel que como nuestro substituto cumpli&#243; la ley por nosotros y recibi&#243; el castigo que merec&#237;amos por haberla quebrantado. Cuando el joven rico pregunt&#243; a Jes&#250;s: \u00ab&#191;qu&#233; bien har&#233; para tener la vida eterna?\u00bb, el Se&#241;or le respondi&#243;: \u00abguarda los mandamientos\u00bb (Mt.19: 16,17). Ante una pregunta similar hecha a los ap&#243;stoles por el carcelero de Filipos, ellos le respondieron: \u00abCree en el Se&#241;or Jesucristo, y ser&#225;s salvo, t&#250; y tu casa\u00bb (Hch.16:30,31). Si no distinguimos entre unas y otras situaciones, antes o despu&#233;s de haber completado el Se&#241;or su obra con que por su nuevo pacto \u00abha dado por viejo al primero\u00bb (Heb.8:13), nos exponemos a confundirnos y regresar al judaismo que rechaz&#243; al Mes&#237;as.<\/p>\n<p>R&#201;PLICA 4: &#8211; Sin embargo, no se ve afectado por temporalidad alguna el consejo del Se&#241;or: \u00absin dejar de hacer lo otro\u00bb, es decir, el diezmar.<\/p>\n<p>CUESTIONAMIENTO 4a: &#8211; Si no alcanz&#243; con lo ya dicho, servir&#225; ahora hacernos la pregunta: &#191;es que el Se&#241;or instruye aqu&#237; a sus disc&#237;pulos? &#161;Por supuesto que no!<\/p>\n<p>Sus fuertes palabras est&#225;n dirigidas a quienes impreca: \u00ab&#161;Ay de vosotros, escribas y fariseos, hip&#243;critas!\u00bb En otros de sus ayes en este pasaje les trata de gu&#237;as ciegos, necios e insensatos, sepulcros blanqueados, serpientes y generaci&#243;n de v&#237;boras; &#191;acaso nos animaremos a identificarnos con ellos, aunque mas no sea que como diezmeros?<\/p>\n<p>R&#201;PLICA 4a: &#8211; Se est&#225; relativizando la palabra del Se&#241;or dejando la literalidad del texto del evangelio.<\/p>\n<p>CUESTIONAMIENTO 4b: &#8211; Es que si vamos a hacer tan literales como usted pretende, tendr&#237;amos entonces que pedir a nuestros fieles que renuncien a sus profesiones, oficios y empleos, y se pongan a cultivar la menta, el eneldo y el comino. Luego, que se pongan a separar una de cada diez hojitas de cada planta cosechada, hecho lo cual deber&#237;an venir al templo con un saco al hombro con la d&#233;cima parte del producto; y despu&#233;s deber&#237;amos consumirlo como infusi&#243;n o buscar a quien venderlo. No s&#233; si tal industria proveer&#225; suficientemente para nuestro sustento.<\/p>\n<p>R&#201;PLICA 4b: &#8211; De todos modos, est&#225; universalmente generalizada la pr&#225;ctica del diezmo entre muchas denominaciones evang&#233;licas, para que se le niegue su legitimidad escritural.<\/p>\n<p>CUESTIONAMIENTO 4c: &#8211; Es que jam&#225;s podr&#237;a una costumbre arraigada darle legitimidad escritural a nada, si carece de tal fundamento. Las iglesias cristianas evang&#233;licas no tomaron<\/p>\n<p>tal pr&#225;ctica del Nuevo Testamento, sino que simplemente lo heredaron de la Iglesia Anglicana, as&#237; como &#233;sta se apropi&#243; de la recaudaci&#243;n de los diezmos que de antiguo cobraba la Iglesia Cat&#243;lica Apost&#243;lica y Romana, con mucha resistencia y hasta persiguiendo y matando a los omisos. Tras la revoluci&#243;n francesa los curas dejaron de percibirlo. Simplemente, los pastores protestantes reemplazaron a los sacerdotes cat&#243;licos y anglicanos en el cobro de los diezmos, no recurriendo como aquellos al brazo secular para forzar a los renuentes, (&#161;tampoco podr&#237;an!) mas ejerciendo una gran presi&#243;n psicol&#243;gica y moral como es harto conocido en la actualidad.<\/p>\n<p>&#8211; (Es de esperar que jam&#225;s llegues en alguna confrontaci&#243;n hasta este punto, pero si tal fatalidad aconteciera, ser&#225; in&#250;til perder m&#225;s tiempo con tal empedernido contendor, as&#237; que podr&#225;s invitarle a que se vaya a practicar su sistema donde quiera, y te deje a t&#237; seguir con un m&#233;todo de recaudaci&#243;n consagrado por su uso).<\/p>\n<p>                                                                                     P     <\/p>\n<p>                                                    P  R  E  D  I  C  A  D  O  R  E  S      <\/p>\n<p>     No te conviene que seas t&#250; el predicador exclusivo de tu iglesia, ni dejar que se presente la emergencia de una enfermedad o un viaje para salir a buscar a quien pueda suplantarte en el p&#250;lpito.<\/p>\n<p>     Varias ser&#225;n las ventajas de tener todo previamente bien arreglado:<\/p>\n<p>1    &#8211; Quiz&#225;s se te acabe el repertorio y no  quieras repetirte peri&#243;dicamente, pues podr&#237;as cansar a tus oyentes volvi&#233;ndolos indiferentes a tus mensajes. Puedes usar de un respiro para que tu grey escuche el ta&#241;ido de otra campana.     <\/p>\n<p>2    &#8211; En tal caso, podr&#225;s optar por un miembro de tu propia iglesia (preferentemente para cubrirte en una emergencia) o de otro colega expresamente invitado (con m&#225;s anticipaci&#243;n).<\/p>\n<p>3    &#8211;  En el primer caso, no mires tanto a su capacidad, sino a su<\/p>\n<p>            lealtad para contigo. Tampoco te disguste que luego oigas<\/p>\n<p>            decir que su intervenci&#243;n no fue muy feliz. Ya ver&#225;s qu&#233;<\/p>\n<p>            zalameras pueden llegar a ser algunas ovejas al decirte <\/p>\n<p>            cu&#225;nto  te extra&#241;aron: &#8211; &#161;Sobre todo por el mensaje!<\/p>\n<p>            Cu&#237;date pues de poner en tu lugar a los m&#225;s capaces en la <\/p>\n<p>            Iglesia. Recuerda que un &#8220;laico&#8221; bien preparado siempre<\/p>\n<p>            ser&#225; m&#225;s peligroso que diez graduados con m&#225;ximos<\/p>\n<p>            honores. <\/p>\n<p>   Recela de las personas autodidactas como de la peste;<\/p>\n<p>            pues han estudiado con gusto las mismas materias que <\/p>\n<p>            cursaste, a veces con desgano y a disgusto. <\/p>\n<p>  Desconf&#237;a siempre de cuantos proclamen su incondicional<\/p>\n<p>             lealtad al Se&#241;or, a su Esp&#237;ritu y a su Palabra. Si no son  <\/p>\n<p>            sinceros no les temas; pero si lo son, &#161;tenles por los m&#225;s<\/p>\n<p>            peligrosos de todos!<\/p>\n<p>  4  &#8211;   En el segundo caso, de invitar predicadores fuera de tu  <\/p>\n<p>             iglesia,  convendr&#225; que te atengas a la siguiente regla:<\/p>\n<p>             Debes dividir su capacidad como predicador, entre la <\/p>\n<p>             distancia del lugar que habitualmente desarrolla su  <\/p>\n<p>             ministerio. O sea, si no es muy buen predicador, no <\/p>\n<p>             importar&#225; que sea vecino a tu propia iglesia; pero si lo  <\/p>\n<p>             fuera mejor que t&#250;, entonces conviene que cuanto mejor &#233;l  <\/p>\n<p>             fuese, mayor distancia haya entre tu iglesia y la suya. De <\/p>\n<p>             este modo librar&#225;s a las m&#225;s entusiastas e inconstantes   <\/p>\n<p>             ovejas a que emigren  tras otros pastos. <\/p>\n<p>                                                        R<\/p>\n<p>                                   Reuniones<\/p>\n<p>      1 &#8211;  Dif&#237;cilmente haya cosa m&#225;s importante y sacrosanta en  <\/p>\n<p>            nuestro ministerio que las reuniones.<\/p>\n<p>      2 &#8211;  Podr&#225;s no tener ovejas, iglesia o cosa que se parezca, <\/p>\n<p>            pero jam&#225;s deber&#225;s dejar de tener reuniones.    <\/p>\n<p> 3 &#8211;  Sin ellas nada eres; ni siquiera existes. Pero con ellas <\/p>\n<p>       queda legitimado tu ministerio, aun cuando carezcas de  <\/p>\n<p>       todo lo dem&#225;s<\/p>\n<p> 4 &#8211;  Podr&#225;n las reuniones ser muy concurridas o no. Como a   <\/p>\n<p>       tantos misioneros, tambi&#233;n a ti podr&#225; ocurrirte que no haya  <\/p>\n<p>       m&#225;s asistentes que tu propia esposa; pero no te preocupes:<\/p>\n<p>       cuando se escriba tu biograf&#237;a se tendr&#225; en cuenta ese<\/p>\n<p>      detalle como prueba de tu fidelidad y constancia (&#161;aunque<\/p>\n<p>      en el tribunal de Cristo la recompensa se la lleve tu mujer!).<\/p><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pastor, MA, BD, STM, DD, PHD, DLITT, MSC, MTH, STH, DPHIL, MTHM, FBA, BA (Doctor Honoris Causa: S.T. Westminster; S.T.Fuller; Univ.Manchester; S.T.Princeton; Southern Methodist University; Dallas Theological Seminary; Texas Christian Univ.) I N T R O D U C C I O N Recomienda la Escritura al pastor: &#8220;considera atentamente el rostro de tus ovejas&#8221; &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/las-leyes-de-murphi\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLas leyes de Murphi\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-5188","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5188","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5188"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5188\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5188"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5188"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5188"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}