{"id":5189,"date":"2016-02-08T19:07:15","date_gmt":"2016-02-09T00:07:15","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-visin\/"},"modified":"2016-02-08T19:07:15","modified_gmt":"2016-02-09T00:07:15","slug":"la-visin","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-visin\/","title":{"rendered":"La Visi&#243;n"},"content":{"rendered":"<div>(Ecos y reflexiones tras COMIBAN 2001, Montevideo, Uruguay)<\/p>\n<p>  Posiblemente, despu&#233;s o junto con &#8220;el llamado&#8221;, sea &#8220;la visi&#243;n&#8221; la expresi&#243;n m&#225;s escuchada con referencia a lo que los enviados y los que env&#237;an deber&#237;an tener bien claro.<\/p><\/div>\n<div style=\"text-align:justify; color:#3d3d3d;\">Mientras que el sentido auditivo, a&#250;n espiritualmente hablando, lo relacionamos con el punto de partida, o sea, el llamado de Dios a determinada persona, de similar manera la visi&#243;n apunta al objetivo o meta de ese llamado.     <\/p>\n<p>  Aunque no resulte f&#225;cil distinguir una perspectiva completa y detallada de toda la obra, nuestro esp&#237;ritu como que reconoce hacia el horizonte,<\/p>\n<p>las pinceladas divinas que dibujan el panorama de lo que &#201;l quiere de nosotros y hacia d&#243;nde nos lleva.<\/p>\n<p>  Se usa el t&#233;rmino &#8220;visi&#243;n&#8221;, porque es obvio que no alcanza con el mayor conocimiento producto de la informaci&#243;n recibida y asimilada.<\/p>\n<p>  Existe una percepci&#243;n espiritual que no necesariamente se halla en cuantos sean expertos eruditos en temas como eclesiolog&#237;a y misionolog&#237;a. Indudablemente que a mayor conocimiento m&#225;s son las<\/p>\n<p>herramientas que el Esp&#237;ritu de Dios podr&#225; usar para clarificar la visi&#243;n;<\/p>\n<p>pero si &#233;sta no viene de Dios, el c&#250;mulo de informaci&#243;n que hoy d&#237;a nos<\/p>\n<p>es accesible, para muy poco cuenta.<\/p>\n<p>  La visi&#243;n de la que ahora hablamos, no supone esfuerzo intelectual alguno, sino que muchas veces se trata simplemente de captar el pensamiento de Dios, aunque parezca locura a nuestro propios ojos.<\/p>\n<p>  As&#237; que, por un lado, esta visi&#243;n no proviene de la elucubraci&#243;n mental,<\/p>\n<p>pero tampoco necesariamente se presenta como un fen&#243;meno m&#237;stico;<\/p>\n<p>aunque no podemos soslayar antecedentes neotestamentarios como los de<\/p>\n<p>Cornelio, Pedro (Hch. 10:3, 10, 17), Pablo (Hch. 16:9; 18:9) y Juan<\/p>\n<p>(Ap. 1:9-12). <\/p>\n<p>  El c&#243;mo es que Dios nos llama y muestra la visi&#243;n de su prop&#243;sito en<\/p>\n<p>nuestra vida, es otra faceta del divino y supremo artista que no calca sus<\/p>\n<p>obras anteriores, sino que se especializa en su constante originalidad.<\/p>\n<p>  As&#237; como no todos los o&#237;dos son sensibles y educados para captar la belleza expresiva de la m&#250;sica, ni todos los ojos podr&#225;n de veras admirar los cuadros de los m&#225;s famosos pintores, as&#237; tambi&#233;n es necesario que nuestros o&#237;dos est&#233;n afinados y en sinton&#237;a con el Dios que hoy todav&#237;a nos habla por el Hijo, y que el colirio divino sobre los ojos nos haga tan di&#225;fana la vista como para percibir la gama de luces y colores con los que el Se&#241;or nos revela el camino, la obra y la meta a la que nos llama.<\/p>\n<p>  Parecer&#237;a que m&#225;s que darnos un mapa detallado y una fotograf&#237;a de lo<\/p>\n<p>que vamos a estar haciendo en nuestro punto de destino, la visi&#243;n de Dios frecuentemente alimenta y se retroalimenta de nuestra fe, de modo que muchas veces, paso a paso, y de fe en fe, seguimos al Se&#241;or, &#8220;como viendo al Invisible&#8221;. M&#225;s importante que la claridad de la visi&#243;n, es el<\/p>\n<p>hecho de que realmente provenga de Dios y no de nuestra imaginaci&#243;n.<\/p>\n<p>La fantas&#237;a puede producir im&#225;genes que no tienen su origen en Dios ni<\/p>\n<p>son reflejadas en nuestra mente por su Santo Esp&#237;ritu.<\/p>\n<p>  Solamente cuando Dios nos abre los ojos podemos percibir aquella visi&#243;n celestial a la que no podr&#237;amos resistirnos ni rebelarnos. Ya<\/p>\n<p>sea que estemos orando, alab&#225;ndole, leyendo su Palabra, escuchando<\/p>\n<p>la predicaci&#243;n o meditando en lecturas edificantes, y de cualquier otra<\/p>\n<p>forma, de repente es descorrido el velo y entonces vemos lo que nunca<\/p>\n<p>antes hab&#237;amos visto. Esto no es producto del raciocinio ni del c&#225;lculo.<\/p>\n<p>Algo en lo profundo de nuestro esp&#237;ritu es impresionado de una forma<\/p>\n<p>fuerte y especial; no lo hemos buscado, pero nos ha sobrevenido. Sea<\/p>\n<p>en el sue&#241;o o durante la vigilia, con &#225;ngel o sin &#225;ngel, la visi&#243;n nos toma<\/p>\n<p>y como que bulle y resplandece en nuestro ser interior convenci&#233;ndonos<\/p>\n<p>que es efectivamente de Dios.<\/p>\n<p>  El que muchos santos hayan testificado de este especial obrar de Dios en sus vidas, tambi&#233;n marca una tendencia a que esto sea cada vez m&#225;s<\/p>\n<p>general y corriente, al grado que nadie pueda quedar sin su &#8220;llamado&#8221; y<\/p>\n<p>su &#8220;visi&#243;n&#8221;. De esta manera, lo que originalmente responde a los tratos<\/p>\n<p>de Dios con sus siervos, pasa a ser moneda com&#250;n de cuantos aspiran al<\/p>\n<p>ministerio pastoral o misionero.<\/p>\n<p>  Cuando el &#8220;llamado&#8221; y la &#8220;visi&#243;n&#8221; proceden de Dios, generalmente hay<\/p>\n<p>confirmaci&#243;n de ello. Recordamos que Samuel fue llamado por su nombre<\/p>\n<p>en cuatro oportunidades, y que la visi&#243;n que tuvo Pedro de un gran lienzo que descend&#237;a del cielo le fue mostrada tres veces.<\/p>\n<p>  A fin de que estemos alertas y seamos cuidadosos a este respecto, nos convendr&#225; repasar Jerem&#237;as 23:16-40, no sea que incurramos en hablar &#8220;visi&#243;n de su propio coraz&#243;n&#8221;, o &#8220;visi&#243;n vana&#8221; como Ezequiel la llama.<\/p>\n<p>  De manera similar a como vimos en otro lugar respecto al &#8220;llamado&#8221;, presentado como un documento de acreditaci&#243;n que no puede ser recusado, as&#237; muchas veces se invoca la &#8220;visi&#243;n&#8221; que se tiene o se ha<\/p>\n<p>recibido, esperando que toda boca se cierre y toda lengua enmudezca: si alguien dice que ha recibido la visi&#243;n de Dios para hacer esto o aquello de tal o cual manera, &#8220;&#191;qui&#233;nes somos nosotros para osar cuestionarla?&#8221;.<\/p>\n<p>  Que en muchos casos el llamado y la visi&#243;n de veras procedan de Dios, no significa que lo sea en todos. La autenticidad de unos no se hace<\/p>\n<p>extensiva legitimando los dem&#225;s casos en que &#8220;llamado&#8221; y &#8220;visi&#243;n&#8221; son presentados para acreditar determinadas posiciones en la Obra.<\/p>\n<p>  Por otro lado, el fracaso ante tantos &#8220;visionarios&#8221; tampoco deber&#237;a<\/p>\n<p>hacernos demasiado circunspectos ante cualquier caso que se nos<\/p>\n<p>presente, sino discernir con la ayuda de Dios lo que ya fue atado o<\/p>\n<p>desatado en el cielo, para aqu&#237; en la tierra hacer otro tanto. Cualquier<\/p>\n<p>dificultad con este discernimiento, tampoco puede ser resuelta seg&#250;n el<\/p>\n<p>humor que se tenga, aprobando o reprobando, s&#243;lo para no gastar m&#225;s<\/p>\n<p>tiempo en ello. Es bueno aprender a esperar en Dios.<\/p>\n<p>  Quiz&#225; pueda decirse que el secreto de toda visi&#243;n aut&#233;ntica es cuando<\/p>\n<p>vemos las huellas del Se&#241;or que nos precede en el camino. Pero nunca<\/p>\n<p>deber&#237;amos acometer una empresa nada m&#225;s que por verla tan promisoria imaginamos que el Se&#241;or finalmente se involucrar&#225; en ella.<\/p>\n<p>Ricardo Est&#233;vez Carmona                                Noviembre 23 de 2001<\/p><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Ecos y reflexiones tras COMIBAN 2001, Montevideo, Uruguay) Posiblemente, despu&#233;s o junto con &#8220;el llamado&#8221;, sea &#8220;la visi&#243;n&#8221; la expresi&#243;n m&#225;s escuchada con referencia a lo que los enviados y los que env&#237;an deber&#237;an tener bien claro. 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