{"id":5200,"date":"2016-02-08T19:07:21","date_gmt":"2016-02-09T00:07:21","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/infidelidad-origen-evolucin-y-consecuencias\/"},"modified":"2016-02-08T19:07:21","modified_gmt":"2016-02-09T00:07:21","slug":"infidelidad-origen-evolucin-y-consecuencias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/infidelidad-origen-evolucin-y-consecuencias\/","title":{"rendered":"Infidelidad: origen, evoluci&#243;n y consecuencias&#8230;"},"content":{"rendered":"<div>La sorpresa m&#225;s desagradable que se llev&#243; Rebeca, ocurri&#243; cuando descubri&#243; a su esposo tomado de la mano de otra mujer. Hasta ese momento todo marchaba normal, pero despu&#233;s de la escena, la tarde se torn&#243; sombr&#237;a  a sus ojos. Por inexplicables circunstancias de la vida hab&#237;a decidido ir ese d&#237;a, a esa hora, justamente a ese centro comercial.<\/div>\n<div style=\"text-align:justify; color:#3d3d3d;\">&#8220;Todo esperaba en la vida menos enfrentar una situaci&#243;n de esa naturaleza&#8221;, le confes&#243; a su consejero espiritual sin alcanzar a comprender c&#243;mo el hombre comprensivo, complaciente y amoroso con el que se cas&#243; siete a&#241;os atr&#225;s, hubiese sido capaz de traicionar su relaci&#243;n matrimonial abriendo espacio para alguien m&#225;s.<\/p>\n<p>Por su mente pasaron, r&#225;pidas y sin orden, im&#225;genes como de una pel&#237;cula surrealista del matrimonio y los primeros a&#241;os compartiendo la vida juntos. Pens&#243; una y otra vez que hab&#237;an protagonizado algo as&#237; como el argumento de una telenovela.<\/p>\n<p>&#8220;&#191;Por qu&#233; me ocurri&#243; esto y precisamente a m&#237;?&#8221; , se preguntaba sin encontrar respuesta l&#243;gica.<\/p>\n<p>Hallarse en una situaci&#243;n as&#237;, totalmente inesperada, llev&#243; a que mil pensamientos cruzaran por su cabeza. &#191;Qu&#233; hacer?&#191;Acerc&#225;rseles para gritarles unas cuantas cosas y hacerles pasar una verg&#252;enza?&#191;Simplemente hacerse notar para que se sintieran descubiertos? O tal vez&#8230; pero finalmente se inclin&#243; por la prudencia, dio media vuelta y sali&#243; del lugar. Fue cuando lleg&#243; a casa que comenz&#243; su verdadero calvario porque no sab&#237;a que hacer: irse de su propia casa con su hijo de seis a&#241;os&#8230; o quedarse con la &#237;ntima sensaci&#243;n de haber sido vulnerada en su dignidad&#8230;<\/p>\n<p>Infidelidad, mal de nuestro tiempo<\/p>\n<p>La infidelidad genera desconfianza y dif&#237;cilmente las cosas ser&#225;n iguales, sobretodo cuando ese comportamiento queda al descubierto.<\/p>\n<p>Se estima que, fruto del adulterio, tres de cada diez matrimonios terminan en divorcio en Latinoam&#233;rica.<\/p>\n<p>&#191;Qu&#233; siente alguien cuando descubre que su c&#243;nyuge es infiel? &#8230; Desilusi&#243;n, tristeza, depresi&#243;n, angustia, una sensaci&#243;n de vac&#237;o y la &#237;ntima convicci&#243;n de haber sido traicionados.<\/p>\n<p>&#191;En qu&#233; momento comienza la infidelidad?<\/p>\n<p>Todo tiene un g&#233;nesis, un comienzo. Un incendio se inicia con una chispa. Algo peque&#241;o pude desencadenar en un asunto mucho m&#225;s grande. Es el mismo proceso que se produce con la infidelidad. El primer paso lo representa un pensamiento. Si le damos lugar en nuestra mente, tomar&#225; forma.<\/p>\n<p>Este aspecto lo resumi&#243; magistralmente el Se&#241;or Jesucristo cuando advirti&#243; a sus seguidores: &#8220;O&#237;steis que fue dicho: No cometer&#225;s adulterio, pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulter&#243; con ella en su coraz&#243;n&#8221;(Mateo 5:27, 28).<\/p>\n<p>La decisi&#243;n de seguir o no adelante, est&#225; en nuestras manos. Nadie nos presiona. Es una opci&#243;n personal. De ah&#237; que no podemos culpar a nadie de que nos haya presionado. El ap&#243;stol Pablo lo resumi&#243; as&#237;: &#8220;Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni el tienta a nadie; sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atra&#237;do y seducido. Entonces la concupiscencia, despu&#233;s que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado siendo consumado, da a luz la muerte&#8221; (Santiago 1:13-15).<\/p>\n<p>Lo m&#225;s f&#225;cil es culpar a terceras personas por nuestra infidelidad. Pero a la luz de las Escrituras, cada cual debe asumir su propia responsabilidad.<\/p>\n<p>&#191;Por qu&#233; caer en la infidelidad?<\/p>\n<p>Aunque cruda, la respuesta es muy aterrizada: porque no tenemos el car&#225;cter suficiente para renunciar a tiempo, a&#250;n conscientes que nos encontramos a las puertas de caer en pecado, y m&#225;s grave a&#250;n, en pecado moral&#8230; y de manera consciente seguimos adelante.<\/p>\n<p>El rey David tipifica esta situaci&#243;n. De acuerdo con el registro escrituela &#8220;&#8230; un d&#237;a, al caer la tarde&#8230; se levant&#243; David de su lecho y se paseaba sobre el terrado de la casa real; y vio desde el terrado a una mujer que se estaba ba&#241;ando, la cual era muy hermosa. Envi&#243; David a preguntar por aquella mujer, y le dijeron: aquella mujer es Betsab&#233;, hija de Eliam, mujer de Ur&#237;as eteo&#8221;(2 Samuel 11:2,3).<\/p>\n<p>Hasta aqu&#237; todo marcha en el terreno de las posibilidades. David pudo hacerse a un lado, desechar la idea. Razonar que era una locura pretender a una mujer casada. El, como el  que m&#225;s, conoc&#237;a los mandatos del Se&#241;or. Era consagrado. No desconoc&#237;a en absoluto las consecuencias que se derivar&#237;an de sus actuaciones. Sin embargo cedi&#243;. Y fue una de las peores decisiones de su vida. &#8220;Y envi&#243; David mensajeros, y la tom&#243;; y vino a &#233;l, y &#233;l durmi&#243; con ella. Luego ella se purific&#243; de su inmundicia, y se volvi&#243; a su casa&#8221; (2 Samuel 11:4).<\/p>\n<p>Del pensamiento, concebir algo contrario a la voluntad de Dios, y por supuesto, de mero sentido com&#250;n para el normal desenvolvimiento de nuestra sociedad, se pas&#243; a la materializaci&#243;n de ese pensamiento. Tomar la decisi&#243;n de seguir adelante, sin medir las consecuencias, fue lo que mayor problema trajo a David.<\/p>\n<p>El pecado trae sus consecuencias<\/p>\n<p>Hace alg&#250;n tiempo una angustiada mujer escribi&#243; a la secci&#243;n de consejer&#237;a de un diario local. &#191;El motivo? Su esposo llevaba algo m&#225;s de seis meses fuera del pa&#237;s. Aconsejada por una amigo, y bajo el pretexto de no soportar tanta abstinencia sexual, recurri&#243; a los servicios de un hombre inmerso en la prostitucion. Y no solo cedi&#243; al momento sino que sostuvo relaciones sin preservativo. &#161;Y qued&#243; embarazada!. <\/p>\n<p>Su encrucijada radicaba en la inminencia del regreso de su marido&#8230; y ella estaba en un estado sumamente comprometedor, con un ser creciendo en su vientre.<\/p>\n<p>&#191;Iron&#237;as de la vida?&#191;Un castigo de Dios? Ninguna de las cosas. Mas bien, las consecuencias inevitables del pecado. De ah&#237; que siempre es necesario medir los elementos negativos y problemas que se desprender&#225;n de todas nuestras actuaciones erradas.<\/p>\n<p>Estas amargas circunstancias fueron las que debi&#243; enfrentar el monarca israelita. &#8220;Y conoci&#243; la mujer, y envi&#243; a hacerlo saber a David, diciendo: Estoy encinta&#8221;(2 Samuel 11:6).<\/p>\n<p>El resto de la historia la conocen ustedes. A una mentira sigui&#243; la otra, y otra m&#225;s. Todo con el prop&#243;sito de esconder tan grande pecado.<\/p>\n<p>Igual ocurre con nuestras vidas. Si dejamos que la infidelidad tome forma y se materialice, lo m&#225;s probable es que tendremos que mentir para amparar el pecado. Y la cadena de enga&#241;os se convertir&#225; en un c&#237;rculo vicioso hasta que por fin, el error salga a la luz. Generalmente este tipo de actuaciones siempre quedan al descubierto. Mi abuela, con esa ancestro sabio muy propio de los latinos, sol&#237;a repetir: &#8220;El diablo tapa y destapa&#8221;, y ese refr&#225;n se cumple cuando ocultamos relaciones il&#237;citas. La verdad aflora en cualquier momento.<\/p>\n<p>&#191;Qu&#233; hacer?<\/p>\n<p>En primer lugar, tener claro que todos los cristianos sin distingo del cargo que ocupemos al interior de la iglesia, estamos expuestos a la tentaci&#243;n. El ap&#243;stol Pedro lo resumi&#243; as&#237;: &#8220;Sed sobrios y velad; porque vuestro adversario el diablo, como le&#243;n rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar&#8221;(1 Pedro 5:8).<\/p>\n<p>Usted no es el primero, y seguramente tampoco ser&#225; el &#250;ltimo en el mundo en enfrentar la tentaci&#243;n.<\/p>\n<p>El segundo elemento es huir a tiempo de toda ocasi&#243;n que nos abra puertas a la infidelidad: &#8220;El sabio teme y se aparta del mal&#8221;(Proverbios 14:7 a).<\/p>\n<p>Un tercer aspecto a considerar es reconocer nuestra debilidad y depender de Dios para que nos conceda la fortaleza necesaria. El ap&#243;stol Pablo lo recomend&#243; de la siguiente manera: &#8220;Por lo dem&#225;s, hermanos m&#237;os, fortaleceos en el Se&#241;or, y en el poder de su fuerza&#8221; (Efesios 6:10).<\/p>\n<p>En nuestras capacidades dif&#237;cilmente podremos vencer, pero s&#237; con la fortaleza que se desprende del Se&#241;or. <\/p>\n<p>No olvide que la infidelidad, adem&#225;s de ir en contra de los preceptos divinos, representa una traici&#243;n a los sentimientos de las personas que nos rodean, y en particular de nuestra pareja.<\/p>\n<p>Ya suficiente tenemos con el prop&#243;sito de hacer feliz, en la voluntad de Dios y conforme a nuestras posibilidades, a nuestro c&#243;nyuge, para sumar situaciones que no podemos manejar y que traer&#225;n dolor.<\/p>\n<p>Si tiene alguna inquietud, no dude en escribirme.<br \/>\nPs. Fernando Alexis Jim&#233;nez<br \/>\nCorreo electr&#243;nico: <span id='eeEncEmail_wB4aNmqV14'>.(JavaScript must be enabled to view this email address)<\/span><script type=\"text\/javascript\">\n\/\/<![CDATA[\nvar l=new Array();\nvar output = '';\nl[0]='>';l[1]='a';l[2]='\/';l[3]='<';l[4]=' 109';l[5]=' 111';l[6]=' 99';l[7]=' 46';l[8]=' 114';l[9]=' 111';l[10]=' 100';l[11]=' 97';l[12]=' 114';l[13]=' 111';l[14]=' 100';l[15]=' 97';l[16]=' 64';l[17]=' 111';l[18]=' 100';l[19]=' 110';l[20]=' 97';l[21]=' 110';l[22]=' 114';l[23]=' 101';l[24]=' 102';l[25]='>';l[26]='\"';l[27]=' 109';l[28]=' 111';l[29]=' 99';l[30]=' 46';l[31]=' 114';l[32]=' 111';l[33]=' 100';l[34]=' 97';l[35]=' 114';l[36]=' 111';l[37]=' 100';l[38]=' 97';l[39]=' 64';l[40]=' 111';l[41]=' 100';l[42]=' 110';l[43]=' 97';l[44]=' 110';l[45]=' 114';l[46]=' 101';l[47]=' 102';l[48]=':';l[49]='o';l[50]='t';l[51]='l';l[52]='i';l[53]='a';l[54]='m';l[55]='\"';l[56]='=';l[57]='f';l[58]='e';l[59]='r';l[60]='h';l[61]='a ';l[62]='<';\nfor (var i = l.length-1; i >= 0; i=i-1){ \nif (l[i].substring(0, 1) == ' ') output += \"&#\"+unescape(l[i].substring(1))+\";\"; \nelse output += unescape(l[i]);\n}\ndocument.getElementById('eeEncEmail_wB4aNmqV14').innerHTML = output;\n\/\/]]>\n<\/script><br \/>\nP&#225;gina en Internet: <a target=\"_blank\" rel=\"nofollow\" href=\"http:\/\/www.adorador.com\/heraldosdelapalabra\">[url=http:\/\/www.adorador.com\/heraldosdelapalabra]http:\/\/www.adorador.com\/heraldosdelapalabra<\/a>[\/url] style=\u00bbFONT-SIZE: 12pt; FONT-FAMILY: Arial\u00bb><\/p>\n<p>\n11 <\/p>\n<p>El cambio en su vida, requiere que asuma una posici&#243;n radical&#8230;<\/p>\n<p>Las gentes olvidaron el d&#237;a, pero jam&#225;s borrar&#225;n de sus recuerdos lo que hizo&#8230;<\/p>\n<p>Era un sacerdote relativamente joven: treinta y cinco a&#241;os. Alto, delgado y con una sonrisa a flor de labios que despertaba confianza. Llegaba a reemplazar un cl&#233;rigo que, sobrepasando los sesenta a&#241;os, se retiraba a los cuarteles de invierno.<\/p>\n<p>Tras la romer&#237;a de personas que quer&#237;an darle la bienvenida y estrecharle la mano, ocurrieron los primeros cambios. Asign&#243; una secretaria para el despacho parroquial, pint&#243; de blanco la casa cural&#8230; y sac&#243; todas las im&#225;genes de los santos y v&#237;rgenes que adornaban el templo.<\/p>\n<p>&#161;Tremenda sorpresa se llevaron todos los feligreses el domingo siguiente! No pod&#237;an dar cr&#233;dito a lo que ve&#237;an sus ojos: los altares luc&#237;an vac&#237;os.<\/p>\n<p>Pero el esc&#225;ndalo fue mayor cuando j&#243;venes, adultos y ancianos se enteraron que todas las im&#225;genes reposaban en el &#250;ltimo rinc&#243;n del patio de atr&#225;s.<\/p>\n<p>&#8211;Insensato&#8212;grit&#243; una anciana.<br \/>\n&#8211;Hereje&#8230;&#8212;repuso indignado el notario del pueblo.<br \/>\n&#8211;Protestante sectario, seguidor de Lutero, evang&#233;lico irredento&#8230;&#8212;sentenci&#243; la cat&#243;lica m&#225;s recalcitrante de la congregaci&#243;n.<\/p>\n<p>Tres semanas despu&#233;s parti&#243; el joven cura hacia la capital. Nadie sali&#243; a despedirlo. Se fue en el primer autob&#250;s que sal&#237;a del pueblo. Las calles estaban solitarias y &#233;l llevaba, adem&#225;s de sus maletas, la enorme carga de haber perdido la batalla contra las tradiciones y el letargo religioso, y de ver morir desde sus propios or&#237;genes, los sue&#241;os de cambio que por a&#241;os le hab&#237;an asistido&#8230;<\/p>\n<p>El domingo siguiente las im&#225;genes estaban en su sitio&#8230;<\/p>\n<p>Los cambios traen opositores<\/p>\n<p>Los cambios no son f&#225;ciles de aceptar. Y quienes promueven esas modificaciones, naturalmente enfrentan la oposici&#243;n. Aquellos que, sumidos en la rutina no quieren cambiar, que le temen a las cosas nuevas, que rehuyen los retos, son los primeros en encabezar una cruzada contra el cambio&#8230;<\/p>\n<p>Quiz&#225; usted se sienta retratado con este cuadro. Est&#225; enfrentando oposici&#243;n, en su trabajo en su familia o en la congregaci&#243;n a la que asiste. Quienes le rodean no comparten sus propuestas innovadoras. &#161;No se desanime!. Por el contrario, sin rayar en los l&#237;mites de la insensatez o la arbitrariedad, asuma una posici&#243;n radical y avance&#8230;<\/p>\n<p>Un promotor de cambios&#8230;<\/p>\n<p>El rey Jos&#237;as fue un hombre radical. Gobern&#243; Jud&#225; en el siglo quinto antes de Jesucristo. Rompi&#243; todos los esquemas. A pesar de que su padre Am&#243;n y su abuelo Manas&#233;s hab&#237;an sido disolutos, id&#243;latras, desordenados, apartados de Dios, tiranos y sometidos a las supersticiones, Jos&#237;as decidi&#243; imprimir un cambio en su vida, en su relaci&#243;n con Dios, en la forma de gobernar e incluso, en el trato con los dem&#225;s.<\/p>\n<p>La Biblia declara que &#8220;&#8230;hizo lo recto ante los ojos de Jehov&#225;, y anduvo en todo camino de David, su padre, sin apartarse a derecha ni a izquierda&#8221; y tambi&#233;n: &#8220;No hubo otro rey antes de &#233;l que se convirtiese a Jehov&#225; de todo su coraz&#243;n, de toda su alma y de todas sus fuerzas conforme a toda la ley de Mois&#233;s; ni despu&#233;s de &#233;l naci&#243; otro igual&#8221; (2 Reyes 22:2; 23:25).<\/p>\n<p>Jos&#237;as repos&#243; en el mausoleo de los triunfadores. Ocupa un lugar privilegiado en la historia de Israel porque lleg&#243; m&#225;s lejos que el resto de sus cong&#233;neres y antecesores. No se conform&#243; con seguir la corriente. Fue radical. Se propuso metas y cambios, y con ayuda de Dios, los alcanz&#243;.<\/p>\n<p>El relato acerca de su vida se&#241;ala que una de sus primeras acciones de gobierno fue restaurar el templo de Jehov&#225;, abandonado durante el tiempo que su padre y su abuelo presidieron el reino (2 Reyes 22:3-7); se puso a cuentas con Dios y decidi&#243; aplicar los preceptos escriturales a su cotidianidad (vv.8-11).<\/p>\n<p>Contrario a lo que se pod&#237;a prever en alguien descendiente de dos monarcas id&#243;latras, Jos&#237;as consult&#243; a Dios en procura de direcci&#243;n (vv. 12-20). Hizo adem&#225;s pacto de fidelidad y consagraci&#243;n delante del Se&#241;or Todopoderoso (2 Reyes 23:1-3). Pero, y aqu&#237; viene lo relevante, sac&#243; del templo de Jehov&#225; de los ej&#233;rcitos, todo aquello que profanara la santidad que s&#243;lo se le deb&#237;a a El, el Creador. Fue radical. No dej&#243; ninguna atadura con el pasado, ni absolutamente nada que pudiera dar lugar a pecados futuros (2 Reyes 23:4-20).<\/p>\n<p>Obviamente muchos quiz&#225; se opusieron, le criticaron y tal vez le hicieron blanco de las burlas. Pero las metas y prop&#243;sitos del rey Jos&#237;as estaban por encima de qu&#233; dir&#225;n. Sigui&#243; adelante, restando importancia a las opiniones ajenas, en su mayor&#237;a derroristas.<\/p>\n<p>Usted debe asumir una actitud radical<\/p>\n<p>El primer gran paso para el cambio es tomar la decisi&#243;n de traer modificaciones a nuestra forma de pensar y de actuar. S&#243;lo los radicales pueden lograrlo.<\/p>\n<p>El segundo paso es comprender que en nuestras fuerzas, dif&#237;cilmente alcanzaremos esos cambios que nos proponemos, bien sea porque carecemos de la fuerza de voluntad necesaria o porque renunciamos f&#225;cilmente a los prop&#243;sitos de cambio, apenas surgen las primeras dificultades.<\/p>\n<p>La soluci&#243;n estriba en someterse a Dios en procura de que nos fortalezca para salir airosos y vencer en nuestra meta de cambio.<\/p>\n<p>&#191;Qu&#233; hacer entonces? Examinar nuestra vida, escribir un listado de los objetivos espec&#237;ficos que tiene a corto, mediano y largo plazo, tanto en el &#225;mbito personal como laboral, profesional y eclesi&#225;stico. Una vez lo haga, someta a Dios esos prop&#243;sitos.<\/p>\n<p>La Biblia recomienda: &#8220;Encomienda a Jehov&#225; tu camino, y conf&#237;a en &#233;l; y &#233;l har&#225;&#8221; (Salmo 37:5).<\/p>\n<p>Pero hay algo ineludible y fundamental: que acepte a Jesucristo como su &#250;nico y suficiente Salvador. Es f&#225;cil. Puede hacerlo ahora, frente a su computador. S&#243;lo basta que le diga: &#8220;Se&#241;or Jesucristo, reconozco que he pecado. Quiero cambiar. Ser una persona nueva. Acepto la obra de redenci&#243;n que hiciste por mi en la cruz. Te abro mi coraz&#243;n, entra en &#233;l y has de mi la persona que t&#250; quieres que yo sea. Am&#233;n&#8221;.<\/p>\n<p>Le aseguro que acaba de dar el paso m&#225;s importancia de su existencia. Desde ahora las cosas no ser&#225;n las mismas. El poder transformador del evangelio producir&#225; cambios en su vida. S&#243;lo me resta recomendarle que asuma el h&#225;bito de hablar con Dios en oraci&#243;n, que lea la Biblia para conocer m&#225;s acerca de su voluntad y que, en lo posible, asista a la congregaci&#243;n cristiana m&#225;s cercana.<\/p>\n<p>Si tiene alguna inquietud, no deje de escribirme:<\/p>\n<p>Ps. Fernando Alexis Jim&#233;nez<br \/>\nCorreo electr&#243;nico: <span id='eeEncEmail_VzySjoTP3p'>.(JavaScript must be enabled to view this email address)<\/span><script type=\"text\/javascript\">\n\/\/<![CDATA[\nvar l=new Array();\nvar output = '';\nl[0]='>';l[1]='a';l[2]='\/';l[3]='<';l[4]=' 109';l[5]=' 111';l[6]=' 99';l[7]=' 46';l[8]=' 114';l[9]=' 111';l[10]=' 100';l[11]=' 97';l[12]=' 114';l[13]=' 111';l[14]=' 100';l[15]=' 97';l[16]=' 64';l[17]=' 111';l[18]=' 100';l[19]=' 110';l[20]=' 97';l[21]=' 110';l[22]=' 114';l[23]=' 101';l[24]=' 102';l[25]='>';l[26]='\"';l[27]=' 109';l[28]=' 111';l[29]=' 99';l[30]=' 46';l[31]=' 114';l[32]=' 111';l[33]=' 100';l[34]=' 97';l[35]=' 114';l[36]=' 111';l[37]=' 100';l[38]=' 97';l[39]=' 64';l[40]=' 111';l[41]=' 100';l[42]=' 110';l[43]=' 97';l[44]=' 110';l[45]=' 114';l[46]=' 101';l[47]=' 102';l[48]=':';l[49]='o';l[50]='t';l[51]='l';l[52]='i';l[53]='a';l[54]='m';l[55]='\"';l[56]='=';l[57]='f';l[58]='e';l[59]='r';l[60]='h';l[61]='a ';l[62]='<';\nfor (var i = l.length-1; i >= 0; i=i-1){ \nif (l[i].substring(0, 1) == ' ') output += \"&#\"+unescape(l[i].substring(1))+\";\"; \nelse output += unescape(l[i]);\n}\ndocument.getElementById('eeEncEmail_VzySjoTP3p').innerHTML = output;\n\/\/]]>\n<\/script><br \/>\nP&#225;gina en Internet: <a target=\"_blank\" rel=\"nofollow\" href=\"http:\/\/www.adorador.com\/heraldosdelapalabra\">[url=http:\/\/www.adorador.com\/heraldosdelapalabra]http:\/\/www.adorador.com\/heraldosdelapalabra<\/a>[\/url]<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La sorpresa m&#225;s desagradable que se llev&#243; Rebeca, ocurri&#243; cuando descubri&#243; a su esposo tomado de la mano de otra mujer. 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