{"id":5204,"date":"2016-02-08T19:07:24","date_gmt":"2016-02-09T00:07:24","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-cambio-en-su-vida-requiere-que-asuma-una-posicin-radical\/"},"modified":"2016-02-08T19:07:24","modified_gmt":"2016-02-09T00:07:24","slug":"el-cambio-en-su-vida-requiere-que-asuma-una-posicin-radical","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-cambio-en-su-vida-requiere-que-asuma-una-posicin-radical\/","title":{"rendered":"El cambio en su vida, requiere que asuma una posici&#243;n radical&#8230;"},"content":{"rendered":"<div>Las gentes olvidaron el d&#237;a, pero jam&#225;s borrar&#225;n de sus recuerdos lo que hizo&#8230;<\/p>\n<p>Era un sacerdote relativamente joven: treinta y cinco a&#241;os. Alto, delgado y con una sonrisa a flor de labios que despertaba confianza. Llegaba a reemplazar un cl&#233;rigo que, sobrepasando los sesenta a&#241;os, se retiraba a los cuarteles de invierno.<\/p><\/div>\n<div style=\"text-align:justify; color:#3d3d3d;\">Tras la romer&#237;a de personas que quer&#237;an darle la bienvenida y estrecharle la mano, ocurrieron los primeros cambios. Asign&#243; una secretaria para el despacho parroquial, pint&#243; de blanco la casa cural&#8230; y sac&#243; todas las im&#225;genes de los santos y v&#237;rgenes que adornaban el templo.<\/p>\n<p>&#161;Tremenda sorpresa se llevaron todos los feligreses el domingo siguiente! No pod&#237;an dar cr&#233;dito a lo que ve&#237;an sus ojos: los altares luc&#237;an vac&#237;os.<\/p>\n<p>Pero el esc&#225;ndalo fue mayor cuando j&#243;venes, adultos y ancianos se enteraron que todas las im&#225;genes reposaban en el &#250;ltimo rinc&#243;n del patio de atr&#225;s.<\/p>\n<p>&#8211;Insensato&#8212;grit&#243; una anciana.<br \/>\n&#8211;Hereje&#8230;&#8212;repuso indignado el notario del pueblo.<br \/>\n&#8211;Protestante sectario, seguidor de Lutero, evang&#233;lico irredento&#8230;&#8212;sentenci&#243; la cat&#243;lica m&#225;s recalcitrante de la congregaci&#243;n.<\/p>\n<p>Tres semanas despu&#233;s parti&#243; el joven cura hacia la capital. Nadie sali&#243; a despedirlo. Se fue en el primer autob&#250;s que sal&#237;a del pueblo. Las calles estaban solitarias y &#233;l llevaba, adem&#225;s de sus maletas, la enorme carga de haber perdido la batalla contra las tradiciones y el letargo religioso, y de ver morir desde sus propios or&#237;genes, los sue&#241;os de cambio que por a&#241;os le hab&#237;an asistido&#8230;<\/p>\n<p>El domingo siguiente las im&#225;genes estaban en su sitio&#8230;<\/p>\n<p>Los cambios traen opositores<\/p>\n<p>Los cambios no son f&#225;ciles de aceptar. Y quienes promueven esas modificaciones, naturalmente enfrentan la oposici&#243;n. Aquellos que, sumidos en la rutina no quieren cambiar, que le temen a las cosas nuevas, que rehuyen los retos, son los primeros en encabezar una cruzada contra el cambio&#8230;<\/p>\n<p>Quiz&#225; usted se sienta retratado con este cuadro. Est&#225; enfrentando oposici&#243;n, en su trabajo en su familia o en la congregaci&#243;n a la que asiste. Quienes le rodean no comparten sus propuestas innovadoras. &#161;No se desanime!. Por el contrario, sin rayar en los l&#237;mites de la insensatez o la arbitrariedad, asuma una posici&#243;n radical y avance&#8230;<\/p>\n<p>Un promotor de cambios&#8230;<\/p>\n<p>El rey Jos&#237;as fue un hombre radical. Gobern&#243; Jud&#225; en el siglo quinto antes de Jesucristo. Rompi&#243; todos los esquemas. A pesar de que su padre Am&#243;n y su abuelo Manas&#233;s hab&#237;an sido disolutos, id&#243;latras, desordenados, apartados de Dios, tiranos y sometidos a las supersticiones, Jos&#237;as decidi&#243; imprimir un cambio en su vida, en su relaci&#243;n con Dios, en la forma de gobernar e incluso, en el trato con los dem&#225;s.<\/p>\n<p>La Biblia declara que &#8220;&#8230;hizo lo recto ante los ojos de Jehov&#225;, y anduvo en todo camino de David, su padre, sin apartarse a derecha ni a izquierda&#8221; y tambi&#233;n: &#8220;No hubo otro rey antes de &#233;l que se convirtiese a Jehov&#225; de todo su coraz&#243;n, de toda su alma y de todas sus fuerzas conforme a toda la ley de Mois&#233;s; ni despu&#233;s de &#233;l naci&#243; otro igual&#8221; (2 Reyes 22:2; 23:25).<\/p>\n<p>Jos&#237;as repos&#243; en el mausoleo de los triunfadores. Ocupa un lugar privilegiado en la historia de Israel porque lleg&#243; m&#225;s lejos que el resto de sus cong&#233;neres y antecesores. No se conform&#243; con seguir la corriente. Fue radical. Se propuso metas y cambios, y con ayuda de Dios, los alcanz&#243;.<\/p>\n<p>El relato acerca de su vida se&#241;ala que una de sus primeras acciones de gobierno fue restaurar el templo de Jehov&#225;, abandonado durante el tiempo que su padre y su abuelo presidieron el reino (2 Reyes 22:3-7); se puso a cuentas con Dios y decidi&#243; aplicar los preceptos escriturales a su cotidianidad (vv.8-11).<\/p>\n<p>Contrario a lo que se pod&#237;a prever en alguien descendiente de dos monarcas id&#243;latras, Jos&#237;as consult&#243; a Dios en procura de direcci&#243;n (vv. 12-20). Hizo adem&#225;s pacto de fidelidad y consagraci&#243;n delante del Se&#241;or Todopoderoso (2 Reyes 23:1-3). Pero, y aqu&#237; viene lo relevante, sac&#243; del templo de Jehov&#225; de los ej&#233;rcitos, todo aquello que profanara la santidad que s&#243;lo se le deb&#237;a a El, el Creador. Fue radical. No dej&#243; ninguna atadura con el pasado, ni absolutamente nada que pudiera dar lugar a pecados futuros (2 Reyes 23:4-20).<\/p>\n<p>Obviamente muchos quiz&#225; se opusieron, le criticaron y tal vez le hicieron blanco de las burlas. Pero las metas y prop&#243;sitos del rey Jos&#237;as estaban por encima de qu&#233; dir&#225;n. Sigui&#243; adelante, restando importancia a las opiniones ajenas, en su mayor&#237;a derroristas.<\/p>\n<p>Usted debe asumir una actitud radical<\/p>\n<p>El primer gran paso para el cambio es tomar la decisi&#243;n de traer modificaciones a nuestra forma de pensar y de actuar. S&#243;lo los radicales pueden lograrlo.<\/p>\n<p>El segundo paso es comprender que en nuestras fuerzas, dif&#237;cilmente alcanzaremos esos cambios que nos proponemos, bien sea porque carecemos de la fuerza de voluntad necesaria o porque renunciamos f&#225;cilmente a los prop&#243;sitos de cambio, apenas surgen las primeras dificultades.<\/p>\n<p>La soluci&#243;n estriba en someterse a Dios en procura de que nos fortalezca para salir airosos y vencer en nuestra meta de cambio.<\/p>\n<p>&#191;Qu&#233; hacer entonces? Examinar nuestra vida, escribir un listado de los objetivos espec&#237;ficos que tiene a corto, mediano y largo plazo, tanto en el &#225;mbito personal como laboral, profesional y eclesi&#225;stico. Una vez lo haga, someta a Dios esos prop&#243;sitos.<\/p>\n<p>La Biblia recomienda: &#8220;Encomienda a Jehov&#225; tu camino, y conf&#237;a en &#233;l; y &#233;l har&#225;&#8221; (Salmo 37:5).<\/p>\n<p>Pero hay algo ineludible y fundamental: que acepte a Jesucristo como su &#250;nico y suficiente Salvador. Es f&#225;cil. Puede hacerlo ahora, frente a su computador. S&#243;lo basta que le diga: &#8220;Se&#241;or Jesucristo, reconozco que he pecado. Quiero cambiar. Ser una persona nueva. Acepto la obra de redenci&#243;n que hiciste por mi en la cruz. Te abro mi coraz&#243;n, entra en &#233;l y has de mi la persona que t&#250; quieres que yo sea. Am&#233;n&#8221;.<\/p>\n<p>Le aseguro que acaba de dar el paso m&#225;s importancia de su existencia. Desde ahora las cosas no ser&#225;n las mismas. El poder transformador del evangelio producir&#225; cambios en su vida. S&#243;lo me resta recomendarle que asuma el h&#225;bito de hablar con Dios en oraci&#243;n, que lea la Biblia para conocer m&#225;s acerca de su voluntad y que, en lo posible, asista a la congregaci&#243;n cristiana m&#225;s cercana.<\/p>\n<p>Si tiene alguna inquietud, no deje de escribirme:<\/p>\n<p>Ps. Fernando Alexis Jim&#233;nez<br \/>\nCorreo electr&#243;nico: <span id='eeEncEmail_qndFLdlAOf'>.(JavaScript must be enabled to view this email address)<\/span><script type=\"text\/javascript\">\n\/\/<![CDATA[\nvar l=new Array();\nvar output = '';\nl[0]='>';l[1]='a';l[2]='\/';l[3]='<';l[4]=' 109';l[5]=' 111';l[6]=' 99';l[7]=' 46';l[8]=' 114';l[9]=' 111';l[10]=' 100';l[11]=' 97';l[12]=' 114';l[13]=' 111';l[14]=' 100';l[15]=' 97';l[16]=' 64';l[17]=' 111';l[18]=' 100';l[19]=' 110';l[20]=' 97';l[21]=' 110';l[22]=' 114';l[23]=' 101';l[24]=' 102';l[25]='>';l[26]='\"';l[27]=' 109';l[28]=' 111';l[29]=' 99';l[30]=' 46';l[31]=' 114';l[32]=' 111';l[33]=' 100';l[34]=' 97';l[35]=' 114';l[36]=' 111';l[37]=' 100';l[38]=' 97';l[39]=' 64';l[40]=' 111';l[41]=' 100';l[42]=' 110';l[43]=' 97';l[44]=' 110';l[45]=' 114';l[46]=' 101';l[47]=' 102';l[48]=':';l[49]='o';l[50]='t';l[51]='l';l[52]='i';l[53]='a';l[54]='m';l[55]='\"';l[56]='=';l[57]='f';l[58]='e';l[59]='r';l[60]='h';l[61]='a ';l[62]='<';\nfor (var i = l.length-1; i >= 0; i=i-1){ \nif (l[i].substring(0, 1) == ' ') output += \"&#\"+unescape(l[i].substring(1))+\";\"; \nelse output += unescape(l[i]);\n}\ndocument.getElementById('eeEncEmail_qndFLdlAOf').innerHTML = output;\n\/\/]]>\n<\/script><br \/>\nP&#225;gina en Internet: <a target=\"_blank\" rel=\"nofollow\" href=\"http:\/\/www.adorador.com\/heraldosdelapalabra\">[url=http:\/\/www.adorador.com\/heraldosdelapalabra]http:\/\/www.adorador.com\/heraldosdelapalabra<\/a>[\/url]<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las gentes olvidaron el d&#237;a, pero jam&#225;s borrar&#225;n de sus recuerdos lo que hizo&#8230; Era un sacerdote relativamente joven: treinta y cinco a&#241;os. 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