{"id":5205,"date":"2016-02-08T19:07:24","date_gmt":"2016-02-09T00:07:24","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-bautismo-del-espritu-santo-y-las-lenguas-como-su-evidencia\/"},"modified":"2016-02-08T19:07:24","modified_gmt":"2016-02-09T00:07:24","slug":"el-bautismo-del-espritu-santo-y-las-lenguas-como-su-evidencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-bautismo-del-espritu-santo-y-las-lenguas-como-su-evidencia\/","title":{"rendered":"El bautismo del Esp&#237;ritu Santo y las Lenguas como su evidencia"},"content":{"rendered":"<div>ANTECEDENTES  NEOTESTAMENTARIOS<\/p>\n<p>  La promesa del Padre -el bautismo con el Esp&#237;ritu Santo-, por la cual los disc&#237;pulos recibir&#237;an poder para testificar del Se&#241;or en Jerusalem, Judea, Samaria y hasta lo &#250;ltimo de la tierra, comenz&#243; cumpli&#233;ndose en aquel primer Pentecost&#233;s tras la ascensi&#243;n del Se&#241;or Jes&#250;s (Hch.1:4-8; 2:1-4).<\/p><\/div>\n<div style=\"text-align:justify; color:#3d3d3d;\">La se&#241;al de esta experiencia fue la manifestaci&#243;n sobrenatural en otras lenguas distintas a las que habitualmente hablaban (arameo, hebreo).<\/p>\n<p>      Tal hecho nos lleva a lo acontecido durante la construcci&#243;n de la torre de Babel, pues siendo que hasta aquel entonces \u00abten&#237;a toda la tierra una sola lengua y unas mismas palabras\u00bb, Dios confundi&#243; all&#237; aquel &#250;nico lenguaje, de modo que no solamente cesaron la obra al no entender ninguno el habla de su compa&#241;ero, sino que desde all&#237; fueron esparcidos sobre la faz de toda la tierra (Gn.11:1-9). <\/p>\n<p>      El primer hecho notable, es que en este Pentecost&#233;s y en las otras repeticiones, se revierte precisamente el efecto de Babel, con la coincidencia de que lo que all&#237; se inici&#243; (la dispersi&#243;n), coincide ahora en Jerusalem con la evangelizaci&#243;n mundial, pero en ambos caso se abarca &#8220;toda la tierra\u00bb o \u00abtodo el mundo\u00bb seg&#250;n la gran comisi&#243;n de Marcos 16:15. El que ninguno entendiese en Babel el habla de su compa&#241;ero, se corresponde ahora con la predicaci&#243;n, discipulado y ense&#241;anza \u00aba todas las naciones\u00bb, \u00aba toda criatura\u00bb. As&#237; como el descenso divino en Babel con su confusi&#243;n condujo a la dispersi&#243;n, el descenso del Esp&#237;ritu Santo en Pentecost&#233;s, tras otra confusi&#243;n inicial, condujo a la &#8220;congregaci&#243;n de los primog&#233;nitos que est&#225;n inscriptos en los cielos&#8221;, bautizando a aquellos primeros ciento veinte en un solo cuerpo, dando nacimiento a la iglesia de Cristo; donde \u00abYa no hay jud&#237;o ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay var&#243;n ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jes&#250;s\u00bb (Gal.3:28), de tal manera que los \u00abque en otro tiempo estabais lejos, hab&#233;is sido hechos cercanos por la sangre de Cristo\u00bb y desde entonces \u00abpor medio de &#233;l los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Esp&#237;ritu al Padre\u00bb (Ef.2:13,18).<\/p>\n<p>      El segundo hecho notable, es la coincidencia precisa del mandato a ser testigos de Cristo en Jerusalem, Judea, Samaria y hasta lo &#250;ltimo de la tierra, con las cuatro manifestaciones en lenguas como evidencia de la recepci&#243;n del Esp&#237;ritu Santo entre los convertidos, como seguidamente advertiremos:<\/p>\n<p>      I &#8211; En Jerusalem: Los protagonistas del nacimiento de la iglesia en aquel <\/p>\n<p>          Pentecost&#233;s, eran como ciento veinte en n&#250;mero, todos ellos del <\/p>\n<p>          pueblo de Israel. Los testigos del hecho que conmocionara la ciudad, <\/p>\n<p>          se contaban por miles y eran todos jud&#237;os procedentes de \u00abtodas las <\/p>\n<p>          naciones bajo el cielo\u00bb (2:5). Advi&#233;rtase de paso aqu&#237;, que de <\/p>\n<p>          aquellas tres mil personas compungidas de coraz&#243;n, a las que Pedro <\/p>\n<p>          exhort&#243; al arrepentimiento y a la salvaci&#243;n, y de las que se dice que <\/p>\n<p>          recibieron su palabra y fueron bautizadas, y a&#241;adidas a la iglesia, <\/p>\n<p>          aunque ciertamente recibieron tambi&#233;n el don del Esp&#237;ritu Santo <\/p>\n<p>          (v.38), nada se dice de que tambi&#233;n hablasen en lenguas. De haber <\/p>\n<p>          sido as&#237;, el hecho hubiera sido importante como para dejar <\/p>\n<p>          constancia del mismo; pero nada en el relato hace presumir tal cosa. <\/p>\n<p>          En realidad, aqu&#237; la manifestaci&#243;n no era necesaria, porque la se&#241;al <\/p>\n<p>          dada a ellos (jud&#237;os en Jerusalem) se verific&#243; con los ciento veinte, <\/p>\n<p>          tambi&#233;n jud&#237;os que esperaban en Jerusalem el cumplimiento de la <\/p>\n<p>          promesa. Tampoco nada de lenguas se dice con la multitud de los <\/p>\n<p>          cinco mil varones que luego oyen y creen a la palabra predicada por <\/p>\n<p>          Pedro en el p&#243;rtico de Salom&#243;n, probablemente por la misma raz&#243;n <\/p>\n<p>          anteriormente expuesta.<\/p>\n<p>      II- En Samaria:   Los instrumentos humanos fueron Pedro y Juan,       <\/p>\n<p>          enviados por los ap&#243;stoles que estaban en Jerusalem, quienes oraron <\/p>\n<p>          e impusieron las manos sobre los samaritanos que hab&#237;an cre&#237;do y <\/p>\n<p>          sido ya bautizados. La iniciativa de los ap&#243;stoles en Jerusalem, la <\/p>\n<p>          intervenci&#243;n de los enviados y el descenso del Esp&#237;ritu Santo sobre <\/p>\n<p>          los creyentes samaritanos, rompe y termina con aquella barrera que <\/p>\n<p>          no permit&#237;a el trato entre jud&#237;os y samaritanos (Jn.4:9), pero <\/p>\n<p>          mantiene la palabra del Se&#241;or que dijo: \u00abla salvaci&#243;n viene de los <\/p>\n<p>          jud&#237;os\u00bb (v.22). Si bien es cierto que en este relato no se hace <\/p>\n<p>          menci&#243;n a las lenguas, lo acontecido en las otras tres ocasiones <\/p>\n<p>          deber&#237;a bastar para admitir que tal manifestaci&#243;n debi&#243; haber sido lo <\/p>\n<p>          que despert&#243; el malsano inter&#233;s de Sim&#243;n el mago. Por el mismo <\/p>\n<p>          Esp&#237;ritu Santo, jud&#237;os y samaritanos hab&#237;an sido bautizados e <\/p>\n<p>          incorporados en un mismo cuerpo, como iglesia de Jesucristo.<\/p>\n<p>      III-En Judea: Cesarea, al norte, junto al mar, era la ciudad adonde viaj&#243; <\/p>\n<p>          Pedro desde Jope, para hablar la palabra del Se&#241;or a los parientes y <\/p>\n<p>          amigos reunidos en casa del centuri&#243;n Cornelio, de la compa&#241;&#237;a <\/p>\n<p>          llamada la Italiana. Aqu&#237; el instrumento tambi&#233;n es Pedro, jud&#237;o <\/p>\n<p>          galileo y ap&#243;stol de Cristo, pero no alcanza a imponer las manos, <\/p>\n<p>          pues su discurso es interrumpido por el Esp&#237;ritu Santo que cae sobre <\/p>\n<p>          sus oyentes. <\/p>\n<p>          A diferencia de los dos casos anteriores, aqu&#237; los receptores del <\/p>\n<p>         Esp&#237;ritu con la misma manifestaci&#243;n en lenguas son gentiles, de tal <\/p>\n<p>         manera que los compa&#241;eros jud&#237;os de Pedro \u00abse quedaron at&#243;nitos <\/p>\n<p>         de que tambi&#233;n sobre los gentiles se derramase el don del Esp&#237;ritu   <\/p>\n<p>         Santo\u00bb (Hch.10:44-47). No fue f&#225;cil para los cristianos jud&#237;os <\/p>\n<p>         aceptar que \u00abtambi&#233;n a los gentiles ha dado Dios arrepentimiento <\/p>\n<p>         para vida\u00bb (11:18), y Pedro ha de volver a recordar tal cosa cuando <\/p>\n<p>         la consulta a la asamblea en Jerusalem (15:7-9).<\/p>\n<p>     IV- \u00abhasta lo &#250;ltimo de la tierra\u00bb: &#201;feso,  ciudad capital de la provincia <\/p>\n<p>         romana de Asia, estaba situada frente a la Grecia europea, separada <\/p>\n<p>         de ella por el mar Egeo. La cultura era griega, el gobierno romano, y <\/p>\n<p>         exist&#237;a tambi&#233;n una gran colonia jud&#237;a. <\/p>\n<p>         Pablo encuentra a \u00abciertos disc&#237;pulos\u00bb, que todav&#237;a no lo eran de <\/p>\n<p>         Cristo sino de Juan el Bautista, as&#237; que luego de hablarles los vuelve <\/p>\n<p>         a bautizar, ya como cristianos, y tras imponerles las manos viene <\/p>\n<p>         sobre ellos el Esp&#237;ritu Santo, y hablan en lenguas y profetizan. Dos <\/p>\n<p>         cosas es importante destacar aqu&#237;: una, que ya no se est&#225; en tierra de<\/p>\n<p>         Palestina, sino de gentiles; otra, que el instrumento en este caso no <\/p>\n<p>         es uno de los doce (como anteriormente Pedro y Juan), sino un <\/p>\n<p>         ap&#243;stol a la vez jud&#237;o y ciudadano romano, enviado por el Esp&#237;ritu <\/p>\n<p>         Santo desde la iglesia en Antioqu&#237;a (Hch.13:1-4).<\/p>\n<p>\n     Resumiendo, el bautismo en el Esp&#237;ritu Santo, la promesa del Padre, con la manifestaci&#243;n en lenguas, &#250;nicamente es relatado en estos &#250;nicos cuatro casos en el libro de Hechos, en notable coincidencia con el prop&#243;sito con que iba a ser impartido, de acuerdo al anuncio del Se&#241;or: \u00abpero recibir&#233;is poder, cuando haya venido sobre vosotros el Esp&#237;ritu Santo, y me ser&#233;is testigos en Jerusalem, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo &#250;ltimo de la tierra\u00bb (Hch.1:8). Aparte, y luego de estos cuatro casos, no vuelve a mencionarse en la Escritura la manifestaci&#243;n en lenguas como evidencia del bautismo en el Esp&#237;ritu Santo. F&#225;cilmente podr&#225; verificarse tal cosa, notando el relato de las personas que se dice que creen y son bautizadas, pero que aparte del gozo de su conversi&#243;n no se dice nada de las lenguas: el eunuco et&#237;ope (8:27-39); Saulo (9:1-19); Lidia (16:14,15); el carcelero de Filipos  (16:30-34); Crispo (18:8). Aunque no se diga de ellos que hablasen en lenguas, s&#237; les compete el haber sido bautizados por el Esp&#237;ritu Santo en el cuerpo de Cristo que es su iglesia, pues tal experiencia es com&#250;n a cuantos han cre&#237;do en el Se&#241;or: \u00abPorque por un solo Esp&#237;ritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean jud&#237;os o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Esp&#237;ritu\u00bb (1Cor.12:13).<\/p>\n<p>    Mientras que la Escritura ense&#241;a claramente tal cosa, as&#237; como que todos en Cristo, \u00abhabiendo o&#237;do la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvaci&#243;n, y habiendo cre&#237;do en &#233;l, fuisteis sellados con el Esp&#237;ritu Santo de la promesa\u00bb (Ef.1:13), no hay textos b&#237;blicos que avalen la doctrina de que la manifestaci&#243;n en lenguas sea la evidencia del bautismo con el Esp&#237;ritu Santo para todos los que se convierten a Cristo. Tal premisa se apoya en los &#250;nicos cuatro casos registrados en Hechos, y que como hemos visto, no  constan all&#237; para sugerirnos el car&#225;cter general de la experiencia, sino para probar el cumplimiento de lo establecido por el Se&#241;or en cuanto a la promesa del Padre en Hch.1: 4,5,8. Sin embargo, la llenura del Esp&#237;ritu Santo tiene car&#225;cter general para toda la iglesia (Hch.4:31), y particular para cada creyente (Hch.9:17; 11:24; Ef.5:18). Despu&#233;s del libro de los Hechos, de los 22 libros restantes del Nuevo Testamento, las lenguas se  mencionan tan solamente en uno de ellos (1Corintios), y de sus 16 cap&#237;tulos solamente en tres: 12, 13 y 14. Tal observaci&#243;n sirve al prop&#243;sito de reparar que el manifiesto inter&#233;s puesto en las lenguas hoy en d&#237;a, no se condice con el poco lugar que se le da a ellas en el Nuevo Testamento. No hay ninguna exhortaci&#243;n positiva a hablar en lenguas en las ep&#237;stolas, sino apenas una en cuanto a no impedirlas (1Cor.14:39). El cap&#237;tulo 14  de 1Corintios pr&#225;cticamente est&#225; dedicado, no a estimular el don de lenguas, sino a corregir su abuso y mal uso. Resalta en tal cap&#237;tulo el inter&#233;s de Pablo en promover el don de profec&#237;a frente al de lenguas. No alcanza a disuadir de su uso, pero poco falt&#243;, si notamos los excesos que denuncia y las correcciones que hace. La clave est&#225; en lo que sirve para la edificaci&#243;n colectiva de la iglesia en contraste con la mera exhibici&#243;n individual.<\/p>\n<p>    Ahora bien, los excesos a los que pueda haber dado lugar el movimiento pentecostal, ha provocado la reacci&#243;n contraria en muchos evang&#233;licos fundamentalistas, los que creyendo cortar por lo sano han decidido la no vigencia del don de lenguas. Su particular enfoque de 1Cor.13:8-10 no resiste un an&#225;lisis criterioso, pues es obvio que nadie tiene el reloj de Dios  para atreverse a poner en el pasado lo que la Escritura puso en el futuro.<\/p>\n<p>  Sin duda que \u00ablo perfecto\u00bb es el Se&#241;or Jesucristo en su venida y no la terminaci&#243;n del Canon del Nuevo Testamento, proceso sumamente imperfecto de imprecisa culminaci&#243;n en el tiempo y entre las tres confesiones del cristianismo.<\/p>\n<p>    As&#237; como no convence el facilismo conque algunos pretenden resolver el problema -nada m&#225;s que con negar la actualidad del don de lenguas-; tampoco sirve el facilismo pentecostal de convalidar el uso que hacen de las lenguas por la pr&#225;ctica a la que se han acostumbrado, cuando lo que se hace en sus cultos nada tiene que ver con las manifestaciones del libro de los Hechos ni con las expresas instrucciones paulinas a los corintios.<\/p>\n<p>    Nos hallamos pues ante dos casos extremos: uno, en el que se fuerza la Escritura para hacerle decir lo que no dice en su desesperaci&#243;n por acabar con el asunto; y otro, en que la pr&#225;ctica parece bastar para legitimar lo que a todas luces no solamente est&#225; re&#241;ido con la recta interpretaci&#243;n de las Escrituras, sino que adquiere ribetes totalmente ajenos a ella.<\/p>\n<p>    A fin de no entreverarnos en la consideraci&#243;n de nuestro asunto, aqu&#237; no abordaremos el controvertible tema de las lenguas ang&#233;licas, (nada m&#225;s que en 1Co.13:1), o el orar en el esp&#237;ritu y sin entendimiento (1Co.14:2,14), ni el indecible gemir del Esp&#237;ritu ayudando a nuestra intercesi&#243;n (Ro.8:26). Hemos de tomar las lenguas tal como aparecen en el libro de Hechos y en 1Corintios, como idiomas extranjeros no aprendidos: una manifestaci&#243;n sobrenatural de un don espiritual, que requiere del don de interpretaci&#243;n, cuando es usado en la iglesia para edificaci&#243;n de la misma. De otro modo, las lenguas son una se&#241;al no para los creyentes, sino para los incr&#233;dulos, a quienes el mensaje llega en su propio idioma, pero a trav&#233;s de quienes no lo hablan ni conocen por s&#237; mismos (1Cor.14:22).<\/p>\n<p>    As&#237; fue en los tres casos que expl&#237;citamente mencionan las lenguas en el libro de Hechos.<\/p>\n<p>    Es evidente que no se trataba de un jerigonza incomprensible y sin significado. El contexto en todos los casos muestra que los oyentes discern&#237;an lo que se estaba diciendo: \u00ables o&#237;mos nosotros hablar cada uno en nuestra lengua en la que hemos nacido&#8230;las maravillas de Dios\u00bb (2:8-11); \u00ablos o&#237;an que hablaban en lenguas, y que magnificaban a Dios\u00bb (10:46); \u00abhablaban en lenguas, y profetizaban\u00bb (19:6). N&#243;tese que en todos los casos dice que \u00abhablaban\u00bb; no que articulaban algunas s&#237;labas, o que emitiesen voces, gritos, ayes o sonidos. En el primer caso (Hch.2:3-11), se mencionan muchas regiones, en cada una de las cuales podr&#237;a hablarse diferentes idiomas y dialectos. Aquellos jud&#237;os procedentes de la di&#225;spora, pod&#237;an discernir que los disc&#237;pulos eran galileos, as&#237; que era un hecho prodigioso que les pudiesen escuchar en sus idiomas natales. Adem&#225;s, los que ten&#237;an nociones elementales de otros idiomas, pod&#237;an reconocerlos y darse cuenta igualmente que con ellos les o&#237;an hablar las maravillas de Dios. Quienes no dominamos idiomas extranjeros, f&#225;cilmente podemos distinguir los latinos (portugu&#233;s, italiano y franc&#233;s) y reconocer al menos de qu&#233; est&#225;n  hablando; y aun cuando no entendamos nada, tambi&#233;n podemos diferenciar al que habla ingl&#233;s del que lo hace en alem&#225;n. <\/p>\n<p>    Lo mismo en casa de Cornelio; aunque aqu&#237; no se detallen las regiones, may&#250;scula debi&#243; haber sido la sorpresa de Pedro y sus acompa&#241;antes y los dem&#225;s circunstantes, cuando los oyentes irrumpen en alabanzas a Dios en lenguajes que no eran los suyos propios.<\/p>\n<p>    En el caso de los disc&#237;pulos de Juan el Bautista, parece que &#250;nicamente Pablo fue testigo de lo ocurrido, pero recordando lo que &#233;l dice a los corintios: \u00abDoy gracias a Dios que hablo en lenguas m&#225;s que todos vosotros\u00bb (1Cor.14:18), bien podemos suponer que no tendr&#237;a dificultad en reconocer la variedad de idiomas que aquellos efesios usaban para hablar y profetizar.<\/p>\n<p>    En el caso restante, aunque no se mencionen las lenguas, considero que de forma impl&#237;cita se descubren en la actitud de Sim&#243;n el mago \u00abcuando vio que por la imposici&#243;n de las manos de los ap&#243;stoles se daba el Esp&#237;ritu Santo\u00bb (Hch.8:18). Aunque se dice que tambi&#233;n este Sim&#243;n hab&#237;a cre&#237;do y sido bautizado, con todo aqu&#237; &#233;l no es protagonista sino testigo de la comunicaci&#243;n del don. Tal portento no deb&#237;a de tomar a Sim&#243;n de sorpresa, pues se dice de &#233;l que ya anteriormente hab&#237;a sido muy impresionado por las se&#241;ales y milagros vistos mientras acompa&#241;aba a Felipe. Probablemente su cultura general exced&#237;a al promedio de la gente de la ciudad, por lo que seguramente podr&#237;a distinguir la variedad de idiomas en que estos samaritanos ahora se expresaban, aquilatando entonces el provecho que podr&#237;a lograr de conferir este don a quien &#233;l quisiese. Si se hubiese tratado de expresiones ext&#225;ticas o de la vocalizaci&#243;n de sonidos sin sentido, no se le hubiera movido un pelo, pues tal farfulla era com&#250;n en los cultos paganos, y hasta el propio Sim&#243;n pudo ser un experto con tal recurso impresionista cuando \u00abantes ejerc&#237;a la magia en aquella ciudad, y hab&#237;a enga&#241;ado a la gente de Samaria, haci&#233;ndose pasar por alg&#250;n grande\u00bb (Hch.8:9). Pero que aquellos samaritanos, tras la imposici&#243;n de las manos de los ap&#243;stoles recibieran el Esp&#237;ritu Santo con una manifestaci&#243;n similar a la de aquel Pentecost&#233;s, hablando en lenguas no conocidas anteriormente, &#161;eso s&#237; que era un gran milagro de imprevisible alcance!<\/p>\n<p>    La &#250;ltima observaci&#243;n a contrastar, es la aparici&#243;n de la palabra \u00abtodos\u00bb en los relatos de la manifestaci&#243;n en lenguas. No era que unos s&#237; y otros no; no hab&#237;an decepcionados.<\/p>\n<p>    No puede existir duda alguna en que esta se&#241;al  manifestada a trav&#233;s de las lenguas, era una evidencia indiscutible, dejando a los testigos tan asombrados como convencidos.<\/p>\n<p>          II<\/p>\n<p>         CONTRASTE  CON  LA  PR&#193;CTICA  ACTUAL<\/p>\n<p>    No bien cualquier cristiano asistente a los cultos pentecostales coteja el habitual uso de las \u00ablenguas\u00bb en los mismos, con las reiteradas experiencias del libro de Hechos y la ense&#241;anza de Pablo a la iglesia en Corinto, la diferencia es tan notoria que resulta dif&#237;cil reconocer cualquier procedencia o semejanza de la pr&#225;ctica actual con la neotestamentaria. Llama la atenci&#243;n que esto se d&#233; entre quienes han tomado por lema: \u00abJesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos\u00bb, y recreado en muchos aspectos la realidad de la iglesia primitiva, pues es obvio, igualmente, que tampoco el Esp&#237;ritu Santo aplica hoy d&#237;a las Escrituras de distinto modo a cuando inspir&#243; el relato de Lucas o la ep&#237;stola de Pablo.<\/p>\n<p>    \u00abPorque el Se&#241;or es el Esp&#237;ritu; y donde est&#225; el Esp&#237;ritu del Se&#241;or, all&#237; hay libertad\u00bb (2Cor. 3:17), pero libertad en el Esp&#237;ritu de Dios, el Esp&#237;ritu de Verdad que nos gu&#237;a a toda verdad (Jn.16:13); \u00absolamente que no us&#233;is la libertad como ocasi&#243;n para la carne\u00bb (Gal.5:13), de modo \u00abque esta libertad vuestra no venga a ser tropezadero para los d&#233;biles\u00bb (1Cor.8:9),<\/p>\n<p>\u00ablos que tienen la libertad como pretexto para hacer lo malo\u00bb (1Pe.2:16).<\/p>\n<p>     La Escritura ense&#241;a que \u00abtodas estas cosas las hace uno y el mismo Esp&#237;ritu, repartiendo a cada uno en particular como &#233;l quiere\u00bb (1Co.12:11) mas ser&#237;a blasfemia achacar al Esp&#237;ritu lo que no es m&#225;s que una iniciativa personal y ocurrencia humana, por m&#225;s que provenga de un evangelista famoso y sea imitado por sus &#233;mulos por todo el mundo.<\/p>\n<p>     Podr&#225; ser ilustrativo para nuestro hermano lector, mirar dos art&#237;culos en la BIBLIA DE ESTUDIO PENTECOSTAL: El Hablar en Lenguas, que consta de dos partes: El Genuino Hablar en Lenguas, y El Falso Hablar en Lenguas; as&#237; como tambi&#233;n: Prueba del Genuino Bautismo en el Esp&#237;ritu. Resulta bastante sugestivo que una edici&#243;n que sigue el criterio que cuestiono en el presente trabajo, sin embargo mantiene una posici&#243;n muy sana y escritural al se&#241;alar las normas para discernir entre la autenticidad del don y cualquier<\/p>\n<p>imitaci&#243;n o presunci&#243;n de poseerlo fuera de las pautas b&#237;blicas. Lamentable es que no pocos hermanos pentecostales est&#233;n perdiendo el beneficio que les reportar&#237;a atender a tales art&#237;culos. De seguir esas recomendaciones, este estudio ni siquiera fuera necesario.<\/p>\n<p>    Por nuestra parte, hemos de hacer algunas observaciones, que sin duda no han pasado desapercibidas por los lectores; aunque probablemente tampoco hayan intentado discutirlas con quienes siguen tales pr&#225;cticas sin haberse preguntado jam&#225;s si su costumbre constituye un serio desv&#237;o del modelo original y escritural.<\/p>\n<p>    Es comprensible que quien se ha convertido a Cristo en una iglesia pentecostal, donde fue bautizado y discipulado, no le haya llamado jam&#225;s la atenci&#243;n aquellas manifestaciones con las que fue creciendo y desarrollando su vida espiritual. La ense&#241;anza recibida en la iglesia al respecto, debe haber sido suficiente para dar por descontada la evidencia del uso escritural de las \u00ablenguas\u00bb. Los que luego ingresaron a un Instituto B&#237;blico capacit&#225;ndose para el ministerio, prosiguieron asumiendo con total naturalidad que el don de \u00ablenguas\u00bb funcionaba entre ellos tal como en la &#233;poca apost&#243;lica. Con todo, all&#237; en lo profundo de la conciencia individual, es posible que quienes hayan experimentado la llenura del Esp&#237;ritu, tambi&#233;n puedan haberse inquietado por su necesidad de ser ministrados, para tras muchos intentos y esfuerzos lograr por fin expresar algunas voces incomprensibles.<\/p>\n<p>    De todos modos, es necesario usar de mucha paciencia y consideraci&#243;n al dialogar sobre este punto, pues quien siempre estuvo habituado a esta pr&#225;ctica, dif&#237;cilmente se anime siquiera a revisar su fundamento escritural, por temor a flaquear y caer de la fe. Nadie despertar&#225; a la realidad por m&#225;s que nos esforcemos en explicarlo, a menos que el Se&#241;or tome nuestro testimonio y el Esp&#237;ritu lo use para iluminar a nuestro hermano. Cualquier<\/p>\n<p>vehemencia o &#233;nfasis desmedido de nuestra parte podr&#225; suscitar reacciones cercanas al fanatismo religioso.<\/p>\n<p>    Dado que mi posici&#243;n es la de mantener la vigencia de todos los dones espirituales hasta la venida del Se&#241;or, no desmiento en absoluto testimonios que he escuchado o le&#237;do de misioneros que s&#250;bitamente se encontraron explicando el evangelio a los abor&#237;genes, en su propia lengua nativa.<\/p>\n<p>    Por ejemplo, yo he asistido en el Palacio Pe&#241;arol (Montevideo), a una cruzada con Billy Graham y a conferencias de otros evangelistas estadounidenses de fama mundial, quienes eran de inmediato traducidos, frase tras frase, del ingl&#233;s al espa&#241;ol. Supuesto el caso que cuando escuch&#233; a Morris Cerullo, de improviso siguiera predicando en castellano sin &#233;l siquiera darse cuenta de ello, silenciando a su int&#233;rprete y asombrando a toda la concurrencia, tal cosa sin duda ser&#237;a una se&#241;al muy grande pero que a m&#237; no me maravillar&#237;a demasiado, de haber ocurrido.<\/p>\n<p>    Pero traslademos el supuesto caso del conferenciante a los asistentes a una campa&#241;a de evangelizaci&#243;n en una iglesia local. La populosa Villa del Cerro, en Montevideo, es una zona muy cosmopolita, ya que fue poblada desde sus comienzos por inmigrantes de toda Europa. Aunque cada vez m&#225;s viejos, podemos encontrar a&#250;n muchos extranjeros. Hemos invitado a los vecinos, y es as&#237; que entre los que asisten por primera vez a una campa&#241;a  evangel&#237;stica, hay  varios que proceden del Viejo Mundo. Finalizando ya el predicador su elocuente mensaje con evidente unci&#243;n del Esp&#237;ritu, al invitar a los vecinos a que vengan a los pies del Se&#241;or Jes&#250;s, arrepentidos y confesando su pecado, para ser salvos, de repente los creyentes de la iglesia confirman la palabra con exclamaciones con que bendicen a Dios y dan p&#250;blico testimonio de una salvaci&#243;n tan grande por la fe en Cristo. Pero la gente, asombrada, comienza a decir: -&#191;C&#243;mo es que todos estos cristianos, vecinos nuestros, a quienes conocemos desde hace tiempo y tratamos diariamente, hablan como si fuesen paisanos nuestros? Los espa&#241;oles les o&#237;mos expresar las maravillas de Dios en gallego y catal&#225;n, &#161;y tambi&#233;n en vasco!  Azorados italianos gesticulan sin saber a que atenerse, y lo mismo ocurre con griegos, lituanos, polacos, croatas, rusos, armenios y turcos. Ante tal singular experiencia, no es de extra&#241;ar que muchos caigan de rodillas (hacia adelante, no desvaneci&#233;ndose hacia atr&#225;s), convencidos de pecado, y reconcili&#225;ndose con Dios. No ser&#237;a tampoco de extra&#241;ar si estos convertidos al ser bautizados por el Esp&#237;ritu Santo en el cuerpo de Cristo, tambi&#233;n se expresasen en una nueva lengua. &#161;Qu&#233; maravilloso ser&#237;a si un turco pidiera perd&#243;n a su vecino armenio al que hasta ahora menospreci&#243;, por el genocidio que su gente cometi&#243; contra los suyos, expres&#225;ndose en armenio, y a su vez el armenio, hablando en turco le perdonara con el amor que Dios derramara en su coraz&#243;n por el Esp&#237;ritu Santo que le es dado!<\/p>\n<p>     Nada de cuanto acabo de imaginar es inconcebible, ni escapa a la hermen&#233;utica b&#237;blica ni excede al poder y singular obrar del Esp&#237;ritu Santo, si de veras El quisiera hacerlo as&#237;.<\/p>\n<p>     Aunque es obvio que no podr&#237;a substraerme del tremendo impacto espiritual que me provocar&#237;a tal experiencia, digo que no me maravillar&#237;a demasiado, porque todo ello se encuadra dentro del marco de lo conocido en el libro de Hechos, y no contradice lo que sobre los dones espirituales ense&#241;a Pablo, ni altera el orden que se observa en 1Cor.14.<\/p>\n<p>    Ahora bien, es tiempo de preguntarnos: -Lo que hemos visto en el Nuevo Testamento, y  lo que hemos contextualizado para una mejor ilustraci&#243;n del asunto, &#191;es lo que ocurre en los cultos pentecostales y carism&#225;ticos?<\/p>\n<p>    Por experiencia sabemos que es muy diversa la importancia que las \u00ablenguas\u00bb tienen en las reuniones p&#250;blicas, dependiendo de la misi&#243;n, denominaci&#243;n, ministerio;  o el lugar que les da el pastor de la iglesia. <\/p>\n<p>Por ejemplo, en mi propia experiencia, el extremo m&#225;s exaltado que recuerdo se dio en una reuni&#243;n del movimiento de Renovaci&#243;n Espiritual, donde escuch&#233; la repetici&#243;n de sonidos onomatop&#233;yicos, como el \u00abring-ring\u00bb del tel&#233;fono y el \u00abra-ta-ta-ta\u00bb de la ametralladora; as&#237; como alg&#250;n \u00abp&#237;o-p&#237;o\u00bb y otros berridos o balidos. Siendo que esta era una reuni&#243;n de cristianos, sin la asistencia de inconversos, las tales manifestaciones no eran se&#241;al para incr&#233;dulos ni para edificaci&#243;n de los creyentes. Quedaba la impresi&#243;n que probablemente no implicara m&#225;s que la liberaci&#243;n de represiones ps&#237;quicas o alg&#250;n escape de estados esquizofr&#233;nicos. Mi propia impresi&#243;n, era la de que me hallaba en medio de un aquelarre, por lo que me limitaba a orar al Se&#241;or apelando a la sangre de Cristo y rogando que su Esp&#237;ritu nos protegiera, tanto a m&#237; como a varios hermanos conocidos m&#237;os. Si yo y otros estuvi&#233;semos totalmente equivocados -al grado de confundir la presencia del Esp&#237;ritu Santo en la reuni&#243;n, con vaya a saber qu&#233; influencia extra&#241;a que nos llevaba a implorar la protecci&#243;n divina-, ser&#237;a de lamentar en nosotros una inmadurez, ignorancia y obsesi&#243;n carnal por resistirnos a ese mover, cosa obviamente inaceptable que nadie osar&#237;a achacarnos.  <\/p>\n<p>  Entonces, no queda otra opci&#243;n que deplorar profundamente que algunos cristianos permitan que el culto se deslice hasta el punto de suscitar dudas y temores en otros hermanos, no ya por las formas, sino por la propia &#237;ndole del mismo.<\/p>\n<p>     Para asegurarme un trato justo y equilibrado del tema, dejar&#233; de lado los casos extremos a los que los lectores podr&#237;an sin duda sumar muchos m&#225;s de su propia cosecha, para concretarme a la consideraci&#243;n de lo visto y o&#237;do entre las iglesias pentecostales estimadas como m&#225;s moderadas en este punto.<\/p>\n<p>     Tomando como referencia la congregaci&#243;n m&#225;s cercana en el vecindario, dir&#233; que no tengo observaci&#243;n alguna que hacer para lo que son sus cultos regulares. &#218;nicamente en raz&#243;n de ministros visitantes, se perciben algunas cosas que nos hacen pensar. Por ejemplo, quienes han dado un buen mensaje exponiendo las Escrituras con claridad y verdad, culminando el mismo suelen soltar alguna breve frase en \u00ablenguas\u00bb, normalmente consistente en unas pocas palabras o s&#237;labas repetidas, prosiguiendo despu&#233;s con el habla normal. Estas pocas voces en \u00ablenguas\u00bb, realmente no pueden constituir ninguna lengua como la glosolalia conocida en el Nuevo Testamento. No poseen fluidez alguna, estructura gramatical ni riqueza de lenguaje.<\/p>\n<p>  Son apenas sonidos incomprensibles tanto para los hombres, &#225;ngeles, demonios o Dios mismo, ya que no parecen tener otro sentido que su propia falta de sentido.  Quienes tenemos el o&#237;do adiestrado en lenguas extranjeras y alg&#250;n conocimiento filol&#243;gico, no podemos identificar tales voces dentro de ninguna familia ling&#252;&#237;stica, aunque s&#237; descubrimos que consciente o inconscientemente se est&#225; remedando una fon&#233;tica cercana al &#225;rabe, hebreo, hindi y &#250;ltimamente al de las etnias de &#193;frica Central de donde procedieron los esclavos tra&#237;dos a Am&#233;rica. Todo esto no pasa de ser quiz&#225; un acto reflejo de tales modalidades del habla fijadas en la memoria, tras muchas pel&#237;culas y noticieros vistos en televisi&#243;n. La locuci&#243;n \u00abasambalayat\u00bb (o cosa parecida) probablemente sea la que m&#225;s hemos escuchado, desde mucho tiempo y por mayor n&#250;mero de personas, no siendo posible rastrear su origen.<\/p>\n<p>    Lo asombroso es que si un predicador toma una serie de mensajes durante varios d&#237;as seguidos, no cambia las palabras sino que habitualmente usa siempre los mismos t&#233;rminos.<\/p>\n<p>    La impresi&#243;n que se deja con tal proceder, es la de que el predicador se siente comprometido a presentar sus credenciales de buen pentecostal, como si de un santo y se&#241;a se tratase.<\/p>\n<p>    Para no rastrear demasiado en mi memoria, recurrir&#233; a ejemplos simples y cercanos -en el tiempo y en el espacio-, pues son caracter&#237;sticos de lo que es com&#250;n en nuestro medio.<\/p>\n<p>    Cierta vez visit&#243; una congregaci&#243;n vecina, un veterano pastor de excelente reputaci&#243;n, tanto que hasta trajo para la venta ejemplares de sus libros que hab&#237;a escrito, algunos de los cuales versaban precisamente sobre nuestro tema.<\/p>\n<p>    La exposici&#243;n que hizo fue muy buena, bien fundamentada en las Escrituras. Finalizando, y orando, intercalaba de vez en cuando apenas cuatro s&#237;labas que repet&#237;a de esta manera: \u00abRaba, raba, divi, divi\u00bb. Aquello m&#225;s se parec&#237;a a un mantra hind&#250; que al don de lenguas.<\/p>\n<p>  Ministrando luego personalmente a las personas que hab&#237;an pasado adelante para recibir el Esp&#237;ritu Santo, al imponerles las manos y orar por ellas volv&#237;a a usar el \u00abRaba, raba, divi, divi\u00bb. Animaba e insist&#237;a con cada uno a que soltase su lengua, a que no orara en espa&#241;ol, y a que abriese su boca dejando que el Esp&#237;ritu le diera las palabras. Por lo que pude percibir, en algunos casos hubieron quienes tras mucho esfuerzo finalmente lograron<\/p>\n<p>emitir las mismas s&#237;labas que o&#237;an de boca del ministro, lo que provocaba la satisfacci&#243;n entre los que iban pasando la noticia: -&#161;Recibi&#243;! &#161;Recibi&#243;! (&#191;!)<\/p>\n<p>    El ministro hab&#237;a venido acompa&#241;ado de un ayudante, que tambi&#233;n ministraba a la par de &#233;l, imponiendo las manos y orando por quienes esperaban recibir el Esp&#237;ritu. La peque&#241;a diferencia estaba nada m&#225;s que en la ausencia del \u00abRaba, raba\u00bb, ya que este colaborador se limitaba a repetir en forma muy r&#225;pida su \u00abDivi, divi\u00bb. Al ser ministrado un joven vecino  nuestro por un buen rato, parece que al fin alcanz&#243; a balbucear el \u00abDivi, divi\u00bb, por lo que cundi&#243; la noticia de que &#233;l \u00abtambi&#233;n hab&#237;a recibido\u00bb. Sin embargo, ni su vida cambi&#243;, ni volvi&#243; a otra reuni&#243;n pese a haber sido invitado expresamente.<\/p>\n<p>     Basta escuchar algunas audiciones radiales, para comprobar que en las<\/p>\n<p>acostumbradas frases finales de predicadores &#8211;que pretenden ser lenguas-,<\/p>\n<p>aparece repetidamente la expresi&#243;n &#8220;Rama&#8221; (&#8220;Rama kanda&#8221; usada por<\/p>\n<p>H&#233;ctor An&#237;bal Jim&#233;nez de &#8220;Ondas de Jes&#250;s&#8221;). De consultar la Enciclopedia<\/p>\n<p>Encarta de Microsoft, puede encontrarse lo que seguidamente copio de all&#237;:<\/p>\n<p>Rama, deidad del hinduismo venerada como la s&#233;ptima encarnaci&#243;n de Visn&#250;. Rama es la figura central del Ramayana, poema &#233;pico en lengua s&#225;nscrita, y representa a la persona ideal.<\/p>\n<p>     No concebimos que el bautismo en el Esp&#237;ritu Santo con la manifestaci&#243;n en lenguas pueda darse en personas no convertidas, es decir, que no hubiesen recibido la Palabra, creyendo en el Se&#241;or Jes&#250;s. Quien no haya recibido al Dador de los dones no est&#225; en condiciones de recibir ninguno de los dones que El imparte. Jesucristo es el don inefable de Dios, y el Esp&#237;ritu prometido habr&#237;a de ser dado a los que creyesen en El. \u00abY si alguno no tiene el Esp&#237;ritu de Cristo, no es de &#233;l\u00bb (Ro.8:9).<\/p>\n<p>    Es de temer que en nuestros d&#237;as y por estos lares se est&#233; haciendo una evangelizaci&#243;n defectuosa, donde la persona que responde a la invitaci&#243;n levantando su mano, luego se para, despu&#233;s pasa al frente, se pone de rodillas, es \u00abministrada\u00bb (se ora por ella imponi&#233;ndole las manos, empuj&#225;ndola por la frente, oprimi&#233;ndole las mejillas), y a sus espaldas ya hay un par de brazos extendidos y prontos a recogerla para su desvanecimiento hacia atr&#225;s, terminando en el piso, cuan larga sea. Se dice entonces, de estas personas, que \u00abhan recibido\u00bb. El gran misterio es: &#191;qu&#233; fue lo que recibieron? (caso que efectivamente hubiesen recibido algo). Si luego son bautizadas y se congregan en la iglesia, esta clase de personas no manifiestan una nueva vida ni tienen el fruto del Esp&#237;ritu, sino que son todo un problema para la iglesia. Si a&#241;os despu&#233;s se les pide su testimonio de conversi&#243;n, apenas repetir&#225;n los pasos de su peregrinaci&#243;n dentro de aquel recinto. No es f&#225;cil encontrar hoy d&#237;a ministerios como el de Pablo, quien no hab&#237;a rehuido anunciar y ense&#241;ar, p&#250;blicamente y por las casas, \u00abtestificando a jud&#237;os y a gentiles acerca del arrepentimiento para con Dios,   y de la fe en nuestro Se&#241;or Jesucristo\u00bb (Hch.20: 20,21). As&#237;, no es de extra&#241;ar que tampoco escuchemos testimonios de personas que han sido recibidas a misericordia por Jesucristo (1Tim. 1: 13,14). M&#225;s importante que recibir el vestido, el anillo, el calzado y la fiesta en honor del pr&#243;digo, es esa misericordia que mueve al padre a recibir al hijo arrepentido que regresa confesando su pecado.<\/p>\n<p>    Lo parad&#243;jico de todo esto, es que cuando se ense&#241;a el evangelio el predicador se afirma en la verdad de la Escritura. Luego, al ministrar, parece olvidarse y hace todo distinto. No es prudente que el ministro d&#233; por sentado una experiencia de conversi&#243;n por el solo hecho de que la persona hubiese respondido f&#237;sicamente a los movimientos a los que fue invitada.<\/p>\n<p>    Es dable observar como muchas veces, al no tener respuesta el llamado para salvaci&#243;n, se hace extensivo a reconciliaci&#243;n con Dios; y tras esto sigue por sanidad, liberaci&#243;n, llenura del Esp&#237;ritu, etc., hasta que pr&#225;cticamente nadie tenga raz&#243;n en permanecer sentado en su banco.<\/p>\n<p>    Es posible que entonces s&#237; se anime a pasar alg&#250;n vecino. All&#237; adelante, junto al p&#250;lpito, como que se produce una confusi&#243;n entre ministros y ministrados. El a&#250;n incr&#233;dulo pero cr&#233;dulo a cualquier tipo de ayuda, aun de Dios -\u00abpor si hay Dios\u00bb-, espera por sanidad, trabajo, problemas familiares; y de ser posible, prosperidad. Si un mero simpatizante es as&#237; ministrado -como hemos visto con tantos-, buscando la manifestaci&#243;n en lenguas, de por fin lograr algo, se comprender&#225; la confusi&#243;n a que todo esto puede dar lugar. Las consecuencias negativas podr&#237;an ser imprevisibles, as&#237; para la iglesia como para la persona en particular.<\/p>\n<p>    Si queremos valorar como es debido la incidencia que puede tener el extrav&#237;o al que han alcanzado las &#8220;lenguas&#8221; en la actualidad, no hay forma de separarlas del riesgo en que se hace incurrir a las almas y su salvaci&#243;n eterna. Por m&#225;s santas y correctas que sean las intenciones de los ministros evang&#233;licos, si a la sana doctrina no sigue una pr&#225;ctica escritural y espiritual, el prop&#243;sito inicial terminar&#225; en cat&#225;strofe, por m&#225;s que el mismo sea disimulado por lo generalizada que est&#233; la pr&#225;ctica equivocada. Un error, por viejo, famoso y universal que sea, jam&#225;s se convierte en verdad. Parece que mucho cuesta liberarnos de aquel concepto cat&#243;lico romano.<\/p>\n<p>    Ser&#225; oportuno confirmar ahora que el bautismo con el Esp&#237;ritu Santo de los creyentes, as&#237; como la llenura, plenitud, poder, unci&#243;n y dones del Esp&#237;ritu (el de lenguas, inclusive), son experiencias reales y vigentes desde Pentecost&#233;s y hasta que el Se&#241;or regrese.<\/p>\n<p>    No conspiro contra ello por denunciar el abuso y mal uso que se hace de las imitaciones del don aut&#233;ntico. &#161;Al contrario! Al delatar los billetes falsos contribuyo a mantener el valor y uso de los verdaderos. Los ministros que piensan que por usar alguna frase, palabras o s&#237;labas sin sentido, presentan credenciales que certifican su identidad pentecostal, en realidad se exhiben como espurios al genuino movimiento del Esp&#237;ritu Santo. El ser cr&#237;tico de tal plagio no me convierte en detractor del leg&#237;timo don de lenguas, sino, en todo caso, en un apologista del mismo. Quienes contemporizando se avienen con su conformismo al esp&#237;ritu sectario que hace de la glosolalia su bandera distintiva, acu&#241;ando o repitiendo frases, palabras, s&#237;labas y sonidos esot&#233;ricos, contristan y apagan al Esp&#237;ritu, provocando burdos simulacros con la exaltaci&#243;n de la carne, e impidiendo de esta forma que el Esp&#237;ritu llene vasos santos y consagrados dotados con los dones necesarios para la edificaci&#243;n de la iglesia y el testimonio del Evangelio a todas las naciones.    <\/p>\n<p>    Finalicemos este contraste con las siguientes observaciones:<\/p>\n<p>\n  I &#8211; En Hechos, protagonistas y testigos quedaban bien convencidos de la <\/p>\n<p>      autenticidad de la se&#241;al del don del Esp&#237;ritu a trav&#233;s de las lenguas.         <\/p>\n<p>      Hoy, ni ministros ni ministrados logran convencerse que tan magros <\/p>\n<p>      resultados tras ingentes esfuerzos sea el leg&#237;timo don de lenguas. Tal <\/p>\n<p>      frustraci&#243;n puede enfermar a muerte la fe de unos y otros.<\/p>\n<p>  II- No han faltado quienes han alegado que en la misma forma que a los <\/p>\n<p>      beb&#233;s les ense&#241;amos a hablar con el \u00abaj&#243;\u00bb, as&#237; tambi&#233;n una breve frase, <\/p>\n<p>      unas pocas palabras o algunas s&#237;labas pueden ser el balbuceo de una <\/p>\n<p>      nueva lengua que ir&#225; creciendo hasta su completo desarrollo.<\/p>\n<p>      A que tal intento carece de antecedente b&#237;blico -y parecer&#237;a blasfemia<\/p>\n<p>      la administraci&#243;n del don del Esp&#237;ritu Santo en dosis progresivas-, se <\/p>\n<p>      suma que pastores ya veteranos siguen repitiendo siempre lo mismo, <\/p>\n<p>      que jam&#225;s suena nuevo ni como &#8220;lengua&#8221; a o&#237;dos propios ni ajenos.<\/p>\n<p>          Que la mente de Cristo en nosotros nos haga discernir lo que es del <\/p>\n<p>      Esp&#237;ritu de lo que no lo es.<\/p>\n<p>\n                                                   III<\/p>\n<p>\n&#191;MANIFESTACIONES  PERSUASIVAS  O DISUASIVAS?       <\/p>\n<p>   La pregunta tiene que ver con el efecto positivo o negativo del uso p&#250;blico de las \u00ablenguas\u00bb tal como se dan aqu&#237; y ahora. De ex profeso escribo \u00ablenguas\u00bb entre comillas, ya que no se nos da el problema con el don aut&#233;ntico, sino con lo que llam&#225;ndolo de la misma manera, ni por aproximaci&#243;n se parece a las lenguas habladas en el libro de los Hechos, ni a las del manual del usuario que hallamos en 1Corintios 14.  En cuanto a lo que el creyente haga individualmente, una vez que ha cerrado la puerta de su aposento, en su adoraci&#243;n a Dios, en esp&#237;ritu y en verdad, eso queda en el secreto de su &#237;ntima comuni&#243;n con el Se&#241;or y no puede ser examinado ahora, pues es cosa que ata&#241;e exclusivamente a su propia devoci&#243;n al Se&#241;or.<\/p>\n<p>  Tan s&#243;lo convendr&#225; observar que quien pueda ser muy fogoso en el uso de \u00ablenguas\u00bb p&#250;blicamente, quiz&#225; no lo sea en su devoci&#243;n personal. Y en caso que privadamente orara en su esp&#237;ritu en lengua desconocida, mejor ser&#225;     -seg&#250;n el consejo de Pablo-, pedir en oraci&#243;n el poder interpretarla, para que eventualmente pueda compartir con los dem&#225;s aquellas cosas con las que su entendimiento haya sido enriquecido (1Cor.14:13-15).        <\/p>\n<p>  Nunca podr&#225; enfatizarse demasiado, que ning&#250;n don del Esp&#237;ritu es para exhibici&#243;n personal, sino para la edificaci&#243;n espiritual de toda la iglesia. No tenemos compromiso alguno de mostrar y convencer a los dem&#225;s lo que hayamos recibido, porque el Esp&#237;ritu Santo al derramarse en nosotros no hace m&#225;s que mostrar la presencia y virtud del Se&#241;or Jes&#250;s en nosotros. Puesto que el Esp&#237;ritu no habla de s&#237; mismo, sino que nos imparte lo que de Cristo procede y a El s&#243;lo glorifica (Jn.16:13-15), jam&#225;s exaltar&#225; a un miembro en particular por sobre sus dem&#225;s hermanos, por mayores y numerosos que sean los dones conferidos. Si alguien haci&#233;ndose  llamar de Ap&#243;stol o Profeta se arroga importancia de gran personaje, no es mejor que Sim&#243;n el Mago, y sus fieles admiradores tampoco son mejores que aquellos extraviados samaritanos (Hch.8:9-11).<\/p>\n<p>   Parece que m&#225;s que una se&#241;al para los incr&#233;dulos que se evangelizan o un don para la edificaci&#243;n de toda la iglesia reunida, la versi&#243;n moderna del b&#237;blico don de lenguas, escandalice a inconversos y confunda a creyentes.<\/p>\n<p>    El Esp&#237;ritu Santo que inspir&#243; a Pablo al escribir su primer carta a los corintios, se nos anticip&#243; con un ejemplo supuesto que responde ahora al dilema planteado: \u00abSi, pues, toda la iglesia se re&#250;ne en un solo lugar, y todos hablan en lenguas, y entran indoctos o incr&#233;dulos, &#191;no dir&#225;n que est&#225;is locos?\u00bb (14:23).<\/p>\n<p>    Pocos son los que actualmente se animan a confesar esta realidad, si bien muchos son los que as&#237; lo piensan pero sin atreverse a decirlo. Ha cundido en el ambiente cierto temor supersticioso (inculcado, como siempre, por la jerarqu&#237;a interesada), que se puede cometer el pecado imperdonable contra el Esp&#237;ritu Santo, dudando, cuestionando o denunciando algo como que no es del Esp&#237;ritu de Dios sino de dudosa procedencia, ya sea humana o del  maligno. Cobijados tras este muro de contenci&#243;n, siempre hubo ministros ensayando toda suerte de nuevas pr&#225;cticas, que actualmente suelen recibir el nombre de \u00abUnci&#243;n\u00bb, aunque nada tenga que ver con la unci&#243;n de la que habla el ap&#243;stol Juan en su primera ep&#237;stola.<\/p>\n<p>    Si en aquel Pentecost&#233;s de Hechos 2  se reverti&#243; la confusi&#243;n de Babel, en Corinto -o en cualquier otra parte-, de ocurrir el caso que Pablo supone, se estar&#237;a volviendo nuevamente a Babel, desvirtuando precisamente aquella se&#241;al pentecostal  ya predicha por Joel y explicada por Pedro en su discurso. En Jerusalem, el estruendo producido unific&#243; el testimonio del incipiente grupo cristiano con palabras inteligibles y frases coherentes que contaban las maravillas de Dios en las lenguas natales de los oyentes. En Corinto, en cambio, arriesgar&#237;an con su bullicio a que se les tuviese por faltos de juicio. Nuestro paciente lector no tiene ahora m&#225;s que comparar y discernir, si las lenguas en los actuales cultos pentecostales se corresponden con la conmoci&#243;n de Hechos 2:4-12, o con el alboroto de 1Cor.14:23. En este &#250;ltimo caso, es obvio que con esto no se glorifica a Dios, ni se edifica a la iglesia, ni se convierte a los incr&#233;dulos, sino que tal modalidad funciona como un disuasivo al testimonio cristiano, entre propios y extra&#241;os.     <\/p>\n<p>    Veamos ahora ciertos aspectos pr&#225;cticos:<\/p>\n<p>    1 &#8211; En cierta oportunidad convers&#233; con un hermano pentecostal de esta manera:<\/p>\n<p>&#8211; En su iglesia, &#191;cu&#225;l de los dones de las listas de 1Corintios 12 se ejerce m&#225;s en los cultos?<\/p>\n<p>&#8211; &#161;Pues el de lenguas! -contest&#243; sin pensarlo.<\/p>\n<p>&#8211; &#191;Y el que menos se da?<\/p>\n<p>\n           Ahora s&#237; se detuvo a pensar, y tras cierta indecisi&#243;n finalmente repuso:<\/p>\n<p>        &#8211; Creo que el don de interpretaci&#243;n de lenguas.<\/p>\n<p>        &#8211; Y entre ambos, &#191;cu&#225;l es mayor y cu&#225;l menor?<\/p>\n<p>\n&#8211; Pues siendo que el de interpretaci&#243;n est&#225; al servicio del don de <\/p>\n<p>  lenguas, pienso que aquel sea el don menor; adem&#225;s, en ambas listas   <\/p>\n<p>  de 1Cor.12 figura en &#250;ltimo lugar.<\/p>\n<p>&#8211; &#191;No ha pensado Vd. que parece extra&#241;o que siendo el don de <\/p>\n<p>   interpretaci&#243;n menor al de lenguas, y estando al servicio de &#233;ste,    <\/p>\n<p>   con todo las lenguas sean m&#225;s frecuentes y la interpretaci&#243;n m&#225;s   <\/p>\n<p>   rara, habida cuenta tambi&#233;n que en la iglesia quien habla en lenguas<\/p>\n<p>           deber&#225; ser traducido, y callar de no haber int&#233;rprete?<\/p>\n<p>&#8211; Pues no&#8230;no lo he pensado.<\/p>\n<p>2 &#8211; El caso m&#225;s conocido entre nosotros se dio hace unas d&#233;cadas en <\/p>\n<p>         Buenos Aires, cuando en una reuni&#243;n interdenominacional de <\/p>\n<p>         dirigentes evang&#233;licos algunos comenzaron a orar en lenguas, siendo <\/p>\n<p>         inmediatamente traducidos por otros. Fue as&#237; que un viejito que <\/p>\n<p>         hab&#237;a permanecido siempre callado, se anim&#243; finalmente a orar <\/p>\n<p>         tambi&#233;n en su propia lengua. No se hab&#237;a a&#250;n sentado, cuando otro <\/p>\n<p>         se levanta y realiza la interpretaci&#243;n. El hijo del viejito, sentado a su <\/p>\n<p>         lado, se para entonces y dice: -Mi padre es un inmigrante armenio <\/p>\n<p>         que aunque entiende el espa&#241;ol, nunca logr&#243; hablarlo, por lo que &#233;l <\/p>\n<p>         ha dedicado su ministerio predicando a nuestra colectividad. Pero lo <\/p>\n<p>         que mi padre ha dicho en su oraci&#243;n en armenio es lo siguiente&#8230; <\/p>\n<p>         Y as&#237; procedi&#243; a traducir ante todos la oraci&#243;n de su padre.<\/p>\n<p>         Como ustedes imaginan, nada ten&#237;a que ver con la anterior supuesta <\/p>\n<p>         interpretaci&#243;n, concluyendo la reuni&#243;n con tal bochornoso fiasco.<\/p>\n<p>    3 &#8211; Yo podr&#237;a tomar la anterior an&#233;cdota como ficticia, si no fuera que <\/p>\n<p>         protagonic&#233; el caso que paso a referir:<\/p>\n<p>Durante una reuni&#243;n casera que se celebraba semanalmente, y a la que asist&#237;an hermanos del movimiento de Renovaci&#243;n Espiritual, de repente alguien se para y comienza a orar de forma incomprensible para los dem&#225;s, aunque usando de mayor variedad de frases y palabras de lo que es com&#250;n escuchar. Aunque no tuviese la fluidez expresiva de una lengua extranjera, al menos no se limitaba a una simple repetici&#243;n de s&#237;labas y sonidos.      <\/p>\n<p>       Cuando esta persona se sienta, otra se levanta y hace la interpretaci&#243;n de la \u00abprofec&#237;a\u00bb que se nos acababa de entregar. No quise mantenerme esc&#233;ptico, sino que me predispuse favorablemente a o&#237;r. El mensaje ven&#237;a en primera persona, como si Dios mismo nos estuviera hablando directamente, aunque las exhortaciones no pasaban de ser citas b&#237;blicas bien conocidas. Se nos animaba a buscar m&#225;s de Dios, a que nos am&#225;semos y fu&#233;semos unidos. Aunque la tal \u00abprofec&#237;a\u00bb fuera un simple remedo de las mismas Escrituras, siempre sent&#237; mi responsabilidad de estar atento a cuanto se dijese en las reuniones (1Cor.14:29), y no pude evitar incorporarme en cuanto el int&#233;rprete se sent&#243;, y con mi Biblia abierta hablar de esta manera:<\/p>\n<p>      &#8211; Leamos por favor tres vers&#237;culos en la Palabra de Dios &#8211; y tras hacerlo prosegu&#237; -: &#8211; Acabamos de escuchar tres frases, como si Dios ahora nos est&#233;  hablando, pero confrontemos cada una de ellas a su respectivo pasaje b&#237;blico  -y luego segu&#237; -: &#8211; No podr&#237;a decirles si es que la \u00abprofec&#237;a en lenguas\u00bb es la que est&#225; equivocada, o si es su interpretaci&#243;n la defectuosa, o ambas est&#225;n erradas, pero lo cierto es que Dios no se contradice. No es posible que el Esp&#237;ritu Santo que inspir&#243; las Escrituras diga en ellas una cosa, y luego usando a hermanos dotados con dones de profec&#237;a, lenguas e interpretaci&#243;n nos diga precisamente lo contrario. Recordemos el mandato apost&#243;lico: \u00abSi alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios\u00bb (1Pe.4:11a).<\/p>\n<p>      Pese al disgusto colectivo por haber aguado con mi intervenci&#243;n el <\/p>\n<p>entusiasmo de los que luego hubieran proclamado: -&#161;Tuvimos profec&#237;a en lenguas con interpretaci&#243;n!, era tan obvia la raz&#243;n de mis observaciones, que nadie dijo absolutamente nada. En las sucesivas reuniones a las que asist&#237;, no volvi&#243; a repetirse tal cosa. S&#243;lo lamento no haber anotado entonces aquellas tres frases y los textos que us&#233; -para mejor ilustraci&#243;n ahora-, y aunque por alg&#250;n tiempo lo segu&#237;a recordando, ya han pasado m&#225;s de veinte a&#241;os.<\/p>\n<p>    Creo que alcanza con lo ya dicho, para asumir la realidad de que las \u00ablenguas\u00bb tal como se vienen dando, no convencen a los incr&#233;dulos sino que m&#225;s bien les disuaden en cuanto a frecuentar las reuniones. Solamente otras necesidades que pueden ser suplidas en los cultos o por la iglesia, ayudan a compensar a veces la impresi&#243;n negativa de las \u00ablenguas\u00bb, logrando<\/p>\n<p>finalmente que \u00ablos indoctos o incr&#233;dulos\u00bb se acostumbren a las mismas. De todos modos, la espina de la duda e incredulidad respecto a las \u00ablenguas\u00bb no ser&#225; f&#225;cil de arrancar, y as&#237; es grande el riesgo a que la persona termine por profesar una fe, bautizarse y congregarse, sin convertirse y nacer de nuevo.<\/p>\n<p>    Nos queda reflexionar, entonces, en cuanto a si estas \u00ablenguas\u00bb son persuasivas o disuasivas a la fe de los que son cristianos aut&#233;nticos, como creyentes redimidos por la sangre de Cristo y regenerados por el Esp&#237;ritu Santo.  <\/p>\n<p>No puede haber duda alguna, que el ejercicio de todos los dones espirituales -inclusive el de profec&#237;a, lenguas e interpretaci&#243;n- es efectivo para la edificaci&#243;n de la iglesia, de aspirar siempre a tal cosa, de acuerdo al mandato: \u00abH&#225;gase todo para edificaci&#243;n\u00bb (1Cor.14:26).<\/p>\n<p>     Pero si desliz&#225;ndose del amor -que da valor a todos los dones-, se va cambiando la verdad por la ficci&#243;n, y la integridad por la presunci&#243;n, puede llegarse a un estado a&#250;n peor al de antes de haber conocido el Evangelio. El propio ap&#243;stol Pablo reconoce en los corintios la tremenda riqueza en dones espirituales que les fue conferida por gracia de Dios, en Cristo(1Cor.1:4-7); pero es obvio que fuera de Cristo y contristando al Esp&#237;ritu Santo ning&#250;n  don aut&#233;ntico puede operar como tal, sino apenas una imitaci&#243;n del mismo, desprovisto de vida, poder y virtud. A m&#225;s de cuanto debe corregir en sus dos cartas a los corintios, Pablo reconoce a los g&#225;latas que ellos corr&#237;an bien, pero que fueron luego estorbados para no obedecer a la verdad, as&#237; que les dice: \u00abEsta persuasi&#243;n no procede de aquel que os llama\u00bb (Gal.5:8).<\/p>\n<p>    Puede no ser f&#225;cil reconocer la procedencia de la falsedad y el enga&#241;o. Aunque tras de toda cosa mala que atenta contra la paz de la iglesia, siempre estar&#225; la aviesa intenci&#243;n de nuestro adversario el Diablo, no siempre &#233;l es el causante de los males, pues los mismos hombres se le adelantan y le ganan de mano en esto de obrar el mal. No siempre Satan&#225;s necesita instigar a los cristianos a que act&#250;en mal, pues &#233;l se contenta al ver como por s&#237; mismos, llevados de su propio impulso, son capaces de tales acciones que parecieran llevar su marca de origen.<\/p>\n<p>    Porque sea cierto que en cultos paganos, fetichistas y satanistas, se usen lenguas extra&#241;as, expresiones incomprensibles y voces jam&#225;s o&#237;das, no es apropiado el atribuir origen diab&#243;lico a las \u00ablenguas\u00bb falsas que algunos cristianos puedan usar en los cultos p&#250;blicos. Una vez que descartamos que determinada lengua que o&#237;mos sea realmente una manifestaci&#243;n del Esp&#237;ritu<\/p>\n<p>Santo, no debemos apresurarnos a atribuirla al maligno, m&#225;xime si quien la usa es un hermano nuestro en la fe de Jesucristo. Apenas excepcionalmente podr&#225; identificarse una \u00ablengua\u00bb como de procedencia sat&#225;nica, pues varias cosas deben concurrir a fin de que puedan reconocer tal origen aquellos que poseen discernimiento de esp&#237;ritus. Normalmente, las \u00ablenguas\u00bb usadas en  los cultos p&#250;blicos (ya dijimos que del privado aqu&#237; no hablamos), son de factura humana. <\/p>\n<p>  No hay por qu&#233; dudar de la sinceridad y realidad de la experiencia espiritual de quien al convertirse, o bautizarse, o aun despu&#233;s, en un cl&#237;max de intensa emoci&#243;n donde toda su alma se sumerg&#237;a en el amor y el gozo del Se&#241;or, expresara su adoraci&#243;n y alabanza con sonidos, s&#237;labas, voces y frases cuyo sentido ni siquiera le importaba porque la intensidad de su devoci&#243;n exced&#237;a a cuanto pudiera comprender intelectualmente. Que no haya deliberada intencionalidad en tales casos de fraguar una \u00ablengua\u00bb, tampoco la hace por ello como de origen divino. Alcanza con tener conocimiento de que otros han experimentado un bautismo del Esp&#237;ritu con manifestaci&#243;n en lenguas, para que tanto la mente como el coraz&#243;n queden predispuestos a lo mismo. Dios puede bendecir con el calor de su presencia a un hermano -y por tanto esta es una experiencia real-, y sin embargo la manifestaci&#243;n en lenguas puede ser un valor agregado de origen ps&#237;quico y no espiritual. Con esto que digo no estoy negando la eventualidad de una manifestaci&#243;n verdadera del don aut&#233;ntico, pero esta siempre se avendr&#225; a lo que ya hemos visto en Hechos y 1Corintios. Recordemos que no podemos  interpretar la Escritura a la luz de la experiencia humana, sino que debemos discernir la experiencia humana a la luz de las Sagradas Escrituras. Si as&#237; no fuese, quedar&#237;amos expuestos a todo error y herej&#237;a.<\/p>\n<p>    En el caso anterior, donde el creyente sin buscarlo ni propon&#233;rselo, se encuentra de repente rebosando del sentimiento de la presencia de Dios, y expresando su sentir sin conciencia siquiera de lo que dice o como lo dice, es probable que con humildad acate la instrucci&#243;n que sobre el uso de las lenguas ense&#241;a la Palabra de Dios. De no recibir el don de interpretaci&#243;n<\/p>\n<p>para compartir con la iglesia alguna palabra de edificaci&#243;n, ni haber en ella quien interprete, hablar&#225; a Dios por el Esp&#237;ritu, a solas con El, en su devoci&#243;n personal, en su propia c&#225;mara.<\/p>\n<p>    Muy diferente y m&#225;s com&#250;n es el caso de los que buscan la experiencia de la manifestaci&#243;n en lenguas como evidencia de la plenitud del Esp&#237;ritu. Ignoran que su responsabilidad est&#225; con el mandamiento \u00absed llenos del Esp&#237;ritu\u00bb; mientras que es responsabilidad (atributo-facultad) del Esp&#237;ritu, dar de su diversidad la manifestaci&#243;n individual para provecho colectivo de  todo el cuerpo \u00abrepartiendo a cada uno en particular como &#233;l quiere\u00bb (1Cor.12:4-11).<\/p>\n<p>    Si un cristiano vive lleno del Esp&#237;ritu, jam&#225;s podr&#225; reclamarle la evidencia como si el Esp&#237;ritu fuese taca&#241;o, reteni&#233;ndole por mezquindad una se&#241;al que deber&#237;a haberle ya dado.<\/p>\n<p>    Lamentablemente, el no haber reparado en lo que dec&#237;amos al comienzo de nuestro estudio en relaci&#243;n con la manifestaci&#243;n en lenguas en Jerusalem, Samaria, Cesarea y &#201;feso, ha inducido a error, de modo que muchos buscan el efecto (las lenguas) sin haberse encontrado nunca con la causa (su conversi&#243;n a Cristo). Si no se ha comenzado por recibir el Esp&#237;ritu con el  haber cre&#237;do, es imposible recibir la manifestaci&#243;n, se&#241;al o evidencia de lo que todav&#237;a no existe ni ha ocurrido. Nuestra salvaci&#243;n es por gracia, por la fe, y esta fe ha de incluir necesariamente la certeza de que Dios no nos retacea ninguna gracia o don prometido. Hacemos a Dios mentiroso, si deambulamos por las iglesias y acudimos a todos los ministros para que nos impongan las manos y oren por nosotros, hasta que a las cansadas &#161;Dios afloje y nos conceda la evidencia en lenguas que tanto necesitamos! &#161;Tenga El piedad de los que as&#237; hacen!  <\/p>\n<p>    Es de lamentar tambi&#233;n, que en aras de acreditar su ministerio, evangelistas y pastores ayuden con buenas intenciones a los buscadores,  pero malogrando la vida espiritual de los mismos.<\/p>\n<p>    Algunos ministros no se limitan a la oraci&#243;n con imposici&#243;n de manos, sino que van mucho m&#225;s all&#225; todav&#237;a, practicando t&#233;cnicas que han ensayado con resultados  favorables. As&#237; es que instruyen unos a que la persona repita &#161;gloria! &#161;gloria! cada vez m&#225;s r&#225;pido, hasta que por supuesto con tal atropello acaben por vocalizar algo que en nada se parece al primer &#161;gloria!<\/p>\n<p>  Otros ministros son m&#225;s comedidos y se ponen ellos mismos a orar en &#8220;lenguas&#8221; animando a la persona a que tambi&#233;n lo haga; pero aqu&#237; tambi&#233;n es mucho el riesgo a la mera imitaci&#243;n, con la decepci&#243;n simult&#225;nea de ministro y ministrado, como ya hab&#237;amos observado anteriormente.<\/p>\n<p>  Sin embargo, y muy a pesar de estas decepciones, finalmente a veces se concluye por aceptar el hecho de la recepci&#243;n del don, acreditando su legitimidad nada m&#225;s que por su propio uso.<\/p>\n<p>    No se requiere ser psic&#243;logo para inferir los trastornos mentales y espirituales a que conduce esta frustraci&#243;n disfrazada de &#233;xito. De ah&#237; en m&#225;s la persona practicar&#225; en cuanto culto participe y al un&#237;sono con los dem&#225;s, su \u00ablengua\u00bb recibida, que aunque no sea m&#225;s que un balbuceo, no desentona sino que parece ser bastante similar a la jerigonza que de todas partes llega a sus o&#237;dos.<\/p>\n<p>    El mayor impedimento a despertar y ejercitar en la iglesia dones espirituales como los de profec&#237;a, lenguas e interpretaci&#243;n, no est&#225; en que hayan dejado de estar vigentes, o que el Se&#241;or los haya retirado, o que hubiesen cesado su funci&#243;n, sino en que se generalizase el reemplazo de lo aut&#233;ntico por lo artificial. <\/p>\n<p>    Entre los varios efectos negativos del simulacro de las \u00ablenguas\u00bb, el primero de ellos es que precisamente cierra la puerta a que sea despertado y ejercitado el don aut&#233;ntico, porque no es de esperar que el don genuino se despierte con la pr&#225;ctica del plagiado. Es posible trabajar la verdad de modo de extraviarse de la misma hasta caer en el error; pero no es posible el  proceso inverso: trabajar el error hasta lograr obtener de &#233;l lo cierto y verdadero.<\/p>\n<p>    Otro efecto negativo, es la renuencia a los estudios b&#237;blicos; exhaustivos, serios y en profundidad. En efecto, ese tan preciado \u00abjuguete religioso\u00bb, obtenido muchas veces tras un parto muy dif&#237;cil, no resiste an&#225;lisis, prueba ni verificaci&#243;n alguna en el laboratorio b&#237;blico. Es por eso que en los cultos pentecostales se le da muchas veces mayor lugar a los  testimonios que a la profec&#237;a, aunque \u00abel que profetiza habla a los hombres para edificaci&#243;n, exhortaci&#243;n y consolaci&#243;n\u00bb. Con los testimonios los hombres escuchan lo que los hombres dicen; pero con la verdadera predicaci&#243;n y exposici&#243;n de la Palabra de Dios, es el Se&#241;or quien nos habla, y no siempre nos agrada que la Escritura por Dios inspirada sea precisamente \u00ab&#250;til para ense&#241;ar, para redarg&#252;ir, para corregir, para instruir en justicia\u00bb (2Tim.3:16).<\/p>\n<p>    Toda persona como que necesita recibir el espaldarazo divino que lo reconoce y consagra como cristiano, hijo de Dios y siervo del Se&#241;or, pero para esto Dios mismo nos ha confirmado en Cristo, nos ha ungido, sellado y dado las arras del Esp&#237;ritu (2Cor.1:21,22), desde que \u00abhabiendo o&#237;do la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvaci&#243;n, y habiendo cre&#237;do en &#233;l, fuisteis sellados con el Esp&#237;ritu Santo de la promesa\u00bb (Ef.1:13,14). Los  hermanos pentecostales -aunque no lo hagan-, parecen desestimar todo esto, caso que falte la evidencia de hablar en lenguas. Es as&#237;, como la experiencia de algunos receptores del don de lenguas la extienden como se&#241;al necesaria de cuantos han sido bautizados por el Esp&#237;ritu Santo, aunque Pablo claramente pregunta: \u00ab&#191;hablan todos lenguas? &#191;interpretan todos?\u00bb (1Co.12:30). La contundencia de este vers&#237;culo ha llevado a algunos a<\/p>\n<p>ensayar una explicaci&#243;n al sentido que podr&#237;a tener ese texto, como el<\/p>\n<p>investigador b&#237;blico (pentecostal) Howard M. Ervin: &#8220;El verdadero sentido de su pregunta &#8220;&#191;hablan todos lenguas?&#8221; es &#233;ste: &#8220;&#191;Hablan todos en lenguas en el culto de la congregaci&#243;n?&#8221; La respuesta impl&#237;cita es &#161;no! De lo contrario carece de sentido el mandamiento de interpretar las lenguas y <\/p>\n<p>discernir las profec&#237;as. Pablo mismo cita como ejemplo a los &#8220;indoctos&#8221;, es<\/p>\n<p>decir, &#8220;los que no tienen el don&#8221;. (Hasta aqu&#237; la cita de la pg. 92 del libro<\/p>\n<p>El Bautismo en el Esp&#237;ritu Santo, Editorial Vida). El autor pretende sacar su interpretaci&#243;n del contexto mayor de ese vers&#237;culo, que comprende los<\/p>\n<p>cap&#237;tulos 11 al 14 de la ep&#237;stola, en los que Pablo instruye en cuanto al orden del culto y comportamiento de los reunidos en la iglesia, y est&#225; muy<\/p>\n<p>bien que as&#237; haga; pero antes de arribar a su conclusi&#243;n le conven&#237;a reparar<\/p>\n<p>en el contexto menor de todo ese cap&#237;tulo 12. Efectivamente, mientras que<\/p>\n<p>el cap&#237;tulo 14 s&#237; est&#225; dedicado al culto mismo, con la participaci&#243;n ordenada<\/p>\n<p>de los miembros en el ejercicio de sus dones, el 12 se concreta a explicar<\/p>\n<p>que en la unidad del cuerpo de Cristo que es su iglesia, todos y cada uno de<\/p>\n<p>los miembros interact&#250;an desde el lugar en que Dios los coloc&#243;, seg&#250;n los<\/p>\n<p>dones que de su diversidad el Esp&#237;ritu les haya conferido, por lo cual hay<\/p>\n<p>tambi&#233;n diversidad de operaciones, &#8220;a cada uno le es dada la manifestaci&#243;n del Esp&#237;ritu para provecho&#8221;. En este cap&#237;tulo Pablo no trata de la ocasi&#243;n y modo del uso de los dones, sino de la variedad de ellos. Si se fuera a tomar en serio el argumento de Howard M. Ervin, entonces habr&#237;a que inferir lo mismo de esa &#8220;serie de preguntas ret&#243;ricas&#8221; de los vs.29 y 30, verti&#233;ndolas en &#8220;el verdadero sentido&#8221; que cree haber encontrado:<\/p>\n<p>&#8220;&#191;Son todos ap&#243;stoles, profetas y maestros en el culto de la congregaci&#243;n?&#8221; como si durante el mismo algunos mantuvieran y otros perdieran identidad de tales. Y lo mismo con las dem&#225;s preguntas:<\/p>\n<p>&#8220;&#191;hacen todos milagros en el culto de la congregaci&#243;n? &#191;tienen todos dones<\/p>\n<p>de sanidad en el culto de la congregaci&#243;n?&#8221;, ya sea restringiendo la ocasi&#243;n a que todos se pusiesen a hacer milagros durante la reuni&#243;n, o como si durante el desarrollo del culto dejasen de operar en algunos los dones de<\/p>\n<p>sanidad. Y finalmente: &#8220;&#191;interpretan todos en el culto de la congregaci&#243;n?&#8221;,<\/p>\n<p>lo que perder&#237;a sentido, pues es obvio que no se pueden interpretar m&#225;s<\/p>\n<p>lenguas que las que se hablen. Si Pablo realmente estuviera ense&#241;ando tal cosa, ser&#237;a un disparate, pues es imposible que la totalidad de los presentes<\/p>\n<p>simult&#225;neamente est&#233;n ejerciendo la totalidad de los dones. En cuanto a que<\/p>\n<p>los &#8220;indoctos&#8221; a que alude Pablo sean &#8220;los que no tienen el don&#8221;, es una<\/p>\n<p>suposici&#243;n gratuita, aunque cite a otros eruditos. Es demasiado sabido que el t&#233;rmino griego &#8220;idi&#246;t&#235;s&#8221; es traducido &#8220;simple oyente&#8221; en el v.16; y &#8220;del<\/p>\n<p>vulgo&#8221; o &#8220;vulgares&#8221; o &#8220;ignorantes&#8221;<\/p><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>ANTECEDENTES NEOTESTAMENTARIOS La promesa del Padre -el bautismo con el Esp&#237;ritu Santo-, por la cual los disc&#237;pulos recibir&#237;an poder para testificar del Se&#241;or en Jerusalem, Judea, Samaria y hasta lo &#250;ltimo de la tierra, comenz&#243; cumpli&#233;ndose en aquel primer Pentecost&#233;s tras la ascensi&#243;n del Se&#241;or Jes&#250;s (Hch.1:4-8; 2:1-4). La se&#241;al de esta experiencia fue la &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-bautismo-del-espritu-santo-y-las-lenguas-como-su-evidencia\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEl bautismo del Esp&#237;ritu Santo y las Lenguas como su evidencia\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-5205","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5205","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5205"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5205\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5205"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5205"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5205"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}