{"id":5283,"date":"2016-02-08T19:08:04","date_gmt":"2016-02-09T00:08:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-lluvia-tarda\/"},"modified":"2016-02-08T19:08:04","modified_gmt":"2016-02-09T00:08:04","slug":"la-lluvia-tarda","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-lluvia-tarda\/","title":{"rendered":"La lluvia tard&#237;a"},"content":{"rendered":"<div>Reflexi&#243;n prof&#233;tica sobre el avivamiento por Carlos Veiga. <\/p>\n<p>La lluvia<\/p>\n<p>Ezequiel 34.26 Amos 5.8 Joel 2.23.<\/p>\n<p>En la profec&#237;a b&#237;blica es usada la imagen de la lluvia para hablar de la visitaci&#243;n de Dios a su pueblo. Los profetas hablan de la lluvia temprana y la tard&#237;a: Es necesario entender que para los profetas la iglesia y la primera venida de Jes&#250;s es algo todav&#237;a misterioso, pero desde nuestra perspectiva neotestamentaria podemos entender esta cuesti&#243;n de las dos lluvias: En Joel habla de la primera lluvia para justificarnos o vindicarnos; esa es la primera venida de Jes&#250;s, en la que inaugur&#243; el a&#241;o agradable del Se&#241;or, seg&#250;n su propia predicaci&#243;n en la sinagoga de Nazaret (Lucas 4). La lluvia tard&#237;a, en el contexto de Joel, se trata de una visitaci&#243;n del Se&#241;or, un derramamiento de su Esp&#237;ritu antes del d&#237;a del Se&#241;or del AT, o de la segunda venida de Cristo. Antes de la segunda venida del Se&#241;or habr&#225; un avivamiento que tocar&#225; a todas las naciones.<\/p><\/div>\n<div style=\"text-align:justify; color:#3d3d3d;\">Para entender esta visitaci&#243;n del Se&#241;or es interesante entender el proceso hidrol&#243;gico, como lo describe Ezequiel: El sol sale sobre la tierra y calienta las masas de agua. Esto produce la evaporaci&#243;n, y la condensaci&#243;n del vapor en forma de nubes en la atm&#243;sfera. De igual manera, el sol de las bendiciones de Dios sale sobre nosotros, llev&#225;ndonos a orar, adorar, alabar y hacer llegar al Se&#241;or nuestras acciones de gracias como el vapor de agua: Toda esta actividad espiritual provoca una condensaci&#243;n en los lugares celestiales que preparan posteriormente la lluvia de la presencia de Dios sobre la tierra.<\/p>\n<p>De este modo el Esp&#237;ritu, al bendecir a la iglesia, la lleva a una actividad espiritual que prepara en los lugares celestiales el avivamiento a venir.<\/p>\n<p>Una conclusi&#243;n importante que sacamos de esta visi&#243;n del avivamiento es que la iglesia tiene una parte de responsabilidad importante en la visitaci&#243;n de Dios; en la medida en la que respondamos al llamado que el Esp&#237;ritu hace a la iglesia a la intercesi&#243;n, la adoraci&#243;n y la alabanza, estaremos creando en la atm&#243;sfera espiritual un ambiente propicio para la lluvia de la presencia de Dios, de ah&#237; deducimos que el avivamiento comienza en los corazones de los cristianos.<\/p>\n<p>Un ejemplo es el pastor de la Asamblea de Dios de Bronwsville, Pensacola: Este hombre perdi&#243; a su hermano mellizo, y sumido en un gran desanimo, clam&#243; a Dios durante dos a&#241;os, arrepinti&#233;ndose por la carnalidad y la tibieza de la iglesia, y pidiendo a Dios un avivamiento: Dos a&#241;os m&#225;s tarde estallaba el avivamiento de Pensacola; podemos aprender de este avivamiento que la oraci&#243;n de un justo, como fue el caso de El&#237;as (Sant 5.16-18), provoc&#243; la lluvia de Dios, tras dos a&#241;os de condensaci&#243;n espiritual. De igual modo nosotros, con nuestro clamor podemos provocar una condensaci&#243;n que provoqu&#233; la visitaci&#243;n de Dios sobre la tierra.<\/p>\n<p>Estorbos a la lluvia<\/p>\n<p>Algunas de nuestras actitudes pueden impedir la lluvia de Dios sobre nosotros, y eso es lo que quisiera explicar en este punto:<\/p>\n<p>&#183;         Cualquier actitud que nos centre en nosotros mismos, en vez de dirigirnos al Se&#241;or, est&#225; estorbando la lluvia: Por ejemplo la condenaci&#243;n, la falta de perd&#243;n, o la mundanalidad, el legalismo, son actitudes que van a provocar que nuestra oraci&#243;n est&#233; m&#225;s centrada en nuestras necesidades que en adorar al Se&#241;or y buscar su rostro. <\/p>\n<p>&#183;         Las tradiciones religiosas es otro impedimento mayor para el avivamiento. Al tratar de sustituir la direcci&#243;n de Dios en nuestras vidas o nuestra pr&#225;ctica de iglesia por nuestras tradiciones estamos estorbando la vida de Dios. El Se&#241;or es creativo y quiere tener un margen en la iglesia en el que &#201;l pueda darnos nuevas direcciones, renovar nuestra alabanza, nuestra manera de interceder, nuestra vida cristiana, pero al sustituir al Esp&#237;ritu por nuestro orden carnal, impedimos que Dios pueda darnos una nueva direcci&#243;n. Con ello no quiero decir que no sea necesario tener ninguna organizaci&#243;n, ni preveer el orden de un culto; m&#225;s bien quiero decir que deber&#237;amos estar preparados para que el Se&#241;or pudiese tener la libertad de cambiar algo que nosotros hab&#237;amos previsto, y que ello no suponga una crisis en la iglesia. <\/p>\n<p>&#183;         El orgullo es un impedimento principal: Dios resiste a los soberbios pero da gracia a los humildes (Sant 4.6). Si creo que mi vida personal y mi iglesia est&#225;n en perfecto estado, y que no necesito nada m&#225;s, estoy declarando que no necesito ning&#250;n avivamiento, y resisto al Se&#241;or. El avivamiento viene como la respuesta de Dios a los corazones sedientos y humildes, dispuestos a ser corregidos por el Se&#241;or, en vistas a mejorar. <\/p>\n<p>&#183;         El temor de los hombres es otro impedimento: La Cruz significa el perder la respetabilidad del mundo, y la unci&#243;n significa perder la respetabilidad de los tibios. Si vamos a temer lo que los hombres puedan opinar de nosotros, no estamos preparados para recibir la lluvia tard&#237;a. No podemos llevar la Cruz y tratar al mismo tiempo de tener la aprobaci&#243;n de los hombres; la Cruz es una locura. <\/p>\n<p>&#183;         La oposici&#243;n diab&#243;lica es otro factor que impide el fluir de la lluvia: El ejemplo lo tenemos con Daniel, que or&#243; durante veinti&#250;n d&#237;as antes de recibir una respuesta de Dios; el problema era la oposici&#243;n de un principado diab&#243;lico. <\/p>\n<p>Lo que favorece la lluvia de Dios<\/p>\n<p>Por tanto arrepent&#237;os y convert&#237;os, para que vuestros pecados sean borrados, a fin de que tiempos de refrigerio vengan de la presencia del Se&#241;or (Hechos 3.19)<\/p>\n<p>El arrepentimiento es la actitud de nuestro coraz&#243;n mediante la cual decidimos dejar de andar en nuestros caminos y nos volvemos a Dios. En griego se dice metanoia: Noia significa pendamiento, y meta quiere decir m&#225;s all&#225;; el arrepentimiento es un cambio profundo en nuestra manera de pensar, que afecta a toda nuestra vida, nuestro comportamiento: Esta actitud de coraz&#243;n favorece la venida del avivamiento.<\/p>\n<p>El mensaje del arrepentimiento no es tan solo para no cristianos; los creyentes debemos vivir igualmente ese cambio de actitud para favorecer la venida de Su lluvia. No olvidemos que Dios resiste al orgulloso pero da su gracia al humilde.<\/p>\n<p>El Se&#241;or Quiere visitar su iglesia como la lluvia tard&#237;a que visita la tierra, y ello por gracia: Nuestra responsabilidad es la de responder con una actitud de coraz&#243;n correcta. Dios env&#237;a el avivamiento donde ve los corazones sedientos de su presencia, de la misma manera que la TIERRA ESPERA LA LLUVIA PARA PODER GERMINAR, DAR VIDA. La lluvia es necesaria para la vida sobre la tierra como la presencia de Dios es necesaria para la vida de la iglesia.<\/p><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Reflexi&#243;n prof&#233;tica sobre el avivamiento por Carlos Veiga. La lluvia Ezequiel 34.26 Amos 5.8 Joel 2.23. En la profec&#237;a b&#237;blica es usada la imagen de la lluvia para hablar de la visitaci&#243;n de Dios a su pueblo. 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