{"id":5312,"date":"2016-02-08T19:08:19","date_gmt":"2016-02-09T00:08:19","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-perdn-en-la-cruz\/"},"modified":"2016-02-08T19:08:19","modified_gmt":"2016-02-09T00:08:19","slug":"el-perdn-en-la-cruz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-perdn-en-la-cruz\/","title":{"rendered":"El perd&#243;n en la Cruz"},"content":{"rendered":"<div>&#8220;Y Jes&#250;s dec&#237;a: Padre, perd&#243;nalos porque no <\/p>\n<p>saben lo que hacen.&#8221; (Lucas 23:34)<\/p>\n<p>            Clavado a la pesada cruz del pecado que le hab&#237;a acompa&#241;ado en su camino hacia el Calvario se encontraba Jes&#250;s, herido por los que deb&#237;an adorarle, vilipendiado por los gobernantes, mal entendido y abandonado por los supuestos hombres de Dios que deb&#237;an protegerle. Para colmo, hab&#237;a sido dejado solo por sus disc&#237;pulos, que, como ovejas sin pastor, temerosos, hu&#237;an, se dispersaban, se escond&#237;an, le negaban.<\/p><\/div>\n<div style=\"text-align:justify; color:#3d3d3d;\">Pero Jes&#250;s, a&#250;n en estas condiciones, no renegaba, ni olvidaba la encomienda del Padre, que le envi&#243; a &#8220;&#8230;a buscar y salvar lo que se hab&#237;a perdido&#8221; (Lucas 19:10) y ruega ante El por el perd&#243;n para sus agresores. Expresa con sus palabras no solo a lo que vino al mundo, sino tambi&#233;n la actitud que espera de nosotros con el pr&#243;jimo. Es el amor hecho realidad, sin importar las circunstancias, el da&#241;o que se nos inflija, el odio que se nos demuestre, o el dolor que se nos cause:  &#8220;Padre, perd&#243;nalos, porque no saben lo que hacen&#8221; (Lucas 23:34).<\/p>\n<p>            &#161;Cu&#225;nto maltrato al Hijo de Dios, desde su arresto hasta su crucifixi&#243;n!<\/p>\n<p>            &#161;Cu&#225;nta ense&#241;anza en cada acontecimiento! <\/p>\n<p>            Cuando en el interrogatorio a Jes&#250;s aquel alguacil del sumo sacerdote Caif&#225;s le abofete&#243;, s&#243;lo por decir la verdad, su respuesta fue contundente:  &#8220;Si he hablado mal, testifica en qu&#233; est&#225; mal; y si bien, &#191;por qu&#233; me golpeas?&#8221;  (Juan 18:22-23). <\/p>\n<p>            Nos la pasamos vilipendiando, golpeando y crucificando al que dio su vida para salvarnos del pecado y propiciarnos la vida eterna. &#8220;&#8230;En qu&#233; (d&#243;nde) est&#225; el mal&#8230; &#191;por qu&#233; me golpeas?&#8221;<\/p>\n<p>            Jes&#250;s, dijo Juan el Bautista, es &#8220;&#8230; el Cordero de Dios que quita los pecados del mundo&#8221;  (Juan 1:29).  Se consumaba en la hora de su crucifixi&#243;n el sacrificio, la ofrenda de Dios Padre, que daba a su &#250;nico Hijo en holocausto, para redimir, justificar y salvar al pueblo que le da la espalda, a&#250;n cuando los saca de Egipto (el pecado).  Quiere a trav&#233;s de Jes&#250;s conducir a una vida victoriosa, de prosperidad espiritual y material, en &#8220;una tierra buena y ancha, a tierra que fluye leche y miel&#8221; (&#201;xodo 3:8); a un pueblo hip&#243;crita, que &#8220;con sus labios me honra, pero con su coraz&#243;n est&#225; lejos de mi&#8221; (Isa&#237;as 29:13).<\/p>\n<p>            En aquellas tres cruces levantadas en el Monte de la Calavera podemos ver una representaci&#243;n del mundo en que vivimos. Al centro, el Hijo de Dios, Mes&#237;as de Israel, Rey de los Jud&#237;os, el Salvador, Jesucristo, el Cordero que quita el pecado del mundo; a sus lados, flanque&#225;ndolo, dos malhechores, representando al pueblo pecador que vino a salvar. <\/p>\n<p>            Uno de aquellos malhechores injuria, vilipendia, se r&#237;e del que puede salvarle, Jesucristo.  &#8220;Si tu eres el Cristo, s&#225;lvate a ti mismo y a nosotros&#8221; (Lucas 23:29). Representa este la falta de fe, el rechazo y menosprecio a Jesucristo, &#250;nico mediador entre Dios y el ser humano, la salvaci&#243;n y vida eterna. Es ese el ser humano en actitud rebelde, contrariando a Cristo, rechazando su evangelio y la oportunidad de redenci&#243;n y justificaci&#243;n que propicia Jes&#250;s con su sacrificio en la cruz.<\/p>\n<p>           El otro crucificado, tambi&#233;n pecador, reprende al injuriador, reconoce sus faltas y el se&#241;or&#237;o de Jes&#250;s y se arrepiente ante el &#250;nico que puede redimirlo y otorgarle el perd&#243;n por sus pecados, propiciando su inscripci&#243;n en el Libro de la Vida Eterna. &#8220;&#191;Ni a&#250;n temes t&#250; a Dios, estando en la misma condenaci&#243;n? Nosotros a la verdad, justamente padecemos, porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos; m&#225;s este ning&#250;n mal hizo.  Y dijo a Jes&#250;s: Acu&#233;rdate de mi cuando vengas en tu reino&#8221; (Lucas 23:40-42).<\/p>\n<p>            Es el sinceramente arrepentido quien da testimonio de Jes&#250;s delante de los dem&#225;s. &#8220;Otro es el que da testimonio acerca de mi, y se que el testimonio que da de mi es verdadero.&#8221; (Juan 5:32). Y ese testimonio viene del Padre, por medio del Esp&#237;ritu Santo, porque, como dijo, &#8220;&#8230;yo no recibo testimonio de hombre alguno&#8221; (Juan 5-34) sino que. &#8220;&#8230;el Padre que me envi&#243; ha dado testimonio de mi&#8221; (Juan 5:37), y lo hace a trav&#233;s del que cree en &#201;l y ha sido santificado. <\/p>\n<p>            El acto de arrepentimiento y declaraci&#243;n de fe en Cristo es individual y voluntario, tal como lo hizo aquel malhechor (pecador) crucificado junto a Jes&#250;s, que logr&#243; la salvaci&#243;n de su alma en el &#250;ltimo momento.<\/p>\n<p>Al malhechor, que a&#250;n en las circunstancias pecaminosas y adversas en que se encuentra no da muestras de arrepentimiento y por el contrario menosprecia y ni siquiera reconoce al que puede salvarlo de la muerte eterna, Jes&#250;s ni siquiera le contesta.  Mientras que al pecador, que declara, de hecho y de palabra su arrepentimiento, creencia y fe en Jesucristo, &#233;l le otorga su perd y le asegura la vida eterna en el para&#237;so.<\/p>\n<p>            El Cristo crucificado, que resucit&#243; al tercer d&#237;a, sigue en espera de todo aquel que se arrepienta de coraz&#243;n y le pida su perd&#243;n por sus pecados. &#201;l le redimir&#225;, justificar&#225; y propiciar&#225; su santificaci&#243;n.  Jes&#250;s espera, para con toda su misericordia y amor decirte como a aquel malhechor arrepentido: &#8220;De cierto, de cierto te digo que hoy estar&#225;s conmigo en el para&#237;so.&#8221; (Lucas 23:43). <\/p>\n<p>Por Cruz Roqu&#233;-Vic&#233;ns<br \/>\n<span id='eeEncEmail_djNDlBw8lO'>.(JavaScript must be enabled to view this email address)<\/span><script type=\"text\/javascript\">\n\/\/<![CDATA[\nvar l=new Array();\nvar output = '';\nl[0]='>';l[1]='a';l[2]='\/';l[3]='<';l[4]=' 116';l[5]=' 101';l[6]=' 110';l[7]=' 46';l[8]=' 105';l[9]=' 117';l[10]=' 113';l[11]=' 111';l[12]=' 99';l[13]=' 64';l[14]=' 101';l[15]=' 117';l[16]=' 113';l[17]=' 111';l[18]=' 114';l[19]=' 99';l[20]='>';l[21]='\"';l[22]=' 116';l[23]=' 101';l[24]=' 110';l[25]=' 46';l[26]=' 105';l[27]=' 117';l[28]=' 113';l[29]=' 111';l[30]=' 99';l[31]=' 64';l[32]=' 101';l[33]=' 117';l[34]=' 113';l[35]=' 111';l[36]=' 114';l[37]=' 99';l[38]=':';l[39]='o';l[40]='t';l[41]='l';l[42]='i';l[43]='a';l[44]='m';l[45]='\"';l[46]='=';l[47]='f';l[48]='e';l[49]='r';l[50]='h';l[51]='a ';l[52]='<';\nfor (var i = l.length-1; i >= 0; i=i-1){ \nif (l[i].substring(0, 1) == ' ') output += \"&#\"+unescape(l[i].substring(1))+\";\"; \nelse output += unescape(l[i]);\n}\ndocument.getElementById('eeEncEmail_djNDlBw8lO').innerHTML = output;\n\/\/]]>\n<\/script><br \/>\n18 de abril del 2000<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&#8220;Y Jes&#250;s dec&#237;a: Padre, perd&#243;nalos porque no saben lo que hacen.&#8221; (Lucas 23:34) Clavado a la pesada cruz del pecado que le hab&#237;a acompa&#241;ado en su camino hacia el Calvario se encontraba Jes&#250;s, herido por los que deb&#237;an adorarle, vilipendiado por los gobernantes, mal entendido y abandonado por los supuestos hombres de Dios que deb&#237;an &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-perdn-en-la-cruz\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEl perd&#243;n en la Cruz\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-5312","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5312","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5312"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5312\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5312"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5312"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5312"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}