{"id":5352,"date":"2016-02-08T19:08:43","date_gmt":"2016-02-09T00:08:43","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-revelacin-de-jesucristo\/"},"modified":"2016-02-08T19:08:43","modified_gmt":"2016-02-09T00:08:43","slug":"la-revelacin-de-jesucristo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-revelacin-de-jesucristo\/","title":{"rendered":"La revelaci&#243;n de Jesucristo"},"content":{"rendered":"<div>El libro de la Revelaci&#243;n de Jesucristo, m&#225;s conocido entre nosotros como el Apocalipsis de Juan, nos revela el sentido de la historia: la victoria del Cordero m&#225;rtir por sobre las fuerzas de los vencedores del mundo: los reyes, emperadores, pr&#237;ncipes, presidentes, cancilleres, primeros ministros, generales, magnates, los ricos de todos los tiempos y sus ej&#233;rcitos.<\/div>\n<div style=\"text-align:justify; color:#3d3d3d;\">Como otros apocalipsis, la Revelaci&#243;n de Jesucristo tiene una estructura esencial que consta de cuatro partes:<\/p>\n<p>1.   Discipulado: que tiene su expresi&#243;n m&#225;s clara en las cartas a las 7 iglesias (1:4 al 3:22).<\/p>\n<p>2.   Historiograf&#237;a: la historia como lucha entre el Cordero, quien s&#237; es digo de reinar y sus enemigos actualmente victoriosos y reinantes en el mundo. Del cap&#237;tulo 4 al 12.<\/p>\n<p>3.   Profec&#237;a: El destino de Roma y el Imperio Romano, su ca&#237;da irremediable. Especialmente del cap&#237;tulo 13 al 19:10.<\/p>\n<p>4.   Escatolog&#237;a: el final de los tiempos, la derrota de los enemigos del Cordero, el reinado de Cristo en esta tierra, el juicio, la nueva tierra el nuevo cielo y la nueva Jerusal&#233;n (19:11 al 22).<\/p>\n<p>Los cuatro aspectos que se localizan cada uno en partes del libro, se entrecruzan sin embargo a lo largo del texto, cuya fuerza radica en la forma como combina en cada parte los cuatro aspectos, convirti&#233;ndose en una gu&#237;a para la vida cotidiana, en una clara explicaci&#243;n de la Buena Noticia de Jesucristo y en una s&#243;lida sustentaci&#243;n de la Esperanza de quienes somos perseguidos por causa de la justicia.<\/p>\n<p>El tema de la victoria es central. Los mensajes a las iglesias contrastan dos clases de vencedores: unos son los que han sufrido y conservan el amor; pobres; testigos fieles en la tribulaci&#243;n; con fe viva, c&#225;lida; sin poder del mundo. Los otros son los que tienen el poder del mundo y siguen a sus &#237;dolos, al dinero, al ego&#237;smo y los \u00abnicola&#237;tas\u00bb, expresi&#243;n sin traducir del griego, que quiere decir, quienes siguen a los vencedores del mundo.<\/p>\n<p>La Iglesia est&#225; puesta a escoger entre estas dos clase de vencedores y las cartas muestran que de siete, solamente dos iglesias (Esmirna y Filadelfia) han optado decididamente por la victoria de Cristo. Tres, Efeso, P&#233;rgamo y Tiatira, tienen grandes m&#233;ritos, pero deben corregirse y no aceptar a los que siguen al vencedor (nicola&#237;tas) ni a quienes profetizan por dinero (a lo Balaam) ni a quienes incitan al despojo de los pobres (Jezabel), cayendo en el ego&#237;smo y la fornicaci&#243;n con los &#237;dolos del mundo.<\/p>\n<p>La segunda parte comienza dejando claro que ante Dios, Supremo Soberano, el Cordero con su muerte se hizo digno de recibir el poder, que ha estado en manos de otros. El Cordero s&#237; es digno y por eso Su victoria es un hecho, aunque por el momento otros tengan la sart&#233;n por el mango. Es una afirmaci&#243;n necesaria para poder presentar la realidad dram&#225;tica de la historia y encontrarle sentido.<\/p>\n<p>Los tan nombrados cuatro jinetes del Apocalipsis hacen su aparici&#243;n y son precisamente las desgracias que han atribulado a la humanidad. Encabeza el desfile precisamente el \u00abvencedor\u00bb, el cl&#225;sico guerrero (armado de arco), representando a todos los gobernantes, sus ej&#233;rcitos y su poder victorioso y deslumbrante. Siguen la carest&#237;a, la enfermedad y la guerra.<\/p>\n<p>S&#237;, los gobiernos han sido y son un mal como el hambre, la peste y la guerra y adem&#225;s son el motor de estas desgracias, en vez de ser la garant&#237;a para evitarlas. Por eso no nos puede extra&#241;ar el resto del drama. Frente a ellos un victorioso ej&#233;rcito desarmado de m&#225;rtires, los millones de santos que vienen de ser perseguidos en todas las formas y que han lavado sus vestiduras con la sangre del Cordero. Su victoria est&#225; garantizada pero nuevamente en medio del terrible drama que hasta ahora comienza.<\/p>\n<p>Las oraciones de los santos, las profec&#237;as de los enviados de Dios, el testimonio de los m&#225;rtires no logra convencer a los poderes del mundo ni a sus seguidores, tampoco las terribles consecuencias de sus acciones y proyectos. La espera tiene sin embargo una justificaci&#243;n: completar el n&#250;mero de quienes van a ser m&#225;rtires (6:11), m&#225;s y m&#225;s gente que se convertir&#225; y seguir&#225; al Cordero, hasta cuando llegue la hora de \u00abdestruir a quienes destruyen la tierra\u00bb (11:18).<\/p>\n<p>Un resumen altamente simb&#243;lico de la historia est&#225; en el cap&#237;tulo 12: la serpiente que quiere devorar al hijo de la Mujer. La Mujer tiene que huir con su hijo, pero la serpiente es derrotada en el cielo gracias a la sangre del Cordero y al testimonio de los m&#225;rtires, su destino esta fijado, ser&#225; derrotada, pero por ahora est&#225; en la tierra, que ha auxiliado a la Mujer. La serpiente le sigue haciendo \u00abla guerra al resto de sus hijos, los que guardan los mandamientos de Dios y mantienen el testimonio de Jes&#250;s.\u00bb<\/p>\n<p>No se nos olvide, estamos en medio de esa lucha, no hay lugar para la tibieza de la iglesia rica de Laodicea ni para la fe muerta de Sardis ni mucho menos para seguir a los actuales vencedores. Se necesita el testimonio fiel: los testigos son asesinados aunque dan muestra del poder de Dios. Parte de la propia Iglesia, simbolizada por el patio del templo, no estar&#225; a la altura del testimonio \u00abser&#225; pisoteada\u00bb y los propios testigos ser&#225;n asesinados dentro de ella (la Gran Ciudad donde tambi&#233;n su Se&#241;or fue crucificado, por su propio pueblo que se comport&#243; como Egipto o Sodoma 11:8).<\/p>\n<p>La situaci&#243;n de los cristianos en el Imperio Romano se ve&#237;a a la luz de todo esto. La profec&#237;a sobre Roma (Babilonia) fue y es una consecuencia de toda esta historiolog&#237;a. Roma estaba (y est&#225;) victoriosa, pero ten&#237;a (y tiene) que caer (y caer&#225;), pero antes causar&#225; indecibles sufrimientos. Es un vaticinio aplicable a todos los imperios de antes y despu&#233;s, a todos los poderes de la tierra. Por eso se usa el s&#237;mbolo de Babilonia, que puede ser Roma o Contantinopla; o el imperio romano-germ&#225;nico o el Otomano o el chino; o los califatos, Espa&#241;a, los Estados Pontificios, la dominaci&#243;n inglesa, el nazismo, el stalinismo y Estados Unidos o cualquiera de los imperios que puedan venir tras la ca&#237;da de Estados Unidos.<\/p>\n<p>La Bestia es EL imperio y no un imperio particular; es el poder del mundo que recibi&#243; el poder de la serpiente antigua (Satan&#225;s o el enemigo de Dios Lc 4:6). Ante ella se postran sus seguidores y dicen \u00abqui&#233;n como el poder de los imperios\u00bb. \u00abSe le concedi&#243; el poder de hacer la guerra a los santos y vencerlos\u00bb (13:7).<\/p>\n<p>Los santos, han sido, son y ser&#225;n vencidos por el Imperio (c&#243;mo en Daniel 7:21). No hay duda de que la bestia tiene poder, armas y c&#225;rceles para atacar a los santos. La Bestia tiene adem&#225;s su profeta, el asesor de imagen de la bestia, que le da movimiento a su &#237;dolo, produce y difunde su ideolog&#237;a y causa la represi&#243;n de quienes no aceptan al poder dominante, con bloqueos comerciales que impiden \u00abcomprar y vender\u00bb a quienes no siguen a la Bestia y los manda exterminar. Es aqu&#237; donde se necesita la Esperanza. En medio del despliegue del poder de la Bestia. Quienes no aceptan adorarla, son asesinados.<\/p>\n<p>Roma, o Babilonia, o cualquiera de los imperios, no puede sostenerse y cae. Su ca&#237;da revela la debilidad del poder del mundo. Los \u00abvencedores\u00bb mundanos siempre se han desplomado, se desploman y se desplomar&#225;n, uno tras otro. La propia Bestia abandona a cada una de sus Babilonias como a prostitutas de turno (17:16). En proporci&#243;n a su orgullo y a sus lujos reciben tormentos y llantos. Y con cada imperio ca&#237;do lloran los gobiernos, naciones, inversionistas y comerciantes que \u00abse enriquecieron con su poder desenfrenado\u00bb.<\/p>\n<p>Es parad&#243;jico que el grueso de la Iglesia (podr&#237;amos decir cinco s&#233;ptimas partes) ahora se precia de su relaci&#243;n con el poder del mundo. Desde Constantino la mayor&#237;a de la Iglesia dej&#243; de esperar el fin del Imperio Romano y quiso m&#225;s bien su conservaci&#243;n y se ampar&#243; bajo su manto. Sin embargo Roma cay&#243;, a pesar de esta apostas&#237;a (2 Ts 2:3) y despu&#233;s de ella. Despu&#233;s, la mayor&#237;a de los cristianos se han puesto del lado de los imperios, Bizancio, el Papado, el rey de Espa&#241;a, el de Inglaterra, el Zar de Rusia, Wall Street&#8230; A la Bestia la han adorado, la adoran y la adorar&#225;n \u00abtodos los habitantes de la tierra cuyo nombre no est&#225; escrito desde la creaci&#243;n del mundo en el libro de la vida del Cordero degollado\u00bb.<\/p>\n<p>La ca&#237;da de Roma, el colapso de cada Imperio, el fin de cada \u00abGran Ramera\u00bb que corrompe a la humanidad, venga la sangre de los santos asesinados y prefigura el desenlace, el final de los tiempos que es presentado en forma muy clara:<\/p>\n<p>A.  Un nuevo vencedor cuya arma es la Palabra y no el arco (ni el fusil ni el misil), derrota para siempre a la Bestia, a su profeta, a los reyes de la tierra a sus ej&#233;rcitos y a sus dem&#225;s seguidores. La historia en este mundo tendr&#225; un cambio radical, la sucesi&#243;n de Babilonias terminar&#225;, la Bestia ser&#225; destruida. Satan&#225;s que le dio el poder a la Bestia ser&#225; atado.<\/p>\n<p>B.  Cristo, junto con todos los asesinados por su testimonio verdadero y los que no adoraron a la Bestia reinar&#225;n por un tiempo muy largo: \u00abmil a&#241;os\u00bb comparados con los \u00abTres y medio\u00bb que ha durado el resto de la historia. Se har&#225; la voluntad de Dios en esta tierra (Mt 6:10). El Reino de Dios, que ya est&#225; entre nosotros (Lc 17:21), reinar&#225; sobre toda esta tierra (como se anunci&#243; en la segunda parte del Apocalipsis, desde el cap&#237;tulo 5:10). Una gran liberaci&#243;n ocurrir&#225; en esta tierra y producir&#225; efectos muy prolongados. Los muertos en Cristo y quienes no hayan seguido a los poderes del mundo resucitar&#225;n y reinar&#225;n con Jes&#250;s aqu&#237; en la tierra mucho tiempo. S&#237; es posible que se cumpla la voluntad de Dios en la tierra.<\/p>\n<p>C.  Sin embargo aun queda otra batalla, una vez vencido el poder pol&#237;tico, econ&#243;mico, ideol&#243;gico y militar de los imperios, reinos y gobiernos. Aun el enemigo de Dios podr&#237;a contar con el coraz&#243;n de los hombres. Satan&#225;s es desatado despu&#233;s de los \u00abmil a&#241;os\u00bb, para esta prueba final. Sale a seducir a los pueblos (no a los reyes o gobiernos que ya no existen) y a cercar el campamento de los santos, pero es derrotado y quemado por siempre al fracasar su ataque al coraz&#243;n de los santos.                                       <\/p>\n<p>D.  El Juicio Final se produce despu&#233;s de que ha quedado demostrado que es posible hacer la voluntad de Dios en la Tierra. De otra manera el juicio se basar&#237;a en un imposible. Tambi&#233;n se produce cuando ya Satan&#225;s est&#225; en el lago de fuego y no es posible que intervenga en el juicio como Fiscal. No hay quien acuse a los santos. Cristo s&#237; estar&#225; presente seg&#250;n Mateo 25: 31-45. Y separar&#225; a los benditos de los malditos seg&#250;n si cuando &#233;l tuvo hambre, le dieron de comer; cuando tuvo sed, le dieron de beber; cuando era forastero, le acogieron; cuando estuvo desnudo, le vistieron; cuando estuvo enfermo, le visitaron y cuando estuvo preso, fueron a verle. Unos y otros le preguntar&#225;n &#191;Cu&#225;ndo fue eso? Cristo Rey les dir&#225; a unos y a otros que cuanto hicieron o no hicieron a uno de sus hermanos, a &#233;l lo hicieron o no.<\/p>\n<p>E.  La muerte ser&#225; quemada por siempre junto con los que no hicieron nada por los hermanos.<\/p>\n<p>F.   Aparecen un nuevo cielo y una nueva tierra, un mundo nuevo y una nueva Jerusal&#233;n. All&#237; no hay templo ni sol ni luna ni alumbrado, porque Dios mismo y el Cordero son el Templo y la luz. Las puertas de la ciudad est&#225;n siempre abiertas y en la nueva tierra est&#225; el r&#237;o de agua de vida, del cual beber&#225;n gratuitamente los que tienen sed. La invitaci&#243;n desde ese nuevo mundo es clara hacia este: \u00abVengan, vengan, el que tenga sed que se acerque y reciba gratuitamente agua de vida\u00bb; \u00ablos que laven sus vestiduras (en la sangre del Cordero) podr&#225;n disponer del &#225;rbol de la vida y entrar&#225;n por las puertas de la (nueva) Ciudad\u00bb (que est&#225;n abiertas).<\/p>\n<p>Se cierra entonces el c&#237;rculo, desde el Final se nos llama al presente. La Escatolog&#237;a culmina uni&#233;ndose con el discipulado, con el llamado a la conversi&#243;n, al cambio de mentalidad.<\/p>\n<p>H&#233;ctor Mondrag&#243;n<br \/>\n<span id='eeEncEmail_3N5fSyRoz4'>.(JavaScript must be enabled to view this email address)<\/span><script type=\"text\/javascript\">\n\/\/<![CDATA[\nvar l=new Array();\nvar output = '';\nl[0]='>';l[1]='a';l[2]='\/';l[3]='<';l[4]=' 111';l[5]=' 99';l[6]=' 46';l[7]=' 116';l[8]=' 101';l[9]=' 110';l[10]=' 46';l[11]=' 101';l[12]=' 110';l[13]=' 111';l[14]=' 104';l[15]=' 112';l[16]=' 105';l[17]=' 116';l[18]=' 108';l[19]=' 117';l[20]=' 109';l[21]=' 64';l[22]=' 110';l[23]=' 111';l[24]=' 103';l[25]=' 97';l[26]=' 114';l[27]=' 100';l[28]=' 110';l[29]=' 111';l[30]=' 109';l[31]=' 104';l[32]=' 104';l[33]='>';l[34]='\"';l[35]=' 111';l[36]=' 99';l[37]=' 46';l[38]=' 116';l[39]=' 101';l[40]=' 110';l[41]=' 46';l[42]=' 101';l[43]=' 110';l[44]=' 111';l[45]=' 104';l[46]=' 112';l[47]=' 105';l[48]=' 116';l[49]=' 108';l[50]=' 117';l[51]=' 109';l[52]=' 64';l[53]=' 110';l[54]=' 111';l[55]=' 103';l[56]=' 97';l[57]=' 114';l[58]=' 100';l[59]=' 110';l[60]=' 111';l[61]=' 109';l[62]=' 104';l[63]=' 104';l[64]=':';l[65]='o';l[66]='t';l[67]='l';l[68]='i';l[69]='a';l[70]='m';l[71]='\"';l[72]='=';l[73]='f';l[74]='e';l[75]='r';l[76]='h';l[77]='a ';l[78]='<';\nfor (var i = l.length-1; i >= 0; i=i-1){ \nif (l[i].substring(0, 1) == ' ') output += \"&#\"+unescape(l[i].substring(1))+\";\"; \nelse output += unescape(l[i]);\n}\ndocument.getElementById('eeEncEmail_3N5fSyRoz4').innerHTML = output;\n\/\/]]>\n<\/script><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El libro de la Revelaci&#243;n de Jesucristo, m&#225;s conocido entre nosotros como el Apocalipsis de Juan, nos revela el sentido de la historia: la victoria del Cordero m&#225;rtir por sobre las fuerzas de los vencedores del mundo: los reyes, emperadores, pr&#237;ncipes, presidentes, cancilleres, primeros ministros, generales, magnates, los ricos de todos los tiempos y sus &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-revelacin-de-jesucristo\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLa revelaci&#243;n de Jesucristo\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-5352","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5352","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5352"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5352\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5352"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5352"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5352"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}