{"id":5364,"date":"2016-02-08T19:08:49","date_gmt":"2016-02-09T00:08:49","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/ms-que-vencedores\/"},"modified":"2016-02-08T19:08:49","modified_gmt":"2016-02-09T00:08:49","slug":"ms-que-vencedores","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/ms-que-vencedores\/","title":{"rendered":"M&#225;s que vencedores"},"content":{"rendered":"<div>&#8220;M&#225;s que vencedores por medio de Aqu&#233;l que nos am&#243;&#8221; <\/p>\n<p>&#8220;&#8230;.el Dios de nuestro Se&#241;or Jesucristo, el Padre de gloria, os d&#233; esp&#237;ritu de sabidur&#237;a y de revelaci&#243;n en el conocimiento de &#233;l, alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sep&#225;is cu&#225;l es la esperanza a que &#233;l os ha llamado, y cu&#225;les las riquezas de la gloria de su herencia en los santos, y cu&#225;l la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, seg&#250;n la operaci&#243;n del poder de su fuerza, la cual oper&#243; en Cristo, resucit&#225;ndole de los muertos y sent&#225;ndole a su diestra en los lugares celestiales, sobre todo principado y autoridad y poder y se&#241;or&#237;o, y sobre todo nombre que se nombra, no s&#243;lo en este siglo, sino tambi&#233;n en el venidero; y someti&#243; todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo.&#8221;<\/p><\/div>\n<div style=\"text-align:justify; color:#3d3d3d;\">La mayor&#237;a de cristianos creen en el poder del Se&#241;or Jesucristo y su victoria en la cruz del calvario hace aproximadamente dos milenios a&#241;os.  Es posible afirmar que casi nadie duda del poder infinito de Dios y de su capacidad de hacer cualquier cosa. Estas verdades son el ABC de la fe cristiana y no tiene caso profundizar mayormente en ellas.  Una verdad menos conocida, pero ampliamente difundida en el pueblo cristiano es que la victoria de Cristo fue consumada, cronol&#243;gicamente, hace m&#225;s de dos milenios en la cruz y, espiritualmente, tiene aplicaci&#243;n hoy en nuestras vidas como cuerpo de Cristo, representando para muchos cristianos la garant&#237;a de que son m&#225;s que vencedores, pues sus batallas no est&#225;n siendo resueltas en estos d&#237;as, sino que fueron resueltas en la cruz del calvario, en el tiempo y lugar espec&#237;ficos del sacrificio de Jesucristo (&#161;Cristo ya venci&#243;!).  Falta mencionar a una gran cantidad de cristianos que a&#250;n no realizan esta victoria en sus vidas y siguen peleando la batalla con sus propias fuerzas, esperando que Dios les dar&#225; la victoria y cayendo sin darse cuenta al terreno de la esperanza mientras se alejan imperceptiblemente de la fe verdadera, aquella que en lugar de &#8220;esperar&#8221; sabe con certeza que su victoria ya ha sido consumada en la cruz por Jesucristo. <\/p>\n<p>Asumiendo que estas verdades no necesitan de mayor profundizaci&#243;n, el tema central de este ensayo es un error que ha afectado la vida de millones de cristianos alrededor del mundo y a lo largo de la historia de la iglesia. Este error no se proclama como doctrina y ni siquiera ha sido procesado racionalmente por el cuerpo de Cristo. Se trata de un error que tiene sus ra&#237;ces en el coraz&#243;n del hombre y sus consecuencias se expresan en una vida fracasada, derrota que abarca lo espiritual, social, moral y material. Este error puede ser expresado como la incomprensi&#243;n de la verdadera naturaleza de la victoria de Jesucristo y la falta de aplicaci&#243;n de esta victoria a la vida del hombre. En otras palabras, un divorcio entre la victoria de Cristo y una vida victoriosa del hombre. <\/p>\n<p>A continuaci&#243;n trataremos de formular el alcance y prop&#243;sito del sacrificio de Jesucristo y la naturaleza de su victoria. <\/p>\n<p>Alcance y prop&#243;sito de la victoria del Se&#241;or Jesucristo <\/p>\n<p>El alcance de la victoria de Cristo puede ser expresado como un triunfo completo sobre el pecado, la carne, la muerte, el mundo y satan&#225;s. La base b&#237;blica de esta afirmaci&#243;n la encontramos en las ep&#237;stolas de Pablo: <\/p>\n<p>&#8220;Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisi&#243;n de vuestra carne, os dio vida juntamente con &#233;l, perdon&#225;ndoos todos los pecados, anulando el acta de los decretos que hab&#237;a contra nosotros, que nos era contraria, quit&#225;ndola de en medio y clav&#225;ndola en la cruz, y despojando a los principados y a las potestades, los exhibi&#243; p&#250;blicamente, triunfando sobre ellos en la cruz.   Colosenses 2:13-15 <\/p>\n<p>&#8220;Pero lejos est&#233; de m&#237; gloriarme, sino en la cruz de nuestro Se&#241;or Jesucristo, por quien el mundo me es crucificado a m&#237;, y yo al mundo.&#8221; G&#225;latas 6:14 <\/p>\n<p>&#8220;&#191;D&#243;nde est&#225;, oh muerte, tu aguij&#243;n? &#191;D&#243;nde, oh sepulcro, tu victoria? ya que el aguij&#243;n de la muerte es el pecado, y el poder del pecado, la ley.&#8221;  I Corintios 15:55-56<\/p>\n<p>El conocimiento y aceptaci&#243;n de esta verdad es amplia en el pueblo cristiano y no necesita mayor profundizaci&#243;n, cosa que no ocurre al momento de expresar el prop&#243;sito de su sacrificio, el cual debe ser estudiado desde el momento de su encarnaci&#243;n: Dios-Hombre y su culminaci&#243;n en la cruz del calvario. <\/p>\n<p>Prop&#243;sito de la victoria de Cristo <\/p>\n<p>Al abordar este tema, comenzaremos por afirmar que Dios nunca ha sido ni ser&#225; vencido. Nuestro Dios todopoderoso tiene el poder, el reino, la autoridad y la victoria total desde siempre y para siempre. <\/p>\n<p>Ninguna cosa creada, incluidos satan&#225;s y el hombre, han podido ni podr&#225;n poner en tela de juicio estos atributos de Dios. Es importante enfatizar estas afirmaciones, ya que se constituir&#225;n en la base y sustentaci&#243;n de todas y cada una de las afirmaciones y conclusiones que ser&#225;n expuestas a continuaci&#243;n. Entonces, es indispensable preguntar al lector: &#191;Est&#225; de acuerdo con esta afirmaci&#243;n? &#191;Cree que Dios nunca ha sido vencido o su imperio puesto en tela de juicio? <\/p>\n<p>La respuesta afirmativa a las preguntas anteriores conducen al cristiano a una pregunta de importancia crucial: Si Dios nunca ha sido vencido ni su imperio puesto en duda, &#191;Porqu&#233; fueron necesarios la encarnaci&#243;n y sacrificio del Hijo de Dios? &#191;Ten&#237;a que hacerse hombre y venir a derrotar a satan&#225;s en la cruz del calvario para ser El declarado vencedor? Si nuestra respuesta a las preguntas del p&#225;rrafo anterior fue un s&#237;, entonces nuestra respuesta a estas preguntas ser&#225; un no. <\/p>\n<p>Entonces, podemos afirmar que la necesidad de la encarnaci&#243;n y sacrificio de Cristo no tiene un origen divino, por lo que deberemos escudri&#241;ar las escrituras para establecer el origen de la necesidad de este acto de Dios. <\/p>\n<p>Origen de la necesidad de la encarnaci&#243;n y sacrificio de Cristo <\/p>\n<p>Para que sea posible vencer a un enemigo, es necesario que exista alguien que se opone a nosotros y no se encuentra en situaci&#243;n de derrota. &#191;Tiene caso vencer al que est&#225; vencido?  <\/p>\n<p>Entonces deberemos escudri&#241;ar en las escrituras el momento de ocurrencia de la primera derrota y qui&#233;n fue vencido. <\/p>\n<p>De acuerdo a las escrituras, se pueden encontrar dos derrotas o ca&#237;das trascendentales: el primer derrotado que menciona la Biblia es satan&#225;s, al momento de la rebeli&#243;n celestial y posterior expulsi&#243;n del cielo.  <\/p>\n<p>Perfecto eras en todos tus caminos desde el d&#237;a que fuiste creado, hasta que se hall&#243; en ti maldad. A causa de la multitud de tus contrataciones fuiste lleno de iniquidad, y pecaste; por lo que yo te ech&#233; del monte de Dios, y te arroj&#233; de entre las piedras del fuego, oh querub&#237;n protector.<\/p>\n<p>Ezequiel 28:15-16 <\/p>\n<p>La segunda ca&#237;da de la que hace menci&#243;n la Biblia es la del hombre, tentado por satan&#225;s en el huerto del Ed&#233;n: <\/p>\n<p>&#8220;Entonces la serpiente dijo a la mujer: No morir&#233;is; 5ino que sabe Dios que el d&#237;a que com&#225;is de &#233;l, ser&#225;n abiertos vuestros ojos, y ser&#233;is como Dios, sabiendo el bien y el mal. Y vio la mujer que el &#225;rbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y &#225;rbol codiciable para alcanzar la sabidur&#237;a; y tom&#243; de su fruto, y comi&#243;; y dio tambi&#233;n a su marido, el cual comi&#243; as&#237; como ella. Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos; entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron delantales.<\/p>\n<p>G&#233;nesis 3:4-7 <\/p>\n<p>El ap&#243;stol Pablo se refiere a la ca&#237;da del hombre en su carta a los Romanos: <\/p>\n<p>&#8220;As&#237; pues, por medio de un solo hombre entr&#243; el pecado en el mundo y por el pecado entr&#243; la muerte, y as&#237; la muerte pas&#243; a todos porque todos pecaron&#8221;  Romanos 5:12 <\/p>\n<p>De acuerdo a las Escrituras, satan&#225;s no tiene ninguna posibilidad de redenci&#243;n y su destino ser&#225; el infierno eterno: <\/p>\n<p>&#8220;Y el diablo que los enga&#241;aba fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde estaban la bestia y el falso profeta; y ser&#225;n atormentados d&#237;a y noche por los siglos de los siglos.&#8221;<\/p>\n<p>Apocalipsis 20:10 <\/p>\n<p>&#8220;Entonces dir&#225; tambi&#233;n a los de la izquierda: Apartaos de m&#237;, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus &#225;ngeles.&#8221;<\/p>\n<p>Mateo 25:41 <\/p>\n<p>Por lo tanto, la victoria de Cristo &#8211;culminaci&#243;n gloriosa de su encarnaci&#243;n y sacrificio- solo puede tener un prop&#243;sito: Darle la victoria al hombre (sobre el pecado, la muerte, la carne, el mundo y satan&#225;s) luego de la derrota sufrida en el huerto del Ed&#233;n a trav&#233;s del pecado.  Esta verdad es bien conocida y constituye uno de los pilares de la fe cristiana, pero la sustentaremos con la Palabra para dar un respaldo b&#237;blico adecuado a la parte final de este ensayo. <\/p>\n<p>&#8220;Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jes&#250;s vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero.&#8221;<\/p>\n<p>I Timoteo 1:15 <\/p>\n<p>&#8220;Porque no envi&#243; Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por &#233;l.&#8221;<\/p>\n<p>Juan 3:17 <\/p>\n<p>La conclusi&#243;n l&#243;gica y natural del estudio de estas escrituras solo puede ser una: la encarnaci&#243;n y sacrificio de Cristo tuvieron un solo prop&#243;sito: la salvaci&#243;n del hombre. Por lo tanto, la consecuencia directa de su encarnaci&#243;n y sacrificio, que es la victoria, tuvo tambi&#233;n un &#250;nico prop&#243;sito: la victoria del hombre. Se debe ser cuidadoso al momento de expresar esta idea y tambi&#233;n al momento de escucharla.  La victoria fue para el hombre&#8230; La victoria fue del hombre&#8230; la victoria fue por el hombre. Todo esto a trav&#233;s de la victoria de nuestro Se&#241;or Jesucristo, verdaderamente Dios y verdaderamente Hombre, en la cruz del calvario. <\/p>\n<p>Parafraseando el mensaje anterior: la victoria de Cristo es eminentemente humana, del hombre, para el hombre, por el hombre. Su victoria es mi victoria. Una victoria m&#237;a, muy m&#237;a, que pierde sentido si la separo de m&#237;, hombre, y se pierde en una realidad celestial nebulosa que puede o no ser aplicada a mi vida. O la victoria de Cristo es m&#237;a, o la victoria de Cristo pierde su prop&#243;sito, su verdadera raz&#243;n de ser, que es &#8220;d&#225;rsela al hombre&#8221;. A este respecto, un estudio de las escrituras nos conducir&#225; a una verdad sorprendente: siempre que la Biblia utiliza la palabra victoria, lo hace incluyendo el verbo &#8220;dar&#8221;, en el contexto de &#8220;dar Dios la victoria al hombre&#8221;. A continuaci&#243;n se presentan los vers&#237;culos m&#225;s importantes que sustentan esta verdad:<\/p>\n<p> &#8220;Y Jehov&#225; dio la victoria a David por dondequiera que fue.&#8221;  I Samuel 8:6 <\/p>\n<p>&#8220;T&#250;, el que da victoria a los reyes&#8221; Salmos 144:10 <\/p>\n<p>&#8220;El caballo se alista para el d&#237;a de la batalla; Mas Jehov&#225; es el que da la victoria.&#8221;  Prov.21:31 <\/p>\n<p>&#8220;&#201;l luchar&#225; contra los enemigos de ustedes y les dar&#225; la victoria.&#8221; Deuteronomio 20:1<\/p>\n<p>&#8220;&#161;Pero gracias a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Se&#241;or Jesucristo!&#8221;<\/p>\n<p>I Corintios 15:57<\/p>\n<p>\n&#8220;&#8230;todo el que es hijo de Dios vence al mundo. Y nuestra fe nos ha dado la victoria sobre el mundo.<\/p>\n<p>I Juan 5:4 <\/p>\n<p>Repasando: Dios todopoderoso y soberano no necesitaba venir a vencer a nadie para restaurar una autoridad que nunca hab&#237;a perdido. Dios se hizo hombre y se sacrific&#243; en la cruz del calvario por una &#250;nica raz&#243;n: EL HOMBRE. <\/p>\n<p>Entonces, la victoria de nuestro Se&#241;or Jesucristo toma todo su sentido si y solo si la vemos como nuestra victoria, una victoria eminentemente humana. <\/p>\n<p>&#161;Cuantas veces nos hemos visto agobiados por las crisis, sumidos en dolorosas derrotas, y no hemos estado seguros de que Dios quiera darnos la victoria.  Sabemos que puede, pero dudamos que quiera. Y es que no hemos realizado lo absurdo que es creer y confesar a un Dios vencedor y a la vez dudar que nos quiera dar la victoria! &#191;Porqu&#233;? Sencillamente porque no tiene sentido la apreciaci&#243;n abstracta y contemplativa de una victoria divina sin aplicaci&#243;n a nuestras vidas, ya que la encarnaci&#243;n de Dios tuvo como prop&#243;sito, adem&#225;s del sacrificio sustitutivo, &#8220;darnos&#8221; de su naturaleza, de su victoria&#8230; una victoria que, desde su sacrificio en la cruz del calvario, es una victoria del hombre (Dios-Hombre), por el hombre y para el hombre. &#161;La victoria es nuestra! &#161;La victoria es humana! Cualquier concepto abstracto de esta victoria denigra por completo la obra y sacrificio de nuestro Se&#241;or Jesucristo en la cruz del calvario y crea cristianos derrotados! <\/p>\n<p>En este punto, ser&#225; bueno reflexionar sobre una de las implicaciones de la encarnaci&#243;n de Dios. En Salmos 40:6-8, el salmista escribe:<\/p>\n<p>Sacrificio y ofrenda no te agrada;<\/p>\n<p>M&#225;s me preparaste cuerpo (Vers&#237;culo interpolado de hebreos 10:5)<br \/>\nHas abierto mis o&#237;dos;<\/p>\n<p>Holocausto y expiaci&#243;n no has demandado.<\/p>\n<p>Entonces dije: He aqu&#237;, vengo;<\/p>\n<p>En el rollo del libro est&#225; escrito de m&#237;;<\/p>\n<p>El hacer tu voluntad, Dios m&#237;o, me ha agradado,<\/p>\n<p>Y tu ley est&#225; en medio de mi coraz&#243;n.<\/p>\n<p>Salmos 40:6-8 y Hebreos 10:5 <br \/>\nDe acuerdo a la escritura anterior, cualquiera entiende que, debido a que Dios no se agradaba de los sacrificios y ofrendas, holocaustos y expiaciones por el pecado, d&#225;ndose entonces la encarnaci&#243;n de Dios. Igualmente est&#225; claro que el Se&#241;or Jesucristo se agradaba de hacer la voluntad del Padre y  Su ley estaba en medio de su coraz&#243;n. Hasta all&#237;, no se necesita de profundizar demasiado en la Escritura para llegar a semejantes conclusiones. Sin embargo, el autor de Hebreos ata la porci&#243;n anterior con la siguiente: <\/p>\n<p>&#8220;Este es el pacto que har&#233; con ellos (Israel)<\/p>\n<p>Despu&#233;s de aquellos d&#237;as, dice el Se&#241;or:<\/p>\n<p>Pondr&#233; mis leyes en sus corazones,<\/p>\n<p>Y en sus mentes las escribir&#233;,&#8221;<\/p>\n<p>Hebreos 10:16 <br \/>\nPerm&#237;tame hacer una comparaci&#243;n de dos vers&#237;culos clave en el an&#225;lisis de estas dos escrituras: <\/p>\n<p>&#8220;Y tu ley est&#225; en medio de mi coraz&#243;n&#8221;        Salmo 40:8<\/p>\n<p>&#8220;Pondr&#233; mis leyes en sus corazones&#8221;           Hebreos 10:16 <\/p>\n<p>&#161;Aleluya! En el libro de Salmos nuestro Se&#241;or Jesucristo dice que la ley del Padre est&#225; en medio de su coraz&#243;n (en el contexto de la encarnaci&#243;n de Dios) y en Hebreos el Padre dice que pondr&#225; sus leyes en nuestros corazones&#8230;.. Cada quien puede ver lo que desee en este paralelismo, pero yo creo que al momento de Dios hacerse hombre y dar su vida en la cruz del calvario, su coraz&#243;n y el nuestro se entrelazan. Su ser y el nuestro se unen. La historia de Dios y la historia del hombre (por supuesto, de aquellos que han nacido de nuevo) llegan a coincidir en una comuni&#243;n divina. La encarnaci&#243;n y sacrificio de Dios nos permite participar de su naturaleza divina&#8230;..su coraz&#243;n, su mente, su victoria. Ver su encarnaci&#243;n y sacrificio como algo separado del hombre se convierte en un absurdo&#8230;&#8230;. &#191;Querr&#225; Dios darme la victoria? &#191;Querr&#225; Dios sanarnos? &#191;Querr&#225; Dios darme la victoria en esta crisis? Es lamentable ver la cantidad de cristianos dudando de que la victoria del Se&#241;or les pertenezca. Hace meses fui a visitar a un amigo que ten&#237;a hospitalizado a su hijo de cinco a&#241;os, en un estado de salud que no ofrec&#237;a ninguna esperanza de recuperaci&#243;n. Su respuesta a mi pregunta de si cre&#237;a que nuestro Se&#241;or Jesucristo hab&#237;a sanado a su hijo en la cruz del calvario, fue: &#8220;Yo s&#233; que Dios llev&#243; nuestras enfermedades en la cruz del calvario, pero &#201;l es soberano y su voluntad puede ser sanarlo o no sanarlo&#8221;. Mi coraz&#243;n se entristeci&#243; y no tuve los argumentos para convencerlo de lo contrario. Al final, su hijo san&#243; milagrosamente y Dios hizo la obra por su gran misericordia, pero aquella situaci&#243;n me ense&#241;&#243; que es necesario ense&#241;ar al pueblo cristiano que no puede ver la victoria del Se&#241;or como algo que puede ser o no ser de ellos.  &#161;Precisamente se hizo hombre y muri&#243; en la cruz para darnos su naturaleza y su victoria! Repito, &#161;Para darnos, hacer nuestra, que poseamos &#8220;como algo propio de nosotros&#8221; su victoria! <\/p>\n<p>No creo que haya sido una casualidad que el autor de la carta a los Hebreos cite inmediatamente despu&#233;s del Salmo 40:6-8, la porci&#243;n de Jerem&#237;as 31:33. Pareciera que desea revelarnos que la encarnaci&#243;n y sacrificio de Cristo tienen una consecuencia directa e inmediata en la vida del hombre: Lo que antes era inalcanzable porque era parte de una realidad divina inaccesible al hombre, ahora pertenece al hombre en la tierra, en su coraz&#243;n, en su ser. Antes de ese momento, Cristo, en el cielo, ten&#237;a la ley del Padre escrita en su coraz&#243;n y la profec&#237;a dice a Israel: &#8220;Dar&#233; mi ley en su mente y la escribir&#233; en su coraz&#243;n&#8221; (Jerem&#237;as 31:33).  &#191;Cu&#225;ndo deja este mensaje de ser una profec&#237;a y se convierte en una realidad? &#161;Con la encarnaci&#243;n y sacrificio de Cristo! No fue antes, sino que ocurre como consecuencia directa de este acontecimiento (el nacimiento y sacrificio de Cristo). Esta verdad, tan conocida a nivel intelectual, no la hacemos nuestra en la vida diaria. Algo es cierto: Nosotros, los creyentes, somos el cuerpo de Cristo y no hemos tomado posesi&#243;n de nuestra herencia: Cuando Jes&#250;s fue crucificado, yo fui crucificado; cuando resucit&#243;, yo resucit&#233;; cuando se sent&#243; en los lugares celestiales, yo me sent&#233;, cuando venci&#243;, yo venc&#237;&#8230;&#8230; A este respecto, es impresionante la energ&#237;a con que Pablo afirma estas verdades: &#8220;Nos dio vida juntamente con Cristo&#8221;&#8230; &#8220;juntamente con &#201;l nos resucit&#243;&#8221;&#8230; &#8220;Nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jes&#250;s&#8221; (Efesios 2:5-6)&#8230;&#8221;&#8230;Somos m&#225;s que vencedores por medio de Aqu&#233;l que nos am&#243;&#8221; (Romanos 8:37) <\/p>\n<p>Una triste verdad en la mayor&#237;a de nuestras congregaciones es que hemos divorciado por completo la realidad de Dios y la realidad humana, olvid&#225;ndonos del verdadero prop&#243;sito del nacimiento y sacrificio de Cristo. Hemos perdido la capacidad de ver a Dios en el hombre. <\/p>\n<p>&#191;Qu&#233; consecuencias tiene esta deformaci&#243;n religiosa? La escritura siguiente tiene implicaciones terribles e ilustra la gravedad de sus consecuencias: <\/p>\n<p>&#8220;Entonces dir&#225; tambi&#233;n a los de la izquierda: Apartaos de m&#237;, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus &#225;ngeles. Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; fui forastero, y no me recogisteis; estuve desnudo, y no me cubristeis; enfermo, y en la c&#225;rcel, y no me visitasteis. Entonces tambi&#233;n ellos le responder&#225;n diciendo: Se&#241;or, &#191;cu&#225;ndo te vimos hambriento, sediento, forastero, desnudo, enfermo, o en la c&#225;rcel, y no te servimos? Entonces les responder&#225; diciendo: De cierto os digo que en cuanto no lo hicisteis a uno de estos m&#225;s peque&#241;os, tampoco a m&#237; lo hicisteis. E ir&#225;n &#233;stos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna.&#8221;  Mateo 25:41-46 <\/p>\n<p>Afirmo mi convicci&#243;n que la falta de comprensi&#243;n del verdadero prop&#243;sito de la encarnaci&#243;n y sacrificio de Cristo tiene graves implicaciones para el cristiano: Primeramente, la derrota ante el pecado, la carne, la muerte, el mundo y satan&#225;s. Enseguida, el debilitamiento de su fe, ausencia de poder  y consecuente falta de apropiaci&#243;n de su herencia como cuerpo de Cristo. Y por &#250;ltimo, pero no menos importante que las anteriores, su incapacidad para ver a Dios en el hombre, ceguera que mermar&#225; su capacidad de amar a los hombres y compadecerse ante sus necesidades, coloc&#225;ndole en la terrible situaci&#243;n que describe nuestro Se&#241;or en Mateo 25. <\/p>\n<p>Termino con una reflexi&#243;n: De nada sirve tener conocimiento intelectual del sacrificio de Cristo en la cruz. De nada sirve saber que en esa cruz fue inmolado el Cordero de Dios. Este conocimiento no ser&#225; vivo mientras el Esp&#237;ritu Santo no me revele que yo estoy crucificado juntamente con Cristo; que la verdadera raz&#243;n para este sacrificio fui yo, hombre. Igualmente, de nada sirve tener conocimiento intelectual de Su victoria. De nada sirve saber que Cristo venci&#243; el pecado, la carne, la muerte, el mundo y Satan&#225;s en esa cruz, si el Esp&#237;ritu no me revela que cuando Cristo venci&#243;, yo venc&#237;. Debo creerlo. <\/p>\n<p>Debo apropiarme de esta realidad gloriosa por la fe. Es m&#225;s, debo proclamar la buena nueva a las naciones: &#161;Soy m&#225;s que vencedor, en Cristo Jes&#250;s! &#161;Ser&#225;s m&#225;s que vencedor si vienes a los pies de Cristo Jes&#250;s! &#161;Las multitudes ser&#225;n m&#225;s que vencedoras si vienen a Cristo Jes&#250;s! <\/p>\n<p>Quiera Dios que cuando proclamemos las buenas nuevas de salvaci&#243;n seamos capaces de ver a Dios en esas personas, en esas multitudes&#8230;&#8230;porque cuando podamos ver a Cristo en esas personas, nuestro coraz&#243;n se conmover&#225; y el amor de Dios nos mover&#225; a ellos&#8230;&#8230;entonces, &#8220;llamaremos a gente que no conocimos, y gentes que no nos conocieron correr&#225;n a nosotros&#8221; (Isa&#237;as 55:5) <\/p>\n<p>Leonel Rosales Abascal<\/p>\n<p><span id='eeEncEmail_mdXPFnO49E'>.(JavaScript must be enabled to view this email address)<\/span><script type=\"text\/javascript\">\n\/\/<![CDATA[\nvar l=new Array();\nvar output = '';\nl[0]='>';l[1]='a';l[2]='\/';l[3]='<';l[4]=' 109';l[5]=' 111';l[6]=' 99';l[7]=' 46';l[8]=' 108';l[9]=' 105';l[10]=' 97';l[11]=' 109';l[12]=' 116';l[13]=' 111';l[14]=' 104';l[15]=' 64';l[16]=' 48';l[17]=' 48';l[18]=' 48';l[19]=' 50';l[20]=' 115';l[21]=' 111';l[22]=' 116';l[23]=' 99';l[24]=' 101';l[25]=' 121';l[26]=' 111';l[27]=' 114';l[28]=' 80';l[29]='>';l[30]='\"';l[31]=' 109';l[32]=' 111';l[33]=' 99';l[34]=' 46';l[35]=' 108';l[36]=' 105';l[37]=' 97';l[38]=' 109';l[39]=' 116';l[40]=' 111';l[41]=' 104';l[42]=' 64';l[43]=' 48';l[44]=' 48';l[45]=' 48';l[46]=' 50';l[47]=' 115';l[48]=' 111';l[49]=' 116';l[50]=' 99';l[51]=' 101';l[52]=' 121';l[53]=' 111';l[54]=' 114';l[55]=' 80';l[56]=':';l[57]='o';l[58]='t';l[59]='l';l[60]='i';l[61]='a';l[62]='m';l[63]='\"';l[64]='=';l[65]='f';l[66]='e';l[67]='r';l[68]='h';l[69]='a ';l[70]='<';\nfor (var i = l.length-1; i >= 0; i=i-1){ \nif (l[i].substring(0, 1) == ' ') output += \"&#\"+unescape(l[i].substring(1))+\";\"; \nelse output += unescape(l[i]);\n}\ndocument.getElementById('eeEncEmail_mdXPFnO49E').innerHTML = output;\n\/\/]]>\n<\/script><\/p>\n<p>Guatemala, Am&#233;rica Central<\/p><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&#8220;M&#225;s que vencedores por medio de Aqu&#233;l que nos am&#243;&#8221; &#8220;&#8230;.el Dios de nuestro Se&#241;or Jesucristo, el Padre de gloria, os d&#233; esp&#237;ritu de sabidur&#237;a y de revelaci&#243;n en el conocimiento de &#233;l, alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sep&#225;is cu&#225;l es la esperanza a que &#233;l os ha llamado, y cu&#225;les las &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/ms-que-vencedores\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abM&#225;s que vencedores\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-5364","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5364","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5364"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5364\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5364"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5364"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5364"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}