{"id":5405,"date":"2016-02-08T19:09:10","date_gmt":"2016-02-09T00:09:10","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/busca-la-perla\/"},"modified":"2016-02-08T19:09:10","modified_gmt":"2016-02-09T00:09:10","slug":"busca-la-perla","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/busca-la-perla\/","title":{"rendered":"Busca La Perla"},"content":{"rendered":"<div>Detr&#225;s de una sencilla palabra puede estar la puerta para una vida nueva. Jesucristo, Nuestro Se&#241;or, realiz&#243; obras admirables con palabras breves, como cuando san&#243; al leproso diciendo &#8220;Quiero, queda limpio&#8221; (Mc 1,41). En otras ocasiones, movido de ternura entra&#241;able, dio fuerza al alma agotada con la palabra &#8220;&#161;&#225;nimo!&#8221; (Mt 9,2.22; cf. Mc 10,49). Y su voz llen&#243; de sentido la existencia de muchos con esta sola palabra: &#8220;&#161;S&#237;gueme!&#8221; (Mt 9,9; Lc 9,59; Jn 1,43; 21,19.22). Sobre los exorcismos, pon atenci&#243;n a lo que lees: &#8220;Al atardecer, le trajeron muchos endemoniados; &#233;l expuls&#243; a los esp&#237;ritus con una palabra, y cur&#243; a todos los enfermos&#8221; (Mt 8,16). Todo esto lo sab&#237;a muy bien aquel centuri&#243;n que profes&#243; su fe diciendo: &#8220;M&#225;ndalo de palabra, y quede sano mi criado&#8221; (Lc 7,7).<\/div>\n<div style=\"text-align:justify; color:#3d3d3d;\">Indudablemente para Jes&#250;s era importante la riqueza de la palabra sincera en su brevedad, y por ello mostr&#243; su desconfianza de las muchas palabras: &#8220;Al orar, no charl&#233;is mucho, como los gentiles, que se figuran que por su palabrer&#237;a van a ser escuchados&#8221; (Mt 6,7); &#8220;Sea vuestro lenguaje: &#8220;S&#237;, s&#237;&#8221;; &#8220;no, no&#8221;: que lo que pasa de aqu&#237; viene del Maligno&#8221; (Mt 5,37); &#8220;Os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres dar&#225;n cuenta en el d&#237;a del Juicio. Porque por tus palabras ser&#225;s declarado justo y por tus palabras ser&#225;s condenado&#8221; (Mt 12,36-37). <\/p>\n<p>            De aqu&#237; la firmeza de su ense&#241;anza, llena de autoridad (Mt 7,29; 21,23; Mc 1,27; Lc 4,32), y tambi&#233;n aquello que &#201;l mismo dijo: &#8220;El cielo y la tierra pasar&#225;n, pero mis palabras no pasar&#225;n&#8221; (Mt 24,35); &#8220;Porque quien se averg&#252;ence de m&#237; y de mis palabras en esta generaci&#243;n ad&#250;ltera y pecadora, tambi&#233;n el Hijo del hombre se avergonzar&#225; de &#233;l cuando venga en la gloria de su Padre con los santos &#193;ngeles&#8221; (Mc 8,38; cf. Lc 9,26). <\/p>\n<p>            Por eso sus disc&#237;pulos lo ten&#237;an por &#8220;un profeta poderoso en obras y palabras delante de Dios y de todo el pueblo&#8221; (Lc 24,19); &#201;l es el que tiene &#8220;palabras de vida eterna&#8221; (Jn 6,68); &#8220;porque aquel a quien Dios ha enviado habla las palabras de Dios, porque da el Esp&#237;ritu sin medida&#8221; (Jn 3,34). Y &#201;l mismo llam&#243; a todos a escuchar en aquello que dijo: &#8220;Las palabras que os he dicho son esp&#237;ritu y son vida&#8221; (Jn 6,63); &#8220;Las palabras que os digo, no las digo por mi cuenta; el Padre que permanece en m&#237; es el que realiza las obras&#8221; (Jn 14,10); &#8220;Si permanec&#233;is en m&#237;, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que quer&#225;is y lo conseguir&#233;is&#8221; (Jn 15,7). <\/p>\n<p>            Tambi&#233;n Dios ha colmado de su autoridad la palabra que concede a los &#193;ngeles, debo advertirte, pues as&#237; te amonesta aquel pasaje de Gabriel y Zacar&#237;as, cuando el &#193;ngel sentencia: &#8220;Mira, te vas a quedar mudo y no podr&#225;s hablar hasta el d&#237;a en que sucedan estas cosas, porque no diste cr&#233;dito a mis palabras, las cuales se cumplir&#225;n a su tiempo&#8221; (Lc 1,20). Teniendo claro, s&#237;, que no toda palabra inspirada tiene el mismo peso, por cuanto la obra de la salvaci&#243;n de los hombres, seg&#250;n te muestran las mismas Escrituras, tiene momentos culminantes en que un &#8220;s&#237;&#8221; o un &#8220;no&#8221; es m&#225;s grave o menos grave. <\/p>\n<p>            En lo que a ti respecta, debo decirte que he dejado perlas de amor en cada uno de estos mensajes. Veo que a veces los acoges con verdadera atenci&#243;n y reverencia, y a veces no. Gracias a Dios, puestos as&#237; por escrito, est&#225;n para que vuelvas sobre ellos, y quiz&#225; en una segunda lectura encuentres lo que tu distracci&#243;n o tu cansancio no te regalaron la primera vez. Busca en cada uno esa gema, pues no he dejado de regalarte en cada uno, seg&#250;n la gracia que Dios me ha concedido.<\/p>\n<p>Por &#193;ngel.<\/p>\n<p>Martes, 1&#186; de febrero del 2000<\/p><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Detr&#225;s de una sencilla palabra puede estar la puerta para una vida nueva. Jesucristo, Nuestro Se&#241;or, realiz&#243; obras admirables con palabras breves, como cuando san&#243; al leproso diciendo &#8220;Quiero, queda limpio&#8221; (Mc 1,41). En otras ocasiones, movido de ternura entra&#241;able, dio fuerza al alma agotada con la palabra &#8220;&#161;&#225;nimo!&#8221; (Mt 9,2.22; cf. Mc 10,49). Y &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/busca-la-perla\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abBusca La Perla\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-5405","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5405","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5405"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5405\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5405"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5405"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5405"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}