{"id":5429,"date":"2016-02-08T19:09:23","date_gmt":"2016-02-09T00:09:23","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/cristo-predicador\/"},"modified":"2016-02-08T19:09:23","modified_gmt":"2016-02-09T00:09:23","slug":"cristo-predicador","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/cristo-predicador\/","title":{"rendered":"Cristo Predicador"},"content":{"rendered":"<div>As&#237; como no llamas &#8220;lluvia&#8221; a la ca&#237;da de una gota de agua, ni es una gota la que sacia la sed del sediento ni la que hacer reverdecer el jard&#237;n, as&#237; tampoco debes llamar &#8220;predicaci&#243;n&#8221; a una palabra hermosa y ni siquiera a un buen serm&#243;n. Una verdadera predicaci&#243;n es como una lluvia que, llegando a la aridez de este mundo, le hace revivir para Dios. Una frase bonita o una buena pl&#225;tica pueden ser el comienzo de un aguacero de gracias, pero si no van acompa&#241;ados por esa eficacia que la lluvia tiene en la naturaleza incluso pueden hacer da&#241;o. T&#250; sabes, en efecto, que una media verdad es a veces m&#225;s peligrosa que una completa mentira.<\/div>\n<div style=\"text-align:justify; color:#3d3d3d;\">As&#237; como no llamas &#8220;lluvia&#8221; a la ca&#237;da de una gota de agua, ni es una gota la que sacia la sed del sediento ni la que hacer reverdecer el jard&#237;n, as&#237; tampoco debes llamar &#8220;predicaci&#243;n&#8221; a una palabra hermosa y ni siquiera a un buen serm&#243;n. Una verdadera predicaci&#243;n es como una lluvia que, llegando a la aridez de este mundo, le hace revivir para Dios. Una frase bonita o una buena pl&#225;tica pueden ser el comienzo de un aguacero de gracias, pero si no van acompa&#241;ados por esa eficacia que la lluvia tiene en la naturaleza incluso pueden hacer da&#241;o. T&#250; sabes, en efecto, que una media verdad es a veces m&#225;s peligrosa que una completa mentira.<\/p>\n<p>Por esto el ministerio de la predicaci&#243;n pide de ti una gran generosidad. Has de imaginar que t&#250; eres como una nube y que de ti salen, como gotas bell&#237;simas, palabras celestiales. Mas t&#250; no sabes qu&#233; gota llegar&#225; a cu&#225;l planta, y por eso has de cultivar generosidad de alma y ser profuso, aunque sin inundar ni anegar.<\/p>\n<p>No le falta hermosura a tu vocaci&#243;n que parece tomada directamente de las p&#225;ginas del Evangelio. Bien sabes cu&#225;nto tiempo y con qu&#233; dedicaci&#243;n Cristo, Nuestro Se&#241;or, se hizo lluvia de amores y gracias a trav&#233;s de su palabra sabia, oportuna y luminosa. Dice la Escritura, por ejemplo, que les ense&#241;aba &#171;con compasi&#243;n&#187; (Mc 6,34) y tambi&#233;n que predicaba &#171;largamente&#187; (Jn 8,2). &#191;Y de d&#243;nde nac&#237;a en &#201;l vigor y sabidur&#237;a para ejercicio tan exigente? Del amor. Predicaba porque amaba, y por amor adaptaba sus palabras, las extend&#237;a, les daba la inflexi&#243;n apropiado y las acompa&#241;aba con los ejemplos e im&#225;genes m&#225;s adecuadas al tema de su discurso y a la multitud que le segu&#237;a.<\/p>\n<p>&#161;Qu&#233; bello es siempre contemplar a Cristo, pero qu&#233; belleza singular verle predicando! &#161;Con cu&#225;nto aquellas multitudes se extasiaban ante su verbo luminoso y como olvidadas hasta de su alimento y su descanso no parec&#237;an querer otra cosa sino seguirle oyendo! &#161;Hermano, si t&#250; hubieras visto los ojos de aquellos guardias del templo cuando volvieron donde los sumos sacerdotes (Jn 7,45), sin atrapar a Cristo y m&#225;s bien atrapados por Cristo! Lo que ellos dijeron -y lo que dec&#237;an sus ojos asombrados- es la pura verdad: &#171;Nadie ha hablado como ese hombre&#187; (Jn 7,46).<\/p>\n<p>&#161;Oh misterio bell&#237;simo de la predicaci&#243;n del Hijo de Dios, vigorosa y tierna, a la vez; sencilla y profunda, a la vez; luminosa y ardiente, a la vez; concreto y universal, a la vez! &#161;Bendita palabra del que es la Palabra, expresi&#243;n sublime de su propio ser, camino expedito a las riquezas de su alma, regalo precios&#237;simo de su misericordia, que al hablar cura las dolencias del alma y restaura la belleza que Dios Padre quiso en el principio para el hombre!<\/p>\n<p>&#161;Palabra de Cristo, bendito diluvio que con sus olas de luz despidi&#243; a las tinieblas y arroj&#243; la iniquidad del coraz&#243;n de los hombres! &#161;Palabra de Cristo, hospital donde el alma atribulada encuentra c&#243;mo consolarse y en d&#243;nde fundar la esperanza que no defrauda! &#161;Palabra de Cristo, divina escuela del amor perfecto, de la piedad entra&#241;able, de la paciencia verdadera y de la paz sin l&#237;mites! Bien lo dijo Pedro, y hoy te lo repite la Iglesia, oh Divino Predicador de la raza de los hombres: &#8220;T&#250; tienes palabras de vida eterna&#8221; (Jn 6,68).<\/p>\n<p>Y t&#250;, por tu parte, hermano m&#237;o, no dejes de contemplar a Jesucristo, Maestro eximio de tu ministerio. Mira c&#243;mo todos abren la boca cuando van a recibir alimento, mientras que este Santo de los santos abre su boca para alimentar a otros. Su palabra es esa lluvia que har&#225; nueva la tierra para gloria del Padre. Al golpe de su verbo las pe&#241;as se quiebran y, repitiendo el milagro de Mois&#233;s, sacan de sus entra&#241;as lo que no ten&#237;an: agua de vida. Esas pe&#241;as son los corazones duros y resecos de los pecadores, y ese manantial que nace es el testimonio de alabanza que nace de su seno cuando reconocen a su Creador y a su Sant&#237;simo Salvador.<\/p>\n<p>Haz llover la palabra que salva. Si con un serm&#243;n no alcanzas a alguno, no sea ello causa de des&#225;nimo ni de retirada. Primero con tus palabras a Dios en la oraci&#243;n y luego con tus palabras de Dios en la predicaci&#243;n sigue lloviendo sobre todos a quienes alcance tu recuerdo, tu trato o tu imaginaci&#243;n.<\/p>\n<p>Arr&#243;palos a todos con la Palabra de vida; al&#250;mbralos a todos con la Palabra de gracia; prot&#233;gelos a todos con la Palabra de amor y misericordia. Habla como si t&#250; fueras el &#250;nico que supiera o que debiera o que pudiera dar testimonio de Cristo, bien que sin olvidar que tu palabra tendr&#225; vida y genuina eficacia s&#243;lo en la comuni&#243;n con la Iglesia Santa.<\/p>\n<p>Deja que te invite a la alegr&#237;a; Dios te ama, su amor es eterno.<\/p>\n<p>Por &#193;ngel.<\/p>\n<p>Lunes, 24 de enero del 2000<\/p><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>As&#237; como no llamas &#8220;lluvia&#8221; a la ca&#237;da de una gota de agua, ni es una gota la que sacia la sed del sediento ni la que hacer reverdecer el jard&#237;n, as&#237; tampoco debes llamar &#8220;predicaci&#243;n&#8221; a una palabra hermosa y ni siquiera a un buen serm&#243;n. 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