{"id":5550,"date":"2016-02-08T19:10:30","date_gmt":"2016-02-09T00:10:30","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/una-iglesia-sin-clrigos\/"},"modified":"2016-02-08T19:10:30","modified_gmt":"2016-02-09T00:10:30","slug":"una-iglesia-sin-clrigos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/una-iglesia-sin-clrigos\/","title":{"rendered":"Una iglesia sin cl&#233;rigos"},"content":{"rendered":"<div>El clero es una profesi&#243;n altamente sobrestimada. Informes acerca del valor y la necesidad del clero han sido grandemente exagerados. Muchos cristianos asumen, por ejemplo, que lo m&#225;s importante al escoger una iglesia es su ministro, que una iglesia no puede funcionar con efectividad sin un sacerdote o un pastor, que lo primero que hay que hacer al constituir una iglesia es alquilar los servicios de un ministro que la dirija, que la ma&#241;ana del domingo ha de ser juzgada por su serm&#243;n y que la manera m&#225;s eminente de servir a Dios es ir a un seminario para ser entrenado para el servicio cristiano.<\/div>\n<div style=\"text-align:justify; color:#3d3d3d;\">Pero &#191;podr&#237;a ser que, por el contrario, el clero no sea necesario, ni, a la larga, bueno para la iglesia? &#191;Es posible que una de las mejores cosas que le podr&#237;an suceder hoy a la iglesia es que todos los cl&#233;rigos abandonaran sus puestos y se dedicasen a realizar trabajos seculares? &#191;Ser&#237;a posible que la iglesia sin cl&#233;rigos fuese la mejor clase de iglesia?<\/p>\n<p>Ciertamente para muchos esta cuesti&#243;n es como si les pregunt&#225;ramos si nos deber&#237;amos pegar un tiro en la cabeza. Pero bajo un examen m&#225;s pr&#243;ximo, esta contingencia no es tan lun&#225;tica como parece en un principio. El hecho es que aunque nuestro sistema clerical es una de las caracter&#237;sticas dominantes de la iglesia de hoy, apenas si tiene que ver con el Nuevo Testamento, es esencialmente perjudicial y una obstrucci&#243;n inherente a la vida saludable y b&#237;blica de la iglesia.<\/p>\n<p>Ante todo quiero que perciba que cuando hablamos sobre el clero, no estamos hablando concretamente de aquellos que son cl&#233;rigos. Los hombres y mujeres concretos que ejercen como sacerdotes, ministros y pastores, en su generalidad, son gente estupenda. Aman a Dios, quieren servirle y servir al pueblo de Dios. T&#237;picamente son sinceros, compasivos, inteligentes, se dan a s&#237; mismos y son sufridos. Quede claro, pues, que el problema con el clero no es las personas que son cl&#233;rigos, sino la profesi&#243;n de la que forman parte.<\/p>\n<p>Quiero tambi&#233;n dejar muy claro que a pesar de los serios problemas con la profesi&#243;n, el clero, actualmente, proporciona mucho bien a la iglesia. No es que los cl&#233;rigos no ayuden a la gente de una manera relevante. La mayor&#237;a de ellos lo hace &#8211; lo cual es una raz&#243;n del porqu&#233; son una figura tan dominante en la vida de la iglesia. Pero todo lo bueno que el clero es capaz de aportar es a pesar de su profesi&#243;n, m&#225;s bien que a causa de ella.<\/p>\n<p>No hay duda que el clero es una profesi&#243;n y sus miembros son unos profesionales. As&#237; como los abogados protegen e interpretan la ley y los m&#233;dicos protegen y administran la medicina, el clero protege, interpreta y administra la verdad de Dios. Esta profesi&#243;n, como cualquier otra profesi&#243;n, dicta unas normas de conducta sobre c&#243;mo vestir, hablar y actuar, tanto estando de servicio como sin estarlo. Y como otras profesiones, dictan unas normas de educaci&#243;n, preparaci&#243;n, admisi&#243;n a la profesi&#243;n, procedimientos para buscar y solicitar trabajo, jubilaci&#243;n, etc. Claramente, tanto de los ministros cat&#243;licos como protestantes, se espera &#8211;por parte de sus parroquianos, amigos, jerarqu&#237;as, autoridades denominacionales, e incluso por ellos mismos&#8211; que tengan una clase distintiva de preparaci&#243;n, que sean un determinado tipo de personas y que desarrollen una cierta &#237;ndole de obligaciones.<\/p>\n<p>Tradicionalmente la profesi&#243;n ha demandado que los cl&#233;rigos sean hombres; en algunas denominaciones preferentemente casados y, si lo est&#225;n, que sea felizmente casados. La profesi&#243;n pide que sus miembros posean una graduaci&#243;n en un seminario y que est&#233;n oficialmente ordenados. La profesi&#243;n, fuera de todo sentido de la realidad, requiere que los cl&#233;rigos est&#233;n extraordinariamente dotados: L&#237;deres naturales, oradores distinguidos, administradores capaces, consejeros compasivos, que tomen decisiones sabias, que resuelvan conflictos desapasionadamente, adem&#225;s de avispados te&#243;logos. Naturalmente el est&#225;ndar profesional insiste en que los cl&#233;rigos posean un alto grado moral y que sean ejemplo en todo. Y, como signo externo, deben vestir respetablemente y hablar con autoridad y convicci&#243;n.<\/p>\n<p>Los cl&#233;rigos funcionan, esencialmente, como directores profesionales de iglesia, siendo los responsables de preparar las ense&#241;anzas, sermones, homil&#237;as, visitar a los enfermos, dirigir funerales y bodas, administrar los sacramentos adecuadamente, supervisar las actividades sociales de la iglesia, la escuela dominical, los programas de catequesis, preparar a las parejas que piensan contraer matrimonio, aconsejar a quienes tienen problemas, preparar los informes denominacionales, atender a las reuniones denominacionales, dirigir programas misioneros y evangel&#237;sticos, reunir y supervisar departamentos (como: auxiliares de ministros, l&#237;deres de grupos de j&#243;venes, administraci&#243;n, equipo de evangelizaci&#243;n), levantamiento de fondos, atender las relaciones comunitarias, uso de las instalaciones y mantenimiento del edificio, animar, disciplinar y edificar a los miembros, y establecer la visi&#243;n y direcci&#243;n de la iglesia.<\/p>\n<p>As&#237; que existen una serie definida de tareas que todos (incluso los no cristianos) saben que son el deber de un miembro del clero. Todos lo saben porque es una profesi&#243;n institucionalizada, creada y sustentada por denominaciones, jerarqu&#237;as, seminarios teol&#243;gicos, laicos y, finalmente, por el mismo clero.<\/p>\n<p>El primer problema con el clero es que Dios no pretende que tal profesi&#243;n exista. No hay, inequ&#237;vocamente, ning&#250;n mandato o justificaci&#243;n divina para la profesi&#243;n clerical tal como la conocemos hoy d&#237;a. De hecho el Nuevo Testamento apunta a una forma muy diferente de ejercer el ministerio eclesial y pastoral.<\/p>\n<p>Sin embargo, las sociedades humanas, a trav&#233;s de la historia, han creado continuamente ciertas castas espirituales de chamanes, sacerdotes, adivinos, m&#233;dicos brujos, magos, profetas, gur&#250;es, etc., y la iglesia cristiana no ha sido la excepci&#243;n. No tard&#243; mucho la iglesia en construir una s&#243;lida superestructura institucional y jer&#225;rquica, basada en un pu&#241;ado de ambiguos vers&#237;culos de la Escritura: \u00abSobre esta roca edificar&#233; mi iglesia\u00bb, \u00abNo pondr&#225;s bozal al buey que trilla\u00bb. Esto produjo el efecto de la creaci&#243;n de un sistema autoritario de dos castas en el seno de la iglesia, en la que se consideraba al clero m&#225;s espiritual que al laicado.<\/p>\n<p>Los protestantes rompieron con la iglesia cat&#243;lica, cierto. Pero los protestantes son tan &#8216;cat&#243;licos&#8217; como los cat&#243;lico-romanos en lo que se refiere al clero. Aunque la Biblia reemplaz&#243; a los sacramentos como el centro de la revelaci&#243;n de Dios, en el caso de los protestantes, la profesi&#243;n que ellos establecieron para proteger y distribuir esta revelaci&#243;n es funcionalmente id&#233;ntica al sacerdocio cat&#243;lico. As&#237; como el sacerdote administra correctamente la hostia, el ministro interpreta correctamente la Palabra de Dios.<\/p>\n<p>Pero cuando volvemos a la Palabra de Dios y la leemos de nuevo, vemos que la profesi&#243;n clerical es el resultado de nuestra cultura e historia humanas y no la voluntad de Dios para la iglesia. Es sencillamente imposible elaborar una defensa b&#237;blica que justifique la instituci&#243;n del clero tal como la conocemos hoy.<\/p>\n<p>El segundo problema con la profesi&#243;n clerical es que destroza la &#8216;vida del cuerpo&#8217;. En el Nuevo Testamento vemos que Dios no pretende que la iglesia sea una asociaci&#243;n formal a la que pertenezca una membres&#237;a de gente del mont&#243;n en virtud de la asistencia a unas reuniones y el pago de unos tributos, ni una asociaci&#243;n organizada, dirigida y gobernada por un l&#237;der profesional (o en organizaciones m&#225;s grandes por una burocracia administrativa). Sin embargo, esto es exactamente lo que son la mayor&#237;a de las iglesias.<\/p>\n<p>Por el contrario, Dios quiere que la iglesia sea una comunidad de creyentes en la que cada miembro contribuya con sus talentos especiales, sus dones o habilidades, en beneficio de los dem&#225;s, para que mediante la participaci&#243;n y contribuci&#243;n activa de todos, sean cubiertas las necesidades de la comunidad. En otras palabras, lo que se deber&#237;a ver en nuestras iglesias es un \u00abministerio de las personas\u00bb, no un \u00abministerio del profesional\u00bb. De esta manera la iglesia actuar&#237;a como un cuerpo con cada parte, &#250;nica y necesaria, trabajando para beneficio de todo el cuerpo. Pablo argumenta con claridad que el don de cada miembro es indispensable, que el cuerpo necesita que cada parte contribuya o el cuerpo estar&#225; cojo. (1Cor 12:20-25).<\/p>\n<p>El problema es que, a pesar de lo que nuestros te&#243;logos nos dicen acerca del prop&#243;sito del clero, el efecto actual de la profesi&#243;n clerical es dejar cojo el cuerpo de Cristo. Esto sucede, no porque el clero lo desee (m&#225;s bien desean lo contrario), sino porque la naturaleza objetiva de la profesi&#243;n, inevitablemente, convierte en receptores pasivos a los laicos.<\/p>\n<p>El papel del clero es esencialmente la concentraci&#243;n y profesionalizaci&#243;n en una sola persona, de los dones de todo el cuerpo. As&#237; el clero representa la capitulaci&#243;n de la cristiandad a la tendencia de la sociedad moderna hacia la especializaci&#243;n; los cl&#233;rigos son especialistas espirituales, especialistas eclesi&#225;sticos. Todos los dem&#225;s en la iglesia son meros creyentes &#8216;ordinarios&#8217; que realizan trabajos &#8216;seculares&#8217; especializ&#225;ndose en actividades &#8216;no espirituales&#8217;, como fontaner&#237;a, ense&#241;anza o marketing. As&#237;, en efecto, todo lo que deber&#237;a realizarse de manera normal, descentralizada, no profesional, por todos los miembros de la iglesia juntos, es sin embargo realizado por un solo profesional a tiempo completo: el Pastor.<\/p>\n<p>Puesto que al pastor se le paga para ser especialista en las actividades y direcci&#243;n de la iglesia, es simplemente l&#243;gico y natural que los laicos comiencen a asumir un papel pasivo en la iglesia. En vez de aportar su parte para edificar la iglesia, van a la iglesia como receptores pasivos, para ser edificados. En vez de usar el tiempo y la energ&#237;a activamente para ejercitar su don en beneficio del cuerpo, se sientan dejando al pastor que lleve a cabo su espect&#225;culo.<\/p>\n<p>Pensemos en la ma&#241;ana del domingo. Los fieles llegan a la hora fijada, se sientan tranquilamente en los bancos observando y escuchando al ministro que est&#225; frente a ellos, cuya presencia domina el culto. Se ponen en pie, hablan y cantan s&#243;lo cuando el ministro o el programa se lo indica. En realidad lo que sucede durante esas dos horas del domingo por la ma&#241;ana es s&#243;lo una fotograf&#237;a, a escala microc&#243;smica, de la realidad de toda la iglesia.<\/p>\n<p>Si los miembros de una congregaci&#243;n empezasen a tener la visi&#243;n de que la iglesia no es una asociaci&#243;n formal, sino una comunidad, que los dones son distribuidos &#8211;aparte de la ordenaci&#243;n&#8211; a cada persona, que todos deben participar contribuyendo activamente al trabajo de la iglesia, que no hay un don m&#225;s importante que otro y que la participaci&#243;n de todos asegura una vida de iglesia saludable y plena &#8211;en definitiva, una visi&#243;n b&#237;blica de la vida de iglesia&#8211; sospecho que muchos empezar&#237;an a preguntarse para qu&#233; est&#225;n pagando a un ministro. Esa ser&#237;a una pregunta razonable. Los cl&#233;rigos profesionales a tiempo completo s&#243;lo son necesarios cuando los miembros de la iglesia no hacen su parte. Dicho de otra manera; cuando cada miembro de la iglesia participa y contribuye activamente con su labor para beneficio del cuerpo, es innecesario un ministro profesional. Esto es un hecho probado cada d&#237;a en decenas de miles de comunidades e iglesias dom&#233;sticas por todo el mundo.<\/p>\n<p>El tercer problema con la profesi&#243;n clerical es que es contraproducente. Su prop&#243;sito determinado es educar para que la iglesia madure espiritualmente &#8211; un objetivo valioso. Sin embargo, en la actualidad produce el efecto opuesto, pues educa creando una dependencia permanente de los laicos respecto de los cl&#233;rigos. En sus congregaciones, los cl&#233;rigos son como padres cuyos hijos jam&#225;s se desarrollan, como m&#233;dicos cuyos clientes jam&#225;s sanan, como profesores cuyos alumnos nunca se grad&#250;an. La existencia de un ministro profesional a tiempo completo hace demasiado f&#225;cil a los miembros de las iglesias no tomar responsabilidad alguna en la vida de la iglesia. &#191;Por qu&#233; habr&#237;an de hacerlo? Ese es trabajo del pastor (as&#237; se piensa). Pero el resultado es que el laicado permanece en un estado de dependencia pasiva.<\/p>\n<p>Sin embargo, imagine una iglesia cuyo pastor se hubiese marchado y a quien no se le pudiese encontrar sustituto. Idealmente, de manera eventual, los miembros de esa iglesia tendr&#237;an que levantarse de sus bancos, reunirse y pensar qui&#233;n ense&#241;ar&#237;a, qui&#233;n aconsejar&#237;a, qui&#233;n mediar&#237;a en las disputas, qui&#233;n visitar&#237;a a los enfermos, qui&#233;n dirigir&#237;a la adoraci&#243;n, etc. Con un poquito de perspicacia se dar&#237;an cuenta que la Biblia llama al cuerpo, como un todo, a hacer estas cosas juntos, indicando a cada uno que considere qu&#233; don posee para que contribuya con el, qu&#233; papel puede realizar para edificaci&#243;n del cuerpo. Y con una pizca de coraje, esa iglesia dar&#237;a los dif&#237;ciles pasos en direcci&#243;n a un cambio a largo plazo. Puede que algunos se marchasen a otras iglesias con ministros a tiempo completo. Pero aquellos que se quedaran para participar de la tarea de edificar la vida del cuerpo, madurar&#237;an m&#225;s r&#225;pido y m&#225;s all&#225; de lo que jam&#225;s habr&#237;an madurado con un pastor que se lo diera todo hecho.<\/p>\n<p>El cuarto problema con la profesi&#243;n clerical es el efecto que produce en aquellos que pertenecen a esta profesi&#243;n. Ser miembro del clero, como ya sabemos, es dif&#237;cil. Hacerlo muy bien es casi imposible. Aunque hay hombres y mujeres bienintencionados que, convencidos de que as&#237; est&#225;n sirviendo a Dios, derraman sus vidas en esta tarea de manera admirable. Sin embargo, lo que hallan, como cl&#233;rigos profesionales, es estr&#233;s, frustraci&#243;n y quemarse.<\/p>\n<p>&#161;No es de extra&#241;arse, por cuanto los cl&#233;rigos tratan de hacer todo el trabajo de la congregaci&#243;n ellos mismos! &#191;C&#243;mo puede ser una sola persona a la vez un l&#237;der natural, h&#225;bil orador, so&#241;ador, administrador capaz, consejero compasivo, que sepa tomar sabias decisiones, resolver conflictos desapasionadamente, adem&#225;s de un te&#243;logo avispado? &#191;Por qu&#233; hacemos que una sola persona sea todas las cosas para todos los miembros de la congregaci&#243;n?<\/p>\n<p>Ser un ministro es sencillamente irreal. Es tan irreal como una empresa que pretendiese que un &#250;nico empleado fuera capaz de desempe&#241;ar o supervisar con &#233;xito todas las funciones, desde conserje hasta secretario de subdirecci&#243;n e incluso presidente, mientras los dem&#225;s empleados van al trabajo un d&#237;a a la semana limit&#225;ndose a observar esta haza&#241;a sobrehumana (haciendo de vez en cuando alguna tarea solicitada por el super-empleado). De esta manera, la profesi&#243;n clerical demanda ejecutorias y resultados super-cristianos, super-humanos. Los cristianos &#8211;con nuestra comprensi&#243;n real de las limitaciones y flaquezas humanas&#8211; deber&#237;amos considerar algo mejor que eso. Dios ciertamente lo hizo; por eso otorg&#243; la tarea de edificar y mantener la iglesia como una labor de responsabilidad compartida por todos los creyentes, no la tarea centralizada, especializada y profesional de una sola persona.<\/p>\n<p>Los cl&#233;rigos son los guardadores de la iglesia; pero la iglesia, realmente, no necesita ser guardada de esa manera porque Dios es quien la guarda y pide a todos los creyentes su participaci&#243;n en esta tarea. Al clero, como profesi&#243;n, le est&#225; asignado preservar, proteger y dispensar la verdad cristiana, unas ense&#241;anzas correctas, la Biblia, los sacramentos y la autoridad. Pero la verdad cristiana no necesita una casta profesional que la proteja. La verdad no es tan fr&#225;gil.<\/p>\n<p>La verdad cristiana no es una clase de material clasificado como peligroso que s&#243;lo puede ser manipulado por expertos con una tarjeta identificativa en la solapa. Tampoco es como las riquezas, que necesitan la protecci&#243;n de una caja acorazada y guardias de seguridad. La preservaci&#243;n de la verdad cristiana, a lo largo de la historia, es labor del Esp&#237;ritu Santo, no de una jerarqu&#237;a o del trabajo de una denominaci&#243;n. Y el Esp&#237;ritu Santo lo hace distribuy&#233;ndola a todo el pueblo de Dios para que esa labor sea compartida por todos juntos.<\/p>\n<p>Tal como hemos visto, el problema del clero no es las personas que pertenecen a el, sino el papel social de la profesi&#243;n a la que pertenecen. Con frecuencia los ministros tienen la esperanza de reformar ese papel de maneras m&#225;s realistas y b&#237;blicas. Pero eventualmente descubren que, la mayor&#237;a de las veces, no pueden cambiarlo a su gusto porque sus congregaciones y denominaciones esperan de ellos lo habitual. Por supuesto, esa es la naturaleza de los papeles sociales: estos conforman el criterio de las personas en vez de ser las personas quienes les conforman a ellos. Un problema aun m&#225;s b&#225;sico y serio que el papel del clero, es que la mayor&#237;a de los cristianos tienen completamente definido la apariencia de una iglesia saludable. En primer lugar, para la mayor parte de los asistentes a las iglesias, una iglesia s&#243;lida y saludable es aquella que crece num&#233;ricamente, que tiene un pastor extraordinario y que ofrece una gran diversidad de actividades y programas. Esta tambi&#233;n podr&#237;a ser la apariencia de una activa y apasionante asociaci&#243;n no gubernamental conformada por voluntarios, como Green Peace. Pero si la Biblia es nuestra autoridad, esos factores son irrelevantes cuando se refieren a la iglesia.<\/p>\n<p>Lo importante en la iglesia, seg&#250;n la Biblia, es que cada miembro contribuya al bien com&#250;n de todo el cuerpo mediante la participaci&#243;n activa del ejercicio de sus dones. Lo importante en la iglesia, seg&#250;n la Biblia, es que los creyentes crezcan fuertes hacia la madurez en su fe mediante la mutua edificaci&#243;n. Una iglesia b&#237;blica es una \u00abiglesia de las personas\u00bb con un ministerio descentralizado.<\/p>\n<p>Por cierto, cuando decimos \u00abuna iglesia sin cl&#233;rigos\u00bb, no quiere decir la eliminaci&#243;n de los ministros a tiempo completo. Damos por supuesto que la iglesia necesita m&#225;s ministros a tiempo completo. Pero la cuesti&#243;n relevante es: &#191;Qu&#233; clase de ministerio deber&#237;an estar ejerciendo estas personas a tiempo completo? Seg&#250;n el Nuevo Testamento, estos ministros deber&#237;an estar ministrando en y al mundo, en tareas tales como: trabajar con los pobres, evangelizando y llevando paz donde hay conflicto y violencia. B&#237;blicamente hablando, es el mundo, no la iglesia, quien necesita tales ministros cristianos a tiempo completo.<\/p>\n<p>Lo que hoy necesitamos es una iglesia sin cl&#233;rigos. Los mismos pastores necesitan ser liberados de la exigencia de ser ultra&#8211;vers&#225;tiles, multi&#8211;talentosos y super&#8211;humanos. El laicado necesita ser librado de la c&#243;moda ilusi&#243;n de que es suficiente con asistir a la iglesia las ma&#241;anas de los domingos y ofrendar el diez por ciento de sus ingresos.<\/p>\n<p>Una iglesia sin cl&#233;rigos no es una iglesia f&#225;cil, pues demanda la participaci&#243;n activa de todos. Pero las recompensas de una iglesia sin cl&#233;rigos &#8211;riquezas de participaci&#243;n, solidaridad y comunidad&#8211; hacen que el esfuerzo merezca la pena con creces. Y aquellos que hagan el esfuerzo se sentir&#225;n bien al transformar la iglesia, de un lugar al que simplemente se va, en algo que ellos juntos son.<\/p>\n<p>Christian Smith<\/p><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El clero es una profesi&#243;n altamente sobrestimada. Informes acerca del valor y la necesidad del clero han sido grandemente exagerados. 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