{"id":5578,"date":"2016-02-08T19:10:47","date_gmt":"2016-02-09T00:10:47","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-vanidad-de-nuestros-propios-propsitos\/"},"modified":"2016-02-08T19:10:47","modified_gmt":"2016-02-09T00:10:47","slug":"la-vanidad-de-nuestros-propios-propsitos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-vanidad-de-nuestros-propios-propsitos\/","title":{"rendered":"La Vanidad de nuestros propios prop&#243;sitos"},"content":{"rendered":"<div>La visi&#243;n de lo que hay bajo el sol<\/p>\n<p>Si hab&#233;is, pues, resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde est&#225; Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. (Colosenses 3. 1-2)<\/p><\/div>\n<div style=\"text-align:justify; color:#3d3d3d;\">He visto todas las obras que se han hecho bajo el sol, y he aqu&#237;, todo es vanidad y correr tras el viento. (Eclesiast&#233;s 1.14)<\/p>\n<p>El otro d&#237;a, a mediados del mes de Julio, pasaba un tiempo de oraci&#243;n: Cuando levant&#233; la vista, el d&#237;a estaba nublado, pero en el momento en el que mir&#233; por la ventana el sol ilumin&#243; una zona en las que hab&#237;a instalada un mercado ambulante. El Se&#241;or me mostr&#243; lo que significaba el texto de Eclesiast&#233;s; lo recib&#237; como una revelaci&#243;n personal: Todo lo que est&#225; bajo el cielo es vanadidad. Recib&#237; como algo personal y profundo que todo lo que estaba iluminado por el sol hab&#237;a sido declarado como vano por la Palabra. El af&#225;n de los hombres por prosperar, las relaciones humanas contaminadas por el ego&#237;smo, las costumbres de los pueblos, la cultura: Todo est&#225; destinado a pasar por el fuego (ver 2 Pedro 3. 10-12).<\/p>\n<p>A continuaci&#243;n el Se&#241;or me habl&#243; del estado de mi vida espiritual y en consecuencia, del estado de la iglesia, nuestra madre espiritual. El pueblo de Dios tiene una visi&#243;n profundamente contaminada por la percepci&#243;n de lo que est&#225; bajo el sol. La mayor&#237;a de nuestros proyectos y prop&#243;sitos est&#225;n profundamente anclados en lo que est&#225; bajo el cielo, con una visi&#243;n profundamente alejada de la de Dios. La iglesia vivimos bajo el sol, anclados y atados a todo lo que est&#225; bajo el sol, y con una visi&#243;n excesivamente limitada por la vanidad de lo que nos rodea. El hombre ha comido del &#225;rbol del conocimiento del Bien y del Mal, y ello ha producido una profunda deformaci&#243;n de su visi&#243;n de la realidad: El centro de nuestro conocimiento no es Dios, el &#225;rbol de la Vida, sino la Ley moral, lo bueno y lo malo, que nos centra en nosotros mismos: Eso es la religi&#243;n, el esfuerzo moral por mejorarnos a nosotros mismos sin pasar por el arrepentimiento y la vuelta a la Vida.<\/p>\n<p>Por ello Salom&#243;n, mirando a lo que estaba bajo el sol, despu&#233;s de una vida dedicada a buscar la sabidur&#237;a, de haber conocido la fama y la prosperidad, llego a la conclusi&#243;n de que todo lo que estaba bajo el sol era vano, profundamente vano.<\/p>\n<p>El punto de mira de la iglesia<\/p>\n<p>Puestos los ojos en Jes&#250;s (Hebreos 12.2)<\/p>\n<p>Buscad las cosas de arriba, donde est&#225; Cristo sentado a la diestra de Dios (Colosenses 3.1)<\/p>\n<p>Transformaos mediante la renovaci&#243;n de vuestra mente (Rm12.2)<\/p>\n<p>La obra del Esp&#237;ritu en la iglesia, y por tanto en la vida de cada l&#237;der cristiano, responsable, creyente&#8230;, antes de dar paso al ministerio de la iglesia de los &#250;ltimos d&#237;as ser&#225; una profunda renovaci&#243;n de nuestra manara de valorar la realidad, de pensar, una profunda reforma de nuestras prioridades y criterios. Nuestros criterios, contaminados por el &#225;rbol del conocimiento, est&#225;n centrados en una reforma moral, en una b&#250;squeda de las bendiciones de Dios; de este modo, el cristiano cree que un bien material, una posici&#243;n de honor, o de prestigio social, la prosperidad material, etc&#8230;, son se&#241;ales inequ&#237;vocas de la bendici&#243;n de Dios. Este criterio nos lleva sin duda a buscar las bendiciones en lugar de buscar a Dios, y el resultado es que estamos m&#225;s centrados en nosotros mismos, en lugar de estar centrados en Jes&#250;s.<\/p>\n<p>As&#237; que la obra de preparaci&#243;n de la iglesia por el Esp&#237;ritu pasa por una reforma profunda en la manera de valorar la bendici&#243;n de Dios, en un cambio profundo de nuestro sistema de valores: El foco de nuestro inter&#233;s ser&#225; la persona de Jes&#250;s, y el Esp&#237;ritu nos va a impregnar de los valores del Cielo, con el fin de dar valor a lo que Dios da valor, y aprender a llamar vano aquello a lo que Dios llama vano.<\/p>\n<p>De igual manera, esta reforma en nuestro pensamiento tocar&#225; tambi&#233;n nuestro estudio de la Palabra; pasaremos de tratar de comprender para justificar nuestra posici&#243;n doctrinal, a estudiar la Palabra para descubrir al autor de la Biblia, el Esp&#237;ritu: Nuestro inter&#233;s ser&#225; comer del &#225;rbol de la Vida, m&#225;s que del &#225;rbol del Conocimiento. Entoces dejaremos de vivir la eterna tensi&#243;n cristiana entre la raz&#243;n y el Esp&#237;ritu, y dejaremos simplemente nuestra raz&#243;n influenciarse, ser dirigida por la Revelaci&#243;n, para entender a Dios con la mente de Cristo ( ver 1 Co 2.16)<\/p>\n<p>De igual modo la evangelizaci&#243;n vivir&#225; una reforma en su forma y contenido; el prop&#243;sito de la evangelizaci&#243;n dejar&#225; de ser el hacer crecer nuestra iglesia, para pasar a ser el poner a los hombres en contacto con Jesucristo.<\/p>\n<p>Cuando nos hemos convertido, hemos dado nuestro coraz&#243;n al Se&#241;or, y est&#225; bien, pero hemos seguido pensando como la gente del mundo, lo que ha provocado continuamente problemas en la iglesia, aut&#233;nticos desenfoques en la visi&#243;n. El Esp&#237;ritu quiere renovar y reformar los valores de la iglesia, para dar paso despu&#233;s a un mover del Esp&#237;ritu nunca antes visto.<\/p>\n<p>El Se&#241;or va a desarraigarnos de nuestra visi&#243;n vana de la realidad, para hacernos entender la realidad desde un nuevo punto de vista; el del Cielo, en el que Cristo est&#225; sentado a la derecha del Padre.<\/p>\n<p>Por: Carlos Veiga. (<span id='eeEncEmail_AGuj63bQgz'>.(JavaScript must be enabled to view this email address)<\/span><script type=\"text\/javascript\">\n\/\/<![CDATA[\nvar l=new Array();\nvar output = '';\nl[0]='>';l[1]='a';l[2]='\/';l[3]='<';l[4]=' 109';l[5]=' 111';l[6]=' 99';l[7]=' 46';l[8]=' 108';l[9]=' 105';l[10]=' 97';l[11]=' 109';l[12]=' 116';l[13]=' 111';l[14]=' 104';l[15]=' 64';l[16]=' 48';l[17]=' 55';l[18]=' 97';l[19]=' 116';l[20]=' 101';l[21]=' 102';l[22]=' 111';l[23]=' 114';l[24]=' 112';l[25]='>';l[26]='\"';l[27]=' 109';l[28]=' 111';l[29]=' 99';l[30]=' 46';l[31]=' 108';l[32]=' 105';l[33]=' 97';l[34]=' 109';l[35]=' 116';l[36]=' 111';l[37]=' 104';l[38]=' 64';l[39]=' 48';l[40]=' 55';l[41]=' 97';l[42]=' 116';l[43]=' 101';l[44]=' 102';l[45]=' 111';l[46]=' 114';l[47]=' 112';l[48]=':';l[49]='o';l[50]='t';l[51]='l';l[52]='i';l[53]='a';l[54]='m';l[55]='\"';l[56]='=';l[57]='f';l[58]='e';l[59]='r';l[60]='h';l[61]='a ';l[62]='<';\nfor (var i = l.length-1; i >= 0; i=i-1){ \nif (l[i].substring(0, 1) == ' ') output += \"&#\"+unescape(l[i].substring(1))+\";\"; \nelse output += unescape(l[i]);\n}\ndocument.getElementById('eeEncEmail_AGuj63bQgz').innerHTML = output;\n\/\/]]>\n<\/script>)<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La visi&#243;n de lo que hay bajo el sol Si hab&#233;is, pues, resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde est&#225; Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. (Colosenses 3. 1-2) He visto todas las obras que se han hecho &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-vanidad-de-nuestros-propios-propsitos\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLa Vanidad de nuestros propios prop&#243;sitos\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-5578","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5578","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5578"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5578\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5578"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5578"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5578"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}