{"id":5594,"date":"2016-02-08T19:10:57","date_gmt":"2016-02-09T00:10:57","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-evangelio-de-la-prosperidad\/"},"modified":"2016-02-08T19:10:57","modified_gmt":"2016-02-09T00:10:57","slug":"el-evangelio-de-la-prosperidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-evangelio-de-la-prosperidad\/","title":{"rendered":"El Evangelio de la prosperidad"},"content":{"rendered":"<div>Estimados foristas:<\/p>\n<p>Este es un art&#237;culo que escrib&#237; hace un tiempo para una revista cristiana. Creo que es pertinente aqu&#237; y por eso lo reproduzco con ligeros retoques.<\/p>\n<p>Bendiciones en Cristo,<\/p>\n<p>Jetonius<\/p>\n<p><{{{><\n\n\n(Sacado de <a target=\"_blank\" rel=\"nofollow\" href=\"http:\/\/www.forocristiano.com\">[url=http:\/\/www.forocristiano.com]http:\/\/www.forocristiano.com<\/a>[\/url])<\/div>\n<div style=\"text-align:justify; color:#3d3d3d;\">EL &#8220;EVANGELIO&#8221; DE LA PROSPERIDAD<\/p>\n<p>Con el t&#237;tulo &#8220;La vieja cruz y la nueva&#8221;, A.W. Tozer not&#243; prof&#233;ticamente hace ya alg&#250;n tiempo:<\/p>\n<p>&#8220;Sin anuncio previo, y casi sin ser detectada, una nueva cruz ha llegado en los tiempos modernos a los c&#237;rculos evang&#233;licos populares. Es como la vieja cruz, pero diferente: las semejanzas son superficiales; las diferencias, fundamentales. De esta nueva cruz ha brotado una nueva filosof&#237;a de la vida cristiana&#8230; Este nuevo evangelismo emplea el mismo lenguaje que el antiguo, pero su contenido no es el mismo ni el &#233;nfasis es el de antes &#8230; La nueva cruz &#8230; no predica contrastes, sino similitudes. Busca introducirse en el inter&#233;s del p&#250;blico mostrando que el cristianismo no tiene exigencias desagradables; m&#225;s bien, que ofrece lo mismo que el mundo, s&#243;lo que a un nivel superior. Se demuestra astutamente que, fuere lo que el mundo enloquecido por el pecado est&#233; exigiendo en este momento, es exactamente lo mismo que el Evangelio ofrece, s&#243;lo que el producto religioso es mejor&#8230;&#8221; [1]<\/p>\n<p>Estas palabras son hoy a&#250;n m&#225;s ciertas que cuando fueron escritas. Muchos l&#237;deres cristianos han &#8220;descubierto&#8221;, y est&#225;n muy ocupados en propagar, un nuevo evangelio. En el lugar antes reservado a la sana doctrina, se han instalado las experiencias subjetivas, cuanto m&#225;s espectaculares mejor; en donde antes hall&#225;bamos la humillaci&#243;n y la negaci&#243;n de uno mismo, habita ahora el culto a la autoestima; la morada del arrepentimiento y la confesi&#243;n de los pecados est&#225; ahora ocupada por el aconsejamiento psicol&#243;gico; el sitio central de la gracia providencial y soberana de Dios ha sido usurpado por el de los presuntos derechos del creyente; la casa de la sanidad del alma ha sido invadida por la de las curaciones del cuerpo y, claro, en la mansi&#243;n de la riqueza esp&#237;ritual se ha instalado la prosperidad material.<\/p>\n<p>El enga&#241;o es sutil, por una parte porque todo lo que tiende a ser reemplazado no se ha suprimido por completo; simplemente ha sido desplazado de su posici&#243;n central en la vida cristiana; y en segundo lugar, porque los sustitutos no son generalmente cosas malas en s&#237; mismas. Es el &#233;nfasis exagerado en ellos lo que desvirt&#250;a y pervierte el Evangelio.<\/p>\n<p>El cristiano opulento<\/p>\n<p>El sensacional descubrimiento de que los cristianos no solamente pueden gozar de bienes materiales, sino que est&#225;n llamados a ser ricos como parte integral del mensaje b&#237;blico, ha sido popularizado por un conjunto de conocidos evangelistas estadounidenses que forman parte del denominado &#8220;Movimiento de Fe&#8221;, entre los que se destacan Kenneth Copeland, E.W. Kenyon, Don Gossett (mentor y amigo del infame &#8220;pastor&#8221; Gim&#233;nez), T.L. Osborn, John Avanzini, Robert Tilton, Oral Roberts, Paul Crouch y Frederick Price.<\/p>\n<p>La riqueza no solamente es considerada por estos predicadores como una parte integral del Evangelio, un derecho adquirido, sino que es se&#241;al inequ&#237;voca de prosperidad espiritual. A la inversa, la pobreza material es signo de fracaso espiritual y falta de fe; es hasta pecaminosa porque supuestamente va contra la voluntad expresa de Dios para sus hijos.<\/p>\n<p>Del verdadero origen de esta ense&#241;anza y de sus motivos hablar&#233; luego. Por el momento, examinar&#233; sus presuntas bases escriturales.<\/p>\n<p>1. El pacto con Abraham. Supuestamente, Dios le habr&#237;a propuesto a Abraham un pacto, que &#233;ste acept&#243; porque lo consider&#243; conveniente. Dicho pacto o convenio inclu&#237;a la promesa de riquezas materiales. Los cristianos, dicen, como descendientes espirituales de Abraham, heredan los mismos derechos que &#233;l.<br \/>\nSi uno examina el llamado pacto de Abraham y sus t&#233;rminos, como puede leerse en G&#233;nesis 12:1-3; 15:1-20; 17:1- 18:15), notar&#225; de inmediato que: (1) el pacto y sus condiciones son establecidos unilateralmente por Dios; el hombre no puede rechazar el llamado sin sufrir las consecuencias, ni tampoco modificar sus condiciones; y (2) que el pacto no habla de la prosperidad material de Abraham, sino de darle una gran descendencia, una tierra en la cual habitar y de tornarlo una bendici&#243;n apar toda la humanidad (en 15:14 dice Dios que los israelitas saldr&#237;an de Egipto &#8220;con gran riqueza&#8221;; pero se trata de una profec&#237;a, y no de una parte esencial del Pacto).<br \/>\nHebreos 11 contradice de plano la noci&#243;n de que la prosperidad material de Abraham &#8211;que la tuvo- haya sido un aspecto importante del pacto. Aqu&#237; se nos dice que por la fe &#8220;alcanzaron buen testimonio los antiguos&#8221;, y que la esperanza de Abraham estaba puesta en al Jerusal&#233;n celestial (v. 10). Todos los h&#233;roes de la fe del Antiguo Pacto &#8220;murieron sin haber recibido lo prometido, sino mir&#225;ndolo de lejos, crey&#233;ndolo y salud&#225;ndolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra&#8221; (v. 13). Lo que ellos realmente esperaban estaba a un nivel infinitamente superior a la riqueza material, y por esta esperanza, enfrentaron con valor todo sufrimiento: &#8220;Anduvieron de ac&#225; para all&#225; &#8230; pobres, angustiados, maltratados&#8221; (v. 37). Precisamente la misma clase de esperanza celestial es la que se requiere de los cristianos (1 Pedro 2:11).<\/p>\n<p>2. Jes&#250;s era rico, y sus seguidores tambi&#233;n. Se argumenta que el Se&#241;or tuvo a Judas Iscariote como tesorero (Juan 12:6; 13:29), pag&#243; impuestos (Mateo 17: 24-27), y dispon&#237;a de medios para alimentar a la multitud que le segu&#237;a (Marcos 6:37).<br \/>\nSobre esto hay que decir que: (1) No se sabe cu&#225;nto hab&#237;a en la bolsa (griego gl&#246;ssokomon) que llevaba Judas. Ciertamente no ser&#237;a mucho si la llevaban consigo. (2) El impuesto del templo era una obligaci&#243;n religiosa de todo var&#243;n jud&#237;o (Exodo 30:13-16; 38:26). Su valor era de s&#243;lo dos denarios por a&#241;o, menos del 1 % del salario anual de un obrero; sin embargo, Jes&#250;s recurri&#243; a un milagro para pagarlo. (3) En ninguno de los relatos de la alimentaci&#243;n de los cinco mil se dice que Jes&#250;s dispusiese de los doscientos denarios que, seg&#250;n la estimaci&#243;n de los disc&#237;pulos, se requer&#237;an para comprar suficiente pan (del mismo modo en que es muy dudoso que hubiese cerca una panader&#237;a con semejante disponibilidad; aunque en Jerem&#237;as 37:21 se menciona una &#8220;calle de los panaderos&#8221; en Jerusal&#233;n, normalmente cada familia horneaba su propio pan) [2]. Por el contrario, la perplejidad de los Ap&#243;stoles se deb&#237;a con seguridad a la imposibilidad de disponer de semejante suma. Por lo dem&#225;s, Jes&#250;s encarg&#243; a los suyos que alimentasen a la multitud para ponerlos a prueba, &#8220;porque &#233;l sab&#237;a lo que iba a hacer&#8221; (Juan 6:5-6).<\/p>\n<p>&#191;Ciento por uno?. Oral Roberts y otros han desarrollado la teor&#237;a de la &#8220;semilla de fe&#8221;. Seg&#250;n esta noci&#243;n, si uno quiere recibir algo de Dios, primero debe dar; y cuanto m&#225;s d&#233;, m&#225;s recibir&#225;. Desde luego, &#8220;darle a Dios&#8221; significa en realidad colaborar econ&#243;micamente con el evangelista de turno. Un texto favorito de estos predicadores es Marcos 10:29-30, que seg&#250;n ellos ense&#241;a la centuplicaci&#243;n de lo ofrendado: $ 100 por cada peso entregado &#8220;a Dios&#8221;. Sin embargo, tal interpretaci&#243;n violenta el texto b&#237;blico: (1) No se habla all&#237; en absoluto de las ofrendas, sino de la renuncia del creyente por amor a Jes&#250;s; (2) se omite que la recompensa viene &#8220;con persecuciones&#8221;; y (3) la centuplicaci&#243;n de casas y tierras puede parecer atractiva, pero el anuncio de centuplicaci&#243;n de familiares nos impide tomar la promesa literalmente. Como observa Wessel:<\/p>\n<p>&#8220;El retorno centuplicado en esta vida (v. 30) debe ser entendido en el contexto de la nueva comunidad a la que ingresa el disc&#237;pulo de Jes&#250;s. All&#237; encuentra una multiplicaci&#243;n de parentescos a menudo m&#225;s cercanos y con mayor significaci&#243;n espiritual que los lazos de sangre&#8221; [3]<\/p>\n<p>Del mismo modo, las casas y tierras son aquellas de nuestros hermanos, que se abren en cristiana hospitalidad, no nuestra propiedad privada.<\/p>\n<p>4. &#8220;Todo lo que pidieren en mi nombre&#8221;. L promesa de Jes&#250;s de que aquello que los disc&#237;pulos pidiesen en su nombre les ser&#237;a concedido (Mateo 7:7-11; Juan 14:12-14; 15:7; 16:23-24) se ampl&#237;a hasta abarcar todo cuanto una persona podr&#237;a llegar a desear. Esto incluye, claro est&#225;, la prosperidad material. Observamos, empero, que (1) una cosa es la provisi&#243;n de nuestras necesidades y otra muy diferente la satisfacci&#243;n de nuestros antojos; y (2) la promesa est&#225; indisolublemente ligada a esta condici&#243;n: &#8220;Si permanec&#233;is en m&#237; y mis palabras permanecen en vosotros&#8221; (Juan 15:7).<\/p>\n<p>El origen y las motivaciones del &#8220;evangelio de la riqueza&#8221;<\/p>\n<p>Las ense&#241;anzas de estos predicadores pueden trazarse sin dificultad a fuentes ajenas a la Biblia, y de hecho opuestas a la Escritura [4]. Se basan en nociones esot&#233;ricas, seg&#250;n las cuales las palabras y la fe tienen poder en s&#237; mismas: &#8220;Lo que dices, recibes&#8221;. El poder para obtener lo que deseamos se supone entonces presente en nosotros mismos, y es independiente de la gracia de Dios. As&#237;, ya que se supone que los cristianos tienen derechos adquiridos a los bienes materiales, se inculca que todo lo que necesitamos para acceder efectivamente a ellos es pedirlos con total convicci&#243;n de que nos ser&#225;n dados. De modo que si tenemos fe en nuestra propia fe, Dios est&#225; obligado, por alguna oscura ley c&#243;smica, a darnos lo que queremos. En el &#8220;Movimiento de Fe&#8221;, el hombre pretende manipular a Dios para hacerle un instrumento para la satisfacci&#243;n no ya de sus necesidades, sino de sus caprichos. Desde luego, esta ense&#241;anza es por completo opuesta a las Escrituras, seg&#250;n las cuales la m&#225;s alta dignidad a la que un hombre puede aspirar es la de ser un siervo de Dios (Lucas 17:7-10). Los Ap&#243;stoles y sus disc&#237;pulos estaban sumamente honrados de ser llamados siervos de Jesucristo (Romanos 1:1; 2 Pedro 1:1; Santiago 1:1; Judas 1).<\/p>\n<p>&#191;Qu&#233; hay detr&#225;s de esta &#8220;teolog&#237;a&#8221; de la prosperidad? En primer lugar, esta la &#8220;nueva cruz&#8221;, f&#225;cil, placentera, acomodada al mundo, encaminada a satisfacer los deseos carnales y a obtener, como los pol&#237;ticos, numerosos adherentes (y contribuyentes) sobre la base de falsas promesas. Claro est&#225; que, como asimismo ocurre en la pol&#237;tica, se corre el riesgo de que los seguidores se pierdan con tanta facilidad como se reclutaron, cuando las promesas no se cumplen.<\/p>\n<p>En segundo lugar, hay un af&#225;n indecente y pecaminoso de riqueza y poder por parte de los predicadores de este evangelio diferente. Durante una estancia en Estados Unidos, sol&#237;a sintonizar una emisora de televisi&#243;n cristiana. La mayor&#237;a de los programas inclu&#237;an una solicitud de apoyo econ&#243;mico para el sostenimiento del ministerio en cuesti&#243;n. Sin embargo, mientras que muchos lo hac&#237;an con prudencia y discreci&#243;n, otros eran desaforados hasta el punto de dedicar m&#225;s de la mitad del tiempo disponible para esquilmar a los televidentes. Es en extremo dudoso que este &#8220;evangelio de la prosperidad&#8221; haya de veras enriquecido a sus seguidores, pero por cierto que s&#237; ha prosperado materialmente a muchos de sus predicadores. Contra esta clase de &#8220;ministros&#8221; nos advierte solemnemente la Escritura (Hechos 20:29-31; 2 Timoteo 3:1-5; 2 Pedro 2:1-3; Judas 3-16).<\/p>\n<p>La Biblia y las riquezas<\/p>\n<p>La perspectiva b&#237;blica es ajena a las ense&#241;anzas de estos maestros. Si bien la prosperidad material puede acompa&#241;ar a las bendiciones espirituales (G&#233;n 13:2; Salmo 112: 1-3; Proverbios 8:18), ya en el Antiguo Testamento se nos advierte del peligro que representan las riquezas: Salmo 39:6; Proverbios 11: 4,28; 22:1-2, etc. En Proverbios leemos: &#8220;No te afanes por hacerte rico; s&#233; prudente y desiste. &#191;Has de poner tus ojos en las riquezas, que no son nada? (23: 4-5).<\/p>\n<p>En el libro de Job se ense&#241;a, por otra parte, que las enfermedades, la p&#233;rdida de familiares y el empobrecimiento no son en absoluto signos seguros de decadencia espiritual o desfavor divino; el Salmo 73 deja bien claro que la prosperidad material no implica para nada riqueza espiritual; m&#225;s bien lo contrario puede ser cierto.<\/p>\n<p>El Nuevo Testamento es todav&#237;a m&#225;s claro. El Evangelio se dirige de manera especial a los pobres (Lucas 4:18; Mateo 11:4-5). Los ricos tienen dificultades especiales en aceptarlo (Maros 10:23-25; 1 Corintios 1:26). Desde que comenz&#243; su ministerio p&#250;blico, el Se&#241;or Jes&#250;s vivi&#243; voluntariamente en la pobreza (Mateo 8:20; Lucas 8:1-3). Al tiempo que nos mand&#243; pedir por nuestras necesidades (Mateo 6:25-34), enf&#225;ticamente desalent&#243; la b&#250;squeda de riqueza material y nos llam&#243; en cambio a hacernos tesoros en el cielo (Mateo 6:19-20; Lucas 12:16-21; 16:13).<\/p>\n<p>Las ense&#241;anzas de los Ap&#243;stoles son, desde luego, consistentes con las de Jes&#250;s. Pablo vivi&#243; en la pobreza (1 Corintios 4:9-13) y, aunque ten&#237;a derecho a su sustento, renunci&#243; voluntariamente a &#233;ste (1 Corintios 9; Hechos 20:33-35). Es evidente que el Ap&#243;stol no compart&#237;a las ideas del &#8220;Movimiento de Fe&#8221; sobre la prosperidad material de los ministerios cristianos, &#161;y sobre todo la de los ministros! (1 Timoteo 6:9; 2 Timoteo 3:1-5).<\/p>\n<p>Pedro nos exhorta a no vivir conforme a las pasiones (1 Pedro 4:1-6). Santiago nos convoca a honrar y proteger a los pobres, y amonesta severamente a los ricos (Santiago 1:9-10; 2:1-7; 5:1-6). Juan le desea a Gayo salud f&#237;sica y prosperidad material en la medida en que pose&#237;a riqueza espiritual, para que hiciese buen uso de sus recursos (3 Juan 2).<\/p>\n<p>Conclusi&#243;n<\/p>\n<p>El llamado &#8220;evangelio de la prosperidad&#8221; es una distorsi&#243;n grave de la ense&#241;anza b&#237;blica, que tiende a crear seguidores que desean llenar su vientre antes que su coraz&#243;n, y que en muchos casos al resultar desenga&#241;ados se tornan rebeldes al aut&#233;ntico Evangelio.<br \/>\nLa posici&#243;n b&#237;blica con respecto a los bienes materiales fue establecida con exactitud en las siguientes palabras inspiradas por el Esp&#237;ritu Santo, escritas por un santo del Antiguo Pacto:<\/p>\n<p>&#8220;Dos cosas te he pedido, no me las niegues antes de que muera: Vanidad y mentira aparta de m&#237;, y no me des pobrezas ni riquezas, sino sust&#233;ntame con el pan necesario; no sea que, una vez saciado, te niegue y diga: &#171;&#191;Qui&#233;n es Jehov&#225;?&#187;, o que, siendo pobre, robe y blasfeme contra el nombre de mi Dios.&#8221; (Proverbios 30:7-9).<\/p>\n<p>Notas<\/p>\n<p>[1] Citado por Francis Grim, Heaven and Hell. Kempton Park : HCF Publications, p. 88-89.<\/p>\n<p>[2] Joachim Jeremias, Jerusal&#233;n en tiempos de Jes&#250;s, 2&#170; Ed. Madrid: Cristiandad, 1980, p. 25.<\/p>\n<p>[3] Walter W. Wessel, Mark. En F.E. Gaebelein (Ed.), The Expositor&#8217;s Bible Commentary. Grand Rapids: Zondervan, 1984, 8:717.<\/p>\n<p>[4] Esto ha sido irrefutablemente documentado por el autor pentecostal Daniel R. McConnell en A different Gospel: An Historical and Biblical Analysis of the Moderna Faith Movement. Peabody: Hendrickson, 1988.<\/p>\n<p>\nBibliograf&#237;a adicional<\/p>\n<p>Crenshaw, Curtis I. Man as God: The Word of Faith Movement. Memphis: Footstool, 1994.<\/p>\n<p>Hanegraaf, Hank. Cristianismo en crisis. Miami: Unilit, 1993.<\/p>\n<p>MacArthur, John F. Charismatic Chaos. Grand Rapids: Zondervan , 1992.<\/p>\n<p>Sarav&#237;, Fernando D. Control mental: Una perspectiva cristiana. Buenos Aires: Certeza, 1994.<\/p><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Estimados foristas: Este es un art&#237;culo que escrib&#237; hace un tiempo para una revista cristiana. Creo que es pertinente aqu&#237; y por eso lo reproduzco con ligeros retoques. Bendiciones en Cristo, Jetonius < (Sacado de [url=http:\/\/www.forocristiano.com]http:\/\/www.forocristiano.com[\/url]) EL &#8220;EVANGELIO&#8221; DE LA PROSPERIDAD Con el t&#237;tulo &#8220;La vieja cruz y la nueva&#8221;, A.W. 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