{"id":5605,"date":"2016-02-08T19:11:05","date_gmt":"2016-02-09T00:11:05","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/declaracin-de-la-inerrabilidad-de-las-sagradas-escrituras\/"},"modified":"2016-02-08T19:11:05","modified_gmt":"2016-02-09T00:11:05","slug":"declaracin-de-la-inerrabilidad-de-las-sagradas-escrituras","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/declaracin-de-la-inerrabilidad-de-las-sagradas-escrituras\/","title":{"rendered":"Declaraci&#243;n de la inerrabilidad de las Sagradas Escrituras"},"content":{"rendered":"<div><b>PREFACIO<\/b><\/p>\n<p>La autoridad de las Sagradas Escrituras es un asunto clave para la Iglesia Cristiana en esta &#233;poca y en todas. Aqu&#233;llos que profesan la fe en Jesucristo como Se&#241;or y Salvador est&#225;n llamados a mostrar la realidad de su condici&#243;n de disc&#237;pulos a trav&#233;s de la obediencia humilde y fiel a la Palabra escrita de Dios. Apartarse de las Sagradas Escrituras en fe o conducta es deslealtad a nuestro Se&#241;or Jesucristo. El reconocimiento de la veracidad y viabilidad total de las Sagradas Escrituras es algo esencial para poder captar y confesar adecuadamente su autoridad.<\/p><\/div>\n<div style=\"text-align:justify; color:#3d3d3d;\">La siguiente declaraci&#243;n afirma nuevamente esta inerrabilidad de las Sagradas Escrituras, dejando en claro su comprensi&#243;n y advirtiendo que se evite el caer en su negaci&#243;n. Estamos convencidos de que negarlas es echar a un lado el testimonio de Jesucristo y del Esp&#237;ritu Santo y rechazar esa sumisi&#243;n a las demandas de la Palabra misma de Dios que es la marca de la fe cristiana verdadera. Creemos que es misi&#243;n nuestra en estos tiempos hacer esta afirmaci&#243;n, ante los embates contra la verdad de la inerrabilidad que tienen lugar entre nuestros hermanos cristianos, y la incomprensi&#243;n de esta doctrina por el mundo.<\/p>\n<p>Esta declaraci&#243;n consta de tres partes: una Declaraci&#243;n Sumaria, unos Art&#237;culos de Afirmaci&#243;n y Negaci&#243;n, y una Exposici&#243;n Complementaria.<\/p>\n<p><b>SUMARIO<\/b><\/p>\n<p>A.- Dios, que es la Verdad y habla s&#243;lo verdad, ha inspirado las Sagradas Escrituras con el fin de revelarse a la humanidad perdida,a trav&#233;s de Jesucristo como Creador y Se&#241;or, Redentor y Juez. Las Sagradas Escrituras es el testimonio de Dios de s&#237; mismo.<\/p>\n<p>B.- Las Sagradas Escrituras, por ser la Palabra misma de Dios, escrita por los hombres preparados y guiados por su Esp&#237;ritu, son de infalible autoridad divina en todo aquello a que se refiera; han de ser cre&#237;das, como instrucci&#243;n de Dios, en todo lo que requiere; recibidas, como garant&#237;a de Dios, en todo lo que promete.<\/p>\n<p>C.- El Esp&#237;ritu Santo, divino Autor de las Sagradas Escrituras, las convalida para nosotros por su testimonio interior, a la vez que abre nuestras mentes a la comprensi&#243;n de su significado.<\/p>\n<p>D.- Como ha sido dada por Dios verbalmente y en su totalidad, las Sagradas Escrituras est&#225;n exentas de error o falta en todo cuanto ense&#241;a, tanto en lo que declaran con respecto a la creaci&#243;n de Dios, a los acontecimientos de la historia, y a su propio origen literario bajo la inspiraci&#243;n de Dios, como en su testimonio de la gracia salvadora de Dios en cada vida individualmente.<\/p>\n<p>E.- La autoridad de las Sagradas Escrituras sufre inevitablemente da&#241;o si esta divina y total infalibilidad se limita o descarta en cualquier sentido, o se hace depender de alg&#250;n concepto de la verdad contrario al propio de la Biblia. Tales desv&#237;os acarrean p&#233;rdidas muy serias tanto para el individuo como para la Iglesia.<\/p>\n<p><b>ARTICULOS DE AFIRMACION Y NEGACION <\/p>\n<p>Art&#237;culo I<\/b><\/p>\n<p>Afirmamos que las Sagradas Escrituras han de ser recibidas como la Palabra autorizada de Dios.<\/p>\n<p>Negamos que las Sagradas Escrituras reciban su autoridad de la Iglesia, la tradici&#243;n, o cualquier otra fuente humana.<\/p>\n<p><b>Art&#237;culo II<\/b><\/p>\n<p>Afirmamos que las Sagradas Escrituras son la suprema norma escrita por medio de la cual Dios ata a la conciencia, y que la autoridad de la Iglesia se halla subordinada a la de las Sagradas Escrituras.<\/p>\n<p>Negamos que los credos de la Iglesia, los concilios, o las declaraciones tengan una autoridad superior a la de la Biblia.<\/p>\n<p><b>Art&#237;culo III<\/b><\/p>\n<p>Afirmamos que la Palabra escrita es en su totalidad revelaci&#243;n dada por Dios.<\/p>\n<p>Negamos que la Biblia sea solamente un testigo de la revelaci&#243;n, o s&#243;lo se convierta en revelaci&#243;n en el encuentro, o dependa de las respuestas de los hombres para ser v&#225;lida.<\/p>\n<p><b>Art&#237;culo IV<\/b><\/p>\n<p>Afirmamos que Dios, quien hizo al hombre a su imagen, ha usado el lenguaje como medio de revelaci&#243;n.<\/p>\n<p>Negamos que el lenguaje humano sea tan limitado por nuestra condici&#243;n de criaturas que resulte inadecuado como veh&#237;culo para la revelaci&#243;n divina. Negamos, adem&#225;s, que la corrupci&#243;n de la cultura y el lenguaje humano por medio del pecado haya frustrado la obra divina de inspiraci&#243;n.<\/p>\n<p><b>Art&#237;culo V<\/b><\/p>\n<p>Afirmamos que la revelaci&#243;n de Dios dentro de las Sagradas Escrituras fue progresiva.<\/p>\n<p>Negamos que una revelaci&#243;n posterior, que pudiera cumplir otra anterior, la pueda corregir o contradecir. Negamos tambi&#233;n que se haya dado alguna revelaci&#243;n normativa desde que los escritos del Nuevo Testamento fueron completados.<\/p>\n<p><b>Art&#237;culo VI<\/b><\/p>\n<p>Afirmamos que todas las Sagradas Escrituras, y todas sus partes, incluso las mismas palabras del original, fueron dadas por su inspiraci&#243;n divina.<\/p>\n<p>Negamos que la inspiraci&#243;n de las Sagradas Escrituras pueda ser afirmada rectamente del todo sin las partes, o de algunas partes, pero no del todo.<\/p>\n<p><b>Art&#237;culo VII<\/b><\/p>\n<p>Afirmamos que la inspiraci&#243;n fue la obra en la cual Dios, por su Esp&#237;ritu, a trav&#233;s de escritores humanos, nos di&#243; su Palabra. El origen de las Sagradas Escrituras es divino. El modo de la inspiraci&#243;n divina permanece en gran parte en el misterio para nosotros.<\/p>\n<p>Negamos que la inspiraci&#243;n pueda ser reducida a profundidad humana, o a estados elevados de conciencia de cualquier clase que sean.<\/p>\n<p><b>Art&#237;culo VIII<\/b><\/p>\n<p>Afirmamos que Dios, en su obra de inspiraci&#243;n, utiliz&#243; las personalidades distintivas y los estilos literarios de los escritores que El hab&#237;a escogido y preparado.<\/p>\n<p>Negamos que Dios, al hacer que estos escritores usaran las mismas palabras que El hab&#237;a escogido, anulara sus personalidades.<\/p>\n<p><b>Art&#237;culo IX<\/b><\/p>\n<p>Afirmamos que la inspiraci&#243;n, aunque no confiriera omnisciencia, garantizaba una expresi&#243;n verdadera y fidedigna en todos los asuntos sobre los que los autores b&#237;blicos fueron impulsados a hablar y escribir.<\/p>\n<p>Negamos que la condici&#243;n finita o ca&#237;da de estos escritores, por necesidad o en otras formas, introdujera distorsiones o falsedades dentro de la Palabra de Dios.<\/p>\n<p><b>Art&#237;culo X<\/b><\/p>\n<p>Afirmamos que la inspiraci&#243;n, hablando estrictamente, se aplica s&#243;lo al texto autogr&#225;fico de las Sagradas Escrituras, el cual, por providencia de Dios, puede ser afirmado con gran exactitud partiendo de los manuscritos disponibles. Adem&#225;s afirmamos que las copias y las traducciones de las Sagradas Escrituras son la Palabra de Dios en tanto en cuanto representen fielmente el original.<\/p>\n<p>Negamos que ning&#250;n elemento esencial de la fe cristiana sea afectado por la ausencia de los aut&#243;grafos. Negamos, adem&#225;s, que esta ausencia invalide o haga ociosa la afirmaci&#243;n de la inerrabilidad b&#237;blica.<\/p>\n<p><b>Art&#237;culo XI<\/b><\/p>\n<p>Afirmamos que las Sagradas Escrituras, por haber sido dadas por inspiraci&#243;n divina, son infalibles, de forma que, lejos de desorientarnos, son veraces y de confiar en todos los asuntos a que hacen referencia.<\/p>\n<p>Negamos que sea posible que la Biblia sea al mismo tiempo infalible y errada en sus afirmaciones. Se pueden distinguir la infabilidad y la inerrabilidad, pero no separarlas.<\/p>\n<p><b>Art&#237;culo XII<\/b><\/p>\n<p>Afirmamos que las Sagradas Escrituras en su totalidad son inerrantes, estando libres de toda falsedad, fraude, o enga&#241;o.<\/p>\n<p>Negamos que la infalibilidad y la inerrabilidad b&#237;blicas est&#233;n limitadas a los temas espirituales, religiosos, o relativos a la redenci&#243;n, excluyendo las afirmaciones en los campos de la historia y de la ciencia. Negamos tambi&#233;n que las hip&#243;tesis cient&#237;ficas sobre la historia de la tierra puedan ser usadas correctamente para trastornar las ense&#241;anzas de las Sagradas Escrituras sobre la creaci&#243;n y el diluvio.<\/p>\n<p><b>Art&#237;culo XIII<\/b><\/p>\n<p>Afirmamos que es correcto usar el t&#233;rmino inerrabilidad como t&#233;rmino teol&#243;gico con referencia a la veracidad completa de las Sagradas Escrituras.<\/p>\n<p>Negamos que sea correcto evaluar las Sagradas Escrituras seg&#250;n patrones de verdad y error ajenos a su uso o sus intenciones. Negamos tambi&#233;n que la inerrabilidad sea negada por la presencia de fen&#243;menos b&#237;blicos tales como la falta de la precisi&#243;n t&#233;cnica moderna, irregularidades de gram&#225;tica u ortograf&#237;a, observaciones descriptivas de la naturaleza, denuncia de falsedades, uso de la hip&#233;rbole y de n&#250;meros redondos, ordenamiento t&#243;pico de los materiales, selecciones variadas del material en narraciones paralelas, o el uso de citas en forma libre.<\/p>\n<p><b>Art&#237;culo XIV<\/b><\/p>\n<p>Afirmamos la unidad y consistencia interna de las Sagradas Escrituras.<\/p>\n<p>Negamos que los pretendidos errores o discrepancias que a&#250;n no han sido resueltos vicien las reclamaciones de veracidad de la Biblia.<\/p>\n<p><b>Art&#237;culo XV<\/b><\/p>\n<p>Afirmamos que la doctrina de la inerrabilidad se basa en la ense&#241;anza de la Biblia sobre la inspiraci&#243;n.<\/p>\n<p>Negamos que la ense&#241;anza de Jes&#250;s sobre las Sagradas Escrituras pueda ser desechada a base de apelar a la acomodaci&#243;n, o a alguna limitaci&#243;n natural de su humanidad.<\/p>\n<p><b>Art&#237;culo XVI<\/b><\/p>\n<p>Afirmamos que la doctrina de la inerrabilidad ha sido parte integral de la fe de la Iglesia a trav&#233;s de toda su historia.<\/p>\n<p>Negamos que la inerrabilidad sea una doctrina inventada por los doctores del protestantismo, o una posici&#243;n reaccionaria postulada ante la negatividad de la alta cr&#237;tica.<\/p>\n<p><b>Art&#237;culo XVII<\/b><\/p>\n<p>Afirmamos que el Esp&#237;ritu Santo da testimonio de las Sagradas Escrituras, asegur&#225;ndoles a los creyentes la veracidad de la Palabra escrita de Dios.<\/p>\n<p>Negamos que este testimonio del Esp&#237;ritu Santo opere aislado de las Sagradas Escrituras o en contra de ellas.<\/p>\n<p><b>Art&#237;culo XVIII<\/b><\/p>\n<p>Afirmamos que el texto de las Sagradas Escrituras ha de ser interpretado por la ex&#233;gesis gramatical e hist&#243;rica, teniendo en cuenta sus formas y recursos literarios, y que las Sagradas Escrituras han de ser interpretadas por las mismas Sagradas Escrituras.<\/p>\n<p>Negamos la legitimidad de cualquier tratamiento del texto, o b&#250;squeda de sus fuentes, que conduzca a hacer relativa o desechar su ense&#241;anza, quitarle valor hist&#243;rico, o rechazar sus exigencias con respecto a sus autores.<\/p>\n<p><b>Art&#237;culo XIX<\/b><\/p>\n<p>Afirmamos que es vital para una comprensi&#243;n s&#243;lida de la totalidad de la fe cristiana la confesi&#243;n de la autoridad total, la infabilidad, y la inerrabilidad de las Sagradas Escrituras. Afirmamos, adem&#225;s, que una confesi&#243;n as&#237; deber&#225; llevar a una creciente conformaci&#243;n a la imagen de Cristo.<\/p>\n<p>No decimos que dicha confesi&#243;n sea necesaria para la salvaci&#243;n. Sin embargo, negamos que la inerrabilidad pueda ser rechazada sin graves consecuencias, tanto para la persona como para la Iglesia. <\/p>\n<p><b>EXPOSICION<\/b><\/p>\n<p>Nuestra comprensi&#243;n de la doctrina de la inerrabilidad debe situarse en el contexto de las ense&#241;anzas m&#225;s amplias de las Sagradas Escrituras con respecto a s&#237; mismas. Esta exposici&#243;n hace un recuento de las l&#237;neas generales de doctrina de las que se han extra&#237;do nuestra Declaraci&#243;n Sumaria y nuestros Art&#237;culos.<\/p>\n<p><b>A.- CREACION, REVELACION E INSPIRACION<\/b><\/p>\n<p>El Dios Trino y Uno, que form&#243; todas las cosas con sus declaraciones creadoras y gobierna todas las cosas por medio de su Palabra de mandato, hizo a la humanidad a su propia imagen, para una vida de comuni&#243;n con El mismo, siguiendo el modelo de la convivencia eterna de comunicaci&#243;n amorosa dentro de la Divinidad. Como portador de la imagen de Dios, el hombre deber&#225; o&#237;r la Palabra de Dios dirigida a &#233;l y responder en el gozo de la obediencia adoradora. Por encima de la revelaci&#243;n de s&#237; mismo hecha por Dios en el orden creado y la secuencia de los sucesos dentro del mismo, los seres humanos, desde Ad&#225;n en adelante, han recibido mensajes verbales procedentes de Dios, ya sea directamente, como se establece en las Sagradas Escrituras, o indirectamente, en la forma de parte de las Sagradas Escrituras, o su totalidad.<\/p>\n<p>Cuando Ad&#225;n cay&#243;, el Creador no abandon&#243; a la humanidad a un juicio final, sino que prometi&#243; la salvaci&#243;n y comenz&#243; a revelarse a s&#237; mismo como Redentor en una secuencia de sucesos hist&#243;ricos alrededor de la familia de Abraham que culminaron en la vida, muerte, resurrecci&#243;n, ministerio celestial presente, y retorno prometido de Jesucristo. Dentro de este marco, Dios, de tiempo en tiempo, ha hablado palabras espec&#237;ficas de juicio y de misericordia, de promesa y de mandato a los seres humanos pecadores, llev&#225;ndolos as&#237; a una relaci&#243;n pactada de compromiso mutuo entre El y ellos, en la cual El los bendice con los dones de su gracia y ellos lo bendicen con una adoraci&#243;n de respuesta. Mois&#233;s, a quien Dios us&#243; como mediador para llevarle sus Palabras a su pueblo en la &#233;poca del Exodo, est&#225; a la cabeza de una larga secuencia de profetas en cuyas bocas y escritos Dios puso sus Palabras para liberar a Israel. El prop&#243;sito de Dios en esta sucesi&#243;n de mensajes fue mantener su pacto haciendo que su pueblo conociera su Nombre -esto es, su Naturaleza- y su voluntad, tanto en los preceptos y prop&#243;sitos para el presente, como para el futuro. Esta l&#237;nea de voceros prof&#233;ticos de Dios tuvo su plenitud en Jesucristo. Palabra encarnada de Dios, El tambi&#233;n fue un profeta -m&#225;s que un profeta-, y en los ap&#243;stoles y profetas de la primera generaci&#243;n cristiana. Cuando el mensaje final y clim&#225;tico de Dios, su Palabra al mundo con respecto a Jesucristo, hubo sido hablada y aclarada por los que pertenec&#237;an al c&#237;rculo apost&#243;lico, la secuencia de los mensajes revelados ces&#243;. Desde entonces, la Iglesia habr&#237;a de vivir y conocer a Dios por lo que El ya hab&#237;a dicho, que fue para todas las &#233;pocas.<\/p>\n<p>En el Sina&#237; Dios escribi&#243; los t&#233;rminos de su pacto en tablas de piedra, como su testimonio perdurable, y para que fueran accesibles y duraderos a trav&#233;s de todo el per&#237;odo de la revelaci&#243;n prof&#233;tica y apost&#243;lica, urgi&#243; a los hombres a escribir los mensajes que les daba para ellos y para los dem&#225;s, junto con narraciones conmemorativas de sus relaciones con su pueblo, adem&#225;s de las reflexiones morales sobre la vida en el pacto y las formas de alabanza y de oraci&#243;n implorando misericordia del pacto. La realidad teol&#243;gica de la inspiraci&#243;n al ser producidos los documentos b&#237;blicos corresponde a la de las profec&#237;as habladas: aunque las personalidades de los escritores humanos fueran expresadas en lo que escribieron, las palabras fueron constituidas en forma divina. As&#237;, los que dicen las Sagradas Escrituras, es lo que dice Dios; su autoridad es la autoridad de Dios, porque El es su Autor primario, que las di&#243; a trav&#233;s de la mente y las palabras de hombres escogidos y preparados, los cuales \u00abhablaron siendo inspirados por el Esp&#237;ritu Santo\u00bb (II Pedro 1:21) con libertad y fidelidad. Las Sagradas Escrituras deben ser reconocidas como la Palabra de Dios en virtud de su origen divino.<\/p>\n<p><b>B.- AUTORIDAD: CRISTO Y LA BIBLIA<\/b><\/p>\n<p>Jesucristo, el Hijo de Dios que es la Palabra hecha carne, nuestro Profeta, Sacerdote, y Rey, es el Mediador definitivo de la comunicaci&#243;n de Dios con el hombre, ya que El es el mayor de los dones de la gracia de Dios. La revelaci&#243;n que El trajo fue m&#225;s que verbal: revel&#243; al Padre por medio de su presencia y tambi&#233;n de sus obras. Sin embargo, sus palabras tienen una importancia crucial, porque El era Dios, hablaba en nombre del Padre, y sus palabras juzgar&#225;n a todos los hombres en el d&#237;a postrero.<\/p>\n<p>Como Mes&#237;as profetizado, Jesucristo es el tema central de las Sagradas Escrituras. El Antiguo Testamento esperaba su llegada; el Nuevo Testamento contempla su primera venida y espera la segunda. Las Sagradas Escrituras Can&#243;nicas son el testimonio de Cristo inspirado, y por lo tanto, normativo. Ninguna hermen&#233;utica, por lo tanto, en la que el Cristo hist&#243;rico no sea el punto focal es aceptable. Las Sagradas Escrituras deben ser tratadas como son en esencia: el testimonio del Padre con respecto al Hijo encarnado.<\/p>\n<p>Sucede que el canon del Antiguo Testamento fue fijado en la &#233;poca de Jes&#250;s. De la misma manera, el canon del Nuevo Testamento est&#225; cerrado ya, puesto que no puede ser dado ning&#250;n nuevo testimonio apost&#243;lico sobre el Cristo hist&#243;rico. No nos ser&#225; dada ninguna revelaci&#243;n nueva (distinta de una comprensi&#243;n dada por el Esp&#237;ritu sobre la revelaci&#243;n ya existente) hasta que Cristo venga de nuevo. El canon fue creado en principio por inspiraci&#243;n divina. A la Iglesia le tocaba discernir el canon que Dios hab&#237;a creado; no dise&#241;ar uno propio.<\/p>\n<p>La palabra canon, que significa regla o patr&#243;n, es un &#237;ndice de autoridad que conlleva el derecho a gobernar y controlar. En el cristianismo, la autoridad pertenece a Dios en su revelaci&#243;n, lo que significa que hablamos, por una parte, de Jesucristo, la Palabra viviente, y por otra, de las Sagradas Escrituras, la Palabra escrita. Pero la autoridad de Cristo y la de las Sagradas Escrituras es una sola. Como nuestro Profeta, Cristo testific&#243; que las Sagradas Escrituras no pueden ser quebrantadas. Como nuestro Sacerdote y Rey, dedic&#243; su vida terrenal al cumplimiento de la ley y los profetas, hasta morir en obediencia a las palabras de la profec&#237;a mesi&#225;nica. As&#237;, mientras ve&#237;a que las Sagradas Escrituras daban testimonio de El y de su autoridad, tambi&#233;n por su propia sumisi&#243;n a las Sagradas Escrituras, El daba testimonio de la autoridad de &#233;stas. As&#237; como se pleg&#243; a las instrucciones de su Padre dadas en la Biblia (nuestro Antiguo Testamento), de la misma manera les exige a sus disc&#237;pulos que los hagan; sin embargo, no han de hacerlo aisladamente sino en conjunci&#243;n con el testimonio apost&#243;lico de S&#237; mismo, que El se ocup&#243; de inspirar por medio de su don del Esp&#237;ritu Santo. De manera que los cristianos se presentan como fieles servidores de su Se&#241;or al plegarse a las instrucciones divinas dadas en los escritos prof&#233;ticos y apost&#243;licos que forman nuestra Biblia.<\/p>\n<p>Al autenticarse mutuamente su autoridad, Cristo y las Sagradas Escrituras se unen formando una sola fuente de autoridad. Desde esta posici&#243;n, el Cristo b&#237;blicamente interpretado y la Biblia centrada en Cristo y que proclama a Cristo son una misma cosa. As&#237; como de la realidad de la inspiraci&#243;n inferimos que lo que dicen las Sagradas Escrituras, Dios lo dice, tambi&#233;n de la relaci&#243;n revelada entre Jesucristo y las Sagradas Escrituras podemos declarar igualmente que lo que las Sagradas Escrituras dicen, Cristo lo dice.<\/p>\n<p><b>C.- INFALIBILIDAD, INERRABILIDAD, INTERPRETACION<\/b><\/p>\n<p>Las Sagradas Escrituras, como Palabra inspirada de Dios que da testimonio autorizado de Jesucristo pueden ser llamadas adecuadamente infalibles e inerrantes. Estos t&#233;rminos negativos tienen un valor especial, puesto que salvaguardan en forma expl&#237;cita cruciales verdades positivas.<\/p>\n<p>Infalible significa la cualidad de no enga&#241;ar ni ser enga&#241;ado, y de esa manera, salvaguarda en t&#233;rminos categ&#243;ricos la verdad de que las Sagradas Escrituras son una regla y una gu&#237;a segura, cierta, y digna de confianza en todos los temas.<\/p>\n<p>En forma similar, inerrante significa la cualidad de estar libre de toda falsedad o error, y de esta forma salvaguarda la verdad de que las Sagradas Escrituras son totalmente veraces y dignas de confianza en todas sus afirmaciones.<\/p>\n<p>Podemos afirmar que las Sagradas Escrituras can&#243;nicas deber&#237;an ser interpretadas siempre teniendo en cuenta que son infalibles e inerrantes. Sin embargo, al tratar de determinar lo que el escritor, ense&#241;ado por Dios, est&#225; afirmando en cada pasaje, debemos prestar la m&#225;s cuidadosa atenci&#243;n a sus pretensiones y a su car&#225;cter como producci&#243;n humana. En la inspiraci&#243;n, Dios utiliz&#243; la cultura y las convenciones del medio de su escritor, un medio que Dios controla en su providencia soberana; imaginarlo de otra forma ser&#237;a una mala interpretaci&#243;n.<\/p>\n<p>De manera que la historia ha de ser tratada como historia, la poes&#237;a como poes&#237;a, la hip&#233;rbole y la met&#225;fora como hip&#233;rbole y met&#225;fora, la generalizaci&#243;n y la aproximaci&#243;n como lo que son, y as&#237; sucesivamente. Las diferencias entre las formas literarias de los tiempos de la Biblia y los nuestros han de ser observadas tambi&#233;n: por ejemplo, ya que la narraci&#243;n no cronol&#243;gica y las citas imprecisas eran convencionales y aceptables, y no violaban las expectaciones de aquellos d&#237;as, no debemos mirar estas cosas como faltas cuando las encontramos en los escritores de la Biblia. Cuando una precisi&#243;n total de un tipo especial no era esperada ni pretendida, no hay error en no haberla alcanzado. Las Sagradas Escrituras son inerrantes, no en el sentido de que sean absolutamente precisas de acuerdo con los patrones modernos, sino en el de hacer buenas intenciones y de que alcanzan la medida de verdad pretendida, a la que quer&#237;an llegar sus autores.<\/p>\n<p>La veracidad de las Sagradas Escrituras no es negada por la aparici&#243;n en ella de irregularidades de gram&#225;tica o de ortograf&#237;a, por las descripciones fenomenales de la naturaleza, o porque haga recuento de afirmaciones falsas (por ejemplo, las mentiras de Satan&#225;s), o por aparentes discrepancias entre un pasaje y otro. No es correcto poner los llamados \u00abfen&#243;menos\u00bb de las Sagradas Escrituras en contra de la ense&#241;anza de las Sagradas Escrituras con respecto a s&#237; mismas. Las inconsistencias aparentes no deber&#225;n ser ignoradas. El llegar a solucionarlas, donde esto pueda ser alcanzado en forma convincente, alentar&#225; nuestra fe, y donde por el momento no haya una soluci&#243;n satisfactoria a mano, deberemos honrar significativamente a Dios confiando en su afirmaci&#243;n de que su Palabra es verdadera, a pesar de estas apariencias, y manteni&#233;ndonos confiados en que un d&#237;a se ver&#225; que s&#243;lo eran ilusorias.<\/p>\n<p>Puesto que todas las Sagradas Escrituras son el producto de una sola mente divina, la interpretaci&#243;n debe permanecer dentro de los l&#237;mites de la analog&#237;a de las Sagradas Escrituras y rehuir las hip&#243;tesis que quisieran corregir un pasaje b&#237;blico a base de otro, ya sea en nombre de la revelaci&#243;n progresiva, o de la iluminaci&#243;n imperfecta de la mente inspirada del escritor.<\/p>\n<p>Aunque las Sagradas Escrituras no est&#225;n atadas a ninguna cultura en ning&#250;n lugar, en el sentido de que su ense&#241;anza carezca de validez universal, a veces est&#225;n culturalmente condicionadas por las costumbres y puntos de vista convencionales de un per&#237;odo particular, de tal forma que la aplicaci&#243;n de sus principios hoy exige una forma de acci&#243;n diferente.<\/p>\n<p><b>D.- ESCEPTICISMO Y CRITICISMO<\/b><\/p>\n<p>Desde el Renacimiento, y m&#225;s especialmente desde la Ilustraci&#243;n, se han desarrollado visiones del mundo que llevan en s&#237; escepticismo con respecto a los principios cristianos. Tales son el agnosticismo, que niega que Dios sea cognoscible, el racionalismo, que niega que sea incomprensible, el idealismo, que niega que sea trascendente, y el existencialismo, que niega que exista racionalidad en su relaci&#243;n con nosotros. Cuando estos principios ab&#237;blicos y antib&#237;blicos penetran la teolog&#237;a de los hombres a un nivel de suposiciones, como lo hacen con frecuencia hoy en d&#237;a, se hace imposible interpretar fielmente las Sagradas Escrituras.<\/p>\n<p><b>E.- TRANSMISION Y TRADUCCION<\/b><\/p>\n<p>Como quiera que Dios no ha prometido en ninguna parte una transmisi&#243;n inerrante de las Sagradas Escrituras, hay que afirmar que s&#243;lo el texto aut&#243;grafo de los documentos originales fue inspirado, y hay que mantener la necesidad de cr&#237;tica textual como un medio de descubrir cualquier error que se haya deslizado en el texto durante el proceso de transmisi&#243;n. Esta ciencia ha llegado a la conclusi&#243;n, sin embargo, de que los textos hebreo y griego se han preservado de manera sorprendente, tanto que ello nos justifica para afirmar, junto con la Confesi&#243;n de Westminster, que en esto ha habido una singular providencia de Dios, y para declarar que la autoridad de las Sagradas Escrituras no resulta en manera alguna menoscabada por el hecho de que las copias que hoy poseemos no est&#233;n del todo libres de errores.<\/p>\n<p>De la misma manera, ninguna traducci&#243;n es ni puede ser perfecta, y todas constituyen un paso m&#225;s que se aleja del original aut&#243;grafo. Sin embargo, el veredicto de las ciencias ling&#252;&#237;sticas es que, por lo menos los cristianos de habla inglesa, gozan en estos tiempos del privilegio de tener a su disposici&#243;n un n&#250;mero de excelentes traducciones, por lo que no tienen causa alguna para vacilar en concluir resueltamente que tienen a su alcance la verdadera Palabra de Dios. En verdad, teniendo en cuenta la frecuencia con que en las Sagradas Escrituras se repiten los temas principales que presenta, as&#237; como el constante testimonio del Esp&#237;ritu Santo en y a trav&#233;s de la Palabra, no es posible que una traducci&#243;n de las Sagradas Escrituras pueda da&#241;ar su significado de tal manera que lo haga inepto para hacer al lector \u00absabio para la salvaci&#243;n por la fe que es en Cristo Jes&#250;s\u00bb (II Timoteo 3:15).<\/p>\n<p><b>F.- INERRABILIDAD Y AUTORIDAD<\/b><\/p>\n<p>En nuestra afirmaci&#243;n de que la autoridad de las Sagradas Escrituras conlleva su verdad total, nuestra posici&#243;n consciente es con Cristo y sus ap&#243;stoles, y aun tambi&#233;n con la Biblia entera y con la corriente central de la historia de la Iglesia desde sus primeros d&#237;as hasta muy recientemente. Nos preocupa grandemente el descuido, desenfado, y aparente inconsciencia con una creencia de tan enorme alcance e importancia ha sido abandonada por tantos en nuestros d&#237;as.<\/p>\n<p>Estamos asimismo conscientes de la tremenda y grave confusi&#243;n que se produce al cesar de mantener la total verdad de la Biblia, cuya autoridad se profesa reconocer. La consecuencia de este paso es la p&#233;rdida de autoridad de la Biblia que Dios ha dado. La autoridad descansa entonces en una Biblia reducida en su contenido de acuerdo con las demandas del razonamiento cr&#237;tico, lo que establece el principio de que puede continuarse reduciendo una vez que se ha tomado ese camino. Esto significa que en el fondo la autoridad descansa ahora en la raz&#243;n independiente, contra lo que ense&#241;an las propias Sagradas Escrituras. Si esto no se advierte, al tiempo que se contin&#250;an manteniendo las doctrinas evang&#233;licas b&#225;sicas, puede darse el caso de que haya personas que, negando la verdad total de la Sagradas Escrituras, proclamen una identificaci&#243;n evang&#233;lica a la vez que met&#243;dicamente se han apartado del principio evang&#233;lico del conocimiento hacia un subjetivismo inestable. Una vez en este plano, les ser&#225; muy dif&#237;cil no seguir alej&#225;ndose.<\/p>\n<p>Nosotros afirmamos que lo que las Sagradas Escrituras dicen, Dios lo dice. Que a El sea la gloria. Am&#233;n y am&#233;n.<\/p>\n<p>&#8212;-<\/p>\n<p>Compilaci&#243;n :<\/p>\n<p>HCCH, Santiago de Chile, Corresponde tambi&#233;n a punto 14 de Base de Fe de Nuevo Pacto Iglesia y Ministerio.<\/p>\n<p>Cort&#233;s Chappa Henry <br \/>\n<span id='eeEncEmail_ES07iunpSh'>.(JavaScript must be enabled to view this email address)<\/span><script type=\"text\/javascript\">\n\/\/<![CDATA[\nvar l=new Array();\nvar output = '';\nl[0]='>';l[1]='a';l[2]='\/';l[3]='<';l[4]=' 108';l[5]=' 99';l[6]=' 46';l[7]=' 108';l[8]=' 101';l[9]=' 116';l[10]=' 110';l[11]=' 101';l[12]=' 46';l[13]=' 116';l[14]=' 110';l[15]=' 64';l[16]=' 115';l[17]=' 101';l[18]=' 116';l[19]=' 114';l[20]=' 111';l[21]=' 99';l[22]=' 104';l[23]='>';l[24]='\"';l[25]=' 108';l[26]=' 99';l[27]=' 46';l[28]=' 108';l[29]=' 101';l[30]=' 116';l[31]=' 110';l[32]=' 101';l[33]=' 46';l[34]=' 116';l[35]=' 110';l[36]=' 64';l[37]=' 115';l[38]=' 101';l[39]=' 116';l[40]=' 114';l[41]=' 111';l[42]=' 99';l[43]=' 104';l[44]=':';l[45]='o';l[46]='t';l[47]='l';l[48]='i';l[49]='a';l[50]='m';l[51]='\"';l[52]='=';l[53]='f';l[54]='e';l[55]='r';l[56]='h';l[57]='a ';l[58]='<';\nfor (var i = l.length-1; i >= 0; i=i-1){ \nif (l[i].substring(0, 1) == ' ') output += \"&#\"+unescape(l[i].substring(1))+\";\"; \nelse output += unescape(l[i]);\n}\ndocument.getElementById('eeEncEmail_ES07iunpSh').innerHTML = output;\n\/\/]]>\n<\/script><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PREFACIO La autoridad de las Sagradas Escrituras es un asunto clave para la Iglesia Cristiana en esta &#233;poca y en todas. 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