{"id":5666,"date":"2016-02-08T19:11:40","date_gmt":"2016-02-09T00:11:40","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/consejo-cristiano-sobre-diferentes-cuestiones-pertenecientes-a-la-vida-interior-xxi\/"},"modified":"2016-02-08T19:11:40","modified_gmt":"2016-02-09T00:11:40","slug":"consejo-cristiano-sobre-diferentes-cuestiones-pertenecientes-a-la-vida-interior-xxi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/consejo-cristiano-sobre-diferentes-cuestiones-pertenecientes-a-la-vida-interior-xxi\/","title":{"rendered":"Consejo cristiano sobre diferentes cuestiones pertenecientes a la vida interior (XXI)"},"content":{"rendered":"<div>&#8230; Este estado de fe es necesario, no s&#243;lo para estimular el bien, haci&#233;ndoles sacrificar su razonamiento en una vida tan llena de tinieblas, sino que tambi&#233;n ciega a aquellos quienes, por su presunci&#243;n, merecen tal sentencia. Admiran las obras de Dios, mas no las entienden; no pueden ver en ellas m&#225;s que los efectos de las leyes materiales; est&#225;n destituidos del verdadero conocimiento, pues aquel s&#243;lo se abre para aquellos que desconf&#237;an de sus propias habilidades; la orgullosa sabidur&#237;a humana es indigna de ser llevada ante los consejos de Dios.<\/div>\n<div style=\"text-align:justify; color:#3d3d3d;\">Por tanto, Dios hace que la obra de la gracia sea lenta y oscura, para que pueda mantenernos en las tinieblas de la fe. &#201;l hace uso de la inconstancia e ingratitud de la criatura y de las decepciones y excesos que acompa&#241;an a la prosperidad para desprendernos de ambos; nos libra del yo al revelarnos nuestras debilidades y nuestras corrupciones en multitud de deslices. Todo este trato se va desenvolviendo de forma totalmente natural, y es por medio de esta sucesi&#243;n de medios naturales que somos quemados como a fuego lento. Nos gustar&#237;a ser consumidos de una vez por las llamas del puro amor, pero un fin as&#237; apenas nos costar&#237;a nada; s&#243;lo un excesivo amor al yo es el que desea hacerse perfecto por ese camino y a tan bajo coste.<\/p>\n<p>&#191;Por qu&#233; nos rebelamos en contra de lo largo del camino? Porque estamos envueltos en el yo, y Dios debe destruir un enamoramiento que es un continuo obst&#225;culo para su obra. &#191;De qu&#233;, pues, nos podemos quejar? Nuestro problema es que estamos apegados a las criaturas, y a&#250;n m&#225;s al yo; Dios prepara una serie de eventos que nos despegan poco a poco de las criaturas y que nos separan del yo. La operaci&#243;n es dolorosa, mas se hace necesaria por nuestra corrupci&#243;n, y la misma causa la hace angustiosa; si nuestra carne estuviera sana, el cirujano no utilizar&#237;a escalpelo; &#201;l corta &#250;nicamente en proporci&#243;n a la profundidad de la herida y a la condici&#243;n tumorosa de las partes; si sufrimos grandemente es porque el mal es grande; &#191;es cruel el cirujano porque corte carne en vivo? No, al contrario, es amor acompa&#241;ado de una destreza; habr&#237;a de tratar de la misma forma a su &#250;nico y buen amado hijo.<\/p>\n<p>Pasa lo mismo con Dios. &#201;l nunca nos aflige, por decirlo as&#237;, m&#225;s que en contra de sus propias tendencias; su coraz&#243;n paternal no se gratifica ante la vista de nuestra miseria, pero corta carne en vivo para poder sanar la enfermedad de nuestras almas. Debe arrancar de nosotros cualquier cosa a la estemos demasiado apegados, y todo lo que amamos desmedidamente y en perjuicio de sus derechos. &#201;l obra con esto al igual que nosotros con los ni&#241;os: lloran porque les quitamos el cuchillo, que era su diversi&#243;n, pero que podr&#237;a ser su muerte. Lloramos, nos desanimamos, gritamos a voz en cuello, estamos dispuestos a murmurar contra Dios como los ni&#241;os se enfadan con sus madres. <\/p>\n<p>Pero Dios nos deja llorar y afianza nuestra salvaci&#243;n. &#201;l aflige para enmendar, e incluso cuando parece sobrecogernos no busca m&#225;s que el bien, s&#243;lo para evitarnos los males que nos est&#225;bamos preparando. Las cosas por las que ahora nos lamentamos durante un poco de tiempo nos habr&#237;an hecho lamentar para siempre; lo que creemos perdido, de cierto que se perdi&#243; cuando parec&#237;a que lo ten&#237;amos, pero ahora Dios lo ha puesto a un lado para que hayamos de heredarlo en la tan pr&#243;xima eternidad. Nos priva de lo que m&#225;s apreciamos para ense&#241;arnos a amarlo puramente, con solidez, y con moderaci&#243;n, y para asegurarnos nuestro eterno disfrute en su propio seno&#8230; para hacernos mil veces m&#225;s bien del que pudi&#233;ramos pedir o pensar por cuenta propia.<\/p>\n<p>Con la excepci&#243;n del pecado, nada sucede en este mundo fuera de la voluntad de Dios. Es &#201;l quien es el autor, gobernador, y dador de todo; ha contado los cabellos de nuestra cabeza, las hojas de cada &#225;rbol, la arena de las costas y las gotas del oc&#233;ano. Cuando &#201;l hizo el universo, su sabidur&#237;a pes&#243; y midi&#243; cada &#225;tomo. Es &#201;l quien sopla en nosotros el aliento de vida y lo renueva en cada instante; &#201;l es quien conoce el n&#250;mero de nuestros d&#237;as y quien sostiene en su toda poderosa mano la llave que cierra o abre la tumba.<\/p>\n<p>Lo que nosotros admiramos, es como si fuera nada a los ojos de Dios: un poco m&#225;s o menos de vida, es una diferencia que desaparece a la luz de la eternidad. &#191;Qu&#233; importa si esta fr&#225;gil vasija, este tabern&#225;culo de barro, se rompe y se reduce a cenizas un poco antes o despu&#233;s?<\/p>\n<p>&#161;Ah, qu&#233; ciega y enga&#241;ada es nuestra visi&#243;n de las cosas! Nos abalanzamos al abismo de la consternaci&#243;n ante la muerte de un hombre en la flor de su vida. &#161;Qu&#233; terrible p&#233;rdida!, exclama el mundo. &#191;Qui&#233;n ha perdido nada? &#191;El muerto? Aquel ha perdido algunos a&#241;os de vanidad, de ilusi&#243;n, y de peligro para su alma inmortal; Dios le ha arrebatado de sus iniquidades y le ha separado de un mundo corrupto y de su propia debilidad. &#191;Los amigos que ha dejado? Se ven privados del veneno de la felicidad del mundo; pierden una perpetua intoxicaci&#243;n; se deshacen de su olvido de Dios y de s&#237; mismos, en todo lo cual se encontraban sumergidos &#8211;o di, mas bien, que obtienen la bienaventuranza de un leve desprendimiento del mundo, por medio de la virtud de la aflicci&#243;n. La misma bofetada que salva al moribundo prepara a los supervivientes, a trav&#233;s de su sufrimiento, para trabajar con ardor y con coraje en pos de su propia salvaci&#243;n. &#161;Oh!, &#191;no es verdad que Dios es bueno, tierno, compasivo hacia nuestra miseria, a&#250;n cuando parece lanzar sus truenos hacia nosotros, y se nos llena la boca de quejas ante su severidad?<\/p>\n<p>&#191;Qu&#233; diferencia podemos distinguir entre dos personas que vivieron hace un siglo? Una muri&#243; veinte a&#241;os antes que la otra, pero ahora ambas se han ido; la separaci&#243;n que entonces parec&#237;a tan abrupta y tan larga, se nos presenta nula para nosotros, y de cierto que no era sino corta. Aquellas cosas que se cortaron de nosotros pronto ser&#225;n reunidas, y no habr&#225; traza alguna visible de separaci&#243;n. Nos miramos a nosotros mismos como si fu&#233;semos inmortales, o como si detent&#225;semos en nuestro haber una amplia longevidad. &#161;Oh necedad y locura! Aquellos que d&#237;a a d&#237;a mueren, pisan los talones de aquellos que ya est&#225;n muertos; la vida fluye como un torrente; lo que se fue, un sue&#241;o es, e incluso cuando contemplamos lo que ahora es, se desvanece y se pierde en el abismo del pasado. Y as&#237; ser&#225; con el futuro; d&#237;as, meses, y a&#241;os se deslizan como las ondas de un torrente, cada cual apresur&#225;ndose sobre la otra. Unos instantes m&#225;s &#161;y todo se acab&#243;! &#161;Ay, qu&#233; corta nos parecer&#237;a esa existencia que ahora nos pesa con su triste y tediosa duraci&#243;n!<\/p>\n<p>El disgusto ante la vida es el resultado de la debilidad de nuestro amor propio. El enfermo piensa que la noche nunca acabar&#225;, pues no puede dormir, pero no es m&#225;s larga que otras; exageramos todos nuestros sufrimientos por nuestra cobard&#237;a; son grandes, cierto, pero se agrandan por nuestra timidez. El camino para empeque&#241;ecerlas consiste en abandonarnos con coraje en las manos de Dios; debemos sufrir, mas el fin de nuestro dolor es purificar nuestras almas y hacernos dignos de &#201;l.<\/p>\n<p>F&#200;NELON<\/p><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&#8230; Este estado de fe es necesario, no s&#243;lo para estimular el bien, haci&#233;ndoles sacrificar su razonamiento en una vida tan llena de tinieblas, sino que tambi&#233;n ciega a aquellos quienes, por su presunci&#243;n, merecen tal sentencia. 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