{"id":5667,"date":"2016-02-08T19:11:40","date_gmt":"2016-02-09T00:11:40","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-cristiano-y-la-vida-victoriosa\/"},"modified":"2016-02-08T19:11:40","modified_gmt":"2016-02-09T00:11:40","slug":"el-cristiano-y-la-vida-victoriosa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-cristiano-y-la-vida-victoriosa\/","title":{"rendered":"El cristiano y la vida victoriosa"},"content":{"rendered":"<div>Introducci&#243;n.<\/p>\n<p>Sin lugar a dudas, cada uno de nosotros como creyentes en Cristo muy frecuentemente nos vemos enfrentando tentaciones, entabl&#225;ndose una lucha contra nuestros propios deseos, el mundo y el enemigo de nuestras almas. Cada uno de nosotros tiene que enfrentarse con el problema del pecado (1 Juan 1:10)<\/p><\/div>\n<div style=\"text-align:justify; color:#3d3d3d;\">Una de las cosas m&#225;s importantes que todo cristiano debiera comprender, es que Dios desea que cada creyente tenga victoria sobre el pecado. Dios nos da la siguiente orden en su palabra:<\/p>\n<p>(Leer 1 Pedro 1:13-16.)<\/p>\n<p>Porque escrito est&#225;: Sed santos, porque yo soy santo.<\/p>\n<p>1Pedro 1:16<\/p>\n<p>        I.            Dios nos a dado Victoria. <\/p>\n<p>Ahora, la gracia de Dios hacia los hombres ha sido completa, por lo que Dios sabiendo de nuestra debilidad, ha dado ya la victoria a cada uno de sus hijos:<\/p>\n<p>Mas &#225; Dios gracias, que nos da la victoria por el Se&#241;or nuestro Jesucristo.<\/p>\n<p>1Corrintios 15:57<\/p>\n<p>El ap&#243;stol Pablo nos lo hace recordar en II Corintios 1:10.<\/p>\n<p>El cual nos libr&#243; y libra, en qui&#233;n esperamos que aun nos librar&#225; de tan grande muerte. 2Corintios 1:10<\/p>\n<p>En este pasaje se nos hace saber que Dios no ha librado del pecado y su condenaci&#243;n en:<\/p>\n<p>1.      El pasado. Hemos sido librados del castigo y la paga del pecado. (Romanos 6:23) <\/p>\n<p>El presente. Estamos siendo liberados del Poder del pecado (Romanos 6:17-18) <br \/>\nEl Futuro. Seremos librados de la presencia del pecado. <br \/>\nAunque todos sin excepci&#243;n debemos enfrentarnos con este problema, muchos cristiano no gozan de la victoria sobre el pecado en la vida diaria, sino que todav&#237;a est&#225;n bajo el dominio de sus h&#225;bitos pecaminosos que ten&#237;an antes de conocer a Cristo. Quiz&#225; nos preguntemos, &#191;Porque ocurre esto todav&#237;a?<\/p>\n<p>        I.            El origen de la lucha <\/p>\n<p>La Biblia nos describe la lucha de dos naturalezas en la persona del cristiano:<\/p>\n<p>El deseo de la carne VS El deseo del Esp&#237;ritu<\/p>\n<p>1.      La naturaleza del Hombre ca&#237;do <\/p>\n<p>El pecado entr&#243; en la raza humana a trav&#233;s del primer hombre y la primera mujer que Dios cre&#243;, Eva desobedeci&#243; y Ad&#225;n la sigui&#243; arrastrando tras ellos a toda la humanidad al pecado.<\/p>\n<p>Cuando Dios cre&#243; al hombre, lo cre&#243; a su imagen (G&#233;nesis 1:26-27), es decir, con VOLUNTAD, INTELECTO Y EMOCIONES.<\/p>\n<p>Dios dio al hombre la libertad para poder usar su voluntad y le dio restricciones &#243; leyes para su propio bien, asimismo, Dios dio al hombre la oportunidad de elegir entre obedecer y desobedecer (Voluntad), bas&#225;ndose en su inteligencia (Intelecto) y su amor por Dios (Emociones).<\/p>\n<p>El pecado entr&#243; en el mundo cuando el hombre decidi&#243; abusar de la libertad que Dios le hab&#237;a dado, desobedeciendo las restricciones de Dios. A partir de este evento, todos los hombres que nacen tienen la misma naturaleza de Ad&#225;n despu&#233;s de haber pecado. (Romanos 5:12)<\/p>\n<p>La naturaleza del Hombre redimido <br \/>\nCuando Jesucristo vino a este mundo, puso al descubierto la verdadera condici&#243;n del hombre. (Juan 3:19). Los hombres aman m&#225;s las tinieblas que la luz.<\/p>\n<p>Dios en su gran amor, nos ha dado vida en Cristo. Efesios 2:4-5.<\/p>\n<p>Ahora, como cristianos, relacionados con dios en su Justicia, hemos de vivir diariamente de acuerdo al llamamiento que nos ha hecho. Efesios 4:22-24.<\/p>\n<p>En el libro de Romanos 7:14-25, Pablo nos menciona como es que el cristiano vive esta tremenda lucha.<\/p>\n<p>        I.            Clases de pecados <\/p>\n<p>La Biblia nos advierte que nos cuidemos de tres clases de pecados:<\/p>\n<p>No am&#233;is al mundo, ni las cosas que est&#225;n en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no est&#225; en &#233;l.<\/p>\n<p>Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, y los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no provienen del Padre, sino del mundo.<\/p>\n<p>1Ju&#225;n 2:15-16.<\/p>\n<p>&#183;         Los deseos de la carne. Aqu&#237; est&#225;n consideradas las tentaciones corporales causadas a trav&#233;s de nuestros sentidos. G&#225;latas 5:19-21. <\/p>\n<p>Los deseos de los ojos. La codicia, el ver y desear cosas que no podemos o no debemos poseer. Santiago 4:1-3. <br \/>\nLa vanagloria de la Vida. Se entiende por esto el deseo de grandeza, desear a toda costa ser grande y admirado en esta vida a trav&#233;s de las riquezas, poder y reconocimiento. Romanos 12:3, Filipenses 2:3-4. <br \/>\nPiense en los pecados con que esta usted batallando, &#191;A cual de &#233;stas tres clases pertenece?<\/p>\n<p>Recordemos que estas cosas no provienen del Padre, sino del Mundo. 1 Juan 2:17.<\/p>\n<p>\n        I.            &#191;C&#243;mo dominar nuestros h&#225;bitos pecaminosos? <\/p>\n<p>1.      Debemos considerar las terribles consecuencias del pecado <\/p>\n<p>La paga del pecado es muerte&#8230; Romanos 6:23<\/p>\n<p>Aunque de acuerdo a la escritura un hijo de Dios nacido de nuevo no pierde la vida eterna, el pecado traer&#225; que tu vida sea improductiva, y causar&#225; graves da&#241;os a tu testimonio, tu vida familiar y el gozo de la vida.<\/p>\n<p>\u00abNo os enga&#241;&#233;is; Dios no puede ser burlado pues todo lo que el hombre sembrare, eso tambi&#233;n segar&#225;.\u00bb G&#225;latas 6:7<\/p>\n<p>Leer tambi&#233;n Romanos 8:5-8.<\/p>\n<p>Confesemos y apart&#233;monos del pecado <br \/>\nGracias a la muerte expiatoria de Cristo Jes&#250;s en la cruz del calvario, podemos tener el perd&#243;n de nuestros pecados al confesarlos.<\/p>\n<p>Si confesamos nuestros pecados, El es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad. I Juan 1:9.<\/p>\n<p>No solo basta confesar los pecados para tener una vida victoriosa, es necesario abandonar la pr&#225;ctica del pecado.<\/p>\n<p>El que encubre sus pecados no prosperar&#225;; mas el que los confiesa y se aparta alcanzar&#225; misericordia. Proverbios 28:13<\/p>\n<p>&#191;Que pasa si no los desechamos de nuestras vidas?<\/p>\n<p>Ser&#225;n como aguijones y espinas que nos afligir&#225;n y no nos permitir&#225;n vivir en la paz del Se&#241;or. N&#250;meros 33:55.<\/p>\n<p>Somet&#225;monos a Dios. <br \/>\nPara tener victoria sobre el pecado es indispensable rendir completamente nuestras vidas a Dios. Santiago 4:7.<\/p>\n<p>El hombre no tiene alternativa, siempre servir&#225; a alguien, sea esclavo del pecado o esclavo de la justicia, la cuesti&#243;n no es si he de someterme, sino a quien decidir&#233; someterme. Romanos 6:16.<\/p>\n<p>Por lo tanto presentemos a nosotros mismos para servir a la Justicia. Romanos 6:13.<\/p>\n<p>Resistamos a Satan&#225;s <br \/>\nSantiago 4:7. No nos desanimemos, Dios ha derrotado a nuestro enemigo en la cruz del Calvario.<\/p>\n<p>1 Pedro 5:8-11.<\/p>\n<p>Renovemos nuestra mente. <br \/>\nEfesios 4:17-24<\/p>\n<p>Romanos 12:1-2.<\/p>\n<p>Oremos por ayuda y victoria de parte de Dios. <br \/>\nMateo 26:41<\/p>\n<p>Efesios 6:10-13.<\/p>\n<p>\nConclusiones.<\/p>\n<p>Dios nos dar&#225; la victoria sobre nuestros pecados si buscamos su ayuda, debemos quitar de nuestra vida todas aquellas cosas que nos estorban para poder crecer y madurar en la vida cristiana, ese es el deseo de Dios y adem&#225;s recordemos que Dios tiene promesas preciosas para aquellos que han puesto firme deseo en su coraz&#243;n de soportar las tentaciones.<\/p>\n<p>Hebreos 12:1-4. Santiago 1:12.<\/p>\n<p>Centro Ev&#225;ngelico Quer&#233;taro.<\/p>\n<p>Miguel Angel Chamorro Perez <br \/>\n<span id='eeEncEmail_AMgajKAztu'>.(JavaScript must be enabled to view this email address)<\/span><script type=\"text\/javascript\">\n\/\/<![CDATA[\nvar l=new Array();\nvar output = '';\nl[0]='>';l[1]='a';l[2]='\/';l[3]='<';l[4]=' 120';l[5]=' 109';l[6]=' 46';l[7]=' 116';l[8]=' 101';l[9]=' 110';l[10]=' 46';l[11]=' 120';l[12]=' 101';l[13]=' 109';l[14]=' 108';l[15]=' 101';l[16]=' 116';l[17]=' 46';l[18]=' 49';l[19]=' 111';l[20]=' 114';l[21]=' 113';l[22]=' 64';l[23]=' 112';l[24]=' 104';l[25]=' 99';l[26]=' 97';l[27]=' 109';l[28]='>';l[29]='\"';l[30]=' 120';l[31]=' 109';l[32]=' 46';l[33]=' 116';l[34]=' 101';l[35]=' 110';l[36]=' 46';l[37]=' 120';l[38]=' 101';l[39]=' 109';l[40]=' 108';l[41]=' 101';l[42]=' 116';l[43]=' 46';l[44]=' 49';l[45]=' 111';l[46]=' 114';l[47]=' 113';l[48]=' 64';l[49]=' 112';l[50]=' 104';l[51]=' 99';l[52]=' 97';l[53]=' 109';l[54]=':';l[55]='o';l[56]='t';l[57]='l';l[58]='i';l[59]='a';l[60]='m';l[61]='\"';l[62]='=';l[63]='f';l[64]='e';l[65]='r';l[66]='h';l[67]='a ';l[68]='<';\nfor (var i = l.length-1; i >= 0; i=i-1){ \nif (l[i].substring(0, 1) == ' ') output += \"&#\"+unescape(l[i].substring(1))+\";\"; \nelse output += unescape(l[i]);\n}\ndocument.getElementById('eeEncEmail_AMgajKAztu').innerHTML = output;\n\/\/]]>\n<\/script><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Introducci&#243;n. Sin lugar a dudas, cada uno de nosotros como creyentes en Cristo muy frecuentemente nos vemos enfrentando tentaciones, entabl&#225;ndose una lucha contra nuestros propios deseos, el mundo y el enemigo de nuestras almas. Cada uno de nosotros tiene que enfrentarse con el problema del pecado (1 Juan 1:10) Una de las cosas m&#225;s importantes &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-cristiano-y-la-vida-victoriosa\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEl cristiano y la vida victoriosa\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-5667","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5667","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5667"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5667\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5667"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5667"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5667"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}