{"id":5683,"date":"2016-02-08T19:11:49","date_gmt":"2016-02-09T00:11:49","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/rey-de-reyes\/"},"modified":"2016-02-08T19:11:49","modified_gmt":"2016-02-09T00:11:49","slug":"rey-de-reyes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/rey-de-reyes\/","title":{"rendered":"Rey de Reyes"},"content":{"rendered":"<div>Jn. 19: 17-22, Ap.19: 11-16)<\/p>\n<p>El t&#237;tulo de este estudio no representa, para el creyente, ning&#250;n tipo de problema para saber a qui&#233;n ha de adjudicarlo. Estoy seguro de que todos coincidimos en que nadie, salvo nuestro Se&#241;or Jesucristo, merece tan augusto nombre. No es exclusivamente Rey, ni tampoco es el Rey m&#225;s grande que hallan visto los siglos, ni es un emperador soberano sobre todos; no, su Nombre es infinitamente m&#225;s grande que todo eso. &#201;l es Rey de Reyes.<\/p><\/div>\n<div style=\"text-align:justify; color:#3d3d3d;\">A lo largo de toda la historia ha habido multitud de reyes como gobernantes, pr&#225;cticamente en todos los pa&#237;ses del mundo, e incluso en los m&#225;s remotos pueblos o tribus, la autoridad ha estado casi siempre representada por un rey. Desde los m&#225;s grandes imperios hasta las m&#225;s humildes aldeas, las dinast&#237;as reales se han perpetuado a lo largo de los siglos. Ahora bien, deber&#237;amos analizar las circunstancias que deben darse para que un rey, reine.<\/p>\n<p>En primer lugar vemos que un rey, tal y como se concibi&#243; en su origen, me refiero a los primeros reyes a los que hace referencia la historia universal, como los reyes de los imperios babilonios, persas, medas, y su equivalente egipcio, los faraones, o las interminables dinast&#237;as chinas, etc&#8230; (ver, ampliar y corregir si es necesario), estos reyes, digo, eran due&#241;os y se&#241;ores de vidas y haciendas. Eran reyes absolutistas en cuya mano estaban todos sus s&#250;bditos y cuyas decisiones pod&#237;an llevar a la muerte, en caso de guerra, a miles de soldados. Guerras que a veces se declaraban por una simple discusi&#243;n con el rey vecino. La pr&#225;ctica totalidad de la riqueza del pa&#237;s estaba en su poder. La &#250;ltima palabra en cualquier juicio la ten&#237;a &#233;l. Pod&#237;a condenar con o sin juicio. Su palabra era ley. Si alguien osaba oponerse a sus designios, el ej&#233;rcito, que estaba bajo su directo mandato, sofocaba, habitualmente con mucha crueldad, cualquier tipo de rebeli&#243;n. Muchos clamores justos de los pueblos antiguos han sido ahogados en un ba&#241;o de sangre. Si pens&#225;is que exagero, repasad conmigo un poco de historia y comprobar&#233;is que quiz&#225;s me quede corto.<\/p>\n<p>Otra de las caracter&#237;sticas que han tenido los reyes, es que se cre&#237;a que hab&#237;an sido puestos en autoridad por mandato divino, con lo cual ten&#237;an sujeto al pueblo por una doble v&#237;a. En primer lugar porque las armas estaban a su disposici&#243;n y, en segundo lugar, porque su origen divino les hac&#237;a a&#250;n m&#225;s dignos de respeto. Sus vidas suntuosas estaban sostenidas por el arduo trabajo del pueblo, y mientras ellos habitaban en lujosos palacios de oro y m&#225;rmoles preciosos, vest&#237;an soberbios ropajes, portaban joyas inapreciables y com&#237;an suculentos banquetes, los habitantes del reino se sent&#237;an felices si hab&#237;an podido alimentar a toda su familia ese d&#237;a. Adem&#225;s de tener que estar dispuestos a los caprichos de su rey, tambi&#233;n lo manten&#237;an con los onerosos impuestos que pesaban sobre sus espaldas.<\/p>\n<p>No quiero decir con esto que todos los reyes de la antig&#252;edad fueron crueles y sanguinarios y oprim&#237;an al pueblo. No, esa no es mi intenci&#243;n, pero mantengo que las cosas eran as&#237;, y mientras los reyes, buenos o malos, viv&#237;an espl&#233;ndidamente, el pueblo sobreviv&#237;a a duras penas.<\/p>\n<p>Ahora bien, otro aspecto que distingu&#237;a a los reyes era, y es, su car&#225;cter hereditario. Quiero decir que, tradicionalmente, reciben el reino por herencia. Si bien es cierto que algunos se hicieron reyes a s&#237; mismos mediante las rebeliones y los asesinatos, lo normal es que a la muerte del rey, generalmente el padre, el trono le era dado al hijo.<\/p>\n<p>As&#237; pues hemos establecido que el rey verdadero se distingue por su poder absoluto. Bajo la autoridad real est&#225; el gobierno del reino, de los ej&#233;rcitos y hasta de la Ley, y todo ello le viene dado por herencia.<\/p>\n<p>Tambi&#233;n debemos notar que el rey no era rey hasta haber sido coronado. De hecho, uno de los protocolos m&#225;s impresionante de la realeza es el acto de la coronaci&#243;n. Se hace fiesta nacional, cierran todos los comercios, se suele obsequiar al pueblo con alguna medida de gracia como pudiera ser alg&#250;n tipo de rebaja en los impuestos, e incluso en alguna ocasi&#243;n se ha manifestado el favor real con una amnist&#237;a general, haciendo borr&#243;n y cuenta nueva para todos aquellos que ten&#237;an cosas pendientes con la justicia.<\/p>\n<p>Se engalanan las calles, suenan todas las campanas del reino anunciando tan fausto acontecimiento. Se env&#237;an emisarios que den la buena nueva a los mandatarios de los pa&#237;ses cercanos, y lejanos. Las invitaciones se reparten entre otras realezas. El palacio donde se ha de celebrar la coronaci&#243;n se viste de seda y oro. El banquete para tal ocasi&#243;n es digno de figurar en los anales de la historia del pa&#237;s. Todos los medios de comunicaci&#243;n, prensa, radio y televisi&#243;n, se hacen eco de tan magna noticia. No hay otra comidilla entre los ciudadanos: el pr&#237;ncipe, va a ser Rey.<\/p>\n<p>Los s&#237;mbolos que distinguen al rey son, el trono, el cetro y la corona. Y por supuesto un reino con s&#250;bditos a los que gobernar. Todos ellos manifiestan la autoridad y realeza de los que &#233;ste est&#225; investido.<\/p>\n<p>De igual forma el pueblo de Dios tiene un Rey. Un rey que fue coronado en el d&#237;a m&#225;s glorioso que ha visto esta humanidad. Un rey con trono, cetro, y corona. Un rey con reino y con s&#250;bditos. Un rey con aut&#233;ntico poder, autoridad y dominio. Un rey al que ni a&#250;n Salom&#243;n con toda su gloria se le puede comparar. Un rey del cual no hay nadie digno de desatar la correa de su calzado. Un rey mas sublime que los cielos. Un rey cuya naturaleza es misericordia, paz, benignidad, amor, humildad, mansedumbre, justicia&#8230; Un rey que est&#225; adornado con todas las virtudes imaginables. Un rey que se hizo pobre, para nosotros ser enriquecidos con su pobreza. &#161;Cu&#225;ntas cosas no podr&#237;amos hablar de este magn&#237;fico Rey, celestial Rey, incomparable Rey! &#191;No te quebranta el coraz&#243;n tan solo el pensar lo que &#233;ste glorioso Rey ha hecho por ti? Para poder hablar con un rey terrenal tienes que pedir audiencia con meses de antelaci&#243;n y, casi te aseguro, no la vas a conseguir. Para hablar con &#233;ste, tu Rey, solo tienes que clamar en tu coraz&#243;n. Est&#225; disponible para su pueblo noche y d&#237;a; haga fr&#237;o o calor; en la paz de tu habitaci&#243;n o en el bullicio de la calle. Siempre te escucha, siempre contesta, aunque sea con un silencio. As&#237; pues podemos comunicarnos con &#201;l, mediante la oraci&#243;n, en cualquier momento y circunstancia de nuestra vida; (otra cosa muy distinta es \u00abverle\u00bb a &#201;l, tema que, si Dios lo permite, trataremos en otro lugar). &#191;Existe alguien parecido en los cielos o en la tierra? Ciertamente no. &#191;Qui&#233;n como t&#250;, bendito Salvador?<\/p>\n<p>Si grande fue el d&#237;a en que naci&#243; nuestro Se&#241;or Jesucristo, majestuoso fue el de su muerte. El d&#237;a de su alumbramiento hubo un remover en los cielos donde una cohorte de &#225;ngeles y arc&#225;ngeles cantaron las alabanzas de Dios (Lc. 2:8-14). Fij&#233;monos bien en los acontecimientos que sucedieron en el nacimiento del Rey.<\/p>\n<p>En primer lugar se cre&#237;a, al menos por parte de Jos&#233;, que era hijo de una mujer infiel; en otras palabras una mujer ad&#250;ltera. Nos dice el texto evang&#233;lico que: \u00abJos&#233; su marido, como era justo, y no quer&#237;a infamarla, quiso dejarla secretamente.\u00bb<\/p>\n<p>Era evidente que &#233;l no era el padre y durante un tiempo pens&#243;, al menos hasta que el &#225;ngel le aclar&#243; el origen del embarazo de Mar&#237;a, que su amada le hab&#237;a enga&#241;ado. As&#237;, pues, tenemos que el principio del nacimiento de Jes&#250;s, fue deshonroso. El rey de mayor linaje que haya nacido en este mundo fue tomado por ileg&#237;timo. No naci&#243; en un palacio esplendoroso, rodeado de m&#233;dicos y criados, entre tules y sedas, sino en un humilde corral de bestias, teniendo por cuna un pesebre y envuelto en burdos pa&#241;ales. Tan majestuoso acontecimiento no se anunci&#243; a los grandes dignatarios de los pa&#237;ses lim&#237;trofes, sino a sencillos pastores que cuidaban los reba&#241;os. &#191;Qui&#233;n podr&#237;a pensar que la Luz de los hombres vendr&#237;a a este mundo de tinieblas de forma tan indigna? Desde luego que \u00absus pensamientos son mas altos que nuestros pensamientos\u00bb.<\/p>\n<p>Estoy completamente seguro que, por humilde que haya sido tu nacimiento, jam&#225;s habr&#225; alcanzado las cotas de modestia del Rey de reyes. Ejemplar a&#250;n en ese punto.<\/p>\n<p>Pasado un tiempo, como de treinta a&#241;os, y despu&#233;s de un ministerio p&#250;blico de tres, lleg&#243; el tiempo de la coronaci&#243;n del Maestro. Su tiempo de Se&#241;or&#237;o y Magisterio (Jn. 13:13) estaba a punto de acabarse, y un d&#237;a infinitamente m&#225;s glorioso se acercaba a su vida: el gran d&#237;a de ser proclamado Rey.<\/p>\n<p>Tal es la importancia de este d&#237;a que los cuatro evangelistas lo narran con profusi&#243;n de detalles. Mateo relata el nacimiento sucintamente y de una forma m&#225;s extensa Lucas. Pero ved con cu&#225;ntas palabras, todos ellos, hablan de su crucifixi&#243;n. El d&#237;a m&#225;s grande que hayan visto los mortales, el d&#237;a de la coronaci&#243;n del Rey de reyes.<\/p>\n<p>Sobre sus hombros fue puesto un manto escarlata, en su mano un cetro, y sobre su cabeza una corona; s&#237;mbolos todos de su realeza (Mt. 27:28-29). A&#250;n m&#225;s, ante &#233;l se arrodillaron, &#161;y le llamaron Rey! Por fin hab&#237;a llegado el d&#237;a para el cual Jes&#250;s hab&#237;a nacido (Jn. 18:37). Solamente faltaba colocarlo en el trono desde donde todo el mundo pudiera verle en su gloria m&#225;s excelsa. Se encontr&#243; el lugar adecuado sobre el monte G&#243;lgota y lo pusieron sobre el m&#225;s majestuoso trono que se pueda imaginar. Todo el pueblo lo aclamaba (Mt. 27:39-44, Mr. 15:29-32, Lc. 23:35-39) e incluso colocaron un cartel en la parte m&#225;s alta del trono donde, en tres idiomas, dos de los cuales eran los m&#225;s importantes de la &#233;poca, estaba escrito: \u00abESTE ES JES&#218;S, REY DE LOS JUD&#205;OS\u00bb<\/p>\n<p>Pueblo de Dios, &#191;podr&#237;amos concebir nosotros un protocolo m&#225;s perfecto? \u00abPorque mis pensamientos son mas altos que vuestros pensamientos\u00bb.<\/p>\n<p>En otro lugar, en los cielos, mir&#237;adas de &#225;ngeles arc&#225;ngeles, serafines, querubines&#8230;.. miraban absortos este glorioso acontecimiento. All&#237; no hab&#237;a algarab&#237;a, sino que un absoluto silencio cubr&#237;a de asombro a todas las huestes celestiales. Su Se&#241;or y Rey estaba siendo coronado en la tierra y poco faltaba para ser coronado en el cielo. El Dios Soberano hab&#237;a concebido una coronaci&#243;n &#250;nica y exclusiva para los s&#250;bditos de aqu&#237; abajo.<\/p>\n<p>Buscad en la Escritura y comprobar&#233;is que no existe lugar donde se nos muestre ninguna otra coronaci&#243;n del Se&#241;or Jes&#250;s. Ning&#250;n otro manto, ning&#250;n otro cetro, ninguna otra corona que, en esta tierra, le fueran dados a Jes&#250;s, aparte de los que nos indica el relato evang&#233;lico.<\/p>\n<p>Verdaderamente es un Rey muy peculiar. Naci&#243; entre animales y muri&#243; entre ladrones, aunque nunca hizo maldad ni hubo enga&#241;o en su boca. El que hizo los cielos y la tierra ten&#237;a una forma muy particular de ensalzar a su Hijo. Dej&#243; la diestra de Dios en los cielos que por naturaleza y linaje le correspond&#237;an. Desnudado de toda su gloria celestial, se encarn&#243; en un ser mortal. El inmortal se hizo hombre y despu&#233;s se entreg&#243; para tu salvaci&#243;n y la m&#237;a; y porque &#201;l nos am&#243; de tal forma, es que t&#250; y yo le amamos. Mientras que, como hemos visto, el rey natural se encontraba en lo alto y descansaba sobre los hombros del pueblo que lo manten&#237;an arriba, &#233;ste, nuestro Rey, lleva sobre sus hombros a todo su pueblo y lo mantiene a salvo de los enemigos. Su pueblo no le sustenta a &#201;l. &#201;l sustenta a su pueblo. No come banquetes llenos de viandas, sino que conduce a sus s&#250;bditos a lugares apacibles donde puedan comer (Sal. 23). Es m&#225;s, es capaz de no comer hasta no haber terminado sus obligaciones de Rey (Jn. 4:31-34). Incluso El mismo es alimento para su pueblo (Jn. 6:35). No ha mandado hacer nada que no halla hecho &#233;l primero. Ha vencido, personalmente, a todos sus\/nuestros enemigos. Venci&#243; al pecado en todas sus formas, venci&#243; a Satan&#225;s y, por &#250;ltimo, triunf&#243; sobre la muerte. Todas ellas son victorias de las que nosotros nos beneficiamos. Los reinados de los reyes terrenales, son por un tiempo mas o menos prolongado, pero nuestro Rey tiene un reinado que no tendr&#225; fin (Lc. 1:33, Is. 9:7).<\/p>\n<p>No hay, en el cielo ni en la tierra, rey mas amado y aborrecido, pero llegar&#225; el d&#237;a, qui&#233;ranlo o no, que toda rodilla se doblar&#225; en el nombre de Jes&#250;s, y toda lengua confesar&#225; que Jes&#250;s es el Se&#241;or. Porque Jesucristo, nuestro Se&#241;or y Rey, reina. En todo lugar &#233;l reina. Nuestro Se&#241;or ha sido coronado como Rey de los cielos, Rey de la tierra, y Rey de debajo de la tierra. &#161;ALELUYA! (Fil. 2:6-11).<\/p>\n<p>Quiz&#225;s me digas: &#161;Qu&#233; imaginaci&#243;n tiene este hermano, parece un cuento de ni&#241;os, una fantas&#237;a. Pero quiero que sepas que la Escritura nos muestra otro lugar donde &#233;sta grandiosa coronaci&#243;n aparece. Me refiero al libro de Ester. No se sabe a ciencia cierta si es un relato real o es ficci&#243;n; pero lo que s&#237; es cierto es que se considera una narraci&#243;n inspirada. En este libro, repito, aparece un modelo de la coronaci&#243;n que muchos a&#241;os despu&#233;s ser&#237;a realidad. Hay grandes similitudes entre ambos pasajes. No es momento de comentar aqu&#237; el libro de Ester, pero s&#243;lo haremos un peque&#241;o recordatorio de &#233;sta parte.<\/p>\n<p>Una noche en la que el rey Asuero no pod&#237;a dormir, pidi&#243; que le leyeran el libro de las cr&#243;nicas del reino, y hall&#243; que un tal Mardoqueo hab&#237;a denunciado un complot para matarle. Enterado de que no se le hab&#237;a honrado en forma alguna, el rey dese&#243; hacerlo. Para tal fin habl&#243; con su segundo, el inicuo Am&#225;n que, por cierto, hab&#237;a acudido a la casa real para pedirle al rey que colgara de una gran horca a Mardoqueo. Asuero le consult&#243; qu&#233; deber&#237;a hacerse con el hombre cuya honra deseaba el rey. Pensando Am&#225;n que se refer&#237;a a &#233;l mismo, pidi&#243; pr&#225;cticamente todo. Lo transcribo a continuaci&#243;n porque creo que no tiene desperdicio: \u00abY respondi&#243; Am&#225;n al rey: Para el var&#243;n cuya honra desea el rey, traigan el vestido real de que el rey se viste, y el caballo en el que el rey cabalga, y la corona real que est&#225; puesta en su cabeza; y den el vestido y el caballo en mano de alguno de los pr&#237;ncipes m&#225;s nobles del rey, y vistan a aquel var&#243;n cuya honra desea el rey, y ll&#233;venlo en el caballo por la plaza de la ciudad, y pregonen delante de &#233;l: As&#237; se har&#225; al var&#243;n cuya honra desea el rey.<\/p>\n<p>Entonces el rey dijo a Am&#225;n: Date prisa, toma el vestido y el caballo como t&#250; has dicho, y hazlo as&#237; con el Jud&#237;o Mardoqueo, que se sienta a la puerta real; no omitas nada de todo lo que has dicho.\u00bb<\/p>\n<p>Todos los ex&#233;getas y estudiosos b&#237;blicos, coinciden en se&#241;alar que Mardoqueo representa al Se&#241;or Jes&#250;s y Am&#225;n a Satan&#225;s.<\/p>\n<p>&#191;Veis el paralelismo? Le llev&#243; a la plaza de la ciudad, un lugar desde donde todos pudieran ver y o&#237;r la honra dada a Mardoqueo. Por supuesto que nada estaba mas lejos de su coraz&#243;n que proclamar alabanzas a su m&#225;s ac&#233;rrimo enemigo, pero la orden del rey era irrevocable, y Am&#225;n, con todo y ser Am&#225;n, tiene, y tendr&#225; siempre, que obedecer las &#243;rdenes del Supremo. En otro lugar de la Palabra, concretamente en Hechos 4:27 y 28 se nos dice que todos en Jerusal&#233;n se unieron contra Jes&#250;s para hacer cuanto tu mano y tu consejo hab&#237;an antes determinado que sucediera. Dicho de otra forma \u00abobedecieron\u00bb las &#243;rdenes de Dios. De haber sabido Am&#225;n que su consejo ser&#237;a aplicado a Mardoqueo, de seguro que no habr&#237;a pedido honra tan grande, pero lo ignoraba; como ignoraba tambi&#233;n lo que estaba haciendo cuando instig&#243; la crucifixi&#243;n de nuestro Se&#241;or Jesucristo (1&#170; Cor. 2:7-9). Si &#233;l hubiera sabido la gloria que vendr&#237;a para el Se&#241;or Jes&#250;s tras la \u00abcoronaci&#243;n\u00bb, por cierto que no lo habr&#237;a hecho.<\/p>\n<p>As&#237; es siempre, Satan&#225;s es un simple instrumento en las manos de Dios. Instrumento utilizado para cincelar y modelar tu vida y la m&#237;a para que seamos semejantes al Hijo.<\/p>\n<p>A&#250;n as&#237; pudieras seguir pensando que sigue siendo un cuento de ni&#241;os y, tendr&#237;a que darte la raz&#243;n porque: \u00abEn aquella misma hora Jes&#250;s se regocij&#243; en el Esp&#237;ritu, y dijo: Yo te alabo, oh Padre, Se&#241;or del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y entendidos, y las has revelado a los ni&#241;os. S&#237;, Padre, porque as&#237; te agrad&#243;\u00bb. Comprobar&#233;is que no deja de ser un cuento (revelaci&#243;n) para ni&#241;os.<\/p>\n<p>Ahora bien, la corona, al margen de ser un s&#237;mbolo de la realeza, es un utensilio que ci&#241;e la cabeza, &#243;sea que ci&#241;e tus pensamientos; en otras palabras es algo que ocupa tu mente de manera primordial. Esta corona de Jes&#250;s era de espinas y, si observas en G&#233;n. 3:17-18, lo &#250;nico que dar&#237;a la tierra, &#233;sta tierra, despu&#233;s de la salida de nuestros primeros padres del Para&#237;so, a causa de la maldici&#243;n, eran cardos y espinos. Te dir&#233; que, hasta que vino el Hijo del Hombre, que fue la primera cosecha (primicia) para Dios, &#233;sta tierra no daba sino cardos y espinos.<\/p>\n<p>Para que lo entiendas mejor, t&#250; y yo somos los cardos y espinos y, por tanto, el &#250;nico fruto que da esta tierra a los ojos de Dios. As&#237; pues, T&#250; y yo fuimos los que ce&#241;imos la cabeza del Santo y taladramos su frente y sus sienes. Tu pecado y el m&#237;o lo sentaron en aquel \u00abtrono\u00bb y, por el gozo puesto delante de &#233;l (tu salvaci&#243;n y la m&#237;a), sufri&#243; la cruz menospreciando el oprobio (Heb. 12:2).<\/p>\n<p>Pero &#201;l quiso, voluntariamente, ser coronado de aquella corona; pero &#201;l quiso, voluntariamente, sentarse en aquel trono (Jn. 10:17-18).<\/p>\n<p>No creas que fue el &#250;nico que \u00abvio\u00bb &#233;sta luz. El fundamento de la coronaci&#243;n, Pablo tambi&#233;n lo entendi&#243; y descubri&#243; que, para ser coronado all&#225; en el cielo, deber&#237;a previamente ser coronado aqu&#237; en la tierra. En dos notables citas de las cartas de Pablo, en Fil 4:1 y 1&#170; Tes. 2:19, se nos muestra que el pueblo de Dios era su propia corona. Tambi&#233;n &#233;l estaba ce&#241;ido por una corona de espinas. Pablo se gozaba por lo que padec&#237;a por el pueblo de Dios, porque ten&#237;a puesta la mirada en el galard&#243;n (2 Tim. 4:8).<\/p>\n<p>En Colosenses 1:24 nos dice: \u00abAhora me gozo en lo que padezco por vosotros, y cumplo en mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo por su cuerpo, que es la iglesia\u00bb. Literalmente sufr&#237;a por el pueblo de Dios, dicho de otra manera, estaba ce&#241;ido con la corona, que era la iglesia de aquel entonces.<\/p>\n<p>Ahora bien, me dir&#225;s: &#191;Que importancia tiene este \u00abdescubrimiento\u00bb para el desarrollo de mi vida espiritual?. Mucho, por cierto. Porque has de saber que, ineludiblemente, si quieres ser coronado all&#225; en los cielos, debes primero ser coronado aqu&#237; en la tierra. Poner la vida por otros es condici&#243;n indispensable para recibir la Vida. Entregar la vida, que no significa perder esta vida f&#237;sica, sino m&#225;s bien ponerla a disposici&#243;n del Maestro para que &#233;l la conduzca como le plazca, aunque en alguna ocasi&#243;n pudiera ser que Dios nos la pidiera literalmente (v&#233;anse los m&#225;rtires habidos de todas las denominaciones a trav&#233;s de la historia de la Iglesia). Entregar la vida, repito, puede hacerse bien por el Se&#241;or, como ense&#241;a claramente Mt. 10:39, o bien por los hermanos, tal y como aparece en Jn. 15:13. <\/p>\n<p>No todos son llamados al martirio por causa del Maestro, pero lo que es ciert&#237;simo es que si quieres ser coronado all&#237;, como he indicado anteriormente, debes antes serlo aqu&#237;. No importa si tu quebranto o el m&#237;o no llegan a tal altura espiritual porque, si hemos cre&#237;do, verdaderamente, en Cristo, &#233;l nos pondr&#225; en alguna de las muchas moradas que ha preparado para nosotros.<\/p>\n<p>Pablo se sent&#243; voluntariamente en el \u00abtrono de gloria\u00bb, y nos dice expresamente: \u00abCon Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo mas vive Cristo en m&#237;\u00bb (G&#225;l. 2:20) y, en la misma ep&#237;stola un poco mas adelante: \u00abPero lejos est&#233; de m&#237; gloriarme, sino en la cruz de nuestro Se&#241;or Jesucristo, por quien el mundo me es crucificado a m&#237;, y yo al mundo\u00bb.<\/p>\n<p>Si quieres reinar con &#201;l, ya sabes el Camino. \u00abPorque tambi&#233;n Cristo padeci&#243; por nosotros, dej&#225;ndonos ejemplo, para que sig&#225;is sus pisadas\u00bb. Amen y amen, Se&#241;or Jes&#250;s.<\/p>\n<p>Epafrodito<\/p><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jn. 19: 17-22, Ap.19: 11-16) El t&#237;tulo de este estudio no representa, para el creyente, ning&#250;n tipo de problema para saber a qui&#233;n ha de adjudicarlo. Estoy seguro de que todos coincidimos en que nadie, salvo nuestro Se&#241;or Jesucristo, merece tan augusto nombre. No es exclusivamente Rey, ni tampoco es el Rey m&#225;s grande que &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/rey-de-reyes\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abRey de Reyes\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-5683","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5683","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5683"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5683\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5683"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5683"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5683"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}