{"id":5690,"date":"2016-02-08T19:11:51","date_gmt":"2016-02-09T00:11:51","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lamento-por-el-cado\/"},"modified":"2016-02-08T19:11:51","modified_gmt":"2016-02-09T00:11:51","slug":"lamento-por-el-cado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lamento-por-el-cado\/","title":{"rendered":"Lamento por el ca&#237;do"},"content":{"rendered":"<div>2&#170; Samuel 1:17- 27<\/p>\n<p>En la hermosa endecha, o lamento, de David por la muerte de Sa&#250;l y Jonat&#225;n, se nos descubre el coraz&#243;n de un verdadero hijo de Dios. Es quiz&#225;s el gemido mas profundo que, por la muerte de un ser querido, se nos muestra en la Escritura.<\/p><\/div>\n<div style=\"text-align:justify; color:#3d3d3d;\">No hay ni un s&#243;lo pensamiento de venganza en su coraz&#243;n a causa de la persecuci&#243;n de que hab&#237;a sido objeto por parte de Sa&#250;l. Tal y como leemos en la Palabra, en m&#225;s de una ocasi&#243;n Sa&#250;l persigui&#243; a David por envidia malsana pensando, equivocadamente, que &#233;ste &#250;ltimo le arrebatar&#237;a el trono. Nada mas lejos de la realidad, dado que David jam&#225;s habr&#237;a tomado aquello que no le hubiera sido dado por su Se&#241;or. Salvo en una ocasi&#243;n en la que arrebat&#243; lo que no le pertenec&#237;a y tuvo que pagar con muchas l&#225;grimas su pecado.<\/p>\n<p>David, pues, ten&#237;a un concepto muy puro de lo que era o no era suyo. Tal vez tambi&#233;n nosotros deber&#237;amos examinar con mas atenci&#243;n los criterios que aplicamos a la propiedad, bien sea nuestra o ajena. &#191;Esperamos a que Dios nos d&#233; lo que nos ha prometido, o mejor tratamos de conseguirlo mediante nuestro propio esfuerzo? Ojal&#225; fu&#233;ramos de aquellos que mediante la paciencia hered&#225;ramos las promesas (Heb. 6:12).<\/p>\n<p>La paciencia, dentro del Pueblo de Dios es, por desgracia, un bien escaso. La paciencia y la esperanza son dos virtudes que caminan &#237;ntimamente ligadas. Es obvio que no se puede tener esperanza si, a la vez, no poseemos el &#225;nimo suficiente para aguardar, pacientemente, lo que esperamos. El desaliento es el precursor, la antesala, de la desesperaci&#243;n. Una de las mas notables caracter&#237;sticas del pueblo cristiano es, sin duda, la de ser un pueblo lleno de esperanza. Espera, en primer lugar, la venida de su Se&#241;or, espera contemplarlo cara a cara; tambi&#233;n espera cielos nuevos y tierra nueva; espera la redenci&#243;n de su cuerpo; espera una vida inmortal, etc., etc. Si quitamos este aspecto de la vida cristiana, queda simplemente un grupo de personas salvadas de no se sabe qu&#233;, que ir&#225;n no se sabe ad&#243;nde. S&#237;, hermano, la esperanza hinche tu pecho arrastr&#225;ndote hacia un puerto seguro, de la misma forma que las velas del barco, infladas por el viento, lo conducen con certeza a su destino. Mira a tu alrededor, contempla a un mundo sin futuro. Es cierto que las grandes alianzas internacionales tratan, no de arreglar el planeta, si no de batallar, y ganar, dentro de una jaur&#237;a de lobos hambrientos, la mejor tajada para s&#237; mismos. Despu&#233;s de lo que se ha padecido en este mundo, despu&#233;s de tantas y tantas guerras que han quebrantado a una Raquel que llora por sus hijos, millones de hijos, despu&#233;s de tanto y tanto dolor sin raz&#243;n alguna, &#191;Qu&#233; hemos aprendido? &#191;Qu&#233; soluciones se ofrecen a un planeta agonizante, sin esperanza? Como dijo el predicador, vanidad de vanidades, todo es vanidad (Ecl. 1:2).<\/p>\n<p>Puede que sea muy pesimista, pero creo que hasta que el Se&#241;or no venga con su justo gobierno, no habr&#225; arreglo para esta humanidad.<\/p>\n<p>Habl&#225;bamos, pues, de lo necesitados que estamos de paciencia para obtener las promesas del Se&#241;or. Todo nuestro fervor &#243; ah&#237;nco no pueden adelantar un &#225;pice los prop&#243;sitos de Dios. En su mano est&#225;n los tiempos, los tuyos, y los m&#237;os. Como dice la Escritura &#233;l todo lo hizo perfecto en su tiempo, no en el nuestro.<\/p>\n<p>As&#237;, David, supo esperar y recibir de Dios el reino que, por ser el ungido, le pertenec&#237;a. Retomando el hilo anterior de pensamiento, en este pasaje, la nobleza del alma de David se expresa en plenitud, llorando sin consuelo, no s&#243;lo por la muerte de sus amados si no, incluso, por la forma en que &#233;sta hab&#237;a sido llevada a cabo. Hay que recordar que era una deshonra para el pueblo de Israel caer delante de sus enemigos. En este caso m&#225;s ignominiosa a&#250;n dado que perdieron la batalla; otra cosa hubiera sido morir pero alz&#225;ndose con la victoria.<\/p>\n<p>Hasta proclama una maldici&#243;n contra los montes de Gilboa donde cayeron los valientes. La actitud de David contrasta, desgraciadamente en demasiadas ocasiones, con nuestra postura frente a la ca&#237;da de hombres de Dios. El quebranto y no la cr&#237;tica deber&#237;a ser la respuesta que saliera de nosotros ante situaciones como esta.<\/p>\n<p>&#191;Qui&#233;n gana por el hecho de que siervos de Dios pequen, y caigan de sus alturas? Ciertamente en el &#250;nico lugar donde deber&#237;a haber regocijo es en el campamento de los filisteos, los enemigos ac&#233;rrimos del pueblo de Dios, l&#233;ase las huestes de Satan&#225;s. Pero donde nunca debiera levantarse la alegr&#237;a es ni en tu coraz&#243;n, ni en el m&#237;o. Es verdad que muchas veces los hijos de Dios nos metemos en lugares d&#243;nde no deber&#237;amos ni pisar, pero nuestra &#250;nica misi&#243;n, en tales situaciones, es advertirle al pecador del error de su camino (Stg. 5-20), orar, y poner delante de Dios a nuestro hermano para que sea restaurado. El juicio, absolutamente, pertenece a nuestro Dios.<\/p>\n<p>Al fin y al cabo, como dice Corintios 12, somos un s&#243;lo cuerpo. Nuestro individualismo es una barrera, mayor de lo que muchos creemos, para una verdadera uni&#243;n donde dependamos realmente los unos de los otros. La corporeidad debe primar sobre el individualismo, si es que queremos llegar a alguna parte en Dios. As&#237; pues, si mi hermano cae, yo me duelo ante el Se&#241;or por su triste situaci&#243;n. Es la misma actitud que yo desear&#237;a que tuvieran conmigo si alguna vez me veo en su mismo lugar. Recuerda que la misericordia triunfa sobre el juicio.<\/p>\n<p>Es dif&#237;cil sentirse angustiado cuando el problema lo tiene otro hermano y no yo, empero somos llamados a ser uno, con lo cual si mi mano se duele, yo me conduelo con ella dado que es parte de mi propio cuerpo. No estamos diciendo con esto que se debe justificar cualquier acto que cometan otros hermanos o yo mismo si no, mas bien, tener una actitud condescendiente y misericordiosa hacia el ca&#237;do. Como le&#237; en un comentario cristiano sobre este tema, el fin de todo nuestro deseo debe ser la restauraci&#243;n de nuestro hermano. La ense&#241;anza, la reprensi&#243;n, a&#250;n el castigo, todo absolutamente todo, debe ir dirigido para que el pecador se arrepienta y ganar as&#237; un alma. Te recuerdo que mas gozo hay en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento (Lc. 15:7).<\/p>\n<p>La uni&#243;n que a la que Dios nos llama no se realiza el simple hecho de cantar los mismos coros en un mismo local f&#237;sico. Nunca los ladrillos hicieron compacto a los seres humanos; como mucho puede que mantengan familias unidas en un mismo recinto, pero lo que verdaderamente hace hogar, es el calor de los corazones. As&#237; mismo sucede en la iglesia, el sentir, palpar el interior de mi hermano, su dolor y su alegr&#237;a, su tristeza y su gozo, y clamar por &#233;l al Padre de ambos, es lo que nos hace miembros de una mismo Cuerpo. Los generales son imprescindibles para la guerra pero, por muy importantes que &#233;stos sean, jam&#225;s ninguna batalla fu&#233; ganada por su s&#243;lo esfuerzo. Pero mirad a lo lejos y, como a Giezi, el criado de El&#237;seo, que se nos permita ver a un poderoso ej&#233;rcito, en orden de batalla, dispuesto y bien equipado (2 Re. 6:17). Es una fuerza temible ante la que ning&#250;n enemigo, ni el mism&#237;simo Satan&#225;s, podr&#225; permanecer en pi&#233;.<\/p>\n<p>Uno de los nombres que m&#225;s se utiliza en el A.T. para designar al Todopoderoso es, Jehov&#225; de los Ej&#233;rcitos. Si pues estamos apuntados en tan gloriosa lista, seamos fieles con Dios y con su bendito Pueblo. Quiera el Se&#241;or que podamos entender a qu&#233; gran cruzada hemos sido llamados, y a qu&#233; incomparable ej&#233;rcito pertenecemos. Como todas las cosas en Dios, es cuesti&#243;n de revelaci&#243;n.<\/p>\n<p>&#161;&#218;nenos, oh Dios!<\/p>\n<p>Epafrodito<\/p><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>2&#170; Samuel 1:17- 27 En la hermosa endecha, o lamento, de David por la muerte de Sa&#250;l y Jonat&#225;n, se nos descubre el coraz&#243;n de un verdadero hijo de Dios. Es quiz&#225;s el gemido mas profundo que, por la muerte de un ser querido, se nos muestra en la Escritura. 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