{"id":5699,"date":"2016-02-08T19:11:57","date_gmt":"2016-02-09T00:11:57","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-amor-del-espritu-en-cristo\/"},"modified":"2016-02-08T19:11:57","modified_gmt":"2016-02-09T00:11:57","slug":"el-amor-del-espritu-en-cristo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-amor-del-espritu-en-cristo\/","title":{"rendered":"El amor del Esp&#237;ritu en Cristo"},"content":{"rendered":"<div>Mientras que el amor guiado por los intereses de la carne busca en qu&#233; deleitarse, el amor guiado por el Esp&#237;ritu Santo -ese amor que ves en Jesucristo- busca en d&#243;nde hacer su buena obra y esparcir su bien. Por eso parecen opuestos estos amores, porque el primero buscar&#225; lo bueno para disfrutarlo, y el segundo buscar&#225; lo malo para sanarlo. Con los ojos del mundo no es posible entender c&#243;mo alguien sano busca al que no lo est&#225;, o c&#243;mo alguien interesante e inteligente busca al que es torpe e inservible, o c&#243;mo el que es puro se acerca a los que est&#225;n manchados y sucios. Sin embargo, todo esto es exactamente lo que ves que hace Jesucristo.<\/div>\n<div style=\"text-align:justify; color:#3d3d3d;\">El amor que tiene su fuente en el Esp&#237;ritu Santo goza de una plenitud interior que le permite buscar no para ser completado sino para completar, o como dice el Evangelio, no para ser servido, sino para servir (Mt 20,28). Sin el Esp&#237;ritu Santo este tipo de amor no s&#243;lo es imposible, sino inimaginable. Por ello dijo Pablo: &#171;El hombre naturalmente no capta las cosas del Esp&#237;ritu de Dios; son necedad para &#233;l. Y no las puede conocer pues s&#243;lo espiritualmente pueden ser juzgadas&#187; (1 Cor 2,14).<\/p>\n<p>Cuando llega, en cambio, el don del Esp&#237;ritu, lo &#8220;normal&#8221; y lo &#8220;l&#243;gico&#8221; es obrar como obr&#243; Cristo. A esto alude, con una frase sorprendente a tus o&#237;dos, el ap&#243;stol Juan: &#171;como &#201;l es, as&#237; somos nosotros en este mundo&#187; (1 Jn 4,17). La frase es impresionante no s&#243;lo por lo cercano que te hace al Hijo del Dios vivo, sino porque supone una plenitud de amor y una fortaleza en la opci&#243;n de vida que resulta del todo inusitada para las fuerzas humanas.<\/p>\n<p>El hombre por sus propias fuerzas se cansa de ser bueno. Antes de declarar su cansancio lleva estricta cuenta de todo lo que ha hecho, como aquel Job que conoc&#237;a s&#243;lo la justicia de la Antigua Ley y no pose&#237;a el don el Esp&#237;ritu. Por eso dijo a su propio favor todas las obras de piedad y los esfuerzos de paciencia y de dominio propio que pod&#237;a recordar (Job 31,16-34). La caridad, por el contrario, &#171;es decorosa; no busca su inter&#233;s; no se irrita; no toma en cuenta el mal&#187; (1 Cor 13,5). &#161;Tal cosa escapa a las fuerzas humanas!<\/p>\n<p>El hombre se agota de ser bueno, y por ello, &#171;en verdad, apenas habr&#225; quien muera por un justo; por un hombre de bien tal vez se atrever&#237;a uno a morir; mas la prueba de que Dios nos ama es que Cristo, siendo nosotros todav&#237;a pecadores, muri&#243; por nosotros&#187; (Rom 5,7-8). &#161;Dios no se agota! All&#237; donde el ser humano pregunta: &#171;Se&#241;or, &#191;cu&#225;ntas veces tengo que perdonar las ofensas que me haga mi hermano? &#191;Hasta siete veces?&#187; (Mt 18,21), est&#225; mostrando que su paciencia est&#225; llegando al l&#237;mite, es decir, est&#225; mostrando su propia finitud. Dios es infinito y por medio del don de su Esp&#237;ritu hace infinitos a los hombres otorg&#225;ndoles por gracia lo que por naturaleza no tienen. Esta es la raz&#243;n de la fortaleza de los m&#225;rtires, de la caridad inagotable de tantos hombres y mujeres, del vigor incontenible de tantos misioneros, del esfuerzo sostenido de tantos pastores y doctores. &#161;Ellos no luchaban con sus propios recursos! Llevaban dentro de s&#237; el manantial que les hac&#237;a abundar para s&#237; mismos y para los dem&#225;s.<\/p>\n<p>Desde luego el primer testimonio de esta gracia es el mismo Jesucristo. No debes mirar sus fuerzas como el resultado de un entrenamiento particular o de una naturaleza privilegiada; ni siquiera como el fruto de un ambiente apropiado o de una familia santa. Dar estas razones como explicaci&#243;n del amor del Nazareno es un grave error, porque aleja al Salvador de los hombres de los hombres que m&#225;s necesitan ser salvados, a saber, aquellos que han carecido de ese hogar sano o del tes&#243;n para afrontar un entrenamiento as&#237; exigente.<\/p>\n<p>Debes entender y debes ense&#241;ar que Cristo no es el fruto de una construcci&#243;n hecha por los hombres, sino el regalo de Dios a los hombres. Sus maravillosos dones son gracia ya en &#201;l mismo, y por esto su humildad es genuina, y no algo as&#237; como un papel que &#201;l representara para dar ejemplo a los hombres. Cristo contempla con gozo la obra del Evangelio, un Evangelio que en primer lugar es regalo para &#201;l mismo.<\/p>\n<p>Por esto &#201;l no se considera protagonista de nada, sino que dice: &#171;Nadie puede venir a m&#237;, si el Padre que me ha enviado no lo atrae&#187; (Jn 6,44); y tambi&#233;n: &#171;Yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me voy, no vendr&#225; a vosotros el Par&#225;clito&#187; (Jn 16,7). Estas no son las palabras de quien tuviera un arte para ense&#241;ar, o quien fuera simplemente resultado de una familia o de un pueblo. Son las palabras sinceras de alguien que se reconoce peque&#241;o ante el don que le acompa&#241;a. &#161;Cristo no se volvi&#243; &#8220;m&#225;gicamente&#8221; peque&#241;o a la hora de la Cruz! Vivi&#243; como un peque&#241;o, como un chiquillo admirado y admirable, capaz de extasiarse ante los caminos de la Providencia de Pap&#225; Dios, como cuando te ense&#241;a Lucas que &#171;En aquel momento, se llen&#243; de gozo Jes&#250;s en el Esp&#237;ritu Santo, y dijo: &#8220;Yo te bendigo, Padre, Se&#241;or del Cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a peque&#241;os. S&#237;, Padre, pues tal ha sido tu benepl&#225;cito.&#8221;&#187; (Lc 10,21).<\/p>\n<p>Para guiaros a la absoluta confianza en el Padre y para ense&#241;aros a vivir en la pura gratuidad, &#201;l mismo ten&#237;a que ser el primero en gozarse de esta gratuidad, y precisamente eso es lo que te cuenta el Evangelio. Por eso te digo siempre, y hoy te repito: Deja que te invite a la alegr&#237;a. Dios te ama; su amor es eterno.<\/p>\n<p>Por &#193;ngel.<\/p>\n<p>Domingo, 30 de enero del 2000<\/p><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mientras que el amor guiado por los intereses de la carne busca en qu&#233; deleitarse, el amor guiado por el Esp&#237;ritu Santo -ese amor que ves en Jesucristo- busca en d&#243;nde hacer su buena obra y esparcir su bien. 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