{"id":5703,"date":"2016-02-08T19:12:00","date_gmt":"2016-02-09T00:12:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/atrvete-a-cruzar-el-jordn\/"},"modified":"2016-02-08T19:12:00","modified_gmt":"2016-02-09T00:12:00","slug":"atrvete-a-cruzar-el-jordn","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/atrvete-a-cruzar-el-jordn\/","title":{"rendered":"Atr&#233;vete a cruzar el Jord&#225;n"},"content":{"rendered":"<div>Lectura:  Josu&#233; 4:1-11<\/p>\n<p>El pueblo de Israel estuvo 40 a&#241;os vagando por tierras no aptas para la convivencia humana, insoportables desiertos donde escasamente pod&#237;a verse el verdor de una planta; terrenos pedregosos al que no entraba el arado; montes casi sin &#225;rboles y plagados de peligros. Les guiaba un hombre escogido por el mism&#237;simo Dios.<\/p><\/div>\n<div style=\"text-align:justify; color:#3d3d3d;\">Mois&#233;s pastoreaba unas ovejas de su suegro Jetro, que era sacerdote, y al llegar al llegar hasta Horeb, el monte de Dios, observ&#243; que una zarza que ard&#237;a y no se consum&#237;a, y decidi&#243; acercarse, para conocer la causa por la cual aquella planta no se quemaba.  Entonces, el &#193;ngel de Jehov&#225; lo llam&#243;:  &#8220;&#161;Mois&#233;s, Mois&#233;s!  Y &#233;l respondi&#243;:  &#8220;Heme aqu&#237;&#8221;. <\/p>\n<p>De inmediato recibi&#243; respuesta:  &#8220;No te acerques; quita tu calzado de tus pies, porque el lugar en que tu est&#225;s, tierra santa es.&#8221;<\/p>\n<p>Es posible que alguno de ustedes halla entrado a este recinto de adoraci&#243;n a Dios y a su hijo Jes&#250;s, Salvador y Se&#241;or nuestro, con alguna carga o contaminado por el pecado del mundo. S&#237;, hermanos, porque el pecado que sutilmente comienza en la mente recorre todo nuestro cuerpo, y nos va contaminando y destruyendo lentamente, a veces sin darnos cuenta, hasta llevarnos a un estado de deterioro espiritual tan bajo como la suela de nuestro zapato.  Por eso, a los hebreos se les requer&#237;a, y a&#250;n se les requiere, quitarse las zapatillas que calzaban cuando entraban al lugar sagrado de oraci&#243;n y encuentro con Dios.   Mois&#233;s, aunque era  de linaje sacerdotal por ser hijo de levitas, y que adem&#225;s era suegro de un sacerdote, no estaba exento de contaminaci&#243;n por el pecado del mundo.<\/p>\n<p>De hecho, &#233;l lleg&#243; hasta el sector donde viv&#237;a el que ser&#237;a su suegro despu&#233;s que huy&#243; de Egipto luego de haber matado a un capataz egipcio en defensa de un hebreo esclavizado por fara&#243;n. <\/p>\n<p>As&#237;, que si cree que tiene sobre usted una carga o pecado demasiado grande y que por esa raz&#243;n Dios no quiere verlo ni en pintura, ni quiere cuentas con usted, me parece que est&#225; muy equivocado.  Dios no ama el pecado, tiene misericordia para con el pecador.  Puede que tu situaci&#243;n te tenga m&#225;s esclavizado que lo que ten&#237;a Fara&#243;n al pueblo hebreo.  Pero, si estas aqu&#237; en esta ma&#241;ana, me parece que como con aquel pueblo, Dios est&#225; trabajando en la soluci&#243;n a tu problema.  Es m&#225;s te aseguro que fue &#201;l quien consigui&#243; un Mois&#233;s que de la mano te trajo a este lugar.  Ve entonces despoj&#225;ndote de tu calzado contaminado.  Ve sacando de tu mente los pensamientos pecaminosos y negativos, porque Dios quiere hablar contigo. &#201;l quiere que Jes&#250;s entre en tu coraz&#243;n, para limpiarlo y dejarlo reluciente para que Esp&#237;ritu Santo pueda habitar en el y hacer comuni&#243;n contigo.<\/p>\n<p>Mois&#233;s, como quiz&#225;s usted hoy, se acerc&#243; cauteloso a la zarza ardiente.  Tras el encuentro con el &#193;ngel de Jehov&#225;, y recibir la encomienda de sacar a los hijos de Israel de la esclavitud en que se hallaban en Egipto, Mois&#233;s se hizo muchas preguntas.  &#8220;&#191;Qui&#233;n soy yo para que vaya a Fara&#243;n y saque de Egipto a los hijos de Israel?&#8221;, le cuestiona a Dios. <\/p>\n<p>Y t&#250;, te estar&#225;s preguntando: &#8220;&#191;Y qui&#233;n soy yo para que Jes&#250;s me tome en cuenta&#8230; para que se preocupe por m&#237;?&#8221;<\/p>\n<p>Ahora, yo te pregunto:  &#191;Es que tus pecados y cargas, te hacen sentir tan insignificante que no puedes ver que Dios siempre, siempre, se ha preocupado por ti y por los tuyos y busca sacarte del fuego de ese infierno que destruye tu vida?  &#201;l anhela traerte en sus brazos al fuego que quema el pecado, pero que no destruye al pecador; y que, como en aquella zarza, arder&#225;, pero no te quemar&#225;, ni arrasar&#225;.  Es fuego eterno, que brota del  amor de Dios hacia ti, su m&#225;xima creaci&#243;n.<\/p>\n<p>Mois&#233;s sigui&#243; cuestionando. Ahora le preocupaba lo que los hebreos le preguntar&#237;an.  Como ahora, que la gente se preocupa por el qu&#233; dir&#225;n.  &#191;Qu&#233; dir&#225; la gente?  &#191;Qu&#233; dir&#225;n mis vecinos?  &#191;Qu&#233; dir&#225;n mis compa&#241;eros de trabajo? <\/p>\n<p>&#8220;He aqu&#237;, que llego yo a los hijos de Israel, y les digo:  El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros.  Si ellos me preguntaran:  &#191;Cu&#225;l es su nombre?, &#191;qu&#233; les responder&#233;?&#8221;, cuestiona Mois&#233;s a Jehov&#225;, su Dios, que lo est&#225; reclutando para una gran comisi&#243;n.  La m&#225;s importante antes de que Jes&#250;s, el Hijo de Dios, comisionara a sus ap&#243;stoles a evangelizar el mundo.<\/p>\n<p>Hermano, nosotros a&#250;n somos as&#237;.  A&#250;n viendo cumplidas sus promesas en nosotros mismos, seguimos cuestionando y dando la espalda a Jes&#250;s.  Ponemos la carreta delante de los bueyes y damos m&#225;s importancia al &#8220;qu&#233; dir&#225; la gente&#8221;, que al &#8220;qu&#233; dice Dios&#8221;.<\/p>\n<p>&#8220;Yo soy el que soy&#8221;, as&#237; dir&#225;s a los hijos de Israel: Yo soy me envi&#243; a vosotros&#8221;, es la respuesta de Jehov&#225; a Mois&#233;s y a nosotros.   Adem&#225;s, dice:  &#8220;Este es mi nombre para siempre; este es mi memorial para todos los siglos&#8221;. <\/p>\n<p>S&#237; se&#241;or, nos est&#225; diciendo que &#201;l es eterno, que nunca pasar&#225;.<\/p>\n<p>Mois&#233;s continu&#243; poniendo peros&#8230; como tratando de zafarse de la encomienda.  Entonces el Se&#241;or le indica tres se&#241;ales que deb&#237;an convencer a los hebreos de que &#233;l era un verdadero enviado de Dios:  la conversi&#243;n de su vara en serpiente, meter su mano en su seno y sacarla leprosa, para luego repetir la acci&#243;n y sacarla sana; y, por si acaso, tomar agua del r&#237;o que al derramarla en la tierra se convertir&#237;a en sangre.  Pero Mois&#233;s busca otra excusa y menciona su  tartamudez y torpeza al hablar.  &#8220;Pues yo estar&#233; en tu boca y te ense&#241;ar&#233; lo que hayas de hablar&#8230; Y conozco a tu hermano Aar&#243;n, que habla bien, &#233;l hablar&#225; y tu pondr&#225;s en su boca las palabras que yo te dar&#233;&#8221;.  &#161;Wao!  Jehov&#225; es un cuarto bate, y le bate&#243; el ciclo Mois&#233;s, sencillo, doble, triple y cerr&#243; con jonr&#243;n.  No tuvo Mois&#233;s m&#225;s remedio que aceptar la encomienda.<\/p>\n<p>&#161;Qu&#233; tarea dura la de Dios para convencer a su escogido!  &#161;Qu&#233; testarudo este Mois&#233;s!  &#161;Cu&#225;ntos siguen retrasando su salvaci&#243;n por estar cuestionando las intenciones de Dios!  Dios solamente pide que creas en &#201;l y hagas su voluntad. <\/p>\n<p>&#8220;Ve, porque yo estar&#233; contigo&#8221;, dijo a Mois&#233;s. <\/p>\n<p>Y, como a aquel pueblo hebreo cautivo de fara&#243;n, te dice a ti, cautivo del pecado y las cosas de este mundo:  &#8220;&#8230;He visto tu aflicci&#243;n&#8230; he o&#237;do tu clamor&#8230; he conocido tus angustias&#8221;.<\/p>\n<p>Tu Egipto, tu fara&#243;n, es decir, tu pecado, tus problemas, tus angustias, pueden quedar atr&#225;s.  &#8220;He descendido para librarlos de la mano de los egipcios (enti&#233;ndase el pecado y los problemas mundanos) y sacarlos de aquella tierra a una tierra buena y ancha, a tierra que fluye leche y miel&#8221; <\/p>\n<p>Cuando te acerques a Jes&#250;s, que derram&#243; su sangre en la cruz por redimirte del pecado, le aceptes como Se&#241;or y Salvador y emprendas el camino hacia la santidad, te perseguir&#225; por un tiempo la tentaci&#243;n.  Como fara&#243;n y su ej&#233;rcito persiguieron a Mois&#233;s y al pueblo de Israel.  En ocasiones los problemas tan cerca, que sentir&#225;s las cabalgaduras y el ej&#233;rcito de fara&#243;n, respirando sobre tus hombros.<\/p>\n<p>Pero una vez iniciado el camino, no debes flaquear.  Si vieras que la tentaci&#243;n se acerca demasiado, no vaciles en recurrir a Jes&#250;s, veras que las aguas se abrir&#225;n, haciendo camino, como hizo Jehov&#225; con Mois&#233;s y el pueblo de Israel, cuando abri&#243; el mar al acercarse demasiado fara&#243;n y su ej&#233;rcito, y luego que sus protegidos pasaron devolvi&#243; las aguas a su nivel, arropando soldados y cabalgaduras, sepult&#225;ndolos en medio de la mar.   Mientras, tu estar&#225;s a salvo, al otro lado, en este mismo mundo, pero con Cristo.<\/p>\n<p>El Se&#241;or us&#243; por 40 a&#241;os a Mois&#233;s para conducir a los hijos de Israel por el desierto hacia la Tierra Prometida, pero el buen Mois&#233;s tuvo que conformarse con verla de lejos.  No fue solo &#233;l, de la generaci&#243;n que sac&#243; de Egipto ninguno disfrut&#243; de la leche y miel de la tierra prometida.  Aquellos que, seg&#250;n la narraci&#243;n b&#237;blica, en una forma u otra fallaron a Jehov&#225;, d&#225;ndole la espalda, rebel&#225;ndose, adorando otros dioses y diosas, no pudieron completar la jornada.  Todos perecieron en el camino. <\/p>\n<p>Hubo una figura, moldeada por Mois&#233;s.  Se trata de Josu&#233;, figura que se hab&#237;a convertido en lo que podr&#237;amos llamar el brazo militar del gobierno de Mois&#233;s sobre el pueblo de Israel.<\/p>\n<p>&#8220;Mois&#233;s hab&#237;a puesto sus manos sobre &#233;l&#8221;, dice la Biblia.  Pero su consagraci&#243;n vino del mismo Jehov&#225; que comision&#243; a Mois&#233;s.  Solamente Dios y su hijo Jesucristo comisionan y consagran.<\/p>\n<p>&#8220;Mi siervo Mois&#233;s ha muerto: ahora pues, lev&#225;ntate y pasa este Jord&#225;n, tu y todo este pueblo, a la tierra que yo les doy a los hijos de Israel&#8221;.<\/p>\n<p>Como Josu&#233; llegaste hasta este lugar de la mano de un hermano que hizo de Mois&#233;s, no por casualidad sino por invitaci&#243;n especial.  Sabemos que vienes con tus propias cargas y problemas, pero Jes&#250;s te dice en esta hora que te levantes para comenzar a cruzar tu Jord&#225;n.  Este pueblo de Israel, es decir, tu iglesia, tus hermanos, te acompa&#241;ar&#225; a la tierra prometida, la tierra buena, que te har&#225; producir buenos frutos que ser&#225;n de bendici&#243;n para ti y los tuyos.<\/p>\n<p>Jehov&#225; dijo a Josu&#233; y te dice a ti en esta hora:  &#8220;Nadie te podr&#225; hacer frente en todos los d&#237;as de tu vida; como estuve con Mois&#233;s estar&#233; contigo; no te dejar&#233;, ni te desamparar&#233;&#8221;.<\/p>\n<p>Toc&#243; a Josu&#233; conducir al pueblo de Israel a trav&#233;s del r&#237;o Jord&#225;n, siguiendo las &#243;rdenes de Jehov&#225;.  &#8220;Esfu&#233;rzate y se valiente, para hacer conforme a toda la ley que mi siervo Mois&#233;s te mand&#243;; no te apartes de ella ni a diestra ni siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas&#8230; No temas ni desmayes, porque Jehov&#225; tu Dios estar&#225; contigo en donde quiera que vayas&#8221;.<\/p>\n<p>El plan de Jehov&#225; revelado a Josu&#233; pon&#237;a a los levitas con el arca entrando primero al r&#237;o Jord&#225;n, que como aquel mar en la huida de Egipto, se abri&#243;, haciendo camino para que el paso del pueblo de Israel a la tierra prometida.  Y el pueblo cruz&#243; el Jord&#225;n.  Josu&#233; orden&#243; entonces recoger doce (12) piedras, una por cada tribu, para hacer monumento en medio del mismo Jord&#225;n.  Piedras que quedar&#237;an all&#237;, donde se detuvieron los sacerdotes, como se&#241;al del lastre que hab&#237;an arrastrado y del que ahora se desprend&#237;an en medio de aquel r&#237;o que separaba la tierra inh&#243;spita de la buena tierra, lo malo, lo pecaminoso, quedar&#237;a en medio de aquel r&#237;o.<\/p>\n<p>Y dio &#243;rdenes tambi&#233;n de que se recogieran otras (12) piedras, tambi&#233;n una por cada tribu, que trasladar&#237;an a la otra orilla, a la tierra buena donde fluye leche y miel, para levantar en el lugar donde acamparon monumento a Jehov&#225; en conmemoraci&#243;n de su larga traves&#237;a y la protecci&#243;n que tuvieron hasta que lograron el cruce  del Jord&#225;n.<\/p>\n<p>En este momento Dios te llama.  Si Jesucristo ha hablado a tu vida a trav&#233;s de este escrito, te pide que no le des la espalda, que le permitas hacer algo por ti.<\/p>\n<p>Piensa que en este momento las aguas de tu Jord&#225;n se han recogido y te han dejado un camino abierto para cruzar al otro lado, al lado donde hay esperanza de mejor vida, junto a Jesucristo. <\/p>\n<p>Hermanos, cuando Jehov&#225; aparta las aguas del Jord&#225;n, nos muestra el camino que lleva a una vida distinta.  A una vida con abundancia de buenos frutos.  Jesucristo te dice, ven con esa pesada carga que te agobia y te hace sentir mal.  Trae tu piedra y col&#243;cala a sus pies, &#201;l est&#225; en medio de tu  Jord&#225;n.  Te aseguro que una vez sueltes esa carga, te sentir&#225;s liviano, porque dejar&#225;s atr&#225;s el pecado que te ha estado agobiando y desesperando.<\/p>\n<p>Esfu&#233;rzate y se valiente, deshazte de ese peso que cargas como esclavo de la droga, del alcoholismo, del maltrato conyugal, del odio, del rencor, del consumismo, y muchas otras cargas alojadas en tu coraz&#243;n y que solo t&#250; y Dios conocen.  C&#225;mbialo por la nueva vida de paz y gozo que te promete Jesucristo.  Ven, recoge esa piedra  liviana que Jes&#250;s te ofrece, ver&#225;s que es much&#237;simo m&#225;s f&#225;cil de cargar.  Las aguas de tu Jord&#225;n ya no son tan fuertes, se han apartado, haciendo camino para que vengas a sus pies.  No pierdas esta oportunidad, Jesucristo quiere salvarte y te da una mano con tu carga.<\/p>\n<p>Ven, comienza a prepararte, porque pronto sonar&#225;n las trompetas que derrumbar&#225;n las murallas de Jeric&#243; y entonces podr&#225;s ver la Gloria de Dios manifestada.<\/p>\n<p>Cruz Roqu&#233;-Vic&#233;ns<\/p>\n<p>Reflexi&#243;n en Iglesia del Nazareno<\/p>\n<p>Levittown, Puerto Rico<\/p>\n<p>9 de Julio del 2000<\/p>\n<p>De: Cruz Roqu&#233;-Vicens [croque@coqui.net]<\/p><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lectura: Josu&#233; 4:1-11 El pueblo de Israel estuvo 40 a&#241;os vagando por tierras no aptas para la convivencia humana, insoportables desiertos donde escasamente pod&#237;a verse el verdor de una planta; terrenos pedregosos al que no entraba el arado; montes casi sin &#225;rboles y plagados de peligros. 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