{"id":5722,"date":"2016-02-08T19:12:11","date_gmt":"2016-02-09T00:12:11","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-potencia-de-una-vida-derramada-hasta-lo-sumo\/"},"modified":"2016-02-08T19:12:11","modified_gmt":"2016-02-09T00:12:11","slug":"la-potencia-de-una-vida-derramada-hasta-lo-sumo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-potencia-de-una-vida-derramada-hasta-lo-sumo\/","title":{"rendered":"La potencia de una vida derramada hasta lo sumo"},"content":{"rendered":"<div>Se nos relata en el evangelio de San Marcos, que estando Jes&#250;s en Bet&#225;nia en casa de Sim&#243;n el leproso sentado a la mesa, vino una mujer con un frasco de alabastro lleno de perfume de nardos pur&#237;simo, que verti&#243; sobre la cabeza del Se&#241;or hasta la &#250;ltima gota, rompiendo despu&#233;s el frasco de alabastro para que jam&#225;s fuese empleado para otra cosa, (Marc. 14:3). Es este un caso de entrega absoluta hacia su Se&#241;or que da hasta lo sumo, que no escatima nada, ni pide que se le recompense: esta fuente de amor que fluye con el &#250;nico prop&#243;sito de darse, sin importarle el precio.<\/div>\n<div style=\"text-align:justify; color:#3d3d3d;\">Para llegar a alcanzar un estado de amor, constante y ardiente por el Se&#241;or, debemos romper todos los alabastros en los que podamos tener encerrados la sutil esencia de la vida: nuestro \u00abYo\u00bb.<\/p>\n<p>Algunas veces hay que derramar el alabastro, de alguna reserva de la voluntad, tal vez un sufrimiento evitado, un camino de soledad rechazado. Estas cosas profundas que nos reservamos, nos son estorbos para abandonarnos completamente a Dios, y componen un alabastro que debe ser quebrantado al Se&#241;or.<\/p>\n<p>Otro alabastro que verter es el de la amistad humana, en nuestro amor a Jes&#250;s y en nuestra vida de consagraci&#243;n a &#201;l. Nos vemos en el trance de poner fin a algunos v&#237;nculos sociales y repetidas veces quebrantar un alabastro hermoso de la estima humana, como el cari&#241;o de familiares y amigos queridos; a fin de derramar la &#250;ltima gota de amorosa obediencia a los pies de nuestro bendito Jes&#250;s.<\/p>\n<p>El ung&#252;ento que Mar&#237;a de Bet&#225;nia derram&#243; sobre el Se&#241;or era muy costoso, lo que motiv&#243; las cr&#237;ticas de las almas mezquinas, que antes como ahora siempre est&#225;n dispuestas a la cr&#237;tica, sin pensar en el esfuerzo que supone quebrar el \u00abalabastro\u00bb y verter todo su contenido desde la cabeza a los pies de Jes&#250;s; por el amor, a quien todo lo dio por la humanidad perdida.<\/p>\n<p>La historia relata que \u00abla casa se llen&#243; del olor del ung&#252;ento derramado por Mar&#237;a sobre su Se&#241;or\u00bb. (Jn 12:3). De igual manera, cuando el alabastro del cuerpo de Cristo, fue quebrado, toda la tierra y el cielo mismo se llenaron del perfume de su apacible y amoroso esp&#237;ritu.<\/p>\n<p>Ocurre lo mismo, cuando nosotros rompemos los estuches de la naturaleza humana y del amor propio: entonces se libera de nosotros el mismo olor de la naturaleza de Cristo. El Esp&#237;ritu Santo revela en las Sagradas Escrituras: \u00abPor el olor de tus suaves ung&#252;entos. Ung&#252;ento derramado es tu nombre. Por eso las doncellas te amaron.\u00bb (Cant. 1:3).<\/p>\n<p>Los personajes cristianos cuya fragancia se ha difundido por todo el mundo, son aquellos que han derramado el alabastro de su vida quebrantada para el Se&#241;or. Cuan grande verdad encontramos en el acto de Mar&#237;a, cuando sec&#243; los pies de Jes&#250;s con sus mismos cabellos.<\/p>\n<p>Lo que ahora vertimos en amante servicio a Dios, alg&#250;n d&#237;a descender&#225; sobre nuestras cabezas, con fragante olor.<\/p>\n<p>Ser, quiz&#225; exagerado en nuestro amor hacia el Se&#241;or, se considera fanatismo, en la opini&#243;n de algunos cristianos, como en el caso de esta mujer de Bet&#225;nia. Los disc&#237;pulos se asombraron al ver la extravagancia de aquella mujer de Bet&#225;nia que derramaba un ung&#252;ento tan costoso sobre el Se&#241;or, y la criticaron por su exceso hacia &#201;l.<\/p>\n<p>Los que aman a Dios intensamente, siempre desconcertar&#225;n a los disc&#237;pulos fr&#237;os y reservados. (Mt 26:8 y Marc. 14:4).<\/p>\n<p>Aun entre los mas consagrados, aquellos que den prueba de la fogosidad de su amor, tendr&#225;n que exponerse al horno de la cr&#237;tica, del pueblo de Dios, que no puede comprender la dulzura de una vida derramada extravagantemente al Se&#241;or.<\/p>\n<p>El mismo Se&#241;or al final de este hermoso pasaje exclama: \u00abDe cierto os digo que donde quiera que fuese predicado este evangelio en todo el mundo, tambi&#233;n esto que ha hecho \u00abEsta\u00bb, ser&#225; dicho para memoria de ella\u00bb. (Marc. 14:9).<\/p>\n<p>Y olvidar toda clase de cr&#237;ticas y tratar de amar al Se&#241;or como Mar&#237;a de Bet&#225;nia&#8230; y si vuestra hermana quebrase el frasco de alabastro despu&#233;s de haber servido a su Se&#241;or os pido un poco de amor para ella.<\/p>\n<p>C. Mesa.<\/p><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Se nos relata en el evangelio de San Marcos, que estando Jes&#250;s en Bet&#225;nia en casa de Sim&#243;n el leproso sentado a la mesa, vino una mujer con un frasco de alabastro lleno de perfume de nardos pur&#237;simo, que verti&#243; sobre la cabeza del Se&#241;or hasta la &#250;ltima gota, rompiendo despu&#233;s el frasco de alabastro &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-potencia-de-una-vida-derramada-hasta-lo-sumo\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLa potencia de una vida derramada hasta lo sumo\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-5722","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5722","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5722"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5722\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5722"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5722"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5722"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}