{"id":5739,"date":"2016-02-08T19:12:22","date_gmt":"2016-02-09T00:12:22","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/los-amigos-tambin-tienen-que-morir-parte-02\/"},"modified":"2016-02-08T19:12:22","modified_gmt":"2016-02-09T00:12:22","slug":"los-amigos-tambin-tienen-que-morir-parte-02","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/los-amigos-tambin-tienen-que-morir-parte-02\/","title":{"rendered":"Los amigos tambi&#233;n tienen que morir (parte 02)"},"content":{"rendered":"<div>All&#237; Dios les revelar&#225; a su propio y &#250;nico David: al Se&#241;or Jesucristo, perfecto en hermosura, feliz remedio para sus males, y &#250;nico contentamiento para su alma. En ese lugar oscuro podr&#225;n ellos comprobar cu&#225;n maravillosa es su luz esplendente; en ese lugar inh&#243;spito podr&#225;n ellos ver que se puede estar muy bien en su compa&#241;&#237;a, que, en realidad, no necesitan nada m&#225;s, que no desean nada m&#225;s. En ese lugar ser&#225;n sanados de toda dolencia del alma, y vendados de toda herida de muerte. Sus amarguras ser&#225;n trocadas en paz; sus rencores dar&#225;n paso al perd&#243;n generoso. Toda tiniebla dejar&#225; de ser y la luz irrumpir&#225;, irresistible.<\/div>\n<div style=\"text-align:justify; color:#3d3d3d;\">Con Cristo en la cueva de Adulam compartir&#225;n la dicha del auxilio oportuno y del exilio feliz. Afuera rugir&#225;n los Sa&#250;les, con sus armas sofisticadas, y sus ej&#233;rcitos incontables. Pero &#191;qu&#233; importa? Aqu&#237; adentro est&#225; el Dechado de hermosura, que hace bien al coraz&#243;n, que quita el temor, y da perfecto descanso al alma.<\/p>\n<p>Aqu&#237; conocer&#225;n el verdadero compa&#241;erismo, el amor fraterno que est&#225; s&#243;lo un punto m&#225;s bajo que el amor sumo (2&#170; Pedro 1:7).<\/p>\n<p>Conocer&#225;n, adem&#225;s, al verdadero amigo, al que les socorrer&#225; en el d&#237;a malo, al compa&#241;ero de milicia, al dulce hermano. Los t&#237;tulos quedaron all&#225; afuera, aqu&#237; somos todos hermanos. Ahora podremos conocer de verdad la familia de Dios, a Dios como nuestro Padre y a Jes&#250;s como el Primog&#233;nito de ella.<\/p>\n<p>Perfil psicol&#243;gico de los fracasados<\/p>\n<p>Definir la sicolog&#237;a de un fracasado (o de un quebrantado por Dios) es de lo m&#225;s dif&#237;cil. Su semblanza podr&#237;a parecer la de un loco, o de uno cl&#237;nicamente desahuciado. Los quebrantados por Dios son gente extra&#241;a.<\/p>\n<p>Ellos pudieron haber alcanzado en el pasado algunos t&#237;tulos, algunas honras humanas, pero hoy no cuentan con nada de eso. Y no es porque, en un acto de humildad, accedan a renunciar a eso con una escondida satisfacci&#243;n. M&#225;s bien, no quieren hablar ni o&#237;r hablar de ello. Hasta pueden sentirse avergonzados de haberlos tenido. Todo aquello ha sido pesado en la balanza de Dios, y de ello no ha quedado nada en pie. Lo espantoso de tal certeza llena el alma de una profunda contrici&#243;n, de un sentimiento de irreparable p&#233;rdida, porque saben que, en lo futuro, todo lo que salga de ese cauce llevar&#225; el mismo estigma de muerte, &#161;que nada de eso servir&#225; de nada, para absolutamente nada!<\/p>\n<p>Ellos tuvieron en el pasado una cierta firmeza de car&#225;cter, un repertorio de principios muy claros y definidos, por los cuales pod&#237;an darlo todo. Hoy ya no est&#225;n seguros de nada, sino s&#243;lo de que Dios es bueno y de que para siempre es su misericordia. Si pueden tener alguna certeza, alg&#250;n rasgo de firmeza, es totalmente extra&#241;a a ellos, algo que saben que no procede de su deleznable coraz&#243;n.<\/p>\n<p>Ellos, tal vez, amaban el arte, las sutilezas del &#8220;esp&#237;ritu&#8221; humano. Ellos cre&#237;an en las cosas buenas del mundo, en la grandeza de los hombres, en la nobleza de las buenas intenciones. Ellos pod&#237;an mezclar con la fe todas las innumerables ciencias humanas, pod&#237;an hacer una perfecta simbiosis de fe y raz&#243;n. Ellos se sent&#237;an orgullosos de tener en sus filas profesionales &#8220;cristianos&#8221;, artistas &#8220;cristianos&#8221;, pol&#237;ticos &#8220;cristianos&#8221;. Les parec&#237;a que aquellos cristianos inmersos en el gran mundo podr&#237;an reivindicar la fe, y hacer m&#225;s noble la profesi&#243;n cristiana. Les parec&#237;a que ellos podr&#237;an vengarles de tantos ultrajes que los cristianos recibieron en el pasado. Cada concierto, cada intervenci&#243;n p&#250;blica, cada p&#225;gina de los diarios era una palmada m&#225;s en la espalda de Cristo, de lo cual hasta &#233;l mismo deber&#237;a sentirse orgulloso.<\/p>\n<p>Estos derrotados por Dios vieron que todo eso no ten&#237;a sentido. Que era una pura farsa, una presunci&#243;n que a Dios no le interesaba en absoluto. Que a Dios no le interesa que su Cristo sea levantado de esa manera. Su Cristo es mucho m&#225;s, es infinitamente m&#225;s grande, como para necesitar ser manoseado, exhibido, como imitando la grandeza del mundo.<\/p>\n<p>Los derrotados por Dios no sienten ninguna satisfacci&#243;n en nada de la tierra, ni aunque aparezca asociado al precioso Nombre.<\/p>\n<p>Antes bien, una sensaci&#243;n de horror y espanto suele embargarlos cuando se le representa tan mal, cuando se le muestra como deseando alguna reivindicaci&#243;n hist&#243;rica.<\/p>\n<p>Los derrotados por Dios son una gente extra&#241;a. Ellos perdieron la fisonom&#237;a de un car&#225;cter ordinario, contemporizador, amoldado a los c&#225;nones de la cosmovisi&#243;n de turno. Ellos no piensan -no al menos en el sentido de los que aman sus propios pensamientos-, porque sus pensamientos son inseguros, son corruptos, son indignos de confianza.<\/p>\n<p>Ellos vuelven su mente a la Fuente de la inteligencia, de la eterna sabidur&#237;a. Saben que s&#243;lo en Cristo hay seguridad. Los moldes humanos se han roto. Las estructuras mentales en boga en el mundo (l&#233;ase Arist&#243;teles y compa&#241;&#237;a, Kant y compa&#241;&#237;a, Heidegger y compa&#241;&#237;a) cayeron, o van cayendo estrepitosamente. &#161;Escuchen: Parece el sonido de mil espejos que se quiebran!<\/p>\n<p>Antes gozaron de los razonamientos de la filosof&#237;a aristot&#233;lica, del racionalismo alem&#225;n y del idealismo ingl&#233;s. Pero ahora &#161;lo han perdido todo! Ellos ahora han retrocedido a &#233;pocas remotas cuando la gente pod&#237;a llorar en p&#250;blico &#161;sin avergonzarse!. Su debilidad es evidente, y suele causar l&#225;stima en quienes los rodean. Ellos, mientras hablan, tiemblan, mojadas las manos &#8211; sus rodillas amenazan con doblarse. Son gentes con evidentes s&#237;ntomas de irracionalidad.<\/p>\n<p>En realidad, tal cuadro no es tan extra&#241;o a la luz de las Escrituras. David, el rey de Israel, era permanentemente aquejado de estos mismos males. Al leer sus salmos, vemos su alma desnuda, sus penitencias, temores y fracasos. David era tambi&#233;n un fracasado.<\/p>\n<p>Sin embargo, de alguna manera, por alguna extra&#241;a raz&#243;n, &#233;l era un hombre que agradaba el coraz&#243;n de Dios, m&#225;s aun, era un hombre &#8220;conforme a su coraz&#243;n&#8221;. (1 Samuel 13:14). El hecho de que &#233;l haya sido un rey, el mejor de todos, el m&#225;s victorioso, es casi una simple an&#233;cdota. Lo que contaba para Dios era su coraz&#243;n contrito y quebrantado.<\/p>\n<p>Los fracasados saben que Dios hace una doble obra en el coraz&#243;n de sus hijos. Que destruye y que edifica. Y que en ese trabajo, Dios no se detiene nunca. Aunque duela. Cuando un hombre se ha abierto a la obra de Dios, Dios lo tomar&#225; para no soltarlo jam&#225;s.<\/p>\n<p>Y aunque cada golpe destructor trae un &#161;ay! lastimero, en su lugar va quedando m&#225;s palpable el dulce car&#225;cter de Cristo. Los fracasados lo saben, y tan a gusto lo sufren, que han llegado a amar la mano que los lastima.<\/p>\n<p>Son una extra&#241;a gente estos hombres, pero son los &#250;nicos que Dios utiliza para su obra. Y son los &#250;nicos que estar&#225;n dispuestos a perderlo todo en aras de la unidad. Si t&#250;, por casualidad, ves alguno que no lleva estas marcas, tal vez te hayas equivocado de hombre, o bien tendr&#225;s que mirar m&#225;s atentamente, para ver que detr&#225;s de esa aparente normalidad -y aun de esa entereza-, hay un yo hermosamente quebradizo, &#161;hay un milagro de Dios!<\/p>\n<p>Una visi&#243;n<\/p>\n<p>Como ya se ha dicho, la unidad -como toda obra de Dios- s&#243;lo es posible a partir de una visi&#243;n. Si hemos visto algo de parte de Dios, podemos adherir a ella. Si hemos visto algo de parte de Dios, podemos ser convencidos por ella.<\/p>\n<p>Ocurrir&#225; algo en la esfera de nuestro esp&#237;ritu, superior a nuestros razonamientos, que nos llevar&#225; a consentir con Dios. Algo suceder&#225; dentro de nosotros inexplicable, tal vez, o al menos, muy dif&#237;cil de expresar con palabras humanas. Habr&#225; ocurrido un acto de revelaci&#243;n, de descubrimiento. Algo de Dios, alto y sublime se habr&#225; metido en nuestros huesos y arder&#225; por dentro. Algo superlativamente m&#225;s grande de lo que hab&#237;amos conocido hasta entonces nos llenar&#225; la mirada, y nos sobrecoger&#225; el alma.<\/p>\n<p>Entonces se acabar&#225;n los argumentos, y nuestras peque&#241;os glorias desaparecer&#225;n. Nuestros peque&#241;os feudos ser&#225;n derribados, nuestros grandes planes parecer&#225;n irrisorios, y nuestras grandiosas ideas parecer&#225;n tan s&#243;lo imaginaci&#243;n de ni&#241;os.<\/p>\n<p>La iglesia no ser&#225; m&#225;s vista como una organizaci&#243;n, un sistema, sino ser&#225; vista como Dios la ve: como un Cuerpo. La iglesia es un Cuerpo, el Cuerpo de Cristo. Entender esto tiene profundas y gloriosas implicancias.<\/p>\n<p>Quien ha visto el Cuerpo de Cristo no ve cristianos de primera o de segunda clase. No ve tampoco organizaciones admirables. Ve simplemente hijos de Dios por aqu&#237; y por all&#225; diseminados, m&#225;s o menos alimentados, m&#225;s o menos despiertos, y que necesitan ser bendecidos, alentados, edificados. Ve la obra de Dios salvando y edificando. No ve reductos humanos creciendo en rivalidad unos con otros. Simplemente, ve hijos de Dios, y procurar&#225; alcanzarlos a todos, abrazarlos a todos, servirles a todos.<\/p>\n<p>Ver el Cuerpo de Cristo es ver a todos los hijos de Dios unidos a la Cabeza, recibiendo su vida, y su suministro. Es ver a la iglesia viva, y much&#237;simo m&#225;s amplia que la reuni&#243;n de los hermanos con quienes camina d&#237;a tras d&#237;a. Es trascender los l&#237;mites -todos los l&#237;mites- para sentir c&#243;mo siente el coraz&#243;n de Dios, y pensar c&#243;mo piensa &#233;l.<\/p>\n<p>Siendo muy diversa la condici&#243;n de los hijos de Dios -sea por su grado de crecimiento o por cualquiera otra consideraci&#243;n-, ver&#225; que hay una base mucho m&#225;s s&#243;lida que toda diferencia para reunirnos eternamente: el precioso Nombre de Jes&#250;s y la autoridad del Esp&#237;ritu Santo. Luego, observando atentamente esa diversidad de condiciones, podr&#225; comprobar cu&#225;les hijos de Dios le est&#225;n buscando de verdad, le est&#225;n amando con todo el coraz&#243;n, y ver&#225; en ellos las marcas de la obra que Dios est&#225; haciendo en estos d&#237;as.<\/p>\n<p>No todos los hijos de Dios permiten que Dios los gu&#237;e. Todos tal vez lo pidan, pero muy pocos lo aceptan a la hora de la verdad. Dios tiene serios problemas -por decirlo as&#237;- para llegar al coraz&#243;n de sus hijos. El Esp&#237;ritu Santo hace denodados esfuerzos para llamar la atenci&#243;n de los cristianos, pero pocas veces &#233;stos le prestan atenci&#243;n.<\/p>\n<p>La unidad no es posible sin ver qu&#233; cosa es el Cuerpo de Cristo. Por eso la unidad es una obra de Dios, no del hombre.<\/p>\n<p> M&#225;s que acuerdos<\/p>\n<p>As&#237; que, el camino de la unidad es m&#225;s que un ponerse de acuerdo, porque el mejor de los acuerdos es un hilo tan fr&#225;gil como una hebra de c&#225;&#241;amo puesta al sol. El camino de la unidad se halla delante del trono de Dios y pocos son los que lo hallan. La diversidad, la disparidad, la atomizaci&#243;n, son la triste realidad del pueblo cristiano hoy en el mundo. Y este es el fruto de la diversidad, la disparidad, la atomizaci&#243;n de sus pensamientos, opiniones, propuestas, hip&#243;tesis y conclusiones.<\/p>\n<p>S&#243;lo en Cristo somos uno. Cristo &#250;nico y suficiente. Es en el amor de Cristo que somos amasados, en &#233;l perdemos las peque&#241;as y las grandes diferencias. En &#233;l nos sumergirnos para que no se levante m&#225;s lo que antes &#233;ramos. En Cristo desaparecemos definitivamente todos, y nos levantamos uno solo, precioso y perfecto.<\/p>\n<p>Por d&#243;nde va el camino de la unidad<\/p>\n<p>El camino de la unidad corre al margen de los promotores de unidad, de los vendedores de doctrinas acerca de la unidad, de los grandes l&#237;deres del pasado, de los sistemas religiosos -cualquiera sea el nombre, calidad, fundador, &#233;nfasis, estructura, extensi&#243;n, solvencia, o doctrina fundamental.<\/p>\n<p>El camino de la unidad sigue la escondida senda del silencio y de la sencillez de los quebrantados por Dios, de la visi&#243;n del Cristo glorioso y de su bendito Cuerpo, de los que han apegado su coraz&#243;n al coraz&#243;n de Dios para o&#237;r su delicado latir.<\/p>\n<p>Quienes aman la unidad no procurar&#225;n buscarla en concili&#225;bulos con los hombres, como para lograr alg&#250;n acuerdo que llene sus expectativas. No se producir&#225; en una mesa de di&#225;logo ni en una reuni&#243;n de negocios. La unidad se producir&#225; en el trono de Dios, y &#233;l tomar&#225; la iniciativa, ordenar&#225; las circunstancias, nos pondr&#225; a los unos en el camino de los otros, y juntos seremos testigos de una obra que Dios habr&#225; hecho en nuestros corazones.<\/p>\n<p>A lo m&#225;s, nuestra participaci&#243;n ser&#225; testimonial. No seremos art&#237;fices de la unidad, sino testigos, declaradores de lo que Dios ya ha hecho. As&#237; dadas las cosas, y en ese preciso momento, el Esp&#237;ritu nos mostrar&#225; que nuestros caminos se han unido, que tenemos un mismo norte, una misma esperanza, y que no podemos seguir separados. Llegaremos a sentir la convicci&#243;n n&#237;tida de que separarnos equivaldr&#237;a a negar todo lo que Dios ha hecho y de lo cual somos responsables.<\/p>\n<p>La unidad del Cuerpo de Cristo es obra de Dios, y &#233;l la llevar&#225; a cabo paso a paso, sin descansar. A los que amamos al Se&#241;or, y amamos la unidad del Cuerpo, lo &#250;nico que nos resta por hacer es esperar, con el o&#237;do atento, con los ojos muy abiertos, para ver las se&#241;ales que el Se&#241;or ir&#225; poniendo a nuestro paso, y que nos ir&#225;n guiando en esta preciosa obra de restauraci&#243;n postrera, para que todos seamos uno, para que todos seamos reunidos y amasados perfectamente en Aquel &#250;nico digno de ser amado, exaltado y servido: Cristo Jes&#250;s, nuestro Se&#241;or, bendito por los siglos de los siglos. Am&#233;n. <\/p>\n<p>20<br \/>\nUnidos (II)<br \/>\n(Morir para ser uno)<br \/>\nJuan 17:21-23; 11:52<\/p>\n<p>Dos remezones<\/p>\n<p>En Juan 17 hay dos aspectos fundamentales de la obra de Dios que no tienen cumplimiento a&#250;n en el pueblo de Dios, pese a que fueron objeto de la oraci&#243;n &#237;ntima del Se&#241;or:<\/p>\n<p>a) la disociaci&#243;n de los cristianos y el mundo.<br \/>\nb) la unidad de los que son de Cristo.<\/p>\n<p>Tal parece que los procesos han resultado al rev&#233;s: hay una amalgama de los cristianos con el mundo, y una disociaci&#243;n de los cristianos entre s&#237;.<\/p>\n<p>Por eso, es preciso que volvamos a nuestros fueros. Que la cordura vuelva, al menos en los que aman de verdad su santo Nombre.<\/p>\n<p>La unidad es posible, como se ha dicho, s&#243;lo en aquellos que han visto su gloria (Juan 17:22). Cuando &#233;sta se manifiesta, toda boca se cierra (Mateo 17:5).<\/p>\n<p>Tambi&#233;n es preciso que haya revelaci&#243;n de Dios acerca de la unidad indisoluble entre los que son de Cristo con &#201;l (Yo en ellos), y de la unidad del Padre y el Hijo (Y T&#250; en m&#237;). La visi&#243;n de estas dos cosas har&#225; que sean &#8220;perfectos en unidad&#8221;.<\/p>\n<p>Cuando Cristo est&#225; en un hombre, caen todas las dem&#225;s cosas ante la gloria de su Presencia. Lo que antes nos diferenciaba y separaba, cae (Ef.2:14-16).<\/p>\n<p>&#191;Qu&#233; imped&#237;a la unidad entre jud&#237;os y gentiles en d&#237;as de Jacobo? (Hechos 15). Algunos asuntos relacionados con la circuncisi&#243;n (15:1). Y eso -la circuncisi&#243;n- no es Cristo, sino parte de un sistema mediante el cual los hombres (los jud&#237;os) se acercaban a Dios en el pasado. Cuando se dej&#243; claro que la circuncisi&#243;n no era un requisito para la justificaci&#243;n, se dio un importante paso hacia la unidad de los cristianos. Cuando comienzan a caer los sistemas en el coraz&#243;n de los hombres, nos acercamos a la unidad.<\/p>\n<p>&#191;C&#243;mo y cu&#225;ndo caer&#225;n si ellos est&#225;n tan arraigados en el coraz&#243;n? Esto ocurrir&#225; cuando venga un remez&#243;n fuerte en el coraz&#243;n de los cristianos, y en el mundo. Deseamos que vengan algunas experiencias gloriosas -y tambi&#233;n algunas dolorosas- que permitan ver que los sistemas son in&#250;tiles, que secan el esp&#237;ritu, y que separados no podemos caminar. Entonces buscaremos la unidad.<\/p>\n<p>Cuando veamos, por otro lado, que el mundo se nos opone m&#225;s y m&#225;s; y cuando comprobemos que realmente est&#225; bajo el Maligno, que su corrupci&#243;n desborda todo l&#237;mite, que nada podemos esperar ya de &#233;l, entonces estaremos dispuestos a dejar el mundo, y a amar la comuni&#243;n con todos los hijos de Dios.<\/p>\n<p>Estos dos terremotos, uno en nuestro coraz&#243;n y otro en el mundo, nos ayudar&#225;n a soltar lo que excede a Cristo (y nos separa), para llenarnos de Cristo y de amor por todos los hijos de Dios.<\/p>\n<p>La Casa ha estado dividida, y una casa dividida no puede permanecer. &#191;Ser&#225; necesario que amenace un enemigo externo para que los d&#237;scolos miembros de la familia de Dios olviden sus diferencias y refuercen sus lazos fraternos? As&#237; ocurri&#243; en los pa&#237;ses tras la cortina de Hierro hace algunos a&#241;os, y as&#237; ocurre en China hasta nuestros d&#237;as bajo la represi&#243;n comunista. Aunque sea una paradoja, all&#237; no hay obst&#225;culos para la unidad. El com&#250;n peligro externo los ha derribado. &#191;Deber&#225; ocurrir una persecuci&#243;n generalizada en Occidente antes que la unidad de los hijos de Dios sea posible?<\/p>\n<p>Morir para que la unidad sea posible<\/p>\n<p>Pero hay otro asunto aun m&#225;s importante que lo que venimos diciendo.<\/p>\n<p>En Juan 11:52 dice que el Se&#241;or Jes&#250;s muri&#243; no s&#243;lo por Israel, &#8220;sino tambi&#233;n para congregar en uno a los hijos de Dios que estaban dispersos.&#8221;<\/p>\n<p>All&#237;, Caif&#225;s fue usado por el Se&#241;or -por causa de que era sumo sacerdote aquel a&#241;o- para profetizar la muerte del Se&#241;or Jes&#250;s, necesaria para la salvaci&#243;n, y tambi&#233;n para la unidad de los hijos de Dios.<\/p>\n<p>Respecto de la muerte expiatoria de Cristo, ning&#250;n cristiano puede aducir que la ignora. Pero el otro aspecto que le llev&#243; a la muerte -la unidad de los hijos de Dios- no ha sido suficientemente enfatizado. Cristo no s&#243;lo or&#243; por la unidad en Juan 17, sino que muri&#243; por ella. Debemos ver esto con claridad para poder tomar conciencia de lo que esto significa para Dios.<\/p>\n<p>Respecto de lo primero, podemos afirmar sin lugar a dudas que Jes&#250;s no muri&#243; en vano, pues por la eficacia de su muerte en la cruz fueron borrados nuestros pecados. Pero respecto de esto otro, &#191;qu&#233; diremos? &#191;qu&#233; muri&#243; en vano?<\/p>\n<p>Pablo demostr&#243; en sus d&#237;as que la muerte de Cristo hab&#237;a operado eficazmente para derribar la pared que separaba a jud&#237;os y gentiles, y producir la unidad. Pablo lo crey&#243;, lo predic&#243; y lo defendi&#243;. Pablo tuvo &#8220;&#233;xito&#8221; en su misi&#243;n. &#161;Qu&#233; duda cabe!. Mas no ha sido cre&#237;do ni defendido de la misma manera por los cristianos de nuestros d&#237;as. Las paredes divisorias se alzan por doquier y nadie parece incomodarse por ello.<\/p>\n<p>Se hace preciso rescatar del olvido este aspecto de la muerte de Cristo. El muri&#243; para congregar en uno a los hijos de Dios que estaban dispersos. Espiritualmente, eso se cumpli&#243; ya, porque los hombres son uno en Cristo delante de Dios. Sin embargo, no estamos viviendo ni disfrutando esa unidad hoy. Ni ella est&#225; siendo un testimonio para el mundo (Juan 17:21,23).<\/p>\n<p>Pablo se tom&#243; muy en serio este asunto, y batall&#243; para lograrlo en su generaci&#243;n. Por decirlo as&#237;, &#233;l muri&#243; tambi&#233;n por eso. Esto era para &#233;l motivo de oprobio (G&#225;latas 6:12-17), y por ello tuvo que pagar el m&#225;s alto precio. Pero estuvo dispuesto a pagarlo.<\/p>\n<p>Es preciso, pues, que en nuestro d&#237;as los hijos de Dios que han visto algo en su secreto, amen la unidad, la propicien y la defiendan, no s&#243;lo por lo que la unidad es en s&#237;, sino, sobre todo, porque Cristo muri&#243; por ella.<\/p>\n<p>Aunque para alcanzarla, sea preciso que ellos mueran tambi&#233;n.<\/p>\n<p>El problema de Pablo<\/p>\n<p>Gran parte de las persecuciones que Pablo sufri&#243; en sus d&#237;as se debi&#243; a que &#233;l predic&#243; la unidad de los creyentes en torno a Cristo, al margen de la ley. Por supuesto, los jud&#237;os (que ten&#237;an mucho que perder) lo atacaron, en tanto los gentiles se gozaban. (ver Efesios 2:14-22; G&#225;latas 6:12-17).<\/p>\n<p>Nosotros no tenemos el mismo problema que ten&#237;a Pablo en sus d&#237;as, como tampoco Pablo tuvo el problema que tenemos nosotros hoy. Hoy los jud&#237;os no son un problema para nosotros, como tampoco los muchos sistemas cristianos eran un problema para Pablo.<\/p>\n<p>Este es nuestro problema hoy: la cristiandad est&#225; dividida. Hay casi tantas divisiones como arena en el mar. Primeramente, hay dos grandes corrientes. Estas son muy fuertes, est&#225;n muy bien definidas desde los d&#237;as de la Reforma. Pero esas dos grandes corrientes est&#225;n tambi&#233;n divididas en s&#237; mismas. Hay multitud de bandos, multitud de paredes que las separan, de manera que la divisi&#243;n ha venido a ser algo normal.<\/p>\n<p>La divisi&#243;n de la Iglesia universal no es tan dolorosa, sin embargo, como la divisi&#243;n de la iglesia local, en casi cada ciudad y aldea en el mundo. All&#237; los cristianos, que se ven casi todos los d&#237;as, han aprendido a ignorarse y aun a aborrecerse unos a otros.<\/p>\n<p>&#191;C&#243;mo recuperaremos la unidad del principio?<\/p>\n<p>La unidad producida por un fuerte liderazgo (como ocurre en una de las principales corrientes cristianas) no es real, no es espiritual.<\/p>\n<p>Entre los que aman al Se&#241;or ese tipo de unidad no podr&#237;a prosperar. La unidad entre los que aman al Se&#241;or s&#243;lo la puede producir el Esp&#237;ritu Santo, al llevarnos a la visi&#243;n de la gloria de Cristo (Juan 17:22).<\/p>\n<p>El camino de la unidad tiene otra direcci&#243;n.<\/p>\n<p>&#191;C&#243;mo habr&#237;amos enfrentado nosotros el problema de Pablo? &#191;C&#243;mo hubiera enfrentado Pablo el problema nuestro? Pablo no derrib&#243; el juda&#237;smo. Pero multitud de iglesias fueron levantadas al margen de &#233;l por todo el mundo. Pablo no pudo lograr la unidad dentro del sistema judaico (era demasiado fuerte y estaba demasiado estructurado como para permitirlo), as&#237; que tuvo que salir de &#233;l para hallarla.<\/p>\n<p>Dentro de los sistemas hoy existentes tampoco hallaremos la unidad, as&#237; que debemos salir de ellos. La &#250;nica forma en que los sistemas pudieran alcanzar alguna forma de unidad es por la v&#237;a de los acuerdos, para formar un macrosistema. Pero como la iglesia no es un sistema (es un Cuerpo) no puede llegar a la unidad por v&#237;a de los acuerdos, ni puede llegar a ser un macrosistema.<\/p>\n<p>La iglesia es espiritual, y s&#243;lo el Esp&#237;ritu de Dios puede lograr la unidad, si es que le dejamos obrar.<\/p>\n<p>Muy posiblemente, la unidad de los sistemas religiosos para formar un macrosistema ocurrir&#225;. Y como los sistemas son instrumentos muy &#250;tiles a la pol&#237;tica y al poder, este macrosistema ser&#225; codiciado por los sistemas del mundo, y buscar&#225;n establecer alianzas con &#233;l, y de hecho lo lograr&#225;n. Cuando esto ocurra, el macrosistema cristiano ya no tendr&#225; ninguna fuerza espiritual. Si hasta ahora los muchos sistemas cristianos han podido ejercer alguna influencia espiritual en el mundo, este macrosistema no podr&#225; hacerlo m&#225;s. Ser&#225; una sal sin sabor.<\/p>\n<p>En esa encrucijada, los cristianos sinceros que todav&#237;a est&#233;n all&#237;, se dar&#225;n cuenta de que la salida es inevitable. Si todav&#237;a guardaban alguna esperanza de que era viable, entonces la perder&#225;n por completo. Y entonces oir&#225;n la voz del Esp&#237;ritu resonar muy claramente en sus o&#237;dos:<\/p>\n<p>&#8211; Salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Se&#241;or, y no toqu&#233;is lo inmundo; y yo os recibir&#233;. (2&#170; Corintios 6:17).<\/p>\n<p>El problema de los l&#237;deres<\/p>\n<p>&#191;Se cumplir&#225;, pues, en nuestros d&#237;as el segundo de los objetivos por los cuales Cristo muri&#243;? &#191;Se congregar&#225;n en uno los hijos de Dios?<\/p>\n<p>Hay todav&#237;a un problema m&#225;s que debe ser resuelto. Hay un problema con los l&#237;deres, porque los m&#225;s de ellos est&#225;n ensimismados en su propia obra, y hacen alarde de sus dones.<\/p>\n<p>&#191;C&#243;mo atacar este problema doble? &#161;S&#243;lo Cristo revelado en el coraz&#243;n y experimentado! &#161;S&#243;lo la cruz de Cristo operando en un l&#237;der puede sanarlo de su egolatr&#237;a! &#161;Los dones no le sanar&#225;n de esta enfermedad! Al contrario, ellos contribuir&#225;n a agravarla. Es la cruz y los tratos disciplinarios del Esp&#237;ritu Santo; es la disciplina del Padre y los tratos del Esp&#237;ritu Santo los que le pueden sanar.<\/p>\n<p>Normalmente, los llamados a la unidad que hacen los l&#237;deres tienen como centro su propia bandera. Quien as&#237; hace no logra disimular bajo ese buen discurso un gran af&#225;n de liderazgo y hegemon&#237;a.<\/p>\n<p>Los que de verdad est&#225;n en condiciones de colaborar con la unidad son los que se menosprecian a s&#237; mismos; los que consideran a los dem&#225;s como superiores a s&#237; mismos; los que, en definitiva, est&#225;n dispuestos a ir a la cruz y permanecer en ella todos los d&#237;as de su vida.<\/p>\n<p>Los l&#237;deres que han sido conducidos por el Se&#241;or a ministrar colectivamente tienen una primera oportunidad de vivir -al menos en un esbozo- la unidad del Cuerpo. Sin embargo, &#233;ste es s&#243;lo el primer paso, porque puede haber todav&#237;a un abismo que los separe de otros ministerios colectivos. Para servir colectivamente (y en un mismo esp&#237;ritu) se precisa una profunda operaci&#243;n de la cruz, pero para servir junto a otros conglomerados de hermanos m&#225;s all&#225; de mi colectividad es preciso todav&#237;a una operaci&#243;n m&#225;s profunda.<\/p>\n<p>Si Dios, en su gracia, obra en muchos conglomerados cristianos derribando todo aquello que excede a Cristo &#8211; mediante los tratos a su alma, y mediante la disciplina, entonces ellos estar&#225;n m&#225;s y m&#225;s dispuestos a caminar junto a otros cristianos. Entonces los l&#237;deres ya no ser&#225;n un problema.<\/p>\n<p>Entonces, el camino de unidad se abrir&#225; ante nosotros. <\/p>\n<p>21<br \/>\n&#191;C&#243;mo morir?<br \/>\n(El itinerario de la cruz)<\/p>\n<p>Cuando un cristiano se postra ante el Se&#241;or y decide hacer su voluntad, &#233;l le guiar&#225; por su camino. En este camino hay mucha gloria, pero tambi&#233;n est&#225; la cruz. Sobre todo, est&#225; la cruz.<\/p>\n<p>Como la cruz es una experiencia permanente, conviene al disc&#237;pulo saber c&#243;mo opera y c&#243;mo &#233;l ha de reaccionar cada vez que ella opere.<\/p>\n<p>As&#237;, pues, el asunto es este: &#191;Cu&#225;l es la forma correcta de morir? Para saberlo, tenemos que mirar al Se&#241;or Jes&#250;s. &#191;C&#243;mo muri&#243; &#233;l? &#191;Cu&#225;l fue el itinerario de su muerte?<\/p>\n<p>Su muerte no s&#243;lo fue sustitutiva, sino tambi&#233;n el modelo de la muerte de todos sus disc&#237;pulos. Sus padecimientos vienen a ser tambi&#233;n una met&#225;fora de los nuestros; su cruz, lo es de la nuestra.<\/p>\n<p>Revisemos atentamente estos episodios, para que despu&#233;s, cuando los estemos viviendo, no nos extra&#241;emos. Si los vivimos, ser&#225; porque estaremos yendo en el camino correcto.<\/p>\n<p>Dios te ayudar&#225; a sufrir, pero no te ayudar&#225; para no morir<\/p>\n<p>Cuando Jes&#250;s estaba en Getseman&#237; (esa terrible &#8220;prensa de aceite&#8221;) orando intensamente; cuando su sudor era como grandes gotas de sangre que ca&#237;an hasta la tierra, se le acerc&#243; un &#225;ngel del cielo para fortalecerle (Lucas 22:43); sin embargo, ninguno de los &#225;ngeles que formaban las incontables legiones celestiales movi&#243; un dedo para evitarle la cruz.<\/p>\n<p>Ninguno se movi&#243; tampoco despu&#233;s, para impedir que los clavos taladraran sus manos, o la lanza su costado. Ninguno de los &#225;ngeles hiri&#243; a los soldados romanos encargados de crucificarle. El poder de los cielos estaba como impotente el d&#237;a de su muerte.<\/p>\n<p>Dios te ayudar&#225; a morir, pero no te evitar&#225; morir.<\/p>\n<p>Hay un amigo entre los matadores<\/p>\n<p>He aqu&#237; algo espantoso: hay un amigo -un &#237;ntimo, un familiar- entre los matadores. &#8220;Y estaba tambi&#233;n con ellos Judas, el que le entregaba&#8221; (Juan 19:5). &#8220;El que come pan conmigo, levant&#243; contra m&#237; su calca&#241;ar&#8221; (Juan 13:18). Judas no es el enemigo declarado, sino el traidor solapado, de quien no se habr&#237;a esperado tal cosa: &#8220;Porque no me afrent&#243; un enemigo, lo cual habr&#237;a soportado; no se alz&#243; contra m&#237; el que me aborrec&#237;a, porque me hubiera ocultado de &#233;l; sino t&#250;, hombre, al parecer &#237;ntimo m&#237;o, mi gu&#237;a y mi familiar; que juntos comunic&#225;bamos dulcemente los secretos, y and&#225;bamos en amistad en la casa de Dios&#8221; (Salmos 55:12-14).<\/p>\n<p>Lo que hace m&#225;s dolorosa la muerte es la traici&#243;n del amigo, es el beso en la cara y, al mismo tiempo, la pu&#241;alada por la espalda.<\/p>\n<p>Sin embargo, &#191;c&#243;mo le recibi&#243; el Se&#241;or aquella noche en el huerto? &#191;Con una mirada furibunda? No, &#233;l le dice:<\/p>\n<p>-Amigo, &#191;a qu&#233; vienes? (Mateo 26:50)<\/p>\n<p>O, como traduce la Versi&#243;n Moderna:<\/p>\n<p>&#8211; Compa&#241;ero, &#161;a lo que has venido &#8230;!<\/p>\n<p>Su voz es una exhalaci&#243;n de tristeza por su amigo, tantas veces acogido y bendecido, ahora convertido en traidor.<\/p>\n<p>La pu&#241;alada por la espalda no provoca ninguna reprensi&#243;n: s&#243;lo un profundo dolor por el amigo que se ha perdido.<\/p>\n<p>Puedes escapar, pero no quieres<\/p>\n<p>Cuando la compa&#241;&#237;a de soldados lleg&#243; a prender a Jes&#250;s, ellos cayeron a tierra con s&#243;lo el hablar del Se&#241;or. (Juan 18:6). Cuando Pedro cort&#243; la oreja de Malco, &#233;l la restaur&#243; con solo tocarlo. (Lucas 22:51). Su poder estaba intacto, pero no lo quiso usar para escapar de la cruz. Ten&#237;a poder para sanar, pero no para rechazar a sus capturadores.<\/p>\n<p>Sin duda, hubiera podido hacerlo si hubiese querido. &#201;l dijo a Pedro:<\/p>\n<p>&#8211; &#191;Acaso piensas que no puedo ahora orar a mi Padre, y que &#233;l no me dar&#237;a m&#225;s de doce legiones de &#225;ngeles? (Mateo 26:53).<\/p>\n<p>As&#237; tambi&#233;n ser&#225; contigo. En el trance previo a tu muerte, t&#250; te das cuenta que podr&#237;as escapar, si quisieras. Pero no lo haces. Tienes a la mano alguna argucia, alg&#250;n escape, pero te lo quedas mirando, y lo dejas ir como si fueras un tonto. Otros, tal vez, te digan que eches mano a &#233;l, pero t&#250; sabes que es la hora de morir, as&#237; que no lo har&#225;s.<\/p>\n<p>No acarreas a otros contigo<\/p>\n<p>Cuando prendieron al Se&#241;or, &#233;l dijo a los capturadores:<\/p>\n<p>&#8211; Si me busc&#225;is a m&#237;, dejad ir a &#233;stos (Juan 18:8).<\/p>\n<p>La turba buscaba al Se&#241;or, as&#237; que el Se&#241;or rog&#243; por sus disc&#237;pulos. Los sentimientos humanos buscan la solidaridad de los dem&#225;s. Uno se sentir&#237;a acompa&#241;ado, alentado, si comparte su dolor con otros. La angustia de la propia muerte se mitigar&#225; si hay otros muriendo con &#233;l (especialmente si son m&#225;s culpables que &#233;l).<\/p>\n<p>En el mundo se oye decir:<\/p>\n<p>&#8211; Si caigo, no voy a caer solo.<\/p>\n<p>Con eso, el que es sorprendido en alguna falta amenaza con arrastrar a otros. Su venganza ser&#225; ver que otros tambi&#233;n llevan el oprobio.<\/p>\n<p>Sin embargo, &#161;fue tan diferente con el Se&#241;or! &#201;l llev&#243; solo nuestra verg&#252;enza, carg&#243; solo el pecado de todos nosotros. Y pidi&#243; que sus disc&#237;pulos fueran dejados libres.<\/p>\n<p>Cuando nos llega la hora de nuestra muerte -en esta met&#225;fora de la muerte al yo- no debemos acarrear a otros con nosotros. Es a nosotros a quien &#8220;buscan&#8221;, as&#237; que nosotros debemos morir. Los dem&#225;s tendr&#225;n su hora, si es que al Padre le place as&#237;. Por ahora, s&#243;lo importa que muramos nosotros, y que muramos de la manera correcta.<\/p>\n<p>La muerte es la copa del Padre<\/p>\n<p>En la vida de todo cristiano que desea servir al Se&#241;or llegar&#225; el d&#237;a en que se dar&#225; cuenta que la voluntad de Dios para &#233;l y su muerte son una misma cosa. Entonces, la muerte no ser&#225; para el una desgracia, ni habr&#225; deseo alguno de buscar culpables, ni tampoco deseo de escapar a ella.<\/p>\n<p>La muerte es, simple y claramente, la copa que el Padre nos da a beber.<\/p>\n<p>&#8211; La copa que el Padre me ha dado, &#191;no la he de beber? (Juan 18:11).<\/p>\n<p>Los amigos te abandonan<\/p>\n<p>&#8220;Entonces todos los disc&#237;pulos, dej&#225;ndole, huyeron&#8221; (Marcos 14:50).<\/p>\n<p>Los disc&#237;pulos son los que compartieron m&#225;s de tres a&#241;os de amistad, y de sue&#241;os con el Se&#241;or. Seguramente, hubo innumerables momentos en que le prometieron fidelidad, como aquella tan sonada de Pedro (Lucas 22:33), o aquella de Tom&#225;s (Juan 11:16).<\/p>\n<p>Ellos se sent&#237;an llamados a una gran misi&#243;n, junto a su Maestro. Sin embargo, a la hora de la prueba, todos escapan a una, como una peque&#241;a manada de conejos.<\/p>\n<p>El m&#225;s fiel te niega<\/p>\n<p>Pedro era el que tomaba la iniciativa en todo. Para ofrecerse y para servir. Tambi&#233;n en la hora de la cruz, fue el primero en maldecir jurando que no le conoc&#237;a.<\/p>\n<p>Pedro estuvo en la intimidad de la transfiguraci&#243;n, en la casa de la muchacha resucitada, y en Getseman&#237;. Negarle era la bajeza mayor. Pero Pedro no pudo escapar a ella.<\/p>\n<p>Nosotros tambi&#233;n le negamos en Pedro. &#191;Nos extra&#241;aremos, entonces, que nuestro amigo, el m&#225;s &#237;ntimo, niegue que nos conoce?<\/p>\n<p>&#191;O que se averg&#252;ence de conocernos?<\/p>\n<p>Vas de mano en mano y de boca en boca<\/p>\n<p>Despu&#233;s que el Se&#241;or Jes&#250;s fue apresado, fue enviado a An&#225;s, quien le interrog&#243;. Luego, &#233;ste le envi&#243;, atado, a Caif&#225;s, el sumo sacerdote. &#201;ste, despu&#233;s de o&#237;rle, le declara blasfemo y decreta su muerte. Entonces, se le lleva ante Pilato, al pretorio.<\/p>\n<p>Pilato le recibe, le interroga, le saca al pueblo, y lo introduce de nuevo en el pretorio. Luego, lo vuelve a sacar. Negocia largamente con los jud&#237;os. Cuando supo que Herodes estaba en Jerusal&#233;n, le env&#237;a a &#233;l. Herodes lo quer&#237;a conocer, pero le zahiere.<\/p>\n<p>De vuelta a Pilato, &#233;ste, despu&#233;s de lavarse las manos, le entrega a los soldados para su ejecuci&#243;n.<\/p>\n<p>En todo este ir y venir, Jes&#250;s es sometido a las mayores vejaciones y a los m&#225;s humillantes denuestos. La autoridad religiosa y la autoridad pol&#237;tica se confabulan contra &#233;l. Y por su causa, dos de ellos se hacen amigos desde ese d&#237;a. Pero &#233;l es enviado a la cruz, como un malhechor.<\/p>\n<p>Pablo, cuando era detenido, ten&#237;a alguna defensa y pod&#237;a exigir algunos derechos, porque era ciudadano romano, pero nuestro Se&#241;or y Maestro, no tuvo defensa ni derechos. Antes bien, fue de mano en mano y de boca en boca.<\/p>\n<p>Es posible que esto te ocurra -en alguna peque&#241;a medida- alguna vez a ti. Debes estar consciente de ello.<\/p>\n<p>Porque t&#250; eres un amigo de Jes&#250;s.<\/p>\n<p>Que no se sepa qui&#233;nes ni c&#243;mo te pusieron los clavos<\/p>\n<p>No hay ninguna referencia en los evangelios acerca de cu&#225;l haya sido la reacci&#243;n de Jes&#250;s en el momento en que fue clavado.<\/p>\n<p>Ninguna descripci&#243;n hay que despierte en nosotros alg&#250;n sentimiento de compasi&#243;n. El relato es parco, preciso y hasta fr&#237;o.<\/p>\n<p>Cuando est&#233;s en la cruz no has de hacer ninguna alharaca. Que nadie sepa cu&#225;nto est&#225;s sufriendo. Y despu&#233;s, que nadie conozca el nombre de quienes te clavaron (t&#250; los sabr&#225;s), ni la forma en que lo hicieron.<\/p>\n<p>La crucifixi&#243;n ha de ser vista por Dios, porque es su demanda, y es grata para &#233;l. Los hombres se han de enterar de ella s&#243;lo por la vida que fluye de tu muerte.<\/p>\n<p>Ah, y no olvides esto: Si mueres r&#225;pido (si eres obediente para morir), nadie te quebrar&#225; las piernas.<\/p>\n<p>No buscas refugio en tu madre, sino buscas refugio para tu madre<\/p>\n<p>Cuando Jes&#250;s vio a su madre junto a Juan al pie de la cruz, le dijo a ella:<\/p>\n<p>&#8211; Mujer, he ah&#237; tu hijo.<\/p>\n<p>Y a Juan:<\/p>\n<p>&#8211; He ah&#237; tu madre.<\/p>\n<p>A la hora de morir (y de morir una muerte injusta), los sentimientos afloran y reclaman su lugar. En Jes&#250;s no fue as&#237;. No hay ning&#250;n reclamo, ni autocompasi&#243;n. No pensaba en s&#237; mismo, sino en los dem&#225;s. Tambi&#233;n en su madre.<\/p>\n<p>Esa mujer ten&#237;a una espada traspasada en su alma (Lucas 2:35) viendo morir a su primog&#233;nito, sin poder hacer nada para evitarlo, aun sabiendo qui&#233;n era. A eso se sumaba el que, probablemente, no ten&#237;a marido a esa altura de su vida. Ella necesitaba cobijo, y un hijo que reemplazase al que perd&#237;a. Entonces, el Se&#241;or se lo procur&#243; desde la cruz.<\/p>\n<p>T&#250; debes morir, pero debes procurar que los tuyos est&#233;n bien.<\/p>\n<p>De tu boca sale bendici&#243;n, y de tu costado, agua<\/p>\n<p>Cuando Jes&#250;s estaba en la cruz, dijo:<\/p>\n<p>&#8211; Padre, perd&#243;nalos porque no saben lo que hacen. (Lucas 23:34).<\/p>\n<p>Y m&#225;s tarde, una vez ya muerto, cuando uno de los soldados le abri&#243; el costado con una lanza, al instante sali&#243; sangre y agua (Juan 19:34).<\/p>\n<p>Estar dispuesto a morir no es suficiente. La demanda es morir bendiciendo a los matadores y rogando por los enemigos. La voluntad de Dios es que a causa de nuestra muerte, el agua de vida lave a muchos.<\/p>\n<p>No basta morir; hay que morir como Cristo muri&#243;.<\/p>\n<p>Los que se compadecen<\/p>\n<p>Luego de muerto el Se&#241;or, Jos&#233; de Arimatea y Nicodemo se acercaron para ungir su cuerpo y sepultarle. Ellos no formaban parte del c&#237;rculo &#237;ntimo de sus disc&#237;pulos, pero en ese momento quisieron ayudar. No pudieron evitar su muerte, pero al menos quisieron honrarle despu&#233;s de muerto.<\/p>\n<p>As&#237; tambi&#233;n suceder&#225; contigo. Otros, los m&#225;s ajenos pero compasivos, te querr&#225;n ayudar. T&#250; ver&#225;s llenarse sus corazones de una gran nobleza, y ellos intentar&#225;n mitigar un dolor que no han causado.<\/p>\n<p>La resurrecci&#243;n<\/p>\n<p>Despu&#233;s que has muerto, las cosas cambian: los amigos secretos se manifiestan, y te favorecen. Aun los &#225;ngeles te acompa&#241;an.<\/p>\n<p>Tu cuerpo ha cambiado: ahora puedes llegar a lugares donde nunca pensaste. Tu ex-amigos se asombran de ti, y te siguen con &#225;nimo renovado.<\/p>\n<p>Los hermanos de sangre, que antes te despreciaban, tal vez ahora te honren (Santiago 2:1; Judas 1:1). Dios multiplicar&#225; tu vida en otros muchos a trav&#233;s de ti, porque el Esp&#237;ritu Santo habr&#225; descendido para llenarte hasta rebosar.<\/p>\n<p>Hay tres procesos casi simult&#225;neos que t&#250; experimentar&#225;s entonces: hay un tr&#225;nsito del llanto a la risa, porque habr&#225; llegado la ma&#241;ana de la resurrecci&#243;n (Juan 20:11-18); del estupor pasar&#225;s al gozo, porque comprobar&#225;s que est&#225;s vivo de nuevo, pero en una dimensi&#243;n m&#225;s gloriosa y real (20:19-29); y de la escasez pasar&#225;s a la abundancia, porque Cristo mismo ha multiplicado sus dones sobre ti (21:1-14).<\/p>\n<p>Cuando lo compruebes, entonces dir&#225;s con tu coraz&#243;n ensanchado:<\/p>\n<p>&#8211; &#161;Gracias, Se&#241;or, porque no quitaste tu mano hasta lograrlo! &#161;Tuyo es el m&#233;rito, y toda la gloria!<\/p>\n<p>22<br \/>\nEl golpe de gracia<br \/>\n(El &#250;ltimo di&#225;logo de Jes&#250;s y Pedro)<br \/>\nJuan 21<\/p>\n<p>\nEl Se&#241;or pregunta<\/p>\n<p>Algunos pudieran pensar que Pedro, despu&#233;s de la negaci&#243;n y de la restauraci&#243;n que el Se&#241;or hizo de &#233;l en esa menci&#243;n sutil pero tan precisa de Marcos 16:7, ya estaba bastante preparado para asumir el servicio al cual el Se&#241;or lo hab&#237;a llamado.<\/p>\n<p>Sin embargo, no era as&#237;. Faltaba aun un toque final y definitivo. Un toque absolutamente demoledor.<\/p>\n<p>El golpe de gracia ocurri&#243; aquella ma&#241;ana junto al mar de Tiberias (Juan cap.21). Despu&#233;s de la pesca infructuosa de aquellos siete disc&#237;pulos, y de comprobar la abundancia que hay en Cristo, se produjo un di&#225;logo altamente significativo entre el Se&#241;or y Pedro.<\/p>\n<p>Hay tres preguntas de Jes&#250;s y m&#225;s adelante una respuesta. Pedro, por su parte, tiene tres respuestas y una pregunta.<\/p>\n<p>Las tres preguntas de Jes&#250;s tienen un diferente grado de intensidad, y est&#225;n hechas en orden descendente.<\/p>\n<p>El Se&#241;or pregunta, en sucesivos momentos:<\/p>\n<p>&#8211; Sim&#243;n, hijo de Jon&#225;s, &#191;me amas m&#225;s que &#233;stos?<\/p>\n<p>&#8211; Sim&#243;n, hijo de Jon&#225;s, &#191;me amas?<\/p>\n<p>&#8211; Sim&#243;n, hijo de Jon&#225;s, &#191;me quieres? 1<\/p>\n<p>Las preguntas tienen una especial fuerza y solemnidad, al ir encabezadas por el nombre completo de Pedro.<\/p>\n<p>Como puede verse, las preguntas pretenden demostrarle al primero de los disc&#237;pulos que su amor no tiene mucho valor. Ese amor no sirvi&#243; a la hora de ser interrogado por las criadas en el patio de An&#225;s, as&#237; que ahora es puesto en su verdadero lugar. Una tras otra, las preguntas lo desnudan, y lo demuelen. No acaba a&#250;n de reponerse de la primera, y ya va la segunda, y en seguida la tercera, sin la m&#225;s ligera pausa.<\/p>\n<p>No s&#243;lo no estaba claro ahora si Pedro amaba al Se&#241;or m&#225;s que los otros disc&#237;pulos; tampoco estaba claro si le amaba de verdad, o si siquiera le quer&#237;a.<\/p>\n<p>Veamos ahora las respuestas de Pedro:<\/p>\n<p>&#8211; S&#237;, Se&#241;or, t&#250; sabes que te quiero.<\/p>\n<p>&#8211; S&#237;, Se&#241;or, t&#250; sabes que te quiero.<\/p>\n<p>&#8211; Se&#241;or, t&#250; lo sabes todo; t&#250; sabes que te quiero. (&#201;sta fue dicha con tristeza).<\/p>\n<p>Pedro nunca dice que lo ama. De modo que, de partida, reconoce que no hay la debida intensidad en su afecto como para usar la palabra &#8220;amor&#8221;.<\/p>\n<p>En la segunda respuesta, no sale todav&#237;a de su sorpresa por la repetici&#243;n de la pregunta, y contesta igual que la vez anterior. Pero en la tercera, la respuesta dada y la tristeza que la acompa&#241;a, son reveladores del conocimiento que Pedro ha alcanzado de s&#237; mismo. Que era lo que, en definitiva, el Se&#241;or quer&#237;a que Pedro alcanzara.<\/p>\n<p>Pedro dice:<\/p>\n<p>&#8211; T&#250; lo sabes todo.<\/p>\n<p>Bajo esa frase hay el reconocimiento de su precariedad, y de que el Se&#241;or le ama a pesar de eso. &#191;Qu&#233; podr&#225; esconderle a &#233;l?<\/p>\n<p>Antes hab&#237;a presumido; ahora deja en manos del Se&#241;or la valoraci&#243;n de su amor.<\/p>\n<p>Pedro sabe que, de alguna manera, &#233;l ama al Se&#241;or. Pero ya no conf&#237;a en s&#237; mismo como para ni siquiera decirlo.<\/p>\n<p>La presunci&#243;n de Pedro es definitivamente hecha pedazos.<\/p>\n<p>De ahora en adelante, la prueba concreta de su amor al Se&#241;or no ser&#225; una hermosa y vehemente respuesta, sino un hecho concreto, reiterado tres veces por el Se&#241;or: Apacentar al reba&#241;o de Dios.<\/p>\n<p>Amar al Se&#241;or no ser&#225; decir algo bien, sino hacer lo que el Se&#241;or le pide que haga.<\/p>\n<p>El Se&#241;or responde<\/p>\n<p>Pero todav&#237;a falta la estocada final, para que otro aspecto del viejo Pedro caiga. Despu&#233;s de esto, ya estar&#225; preparado para Pentecost&#233;s.<\/p>\n<p>Mientras el Se&#241;or y Pedro hablaban, se acerca Juan. Pedro le ve y le pregunta al Se&#241;or:<\/p>\n<p>&#8211; Se&#241;or, &#191;y qu&#233; de &#233;ste?<\/p>\n<p>El Se&#241;or le dice:<\/p>\n<p>&#8211; Si quiero que &#233;l quede hasta que yo venga, &#191;qu&#233; a ti? S&#237;gueme t&#250;.<\/p>\n<p>La actitud de Pedro aqu&#237; es la misma de los labradores de la vi&#241;a, que estaban contentos con su salario, mientras no miraron el salario que hab&#237;an recibido los dem&#225;s. (Mateo 20:1-16). La envidia les transform&#243; el gozo en amargura.<\/p>\n<p>Pedro mir&#243; a Juan, y tuvo envidia. Sab&#237;a que Juan era el amado del Se&#241;or, y ahora les ven&#237;a siguiendo, como reclamando el lugar que sab&#237;a que ocupaba en el coraz&#243;n del Maestro. Ahora que Pedro se sab&#237;a confirmado en la obra de Dios, &#191;qu&#233; papel ocupar&#237;a Juan? &#191;Ser&#237;a su rival en ella?<\/p>\n<p>El Se&#241;or le dice a Pedro, y tambi&#233;n nos dice a nosotros:<\/p>\n<p>&#8211; Yo ver&#233; lo que hago con mis otros siervos. A ti no te debe importar el lugar que ellos ocupen en mi obra. Lo que te debe importar es que me sigas t&#250;.<\/p>\n<p>Pedro y Juan habr&#237;an de vivir muchas gloriosas jornadas juntos. Pero eso fue posible porque Pedro -el impetuoso y avasallador- hab&#237;a muerto ya, junto al mar de Tiberias.<\/p>\n<p>Tres preguntas y una respuesta<\/p>\n<p>Estas tres preguntas del Se&#241;or, y la respuesta que da a la pregunta de Pedro debieran ser suficientes para derribarnos tambi&#233;n a nosotros. El Se&#241;or conoce nuestra realidad y lo enga&#241;oso de nuestro coraz&#243;n. El problema es que nosotros no lo conocemos.<\/p>\n<p>Por eso, nos hace bien ver a la luz de este di&#225;logo, nuestra propia desnudez, nuestra absoluta precariedad; y convencernos no s&#243;lo de que no le amamos, como presumimos, sino de que tenemos un coraz&#243;n envidioso, que nos impide caminar en paz con otros siervos.<\/p>\n<p>Si lo vemos, y nos juzgamos, habremos vencido en una importante batalla con nosotros mismos, habremos vindicado al Se&#241;or, y habremos reunido las condiciones m&#237;nimas para que Dios pueda comenzar a utilizarnos de verdad.<\/p>\n<p>1 Seguimos aqu&#237; la traducci&#243;n de la Biblia de Jerusal&#233;n, m&#225;s apegada al griego.<\/p>\n<p>Las citas b&#237;blicas corresponden a la versi&#243;n Reina-Valera 1960.<br \/>\nOtras versiones usadas: Versi&#243;n Moderna de H. B. Pratt (VM), y Biblia de Jerusal&#233;n (BJ).<\/p>\n<p>\nISBN 956-291-053-9<br \/>\nPRIMERA EDICI&#211;N, Julio de 2001<br \/>\nRegistro de Propiedad Intelectual, Inscripci&#243;n N&#186; 120-914<\/p>\n<p>Otros t&#237;tulos del autor<\/p>\n<p>Conforme al modelo<\/p>\n<p>Consagraci&#243;n y Servicio<\/p>\n<p>&#8220;&#191;A qu&#233; comparar&#233; esta generaci&#243;n?&#8221;<\/p>\n<p>El hombre de Dios en tiempos peligrosos<\/p>\n<p>Juan el Bautista: Perfil y Obra de un restaurador<\/p>\n<p>La iglesia como viuda<\/p>\n<p>Matrimonio y Familia<\/p>\n<p>Las riquezas de su gracia<\/p>\n<p>\n&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n<p>AGUAS VIVAS<br \/>\nUn sitio para la proclamaci&#243;n del Evangelio<br \/>\ny la edificaci&#243;n del Cuerpo de Cristo<br \/>\nrevistas &#8211; mensajes &#8211; libros &#8211; reflexiones &#8211; poemas &#8211; canciones<br \/>\n<a target=\"_blank\" rel=\"nofollow\" href=\"http:\/\/www.aguasvivas.cl\">[url=http:\/\/www.aguasvivas.cl]http:\/\/www.aguasvivas.cl<\/a>[\/url]<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>All&#237; Dios les revelar&#225; a su propio y &#250;nico David: al Se&#241;or Jesucristo, perfecto en hermosura, feliz remedio para sus males, y &#250;nico contentamiento para su alma. 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