{"id":5748,"date":"2016-02-08T19:12:29","date_gmt":"2016-02-09T00:12:29","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/pavos-y-guilas\/"},"modified":"2016-02-08T19:12:29","modified_gmt":"2016-02-09T00:12:29","slug":"pavos-y-guilas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/pavos-y-guilas\/","title":{"rendered":"Pavos y &#193;guilas"},"content":{"rendered":"<div>DEDICATORIA<\/p>\n<p>Este libro es el resultado de un &#250;nico mensaje extra&#237;do de un cassette y preparado para su publicaci&#243;n por tres personas a quienes debo mucha gratitud. Sin ellos este libro nunca se habr&#237;a escrito. Gracias Marian Clark, Rick Cain, y Gene Edwards.<\/p><\/div>\n<div style=\"text-align:justify; color:#3d3d3d;\">PREFACIO DE LOS EDITORES PARA LA EDICI&#211;N EN ESPA&#209;OL<\/p>\n<p>Hemos extra&#237;do del original partes anexas que explicaban en parte esta par&#225;bola. No obstante, creemos acertada la elecci&#243;n. Si El Principito no ha necesitado (aunque m&#225;s de uno s&#237; que lo habr&#237;a agradecido) de ning&#250;n anexo explicativo. &#191;Por qu&#233; habr&#237;a de necesitarlo nuestro cuento?<\/p>\n<p>La primera vez que le&#237;mos esto supimos que s&#243;lo el texto central deb&#237;a ser publicado.<\/p>\n<p>Ojal&#225; que Dios hable en la medida que &#201;l desee a tu coraz&#243;n.<\/p>\n<p>1<\/p>\n<p>Nata hab&#237;a estado preocupada con su reci&#233;n polluelo desde el instante mismo en que el aguilucho sali&#243; de su cascar&#243;n. Era este su primer aguilucho, y cu&#225;l no ser&#237;a su sorpresa al verse ante una criatura tan peque&#241;a y fr&#225;gil. Tanto que ni siquiera acertaba a levantar su cabeza. Adem&#225;s, en repetidas ocasiones le hab&#237;a ofrecido alimento, pero no se hab&#237;a percatado de su invitaci&#243;n.<\/p>\n<p>Con cari&#241;o le ech&#243; una ojeada a ese otro huevo que hasta entonces hab&#237;a rehusado romper. Este huevo era de color marr&#243;n claro con pintas negras. Este exquisito ejemplar se acurrucaba pr&#243;ximo en el nido al nuevo aguilucho, echado entre las hojas y las briznas que enlazaban el nido. Es sabido que las &#225;guilas llaman a su nido aguilera. La suya consist&#237;a de palotes entrelazados y de hierba, cubierto en la parte externa por un musgo de color verde-gris&#225;ceo para que pudiera confundirse con la roca gris del despe&#241;adero en el que descansaba.<\/p>\n<p>&#8211;Pap&#225; est&#225; de camino&#8211; pens&#243; Nata mientras contemplaba la bajada del sol.<\/p>\n<p>En ese momento Ram&#243;n planeaba sin esfuerzo por encima de un tupido claro del bosque. Sus alas, que extendidas abarcaban casi dos metros, sosten&#237;an suspendido f&#225;cilmente al temible p&#225;jaro en su b&#250;squeda de alimento. Ram&#243;n ten&#237;a patas robustas, planta poderosa, y garras m&#225;s afiladas que el acero. Su recio pico era casi tan largo como su cabeza. Una batida de sus vigorosas alas le sosten&#237;an y remontaban durante casi una hora mientras su agudo ojo buscaba comida. Sus plumas de color marr&#243;n y tono azabache presentaban una pincelada dorada en la parte de atr&#225;s de su cuello. Pose&#237;a mechones blancos en la base de su cola y en la punta de sus alas.<\/p>\n<p>De repente, su prodigiosa vista percibi&#243; un movimiento aproximadamente a 400 metros a su derecha, un movimiento tan leve que no hubiera sido apercibido por el ojo humano. La presa de Ram&#243;n era una peque&#241;a liebre. Plane&#243; mientras giraba sobre s&#237; mismo y vol&#243; plano durante un instante. Entonces, repentinamente, abalanz&#225;ndose en picado a la velocidad de rayo, Ram&#243;n agarr&#243; a su sorprendida v&#237;ctima de un silencioso susurro.<\/p>\n<p>Ram&#243;n se elev&#243; orgulloso hacia el cielo, sabiendo una vez m&#225;s que procuraba buen sustento a Nata y a los preciosos aguiluchos de su aguilera.<\/p>\n<p>&#8211;Aqu&#237; llega la cena&#8211; dijo Nata suavemente mientras observaba la distante silueta de Ram&#243;n acerc&#225;ndose.<\/p>\n<p>&#8211;&#191;Por qu&#233; sigues preocupada, Nata?&#8211; pregunt&#243; Ram&#243;n, tratando de evitar mostrar su impaciencia al tiempo que dejaba caer la mullida liebre a las patas de Nata. Ram&#243;n estaba visiblemente irritado ante la aparente ansiedad que reflejaba su rostro. Antes de que pudiera contestarle, habl&#243; de nuevo.<\/p>\n<p>&#8211;El peque&#241;uelo se est&#225; fortaleciendo. Mira, ya se mueve m&#225;s. No te preocupes. Pronto, despu&#233;s de que el otro huevo haya madurado y ambos est&#233;n lo suficientemente fuertes como para poder moverse, &#161;daremos una buena fiesta junto a nuestros amigos para celebrar la llegada de nuestros nuevos aguiluchos!<\/p>\n<p>Nata hac&#237;a lo posible para compartir el entusiasmo de su marido. S&#237;, pues aunque eran sus primeros aguiluchos, Ram&#243;n estaba convencido de que ambos se desarrollar&#237;an perfectamente sanos. Nata se propuso no volver a preocuparse acerca de su peque&#241;a prole.<\/p>\n<p>Y as&#237; fue; el segundo aguilucho sali&#243; de su cascar&#243;n justo dos d&#237;as despu&#233;s del primero. Nata se puso euf&#243;rica al ver que ahora ten&#237;a un aguilucho y una aguilucha. Al muchacho lo llam&#243; Hagen, porque era peque&#241;o y fr&#225;gil. La muchacha, en cambio, no era ni mucho menos peque&#241;a, y menos a&#250;n fr&#225;gil. &#8220;Volar&#225; m&#225;s alto que ning&#250;n &#225;guila haya volado jam&#225;s&#8221;, susurr&#243; Nata para s&#237;.<\/p>\n<p>&#8211;La llamar&#233; Selin.<\/p>\n<p>A medida que transcurr&#237;an los d&#237;as siguientes, ella se empez&#243; a inquietar con la inminente celebraci&#243;n. Estaba convencida de que las dem&#225;s &#225;guilas llegar&#237;an a la conclusi&#243;n de que sus aguiluchos eran los m&#225;s preciosos que jam&#225;s hab&#237;an visto.<\/p>\n<p>El d&#237;a de la celebraci&#243;n el cielo estaba a rebosar de &#225;guilas que se acercaban planeando desde grandes distancias. Nata no pod&#237;a recordar haber visto previamente tantas &#225;guilas en un solo lugar. Le saludaron a ella y a sus dos aguiluchos con incre&#237;ble entusiasmo. El haber dado a luz a dos criaturas tan bonitas le hab&#237;a brindado a ella un sonado acontecimiento, como es natural, pero ahora pod&#237;a ver con absoluta certeza que sus dos peque&#241;uelos le hab&#237;a supuesto a la comunidad de &#225;guilas la misma acalorada celebraci&#243;n que su propio nacimiento. Oportunidades as&#237; eran cosa extra&#241;a entre las &#225;guilas, pues su poblaci&#243;n se hab&#237;a visto poco a poco reducida en los &#250;ltimos a&#241;os. As&#237; pues, este d&#237;a era de gran gozo, esperanza y festividad. Y, como a menudo se cumple en celebraciones de esta &#237;ndole, todo el mundo se estaba aprovechando.<\/p>\n<p>El regocijo continu&#243; todo el d&#237;a. El sol se estaba ya ocultando cuando las &#225;guilas empezaban a despedirse. Despu&#233;s de que la &#250;ltima &#225;guila se hab&#237;a elevado a lo alto del cielo, desapareciendo tras el sol, Ram&#243;n mir&#243; a Nata con orgullo. Hab&#237;a vivido lo suficiente junto a Ram&#243;n como para reconocer la mirada que reflejaba su rostro. Era una mirada de ambici&#243;n, algo que a menudo le acontec&#237;a a Ram&#243;n.<\/p>\n<p>&#8211;Nata, querida, &#191;&#161;no ha sido &#233;ste el d&#237;a m&#225;s maravilloso de tu vida!? Nuestros amigos no ten&#237;an m&#225;s que alabanzas hacia nuestros preciosos aguiluchos. En verdad que lo que hemos hecho juntos t&#250; y yo es algo que merece la pena ver. &#161;Hemos tra&#237;do &#225;guilas nuevas a este mundo! &#191;Hay en la tierra o en los cielos algo m&#225;s grande que esto?<\/p>\n<p>&#8211;&#161;Para esto fuimos creados!&#8211; exclamaba Ram&#243;n mientras sus ojos brillaban de entusiasmo.<\/p>\n<p>Nata hab&#237;a visto a Ram&#243;n exaltado con muchas cosas en &#233;pocas pasadas, pero ahora se daba ella cuenta de que esta &#250;ltima declaraci&#243;n parec&#237;a ser una nueva y gran revelaci&#243;n para &#233;l; no pod&#237;a recordar haberle visto antes as&#237;.<\/p>\n<p>-Tenemos que movernos, Nata, y construir otra aguilera. &#161;Lo vamos a hacer otra vez!&#8211; exclam&#243; Ram&#243;n mientras su voz se entremezclada con una patente alegr&#237;a. &#8211;Renovar esta tierra, volver a llenar los cielos con las grandes &#225;guilas, &#161;esa es nuestra vida!<\/p>\n<p>Nata no estaba tan convencida de las ideas de Ram&#243;n, pero sab&#237;a que siempre ten&#237;a buenas intenciones, y confiaba en &#233;l. Decidieron empezar su nueva obra de inmediato.<\/p>\n<p>Estoy casi seguro de que te costar&#225; creerlo cuando te diga que Ram&#243;n y Nata se marcharon de inmediato a construir una nueva aguilera y, en tal empresa, abandonaron por completo a sus dos j&#243;venes aguiluchos. Por supuesto que ten&#237;an la clara intenci&#243;n de regresar para comprobar la buena marcha de sus peque&#241;uelos, pero construir una nueva aguilera necesita de una tremenda cantidad de trabajo. As&#237; pues, como a menudo sucede en situaciones como esta, Ram&#243;n y Nata se olvidaron por completo de sus peque&#241;os en su dedicaci&#243;n a una nueva nidada.<\/p>\n<p>A la ma&#241;ana siguiente Hagen se despert&#243; fr&#237;o y hambriento. Al igual que su hermana, Selin. Esperaron pacientemente todo el d&#237;a el regreso de Pap&#225; y Mam&#225;. No obstante, por la tarde sab&#237;an que tendr&#237;an que actuar r&#225;pido para sobrevivir si Mam&#225; y Pap&#225; no volv&#237;an de inmediato.<\/p>\n<p>Mientras Hagen examinaba el cielo, le pregunt&#243; a Selin con cierta ansiedad.<\/p>\n<p>&#8211;&#191;Sugieres algo?<\/p>\n<p>Selin ech&#243; una ojeada por el borde de la aguilera, para s&#243;lo descubrir que hab&#237;a sido construida en el filo de una roca a casi 1000 metros por encima del suelo. Recuerda, Hagen y Selin s&#243;lo ten&#237;an unas semanas de vida y no sab&#237;an nada de volar.<\/p>\n<p>&#8211;Este hace nuestro tercer d&#237;a solos y sin comida, &#8211;respondi&#243; Selin con debilidad&#8211;. No tenemos m&#225;s remedio que bajar y encontrar algo para comer.<\/p>\n<p>Hagen, con la esperanza de que Selin supiera c&#243;mo &#8216;bajar&#8217;, pregunt&#243;.<\/p>\n<p>&#8211;&#191;Y c&#243;mo vamos a llevar a cabo una haza&#241;a semejante?<\/p>\n<p>&#8211;Tenemos que saltar&#8211;, dijo ella con calma.<\/p>\n<p>Hagen enseguida se apart&#243; del borde del nido.<\/p>\n<p>&#8211;&#191;&#161;Saltar!?&#8211; chill&#243; incr&#233;dulo&#8211;. Si lo hacemos nos vamos a matar. &#161;No estar&#225;s hablando en serio!<\/p>\n<p>A Selin la idea no le hac&#237;a m&#225;s gracia que a su hermano, &#191;pero qu&#233; otra cosa pod&#237;an hacer?<\/p>\n<p>&#8211;De todas formas vamos a morir&#8211;, respondi&#243; ella.<\/p>\n<p>&#8211;Muy bien&#8211;, dijo Hagen &#8211;pero esperemos un poquito m&#225;s. Si Mam&#225; no regresa, y pronto, entonces&#8230; entonces&#8230; decidiremos qu&#233; hacer.<\/p>\n<p>El resto de la tarde se disip&#243; en la agon&#237;a de una decisi&#243;n que inclu&#237;a varias opciones. Era obvio para ambos que en realidad no ten&#237;an otra alternativa m&#225;s que el riesgo de un salto que desafiara a la muerte.<\/p>\n<p>&#8211;Si nos quedamos aqu&#237;, vamos a morir&#8211;, dijo Selin en una especie de ultim&#225;tum.<\/p>\n<p>&#8211;Y si saltamos, es probable que muramos&#8211;, fue la humilde respuesta de Hagen.<\/p>\n<p>&#8211;T&#250; y yo en verdad nada podemos hacer hasta que aprendamos a volar&#8211;, dijo Hagen en un breve instante de revelaci&#243;n. Abatido por la verdad que encerraban sus palabras, se ech&#243; hacia atr&#225;s abatido.<\/p>\n<p>Pero al final los dos aguiluchos se pusieron de acuerdo en que no s&#243;lo ten&#237;an hambre y fr&#237;o, sino que estaban cerca de la muerte. As&#237; que se desplazaron al borde de su aguilera, cerraron sus ojos, aguantaron la respiraci&#243;n y saltaron.<\/p>\n<p>Se siguieron dos chillidos que enervar&#237;an la sangre, junto a un fren&#233;tico batir de alas. Y despu&#233;s, silencio.<\/p>\n<p>3<\/p>\n<p>Los d&#237;as pasaron y, poco a poco, Hagen y Selin por fin empezaban a aprender a c&#243;mo ser un pavo como Dios manda. Brant, a su vez, estaba muy orgulloso de sus nuevos estudiantes. Hab&#237;a entrenado a muchos pupilos en su vida, pero hab&#237;a algo especial en estos dos, sobre todo Hagen, pues &#233;ste lo intentaba con mucho, mucho ah&#237;nco.<\/p>\n<p>Por supuesto, Brant ten&#237;a que invertir una cantidad de tiempo fuera de lo com&#250;n ense&#241;ando a Hagen a c&#243;mo gustarle las bellotas. Hagen, en cambio, trabajaba duro para desarrollar un gusto hacia esas cosas horribles. A veces incluso se llegaba a creer que empezaba a disfrutarlas. Pero debemos ser honestos al hacer menci&#243;n de que un rumor dejaba entrever que quiz&#225;s, s&#243;lo quiz&#225;s, Hagen dec&#237;a esto s&#243;lo para agradar a Brant.<\/p>\n<p>Aparte de las bellotas, Hagen y Selin tomaban clases para aprender a disfrutar mejor del escarbar. Se apa&#241;aban bastante bien, pero mirar hacia abajo y agacharse les parec&#237;a terriblemente antinatural a ambos, sin mencionar el dolor que originaba en sus m&#250;sculos.<\/p>\n<p>Hab&#237;a una cosa que la verdad es que tra&#237;a de cabeza a Brant; ten&#237;a que ense&#241;ar a estos dos j&#243;venes pavos a c&#243;mo tener miedo. Incluso ten&#237;a que ense&#241;arles a esconderse de sus enemigos. Esto desconcertaba, pues todos los pavos ten&#237;an miedo de forma natural&#8230; de casi todo. En cambio, estos dos parec&#237;an no tenerle miedo a nada. Al menos, no en un principio. Pero estaban estudiando duro y de forma paulatina parec&#237;an estar aprendiendo a c&#243;mo tener miedo.<\/p>\n<p>Para Hagen y Selin hab&#237;a clases de escarbar, clases de picotear y clases de canto para mejorar la voz. Pero para nada daba la impresi&#243;n de que estos dos pavos supieran gorgotear. De hecho, Brant ten&#237;a que invertir la mayor parte del tiempo de su clase en los gorgoteos. Y no s&#243;lo eso, el ocasional aullido de estos dos pavos era la cosa m&#225;s horrible que nunca hubiera escuchado en toda su existencia. Originaba un escalofr&#237;o que se propagaba desde su espina dorsal hasta su car&#250;ncula. Era un chillido que reverberaba una cierta exclamaci&#243;n de gozo y libertad. Brant esperaba con horror que pronto olvidaran c&#243;mo realizar este horrible sonido.<\/p>\n<p>Fuera como fuera, los dos aguiluchos trabajaban diligentemente para ser pavos. Brant, a su vez, insist&#237;a en que los tutores de ambos deb&#237;an permanecer a su lado d&#237;a y noche para que nunca pudieran olvidar, siquiera un instante, c&#243;mo actuar como un verdadero pavo.<\/p>\n<p>Hagen aprend&#237;a. Pero a medida que lo hac&#237;a, cada d&#237;a que pasaba, tambi&#233;n se frustraba m&#225;s y m&#225;s.<\/p>\n<p>Hab&#237;a una pregunta que empezaba a roerle por dentro: &#8220;&#191;C&#243;mo es que yo soy el &#250;nico pavo de este mundo que tiene problemas con ser un pavo?&#8221; Su conclusi&#243;n era obvia. &#8220;&#161;Debo de ser el peor, el m&#225;s vil de los pavos que jam&#225;s haya existido!&#8221;<\/p>\n<p>Este es un problema muy dif&#237;cil, &#191;no? Cuando eres un pavo es muy f&#225;cil y natural actuar como un pavo. Pero cuando eres un &#225;guila, es en extremo dif&#237;cil ser un pavo. Parece que no importa cu&#225;nto lo intentas, siempre te sientes como un fracaso.<\/p>\n<p>Triste de decir, Hagen y Selin, al fin, hab&#237;an sido pavonizados, y a&#250;n segu&#237;an sinti&#233;ndose como fracasados profundos. Me pregunto si esto le ha ocurrido a alguien m&#225;s.<\/p>\n<p>4<\/p>\n<p>Una ma&#241;ana, mientras Hagen se deslizaba entre los &#225;rboles junto a la bandada de sus compa&#241;eros pavos, atisb&#243; en la distancia un pavo femenino que estaba sentado entre la hierba alta. De hecho, parec&#237;a como si se estuviese ocultando del resto de los pavos. Cosa curiosa esta, y Hagen no se pod&#237;a permitir pasar por alto una escena tan ins&#243;lita, as&#237; que tom&#243; la direcci&#243;n hacia la se&#241;ora pava.<\/p>\n<p>Rad, un pavo respetado y admirado que a menudo actuaba como una especie de pastor para con la bandada, observ&#243; a Hagen hacer su maniobra. Haciendo memoria de las luchas de Hagen en su papel de pavo, Rad grazn&#243;,<\/p>\n<p>&#8211;&#161;Hagen, espera!<\/p>\n<p>Hagen se detuvo y se dio la vuelta. Esta era la primera vez que Rad se hab&#237;a dirigido a &#233;l.<\/p>\n<p>Rad era un pavo inmenso, as&#237; que para cuando alcanz&#243; a Hagen estaba casi exhausto.<\/p>\n<p>&#8211;He querido&#8230; pasar alg&#250;n&#8230; (Rad se agach&#243; para coger aire) tiempo&#8230; contigo. Vamos por aqu&#237; y hablemos un rato&#8211;. Rad se dirigi&#243; en una direcci&#243;n que se alejaba de la se&#241;ora pava.<\/p>\n<p>Al principio Hagen se opuso un poco, pero luego se dio media vuelta, dubitativo, junto Rad. Entonces Hagen pregunt&#243;, &#8211;&#191;por qu&#233; se oculta la se&#241;ora pava en la hierba?<\/p>\n<p>Rad solt&#243; una risita ahogada y contest&#243;,<\/p>\n<p>&#8211;Est&#225; sentada sobre su nido. &#161;Lo esconde de nuestros enemigos!&#8211; Ahora Rad se relaj&#243; un poquito, percat&#225;ndose de que Hagen s&#243;lo ten&#237;a curiosidad, y no estaba tratando de huir del reino de los pavos.<\/p>\n<p>Asombrado, Hagen pregunt&#243;,<\/p>\n<p>-&#191;Est&#225; sentada en su nido?<\/p>\n<p>&#8211;As&#237; es. Est&#225; incubando sus huevos. No pasar&#225; mucho tiempo hasta que tengamos algunos pavos m&#225;s en nuestro medio&#8211;, dijo Rad con aires amables y ostentosos.<\/p>\n<p>&#8211;&#191;Pero qu&#233; hace su nido en el suelo?&#8211; insist&#237;a Hagen.<\/p>\n<p>&#8211;&#191;Qu&#233; quieres decir?&#8211; pregunt&#243; Rad, con una voz que delataba su confusi&#243;n&#8211;. &#191;D&#243;nde piensas que deber&#237;a estar el nido?<\/p>\n<p>&#8211;Mi hermana y yo nacimos en lo alto&#8230; &#8211; dud&#243; Hagen. El mero hecho de pronunciar esa palabra supon&#237;a una canci&#243;n para su coraz&#243;n. &#8220;Nacimos&#8230; ajenos a todo esto&#8221;.<\/p>\n<p>El recuerdo de la aguilera parec&#237;a tan remoto que por un instante se pregunt&#243; si s&#243;lo era un sue&#241;o. A lo mejor, pensaba &#233;l, hab&#237;a nacido en el suelo. A lo mejor s&#243;lo era un pavo peque&#241;o muy confuso que necesitaba esforzarse mucho m&#225;s para ser un pavo.<\/p>\n<p>Eso, como es obvio, era exactamente lo que Brant y los otros pavos le hab&#237;an estado contando. Al fin Hagen sab&#237;a que ten&#237;a que dejar de alimentar esas extra&#241;as nociones que &#233;l sent&#237;a tan dentro de &#233;l. Ten&#237;a que entregarlo todo y actuar s&#243;lo como el pavo que era.<\/p>\n<p>Rad mir&#243; fijamente a los ojos de Hagen. Era de color parduzco; su barba llegaba hasta el suelo. Era el tama&#241;o de Rad lo que m&#225;s le impresionaba a Hagen. Como ves, entre los pavos, cuanto m&#225;s gordo seas, tanta mayor admiraci&#243;n despertar&#225;s entre tus compa&#241;eros pavos. Se te considera m&#225;s sabio y m&#225;s en la l&#237;nea de los caminos de un vetusto (y muy reverenciado) pavo de nombre Sacretoes. A Sacretoes se le conoci&#243; por ser el m&#225;s grande y m&#225;s sabio pavo que jam&#225;s viviera en toda la historia del reino de los pavos.<\/p>\n<p>&#8211;Vaya, qu&#233; grande debe ser Rad&#8211;, pens&#243; Hagen&#8211;. Cuando se pone delante de m&#237; su tama&#241;o bloquea la vista de todo lo dem&#225;s.<\/p>\n<p>&#8211;Hagen, chiquillo&#8211;, empez&#243; a decir Rad con mucha calma, &#8211;creo que es el momento de que te diga de d&#243;nde provienes. Quer&#237;a esperar hasta que fueras mucho m&#225;s maduro antes de hablar contigo, pero despu&#233;s de observar tus luchas durante varias semanas, creo que es hora de que lo sepas.<\/p>\n<p>&#8211;&#191;Qu&#233; est&#225;s diciendo?&#8211; dijo Hagen mientras daba un peque&#241;o salto, y su coraz&#243;n se ahogaba al hablar.<\/p>\n<p>Rad dud&#243; por un segundo.<\/p>\n<p>&#8211;Todos nosotros los pavos hemos aprendido a tomar nuestro lugar en la vida. Todos tenemos nuestros problemas de por medio, pero vosotros, Hagen&#8230; me temo que vosotros lo vais a pasar mucho peor.<\/p>\n<p>Hagen ya no pod&#237;a mirar a Rad. Por primera vez en su vida Hagen dej&#243; caer sus poderosas alas al suelo.<\/p>\n<p>&#8211;Ver&#225;s&#8211;, dijo Rad en tono compasivo, &#8211;la verdad es que hab&#233;is salido de un huevo de buitre.<\/p>\n<p>Rad hizo una pausa para dejar que esta terrible revelaci&#243;n empapara bien.<\/p>\n<p>Hagen se qued&#243; petrificado.<\/p>\n<p>&#8211;No cabe duda de que os hab&#233;is percatado de vuestra diferencia f&#237;sica con todos nosotros, Hagen. T&#250; y tu hermana nacisteis como unos buitres pobres y desgraciados&#8211;. Volvi&#243; a hacer una pausa y esper&#243; hasta que su mirada se cruzara con la de Hagen. &#8211;M&#237;rame&#8211;, dijo con tono de mando&#8211;. &#161;No hay nada que nosotros podamos hacer con vuestro pico de garfio y vuestras cortas patas, ni con que nacierais como un pobre y miserable buitre! Pero podemos ofreceros un nuevo coraz&#243;n. &#161;Un coraz&#243;n de pavo!<\/p>\n<p>A Hagen no le sorprendieron las palabras de Rad. La verdad es que desde el momento en que se encontr&#243; con los pavos hab&#237;a sabido que no encajaba. Pero su coraz&#243;n se hundi&#243; hasta el fondo en la horrible verdad que le rezumaba ya por dentro. Buitres in&#250;tiles, vulgares a m&#225;s no poder, sin esperanza.<\/p>\n<p>(Bueno, todo el mundo sabe que los buitres son las m&#225;s asquerosos de todas las aves. As&#237; pues, seguro que puedes imaginarte c&#243;mo se sent&#237;a Hagen. &#191;Te gustar&#237;a que te dijeran que eres un pobre, perdido y miserable buitre?)<\/p>\n<p>&#8211;&#191;Qu&#233; puedo hacer?&#8211; pregunt&#243; Hagen pidiendo clemencia.<\/p>\n<p>&#8211;Primero tienes que darte cuenta &#8211;y aceptar&#8211; el hecho de que sois pobres, perdidos, desgraciados, miserables e in&#250;tiles buitres, &#161;salvados por los pavos! En segundo lugar, es del todo normal que luch&#233;is contra vuestra buitrez todos los d&#237;as. Esto va a continuar el resto de vuestra existencia. Y s&#237;, ser&#225; una lucha terrible. Deb&#233;is perseverar. Y ten&#233;is que tratar con este terrible hecho cada d&#237;a. Sois unos buitres pobres y miserables. Esto forma parte de vuestro d&#237;a a d&#237;a. No lo olvid&#233;is. Pero nunca dej&#233;is que esto os deprima. No dej&#233;is que os venza. &#161;Luchad! &#161;Batallad! &#161;Tomad una firme determinaci&#243;n!<\/p>\n<p>&#8211;No quiero ser un buitre. &#191;C&#243;mo me hago un pavo?&#8211; dijo Hagen entre sollozos.<\/p>\n<p>&#8211;Hagen, ahora eres un pavo. Has sido salvado del reino de los buitres. Pero nunca olvid&#233;is vuestro lado oscuro y sombr&#237;o. Puede que actu&#233;is como un buitre y ni siquiera os deis cuenta de ello. Siempre tened cuidado con esa parte de vosotros. Dedicad toda vuestra vida para luchar contra la buitrez que reside en vosotros. Y cuando fracas&#233;is &#8211;y vais a fracasar a menudo&#8211; entonces, &#161;volved a dedicar vuestra vida!<\/p>\n<p>La vista de Hagen empezaba a nublarse. Sus patas se doblaron. &#191;C&#243;mo podr&#237;a vivir con una verdad tan terrible, en un estado tan miserable, con un peso tan horrible?<\/p>\n<p>La compasi&#243;n llen&#243; el coraz&#243;n de Rad a medida que observaba c&#243;mo esta terrible revelaci&#243;n hac&#237;a mella en el coraz&#243;n del pobre Hagen. Rad volvi&#243; a hablar, con quietud y en tono paternal.<\/p>\n<p>&#8211;Oh, Hagen, no dejes que estos hechos te desanimen. Tienes que seguir en pie y en la brecha. Espero que esto te anime: Ten&#233;is al resto de los pavos a lo largo y ancho del mundo de vuestro lado. Yo dir&#237;a m&#225;s, os vamos a ense&#241;ar los caminos de Sacretoes. Y sobre todo, acu&#233;rdate de esto: &#161;Una vez se es pavo, se es pavo para toda la vida!<\/p>\n<p>5<\/p>\n<p>Meses hab&#237;an pasado desde aquel fatal d&#237;a en que Hagen y Selin se hab&#237;an precipitado desde su aguilera y hab&#237;an ca&#237;do al suelo y fueron adoptados por una bandada de pavos. Hagen a&#250;n segu&#237;a pas&#225;ndolo muy mal viviendo la vida de pavo. Su hermana, en cambio, parec&#237;a adaptarse a su papel con mucha mayor facilidad. Al ver esto, el sentimiento de culpa e inutilidad en Hagen se acentu&#243; por momentos. Mientras tanto, Rad le hab&#237;a sugerido a Brant que los &#8216;dos raritos&#8217; no pasaran mucho tiempo juntos, pues aquello s&#243;lo serv&#237;a para cebar sus problemas con las &#8216;sagradas tradiciones de la vida del pavo.&#8217;<\/p>\n<p>Dicho y hecho, Hagen y Selin fueron separados y a duras penas se volvieron a ver desde aquel entonces. Selin, al contrario que Hagen, no hac&#237;a tantas preguntas como anta&#241;o hac&#237;a. Y es m&#225;s, se hab&#237;a disciplinado a s&#237; misma para no distorsionar la cara ni tener gestos de nauseas cuando com&#237;a bellotas. Y aunque al hacerlo daba un as&#232;cto un tanto peculiar, incluso hab&#237;a aprendido a caminar, m&#225;s o menos, como los otros pavos. Ahuecando sus plumas al m&#225;ximo y estirando el cuello tanto como fuera posible, hac&#237;a una digna imitaci&#243;n del andar de un pavo.<\/p>\n<p>Al ver el &#233;xito de Selin, Hagen hab&#237;a entrado en un estado de profunda desesperanza. Una tarde, arrastr&#225;ndose tras un pu&#241;ado de pavos, Hagen avist&#243; en la distancia a otra bandada de pavos que se acercaban lentamente hacia ellos. Ninguna de las bandadas se hab&#237;a apercibido de la otra. S&#243;lo el agudo ojo de Hagen hab&#237;a detectado la presencia de los otros pavos.<\/p>\n<p>Estos pavos, se hab&#237;a &#233;l percatado, no buscaban la comida por el suelo. <\/p>\n<p>En vez de eso, picoteaban y estiraban de las ramas. &#161;Estos pavos com&#237;an bayas y frutos silvestres de los arbustos!<\/p>\n<p>Hagen estaba asombrado. Anteriormente s&#243;lo pod&#237;a recordar dos o tres veces haber visto a uno de sus compa&#241;eros pavos comiendo una baya, y esto &#250;nicamente cuando la baya hab&#237;a ca&#237;do al suelo. &#161;Pero esta bandada de pavos arrancaba las bayas directamente del arbusto! &#8211;<\/p>\n<p>&#161;Menuda idea m&#225;s novedosa!&#8211; pens&#243; Hagen.<\/p>\n<p>Hagen busc&#243; deprisa a Brant.<\/p>\n<p>&#8211;Brant, mira, all&#237;, &#161;m&#225;s pavos! &#161;Y vienen hacia aqu&#237;! Y est&#225;n comiendo&#8230;<\/p>\n<p>&#8211;&#191;D&#243;nde?&#8211; exclam&#243; Brant con tono alarmista. Enseguida dio una se&#241;al de peligro al resto de los pavos&#8211;. No veo a ning&#250;n otro pavo&#8211;, insist&#237;a Brant nervioso.<\/p>\n<p>Hagen y Selin se dieron cuenta de que ninguno de sus compa&#241;eros pavos parec&#237;a ser capaz de ver con tanta nitidez ni a tanta distancia como ellos.<\/p>\n<p>(&#191;C&#243;mo es posible? &#191;No es verdad que los pavos tienen una vista fuera de lo com&#250;n? S&#237;, pero parece que han enfocado su visi&#243;n en tan estrecho t&#250;nel, y durante tanto tiempo, que ahora s&#243;lo ven aquellas cosas a las que se han acostumbrado. Evitan mirar por encima de ellos, pues la alturas aparentemente les asustan. L&#225;stima, pues es este mirar hacia lo alto lo que desarrolla la verdadera vista.)<\/p>\n<p>Cuando por fin los otros pavos se encontraban a tiro de piedra, Brant les avist&#243;&#8211;. Quedaos detr&#225;s de m&#237; y dejad que yo me encargue de esto&#8211;, declar&#243; Brant farruco&#8211;. Y que nadie se descarr&#237;e hacia esos otros pavos.<\/p>\n<p>Brant empez&#243; a caminar despacio hacia la otra bandada, picoteando en el suelo a medida que se acercaba, pretendiendo hacer ver que no los hab&#237;a visto. A los otros pavos les entr&#243; el p&#225;nico en el momento en que vieron a Brant. En su intento de retomar la compostura tan pronto como les fuera posible, trataron de pavonearse mientras pasaban a Brant de largo. Pero Brant, totalmente desenvuelto, ya estaba pasando a su lado en arrogante pavoneo. Pronto Rad y todos los pavos m&#225;s ancianos estaban haciendo lo mismo. Selin sigui&#243; tras ellos jugando a este juego lo mejor que pod&#237;a. Hagen observaba.<\/p>\n<p>A Hagen le parec&#237;a que se estaba desarrollando ante &#233;l una especie de concurso. Y fuera cual fuere el concurso, su bandada hab&#237;a ganado porque se hab&#237;an preparado de antemano. La otra bandada se las apa&#241;&#243; para mantener en alto la cabeza mientras pasaban de largo, pero los agudos ojos de Hagen observaron que dejaron caer sus cabezas en cuanto estuvieron fuera de la vista de pavo.<\/p>\n<p>Hagen sigui&#243; ah&#237; de pie despu&#233;s de que todos los pavos hubieron pasado. Una profunda tristeza llen&#243; todo su ser al considerar lo que se hab&#237;a representado ante &#233;l. Toda la escena le parec&#237;a repulsiva; su mism&#237;sima naturaleza se rebelaba ante cosas como esta.<\/p>\n<p>Fue en este momento que Hagen respondi&#243; a un profundo instinto que se revolv&#237;a en sus entra&#241;as. En oposici&#243;n a todas las instrucciones que hab&#237;a recibido y a todas las promesas que hab&#237;a realizado, Hagen levant&#243; sus ojos a los cielos. Entre los &#225;rboles sobre su cabeza pod&#237;a ver claramente un parche de azul. Durante un breve instante, se vio a s&#237; mismo con el deseo de estar de vuelta en su aguilera all&#225; por encima de los &#225;rboles. Entonces un viejo y lejano recuerdo se arrastr&#243; a su memoria. Se acord&#243; de su Mam&#225; y su Pap&#225;. Le parec&#237;a que su Pap&#225; era muy fuerte, con largas y poderosas alas que le levantaban a los cielos y que surcaba el cielo con grandeza y gracia. Record&#243; que Pap&#225; se adentraba en el cielo y tra&#237;a carne. Una vez m&#225;s, Hagen se preguntaba por qu&#233; ten&#237;a que comer aquellas infernales bellotas. Hagen estaba pasmado al ver que hab&#237;a extendido sus alas. Aunque todav&#237;a era un joven &#225;guila, su envergadura superaba a la de cualquiera de los pavos. Las examin&#243; durante un buen rato. Le recordaban a las alas de su Pap&#225;, con la salvedad de que &#233;l nunca hab&#237;a usado sus propias alas. Se preguntaba por qu&#233; ten&#237;a &#233;l unas alas tan poderosas, y luego lleg&#243; a la conclusi&#243;n de que algo tendr&#237;a que ver con el hecho de ser un pobre, in&#250;til, p&#233;simo, apestoso y t&#237;pico buitre.<\/p>\n<p>El crujir de las hojas sac&#243; a Hagen de sus pensamientos.<\/p>\n<p>&#8211;&#191;Te encuentras bien, camarada?&#8211; grazn&#243; Brant.<\/p>\n<p>Hagen se volvi&#243; hacia &#233;l. Brant arrastraba su enorme cuerpo hacia Hagen.<\/p>\n<p>&#8211;S&#237;. S&#243;lo estaba recordando a mi Pap&#225; y mi Mam&#225;. Dime, Brant. &#191;Qui&#233;nes eran esos pavos?&#8211; indag&#243; Hagen&#8211;. &#191;Y por qu&#233; no hablamos con ellos? Eran nuestros hermanos, &#191;verdad? &#191;Y a qu&#233; se deb&#237;a el extra&#241;o pavoneo y desprecio?<\/p>\n<p>&#8211;Son los Silvestres&#8211;, contest&#243; Brant, casi como una amenaza&#8211;. Dicen ser los descendientes directos de Sacretoes. Creen que son los &#250;nicos pavos verdaderos&#8211;. Levantando sus plumas traseras en se&#241;al de disgusto, Brant continu&#243;&#8211;. A sus ojos somos pavos de segunda categor&#237;a.<\/p>\n<p>&#8211;&#191;De verdad creen que no sois verdaderos pavos?&#8211; respondi&#243; Hagen de pura incredulidad.<\/p>\n<p>&#8211;As&#237; es. Creen que tendr&#237;amos que comer siempre frutos silvestres y nunca comer bellotas. Y no s&#243;lo eso, tenemos que comer los frutos directamente de la mata y nunca cogerlo del suelo. Si no uno no es un pavo verdadero.<\/p>\n<p>Antes de que Hagen pudiera preguntar nada m&#225;s, Brant volvi&#243; a hablar.<\/p>\n<p>&#8211;Como es natural, es un sin sentido exigir que comamos la fruta del arbusto para demostrar que somos pavos verdaderos&#8211;. Brant se irgui&#243; hasta su plena estatura y poco a poco abri&#243; en abanico todas sus plumas&#8211;. Todo lo que uno tiene que hacer es mirarnos a nosotros, y uno estar&#225; mirando a un verdadero pavo. Y yo dir&#237;a m&#225;s, las bellotas y s&#243;lo las bellotas son la comida de los pavos. &#161;Ya lo dijo Sacretoes!<\/p>\n<p>&#8211;Pero hab&#233;is comido bayas, &#191;no es as&#237;?<\/p>\n<p>&#8211;Ah, por supuesto&#8230; &#8211; Brant desliz&#243; sus largos, delgados y puntiagudos dedos sobre las hojas&#8211;. De hecho, hay veces que me encanta saborear una baya. Pero&#8230;<\/p>\n<p>&#8211;&#191;Has arrancado alguna vez una baya directamente de la mata?&#8211; volvi&#243; a preguntar Hagen precipitadamente.<\/p>\n<p>Parte de las plumas de Brant se pusieron de punta. Como es obvio estaba bastante molesto al verse metido en una conversaci&#243;n como esta.<\/p>\n<p>&#8211;No. En esas raras ocasiones en que los verdaderos pavos comen bayas, &#233;stas deben comerse del suelo. No es bueno que un pavo coma bayas antes de que maduren&#8211;, respondi&#243; Brant en un tono que s&#243;lo pod&#237;a tomarse como una reprimenda.<\/p>\n<p>Hagen no entend&#237;a por qu&#233; los Silvestres pensaban que la bandada de Brant no estaba formada por verdaderos pavos. Despu&#233;s de todo, se parec&#237;an una barbaridad al resto de pavos. &#191;C&#243;mo pod&#237;a el hecho de arrancar bayas de una mata determinar si eras o no un verdadero pavo? <\/p>\n<p>&#191;O, dicho sea de paso, el s&#243;lo comer bellotas?<\/p>\n<p>A medida que Brant y Hagen volv&#237;an sobre sus pasos para unirse al resto de la bandada, Hagen meditaba sobre toda la discusi&#243;n que acababa de tener. Una cosa era cierta, a la primera de cambio (cuando nadie mirara) iba a intentarlo con las bayas, tanto del seto como del suelo.<\/p>\n<p>&#8211;Calma&#8211;, pens&#243; para s&#237; Hagen, &#8211;&#161;estoy muy contento (y soy muy afortunado) de ser miembro de esta especie m&#237;a de pavo!<\/p>\n<p>Hace tiempo, seg&#250;n parece, los pavos se dividieron en muchas bandadas diferentes. El porqu&#233; nadie lo sab&#237;a con certeza. No obstante, cada bandada fomentaba sus propias prioridades y sosten&#237;a firmemente que s&#243;lo ellos eran los verdaderos pavos, y que nunca deb&#237;an asociarse con nadie m&#225;s.<\/p>\n<p>Has de saber que cada una de esas bandadas se denomina pavada. Nadie sabe en realidad cu&#225;ntas pavadas hay, pero una cosa es segura: Hay m&#225;s de las que nunca jam&#225;s ser&#237;as capaz de imaginar. Una de las razones por las que Brant hab&#237;a acogido a estas aves deformadas y con unas ideas un tanto raras, Hagen y su hermana Selin, era con el fin de incrementar el n&#250;mero de su bandada, la &#250;nica y verdadera bandada, que ten&#237;a el honor de llamarse Belloteros.<\/p>\n<p>As&#237; que a Hagen le introdujeron m&#225;s y m&#225;s en el reino de los pavos. De hecho, en este punto en concreto, daba la impresi&#243;n de que estaba m&#225;s cerca que nunca de empavarse por completo.<\/p>\n<p>6<\/p>\n<p>Ya estaba anocheciendo, el d&#237;a despu&#233;s del encuentro con los Silvestres, cuando Hagen tuvo su primera oportunidad de hablar con Selin a solas. Hab&#237;a convencido a Bruce, su tutor, de que se quedar&#237;a cerca de su palo por la noche y practicar sus clases de canto. Como Selin se hab&#237;a empavado tan bien, su tutor ya no estaba con ella todo el tiempo.<\/p>\n<p>Cuando ambos se dieron cuenta de que era la primera vez que estaban a solas despu&#233;s de meses, Hagen alz&#243; sus alas sobre su hermana mayor y la abraz&#243;. &#8211;Selin, estoy tan orgulloso de ti. Te va todo tan bien. Por favor, dime, Selin. &#191;Cu&#225;l es el secreto para vivir la vida de pavo?&#8211;<\/p>\n<p>&#8211;Oh, Hagen&#8211;, replic&#243; Selin con mucha comprensi&#243;n y compasi&#243;n, &#8211;tienes que practicar. Nunca te veo practicar. Te haces pavo cuando desempe&#241;as el cometido de un pavo.<\/p>\n<p>Ahora bien, a Selin le entusiasmaba su propia comedia de pavo tanto como a Hagen, pero no se lo iba a dejar saber. &#8220;A lo mejor&#8221;, pensaba ella, &#8220;si &#233;l cree que lo estoy haciendo bien, puede que sea verdad.&#8221;<\/p>\n<p>Selin continu&#243;,<\/p>\n<p>&#8211;Lo &#250;nico que tienes que hacer es aplicar tu mente en ello, Hagen. Despu&#233;s de un tiempo, empieza a ser como una segunda naturaleza para ti. Tienes que esforzarte mucho, mucho, mucho. conlleva toda la fuerza de tu voluntad, pero se puede hacer. Hagen, hay un secreto que yo he aprendido. Es la llave que lo abre todo. Y es esta: Es dif&#237;cil ser pavo, y es muy f&#225;cil ser un buitre. Precisa de toda la fuerza de tu ser el vivir una buena vida de pavo.<\/p>\n<p>Hagen se qued&#243; en silencio durante unos instantes, y luego dijo con un susurro.<\/p>\n<p>&#8211;Lo he intentado. Lo he intentado con todas, con todas mis fuerzas. A veces lo consigo. Pero por otro lado, siempre fracaso. Y ahora tengo un problema a&#250;n mayor: Oh, Selin, &#191;qu&#233; puedes hacer cuando no hay absolutamente nada dentro de ti que quiera ser un pavo?<\/p>\n<p>Selin no pod&#237;a permitir que afloraran sus sentimientos personales frente a esa pregunta. Habl&#243; con rapidez:<\/p>\n<p>&#8211;&#161;Se supone que deber&#237;as quererlo! &#161;Tendr&#237;as que dejar que Rad te ayudara si sientes que est&#225;s volviendo a las buitreces!<\/p>\n<p>Hagen estaba anonadado.<\/p>\n<p>&#8211;&#191;Qui&#233;n te ha dicho que somos buitres? Rad me lo dijo a m&#237;, pero no sab&#237;a que a ti tambi&#233;n te lo hab&#237;an dicho.<\/p>\n<p>-Mi tutor me lo ha contado todo sobre los buitres. Todo el mundo sabe lo que pasa con ellos&#8211;. Selin hizo una breve pausa como si tratara de escoger las palabras oportunas para su pr&#243;xima enunciaci&#243;n&#8211;. Hagen, &#191;es que no lo ves? Eso explica por qu&#233; Mam&#225; y Pap&#225; nos abandonaron. S&#243;lo son unos buitres. Y t&#250; y yo somos&#8230; somos&#8230; pobres, sin valor, sucios, in&#250;tiles y t&#237;picos buitres.<\/p>\n<p>Hagen volvi&#243; a tratar de hacer acopio de gratitud hacia los queridos pavos por haberle salvado a &#233;l y su hermana. (El hecho era que, despu&#233;s de todo este tiempo, estaba ya cansado de estar agradecido por haber sido rescatado de los sucios y t&#237;picos buitres. Seguro que en la vida de pavo hab&#237;a m&#225;s aparte de ser salvado de ser un buitre.)<\/p>\n<p>Selin continu&#243;:<\/p>\n<p>&#8211;Deber&#237;as esforzarte m&#225;s y m&#225;s para vivir la vida de pavo. Y haz menos preguntas, Hagen. Ahora d&#233;jame compartir contigo otro secreto: cuanto m&#225;s te esfuerces en ser un pavo, menos tentaci&#243;n tendr&#225;s de ser un buitre.<\/p>\n<p>Selin empezaba a sentirse orgullosa de s&#237; misma por recordar tantas cosas que le hab&#237;an ense&#241;ado, aunque hasta este momento no parec&#237;a que a ella le funcionaran muy bien que digamos.<\/p>\n<p>&#8211;Entonces, &#191;en qu&#233; deber&#237;a invertir mi tiempo, hermana? Soy un fracaso tan grande como pavo&#8211;, gimi&#243; Hagen.<\/p>\n<p>&#8211;Hagen, debes entender que por dentro eres un buitre. Para unos sucios, in&#250;tiles y t&#237;picos buitres supone mucho el vivir las obligaciones de un pavo. De hecho, haciendo honor a la verdad, s&#243;lo unos pocos de nosotros pobres y desgraciados buitres nos llegamos a pavonizar por completo. Contentos deber&#237;amos estar con que los pavos nos hayan aceptado.<\/p>\n<p>Hagen asinti&#243; con su cabeza, suspir&#243;, y se march&#243; medio arrastr&#225;ndose.<\/p>\n<p>7<\/p>\n<p>Cuando Hagen despert&#243; a la ma&#241;ana siguiente, enseguida empez&#243; a esforzarse mucho en sus clases. Una vez m&#225;s, entreg&#243; de nuevo su vida al aprendizaje de c&#243;mo ser un buen pavo. Hagen estaba tan decidido que incluso le dijo a Bruce que quer&#237;a dedicar toda la ma&#241;ana a las clases para pavos.<\/p>\n<p>Durante casi una hora, Hagen se concentr&#243; con todo su ser para lograr pronunciar un solo gorgoteo decente. Se sinti&#243; realmente orgulloso de s&#237; mismo cuando dos j&#243;venes pavitas que estaban de paseo por los alrededores se volvieron hacia &#233;l en su reclamo. Era el mejor que nunca hab&#237;a hecho. Sin embargo, era muy dif&#237;cil sonar como un pavo, y no se sinti&#243; tan animado con su &#233;xito como su tutor.<\/p>\n<p>A continuaci&#243;n, Hagen prob&#243; fortuna en sus habilidades como azad&#243;n. Parec&#237;a f&#225;cil, pero Hagen sencillamente no pod&#237;a hacerse a la idea de ponerse con una pata coja y escarbar con la otra. En cada intentona acababa por los suelos. No obstante, casi despu&#233;s de una hora, se las apa&#241;&#243; para rascar una o dos veces antes de acabar patas arriba.<\/p>\n<p>Luego vino el pavoneo. El pavoneo no era cosa f&#225;cil para Hagen porque no estaba tan gordo como los pavos. Hac&#237;a un rid&#237;culo espantoso, y no hab&#237;a suficiente pr&#225;ctica que cambiara ese hecho. En una o dos ocasiones trat&#243; de hacer equilibrio extendiendo sus alas, pero esto provoc&#243; una repentina reprimenda por parte de su tutor.<\/p>\n<p>&#8211;Tienes que pavonearte y que escarbar sin tus alas&#8211;, le recordaba.<\/p>\n<p>A medio d&#237;a, Hagen estaba muy irascible. Y aparte de eso, &#161;estaba deprimido por estar irascible! La ma&#241;ana hab&#237;a empezado de una forma muy positiva. Ahora hab&#237;a ca&#237;do m&#225;s bajo que nunca. Simplemente no pod&#237;a vivir la vida de pavo. &#8220;&#191;Por qu&#233;, oh, por qu&#233; no puedo vivir la vida de pavo?&#8221;, se preguntaba.<\/p>\n<p>M&#225;s tarde, ese mismo d&#237;a, Hagen se hab&#237;a unido al resto de la bandada en busca de bellotas. Lo hac&#237;a como una especie de venganza porque estaba muy hambriento de todo su esfuerzo durante sus clases. A medida que la bandada se aproximaba a un claro del bosque, la mayor parte de los pavos segu&#237;an a Brant de cerca, que andaba a lo largo del per&#237;metro de la pradera para no exponerse al aire libre.<\/p>\n<p>Hagen, inmerso en un sentimiento de rebeli&#243;n por sus frustraciones matinales, camin&#243; derecho a campo abierto. De inmediato se percat&#243; de que m&#225;s all&#225; de la pradera se elevaba una colina con hierba donde el bosque volv&#237;a a empezar, y m&#225;s all&#225; se ergu&#237;a una alta y noble monta&#241;a cubierta de nieve. La vista de esa monta&#241;a provoc&#243; una inquietante reverencia en Hagen. Algo en lo profundo de &#233;l se conmovi&#243;, e intentar acallarlo parec&#237;a imposible.<\/p>\n<p>De repente, su aguda vista capt&#243; algo m&#225;s. Muy por encima de &#233;l volaba alg&#250;n tipo de p&#225;jaro majestuoso. Esta visi&#243;n le hizo recordar la vaga memoria de su Pap&#225; cuando volaba. &#8220;&#161;A lo mejor es Pap&#225; que me busca!&#8221; Ya s&#243;lo el pensamiento le electrific&#243;. Boquiabierto, observ&#243; que hab&#237;a m&#225;s de uno. Hagen gem&#237;a por extender sus alas e intentar volar all&#237; y unirse a ellos.<\/p>\n<p>Puedes sacar a un &#225;guila del cielo, pero no puedes sacar el cielo del &#225;guila. Cuando su creador la hizo, puso el cielo dentro de ella, y no se puede sacar.<\/p>\n<p>En ese mismo instante, Brant rugi&#243; con voz de alarma.<\/p>\n<p>&#8211;&#161;Hagen, no, no, no mires! &#161;Esos de ah&#237; son buitres!<\/p>\n<p>Hagen dud&#243;.<\/p>\n<p>&#8211;No querr&#237;as volver con los buitres, &#191;verdad?<\/p>\n<p>Hagen replic&#243; presto y lastimero,<\/p>\n<p>&#8211;No, no quiero ser un buitre.<\/p>\n<p>&#8220;&#191;Qu&#233; voy a hacer?&#8221; pens&#243; Hagen. &#8220;Me esfuerzo tanto y practico la vida de pavo con tanto ah&#237;nco&#8230; y sin embargo vuelvo a mis caminos de buitre.&#8221;<\/p>\n<p>El resto del d&#237;a Hagen se qued&#243; rezagado tras el resto del grupo, con su cabeza encorvada rozando el suelo. Al anochecer, se apoy&#243; contra un viejo roble y dej&#243; caer cada pluma.<\/p>\n<p>&#8211;&#161;En la vida tiene que haber m&#225;s que esto!&#8211;dijo en voz alta, sin saber que alguien hab&#237;a estado observando, y que ahora estaba escuchando.<\/p>\n<p>Parece ser que en el &#225;rbol justo encima de Hagen viv&#237;a un b&#250;ho muy servicial. En concreto el nombre de este b&#250;ho era Bramante, y seg&#250;n dec&#237;an era &#233;ste el m&#225;s sabio de los b&#250;hos que resid&#237;an en el bosque.<\/p>\n<p>&#8211;&#191;Quieeeen eeeeres tuuuuuuu?&#8211; pregunt&#243; Bramante con curiosidad.<\/p>\n<p>Hagen, cansado y frustrado, contest&#243; con una voz que infund&#237;a bastante l&#225;stima, &#8211;soy un peque&#241;o pavo muy desanimado. Estoy harto de la vida&#8211;. La verdad es que era el retrato mismo de la desesperaci&#243;n.<\/p>\n<p>Bramante se asom&#243; para mirar a Hagen m&#225;s de cerca. Su rostro se entristeci&#243; ante la lamentable vista que se le ofrec&#237;a. &#8220;&#191;Pavo?&#8221; medit&#243; Bramante para s&#237;.<\/p>\n<p>&#8211;&#191;C&#243;mo te llamas?&#8211; pregunt&#243; Bramante m&#225;s curioso que nunca.<\/p>\n<p>&#8211;Me llamo Hagen. &#191;Y t&#250;?&#8211;. Hagen a&#250;n no se hab&#237;a levantado para mirar a su nuevo compa&#241;ero.<\/p>\n<p>&#8211;Soy Bramante, el b&#250;ho&#8211;, dijo, y luego a&#241;adi&#243;, &#8211;eres el pavo m&#225;s original que nunca haya visto. &#191;Qui&#233;n te ha dicho que eres un pavo?<\/p>\n<p>Enseguida Hagen se  puso a la defensiva.<\/p>\n<p>&#8211;Soy un pavo muy pavo. Soy de los Belloteros, de la pavada de Brant. Mi hermana y yo nos unimos a ellos hace unos meses. &#161;No soy un buitre!<\/p>\n<p>&#8211;&#161;Para! &#161;Para!&#8211; suplic&#243; la lechuza&#8211;. Puedes ser un pavo si es eso lo que te gusta. S&#243;lo preguntaba, &#8216;&#191;qui&#233;n te dijo que eras un pavo?&#8217;<\/p>\n<p>Por primera vez, Hagen mir&#243; a Bramante.<\/p>\n<p>&#8211;Esto te lo digo a ti&#8211;, sigui&#243; diciendo Bramante&#8211;. Eres un p&#225;jaro. Pero a m&#237; no me pareces un pavo ni un buitre. Hagen, &#191;de verdad crees que todas las aves tienen que ser un pavo o un buitre?<\/p>\n<p>&#8211;Bueno&#8211;, dijo Hagen pensativo, &#8211;nunca hab&#237;a o&#237;do hablar de ning&#250;n otro tipo de p&#225;jaro. &#191;T&#250; s&#237;?<\/p>\n<p>&#8211;Yo no soy un pavo&#8211; respondi&#243; el b&#250;ho viejo y sabio&#8211;. Y a&#241;adir&#237;a que tampoco viajo con los pavos. Y es m&#225;s, cuando viajo prefiero ir volando.<\/p>\n<p>Bramante ya hab&#237;a tomado la decisi&#243;n de que ser&#237;a del todo sincero con Hagen s&#243;lo si sent&#237;a que Hagen quer&#237;a saber con mayor desesperaci&#243;n. <\/p>\n<p>Bramante sab&#237;a bien que Hagen era un &#225;guila, pero Hagen s&#243;lo estar&#237;a dispuesto a reconocer ese hecho cuando estuviera desesperado. <\/p>\n<p>Porque de otro modo Hagen simplemente volver&#237;a junto a los pavos.<\/p>\n<p>&#8211;&#191;T&#250; vuelas?&#8211; pregunt&#243; Hagen, cauto y esc&#233;ptico. Sent&#237;a que no pod&#237;a permitirse sufrir m&#225;s desenga&#241;os.<\/p>\n<p>&#8211;S&#237;, y veo que t&#250; tambi&#233;n tienes unas alas grandes y poderosas. A lo mejor hasta t&#250; puedes volar. &#191;Crees que eso entra dentro de lo posible?<\/p>\n<p>Bramante estaba probando a Hagen.<\/p>\n<p>Hagen despeg&#243; su espalda del tronco. La idea de volar parec&#237;a muy seductora, pero sab&#237;a que no se encontrar&#237;a con la aprobaci&#243;n de su pavada.<\/p>\n<p>&#8211;No, no puedo volar&#8211;, respondi&#243; Hagen con un tono de total abatimiento&#8211;. Sabes, Bramante, por ah&#237; aletean buitres. &#191;No tienes miedo de que si vuelas te conviertas en un  in&#250;til, desgraciado,  miserable y t&#237;pico buitre?<\/p>\n<p>&#8211;S&#243;lo los pavos tienen miedo de una cosa semejante. &#191;Por qu&#233; tienes miedo?<\/p>\n<p>Antes de que Hagen pudiera responder o siquiera pensar, Bramante habl&#243; una vez m&#225;s.<\/p>\n<p>&#8211;Amigo m&#237;o, te han ense&#241;ado a tener miedo. Te han ense&#241;ado a vivir escondi&#233;ndote. No deber&#237;as prestar atenci&#243;n a cosas como esa. &#191;De verdad que quieres vivir como una criatura tan vulgar?<\/p>\n<p>Hagen empez&#243; a sollozar. Su &#250;nico pensamiento era, &#8220;no quiero ser un pavo, pero es que me niego a ser un sucio y t&#237;pico buitre.&#8221;<\/p>\n<p>Bramante quer&#237;a decir m&#225;s, pero decidi&#243; esperar a que Hagen estuviera preparado.<\/p>\n<p>&#8211;El buitre no es la &#250;nica ave del cielo. Hay otra&#8230; y as&#237; mismo vuela m&#225;s alto. Tendr&#237;as que ver a un &#225;guila volar, Hagen.<\/p>\n<p>&#8211;Tendr&#237;as que ver a un &#225;guila volar&#8211;, dijo otra vez suavemente.<\/p>\n<p>Bramante extendi&#243; sus alas y dio un brinco a una rama colgante inferior. Hagen mir&#243; hacia arriba para hacerse con el rostro de Bramante, pero el b&#250;ho se hab&#237;a ido.<\/p>\n<p>Hagen sent&#237;a que se morir&#237;a si no volaba tras &#233;l, pero ten&#237;a miedo. No estaba seguro de qu&#233; ten&#237;a miedo pero, fuera lo que fuera, le imped&#237;a volar.<\/p>\n<p>8<\/p>\n<p>A Hagen se le ve&#237;a m&#225;s inquieto que nunca. De vez en cuando ten&#237;a un &#8216;buen&#8217; d&#237;a, pero no pod&#237;a sacarse de la cabeza las palabras de la lechuza. Sent&#237;a como si algo dentro de &#233;l quisiera liberarse. Fuera lo que fuera, el b&#250;ho lo hab&#237;a despertado y fortalecido.<\/p>\n<p>Se preguntaba si alguno de los pavos sab&#237;a algo de Bramante. Puede que Bramante no fuera m&#225;s que un viejo b&#250;ho chiflado que dec&#237;a incoherencias.<\/p>\n<p>A medio d&#237;a, mientras su pavada se desplazaba por el bosque en busca de bellotas, Hagen se las arregl&#243; para acercarse a Selin.<\/p>\n<p>&#8211;Selin, &#191;hab&#237;as o&#237;do hablar de Bramante, el b&#250;ho?&#8211; le susurr&#243; en el o&#237;do.<\/p>\n<p>&#8211;S&#237;, Felda me cont&#243; algunas historias acerca de &#233;l&#8211;, contest&#243; Selin. Segu&#237;an movi&#233;ndose seg&#250;n hablaban.<\/p>\n<p>&#8211;Bueno, &#191;y qu&#233; te cont&#243;?&#8211; sali&#243; a flote la impaciencia de Hagen.<\/p>\n<p>&#8211;&#191;Por qu&#233; quieres saberlo?&#8211; pregunt&#243; Selin con ciertas dudas. Se imaginaba que Hagen iba a volver a sus andadas&#8211;. &#191;Has hablado con &#233;l?<\/p>\n<p>&#8211;Le vi una vez. Quiero saber lo que piensan los pavos acerca de &#233;l.<\/p>\n<p>Selin estaba sobresaltada. &#8211;Lo dices en un tono como si ya no fueras un pavo.&#8211; Su voz indicaba indignaci&#243;n.<\/p>\n<p>&#8211;Selin, ahora mismo no s&#233; lo que soy. Pero me he propuesto saberlo. Ahora, por favor, h&#225;blame acerca de Bramante.<\/p>\n<p>-Hagen, al&#233;jate de &#233;l. Dice mentiras sobre los pavos. Dice que adoptamos y que robamos los mism&#237;simos corazones de todas las aves. <\/p>\n<p>No debes hacerle caso, Hagen.<\/p>\n<p>&#8211;Esc&#250;chame, Selin. Dice que el buitre no es el &#250;nico p&#225;jaro del cielo. Hay otro que vuela incluso m&#225;s alto. Se llama &#225;guila&#8211;. Hizo una leve pausa&#8211;. Ojal&#225; fuera yo un &#225;guila.<\/p>\n<p>&#8211;&#161;Menuda estupidez, Hagen!&#8211; exclam&#243; Selin con incredulidad&#8211;. No olvides que eres un buitre. Los pavos te adoptaron y te hicieron uno de ellos. S&#243;lo los buitres vuelan alto en el cielo. Esperan a caer sobre sus v&#237;ctimas. Esa es la &#250;nica raz&#243;n por la que vuelan. No pierdas tu enfoque.<\/p>\n<p>Lentamente, Hagen se alej&#243; desanimado de su hermana. Sab&#237;a que ya no pod&#237;a hablar m&#225;s con ella o con cualquier otro de los pavos acerca de sus verdaderos sentimientos. Una vez m&#225;s se sinti&#243; totalmente solo.<\/p>\n<p>Algunos d&#237;as despu&#233;s, antes de que el sol se pusiera, Hagen y Bruce estaban juntos buscando bellotas cuando avist&#243; a mucha distancia otros tres pavos. No eran de su pavada. Dio por sentado que eran Silvestres. <\/p>\n<p>Se le pas&#243; por la mente que ten&#237;a que intentar alejarse lo suficiente como para hablar con ellos.<\/p>\n<p>Un ratito despu&#233;s, Bruce hizo ademanes de que ya estaba preparado para volver a la bandada y descansar por la noche. Hagen le dijo a Bruce que entrar&#237;a despu&#233;s. Quer&#237;a &#8220;tener un tiempo extra en su pr&#225;ctica del escarbeo.&#8221;<\/p>\n<p>As&#237; pues Hagen se dirigi&#243; en la direcci&#243;n de los pavos para ver si pod&#237;a localizarlos otra vez. No transcurri&#243; mucho tiempo hasta que se puso a la altura de lo que se asemejaba a toda una pavada de Silvestres. Los observ&#243; durante un buen rato sin revelar su presencia. Parec&#237;an una pandilla de pavos bastante felices. La mayor&#237;a de ellos buscaban comida con af&#225;n entre los brezos cercanos. Obviamente, el l&#237;der de la bandada era un pavo muy gordo con una barba que se arrastraba por el suelo. Cuando hablaba, su profundo y sonoro gorgoteo llevaba la voz cantante sobre todos los dem&#225;s pavos. Hagen sab&#237;a que no estaban de acuerdo con los Belloteros sobre el tema de la comida. A lo mejor tampoco estaban de acuerdo en cuanto al vuelo. Ten&#237;a que averiguarlo.<\/p>\n<p>No estaba muy seguro en c&#243;mo mostrarse a los Silvestres. La verdad es que no quer&#237;a asustarles ni confundirles. As&#237; que se decidi&#243; por hacer crujir hojas de tal manera que los pavos le pudieran o&#237;r y le encontraran. Mientras lo hac&#237;a los observ&#243; acercarse y aparent&#243; sobresaltarse cuando estuvieron lo suficientemente cerca como para verle.<\/p>\n<p>&#8211;Oh&#8230; &#161;qu&#233; tal!&#8211; balbuce&#243; Hagen a prop&#243;sito&#8211;. Me perd&#237; mientras buscaba comida. &#191;Podr&#237;ais ayudarme?&#8211;. Se sent&#237;a muy rid&#237;culo, pero no se le ocurr&#237;a otra forma de empezar la conversaci&#243;n.<\/p>\n<p>El gran pavo se acerc&#243; a Hagen a grandes pasos. Ten&#237;a un aspecto muy grande, incluso mayor que Brant, y radiaba autoridad a trav&#233;s de su cola extendida en abanico, su barba patriarcal y su grave mirada.<\/p>\n<p>&#8211;Saludos, perdido y hallado. Mi nombre es Egan. &#191;Cu&#225;l es el tuyo?&#8211;. Su voz daba la sensaci&#243;n de ser lo suficientemente acogedora.<\/p>\n<p>&#8211;Soy Hagen&#8211;. No dijo nada m&#225;s porque era obvio que Egan hab&#237;a tomado control de la situaci&#243;n con s&#243;lo su presencia.<\/p>\n<p>&#8211;Andas y hablas como un pavo, pero no tienes el aspecto de un pavo nativo. &#191;Provienes de una pavada ajena?&#8211;. Aunque Egan hablaba mediante frases cortas y directas, su voz reflejaba compasi&#243;n. Hagen se sinti&#243; m&#225;s c&#243;modo con &#233;l de lo que un principio hab&#237;a supuesto.<\/p>\n<p>&#8211;Mi hermana y yo fuimos adoptados y educados por la pavada de los Belloteros. Nos han cuidado y nos han ense&#241;ado los caminos de los pavos&#8211;. Hagen sinti&#243; una repentina e inesperada emoci&#243;n de orgullo.<\/p>\n<p>Algunos de los pavos que estaban alrededor se movieron con cierto nerviosismo. Entonces un pavo de aspecto bastante enjuto, en comparaci&#243;n con la gran mayor&#237;a, se precipit&#243; hacia delante con algunos frutos silvestres y se los ofreci&#243; a Hagen. &#8211;No es lo que est&#225;s acostumbrado a comer, amigo, pero se han recogido del suelo. Creo que acept&#225;is este tipo de comida, &#191;no es cierto?<\/p>\n<p>A Hagen le conmovi&#243; un gesto tan amable.<\/p>\n<p>&#8211;S&#237;, muchas gracias<\/p>\n<p>Egan volvi&#243; a hablar.<\/p>\n<p>&#8211;&#191;Te gustar&#237;a que te ayudemos a encontrar otra vez a tus amigos, Hagen?<\/p>\n<p>&#8211;&#191;Har&#237;ais tal cosa?<\/p>\n<p>&#8211;Claro, hombre, si es eso lo que quieres&#8211;, respondi&#243; Egan con rapidez.<\/p>\n<p>&#8211;&#191;Podr&#237;a haceros antes una pregunta?&#8211; dijo Hagen con la boca llena de bayas, que a decir verdad estaba disfrutando considerablemente.<\/p>\n<p>&#8211;S&#237;, por favor&#8211;. Egan se empezaba a sentir con un posible converso entre sus manos.<\/p>\n<p>Hagen, impaciente en obtener respuestas a sus preguntas, no perdi&#243; el tiempo con rodeos.<\/p>\n<p>&#8211;&#191;Por qu&#233; cre&#233;is que los Belloteros en realidad no son pavos?<\/p>\n<p>Egan sab&#237;a c&#243;mo funcionaban las cosas con los pavos. Sab&#237;a que esta pregunta ten&#237;a todas las papeletas de acabar malamente si la conversaci&#243;n tomaba estos derroteros.<\/p>\n<p>&#8211;Amigo, nosotros no insistimos en el hecho de que no hay verdaderos pavos entre los Belloteros. Lo &#250;nico que reconocemos es que acabar&#225;n suicid&#225;ndose si persisten en su actitud de alimentarse &#250;nicamente con la mezquina bellota del suelo. No es nada comparable al fruto de la mata&#8211;. Egan mir&#243; fijamente a los ojos de Hagen.<\/p>\n<p>&#8211;&#191;Verdad que est&#225;s de acuerdo?<\/p>\n<p>Hagen ya se estaba  zampando la &#250;ltima de las bayas que le hab&#237;an ofrecido. Despu&#233;s de pasarse meses sin comer otra cosa que bellotas, las bayas parec&#237;an alimento ca&#237;do del cielo. &#161;Qu&#233; novedad tan maravillosa!<\/p>\n<p>&#8211;S&#237;, estas bayas saben a gloria&#8211;, asinti&#243; Hagen&#8211;. &#191;Os puedo hacer otra pregunta?<\/p>\n<p>Egan aprob&#243; la moci&#243;n bajando y subiendo la cabeza.<\/p>\n<p>&#8211;&#191;Vol&#225;is alguna vez?&#8211; pregunt&#243; Hagen esperanzado.<\/p>\n<p>Egan le mir&#243; un tanto extra&#241;ado. &#8211;&#191;Qu&#233; si volamos?&#8211; dijo repitiendo la pregunta de Hagen&#8211;. Por supuesto que s&#237;.<\/p>\n<p>El coraz&#243;n de Hagen se le sal&#237;a de su pecho. Acababa de conocer a los Silvestres y ya se sent&#237;a como si hubiera hallado su nuevo hogar. Su mente corr&#237;a a toda mecha. A lo mejor pod&#237;a unirse a ellos sin tener la obligaci&#243;n de creer que los Belloteros no eran pavos. No ten&#237;a por qu&#233; dejar la seguridad que le brindaban los pavos y a la que estaba acostumbrado.<\/p>\n<p>&#161;Y estos pavos volaban!<\/p>\n<p>Charl&#243; y charl&#243; con Egan sobre la posibilidad de hacerse un Silvestre. Quer&#237;a unirse a ellos de inmediato si tal cosa se permit&#237;a. Egan dej&#243; bien claro que &#233;l no quer&#237;a robar ning&#250;n miembro de la pavada de los Belloteros, pero ya que Hagen ten&#237;a tantas ganas de unirse a ellos &#233;l se lo permitir&#237;a.<\/p>\n<p>Hagen a&#250;n no hab&#237;a descubierto la m&#225;s elemental de las verdades de que las &#225;guilas no se sienten a gusto viviendo entre los pavos. Da igual cu&#225;nto tiempo se pasen viviendo entre los pavos, nunca se sentir&#225;n a gusto junto a ellos. Si un &#225;guila no est&#225; al corriente de qui&#233;n es, puede que se mude de pavada en pavada durante mucho tiempo antes de que descubra que todos los pavos son iguales, aunque afirmen ser muy diferentes. No obstante, es este moverse entre los pavos lo que poco a poco guiar&#225; al &#225;guila a darse cuenta de que es de por s&#237; un ave completamente diferente.<\/p>\n<p>9<\/p>\n<p>Hagen abandon&#243; su hogar por segunda vez. Esta vez ni siquiera contaba con su hermana para consolarle. Dej&#243; todo con el fin de hallar aquello por lo que gem&#237;a su interior. Algo por dentro de &#233;l necesitaba volar. A duras penas pod&#237;a contenerse mientras esperaba a que llegara la ma&#241;ana.<\/p>\n<p>El sol a&#250;n no se hab&#237;a alzado sobre las colinas distantes y los otros pavos a&#250;n no se hab&#237;an despertado. Hagen se sinti&#243; como nuevo. <\/p>\n<p>Formaba parte de una bandada que sab&#237;a lo que era vivir. En su grupo disfrutaban uno del otro. &#161;Com&#237;an otra cosa adem&#225;s de bellotas! &#161;Y pod&#237;an volar! Se sinti&#243; como si hubiera sido creado para volar. Apenas pod&#237;a esperar a verse volando por los cielos tras su bandada.<\/p>\n<p>Al rato los otros se empezaron a desperezar, y no mucho despu&#233;s la pavada estaba organizando su b&#250;squeda matinal de alimentos. La emoci&#243;n le embargaba por momentos.<\/p>\n<p>Egan empez&#243; a guiar a su grupo de pavos y a Hagen a trav&#233;s del bosque. Hagen esper&#243; con paciencia; sab&#237;a con toda certeza que Egan pronto les guiar&#237;a hacia los cielos. Se movieron entre los &#225;rboles hasta casi media ma&#241;ana. Los pavos parec&#237;an estar m&#225;s agitados a medida que transcurr&#237;a la ma&#241;ana. Empezaron a hablar de esto y aquello y bien pronto se estaban riendo a carcajadas. Una de las diferencias m&#225;s patentes entre este grupo y los Belloteros resid&#237;a en el hecho de que ninguno de estos pavos se dirig&#237;a al suelo en busca de alimento. A Hagen eso le daba mucha confianza: &#161;se acabaron las bellotas!<\/p>\n<p>Lo que empez&#243; como un paseo por el bosque ahora le parec&#237;a a Hagen una b&#250;squeda de alimento. Estaba claro que esta ma&#241;ana no volar&#237;an. Buscar&#237;an su comida igual que los Belloteros buscaban bellotas: La buscar&#237;an mientras paseaban por el bosque. Fue una desilusi&#243;n para Hagen, pero estaba seguro de que esto s&#243;lo era un retraso temporal. &#8220;Seguro que volaremos despu&#233;s del desayuno&#8221;, meditaba Hagen.<\/p>\n<p>A decir verdad esa ma&#241;ana encontraron bayas, y todos los pavos se tomaron un espl&#233;ndido fest&#237;n. Hagen disfrut&#243; su desayuno de bayas frescas m&#225;s que ninguna otra comida que pudiera recordar. Despu&#233;s descansaron de su largo recorrido por el bosque.<\/p>\n<p>Hab&#237;an descansado ya un buen rato cuando Egan y un pavo m&#225;s joven se aproximaron a donde Hagen se sentaba. Egan dijo,<\/p>\n<p>&#8211;Hagen, mi nuevo amigo, perm&#237;teme que te presente a Daly. Es un amigo m&#237;o de confianza, y va a pasar alg&#250;n tiempo contigo durante los pr&#243;ximos meses para ayudarte a amoldarte a la vida de los pavos Silvestres.<\/p>\n<p>Hagen escuchaba imp&#225;vido.<\/p>\n<p>&#8211;Daly ser&#225; capaz de contestar a cualquier pregunta que tengas y te ense&#241;ar&#225; la buena etiqueta de los pavos que te ser&#225; de provecho ahora y en etapas m&#225;s tard&#237;as en tu vida&#8211;. Egan dio unas palmaditas en la cabeza de Hagen con la punta de su ala&#8211;. Est&#225;s en buenas manos, Hagen.<\/p>\n<p>Egan dej&#243; a Daly y a Hagen en pie uno al lado del otro. Hagen segu&#237;a callado.<\/p>\n<p>Por fin Daly abri&#243; el pico. &#8211;Supongo que vamos a comenzar con algunas lecciones de escarbar&#8230;<\/p>\n<p>&#8211;Espera un momento&#8211; contest&#243; Hagen&#8211;. Vuelvo enseguida&#8211;. Se dio media vuelta como un torbellino y corri&#243; tras Egan.<\/p>\n<p>Cuando alcanz&#243; a Egan, su pregunta surgi&#243; con un tono impaciente y casi exigente.<\/p>\n<p>&#8211;Egan, por favor, dime&#8230; &#191;cu&#225;ndo volamos?<\/p>\n<p>La cara de Egan tom&#243; el mismo cariz que Hagen hab&#237;a visto la tarde anterior cuando le pregunt&#243; acerca de volar.<\/p>\n<p>&#8211;Hagen&#8211;, dijo despacio y met&#243;dicamente&#8211;. Uno s&#243;lo vuela para escapar del peligro&#8211;. Y luego a&#241;adi&#243; con sarcasmo, &#8211;&#191;es que acaso te encuentras en una situaci&#243;n de peligro?&#8211;. Algunos de los pavos que se encontraban cerca se rieron hacia sus adentros.<\/p>\n<p>Hagen no argument&#243;. Ahora sab&#237;a que ser&#237;a en vano. Fue en este instante que se dio cuenta de que en realidad los Silvestres no eran muy diferentes de los Belloteros. Todos ellos eran pavos, y sencillamente &#233;l no encajaba con los pavos. Estaba tan enfadado que salt&#243; a los cielos de pura rabia. De forma instintiva sus alas trabaron y presionaron el viento hacia abajo para alzar su cuerpo durante un breve instante por encima de los &#225;rboles. Por primera vez vio las copas. A gran distancia alcanz&#243; a divisar un gran claro en el bosque donde un d&#237;a hab&#237;a visto &#225;guilas volar en lo alto del cielo. En otra direcci&#243;n, vio una enorme cadena monta&#241;osa que se elevaba por encima de las nubes. &#161;Menuda vista!<\/p>\n<p>Aunque en verdad Hagen estaba volando por primera vez, hab&#237;a sucedido tan aprisa que a&#250;n no se hab&#237;a dado cuenta de lo que estaba pasando. Cuando al fin se dio cuenta de que lo que hac&#237;a era volar, se asust&#243; y enseguida baj&#243;. Al no saber c&#243;mo tomar tierra como es debido, aquello fue m&#225;s una ca&#237;da que un aterrizaje. Afortunadamente, lo &#250;nico que se hizo da&#241;o fue su orgullo.<\/p>\n<p>Hab&#237;a otra cosa dentro de Hagen que se hab&#237;a da&#241;ado, aunque no como resultado de su accidentado aterrizaje. Era la confianza de Hagen. Mientras permanec&#237;a en pie en un peque&#241;o claro del bosque sent&#237;a que su coraz&#243;n se desgarraba. Ira y pasi&#243;n se levantaron en su interior. Luego chill&#243; en un arrebato de emoci&#243;n, &#8211;&#161;no volver&#233; a confiar en un p&#225;jaro lo que me reste de vida!&#8211; Su agudo chillido se pudo o&#237;r un buen trecho a trav&#233;s del bosque.<\/p>\n<p>Cerca de un peque&#241;o pino desplom&#243; la cabeza entre sus alas extendidas. Pens&#243; que sin lugar a dudas hab&#237;a sido un mal pavo. No se hab&#237;a esforzado lo suficiente. La causa de todas estas luchas y penurias se deb&#237;an con toda seguridad a su propia incompetencia. La mente de Hagen segu&#237;a aceler&#225;ndose en todas direcciones. &#8220;Soy un fracaso&#8221;, se dijo a s&#237; mismo. &#8220;La raz&#243;n por la que estoy solo es porque soy un bicho raro. Nadie quiere hacer migas con un bicho raro como yo.&#8221;<\/p>\n<p>Hagen se sent&#243; all&#237; deleit&#225;ndose en su propia autocompasi&#243;n y humillaci&#243;n durante gran parte de la tarde. Se preguntaba si ni siquiera deb&#237;a moverse. &#191;Hab&#237;a alguna raz&#243;n por la que seguir adelante? Estaba claro que era un gran in&#250;til. Ni siquiera los buitres le quer&#237;an. Su Pap&#225; y su Mam&#225; le hab&#237;an abandonado poco despu&#233;s de su nacimiento.<\/p>\n<p>Hagen permaneci&#243; sentado al lado del pinito durante dos noches y dos d&#237;as. A la ma&#241;ana del tercer d&#237;a se levant&#243; recordando algo que Bramante, el viejo y sabio b&#250;ho, le hab&#237;a dicho: &#8220;Amigo m&#237;o, te han ense&#241;ado a tener miedo y a vivir escondi&#233;ndote. &#191;De verdad quieres vivir una vida tan miserable?&#8221;<\/p>\n<p>&#8211;No&#8211;, se susurr&#243; Hagen&#8211;. &#161;No, no, no!&#8211; se repet&#237;a con creciente intensidad. Sent&#237;a que ten&#237;a que encontrar a Bramante. Si alguien pod&#237;a ayudarle, ese parec&#237;a ser Bramante.<\/p>\n<p>A medida que Hagen se arrastraba por el bosque, empez&#243; a pensar en su hermana. La echaba de menos y se preguntaba c&#243;mo le ir&#237;an las cosas. Deseaba que estuviera con &#233;l.<\/p>\n<p>Hagen no ten&#237;a ni idea de por d&#243;nde buscar a Bramante. No pod&#237;a acordarse de d&#243;nde hab&#237;a visto por primera vez a Bramante, ni sab&#237;a si Bramante estar&#237;a all&#237; en el caso de que llegara a encontrar el lugar. Pero seguro que se topaba con &#233;l si conservaba los ojos puestos en los &#225;rboles y en el cielo.<\/p>\n<p>A medida que realizaba la b&#250;squeda los d&#237;as que siguieron, empez&#243; a notar que hab&#237;a muchas otras criaturas en el bosque. Algunos ten&#237;an las alas como los pavos y los buitres. Algunos andaban a cuatro patas. Algunos ten&#237;an la cola peluda. Algunos eran mayores que &#233;l. Muchos otros eran m&#225;s peque&#241;os. Algunos se quedaban en el suelo. A otros parec&#237;a que les gustaba los &#225;rboles. Estaba asombrado de haber estado en el bosque durante meses y no haberse dado nunca cuenta de todas las criaturas que lo compart&#237;an con &#233;l.<\/p>\n<p>Hab&#237;a un elemento com&#250;n que a &#233;l se le hac&#237;a cada vez m&#225;s evidente. S&#243;lo aquellos que tuvieran alas pod&#237;an escapar de las fronteras del bosque. Quiz&#225;s todas aquellas criaturas pertenec&#237;an al bosque. &#161;Pero era seguro que un animal que tuviera alas ten&#237;a que volar! El coraz&#243;n de Hagen volvi&#243; a desbocarse. Pregunt&#243; en voz alta:<\/p>\n<p>&#8211;Entonces&#8230; &#191;por qu&#233; un pavo prefiere el bosque al cielo?<\/p>\n<p>Una voz por encima de &#233;l contest&#243;,<\/p>\n<p>&#8211;&#161;Porque es un pavo!<\/p>\n<p>Hagen mir&#243; hacia arriba. Bramante estaba enganchado de una rama de roble muy por encima de &#233;l.<\/p>\n<p>Hagen dej&#243; escapar un suspiro de alivio.<\/p>\n<p>&#8211;Bramante, te he estado buscando.<\/p>\n<p>&#8211;Y yo a ti&#8211;, respondi&#243; Bramante&#8211;. He o&#237;do que has dejado a los pavos. Excelente opci&#243;n.<\/p>\n<p>&#8211;S&#237;, he dejado a los pavos, pero ahora no s&#233; qu&#233; hacer.<\/p><\/div>\n<div style=\"text-align:justify; color:#3d3d3d;\">&#8211;No sabes qu&#233; hacer porque no sabes qui&#233;n eres&#8211;, replic&#243; Bramante.<\/p>\n<p>&#8211;&#191;Qu&#233; quieres decir?&#8211; pregunt&#243; Hagen, medio atolondrado con la respuesta de Bramante.<\/p>\n<p>Bramante mir&#243; hacia donde estaba Hagen. Ahora era m&#225;s digno de l&#225;stima de lo que jam&#225;s recordara Bramante.<\/p>\n<p>&#8211;Tienes que comer, Hagen. Busca alimento y come. Luego vuelve y hablaremos.<\/p>\n<p>&#8211;Hoy he tomado algunas bayas&#8211;, dijo Hagen.<\/p>\n<p>&#8211;&#191;Bayas? &#191;Por qu&#233; has estado tomando bayas?&#8211; pregunt&#243; Bramante un poco cotilla.<\/p>\n<p>&#8211;Est&#225;n mucho m&#225;s buenas que las bellotas&#8211;, dijo Hagen con una sonrisa de verg&#252;enza.<\/p>\n<p>Bramante a duras penas pod&#237;a creerse que Hagen hab&#237;a subsistido a base de bellotas y bayas.<\/p>\n<p>&#8211;&#191;Te acuerdas de lo que Pap&#225; te daba de comer cuando eras un p&#225;jaro muy joven?&#8211; pregunt&#243; Bramante, con la esperanza de hacer ver algo importante a Hagen.<\/p>\n<p>Hagen pens&#243; por un momento.<\/p>\n<p>&#8211;Todo lo que puedo recordar es que era carne&#8211;, dijo, sin a&#250;n entender el significado que aquello pod&#237;a encerrar.<\/p>\n<p>&#8211;S&#237;, eso es&#8211;, dijo Bramante&#8211;. Deber&#237;as cazar y comer carne, Hagen.<\/p>\n<p>&#8211;Pero nunca he visto a un pavo comer carne&#8211;, replic&#243; Hagen.<\/p>\n<p>&#8211;Y nunca lo ver&#225;s. &#191;Es que no has entendido que no eres un pavo?<\/p>\n<p>Hagen inclin&#243; la cabeza.<\/p>\n<p>&#8211;As&#237; que sabes lo que soy&#8230; &#191;no?<\/p>\n<p>Se sinti&#243; avergonzado y aturdido.<\/p>\n<p>&#8211;S&#237;, lo s&#233;&#8211;, contest&#243; Bramante.<\/p>\n<p>&#8211;&#191;Y a&#250;n hablar&#225;s conmigo e incluso seguir&#225;s siendo mi amigo?&#8211;. Hagen no pod&#237;a entender por qu&#233; alguien querr&#237;a ser amigo de un buitre.<\/p>\n<p>&#8211;Bueno, naturalmente. &#161;Eres la m&#225;s honrada de todas las criaturas! Dijo Bramante con &#233;nfasis&#8211;. Eres de envidiar.<\/p>\n<p>Hagen estaba desconcertado y confuso por las palabras de Bramante.<\/p>\n<p>&#8211;&#191;Pero qu&#233; est&#225;s diciendo, viejo b&#250;ho chiflado? Sabes que soy un buitre. &#191;Por qu&#233; te ha dado por tomarme el pelo?&#8211;. Sus ojos se llenaron de l&#225;grimas y empez&#243; a llorar. Su coraz&#243;n se despedazaba ante la idea de perder la confianza de Bramante, su &#250;ltimo amigo.<\/p>\n<p>&#8211;No, no, Hagen. No lo entiendes. No eres un buitre. No eres un pavo&#8211;. Bramante insist&#237;a en ello.<\/p>\n<p>&#8211;Entonces &#191;qu&#233; soy?&#8211; pregunt&#243; Hagen, con un tono lastimero y lleno de esperanza.<\/p>\n<p>El viejo y sabio b&#250;ho se incorpor&#243; hasta alcanzar su plena estatura. De alguna manera, Hagen sab&#237;a que estaba a punto de o&#237;r algo profundo, siquiera algo fascinante.<\/p>\n<p>10<\/p>\n<p>&#8211;Hagen, &#161;eres un &#225;guila!&#8211; dijo el sabio y viejo b&#250;ho&#8211;. Un &#225;guila, amigo m&#237;o. Eres un descendiente de la mayor y m&#225;s excelente de las aves. Perteneces all&#225; arriba al cielo por encima de las todas las otras criaturas. Ve, Se&#241;or &#193;guila, y planea. Planea por encima de todos nosotros.<\/p>\n<p>Un escalofr&#237;o de gloria y revelaci&#243;n recorri&#243; de arriba abajo las potentes alas de Hagen. Por instinto, sab&#237;a quien era. &#161;Todo cuanto hab&#237;a necesitado era que alguien se lo dijera! En ese momento, hizo memoria de que muchas veces hab&#237;a so&#241;ado con volar bien alto en el cielo, por encima de los pavos, por encima de los buitres, junto a una especie majestuosa.<\/p>\n<p>&#8211;M&#237;rate. No eres un pavo, ni te pareces, ni act&#250;as, ni hueles como uno de esos buitres. Tienes el noble coraz&#243;n de un &#225;guila. Son los pavos los que te dijeron que eras un buitre y que te has convertido en un &#8216;maravilloso&#8217; pavo. &#161;Tampoco eres un buitre! No necesitas ya vivir en el bosque. &#161;M&#225;rchate, Hagen! &#161;Perteneces al cielo!<\/p>\n<p>Cierto es que a un &#225;guila no le lleva mucho aprender a volar una vez que ha sido liberada. &#161;Y en aquel instante, nuestro querido amigo Hagen hab&#237;a sido puesto en completa libertad!<\/p>\n<p>Hagen abri&#243; sus poderosas alas al m&#225;ximo, y con un tremendo barrido parti&#243; hacia los cielos. Tampoco tuvo miedo al levantar la cabeza y al chillar un grito espeluznante de poder, gozo y libertad. Era un grito de triunfo como ning&#250;n otro se hab&#237;a escuchado en esta tierra.<\/p>\n<p>Hagen vol&#243; en c&#237;rculos por encima del bosque para echar una &#250;ltima ojeada a ese paraje tan poco natural que durante tanto tiempo le hab&#237;a retenido. Tras una &#250;ltima mirada, Hagen alz&#243; su cabeza y vio en la lejan&#237;a, muy por encima de &#233;l, algo grandioso y precioso. Cada fibra de su ser clamaba, &#8220;&#161;All&#237; est&#225; mi hogar!&#8221; Emitiendo ese terrible grito de libertad una vez m&#225;s, levant&#243; su cabeza, arque&#243; sus alas, prendi&#243; al viento&#8230;<\/p>\n<p>&#8230;&#161;y remont&#243; hacia las cumbres!<\/p>\n<p>Copyright Peter Lord 1987<\/p>\n<p>Publicado por primera vez en ingl&#233;s por la editorial Seedsowers<br \/>\n<a target=\"_blank\" rel=\"nofollow\" href=\"http:\/\/www.seedsowers.com\">[url=http:\/\/www.seedsowers.com]http:\/\/www.seedsowers.com<\/a>[\/url]<br \/>\n<a target=\"_blank\" rel=\"nofollow\" href=\"http:\/\/www.geneedwards.com\">[url=http:\/\/www.geneedwards.com]http:\/\/www.geneedwards.com<\/a>[\/url]<\/p>\n<p>Traducido por C&#237;rculo Santo<br \/>\n2001<br \/>\nMadrid, Espa&#241;a<\/p>\n<p>Puede usted hallar m&#225;s literatura sobre la vida interior en:<br \/>\n<a target=\"_blank\" rel=\"nofollow\" href=\"http:\/\/www.iglesia.net\">http:\/\/www.iglesia.net<\/a><br \/>\n<a target=\"_blank\" rel=\"nofollow\" href=\"http:\/\/www.forocristiano.com\/\">http:\/\/www.forocristiano.com\/<\/a><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>DEDICATORIA Este libro es el resultado de un &#250;nico mensaje extra&#237;do de un cassette y preparado para su publicaci&#243;n por tres personas a quienes debo mucha gratitud. Sin ellos este libro nunca se habr&#237;a escrito. Gracias Marian Clark, Rick Cain, y Gene Edwards. PREFACIO DE LOS EDITORES PARA LA EDICI&#211;N EN ESPA&#209;OL Hemos extra&#237;do del &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/pavos-y-guilas\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abPavos y &#193;guilas\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-5748","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5748","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5748"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5748\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5748"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5748"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5748"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}