{"id":5878,"date":"2016-02-14T11:38:13","date_gmt":"2016-02-14T16:38:13","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/?p=5878"},"modified":"2016-02-14T11:38:13","modified_gmt":"2016-02-14T16:38:13","slug":"fe-y-obras","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/fe-y-obras\/","title":{"rendered":"Fe y obras"},"content":{"rendered":"<p class=\"normtx\" style=\"text-align: justify;\">Santiago 2:15 nos habla de fe, obras y salvaci\u00f3n:<\/p>\n<p class=\"Biblq\" style=\"text-align: justify;\"><span class=\"chvs\">Santiago 2:14<\/span><br \/>\n\u201cHermanos m\u00edos, \u00bfde qu\u00e9 aprovechar\u00e1 si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? \u00bfPodr\u00e1 la fe salvarle?\u201d<\/p>\n<p class=\"normtx\" style=\"text-align: justify;\">Muchos hermanos se quedan perplejos con este pasaje, pensando que Santiago contradice a Pablo, quien tantas veces dice que un hombre es salvo y justificado libremente, sin ninguna obra, a trav\u00e9s de la fe en el Se\u00f1or Jesucristo y Su resurrecci\u00f3n (ver los art\u00edculos: \u201cJustificaci\u00f3n y la Biblia\u201d y \u201cSublime Gracia\u201d) Algo que necesitamos poner en claro desde el mero principio es que la Palabra de Dios nunca se contradice. Lo que sucede com\u00fanmente, y sucede en este pasaje, es un problema de entender lo que la Palabra de Dios nos dice. El prop\u00f3sito de este art\u00edculo es ayudar al lector en la comprensi\u00f3n de este pasaje de Santiago 2 as\u00ed como dar un panorama m\u00e1s completo sobre la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<h2 class=\"H2\" style=\"text-align: justify;\">Fe y obras: el que tiene verdadera fe tambi\u00e9n tendr\u00e1 obras<\/h2>\n<p class=\"normtx\" style=\"text-align: justify;\">Empezando en la primera parte de Santiago 2:14, vemos a Santiago hablando de \u201calguien que dice que tiene fe\u201d. La expresi\u00f3n verbal de la fe de uno, es decir, si alguien <span class=\"boldu\">dice<\/span> que tiene fe, no es suficiente para salvarle. De hecho, Pablo nos dice lo mismo tambi\u00e9n en Romanos 10:9-10 que dice:<\/p>\n<p class=\"Biblq\" style=\"text-align: justify;\">\u201cque si confesares con tu boca que Jes\u00fas es el Se\u00f1or, y <span class=\"boldu\">creyeres en tu coraz\u00f3n<\/span> que Dios le levant\u00f3 de los muertos, ser\u00e1s salvo. Porque con el coraz\u00f3n se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvaci\u00f3n.\u201d<\/p>\n<p class=\"normtx\" style=\"text-align: justify;\">Para que alguien sea salvo lo que se necesita es verdadera fe, fe del coraz\u00f3n. Tal fe es a la que se refiere la Palabra de Dios. Fe que simplemente es de la boca para afuera, es decir, que no existe en el coraz\u00f3n, no es verdadera fe. Como el Se\u00f1or dijo: \u201cde la abundancia del coraz\u00f3n habla la boca\u201d (Mateo 12:34). La confesi\u00f3n de fe es la confesi\u00f3n que viene del coraz\u00f3n que ha cre\u00eddo. Porque de otro modo es una confesi\u00f3n falsa. Si por lo tanto, como Santiago 2 dice: \u201calguien dice tener fe\u201d, dos cosas pueden pasar:<\/p>\n<p class=\"Biblq\" style=\"text-align: justify;\">Su confesi\u00f3n es genuina, esto es, lo que dice es verdad, o lo que dice no es genuino, es decir, aunque diga que tiene fe en realidad no la tiene. Tomemos el primer caso, el caso de una confesi\u00f3n genuina. Esta confesi\u00f3n, siendo genuina, es una confesi\u00f3n de fe que ya est\u00e1 en el coraz\u00f3n. En este caso, una consecuencia natural de esta fe es el fruto, las obras. Por decirlo de otro modo: <span class=\"boldu\">aunque las obras no preceden la salvaci\u00f3n y la fe (es decir, no somos salvos por obras), sin embargo, son consecuencias naturales de la salvaci\u00f3n, vienen como fruto, como resultado de la fe presente en el coraz\u00f3n.<\/span> Como el Se\u00f1or dice:<\/p>\n<p class=\"Biblq\" style=\"text-align: justify;\"><span class=\"chvs\">Lucas 6:43-45<\/span><br \/>\n\u201cNo es buen \u00e1rbol el que da malos frutos, ni \u00e1rbol malo el que da buen fruto. Porque <span class=\"boldu\">cada \u00e1rbol se conoce por su fruto<\/span>; pues no se cosechan higos de los espinos, ni de las zarzas se vendimian uvas. El hombre bueno, del buen tesoro de su coraz\u00f3n saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su coraz\u00f3n saca lo malo; porque de la abundancia del coraz\u00f3n habla la boca.\u201d<\/p>\n<p class=\"normtx\" style=\"text-align: justify;\">El fruto, las obras de todo hombre, es el resultado de lo que hay en su coraz\u00f3n. Como tambi\u00e9n en Romanos 10:10 leemos \u201ccon el coraz\u00f3n se cree\u2026 y con la boca se confiesa para salvaci\u00f3n\u201d. En otras palabras, la boca debe seguir siempre lo que hay en el coraz\u00f3n. No hay salvaci\u00f3n simplemente cuando la boca confiesa sino cuando el coraz\u00f3n ha cre\u00eddo y luego como resultado la boca confiesa esta fe. Y puesto que tal tesoro, tal \u00e1rbol, tal fe, existe en el coraz\u00f3n es natural tambi\u00e9n ver en ese \u00e1rbol el buen fruto respectivo. Por lo cual, las buenas obras son algo muy natural, tan natural como cuando un buen \u00e1rbol da un buen fruto.<\/p>\n<h2 class=\"H2\" style=\"text-align: justify;\">Fe y obras: las obras, prueban de qui\u00e9n somos hijos<\/h2>\n<p class=\"normtx\" style=\"text-align: justify;\">Cuando alguien nace de nuevo (Efesios 1:13) es sellado con el esp\u00edritu santo, recibe una nueva naturaleza y se convierte en hijo de Dios. Esta nueva naturaleza da fruto \u2013 cuando, es de esperarse, caminamos en el. Como Pablo dice sobre este fruto:<\/p>\n<p class=\"Biblq\" style=\"text-align: justify;\"><span class=\"chvs\">G\u00e1latas 5:22-23<\/span><br \/>\n\u201cMas el fruto del Esp\u00edritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.\u201d<\/p>\n<p class=\"normtx\" style=\"text-align: justify;\">Todas esas son caracter\u00edsticas de Dios tambi\u00e9n. El es amable, bueno, sufrido, gentil, amoroso, fiel, etc. Ahora, puesto que somos hijos de Dios \u2013 y aqu\u00ed me estoy refiriendo a gente que ha cre\u00eddo <span class=\"boldu\">genuinamente<\/span> en el Se\u00f1or Jesucristo como el Mes\u00edas y el Hijo de Dios &#8211; es absolutamente normal exhibir las mismas caracter\u00edsticas de nuestro padre, esto es, ser bueno, amable, gozoso, sufrido, benigno y con dominio propio, etc. Es normal parecernos a \u00c9l, reflejarlo. Lo mismo sucede con nuestros hijos: es normal que ellos se parezcan a nosotros, ya que son nuestros hijos. Los hijos de Dios, por lo tanto, se parecen, reflejan a Dios, quien vive en su interior. Obviamente, eso no puede suceder a aquellos que no son Sus hijos: ellos no pueden y no se parecen a Dios ya que no son Sus hijos. Y \u00bfc\u00f3mo es que alguien se parece, refleja a Dios? Muy simple: en las caracter\u00edsticas que exhibe, en el fruto que da, en sus obras. Las obras, el fruto demuestra de qui\u00e9n somos hijos realmente. Observa este di\u00e1logo entre Jes\u00fas y ciertos jud\u00edos, quienes, como el contexto nos dice (Juan 8:30-31) de hecho, hab\u00edan cre\u00eddo en \u00c9l pero luego eventualmente, despu\u00e9s de la siguiente conversaci\u00f3n, \u00a1lo quisieron apedrear (Juan 8:59)!<\/p>\n<p class=\"Biblq\" style=\"text-align: justify;\"><span class=\"chvs\">Juan 8:38-44<\/span><br \/>\n\u201c<span class=\"boldu\">Yo hablo lo que he visto cerca del Padre; y vosotros hac\u00e9is lo que hab\u00e9is o\u00eddo cerca de vuestro padre.<\/span> Respondieron y le dijeron: Nuestro padre es Abraham. Jes\u00fas les dijo: <span class=\"boldu\">Si fueseis hijos de Abraham, las obras de Abraham har\u00edais.<\/span> Pero ahora procur\u00e1is matarme a m\u00ed, hombre que os he hablado la verdad, la cual he o\u00eddo de Dios; no hizo esto Abraham. Vosotros <span class=\"boldu\">hac\u00e9is las obras de vuestro padre.<\/span> Entonces le dijeron: Nosotros no somos nacidos de fornicaci\u00f3n; un padre tenemos, que es Dios. Jes\u00fas entonces les dijo: <span class=\"boldu\">Si vuestro padre fuese Dios, ciertamente me amar\u00edais;<\/span>porque yo de Dios he salido, y he venido; pues no he venido de m\u00ed mismo, sino que \u00e9l me envi\u00f3. \u00bfPor qu\u00e9 no entend\u00e9is mi lenguaje? Porque no pod\u00e9is escuchar mi palabra. <span class=\"boldu\">Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre quer\u00e9is hacer.<\/span> El ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en \u00e9l. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira.\u201d<\/p>\n<p class=\"normtx\" style=\"text-align: justify;\">Esa gente cre\u00eda que Dios era su Padre. Pero, si Dios era realmente su Padre no hubieran llevado a cabo esas obras. Ellos, sin embargo, hac\u00edan las obras del diablo. Por lo tanto, \u00bfqui\u00e9n era su padre? Aquel, cuyas obras hac\u00edan: el diablo.<\/p>\n<p class=\"normtx\" style=\"text-align: justify;\">Lo que quiero decir con lo anterior es que las obras, el fruto que da cada hombre, es la prueba de qui\u00e9n es hijo. Si alguien es realmente hijo de Dios har\u00e1 las obras de Dios y de hecho las har\u00e1 naturalmente ya que son parte de su ADN espiritual. Dios lo ha hecho para eso. Como Efesios 2:10 dice para lo que fuimos creados, hechos, est\u00e1 en nuestro ADN espiritual, las buenas obras que Dios ha preparado para nosotros. Las obras para las cuales aunque no precedan fe y salvaci\u00f3n, sin duda la siguen. Fe que no ha dado fruto, fe sin obras, es muerta, como Santiago 2 dice.<\/p>\n<p class=\"normtx\" style=\"text-align: justify;\">S\u00e9 que algunos tendr\u00e1n dificultades para creer esto que digo, como en algunas iglesias hay una ense\u00f1anza que dice \u201cconfiesa a Jes\u00fas como salvador y ser\u00e1s salvo\u201d. Eso sin embargo, no es verdad. \u201ccree en tu coraz\u00f3n que Dios levant\u00f3 a Jes\u00fas de los muertos y luego confi\u00e9salo como Se\u00f1or. Entonces ser\u00e1s salvo\u201d (Romanos 10:9-10). Eso es correcto. Es la fe lo que salva y la confesi\u00f3n simplemente confiesa esa fe. Como el Se\u00f1or dice:<\/p>\n<p class=\"Biblq\" style=\"text-align: justify;\"><span class=\"chvs\">Mateo 7:21<\/span><br \/>\n\u201cNo todo el que me dice: Se\u00f1or, Se\u00f1or, entrar\u00e1 en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que est\u00e1 en los cielos.\u201d<\/p>\n<p class=\"normtx\" style=\"text-align: justify;\">Para alguien que dice \u201cSe\u00f1or, Se\u00f1or\u201d no es suficiente. Necesita verdaderamente decirlo en serio. Y si lo dice en serio o no ser\u00e1 demostrado por el fruto, el cual hace que lleve a cabo la voluntad del Padre. Y s\u00ed, puede que alguien caiga en errores que pueden afectar, incluso seriamente, su fructividad. Sin embargo, no puede suceder que \u00e9l o ella sean permanentemente infructuosos. Un cristiano que nunca ha dado fruto simplemente no es cristiano<sup>1<\/sup>. S\u00e9 que esto no puede sentarle bien a ciertos lectores pero creo que esto es la verdad de la Palabra.<\/p>\n<p class=\"normtx\" style=\"text-align: justify;\">Para resumir: cuando hay verdadera fe en el coraz\u00f3n de un hombre, las obras saldr\u00e1n naturalmente, como el fruto viene naturalmente de un \u00e1rbol. Somos creados, hechos, es natural para nosotros hacer, las buenas obras que Dios ya tiene preparadas para nosotros (Efesios 2:10).<\/p>\n<p class=\"normtx\" style=\"text-align: justify;\">Por lo cual, este es el caso de un hombre: el caso de un hombre cuya confesi\u00f3n es un resultado de la fe que tiene en su coraz\u00f3n, en otras palabras REAL.<\/p>\n<h2 class=\"H2\" style=\"text-align: justify;\">Fe y obras: aquel que \u201cdice que tiene fe\u201d<\/h2>\n<p class=\"normtx\" style=\"text-align: justify;\">Ahora, aparte de este caso, tambi\u00e9n hay otro. Este es el caso de la fe que \u201calguien dice que tiene\u201d, pero es fe solo de palabra. Esa es la fe de un hombre que no ha cre\u00eddo realmente en su coraz\u00f3n y quien, por varias razones, puede pretender, incluso muchas veces sin darse cuenta, ser un creyente. Tal hombre, un hombre que \u201cdice tener fe\u201d pero en realidad no, NO es un hombre nacido de nuevo y por lo tanto lo \u00fanico que tiene es la naturaleza pecaminosa de Ad\u00e1n, esto es, tiene un \u00e1rbol podrido y enfermo. Y de tal \u00e1rbol no hay manera de obtener buen fruto. Si por lo tanto \u201calguien dice que tiene fe\u201d, pero el buen fruto respectivo falta y pasa de manera permanente, tendr\u00edamos que preguntarnos si la fe que dice que tiene es genuina. Como el Se\u00f1or dijo: \u201ccada \u00e1rbol se conoce por su fruto\u201d (Lucas 6:44). Viendo el fruto que conocemos de ese \u00e1rbol. Aqu\u00ed necesito aclarar que este art\u00edculo no propaga el hacer que la gente sospeche de la salvaci\u00f3n de otros. Dios juzgar\u00e1 la obra de todos y conoce nuestros corazones. Lo que este art\u00edculo busca es despertar al lector que es complaciente porque alguna vez, en alg\u00fan lugar, hizo una confesi\u00f3n de fe sin ninguna transformaci\u00f3n sucediendo en su vida. Si alguien cree que por una simple confesi\u00f3n va a ser salvo se enga\u00f1a a s\u00ed mismo. \u00a1La fe es la que salva! Y si la fe est\u00e1 presente, entonces realmente no hay necesidad para nadie \u201cdecir que tiene fe\u201d: esta fe ser\u00e1 manifestada a trav\u00e9s de las obras, el fruto que lleva.<\/p>\n<p class=\"normtx\" style=\"text-align: justify;\">Habiendo dicho lo anterior, ahora leamos Santiago 2:14 una vez m\u00e1s:<\/p>\n<p class=\"Biblq\" style=\"text-align: justify;\">\u201cHermanos m\u00edos, \u00bfde qu\u00e9 aprovechar\u00e1 si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? \u00bfPodr\u00e1 la fe salvarle?\u201d<\/p>\n<p class=\"normtx\" style=\"text-align: justify;\">\u00bfPuede la fe que solo es de palabra y no en el coraz\u00f3n salvar al que dice tenerla? NO. El fruto, el caminar en las obras que Dios ha preparado para nosotros y para las que nos ha creado (Efesios 2:10) es un resultado natural de la fe. As\u00ed como obtenemos naranjas de un \u00e1rbol de naranjas, as\u00ed tambi\u00e9n del creyente nacido de nuevo, el creyente que tiene al esp\u00edritu de Dios en \u00e9l, obtenemos el respectivo fruto. Si alguien dice que tiene fe pero nunca tiene el buen fruto que le acompa\u00f1a, probablemente no tiene la fe que dice tener. Tal fe, fe de palabra y solo de palabras, es una fe muerta como el \u00e1rbol muerto que no da nada. Y a ese hombre es al que se refiere Santiago: \u201c\u00bfPuede la fe [que dice tener] salvarle?\u201d. Y la respuesta claramente es NO.<\/p>\n<p class=\"Biblq\" style=\"text-align: justify;\">Anastasios Kioulachoglou<\/p>\n<p class=\"translatorsname\" style=\"text-align: justify;\">Espa\u00f1ol: Aleida L\u00f3pez de Steinmetz<br \/>\nVersi\u00f3n B\u00edblica: Reina-Valera 1960<\/p>\n<p class=\"normtx\" style=\"text-align: justify;\">\n<hr \/>\n<p class=\"ftnhdr\" style=\"text-align: justify;\">\nNotas al pie<\/p>\n<p class=\"Biblq\" style=\"text-align: justify;\">1. Alguien ahora puede preguntar: y \u00bfqu\u00e9 pasa si uno acept\u00f3 al Se\u00f1or justo antes de morir? Como dije \u00a1la salvaci\u00f3n es por fe! As\u00ed que si alguien crey\u00f3 en su coraz\u00f3n en el Se\u00f1or Jesucristo y digamos que muri\u00f3 un minuto despu\u00e9s, ser\u00e1 salvo. Este art\u00edculo no dice que la salvaci\u00f3n es por obras. La salvaci\u00f3n es por fe y fe solamente. Sin embargo, la verdadera fe siempre lleva fruto. Para que as\u00ed el fruto, las obras, es el signo de la verdadera fe. Eso es lo que decimos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Santiago 2:15 nos habla de fe, obras y salvaci\u00f3n: Santiago 2:14 \u201cHermanos m\u00edos, \u00bfde qu\u00e9 aprovechar\u00e1 si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? \u00bfPodr\u00e1 la fe salvarle?\u201d Muchos hermanos se quedan perplejos con este pasaje, pensando que Santiago contradice a Pablo, quien tantas veces dice que un hombre es salvo y justificado &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/fe-y-obras\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abFe y obras\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-5878","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5878","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5878"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5878\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5878"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5878"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5878"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}