{"id":5955,"date":"2016-02-16T19:48:52","date_gmt":"2016-02-17T00:48:52","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-alegria-de-ayudar-a-los-demas\/"},"modified":"2016-02-16T19:48:52","modified_gmt":"2016-02-17T00:48:52","slug":"la-alegria-de-ayudar-a-los-demas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-alegria-de-ayudar-a-los-demas\/","title":{"rendered":"La alegr\u00eda de ayudar a los dem\u00e1s"},"content":{"rendered":"<p>Hace mucho tiempo, una ni\u00f1a de una familia adinerada se preparaba para ir a la cama. Cuando estaba orando oy\u00f3 un sollozo a trav\u00e9s de su ventana. Un poco asustada, se asom\u00f3 por su ventana. Otra ni\u00f1a, quien parec\u00eda de su misma edad y despose\u00edda estaba parada en el callej\u00f3n junto a la casa de la ni\u00f1a rica.<\/p>\n<p>Su coraz\u00f3n se identific\u00f3 con la ni\u00f1a despose\u00edda, ya que estaban en lo m\u00e1s fr\u00edo del invierno, y la ni\u00f1a no ten\u00eda frazada, tan s\u00f3lo viejos peri\u00f3dicos que alguien hab\u00eda tirado. A la ni\u00f1a rica se le ocurri\u00f3 una brillante idea. Llam\u00f3 a la otra ni\u00f1a y le dijo: &#8220;Hey, t\u00fa, por favor ac\u00e9rcate a mi puerta&#8221;. La ni\u00f1a despose\u00edda estaba tan asombrada que solo pudo asentir.<\/p>\n<p>Tan r\u00e1pido como se lo permitieron sus piernas, la ni\u00f1ita baj\u00f3 las escaleras hasta el closet de su madre y tom\u00f3 una vieja frazada y una gastada almohada. Tuvo que caminar lentamente a la puerta del frente para no tropezar con la frazada que colgaba, pero finalmente lo logr\u00f3.<\/p>\n<p>Dejando caer ambos art\u00edculos, abri\u00f3 la puerta. Parada all\u00ed estaba la ni\u00f1a despose\u00edda, visiblemente atemorizada. La ni\u00f1a rica sonri\u00f3 c\u00e1lidamente y le entreg\u00f3 ambos art\u00edculos a la otra ni\u00f1a. Su sonrisa se ensanch\u00f3 al observar la genuina sorpresa y felicidad en el rostro de la otra ni\u00f1a. Ella se fue a la cama incre\u00edblemente satisfecha.<\/p>\n<p>A media ma\u00f1ana del d\u00eda siguiente alguien toc\u00f3 a la puerta. La ni\u00f1a rica vol\u00f3 a la puerta esperando ver a la otra ni\u00f1a all\u00ed. Abri\u00f3 la gran puerta y mir\u00f3 fuera. Era la otra ni\u00f1ita. Su rostro se ve\u00eda feliz y sonri\u00f3. &#8220;Supongo que no querr\u00e1s estos de vuelta&#8221;.<\/p>\n<p>La ni\u00f1a rica abri\u00f3 su boca para decir que pod\u00eda qued\u00e1rselos cuando se le ocurri\u00f3 otra idea. &#8220;No, s\u00ed los quiero de vuelta&#8221;. El rostro de la ni\u00f1a despose\u00edda se entristeci\u00f3. Esta obviamente no era la respuesta que hab\u00eda anticipado. A desgano, dej\u00f3 los gastados art\u00edculos en el umbral y se volte\u00f3 para irse cuando la ni\u00f1a rica le grit\u00f3: &#8220;&#161;Espera! Qu\u00e9date all\u00ed&#8221;.<\/p>\n<p>Se volte\u00f3 a tiempo para ver a la ni\u00f1a rica corriendo escaleras arriba y por un largo corredor. Decidiendo que sin importar lo que la ni\u00f1a rica hiciese, no val\u00eda la pena esperar, se volte\u00f3 y se alej\u00f3. Al dar el primer paso, sinti\u00f3 que alguien le toc\u00f3 el hombro. Al voltearse vio a la ni\u00f1a rica, tir\u00e1ndole una nueva frazada y almohada. &#8220;Ten \u00e9stas&#8221;, dijo suavemente. Estas eran las suyas, hechas de seda y plumas.<\/p>\n<p>Al crecer las dos, no se vieron mucho, pero nunca estuvieron muy lejos la una de la otra en sus mentes. Un d\u00eda, la ni\u00f1a rica que ahora era una mujer rica, recibi\u00f3 una llamada telef\u00f3nica de alguien. Un abogado que dec\u00eda que necesitaba verla en su oficina.<\/p>\n<p>Cuando lleg\u00f3 a la oficina, le dijo lo que hab\u00eda pasado. Hace cuarenta a\u00f1os, cuando ella ten\u00eda nueve a\u00f1os, hab\u00eda ayudado a una ni\u00f1a necesitada que creci\u00f3 para convertirse en una mujer de clase media con esposo y dos hijos. Ella hab\u00eda muerto recientemente y le hab\u00eda dejado algo en su testamento. &#8220;Aunque&#8221;, dijo el abogado, &#8220;es la cosa m\u00e1s peculiar. Le dej\u00f3 una almohada y una frazada&#8221;.<\/p>\n<p>Las cosas peque\u00f1as e insignificantes pueden ser de mucho valor para otras personas. La actitud hacia los dem\u00e1s puede llenar de alegr\u00eda a las personas que nos rodean, palabras amables, una sonrisa, un abarzo, dar una limosna, ser amables y&nbsp;serviciales, es el&nbsp;amor&nbsp;que se refleja en nuestra actitud hacia los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>&#8220;En verdad os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos hermanos m\u00edos, aun a los m\u00e1s peque\u00f1os, a m\u00ed lo hicisteis.&#8221; Mateo 25:40<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hace mucho tiempo, una ni\u00f1a de una familia adinerada se preparaba para ir a la cama. Cuando estaba orando oy\u00f3 un sollozo a trav\u00e9s de su ventana. Un poco asustada, se asom\u00f3 por su ventana. 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