{"id":6213,"date":"2016-02-16T19:57:27","date_gmt":"2016-02-17T00:57:27","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-ministerio-de-la-mujer-cristiana\/"},"modified":"2016-02-16T19:57:27","modified_gmt":"2016-02-17T00:57:27","slug":"el-ministerio-de-la-mujer-cristiana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-ministerio-de-la-mujer-cristiana\/","title":{"rendered":"El Ministerio de la Mujer Cristiana"},"content":{"rendered":"<p>La mujer de Dios tiene amplias posibilidades de realizaci\u00f3n y de servicio.<\/p>\n<p>A. EL HOGAR.&#8220;Pero se salvar\u00e1 engendrando hijos, si permaneciere en fe, amor y santificaci\u00f3n, con modestia.&#8221; (1\u00aa Tim. 2:15). &#8220;Que ense\u00f1en a las mujeres j\u00f3venes a amar a sus maridos y a sus hijos, a ser prudentes, castas, cuidadosas de su casa, buenas, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada.&#8221; (Tito 2:4-5) . &#8220;Las casadas est\u00e9n sujetas a sus propios maridos, como al Se\u00f1or&#8221;. (Ef. 5:22) &#8220;La mujer respete a su marido&#8221;. (Ef. 5:33b).<\/p>\n<p>De estos pasajes, podemos extraer dos \u00e1reas de responsabilidad de la mujer en el hogar:<br \/>\n1. Amar y respetar a su marido.<br \/>\n2. Amar y cuidar de sus hijos.<\/p>\n<p>Amar y respetar a su marido.<br \/>\nEl primer mandamiento es amar. Siendo la mujer de un car\u00e1cter sensitivo y afectuoso, no resulta por lo general muy costosa esta demanda.<\/p>\n<p>La mujer creyente que se ha casado enamorada, tendr\u00e1 una disposici\u00f3n favorable hacia su marido, lo cual le facilitar\u00e1 enfrentar los d\u00edas dif\u00edciles, y reforzar los lazos de amor ya existentes. Ahora bien, si no se ha casado enamorada, entonces hallar\u00e1 la oportunidad de encontrar en Dios el amor que le fue esquivo.<\/p>\n<p>Sea como fuere, podr\u00e1 llegar a amar a su marido con el amor del Se\u00f1or, incluso aunque \u00e9ste no sea creyente. Ahora bien, la demanda de respetar al marido pudiera encontrar mayores dificultades que la de amarlo. El car\u00e1cter de la mujer es m\u00e1s vivo, y r\u00e1pidamente querr\u00e1 adelantarse a su marido en la opini\u00f3n, en el parecer y aun en la toma de decisiones, lo cual puede transformarse en una tendencia a descalificarlo.<\/p>\n<p>Si el amor de la mujer hacia el marido pudiera considerarse un sentimiento m\u00e1s o menos natural y espont\u00e1neo, el respeto no lo es. Por tanto, la mayor demanda para la mujer es respetar a su marido, valor\u00e1ndolo como la iglesia valora a su Se\u00f1or.<\/p>\n<p>El amor (sin el debido respeto) pudiera ser para la mujer una c\u00f3moda excusa para manipular al marido, y una causa de roce permanente que provoque el desagrado de Dios.<\/p>\n<p>Amar y cuidar a sus hijos<br \/>\nEl amor a los hijos se traduce en los cuidados, la crianza, la instrucci\u00f3n, y la disciplina, en el Se\u00f1or. (Ef. 6:4). El amor de la mujer hacia sus hijos es el afecto m\u00e1s necesario para ellos, y por lo tanto, es indelegable. Esto significa que una mujer de Dios no puede traspasar esta funci\u00f3n a otra mujer. Podr\u00e1 recibir ayuda, pero no puede ser reemplazada.<\/p>\n<p>Una mujer que trabaja demasiado, y que, por ende, est\u00e1 demasiado tiempo lejos del hogar, corre el peligro de que la &#8216;nana&#8217; ocupe en el coraz\u00f3n de sus hijos el lugar que le corresponde a ella. La &#8216;nana&#8217; puede ocupar perfectamente su lugar en la casa; pero no el de la madre en cuanto al amor y la instrucci\u00f3n de los hijos.<\/p>\n<p>As\u00ed que, el hogar es el primero e indelegable \u00e1mbito de acci\u00f3n y de servicio de una mujer de Dios. Si falla en esto, falla en todo.<\/p>\n<p>B. M\u00c1S ALL\u00c1 DE SU HOGAR.<br \/>\nSi cumple bien su ministerio dom\u00e9stico, la mujer creyente tiene posibilidades de un amplio servicio m\u00e1s all\u00e1 de su hogar.<\/p>\n<p>1. En la iglesia.<br \/>\nUna met\u00e1fora de esto la encontramos en el Antiguo Testamento. Cuando se erigi\u00f3 el tabern\u00e1culo en el desierto hubo &#8220;mujeres sabias de coraz\u00f3n (que) hilaban con sus manos&#8221; los adornos del tabern\u00e1culo (Exodo 35:25-26). Las manos de una mujer dan cuenta de la sabidur\u00eda de su coraz\u00f3n. As\u00ed es tambi\u00e9n en medio de la iglesia. Hay servicios que dif\u00edcilmente va a poder cumplir un var\u00f3n, y es ah\u00ed donde la mujer tiene que ocupar su lugar.<\/p>\n<p>Hay &#8220;obras de misericordia&#8221; (Rom. 12:8b,13) que est\u00e1n esperando a las mujeres de Dios para su realizaci\u00f3n. Est\u00e1n las &#8220;buenas obras&#8221; de 1\u00aa Timoteo 5:10: la pr\u00e1ctica de la hospitalidad, el lavar los pies de los santos, socorrer a los afligidos, y, en general, toda buena obra.<\/p>\n<p>2. Entre los no creyentes.<br \/>\nHay una piedad pr\u00e1ctica que puede desarrollarse entre los incr\u00e9dulos, de lo cual nos da buen ejemplo la hermana Dorcas, de Jope. (Hechos 9:36-39). Ella &#8220;abundaba en buenas obras y en limosnas que hac\u00eda.&#8221; Ella favorec\u00eda a las viudas pobres de la ciudad confeccion\u00e1ndoles t\u00fanicas y vestidos. El amor pr\u00e1ctico que ella sembr\u00f3 en esas mujeres dio lugar, despu\u00e9s de su muerte, a una dram\u00e1tica intercesi\u00f3n ante el ap\u00f3stol Pedro, para su resurrecci\u00f3n.<\/p>\n<p>La piedad pr\u00e1ctica de Dorcas sembr\u00f3 una semilla en el coraz\u00f3n de esas viudas que dio despu\u00e9s fruto para la gloria de Dios. Cuando una mujer hace misericordia a los no creyentes, hallar\u00e1 sin duda la oportunidad para testificar de su fe. Entretanto, debe servirles con amor, como al Se\u00f1or.<\/p>\n<p>3. En sus negocios.<br \/>\nLa mujer virtuosa de Proverbios 31 nos da ejemplo en esto. &#191;Qu\u00e9 hace ella? Ella trabaja con sus manos la lana y el lino (v.13), y cuida sus negocios (v.18). &#8220;Aplica su mano el huso, y sus manos a la rueca&#8221;. (v.19). Ella &#8220;hace telas, y vende, y da cintas al mercader.&#8221; (v.24).<\/p>\n<p>No est\u00e1 vedado para la mujer de Dios ocuparse en estas cosas. Al contrario, puede ser de bendici\u00f3n para su marido y para sus hijos, el contar con algunos recursos para atender a necesidades especiales de la familia.<\/p>\n<p>De manera que la mujer de Dios puede servir a Dios m\u00e1s all\u00e1 de su hogar, pero sin descuidar su hogar. Si atiende bien su casa, podr\u00e1 ir tan lejos como quiera (en sujeci\u00f3n); si no, tendr\u00e1 una p\u00e9rdida irreparable.<\/p>\n<p>Las posibilidades de incursionar en \u00e1mbitos extra hogare\u00f1os se har\u00e1n m\u00e1s viables una vez que los hijos hayan crecido. Entonces encontrar\u00e1 formas de acci\u00f3n que, junto con darle ocasi\u00f3n de realizaci\u00f3n personal, le ayudar\u00e1 a mitigar el vac\u00edo que los hijos van dejando tras su partida del hogar. Y sobre todo, le permitir\u00e1n ejercer plenamente su ministerio como mujer que ama a su Se\u00f1or. A.V<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La mujer de Dios tiene amplias posibilidades de realizaci\u00f3n y de servicio. A. 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