{"id":6361,"date":"2016-02-16T20:02:22","date_gmt":"2016-02-17T01:02:22","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/perdonando-como-dios\/"},"modified":"2016-02-16T20:02:22","modified_gmt":"2016-02-17T01:02:22","slug":"perdonando-como-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/perdonando-como-dios\/","title":{"rendered":"Perdonando como Dios"},"content":{"rendered":"<p>Maskepetoon fue caudillo de una tribu numerosa de indios de Norte Am\u00e9rica. Ten\u00eda un hijo a quien quer\u00eda mucho, y le hab\u00eda instruido desde chico en toda la sabidur\u00eda de los pieles rojas. Ahora era un joven alto, fuerte y capacitado para realizar cualquier misi\u00f3n que le fuera encomendada.<\/p>\n<p>Por lo tanto, cuando hubo que viajar a un valle distante para traer los caballos, Maskepetoon mand\u00f3 a su hijo.<\/p>\n<p>Era un camino solitario y peligroso, entre monta\u00f1as altas y por sendas escarpadas, pero el joven estaba acostumbrado a esa vida, pues hab\u00eda recorrido los cerros cazando con los guerreros j\u00f3venes. Cuando lleg\u00f3 al valle donde siempre pastaban los animales, no los pudo encontrar.<\/p>\n<p>Por las huellas que quedaban, se dio cuenta que otros indios hab\u00edan pasado por all\u00ed. Seguramente los hab\u00edan robado. Antes que pudiera volverse al campamento a buscar ayuda, el caudillo de la tribu ladrona sali\u00f3 sorpresivamente y mat\u00f3 al joven.<\/p>\n<p>Maskepetoon esper\u00f3 por muchos d\u00edas la llegada de su hijo, y por fin recibi\u00f3 las noticias de que hab\u00eda muerto, cayendo por un precipicio en uno de los pasos monta\u00f1osos. Por un tiempo el padre, sabiendo el peligro de los feroces vientos y tempestades en ese sector, cre\u00eda que era verdad.<\/p>\n<p>Cierta noche llegaron unos indios errantes, que pasaban de una tribu a otra, y alrededor de la fogata, uno dijo: &#8220;Su hijo no se cay\u00f3. El caudillo de los Piesnegros lo mat\u00f3. Ellos robaron los caballos.&#8221;<\/p>\n<p>Maskepetoon, enfureci\u00e9ndose, jur\u00f3 que se vengar\u00eda del asesino y de toda la tribu de \u00e9l. &#161;Cu\u00e1nto ansiaba el d\u00eda cuando podr\u00eda cumplir sus deseos y matarlo!<\/p>\n<p>Pero antes que pudiera realizar esto, lleg\u00f3 un misionero al campamento. Les cont\u00f3 la historia del amor del gran Dios de los cielos, y como \u00e9l mand\u00f3 a su Hijo a morir por sus enemigos, por nosotros, por nuestros pecados .. . por los pecados de los indios. La palabra de Dios entr\u00f3 en los corazones de los que escuchaban, y dentro de poco tiempo, el caudillo y muchos de su tribu creyeron en el Se\u00f1or Jes\u00fas y fueron salvos.<\/p>\n<p>Un d\u00eda, cuando Maskepetoon iba a caballo encabezando un grupo de sus guerreros, un mensajero se acerc\u00f3 r\u00e1pidamente para avisarle que el caudillo de la tribu enemiga, acompa\u00f1ado por sus guerreros, ven\u00eda hacia ellos.<\/p>\n<p>Los ojos del jefe brillaron. No se inmut\u00f3, pero sus mand\u00edbulas se apretaron y agarrando su hacha de guerra, sigui\u00f3 adelante. Al poco rato las dos tribus enemigas se encontraron y se detuvieron.<\/p>\n<p>Maskepetoon desmont\u00f3 de su caballo y con su hacha en la mano, se adelant\u00f3 hacia su enemigo. Nadie se movi\u00f3 ni habl\u00f3 mientras \u00e9l lo contemplaba fijamente. S\u00f3lo se escuchaba el roce de las patas de los inquietos caballos.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de unos minutos, la voz fuerte del caudillo rompi\u00f3 el silencio. &#8220;T\u00fa eres el asesino de mi hijo, el hijo m\u00edo valiente y fuerte. Yo le mand\u00e9 a buscar los caballos, los que t\u00fa hab\u00edas robado. Lo mataste sin misericordia. Yo jur\u00e9 vengarme de ti. Por muchos d\u00edas he esperado este encuentro contigo, para enterrar esta hacha en tu cr\u00e1neo, para hacerte sufrir lo que mereces por haber muerto a mi hijo.&#8221;<\/p>\n<p>Pero no levant\u00f3 el hacha, y el enemigo no se movi\u00f3. Entonces, emocionado y con l\u00e1grimas en sus ojos, le dijo al asesino: &#8220;Yo te perdono.&#8221; Le cont\u00f3 c\u00f3mo el misionero le hab\u00eda le\u00eddo del libro del gran Dios acerca de su hijo, Jes\u00fas, quien hab\u00eda dicho, &#8220;Padre, perd\u00f3nalos,&#8221; mientras sufr\u00eda en la cruz.<\/p>\n<p>&#8220;Yo me doy cuenta,&#8221; dijo \u00e9l, &#8220;que como Dios me ha perdonado a m\u00ed los pecados, yo tambi\u00e9n debo perdonarte a ti la muerte de mi hijo.&#8221; Luego cada uno se fue por su camino.<\/p>\n<p>Maskepeton renunci\u00f3 a sus costumbres antiguas de crueldad y guerra, y dedic\u00f3 su vida a servir al Se\u00f1or Jes\u00fas. De todo coraz\u00f3n perdon\u00f3 a sus enemigos, y sin hacha ni arma, \u00e9l iba con la palabra de Dios predic\u00e1ndoles del amor del Salvador. Algunos creyeron el mensaje y fueron transformados en nuevas criaturas, pero otros le aborrecieron y lo rechazaron.<\/p>\n<p>Miqueas 7: 18, 19 &#8220;&#191;Qu\u00e9 Dios como t\u00fa, que perdona la maldad, y olvida el pecado del remanente de su heredad? No retuvo para siempre su enojo, porque se deleita en misericordia. El volver\u00e1 a tener misericordia de nosotros; sepultar\u00e1 nuestras iniquidades, y echar\u00e1 en lo profundo del mar todos nuestros pecados&#8221; Perdonar es olvidar<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Maskepetoon fue caudillo de una tribu numerosa de indios de Norte Am\u00e9rica. Ten\u00eda un hijo a quien quer\u00eda mucho, y le hab\u00eda instruido desde chico en toda la sabidur\u00eda de los pieles rojas. Ahora era un joven alto, fuerte y capacitado para realizar cualquier misi\u00f3n que le fuera encomendada. 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