{"id":6411,"date":"2016-02-16T20:04:02","date_gmt":"2016-02-17T01:04:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/biografia-de-juan-knox\/"},"modified":"2016-02-16T20:04:02","modified_gmt":"2016-02-17T01:04:02","slug":"biografia-de-juan-knox","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/biografia-de-juan-knox\/","title":{"rendered":"Biograf\u00eda de Juan Knox"},"content":{"rendered":"<p>Juan Knox naci\u00f3 en al a\u00f1o 1505 en Giffordate, Escocia. Muy poco se conoce sobre sus padres, aparte de que el padre era hijo de un terrateniente respetable y rico; de modo que Juan no se cri\u00f3 en un hogar pobre y recibi\u00f3 excelente educaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Siendo Juan todav\u00eda muy peque\u00f1o falleci\u00f3 su madre, y el padre se volvi\u00f3 a casar. Cuando Juan empez\u00f3 a estudiar en la universidad, se daba por sentado que llegar\u00eda a ser sacerdote; de modo que se dedic\u00f3 a aprender lat\u00edn y griego. Sin embargo, sus planes no eran desempe\u00f1ar las tareas regulares y habituales de un sacerdote. Quer\u00eda m\u00e1s bien especializarse para llegar a ser un oficial jur\u00eddico de la iglesia.<\/p>\n<p>Estudi\u00f3 en la universidad de Glasgow durante ocho a\u00f1os, para recibir su licenciatura en artes. No bien se hubo graduado, lleg\u00f3 a ser profesor de filosof\u00eda en la universidad. A los 25 a\u00f1os, Knox fue ordenado sacerdote.<\/p>\n<p>Sin embargo, pronto se sinti\u00f3 inquieto en cuanto a su nuevo cargo. Anhelaba profundizarse m\u00e1s en la teolog\u00eda. Empezaba a ver cu\u00e1n corrupta era, en realidad, la iglesia Romana en Escocia. Mientras m\u00e1s estudiaba los escritos de San Jer\u00f3nimo y San Agust\u00edn, m\u00e1s lo conduc\u00edan \u00e9stos a las Escrituras. Al acudir al Nuevo Testamento, y al estudiar cuidadosa y detalladamente las verdades contenidas en \u00e9l, fue confirmado como ciertas sus sospechas en cuanto a la iglesia Romana. Esto ocurri\u00f3 m\u00e1s o menos por el a\u00f1o de 1535, pero tardo siete a\u00f1os antes de decidirse a renunciar a la iglesia de Roma y declararse como reformador.<\/p>\n<p>Knox sab\u00eda que le ser\u00eda totalmente in\u00fatil quejarse acerca de la corrupci\u00f3n que observaba en la iglesia. Tambi\u00e9n sab\u00eda que si acaso dec\u00eda algo en contra de la iglesia, lo tachar\u00edan de hereje, y quiz\u00e1 hasta tratar\u00edan de darle muerte. Al mismo tiempo, ten\u00eda que reconocer que la iglesia a la cual pertenec\u00eda estaba profundamente comprometida. Como consecuencia, empez\u00f3 a estudiar, a reflexionar, a orar, y a pedirle a Dios que le indicara lo que deb\u00eda hacer.<\/p>\n<p>El protestantismo apenas se iniciaba en los primeros d\u00edas de Knox. Un predicador, de nombre Jorge Wishart, empez\u00f3 a predicar, exponiendo los males que prevalec\u00edan en la iglesia Romana. Juan Knox qued\u00f3 tan impresionado por lo que dec\u00eda aquel hombre, que aprendi\u00f3 la verdad del evangelio, dej\u00f3 la iglesia Romana, y sigui\u00f3 la obra de Wishart. Se convirti\u00f3 en criado y ayudante de dicho pastor, y en todo tiempo llevaba una espada, listo para proteger a su patr\u00f3n.<\/p>\n<p>Cuando Wishart fue arrestado y condenado a ser quemado vivo, le pidi\u00f3 a Knox que se separara de \u00e9l, dici\u00e9ndole que Juan ser\u00eda perseguido, sin duda alguna, y que no era necesario que ambos murieran como m\u00e1rtires. Knox, al principio, se opuso, pero al fin sigui\u00f3 el consejo de su amigo. Knox nunca m\u00e1s le volvi\u00f3 a ver, pues Wishart entreg\u00f3 su vida como un m\u00e1rtir del Se\u00f1or Jesucristo.<\/p>\n<p>A causa de sus creencias, Knox se vio forzado a huir de un lugar a otro, con el fin de evitar que lo tomaran preso. Pensaba ir a Alemania, pero sus amigos le convencieron a que se refugiara en un castillo. De este modo, en la primavera de 1547, se mud\u00f3 al castillo, llevando consigo a los alumnos. (Antes de esto, hab\u00eda trabajado para dos familias como tutor, y en parte tambi\u00e9n como sacerdote.) Sin embargo, sabiendo que sus amigos lo buscaban, se sent\u00eda inseguro en el castillo; por lo tanto, junto con sus alumnos, pronto se traslad\u00f3 a la poblaci\u00f3n de San Andr\u00e9s; en Escocia, en donde daba clases en una capilla todos los d\u00edas.<\/p>\n<p>Pronto otras personas acudieron para escucharle, y con el tiempo Knox sinti\u00f3 que Dios lo estaba llamando a predicarles el evangelio. As\u00ed lo hizo, manifestando a la gente el pecado del pueblo escoc\u00e9s, y habl\u00e1ndoles de la santidad de Dios.<\/p>\n<p>Frisaba entonces los cuarenta a\u00f1os, y el interiormente t\u00edmido Knox, s\u00fabitamente se convirti\u00f3 en un predicador intr\u00e9pido. No procuraba presentar mensajes bellos, m\u00e1s bien dec\u00eda al pueblo que hab\u00eda venido como un profeta enviado de Dios, y que nos le tra\u00eda palabras dulces y agradables, sino palabras duras. A pesar de los problemas y las persecuciones en el pa\u00eds, Juan Knox persever\u00f3 mostrando a al pueblo pecaminosidad de sus corazones. Les dec\u00eda que Dios derramar\u00eda Su ira sobre ellos si no se arrepent\u00edan.<\/p>\n<p>La reina de Escocia por fin desterr\u00f3 a Knox y a sus seguidores, envi\u00e1ndoles a Francia en un barco. All\u00ed deb\u00eda ser encadenado y condenado a las galeras. Despu\u00e9s de diecinueve meses, Knox fue liberado de aquella nave de esclavitud. Se march\u00f3, entonces, a Inglaterra, pues le era muy peligroso regresar a Escocia. Se coloc\u00f3 en un puesto en la Iglesia Protestante de Inglaterra, y dentro de poco tiempo, ten\u00eda a su cargo una congregaci\u00f3n buena y floreciente.<\/p>\n<p>Teniendo ahora m\u00e1s de cuarenta a\u00f1os, Knox lleg\u00f3 a conocer a Marjorie Bowes, y se enamor\u00f3 de ella. La madre de la joven concedi\u00f3 su permiso para que se casaran, pero el padre no quiso consentir, puesto que simpatizaba con la iglesia Romana. Despu\u00e9s de esperar por tres a\u00f1os, confiando en que \u00e9l iba a ceder, finalmente se casaron.<\/p>\n<p>Por un tiempo, todo parec\u00eda irle bien. Ya no sufr\u00eda la oposici\u00f3n que hab\u00eda soportado anteriormente, y la vida le parec\u00eda un poco m\u00e1s f\u00e1cil. No obstante, ese mismo hecho le molestaba. Sab\u00eda que no deb\u00eda debilitarse en su manera de predicar. No pod\u00eda pedirle a Dios Su divina direcci\u00f3n si no le era fiel en proclamar la verdad. Knox decidi\u00f3 que no le temer\u00eda a nadie.<\/p>\n<p>En diciembre de 1551 fue elegido para ser uno de los seis capellanes reales. Como resultado de ello, no s\u00f3lo predicaba en la corte del joven rey Eduardo VI, el cual pronto llego a ser su amigo \u00edntimo, sino que tambi\u00e9n tuvo la oportunidad de visitar iglesias en todas partes del pa\u00eds. Esto fue muy cansador para Knox, pero \u00e9l sigui\u00f3 predicando fielmente. Apenas tres a\u00f1os atr\u00e1s hab\u00eda sido un esclavo en una galera francesa. Ahora era uno de los representantes de Inglaterra, predicando en todas partes del reino, e inclusive dando sugerencias en cuanto a cambios en el orden del culto en las iglesias. En julio de 1533, el joven rey de Inglaterra muri\u00f3, a los diecis\u00e9is a\u00f1os. Su trono pas\u00f3 a Mar\u00eda Tudor, conocida en la historia como \u00abMaria la Sangrienta\u00bb. Al poco tiempo, toda la ley que favorec\u00eda al protestantismo fue revocada. Todo cambi\u00f3 entonces para Juan Knox. Su sueldo fue suspendido. Sus buenos amigos estaban muriendo como m\u00e1rtires.<\/p>\n<p>Knox sab\u00eda que su ministerio ya no podr\u00eda continuar siendo efectivo en Inglaterra. Sab\u00eda que tendr\u00eda que dejar a su esposa, y a la familia de ella, y huir a Francia. Pero prometi\u00f3 regresar. Desde Francia, sigui\u00f3 su camino hacia Suiza, en donde fue recibido calurosamente por los ministros y las iglesias protestantes.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de dos meses regres\u00f3 a Francia. Se sinti\u00f3 feliz al hallar all\u00ed varias cartas. Una de ellas le informaba que su esposa y su suegra estaban seguras. Sin embargo, la persecuci\u00f3n iba en aumento, de modo que no era prudente regresar.<\/p>\n<p>Apesadumbrado regres\u00f3 a Suiza. Un grupo de refugiados protestantes hab\u00eda formado una iglesia en Francfort, Alemania, y le pidieron a Knox que fuera su pastor. Sirvi\u00f3 all\u00ed durante m\u00e1s o menos un a\u00f1o.<\/p>\n<p>Mientras tanto, algunos cambios pol\u00edticos hab\u00edan ocurrido en Escocia; y a los protestantes se les concedi\u00f3 m\u00e1s libertad.<\/p>\n<p>Para 1555 recibi\u00f3 una petici\u00f3n urgente, rog\u00e1ndole que regresara a su patria. As\u00ed lo hizo, pasando primero por Inglaterra, en donde encontr\u00f3 a su esposa sana y segura. Luego fue a Escocia.<\/p>\n<p>Al volver de nuevo a su patria, Knox observ\u00f3 que parec\u00eda haber una nueva actitud en la generaci\u00f3n reciente. Esto no s\u00f3lo lo sorprendi\u00f3, sino que tambi\u00e9n lo puso muy contento. La \u00faltima vez que hab\u00eda estado en Escocia hab\u00eda predicado acerbamente en contra de la iglesia Romana, la misa, y los m\u00e9todos empleados por los l\u00edderes de tal iglesia. Ahora sent\u00eda que deb\u00eda predicar un mensaje m\u00e1s positivo. Todav\u00eda cre\u00eda firmemente que la gente deb\u00eda salir de la iniquidad de la iglesia Romana, pero ahora sent\u00eda que ten\u00eda tambi\u00e9n que conducirles a dar un paso m\u00e1s hacia delante. &#191;Qu\u00e9 ten\u00edan que hacer al abandonar tal iglesia?. Konx les ense\u00f1\u00f3 a celebrar la Cena del Se\u00f1or semanalmente, a estudiar la Palabra de Dios y a reconocer que formaban parte de la Iglesia de Jesucristo.<\/p>\n<p>La reina Mar\u00eda, y tambi\u00e9n los obispos de Escocia, llegaron a enterarse de la predicaci\u00f3n sin rodeos de Knox. Conociendo el car\u00e1cter de dicho predicador, le ordenaron comparecer ante ellos el 15 de mayo de 1556. para su sorpresa, cuando apareci\u00f3 en Edimburgo no se encontraba solo. Lo acompa\u00f1aba una inmensa multitud, lista para actuar s\u00ed acaso alguien osaba levantar la mano en contra de su pastor. De inmediato los obispos retiraron la citaci\u00f3n; y desde entonces se le permiti\u00f3 predicar abiertamente y a congregaciones m\u00e1s numerosas que antes.<\/p>\n<p>Poco despu\u00e9s de esto, recibi\u00f3 un llamado de parte de su iglesia en Suiza. Regres\u00f3 de inmediato. Por primera vez pudo establecer un hogar en Ginebra. Durante los tres a\u00f1os siguientes le nacieron dos hijos, Natanael y Eli\u00e9cer. Aun cuando Knox y su familia estaban felizmente radicados en Suiza, \u00e9l todav\u00eda ard\u00eda en deseos de evangelizar al pueblo de Escocia. Fue invitado otra vez por los ministros reformados de Escocia, y as\u00ed, en mayo de 1559, regres\u00f3 nuevamente a su tierra.<\/p>\n<p>En 1560 falleci\u00f3 su esposa. Le quedaban dos hijos peque\u00f1os, y su suegra, de la cual tambi\u00e9n ten\u00eda que cuidar. Ambos hijos recibieron una buena educaci\u00f3n, en preparaci\u00f3n para el ministerio. Sin embargo. Los dos murieron muy j\u00f3venes, y sin hijos.<\/p>\n<p>La vida entera de Juan Knox parec\u00eda estar llena de luchas a causa de sus convicciones. Una reina se levantaba tras otra, un problema detr\u00e1s de otro, y tambi\u00e9n hab\u00eda guerras, persecuciones y ansiedades. M\u00e1s sin embargo, Knox permaneci\u00f3 firme, porque estaba seguro de que hac\u00eda lo que era recto.<\/p>\n<p>Cuatro a\u00f1os despu\u00e9s de la muerte de su esposa Marjorie, Knox se volvi\u00f3 a casar; esta vez con Margarita Stuart Ochiltree, una jovencita de diecisiete a\u00f1os. Juan Knox ten\u00eda ya cincuenta a\u00f1os, de modo que su casamiento ocasion\u00f3 bastante habladur\u00eda. No obstante, Margarita result\u00f3 ser una c\u00f3nyuge digna y congenial para Knox; y vivieron felices hasta que \u00e9l muri\u00f3. De este matrimonio nacieron tres hijas. Despu\u00e9s de sus segunda nupcias, Knox particip\u00f3 muy poco en la vida pol\u00edtica y p\u00fablica. Sigui\u00f3 predicando, pero m\u00e1s reposadamente.<\/p>\n<p>A fines de 1570, pocos a\u00f1os despu\u00e9s de haberse casado con Margarita, Knox sufri\u00f3 una leve embolia, que le dej\u00f3 sin habla por un breve tiempo. No pod\u00eda caminar ni escribir; todo el mundo cre\u00eda que le hab\u00eda llegado su fin. Sin embargo, a la semana siguiente estaba de nuevo en el p\u00falpito, predicando como de costumbre. En noviembre de 1572, cay\u00f3 otra vez enfermo, y esto le debilito en extremo. El d\u00eda de su muerte se pas\u00f3 escuchando a su esposa y a otras personas, a las cuales hab\u00eda pedido que leyeran algunos pasajes b\u00edblicos. Leyeron durante varias horas seguidas; y luego, siendo las once de la noche, se arrodillaron para orar a Dios. Juan Knox muri\u00f3 en paz, y se fue para estar con el Se\u00f1or, a Quien hab\u00eda amado y servido. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Juan Knox naci\u00f3 en al a\u00f1o 1505 en Giffordate, Escocia. 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