{"id":645,"date":"2015-11-30T19:13:01","date_gmt":"2015-12-01T00:13:01","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/para-iniciar-el-ano-nuevo\/"},"modified":"2015-11-30T19:13:01","modified_gmt":"2015-12-01T00:13:01","slug":"para-iniciar-el-ano-nuevo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/para-iniciar-el-ano-nuevo\/","title":{"rendered":"Para iniciar el a\u00f1o nuevo"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">INTRODUCCI\u00d3N:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si fuera verdadera la creencia popular de que las pasas sirven para mejorar la memoria, despu\u00e9s de leer este cap\u00edtulo del libro de Deuteronomio, uno deber\u00eda disponerse a comer muchas pasas, pues el \u00e9nfasis de las exhortaciones es a recordar y a no olvidar. Los Israelitas hab\u00edan peregrinado cuarenta a\u00f1os por el desierto y estaban a punto de cruzar el r\u00edo Jord\u00e1n para iniciar la conquista de &#8220;La Tierra Prometida.&#8221; Se trataba del pa\u00eds de los cananeos, habitado por un pueblo notoriamente depravado id\u00f3latra e inmoral, un pa\u00eds lleno de tentaciones, para una naci\u00f3n carnal, como era Israel. Pero se trataba tambi\u00e9n de una tierra llena de bendiciones expresadas en riquezas materiales, si se la compara con lo que fue para ellos el desierto. En ese contexto se dan las exhortaciones a recordar el pasado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">I. ACORDARSE DE LOS MANDAMIENTOS<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Deuteronomio 8:1 &#8211; Cuidareis de poner por obra todo mandamiento&#8230; para que viv\u00e1is y se\u00e1is multiplicados&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1. La obediencia a los aspectos morales de la ley ser\u00eda el secreto para gozar de una vida abundante para los Israelitas. (Deuteronomio 30:16-20; G\u00e1latas 3:12).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2. Por otra parte el secreto de la larga persistencia de los los jud\u00edos como naci\u00f3n distinta de las otras, en medio de las cuales han vivido dispersos a lo largo de los siglos, es tambi\u00e9n la ley, particularmente en sus aspectos ceremoniales, tales como las dietas alimenticias, el descanso, la circuncisi\u00f3n y los ritos de purificaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3. Todos estos aspectos ceremoniales de la ley, que eran como un cerco que los separaba y hac\u00eda distintos de todas las otras naciones, ya tuvieron su cumplimiento en Cristo. El cristiano no debe esforzarse en ser distinto de la dem\u00e1s gente en asuntos formales, sino en un aspecto mucho m\u00e1s profundo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4. Para la iglesia los aspectos morales de la ley se cumplen en el precepto de amar al pr\u00f3jimo como a nosotros mismos. (Romanos 13:9; G\u00e1latas 5:14; Santiago 2:8-13; 1\u00aa Juan 4:7,8,11. El a\u00f1o nuevo, tengamos siempre presente que la norma de nuestra vida es el amor. Que en el hogar el marido ame a su esposa y a sus hijos, que los hijos amen a sus padres; que en el vecindario y en el trabajo mantengamos buenas relaciones; que en la iglesia el trato con los hermanos sea siempre de respeto mutuo y de sincero amor. Pero no de un amor expresado solo en palabras, sino de hecho y en verdad; ( 1\u00aa Juan 3:18.)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">5. Este deber, por cierto que no es nada f\u00e1cil. De Dios se dice que es AMOR, pero nosotros somos carnales, pecadores y nuestra naturaleza est\u00e1 inclinada al ego\u00edsmo, la ira, la envidia etc. (G\u00e1latas 5:19-21) S\u00f3lo el Esp\u00edritu de Dios puede producir en nosotros este fruto (G\u00e1latas 5:22-23). El pr\u00f3ximo a\u00f1o, andemos en el Esp\u00edritu; mejor de lo que lo hicimos este a\u00f1o que pas\u00f3. (G\u00e1latas 5:16).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">II. ACORDARSE DEL DEBER HACIA DIOS<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Deuteronomio 8:2-4 &#8211; Y te acordar\u00e1s de todo el camino por donde te ha tra\u00eddo Jehov\u00e1 tu Dios estos cuarenta a\u00f1os en el desierto, para afligirte, para probarte, para saber lo que hab\u00eda en tu coraz\u00f3n, si hab\u00edas de guardar o no sus mandamientos. 3Y te afligi\u00f3, y te hizo tener hambre, y te sustent\u00f3 con man\u00e1, comida que no conoc\u00edas t\u00fa, ni tus padres la hab\u00edan conocido, para hacerte saber que no s\u00f3lo de pan vivir\u00e1 el hombre, mas de todo lo que sale de la boca de Jehov\u00e1 vivir\u00e1 el hombre. 4Tu vestido nunca se envejeci\u00f3 sobre ti, ni el pie se te ha hinchado en estos cuarenta a\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1. Te acordar\u00e1s de todo el camino (= vida) por donde te ha tra\u00eddo el Se\u00f1or. Cuando los israelitas est\u00e1n a punto de entrar en la tierra prometida, se exhorta a estos peregrinos a recordar las experiencias de los \u00faltimos cuarenta a\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2. Para nosotros la vida es como el camino de los israelitas a trav\u00e9s del desierto. As\u00ed como fue Dios quien los condujo a ellos esos cuarenta a\u00f1os, el Se\u00f1or y no es el azar, ni la casualidad, nos ha conducido a nosotros y nos tra\u00eddo hasta este d\u00eda. Es el Se\u00f1or, nuestro Padre amante y sabio, el que con su mano providencial nos ha guiado y permitido las experiencias buenas o malas que usted y yo hemos recibido el a\u00f1o que pas\u00f3 y a lo largo de la vida. \u00c9l hace siempre lo mejor para sus hijos, aunque nosotros no lo entendamos as\u00ed. Por eso se exhorta al cristiano a dar gracias en todo, y un esp\u00edritu de gratitud y alegr\u00eda debe embargar nuestro coraz\u00f3n (1\u00aa Tes.5:18 ; Lamentaciones 3:22-30).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3. Debemos recordar las experiencias del pasado, sean buenas o malas, para aprender lecciones para el presente o para cultivar un coraz\u00f3n agradecido de Dios por los bienes recibidos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4. Debemos recordar que no solo de pan vivir\u00e1 el hombre. La tentaci\u00f3n m\u00e1s frecuente de Satan\u00e1s consiste en hacernos olvidar que como seres humanos tenemos una dimensi\u00f3n espiritual, que no se satisface con cosas terrenales ni humanas, sino \u00fanicamente con la comuni\u00f3n con Dios. Si Satan\u00e1s no trepid\u00f3 en tentar de esa manera al propio Se\u00f1or Jes\u00fas, no vacilar\u00e1 en tentarnos as\u00ed a nosotros. Cedemos a esta tentaci\u00f3n cuando nos independizamos del Se\u00f1or, cuando descuidamos los medios de gracia, como son el estudio devoto de la Biblia , la oraci\u00f3n , el santificar el d\u00eda del Se\u00f1or asistiendo cumplidamente a los cultos y participando del Sacramento de la Cena del Se\u00f1or cuando es administrado, cuando dejamos de honrar a Jehov\u00e1 con nuestros bienes, y con las primicias de todos tus frutos (Proverbios 3:9).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">5. Debemos recordar que, lo que para los israelitas fueron esos cuarenta a\u00f1os por el desierto, es para nosotros la vida , en la cual vamos de paso (Salmo 90:10-12). Usando otra figura expres\u00f3 esta misma idea un poeta medieval cuando dijo: &#8220;Nuestra vida son los r\u00edos que van a dar a la mar, que es el morir.&#8221; Somos peregrinos, nuestro cuerpo terrenal es como un tabern\u00e1culo o carpa de un n\u00f3made (2\u00aa Corintios 5:1). Vamos de paso, hoy estamos y ma\u00f1ana quiz\u00e1 hayamos partido de esta tierra (Hebreos 11:13-16; 1\u00aa Pedro 2:11). Dispong\u00e1monos a tomar conciencia de nuestra transitoriedad y fragilidad para que vivamos cada d\u00eda del a\u00f1o venidero sabiamente, recordando que al pap\u00e1 o a la mam\u00e1 o los hijos que hoy est\u00e1n con nosotros, quiz\u00e1 ma\u00f1ana no los tengamos. Hagamos todo el bien que posamos, porque ma\u00f1ana quiz\u00e1 nosotros hayamos partido y no tengamos oportunidad de hacerlo. Sobre todo, quienes ya tenemos varios a\u00f1os, deber\u00edamos ser m\u00e1s sabios en nuestra manera de vivir y de aprovechar cada oportunidad que la Providencia nos depara, para colocar en el centro de nuestra preocupaci\u00f3n a nuestros semejantes que m\u00e1s lo necesitan, para hacerles el bien, pues ma\u00f1ana quiz\u00e1 no los volvamos a encontrar (Salmo 90:12).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">6. Recordemos que el Se\u00f1or puede darnos la fuerza. A los Israelitas los aliment\u00f3 les dio salud (ni el pie se te ha hinchado; Deuteronomio 8:4). Confiemos que el Se\u00f1or puede darnos salud el a\u00f1o entrante, y cultivemos una mente positiva, porque hay muchas enfermedades psicosom\u00e1ticas, que si bien es cierto son reales y f\u00edsicas, comienzan siendo temores y ansiedades. Dios era visto por Israel como el Sanador y sabemos que Dios no cambia (\u00c9xodo 15:26). No debemos llenarnos de ansiedad por las posibles enfermedades que podr\u00edan sobrevenirnos, porque, sean estas de la naturaleza que fueren, el Se\u00f1or puede salvarnos de ellas. Quiz\u00e1 ya no veamos tantos milagros como los que se relatan en algunos lugares de la Biblia, pues s\u00f3lo hay tres breves periodos de tiempo cuando se dice que Dios actu\u00f3 de esa manera maravillosa, pero no debemos tener dudas de que el Se\u00f1or hoy en d\u00eda sigue actuando misericordiosamente en favor de sus hijos, actuando, ya sea milagrosamente u ocultamente tras medios tan seculares como son los m\u00e9dicos y los medicamentos. Pero, por cualquier medio que recobremos la salud, debemos darle a Dios la gloria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el a\u00f1o nuevo tom\u00e9monos de la mano del Se\u00f1or y pid\u00e1mosle cada d\u00eda su alimento y fuerza para vivir, todo el tiempo de nuestra peregrinaci\u00f3n, dando gloria a su Nombre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">III. RECODAR QUE DIOS DISCIPLINA<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Deuteronomio 8:5-6 &#8211; Reconoce asimismo en tu coraz\u00f3n, que como castiga el hombre a su hijo, as\u00ed Jehov\u00e1 tu Dios te castiga. 6Guardar\u00e1s, pues, los mandamientos de Jehov\u00e1 tu Dios, andando en sus caminos, y temi\u00e9ndole.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1. Como el padre corrige a su hijo ,as\u00ed act\u00faa Dios con sus hijos (Hebreos 12:5-11). No hay que desobedecer al Se\u00f1or. Si el mandato de amar a Dios y amar al pr\u00f3jimo son los m\u00e1s grandes mandamientos, quebrantarlos actuando sin amor, constituye uno de los pecados m\u00e1s grandes, y por lo tanto mucho m\u00e1s condenables. No hay que exponerse al castigo del Se\u00f1or.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2. Frecuentemente llevados por un pretendido celo religioso y por una micro \u00e9tica, herimos a nuestros hermanos cuando nos constituimos en jueces de sus conciencias. La Inquisici\u00f3n y la quema de brujas fueron cr\u00edmenes contra el amor al pr\u00f3jimo perpetrados en nombre del evangelio. Roguemos al Se\u00f1or que este a\u00f1o venidero nos ayude a guardar las debidas proporciones y no tiremos, junto con el agua, a la criatura que deseamos limpiar, ni quememos el granero por nuestro celo por exterminar los ratones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3. Hay que andar d\u00f3cilmente en los caminos del Se\u00f1or. En el a\u00f1o nuevo, temamos al Se\u00f1or con gran reverencia , pues el es fuego consumidor y horrenda cosa es caer en las manos de un Dios vivo (Hebreos 10:26-27, 31).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">IV. RECORDEMOS QUE DEBEMOS VIVIR A LA ALTURA DE LA GRACIA QUE NOS ESPERA. (Deuteronomio 8:7-10 Compare: Deuteronomio 6:10-11)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1. Les esperaban bendiciones de pura gracia: &#8220;Casas llenas de todo bien que tu no llenaste, cisternas cavadas que tu no cavaste; vi\u00f1as que tu no plantaste; Deuteronomio 6:10-11).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2. Ellos encontrar\u00edan todo hecho, como ocurre para nosotros con la salvaci\u00f3n obrada por Cristo, quien pag\u00f3 un enorme precio para poder ofrecerla gratis a cada uno de nosotros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3. En el a\u00f1o nuevo los bienes que recibamos, tom\u00e9moslos con gratitud, recordando que provienen de la mano de Dios. Evitemos ser orgullosos, recordando que la prosperidad viene de Dios; no digas en tu coraz\u00f3n mi poder y la fuerza de mi mano me ha tra\u00eddo esta riqueza, sino acu\u00e9rdate de Jehov\u00e1 tu Dios, porque \u00e9l te da el poder para hacer las riquezas; Deuteronomio.8:17-18)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">CONCLUSI\u00d3N:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Que el Se\u00f1or nos d\u00e9 buena memoria para no olvidar esta palabra:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1\u00ba Memoria para acordarnos de los mandamientos, que se resumen el deber de amar al pr\u00f3jimo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2\u00ba Memoria para acordarnos de nuestra dependencia de Dios, y cultivar un coraz\u00f3n agradecido y confiado de su cuidado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3\u00ba Memoria para acordarnos que Dios disciplina a todo aquel que recibe por hijo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4\u00ba Memoria para acordarnos que debemos vivir a la altura de la gracia que ya hemos recibido y de la que nos espera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">S\u00f3lo el Se\u00f1or puede producir en nuestra alma estas disposiciones que agradan a Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Contacte al Autor: qpinilla [arroba] hotmail.comMinisterio: Presbiterio Filadelfia<\/p>\n<p>Fuente: <a href=\"http:\/\/www.centraldesermones.com\/sermones\/953-para-iniciar-el-ano-nuevo\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">www.centraldesermones.com<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>INTRODUCCI\u00d3N: Si fuera verdadera la creencia popular de que las pasas sirven para mejorar la memoria, despu\u00e9s de leer este cap\u00edtulo del libro de Deuteronomio, uno deber\u00eda disponerse a comer muchas pasas, pues el \u00e9nfasis de las exhortaciones es a recordar y a no olvidar. Los Israelitas hab\u00edan peregrinado cuarenta a\u00f1os por el desierto y &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/para-iniciar-el-ano-nuevo\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abPara iniciar el a\u00f1o nuevo\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-645","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/645","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=645"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/645\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=645"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=645"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=645"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}